Buen no tengo mucho que hablar con respecto a este capitulo, solo espero que disfruten de un agradable momento de lectura.

Disclaimer: Pokémon no me pertenece.


Capítulo 11

Amigos hasta el fin

Aguardando a que su amigo se despierte, una hermosa joven de cabello azul se encontraba esperando a que su amigo se levantara. Aún era demasiado temprano para que eso ocurra, pensaba la chica. El sol aun no salía, con impaciencia la peli azul rogaba que pronto saliera, para dar comienzo al nuevo día, la luna era la única que alumbraba todo el lugar y no era la excepción la habitación donde aquellos jóvenes estaban, en ese pequeño cuarto se podía observar una cama, en la cual dormía una persona y justo a su lado se encontraba una pequeña silla, en la cual la peli azul se encontraba sentada.

Soltando un pequeño bostezo, aquella chica miraba con ternura a su compañero, desde hace varias horas que ella no dormía, para ella lo más importante era estar siempre a lado de su amigo, aunque eso signifique no dormir el resto de su vida, pero ella con gusto lo aceptaría, de pronto percibió que su amigo se movía. Ligeros movimientos producía la persona que se encontraba durmiendo, al parecer no se encontraba muy cómodo, luego de unos segundos sus movimientos fueron detenidos, al sentir una delicada mano, que aflojaba la sabana que le estaba asfixiando de calor, y luego volvió a dormir con tranquilidad.

Aquella chica volvió a sentarse, después de ayudar a su amigo, lo único que se podía escuchar en la habitación, era la suave respiración del chico que estaba recostado en el catre. Varios minutos pasaron, el sol parecía ya alzarse gloriosamente por el este, en el pequeño pueblo en donde estaban, la gente empezaba a levantarse, listos para ir a empezar su trabajo de todos los días, la agricultura, principal fuente de ingresos de aquella población, sin embargo, no todos se despertaban, aun durmiendo con tranquilidad, el chico que era acompañado por un hermosa señorita, aun no se levantaba. Por otro lado, la peli azul que estaba en el mismo cuarto que su amigo, luchaba por no cerrar los ojos, aun sintiendo los primeros rayos de sol atravesar por la ventana, sus ojos azules pedían con misericordia ser cerrados, de un momento a otro, aquella chica dormía plácidamente.

Después de un minuto, la puerta de aquel cuarto se abría con cautela para no despertar a la persona que se encontraba durmiendo ahí, pequeño pasos daba aquella persona que entraba en la habitación, mirando con curiosidad, observo que su amiga había sucumbido al sueño, con delicadeza aquella persona de cabello castaño y ojos zafiros, tapaba con una manta a su amiga, luego miro la ventana, sintiendo algo de calor, lo abrió, en el cuarto se podía sentir una suave brisa veraniega que ahuyentaba al calor que dominaba toda la habitación. Observando el cielo por un instante, la luna había desaparecido y el sol se alzaba lo más alto que podía.

—Es hora de que despierte —decía aquella persona

Llevando su mano a su mentón, pensaba la mejor forma para despertar a su amigo, hasta que una idea le cruzo por la mente, pero antes de realizarlo, miro otra vez a su amiga, se encontraba totalmente dormida, todo iba de acuerdo con su plan. Con una pequeña sonrisa se acostó a lado de su amigo pelinegro, la chica de los ojos zafiros miraba con dulzura a su amigo, sin resistir un momento más, poso su mano en la cara de su amigo, tocando con delicadeza su cabello negro, jugueteó un momento con su desordenado pelo. Sintiendo una suave y fina mano, aquel chico con el nombre de Ash, abría los ojos lo primero que pudo ver, fue a un hermoso ángel que le miraba con ternura.

Su amigo ya estaba despierto, miraba la cara que tenía este, vergüenza, su cara estaba totalmente rojo, pero aun así, aquella castaña no se detenía en tocar con su mano a Ash. Siempre quiso hacer eso, cuantas veces lo había deseado y ahora se cumplía, ella siempre soñaba en ser a primera persona que mire Ash cuando él despierte. Deseaba que este momento nunca terminara, pero sus suplicas no fueron escuchadas.

Sintiendo que alguien le tocaba por la espalda, May cambio rápidamente la cara alegre que tenía por una nerviosa, Sabía quién era la persona que le estaba tocando su mejor amiga Dawn. Ash por un momento observo la situación en la que estaba, miro a May, estaba totalmente nerviosa, seguro era porque Dawn estaba detrás y con una cara algo enojada, por un momento el azabache trato de levantarse, pero May lo impedía, al fin acabo, sí ella tendría que estar toda su vida en ese cuarto lo haría siempre y cuando no mire a la persona que estaba detrás de ella, irónicamente estaría con Ash toda su vida, eso le debería alegrar, pero no era así.

—Bien May…ya viste ¿cómo se encuentra Gary? —decía la peli azul, cruzando sus manos y dando pequeño golpes al piso con su pie, se notaba su enfado.

—P…pues…si esta b…bien—tartamudeaba la castaña. Decía esto sin mirar a su amiga —Sabes Dawn anoche no dormí nada…creo que merezco dormir ahora.

Fingiendo estar dormida, cubría todo su cuerpo con la frazada, May sentía que había bastante espacio en la cama, asomando con lentitud su cara de la manta que la tapaba, vio que su amigo ya no estaba a su lado, la castaña podía estar todo la eternidad en ese catre, siempre y cuando este a lado de Ash, pero ahora… sus planes se habían frustrado. Con una cara totalmente seria y aprovechando la distracción de May, el pelinegro se vestía, no había ninguna emoción clara en su rostro, tal vez solo la de la preocupación, estaba a punto de irse pero lo detuvieron.

— ¿Ash a dónde vas? —preguntaba Dawn.

El azabache se volteo para ver a la persona que le estaba hablando, miro a su compañera, se notaba la preocupación que tenía, pero también los signos en su rostro de no haber dormido nada en la noche.

—Por mi culpa —murmuraba bajo el azabache, se culpaba a sí mismo, e inmediatamente recordó lo sucedido el día de ayer, la experiencia que vivió en el bosque, le impedía estar tranquilo.

Dawn miro a su compañero, se encontraba totalmente quieto, con el rostro cabizbajo, desde que salió de aquel bosque se encontraba de esa forma, y recordó lo que aconteció ayer.

La luna era el único testigo del sufrimiento de Ash en aquél bosque, él quería volver de nuevo a ese bosque, estaba como todo un loco, no controlaba sus emociones. May y Dawn trataron de detenerlo, era una situación bastante complicada. Rompiendo en llanto la castaña imploraba al pelinegro que no vaya, solo así el pelinegro pudo reaccionar, lo único que pudo hacer él, era llorar. En todo el camino de regreso no dijo ni una sola palabra, la peli azul no entendía lo que paso en ese bosque para que Ash estuviera de esa forma, pero estaba algo aliviada de que él haya regresado, llegando a la habitación del pelinegro, este solo se sentó en una silla, aun con lágrimas en los ojos, pensaba en la forma de regresar a ese bosque, eso era lo único que quería, lo deseaba, pero más que eso, lo único que quería era venganza. Tenía que cuidar sus emociones, para no caer en el mismo tormento de antes, pero le invadía una profunda ira, no sabía que en ese momento estaba haciendo exactamente lo que ese Darkrai quería que haga, sin embargo Ash siempre olvidaba algo, él nunca estaba solo, May y Dawn tal vez no podían comprender lo que pasaba, pero eso no significaba abandonar a su amigo, sin tocar el tema del bosque, la castaña y la peli azul, trataban de hacer olvidar al pelinegro lo acontecido hace unas horas, contando anécdotas del pasado, ambas querían recuperar los hermosos recuerdos que tenían con el azabache antes de que todo esto ocurra.

Con cansancio, por fin el azabache dormía con tranquilidad, mas sin embargo sus amigas solo lo veían detenidamente.

—Ash…Ash…

Levantado su cabeza, su amiga le estaba llamando, tratando de sonreír, solo pudo decir que tenía algo de hambre e iba al comedor. Después se retiró.

Escuchando la puerta que se cerraba, Dawn no sabía lo que tenía que hacer ahora, pero May levantándose rápidamente de la cama, solo pudo decir:

—Sabes Dawn, tenemos que ayudar a nuestro amigo y la única forma de hacerlo es hacerle recordar lo importante de tener amigas —decía May —Vamos Dawn, o sino ya no habrá comida.

Corriendo a una velocidad sorpréndete la castaña se iba, reflexionado lo que dijo su amiga, una sonrisa apareció en su rostro, hoy sería un gran día, pensaba para sí misma, pero se había olvidado de algo, no pregunto a la castaña sobre lo que ocurrió esta mañana, May se había salvado esta vez.

Por la gran ventana del Centro Pokémon se podía observar a un grupo de jóvenes que comenzaba a desayunar, dos ellos tenían una gran sonrisa en su rostro, pero uno de ellos estaba perdido en sus pensamientos, sin embargo sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir un fuerte impactrueno de su pokémon.

El enojo de Pikachu se podía notar, se habían olvidado completamente de él, aquella criatura estaba durmiendo a lado de su entrenador, pero nadie lo noto, ni siquiera May cuando se recostó, Pikachu pedía explicaciones, Ash por un momento olvido lo que pensaba y se disculpaba con su primer pokémon.

—Es momento de actuar Dawn —murmuraba la castaña muy bajo para no ser escuchado por el pelinegro, May y Dawn empezaban a obrar su plan.

—Sabes Ash…no te veo el mismo de antes, tal vez ya no seas el mismo entrenador de antes —empezaba Dawn.

Escuchando aquellas palabras, Ash quiso responderle, pero May hablo primero.

—Si tienes razón Dawn, tal vez Ash se haya olvidado de las batallas Pokémon —con tono de burla decía May, además de eso, robaba algo de comida del plato del pelinegro.

Enojo, no era un simple enojo común, podía soportar aquellas palabras, pero no podía soportar que le robaran la comida, Ash agarraba su tenedor, dispuesto a hacer lo mismo que su amiga hizo antes, pero sus intenciones fueron frustradas, May de ninguna manera se dejaría ganar.

Sin saber cuándo comenzó aquella absurda batalla, el choque del metal que producían los tenedores hacia aparecer chispas, una batalla fiera se estaba dando en el lugar, varias personas se aglomeraron en la mesa para observar la vergonzosa batalla, y era vergüenza la que sentía Dawn, tapándose la cara solo dijo:

— No los conozco

No era de esa forma en la que quería alegrar a Ash, pero…estaba dando resultado.

Dos horas después de la tremenda batalla, May comía el último trozo de la comida del pelinegro, lo hacía con tal gusto, que Ash no podía creer que haya perdido.

—Dos contra uno, no es justo—decía esto mirando con enojo a su Pikachu, segundos antes, este le lanzo un pequeño impactrueno que lo inmovilizo por un momento.

— ¡Victoria! —Alzando los puños decía May con júbilo.

— ¿Ya termino todo esto? —dijo Dawn, viendo que ya no había más gente a su alrededor — ¿May ahora que hacemos?

—No te preocupes, ahora viene la batalla—con una sonrisa decía eso la castaña, sin embargo, su amiga no estaba de la misma forma, en un principio el plan era hacerle recordar lo importante que era las batallas para Ash, pero se habría librado una pequeña disputa en su lugar.

Mirando lo que hablaban las chicas, Ash se veía confundido.

— ¿Chicas sucede algo? — preguntaba el azabache.

—Ask Ketchump, yo May Balance te reto a una batalla Pokémon — levantándose de la silla con energía. Gritaba a los cuatro vientos.

—Y otra vez no estamos siguiendo el plan —lamentándose, Dawn no sabia el momento exacto cuando comenzó todo esto, como si todo esto hubiera sucedido en cuestión de segundos, ella se dirigía al centro del campo de batalla, ella sería el árbitro de este encuentro, mirando a ambos lados, miro a su amigo y también a la castaña, estaban listos.

—Esto será una batalla de un solo pokémon ¡Comiencen!

—Yo te elijo Pikachu

—Sí, yo te elijo Pikachu ¿Qué? —asombro era lo que sentía el pelinegro, su mejor amigo estaba en su contra. — ¿Cómo pudo pasar esto?

—Bien Ash, libera a tu pokémon, te espero —decía May con una gran sonrisa en su rostro.

—Tu sabes muy bien que solo tengo a Pikachu ahora mismo —decía con enojo el azabache, y viendo de reojo a su "pokémon" si es que le podía decir suyo. — ¿Porque no me das uno de tus pokémon y empezamos con esta batalla?

—Si no tienes pokémon, entonces tú te enfrentaras a Pikachu —ignorando completamente lo que dijo su amigo. May ordenaba a su pokémon por así decirlo —Pikachu utiliza ataque rápido, y no te detengas por que sea Ash, él te lo agradecerá.

Corriendo a una gran velocidad, el ratón eléctrico se preparaba para el ataque, Ash sin tener otra opción corrió por todo el campo de batalla para no ser atacado por su Pikachu.

— ¿May estas segura de lo que estás haciendo? —Decía con preocupación Dawn, mirando a su amigo corriendo desesperadamente de su pokémon. —Esto no es como lo hemos planeado —pensaba la peli azul.

—Claro que si Dawn, no ves que se divierten —sin perder su sonrisa, decía la castaña.

Horas pasaron y la tarde estaba comenzando, Ash de milagro se salvó de no ser atacado por su ratón eléctrico, el pelinegro deseaba un poco de tranquilidad, pero agradecía a sus amigos el apoyo que le estaban dando, un pequeño paseo dieron por la pequeña plaza del pueblo, con cansancio el trio de amigos se sentaba en una de las tantas bancas que había, tranquilidad había bastante tranquilidad, Ash por un momento intentaba recordar sus recuerdos mas no pudo, aun le faltaba tener fe, mirando a sus compañeras miro a Dawn, su cabello se balanceaba por la suave brisa que había en el lugar, mirando con detenimiento, observó que ya no tenía su gorro blanco.

—Dawn ¿porque ya no llevas tu gorro blanco? —preguntaba el azabache, señalando la cabeza de la peli azul.

—Humm…—observo un momento el comportamiento de su amigo, y una sonrisa acompañada de un sonrojo apareció en su rostro y luego dijo —Pues la verdad, desde que te di tu gorra, no puedo acostumbrarme a estar sin esa gorra.

Mirando el hermoso cabello azul de su amiga, no entendía aquellas palabras, aún era demasiado denso para comprenderlo el verdadero significado detrás de esas palabras, pero realmente si comprendía algo, Dawn era realmente hermosa con su cabello todo suelto y no solo ella, también May.

Mirando la actitud de su amigo, a May se le ocurrió una brillante idea.

—Atrápame si puedes —decía la castaña, alzando la preciada gorra del azabache y empezando a correr.

— ¿Qué? —tardo en asimilar lo que pasaba, solo reacciono cuando su amiga le mostro su gorra, además de que le sacaba la lengua con broma.

Y así empezaba otro juego, toda la tarde pasaron así jugando, riendo como en los viejos tiempos, justo cuando Ash estaba a punto de atrapar a la castaña, esta lanzaba la gorra a su amiga peli azul y así siguieron durante varias horas, la preocupación en Ash desapareció, por un momento pensó en lo que le hacía falta, para enfrentar su última prueba, tal vez era tener confianza en sus amigos, pensaba, si tal vez era eso.

La noche gobernaba todo el cielo, en la pequeña plaza del pueblo, se encontraban descansando, Pikachu estaba durmiendo en las piernas del azabache y Ash estaba en medio de sus amigas, que estaban durmiendo, sin querer, él era punto de apoyo para ambas, ya que sus hermosos rostros reposaban en los hombros del azabache. Era un momento bello, pero todo tiene un fin, levantándose con lentitud, Ash se preparaba para ir a su último desafío, empezando a correr se dirigió a la salida del pueblo, justo al frente de él se encontraba Hiroshi y Darkrai esperándolo.

—Nos ahorraste tiempo en buscarte, Ash ¿estás preparado para morir? —decía Hiroshi.

—No sabes lo que he aprendido hoy, yo seré él que te salve… lo prometí a tu Grolithe y lo cumpliré —decía Ash con gran valor.

—No me hagas reír, en este mismo instante empieza tu peor pesadilla ya lo veraz —decía esto, alzando su mano, una gran esfera negra aparecía. —Entra si quieres salvarme.

Ash entraba con total seguridad, pero antes de entrar sus amigas lo llamaron.

—Ash por favor no vayas

Una sonrisa apareció en el rostro del azabache, casi entrando en aquel campo oscuro, dijo:

—Yo sé, que ustedes me encontraran, tengo fe en ustedes —decía esto, entrando por completo, pero lo que no se esperaba es que su Pikachu también lo acompañaba.

La esfera negra había desaparecido, la última prueba de Ash por fin daba comienzo,

—Ash…—murmuraba preocupada May.

—No te preocupes May, yo se…yo sé que lo encontraremos—decía Dawn con una sonrisa, consolando a su amiga, porque su amistad nunca se rompería, no había en el mundo que lo rompiera

—Confió en ustedes, May, Dawn, yo sé que me encontraran

Apareciendo de nuevo en el bosque, Ash estaba listo para su prueba más difícil de su vida.

— ¡Estoy listo para salvarte… Hiroshi!


Ya ahora al grano, este domingo pongo fin a esta historia, pero les aseguro que volveré con mas ganas para la siguiente temporada, por así decirlo, espero poder llegar a los 10 REVIEWS por lo menos, pero bueno, siéntanse libres de hacerlo o no, Nos vemos el domingo.

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