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Capítulo 12:

Cuando la cena terminó todos se volvieron a trasladar al salón haciendo pequeños grupos mientras conversaban divertidos.

Dianna se había situado en el sofá junto con Mark, Cory y Harry.

Los chicos no dejaban de gastarse bromas unos a otros provocando una tremenda risa en la rubia que debido al alcohol que había consumido esa noche se intensificaba sobremanera.

Pero a pesar de estar muy entretenida no podía evitar que su mirada se desviase de vez en cuando a la morena, que se encontraba en el bar, hablando animadamente con Amber y Jenna y esas ocasiones a lo largo de la noche iban en aumento.

Lea tampoco se quedaba atrás y observaba a la rubia reír sin poder quitar una amplia sonrisa de su rostro y en ocasiones sus miradas se cruzaban, provocando un sonrojo en las dos y una sensación en el estomago difícil de describir.

En un momento dado Dianna dirigió su mirada hacia Heather y Naya, que se habían aislado del resto en un rincón apartado de la estancia, hablando entre susurros y cada vez acercándose mas.

La rubia frunció levemente el ceño y se levantó del sofá disculpándose con sus amigos y dirigiéndose hacia la pareja en cuestión.

-Perdón.. -dijo suavemente provocando que las dos se separaran rápidamente- ¿Puedo hablar contigo un momento Hemo? -le pidió delicadamente y Naya la miró frunciendo el ceño.

Heather la miró algo confundida pero asintió.

-Ahora vengo -le dijo con una dulce sonrisa a Naya, terminó la bebida que tenía en la mano y siguió a Dianna a la terraza, donde podrían hablar tranquilamente.

Dianna se apoyó en la barandilla y miró a su amiga durante unos segundos antes de hablar.

-¿Estas segura de lo que estas haciendo? -preguntó.

Heather se mordió el labio desviando la mirada.

-Es algo que no puedo evitar... es lo mismo que te pasa a ti con Lea -trató de explicar.

-Lo entiendo, de verdad que si y por eso mismo te lo pregunto. Yo ya he pasado por eso y he estado en la situación en la que está Naya y no es agradable. No quiero que ninguna de las dos sufráis por dejaros llevar.

-No se que hacer Di... -suspiró apoyándose en la barandilla y tapándose el rostro con las manos.

Dianna le puso la mano en el hombro dándole su apoyó.

-No juegues con los sentimientos de Naya si no vas a luchar por ella -dijo sabiamente.

-Yo... yo quiero luchar por ella, pero es todo tan difícil.. -suspiró de nuevo y miró a Dianna tristemente.

-Hay cosas que son difíciles porque valen la pena.

Heather se quedó pensativa mientras miraba la ciudad frente a ella y tardó unos minutos en volver a hablar.

-Creo que es mejor que me vaya a casa, si sigo aquí y bebiendo no seré responsable de mis actos -dijo apenada.

-¿Necesitas que te acompañe? -preguntó preocupada Dianna.

Heather negó con la cabeza mirándola

-Tomare un taxi, no quiero estropearte tu noche -le sonrió de manera pícara haciendo que se sonrojase.

-Avisame cuando llegues a casa -le pidió Dianna.

Se rió suavemente y asintió.

-Si, mama.

Heather regresó a la casa dejando sola en la terraza a Dianna, la cual decidió permanecer allí un tiempo para estar tranquila y pensar.

Miró las luces de la ciudad, oyó el trafico a sus pies y respiró el aroma del mar que llegaba hasta allí, relajándose y disfrutando de ese momento a solas.

Hasta que de repente sintió como alguien se pegaba a su espalda rodeando su cintura con sus brazos. Dianna sonrió aspirando aquel perfume que tanto conocía

-¿En que piensas? -susurró Lea en su oído con suavidad.

-En lo feliz que soy en estos momentos -murmuró y pudo notar como la morena sonreía

-¿Es el alcohol el que habla? -preguntó sin poder ocultar el tono divertido.

-Quizás -se encogió de hombros y se giró para mirar a la otra a los ojos- o a lo mejor es el amor el que habla.

Lea se sonrojó y se pegó un poco mas a ella apoyando la cabeza en su pecho.

-¿De que hablabas con Hemo antes? -preguntó lentamente la morena.

Dianna le acarició el pelo y besó su cabeza antes de responder.

-Le pregunté si estaba segura de lo que estaba haciendo con Naya.

Lea alzó el rostro encontrándose con aquellos ojos verdes fijos en ella.

-Lo dices porque ella... -comenzó a decir pero se detuvo allí.

No hacia falta que lo dijera, Dianna sabia a lo que se refería

-Si, no quiero que le pase como a nosotras -explicó desviando levemente la mirada.

-Al final las cosas han salido bien -dijo Lea intentando averiguar lo que pasaba por la mente de la otra.

Dianna la volvió a mirar.

-Si, tienes razón, aunque creo que todavía no lo he asimilado bien -confesó.

-¿El que no has asimilado todavía? -preguntó Lea.

-El tenerte -soltó Dianna mirándola intensamente.

-No me voy a ir a ninguna lado Di -le aseguró.

-Eso espero -murmuró la rubia pegándose mas a la otra.

Lea volvió a apoyarse en su pecho y después de unos segundos volvió a hablar.

-¿Crees que te hizo caso?

-Eso espero -suspiró.

-Yo no estoy tan segura... -susurró Lea provocando que Dianna la mirase confundida- Se han ido juntas -explicó y la rubia abrió la boca sorprendida- Bueno, en realidad Hemo se iba a ir sola pero Naya la interceptó y no la dejó irse si no le permitía acompañarla.

Dianna alzó una ceja.

-¿Y tú como sabes todo eso?

Lea se sonrojó desviando la mirada.

-Casualmente estaba cerca cuando todo ocurrió -dijo algo avergonzada.

Dianna se rió suavemente.

-¿Casualmente?

-Bueno vale -suspiró resignada- Me acerqué para saber porque estaban discutiendo y enterarme de lo que pasaba. Pero fui muy sutil, que conste.

Dianna se rió aun mas.

-No me cabe la menor duda -besó su frente y después se quedó mirándola a los ojos.

Estuvo así durante unos minutos, memorizando cada milímetro, linea o expresión de los ojos de la otra.

-¿En que piensas? -volvió a preguntar Lea sin desviar la mirada.

-En las ganas que tengo de besarte -confesó- ¿Crees que tardaran mucho en irse los demás? -preguntó con una sonrisa traviesa en su rostro.

Lea se rió levemente.

-Se han ido hace un rato -explicó y Dianna la miró confundida- Después de que se fueran Hemo y Naya los demás se fueron al poco rato. Has estado casi una hora aquí mirando al infinito -dijo divertida.

Dianna abrió los ojos sorprendida.

-¿Porque no me has dicho nada? Me hubiera despedido de ellos -dijo apenada.

-Te vi tan metida en tus pensamientos que no te quise interrumpir, a lo mejor acababas llevando a la cura del cáncer y no quería ser yo la que los interrumpiese -dijo dramáticamente.

Dianna soltó una carcajada y besó suavemente sus labios.

-Eres increíble -dijo entre risas.

Lea sonrió ampliamente.

-Ademas, así pude observarte durante unos minutos. Estabas increíblemente hermosa -confesó.

Dianna se mordió el labio sonrojándose levemente.

-Entonces... -comenzó a decir lentamente- ¿Estamos solas?

-Totalmente -dijo con una sonrisa coqueta en su rostro.

Dianna la miró de manera traviesa y acarició su cintura bajando lentamente hasta llegar a su trasero el cual apretó pegándola mas a su cuerpo y provocando que un suave suspiró saliese de los labios de Lea.

Se acercó a su oído y susurró.

-¿Sabes que fuiste muy mala calentándome durante la cena? -lamió el lóbulo lentamente para después morderlo.

-Eso pretendía -dijo con la voz entrecortada cerrando los ojos y solo sintiendo lo que le hacia la rubia.

Dianna bajó besando y lamiendo su cuello muy lentamente saboreando cada milímetro de piel de la morena.

Lea volvió a suspirar pegándose mas y comenzando a mover sus manos por la espalda de la rubia, bajando por ella, pasando por su trasero y llegando a sus muslos los cual comenzó a acariciar subiendo el vestido poco a poco.

-Impaciente... -murmuró Dianna sonriendo al notar las manos de Lea.

-Muchísimo.. -confesó la morena.

De repente se separó de Dianna, la cual la miró algo confundida y sin decir nada la cogió de la mano arrastrándola prácticamente al interior de la casa y posteriormente a su habitación.

Dianna en cuanto se dio cuenta de las intenciones de Lea sonrió divertida aunque algo nerviosa por lo que sabia que iba a ocurrir.

Lea colocó a Dianna de espaldas a la cama y con suavidad hizo que se sentase en el borde para después sentarse a horcajadas sobre ella.

Dianna se mordió el labio fuertemente y llevó las manos rápidamente al trasero de la morena, apretándolo.

-Me encanta cuando te pones así sobre mi... -susurró en el oído de Lea provocando que esta sonriera de manera traviesa.

-A mi me encanta como me tocas... -le dijo sensualmente al oído y como respuesta Dianna le apretó mas el trasero.

Lea gimió suavemente y se lanzó a los labios de la rubia, besándolos con desesperación.

Dianna le correspondió del mismo modo sin soltarla e incluso fue un poco mas allá buscando la lengua de la otra con la suya.

Lea no se hizo esperar y después de atrapar la lengua de la rubia entre sus dientes mordiéndola suavemente y provocando que gimiese, comenzó a jugar con su ella acariciándola y saboreándola.

El beso continuó durante unos minutos en los cuales Dianna llevó una de sus manos a los muslos de la morena, subiendo después lentamente por el, levantando el vestido a su paso hasta que llegó de nuevo a su trasero, pero esta vez ningún tipo de tela le impedía el contacto piel con piel que tanto necesitaba.

Lea se separó de los labios de Dianna y bajó besando su mandíbula hasta llegar a su cuello, el cual lamió, besó y mordió con pasión y necesidad.

La rubia mientras tanto gemía suavemente ya que ese era uno de sus puntos débiles y Lea sabia tratarlo a la perfección y su otra mano acompañó a la primera levantando esta vez el vestido hasta la cintura de la otra, dejando ver el pequeño tanga que llevaba.

Lea comenzó a desesperarse al notar las manos de la otra sobre su suave piel, necesitaba sentirla completamente, sentir sus cuerpos pegados, sin estorbos, sin preocupaciones, solo reconociéndose unos a otros, así que empujó suavemente a la rubia haciendo que se tumbase en la cama y ella manteniéndose en la misma posición.

La miró de manera traviesa y se levantó el vestido completamente quedando solo en ropa interior.

Dianna la miraba mordiéndose el labio y con total deseo. Llevó su mano hasta el abdomen de la otra acariciando su piel desnuda muy lentamente.

La piel de Lea se erizó ante ese suave contacto y la miró totalmente poseída por la lujuria.

Dianna vio esa mirada y se incorporó de nuevo rápidamente para besar esos labios que tanto deseaba. Mordió levemente su labio inferior y cogiendo a la otra por el trasero comenzó a echarse para atrás aun sin dejar de besarla para acomodarse mejor en la cama.

Cuando estuvieron totalmente dentro de la cama Dianna volvió a tumbarse esta vez atrayendo a la otra con ella evitando romper ese beso tan lleno de deseo.

Lea se dejaba hacer mientras acariciaba el cuerpo bajo el suyo, pasaba las manos por sus caderas, por su cintura, las subía hasta rozar sus pechos, pero su vestido le estaba estorbando sobremanera, así que se incorporó rompiendo el beso, recuperando algo de aire y echándose un poco para atrás la miró de arriba a abajo.

Las mejillas de Dianna estaban rojas, su pelo despeinado y el vestido medio subido, esa imagen solo podía ser descrita con una palabra, sexo. Puro, especial, mágico y sobretodo caliente, sexo.

Lea se mordió el labio aun mirándola

-Por mucho que me haya encantado ese vestido... -le dijo con la voz algo ronca debido a la excitación- sobra en estos momentos...

Dianna se rió suavemente y se lo quitó con tal rapidez que hasta a la morena le sorprendió.

-¿Mejor así? -dijo con voz sensual.

Lea se mordió aun mas el labio y asintió mientras observaba detenidamente cada milímetro de la piel de la rubia.

-Ven aquí... -susurró Dianna con tono necesitado.

La morena sonrió y se colocó de nuevo sobre ella besando esta vez lentamente sus labios aunque no pudo aguantar mucho ese ritmo porque el calor de su cuerpo le pedía algo mas y haciéndole caso volvieron a jugar con sus lenguas.

-Necesito sentirte... -dijo Dianna entre los labios de la otra.

Justo en el mismo momento de escuchar esas simples palabras Lea se mojó completamente, aun mas de lo que ya estaba y se deshizo de lo que quedaba de su ropa y lo que quedaba de la ropa de la rubia.

Quedaron las dos completamente desnudas. Lea sobre Dianna. Sus cuerpos irradiaban un calor difícil de calcular al igual que un deseo que necesitaban saciar rápidamente.

Lea en cuanto dejó desnuda a la otra se lanzó sobre sus pechos, esos pechos que tanto había deseado, con los que tanto había soñado y que en esos momentos eran completamente suyos y podía disfrutar de ellos a su antojo.

Lamió alrededor del pezón muy lentamente, haciendo sufrir a la otra que se removía bajo ella desesperada. Después de unos segundos que a Dianna le parecieron horas, Lea por fin rozó su lengua con el pezón, lamiéndolo cada vez mas rápido hasta que sin previó aviso lo atrapó entre sus labios chupándolo fuertemente.

Dianna soltó un fuerte gemido y llevó sus manos a la cabellera morena de la otra, tirando suavemente de ella.

Lea sonrió mordiéndolo suavemente y tirando de él, provocando de esa manera aun mas placer en la rubia.

Cuando terminó con ese pezón pasó al otro, tratándolo de igual manera.

El sudor en sus cuerpos ya se comenzaba a hacer presente, el calor era casi asfixiante y las dos necesitaban mas, mas de ellas.

Dianna se retorcía con cada una de las caricias que le brindaba la otra y mientras tanto le tiraba del pelo, la arañaba y gemía cada vez mas alto dándole a entender cuanto le estaba gustando.

Mordió por ultima vez el pezón y miró a los ojos verdes de la otra, aunque en esos momentos se encontraban tan oscuros que nadie diría que ese era su color original. Subió besándola de nuevo mientras acariciaba sus muslos, subiendo hasta rozar su intimidad.

La rubia abrió completamente las piernas, deseosa de esa sensación que necesitaba y comenzó a mover la cadera levemente, buscando la mano de la otra.

Lea entendió el mensaje y pasó dos de sus dedos por la intimidad completamente empapada de la otra, cosa que hizo que ella misma se mojase aun mas y soltase un leve gemido.

-Estas empapada... -dijo con la voz entrecortada.

Dianna la miró y mordió su labio suavemente para después tirar de él.

-Te deseo... -dijo mirándola intensamente.

Lea gimió de nuevo con la mordida y sin hacerse esperar mas comenzó a acariciar el clítoris de la otra rápidamente

Dianna arqueó la espalda al sentirla y le clavó las uñas en la espalda mientras que Lea se pegó aun mas a ella y sin dejar de ponerle atención a su clítoris mordió su cuello.

-Oh dios... si... -dijo entre gemidos la rubia.

Después de un tiempo acariciando su clítoris Lea se detuvo provocando que Dianna soltase un quejido molesta y la mirara pidiéndole que continuase.

-Tranquila... -susurró Lea besándola y bajando con sus dedos hasta su entrada.

La acarició lentamente moviendo los dedos alrededor y cuando la rubia comenzaba a quejarse de nuevo le metió dos dedos rápidamente.

-Ahhhh -gritó de placer Dianna aferrándose a ella con fuerza.

Lea comenzó a moverlos al compás de la cadera de la otra, que no se detenía ni un solo instante queriendo profundizar cada vez mas cada embestida. Necesitaba sentirla mas y mas profundo.

No pasó mucho tiempo hasta que la morena comenzó a notar que el cuerpo bajo el suyo se tensaba y como las paredes de la rubia comenzaban a contraerse cada vez mas así que aumentó sus movimientos.

-Dios... Lea! -gritó Dianna mientras se corría sintiendo espasmos por todo su cuerpo.

Lea sonrió al escuchar su nombre y disminuyó la velocidad de sus dedos lentamente hasta que los detuvo, dejándolos en su interior sintiendo las contracciones posteriores al orgasmo.

Dianna por su parte se dejó caer en la cama, cerrando los ojos e intentando que su respiración se volviese normal, cosa que no acababa de conseguir.

Después de un par de minutos alzó la cabeza encontrándose con unos grandes ojos marrones que la miraban con orgullo.

-¿Piensas estar dentro de mi todo el día? -dijo la rubia con tono divertido.

Lea sonrió ampliamente.

-No estaría mal -confesó moviéndolos levemente provocando que la rubia soltase un gemido de nuevo.

-¡Lea! -se quejó Dianna.

-¿Qué? -preguntó divertida.

-Si sigues así no podre recompensarte por todo el placer que me has hecho sentir -dijo con voz sensual mientras se mordía el labio.

Lea la miró con la boca abierta sacando los dedos rápidamente cosa que hizo reír a la otra.

Entonces la morena alzó una ceja y se llevó los dedos, muy muy lentamente hasta su boca, chupándolos de manera delicada para saborear a la mujer que la volvía loca.

Ahora era el turno de Dianna de mirarla con la boca abierta. Su boca se había secado completamente con esa visión y todos esos fluidos que faltaban allí, habían ido a parar a su entrepierna, activando su cuerpo completamente de nuevo.

-Deliciosa... -afirmó Lea sonriente terminando de lamer sus dedos.

Dianna la miró de manera traviesa y se colocó sobre ella rápidamente.

-Entonces veamos, cuan deliciosa estas tu -le dijo mientras descendía lentamente dejando pequeños besos por su cuerpo hasta colocarse entre sus piernas.

Lea la miró mordiéndose el labio hasta que sintió la lengua de la rubia sobre su intimidad y desde ese momento, todo se volvió placer de nuevo.


¿Qué os ha parecido la escena y la narración? ¿Alguna queja? Y no me vale lo de que queríais saber lo que le iba a hacer Dianna a Lea, usar la imaginación un poco xD

Siguiente capítulo el jueves.

Twitter:

SaraChana1