Ya no quedaba nada por vomitar, incluso en algún momento pudo jurar que alguno de sus órganos había salido por su cuerpo por lo liviano que se sentía y por la cantidad de sangre que comenzó a salir. Estaba agotado y tan adormecido todavía que no sabía si estaba vivo, no sentía el frío del hielo que Damien puso después en la bañera y ya se había derretido y quizá comenzado a evaporar. No sentía más ese insoportable calor de lo que fuera que le había inyectado y que lo hizo comenzar a vomitar tan violentamente. No sentía el ardor de la segunda jeringa que se rompió en su brazo y le rasgó hasta la mitad de la sangradura cuando perdió el control, los cinturones atando sus muñecas y tobillos. Intentó una vez más levantarse al escuchar a alguien entrar pero si ni siquiera podía abrir los ojos. Sintió unos brazos cargándolo y apenas lejano, una mínima nota en su nariz que pudo reconocer su cerebro más que el calor de la chamarra sobre su cuerpo.
Era el aroma de Craig.
Sus ojos se sentían muy débiles para soportar la luz del sol que se filtraba por las persianas, pero se obligó a pestañear un par de veces para comenzar a inspeccionar dónde estaba. Ese blanco impoluto y aséptico sólo podía ser de un hospital. Una lágrima angustiada le corrió por la mejilla, sin poder girar la cabeza. Nunca fue tan consciente de todas las venitas que había en su cabeza hasta ese momento que comenzaron a punzar al unísono.
-Despertaste- una mano limpió su lágrima-¿Quieres que corra la persiana? ¿Te molesta la luz?- esa voz apaciguadora, suave y plana. Abrió la boca pero su garganta estaba tan reseca que al intentar hablar lo único que salió fue un ronco tosido- espera- le ayudó a reclinarse en la cama, acercándo un vaso con agua a sus labios. Bebió un poco pero su estómago dolió en cuanto el líquido cayó. Apretó los ojos adolorido y apartó el vaso- lo lamento- mojó un algodón que había en la mesa junto a otros instrumentos y lo puso sobre sus labios- prueba así- el agua cayó sólo por su boca, lubricando su garganta sin dolerle-¿Mejor?- asintió débilemnte con la cabeza, tratando de enfocar su mirada. Los ojos azules de Craig fue lo primero que distinguió, después su nariz y al final todo su rostro tranquilo.
-¿Qué hago aquí?- su voz salió rasposa, apenas audible.
-Descansa un poco más- pasó el dorso de su mano por su mejilla- sigues muy débil-
-¿Qué hago aquí?- volvió a preguntar, esta vez temblando.
- Una vecina me dijo que vio a Damien meter a alguien a su departamento. Yo no creo en los chismes pero cuando me dijo que parecía llevarlo a la fuerza me preocupé- volvió a mojar el algodón, pasándolo por sus labios resecos- cuando me abrió la puerta y lo vi con la camisa manchada de vómito y sangre me asusté muchísimo, Tweek- sorbió con la nariz ante las lágrimas que salieron- descansa un poco más, cariño. Yo también tengo un par de preguntas por hacerte- No quería dejar ahí la charla, pero estaba tan cansado.
Cuando volvió a abrir los ojos notó que ya se había hecho de noche. Craig tenía su cabeza recargada sobre la cama, roncando sonoramente. La risa salió natural, sin dolerle. Seguía mareado y cansado pero se sentía mucho mejor. El chico abrió los ojos, limpiándose disimuladamente la saliva antes de comenzar a reírse también.
-Estaba mal acomodado- se excusó y el rubio siguió riéndose al ver una pequeña mancha de saliva en su mejilla- ¿ Tienes hambre? Hace rato te trajeron las papillas más deliciosas de todo el condado- sonrió, levantándose y buscando la olvidada bandeja con un par de purés y una gelatina. Lucía de todo menos apetecible.
-Parece que te equivocaste, Craig, eso parece que ya fe digerido- Craig arrugó la nariz con asco y él volvió a reírse- en realidad no tengo mucha hambre- se acomodó en la cama para sentarse contra la cabecera, mirando a todos lados. No debía ser un hospital público ya que la habitación era personal y todo se veía nuevo. Tragó saliva- mi seguro de estudiante no cubre esto-
-Pero mi sueldo sí- sonrió, llenando una cuchara con la masa suave amarilla- debes comer aunque no tengas hambre, de por sí estás en los huesos- acercó la cuchara a su boca y Tweek hizo un puchero.
-No estoy tan flaco- ladeó la boca- no tenías qué pagar por esto, no creo que sea barato y ...-
-Por favor, al menos pruébalo- lo ignoró, acercando más la cuchara. Tweek aceptó la comida y tragó sin saborear.
-Odio las zanahorias pero la verdad esto sabe más a...plastilina-
-¿Cómo sabes a qué sabe la plastilina?- dijo entre risitas, volviendo a llenar la cuchara.
- Cuando era niño me gustaban mucho los legos y la plastilina, hacía muchas construcciones y bueno, te he contado que trabajaba desde siempre en la cafetería de mis padres y pensé que la plastilina parecía masa de galletas así que un día se me ocurrió comerme una barra. Dios, estuve constirpado como dos semanas- volvió a aceptar la cucharada, tragando otra vez- en realidad creo que la plastilina sabe mejor que esta mierda-
-Tendré que reportarlos por mentirosos, entonces, no son las papillas más deliciosas del condado- rió, limpiándole los bordes de la boca- ¿Te sientes un poco mejor?-
-Sí- inspiró, acomodándose en la cama. No quería alargar la espera. Ambos necesitaban hablarlo. Craig dejó la bandeja, buscando su mano sana. Entonces notó que su brazo izquierdo estaba vendado y un pequeño dolor comenzaba a laterle. El pelinegro suspiró hondamente, mirando sus dedos.
-Cuando llegué, Damien me dijo que tú le habías llamado porque estabas muy drogado y te sentías mal y por eso decidió darte el emético pero... Él es médico, Tweek.Él sabe que esas cosas son muy peligrosas y en cuanto perdiste el conocimiento debió llevarte a un hospital, no atenderte por su cuenta - tragó saliva, jugando todavía con sus dedos para no mirarlo- no quiero presionarte, sino te sientes bien todavía, puedo esperar. Pero necesito que me digas lo que realmente pasó, Tweek, porque el hecho de que te haya amarrado y que estuvieras desnudo me...- tragó saliva - me pone a pensar muchas cosas- Tweek sintió su espalda doblarse y un sudor frío exudar por todos sus poros-Necesito que me lo digas, Tweek Damien...¿Te ha hecho algo? ¿Te lastimó?-
Era ahora o nunca.
-La verdad es que...- pequeñas agujas de hielo subían y bajaban por la parte posterior de su cráneo hasta la punta de sus pies, haciéndole temblar- la verdad es que me puse mal y no quería que tú supieras. Pete me dio algo bastante fuerte y me puse medio paranoico. Damien intentó llevarme al hospital pero yo me rehusé. Supongo que me amarró porque estaba muy asustado-
Quizá nunca era mejor. Lo que fuera valía la pena por ver el brillo aliviado en esos ojos azules, el semblante tenso relajarse al ver borrarse la posibilidad de algo tan siniestro gestarse en sus pensamientos. Sabía que estaba mal, que no era más que un maldito cobarde pero no quería hacerse responsable.
-Puedes ser sincero conmigo, Tweek- de todas formas pasó su mano por su brazo, sonriendo aún dudoso- si él te hizo algo, si te lastimó de alguna manera puedes decírmelo- sentía un nudo en la garganta por la preocupación tan sincera, por lo suave que era la cama en su cuerpo y la intimidad de la habitación privada, regalo de ese hombre que no había hecho más que dar y dar, en nombre de una amistad dolorosamente unilateral- lo amo, y me va a doler. Pero no voy a hacerme el ciego ante algo así, Tweek-
-No te estoy mintiendo- estaba temblando tanto que sus dientes castañeaban . Se obligó a entrelazar sus dedos con los de Craig y sonreír- él sólo estaba intentando ayudarme-
-Te creo, cariño. Pero sabes que puedes confiar en mí cuando lo necesites ¿ Por qué lo buscaste a él primero?- recargó su cabeza contra su mano.
-Porque no quería que me vieras así- pasó sus dedos por las hebras negras, siempre bien peinadas y relucientes- creo que nunca alguien me había hecho sentir capaz de tanto como tú ¿ Sabes? Tú no dijiste una palabra negativa cuando te pedí que me ayudaras con matemáticas y ni un minuto fuiste condescendiente, parecías tan seguro que yo era capaz de aprender. Parecías tan convencido que mis pinturas servían para algo más que tapar un hoyo en la pared o qué se yo. Craig ¿ Alguna vez te he dicho lo mucho que te agradezco que pusieras mi pintura en la sala? No sólo es por vanidad, es que me recuerda que al menos en el mundo hay una persona que ve algo más en mí. Cuando dije que quería dedicarme a artes nadie preguntó por qué porque todos dieron por sentado que era porque soy muy tonto- Craig dio un respingo, dispuesto a hablar, pero siguió hablando- mi papá siempre pensó que era infradotado, me lo dijo varias veces. Después cuando confesé que soy homosexual todos dieron por sentado que era por eso. Incluso Wendy alguna vez lo dijo así. Nadie se tomó la molestia de hablar conmigo al respecto pero tú siempre me escuchabas. Tú... Tú me obligaste a preguntarme qué clase de persona quiero ser realmente, Craig, no lo que hago por no ser lo que dicen o ser lo que desean, sino quién realmente quiero ser. Tiraste abajo todo mi puto mundo, Craig. No quiero ser una persona distinta a la que tú dices que soy. Quiero ser lo que piensas que soy-
-¿Por qué estás llorando, cariño?- pasó sus manos por sus mejillas-¿ Te duele algo?-
-Me duele no poder serlo. Me duele estar tan consiente que lo único que voy a hacer es destrozarte si me quedo en tu vida porque a lo mejor la persona que soy realmente es esta ¿ Sabes? Egoísta e hijo de puta-
-¿Qué dices? Eres un niño muy dulce, Tweek. Estás un poquito loco pero eres encantador- se sentó más arriba en la cama, deslizando la almohada para tomar su lugar y acomodar a Tweek en su pecho, pasando con cuidado sus dedos por su cabello- eres mi mejor amigo, pequeño, eres un tesoro, te lo juro-
-Por favor- comenzó a sollozar, aferrando sus dedos al brazo de Craig que cruzaba su pecho para sujetarlo- deja de hablar como si realmente lo supieras todo-
-Entonces dímelo- puso sus labios en su coronilla- no voy a alejarme por un par de errores que hayas cometido, todos nos hemos equivocado alguna vez-
-No puedo- sentía tanto miedo de ver la calidez de ese abrazo esfumarse- Craig. Necesito que... necesito que entiendas que no puedo más con esto. Sino salgo corriendo ahora, no voy a poder vivir más adelante, no lo voy a soportar-
-¿Qué pasa, Tweek? ¿Pete te está metiendo en problemas? ¿Es un tema de dinero? Lo que sea puedes decirme, si lo necesitas sabes que incluso puedes mudarte conmigo el tiempo que quieras, cariño-
-Déjame que me vaya, Craig- sollozó, negando sus palabras clavando sus uñas en la tela de su camisa, afianzándolo- no me preguntes nada, sólo quiero irme-
Craig no dijo nada, abrazando al rubio con sus labios en su coronilla, intentando calmar sus temblores, seguro que todas sus palabaras venían de la angustia del momento. Se quedó dormido en algún momento, despertando cuando una enfermera tocó, disculpándose porque debía cambiar las sábanas y debía salir. Craig se disculpó, besando la frente de Tweek antes de salir. No quería pero necesitaba volver a su departamento. Había pedido permiso para faltar a sus clases por el resto de la semana. Se masajeó los hombros, mirando el reloj. Pasaban de las siete y si quería alcanzar a Damien, debía apurarse. El hospital al que había llevado a Tweek no estaba tan lejos, pero con lo poco que había dormido y la descarga de emociones las doc calles en el auto le parecieron interminables. Había conducido porque los labios de Tweek estaban morados cuando lo tomó en brazos. Recordaba estar tranquilo leyendo en su sillón cuando recordó que no había cerrado la puerta de su automóvil ya que había tenido las manos llenas al bajar, por la tarde de compras y salió, con pantuflas t despeinado al estacionamiento. Al subir se encontró con una de sus vecinas en el elevador y por educación la saludó. Era un ermitaño e incluso esas pequeñas muestras de socialización lo ponían nervioso. La mujer lo miró con duda unos segundos, poniéndolo nervioso hasta que por fin le dijo lo que había visto. A su novio ( porque todos en el edificio hablaban de ellos a sus espaldas, él ya lo sabía) arrastrando a un muchachito por el piso hasta su departamento. Podía ser uno más de los tantos chismes que se hacían, podía ser que ella hubiera confundido a Damien, pero si existía la pequeña , minúscula posibilidad de algo más, él necesitaba corroborarlo. Por eso corrió a su piso, tocando y llamándolo desesperado. Decir que el alma se le fue cuando lo vio sucio y nervioso de pronto sería poco. Pero cuando reconoció la mochila llena de pintura en el piso de la sala todo se tiñó de rojo. Abrió primero la puerta de su habitación, sin darse alivio al verla vacía. Escuchó un leve gemido en el baño y su corazón terminó de romperse al ver al maltrecho adolescente cubierto de sangre y moretones. Escuchaba a Damien pero las frases se morían antes de tomar sentido, toda su atención sólo en quitar el tono azulado de su piel, de detener la sangre que seguía desbordándose por su brazo. Damien cerró la boca cuando Craig volteó a verlo y no se interpuso cuando salió del departamento. Ahora necesitaba volver para hablar con él aunque realmente no lo quería. Aún así tocó la puerta, rogando por dentro que ya se hubiera ido a trabajar o que le cerrara la puerta en la cara. En lugar de eso, lo recibió con la camisa abrochada a medias y el cepillo de dientes en la boca.
-Pasa, lamento la facha, se me estaba haciendo tarde- se hizo a un lado para que pasara.
-Está bien, puedo venir después- se pasó la mano por la nuca, bajando la mirada.
-No, por favor- pidió muy bajito y Craig acabó entrando-¿Ya desayunaste? Sobró un poco de café, sírvete mientras termino de lavarme los dientes- se alejó antes de que dijera algo así que obedeció. Sirvió una taza y se sentó a la mesa esperando a que volviera- sólo dame un segundo, debo hacer una llamada- asomó la cabeza y escuchó su voz por el pasillo sin lograr distinguir lo que decía. Finalmente regresó, sentándose en la silla frente a él- ¿Estás bien? Pareces cansado-
-Estuve todo el día de ayer con Tweek en el hospital- le dio un sorbo a su bebida. Realmente prefería el té al café- tú debes saber bien que no son los lugares más cómodos del mundo-
-¿Cómo está él?-
-Mejor, al parecer no perdió tanta sangre como para necesitar una transfusión pero su estómago quedó deshecho. No va a poder comer sólidos al menos un mes- se pasó la mano por el brazo- hablé un poco con él y me dijo que en realidad tú intentaste ayudarlo-
-Te lo dije-
-Lo sé, pero creo que puedes entender lo mal que se veía la situación, Damien-
-Puedo entenderlo, Craig. Pero creo que quien no está siendo comprensivo eres tú. Te pedí que no tuviéramos problemas por él y tú me lo prometiste. Ayer casi pensé que ibas a acusarme de violarlo o alguna cosa así-
-No tiene nada de malo que me preocupe por él, es mi amigo-
-Y yo soy tu pareja. Si el niño hubira mentido, diciendo que yo le había hecho a propósito ¿ Le hubieras creído primero a él que a mí? He intentado llevarme bien con él para no tener problemas contigo pero esto me hace sospechar que lo que sientes por él es mucho más de lo que me quieres decir-
-Es mi amigo- dio un trago más- quizá al principio sí me gustaba un poco, es lindo, no lo podemos negar. Pero es sólo un niño perdido, creo que... creo que me siento responsable por él, me siento obligado a cuidarlo-
-No es un niño pequeño, él sabe cuidarse solo y tú no eres su padre ni su ángel de la guarda- se cruzó de brazos, viéndolo fijamente- no quiero que estemos peleando por él, Craig. Tú y yo somos adultos y podemos resolver estas cosas maduramente-
-¿Qué propones?-
-Que dejes de verlo- se encogió de hombros como si fuera lo más lógico del universo- no vamos a estar bien si él está cerca-
-No me puedes pedir eso-
-Es lo justo, Craig. No puedes estar bien con los dos y yo necesito que respetes nuestra relación-
-La respeto totalmente, Damien, pero tú lo dijiste. Somos adultos, no unos niños inmaduros. No me puedes pedir que deje de ver a nadie, antes de ser tu novio soy una persona con otras relaciones y debes respetar eso-
-Respeto a todos tus amigos menos a Tweek , por favor, no me digas que no notas cómo esa pequeña ramera se babea por ti. Es un muchacho muy guapo, joven y está más que dispuesto a abrirte las piernas ¿ Cómo puedo estar seguro que tus constantes ganas de cuidarlo sólo son eso? ¿Qué me garantiza a mí que no te vas a dejar seducir?-
-¿En qué clase de concepto me tienes, Damien?- dejó salir dolido, apretando la taza- si decidí estar contigo es porque quiero estar solo contigo, no me seduce la carne, te lo dije desde el principio. Para mí el sexo es algo más que físico y me lastima que piensas esa clase de cosas de mí cuando he intentado ser lo más sincero contigo posible. Yo creo que... Te amo, te juro que sí. Pero yo creo que esto no va a funcionar- levantó la mirada, topándose con la mirada sera del otro.
-¿En serio? ¿Tu manera de negarlo es darme la razón? El hecho de que quieras terminar la relación me hace pensar que no me equivoqué-
-Lamento que pienses de esa manera, pero no voy a poner en peligro mi estabilidad emocional por ti ni nadie, Damien. Conozco esta clase de historias, así comienzan los problemas. Si ahora cedo, después te va a ser muy fácil controlarme y yo no voy a aceptar eso, ni que hables mal de la gente a la que amo- dejó la taza, levantándose- te agradezco todo lo que pasamos y que hayas ayudado a Tweek, pero lo más sano es que no volvamos a vernos-
-Como quieras- dijo Damien, todavía cruzado de brazos- pero si quieres un consejo, investiga bien primero a qué clase de alacranes tienes cerca, Craig-
-Te deseo buena suerte- salió del departamento, todavía alcanzó a escuchar la taza romperse contra el suelo.
Volvió a su departamento, se dejó caer pesadamente en la cama, masajeándose el puente de la nariz. Estaba acabado mentalmente. Necesitaba dormir y darse una ducha. Sintió su celular vibrando, y vio una notificación del banco donde enviaban el total a pagar del hospital. Se suponía que la factura sólo llegaba cuando el servicio había concluído. Apretó el celular, recordando las palabras de Tweek pidiéndole que le dejara alejarse.
A lo mejor él también necesitaba un respiro.
