A partir de ese día, tal como propuso Yui, las dos chicas fueron juntas a cazar brujas, sin ningún tipo de problema. Es más, incluso se aburrían un poco. Ninguna bruja, por más poderosa que fuese, tenía nada que hacer contra las dos chicas mágicas más poderosas juntas. Pasaron varias semanas, y Kyubey ya hacía tiempo de dejó de acompañarlas en sus batallas contra las brujas. Ya no era necesario. Un día, después de derrotar una bruja en menos de 10 segundos, como solían hacer casi siempre, Kyoko masculló:
-Jooooo... Esto es un rollo.
-Mira quién lo dice, la chica que fue infectada por una bruja.
-Estaba durmiendo. No había forma de que me defendiera, pero esto es diferente. Es muy aburrido, cada vez acabamos con ellas más rápido. ¡El otro día sólo tardamos 3 segundos! ¡Así no hay emoción!
-Cazar brujas no es ningún entretenimiento. Se trata de proteger a la gente.
-Pfffff… Oye, Yui, ¿y si luchamos solo al 10% de nuestro poder real?
-¿Qué?
-Piénsalo. Así será más emocionante.
-¡Te acabo de decir que cazar brujas no consiste en esto!
-Pero es que así me aburro mucho… – Kyoko se pegó a Yui y empezó a frotar su cara en sus mejillas. – Vamos, Yui… No habrá ningún peligro. Somos las chicas mágicas más fuertes de la historia, ¿recuerdas? Y si pasa algo nos tenemos la una a la otra para ayudarnos. Vamos, seguro que tú también te aburres.
Yui intentó resistirse, pero al final acabó cediendo.
-Está bien… Pero vamos a luchar al 15%, ¿de acuerdo?
-¡Sí! – Dijo alegremente Kyoko con un brillo en los ojos, cosa que hizo que a Yui le apareciera una gota de sudor.
Tal y como Kyoko propuso, el día siguiente se enfrentaron a una bruja utilizando sólo el 15% de su poder. Velocidad, reflejos, fuerza, resistencia… Todo sólo al 15%. Al ir sólo al 15% de la velocidad a la que podían ir, los ataques que esquivaban les pasaban mucho más cerca, cuando no podían esquivar un ataque y tenían que defenderse ya fuese con escudos de energía o cualquier otra cosa, tenían que hacer mucho más esfuerzo, y cuando atacaban a la bruja, ésta sufría poco daño. Tardaron cerca de 5 minutos en acabar con ella. Las dos chicas respiraban agitadas. Ninguna de ellas había sufrido ningún daño, pero en esa batalla tuvieron que esforzarse, y estaban cansadas.
-¡WUW! ¡Eso ha sido increíble! – Gritó Kyoko eufórica. Yui la miraba un poco descolocada. No entendía cómo podía gustarle esto. - ¿¡No te parece genial, Yui!?
-… ¿En serio… Te lo parece?
-¿¡A ti no!? ¡Ha sido increíble! ¡Menudo subidón de adrenalina! ¡La próxima vez luchemos al 10%.
-Kyoko… ¿Estás segura?
-¡Totalmente! Ésta bruja era más poderosa que la mayoría. Si luchamos con las otras con la misma energía que ésta, las derrotaremos enseguida.
Yui no se veía muy convencida, pero acabó aceptando. Al fin de cuentas, si alguna de ellas se encontraba en peligro, tenía la otra para que le salvara.
Con la siguiente bruja lucharon al 10%, y pudieron derrotarla igual de fácil que la anterior. Al ver que no les suponía ningún esfuerzo, siguieron luchando contra las brujas sólo al 10% de su poder. Desde entonces las batallas contra las brujas se habían convertido en el momento favorito de Kyoko. Cada día esperaba con ansias que llegase el momento de luchar contra las brujas, ya que era el momento del día en el que se lo pasaba mejor. Disfrutaba mucho cada lucha, haciéndole subir la adrenalina y emocionándose mucho. Yui tardó mucho más tiempo en reaccionar de la misma forma. Estuvo varias semanas preocupada por si alguna bruja les hacía daño, pero al ver que ellas siempre ganaban, y lo más importante, nunca resultaban heridas, al final terminó por gustarle aquello también, y ella también se lo empezó a pasar bien luchando contra las brujas.
Pasaron los meses, y Akari entró en secundaria, uniéndose al Club del Entretenimiento. Además, conocieron a nuevas amigas, Chinatsu, que también se unió al Club del Entretenimiento, y Sakurako y Himawari, que se unieron al consejo estudiantil, del cual ahora Ayano era vicepresidenta. El gran parecido de Chinatsu con Mirakurun hizo que Kyoko estuviera muchas veces a punto de contarle que eran chicas mágicas y pedirle que hiciera un contrato con Kyubey para que ella también se convirtiese en chica mágica, sólo para verla haciendo de Mirakurun. Yui consiguió evitarlo siempre, primero diciendo que saberlo la pondría en peligro, después que tal vez al convertirse su vestido mágico no sería como el de Mirakurun, y cuando Yui se dio cuenta, diciéndole que Chinatsu no tenía potencial para ser chica mágica. Esto molestó bastante a Kyoko, pero con el paso de los días lo superó.
Pasaron varios meses más y Yui y Kyoko seguían luchando contra las brujas sólo con el 10% de su poder. Un día, después de derrotar a una bruja, Yui y Kyoko se encontraban en el apartamento de la primera, ya que desde hacía un tiempo vivía sola. Yui llevaba puesto un pijama de panda, y Kyoko uno de un tomate. Kyoko los había comprado, junto con dos más para Akari y Chinatsu y cuatro más para las chicas del Consejo. Las dos estaban jugando a un videojuego de carreras. Ya era la cuarta partida que hacían, ya que Kyoko había perdido las tres primeras y no quería parar hasta ganar alguna. Kyoko se esforzaba mucho para ganar. Estaba convencida de que esta vez ganaría, sin embargo, volvió a perder frente a Yui, que la ganó sin mucho esfuerzo.
-¡Aaaaaaaaaah! ¡No puede ser!
-Ya es suficiente. ¿Jugamos a otra cosa?
-¡No! ¡Otra vez!
-¿Otra vez? ¿Es que no te cansas nunca de perder?
-¡Esta vez ganaré!
-Llevas diciendo lo mismo 3 partidas seguidas.
-¡Esta vez sí que voy a ganar!
Antes de que pudieran empezar otra partida apareció Kyubey.
-Chicas.
-¡Vaya, Kyubey! – Dijo alegre Kyoko por la sorpresa. – ¡Cuánto tiempo! ¿Qué haces tú por aquí?
-He venido a advertiros.
Esto borró la sonrisa del rostro de Kyoko.
-¿Eh? ¿Advertirnos?
-Mañana aparecerá en la ciudad vecina una Noche de Walpurgis.
Esto sorprendió a las dos chicas.
-¿Has dicho… Una Noche de Walpurgis?
-¿Ésta no era el tipo de bruja más poderosa?
-Así es. Por eso he venido a advertiros. Aunque ya no os acompañe en vuestras batallas contra las brujas, os he estado observando, y he visto que desde hace tiempo lucháis contra las brujas sólo con el 10% de vuestro poder total. Os pido que con la Noche de Walpurgis luchéis con todo vuestro poder.
-¿Tan poderosa es? – Preguntó Yui.
-Sí. Esta bruja no se parece a ninguna de a las que os habéis enfrentado. Su poder es realmente enorme. Tanto, que no necesita ocultarse tras una barrera para protegerse. Y como los humanos normales no pueden verla, los daños que cause se interpretarán como desastres naturales como terremotos o tornados. Ya os dije el día en que nos conocimos que incluso siendo las chicas mágicas más poderosas podríais tener problemas si luchabais solas contra una Noche de Walpurgis. Así que por favor, luchad con ella con todo vuestro poder desde el principio.
Yui: De acuerdo, está bien. ¿Pero por qué tenemos que ir nosotras? ¿No hay chicas mágicas en la otra ciudad?
-No, no hay. A parte de vosotras dos, la chica mágica que está más cerca de aquí se encuentra a unos 40 quilómetros. Y aunque juntáramos las 10 chicas mágicas que están más cerca, el poder de todas ellas juntas sería inferior al de cualquiera de vosotras. Yui, Kyoko, sois las únicas que podéis hacer frente a la Noche de Walpurgis.
-Está bien. Iremos.
-Recordad; tened mucho cuidado.
Yui asintió, y después Kyubey desapareció.
-Oye, Yui, ¿realmente crees que será tan poderosa como para obligarnos a utilizar todo nuestro poder?
-Eso ha dicho Kyubey.
Después de unos segundos, Kyoko dijo:
-Ei, Yui. Kyubey ha dicho que si una sola de nosotras luchara con todas sus fuerzas podría tener problemas, pero que si lo hacemos las dos, podremos derrotarla fácilmente, ¿verdad?
-Sí.
-¿Entonces qué te parece si luchamos al 70%?
-¿Qué? ¿Por qué?
-Si utilizamos todo nuestro poder la derrotaremos enseguida, será muy aburrido…
-¿Es que sólo piensas en eso? Cazar brujas no es un entretenimiento.
-Vamos, Yui. Sé que a ti también te gusta. Además, si las dos luchamos al 70% sería como si una de nosotras luchara al 140%. No deberíamos tener problemas.
-… ¿Y si los tenemos?
-Entonces nos ponemos a luchar al 100% y listo. ¿Qué te parece?
Yui dudó unos segundos
-Está bien… Pero si estamos en peligro lucharemos al 100%, ¿de acuerdo?
-Claro. Ya lo verás Yui, vamos a ganar sin ningún problema, como siempre. ¡Y ahora yo te voy a ganar a ti! ¡Vamos, otra partida!
Yui no prestó mucha atención en la partida, sólo pensó en lo que Kyoko había dicho. Que ganarían sin ningún problema.
-Espero que tengas razón. – Pensó para sí misma.
Llegó el día. Terminaron las clases y Kyoko y Yui se fueron a la ciudad dónde iba a parecer la bruja. Para que Chinatsu y Akari no se extrañaran les dijeron que cada una había quedado con sus familias para unos asuntos. Cuando llegaron a la ciudad, había en el cielo una gran nube negra que la cubría por completo, y soplaba un fuerte viento.
Yui: La Noche de Walpurgis debe estar a punto de aparecer
Kyoko: Sí, eso parece.
Desde el edificio más alto de la ciudad, Yui y Kyoko veían como cada vez había menos personas en las calles. Todas se iban hacia sus casas o entraban en bares u hoteles para protegerse del supuesto tornado que iba a aparecer. El viento cada vez se hacía más fuerte, hasta el punto de arrancar algunas vallas publicitarias, que salieron volando, destrozando algunos semáforos y coches. Por suerte, no hubo heridos, ya que ya no quedaba nadie en la calle. El viento molestaba a Kyoko, que le hacía volar el pelo por delante de su cara, y aunque intentaba recolocarlo para que no le tapara la vista, el viento siempre volvía a hacerlo.
-En estos momentos te envidio, Yui.
-Tranquila, cuando luchemos contra la bruja nos moveremos más rápido que el viento, así que no será un problema.
Las dos chicas no tuvieron que esperar mucho para que apareciera la temida bruja. Encima de la ciudad se fue haciendo visible la silueta de algo parecido a una muñeca. En pocos segundos se pudo ver completamente. Parecía una muñeca con un vestido elegante, como el de una princesa. De la cabeza le salían algo parecido a un par de cuernos, no tenía ojos, y en vez de tener piernas, tenía unos engranajes enormes. Las dos chicas se impresionaron al verla, pero no por el aspecto de la bruja, sino por el tamaño. Medía por lo menos 60 metros. Nunca habían visto una bruja tan grande. Ésta empezó a reírse con una risa escalofriante que haría poner los pelos de punta a cualquiera. Pocos segundos después de aparecer, un edificio de unos 40 metros de altura se derrumbó completamente, no dejando nada de él. Esto impresionó aún más a las chicas. En ese momento comprendieron el poder de esa bruja.
Kyoko: D-Dios mío…
Yui: ¡No podemos luchar con ella aquí! ¡Es demasiado peligroso, destruiríamos la ciudad! ¡Llevémonosla a otra parte!
Kyoko hizo aparecer su varita de Mirakurun y Yui un arma mágica similar a una bazuca. Apuntaron a la bruja y lanzaron una potentísima ráfaga de energía, que impactó de lleno contra la bruja, sin causarle ningún daño aparente, aunque la fuerza del ataque la hizo retroceder cientos de metros.
Yui: ¡Vamos!
Yui y Kyoko saltaron del edificio dónde estaban a otro unos cien metros más lejos, y de éste a otro. A medida que avanzaban, iban disparando contra la bruja para llevarla fuera de la ciudad. Después de medio minuto consiguieron salir de la ciudad, pero decidieron alejarla más por si acaso. Finalmente, después de medio minuto más, y ya en pleno campo abierto, la bruja lanzó un potente rayo de energía contra las dos chicas, que consiguieron esquivar por los pelos. Pero ese rayo no era el auténtico ataque, sino sólo una distracción para que bajaran la guardia. Con las dos chicas en el suelo, la bruja empezó el auténtico ataque. Como si hubiese una bomba atómica bajo tierra, todo el suelo salió disparado volando, lo cual cogió totalmente por sorpresa a las chicas, qua también salieron volando junto con el suelo.
-¡Ah! ¡Yui!
-¡Kyoko!
En ese momento, la bruja empezó a atacar fuertemente a las chicas, lanzándoles tanto rayos de energía, como grandes trozos del suelo, mientras volvía a hacer esa escalofriante risa. Al estar en el aire no podían cambiar de dirección, y lo único que podían hacer era crear un escudo de energía para protegerse, lo cual obviamente hicieron. Sin embargo, la potencia del rayo de energía las hizo retroceder, chocando contra algunos de los trozos del suelo que había en el aire, haciéndoles daño y causando que cayeran al suelo. En aquel momento, la bruja lanzó todos los trozos de suelo que había en el aire al suelo otra vez.
-¡Mierda!
Las chicas consiguieron evitar ser aplastadas saliendo de allí de un salto en el último momento, pero justo un instante después de hacer caer al suelo, la bruja volvió a hacerlo saltar por los aires mientras seguía riendo. Esta vez las chicas ya estaban preparadas y consiguieron posarse cada una en un trozo diferente para poder impulsarse cuando la bruja las volviera a atacar con rayos de energía, lo cual no tardó mucho en hacer. Esta vez pudieron evitar sus ataques, tanto los de energía como los de trozos de suelo, aunque con dificultades.
-¡Kyoko!
-¡Sí!
Las dos aprovecharon un momento en que la bruja dejo de atacar y crearon sus armas. Kyoko, como siempre, la varita de Mirakurun, y Yui, como antes, dos armas mágicas similares bazucas, una a cada brazo, que podían hacer aparecer más misiles mágicamente cuando disparaba. Las dos chicas atacaron a la bruja, Kyoko lanzando el rayo de energía y Yui disparando misiles. Los ataques impactaron de lleno contra la bruja, pero Yui y Kyoko no pararon. Las dos seguían atacando con sus armas, haciéndola retroceder cada vez más debido a los impactos, hasta hacerla chocar contra una montaña de por la zona. Yui y Kyoko aprovecharon que la acorralaron en aquella zona para atacar sin pausa a la bruja, hundiéndola cada vez más en la montaña, cargándose cada vez más la montaña al hacerlo, haciendo que empezara a aparecer cada vez más humo debido a la tierra destruida, que se mezclaba con el de los misiles al explotar. En pocos segundos, el humo cubría gran parte de su campo de visión, no dejando ver ni la montaña (o lo que quedase de ella) ni la bruja. Yui y Kyoko siguieron disparando a ciegas más de 10 segundos más, sólo para asegurase de que la bruja muriera. Cuando dejaron de atacar, lo único que se oía eran los restos de las explosiones y trozos de la montaña derrumbándose. Poco a poco, los ruidos fueron parando hasta que al final lo único que se oía era el viento.
Kyoko: ¿La hemos derrotado?
Yui: Eso parece.
-Ha sido muy difícil.
-Y que lo digas.
Después de unos segundos de silencio, Kyoko sonrió.
-¿Ves cómo hemos ganado, Yui? No hay ninguna bruja que pueda derrotarnos.
-Ya… Pero nos hemos cargado la montaña al hacerlo…
-Bueno, mejor la montaña que la ciudad, ¿no?
-Eso sí.
Su felicidad fue interrumpida al escuchar de nuevo la escalofriante risa de la bruja. Esto asustó a las dos chicas, que se giraron de golpe hacia la montaña cubierta de humo. No podía ser. ¿La bruja seguía con vida? ¿Después de eso?
-Yu-Yui… ¿Eso… Ha sido…
El viento aumentó de golpe a más de 100 Km/h, tomando por sorpresa a las dos chicas, y haciendo otra vez que el pelo de Kyoko le tapara la cara. En ese momento, la bruja lanzó dos rayos de energía a las chicas. Yui puedo esquivarlo por los pelos, pero Kyoko, debido a que su pelo le tapaba la cara, no, y el rayo la atravesó.
-¡Kyoko! ¿¡Estás bi…
Yui no pudo articular ni una palabra más al ver lo que vio. Kyoko estaba en el suelo, levantándose lentamente. Después de un duro esfuerzo, consiguió volverse a poner de pie.
-Kyo… Kyoko… I… Imposible… ¿Cómo… ¿Cómo puedes… ¿Cómo puedes seguir viva?
-Venga… Hace falta mucho más que esto… Para matarme…
-¿¡Pero qué dices!? ¿¡Tú te has visto!? ¡Tienes un agujero enorme en el cuerpo!
Kyoko se sorprendió al oír eso. Miró hacia abajo, y vio que, efectivamente, tenía un gran agujero dónde supuestamente deberían estar los pulmones y el corazón. El agujero era enorme y su cuerpo sólo se mantenía unido por dos finos trozos de carne a cada lado del agujero. Kyoko entró en pánico al verlo.
-¿Qué… ¿¡Qué es esto!? ¿¡Qué está pasando!? ¿¡Cómo es qué no estoy muerta!?
En ese momento, la bruja lanzó una pequeña bola de energía, de muy pocos centímetros, que impactó contra la Gema del Alma de Kyoko y la destruyó. Kyoko cayó al suelo justo después y su vestido brilló y volvió a ser el uniforme escolar. Yui estaba completamente paralizada.
-¿Kyo… Kyoko? – Titubeó esperando obtener alguna respuesta. Pero Kyoko no se movió. – ¡Kyoko! – Yui se lanzó hacia su amiga y empezó a sacudirla, esperando obtener respuesta, inútilmente. – ¡Kyoko! ¡KYOKO! – Sus ojos habían perdido su brillo y no se movía lo más mínimo. Kyoko había muerto. Yui se quedó en estado de shock al darse cuenta. La bruja volvió a soltar esa risa escalofriante, lo que hizo que Yui perdiera la cordura. Su mejor amiga acababa de morir y la bruja que la había matado se estaba riendo en su cara.
-¿Te parece divertido? – Susurró Yui. – ¿Te parece divertido? – Repitió un poco más fuerte. La bruja, que ahora ya se podía ver debido a que el humo se había disipado, seguía riendo sin parar. Esto hizo que Yui no pudiera contener más su rabia y gritó con todas sus fuerzas, produciendo una enorme cantidad de energía, destruyendo todo en un radio de 200 metros. La bruja le lanzó otro rayo de energía a Yui, pero ésta, en vez de esquivarlo, lo golpeó fuertemente con el brazo, mandándolo de vuelta a la bruja e impactándole en la cara, rompiéndole uno de los dos "cuernos" que tenía en la cabeza, que se le cayó. Yui gritó aún con más fuerza, levantándosele los pelos como si fuera un súper saiyajin, y se lanzó contra la bruja a una velocidad tan impresionante que parecía que se pudiera teletransportar, apareciendo enfrente de la bruja prácticamente al instante. Inmediatamente empezó a lanzarle rayos de energía con todas sus fuerzas, rayos tan potentes que, en comparación, el primer ataque que lanzó Kyoko parecía sólo una pequeña chispa. Con cada ataque, el cuerpo de la bruja se iba dañando un poco más, destrozándola poco a poco. Después de más de un minuto de atacar sin descanso, Yui decidió poner punto final a aquello. Saltó muy alto, creó un inmenso ariete, de unos 5 metros de longitud, y se lanzó contra la cabeza de la bruja, con la intención de aplastarla. Sin embargo, aunque Yui utilizó todas sus fuerzas, no consiguió reventar la cabeza de la bruja. Eso la hizo enfadar aún más, volviendo a impactar el ariete de nuevo, otra vez sin éxito, lo cual sucedió otra vez más justo después. Finalmente, Yui, decidió concentrar toda su fuerza en el ariete, y lo volvió a estampar por cuarta vez contra la bruja, haciéndole, esta vez sí, reventar la cabeza y por lo tanto matándola. Poco después, el cadáver de la bruja empezó a desaparecer poco a poco, y en menos de 8 segundos ya no estaba. Yui hizo desaparecer el ariete y se dejó caer de rodillas al suelo, apoyándose en éste con sus manos. Después de unos segundos para retomar el aliento, Yui se acordó de Kyoko.
-Kyoko… – Yui se fue corriendo hacia ella – ¡Kyoko! – Cuando llegó a dónde estaba su cuerpo, pudo confirmar de nuevo que estaba muerta. Aunque ella ya lo sabía, de alguna manera aún tenía la esperanza de que no fuese así, que sólo estuviese malherida, aunque en el fondo sabía que era imposible. – No… Kyoko… ¡No!
Yui se derrumbó ante el cuerpo de su amiga, y empezó a llorar mientras lo abrazaba. El uniforme escolar hacía que no se le viese el enorme agujero que tenía en el pecho, haciendo que Yui se pudiese despedir de su amiga aparentemente en condiciones. Después de llorar por varios minutos, Yui, ya un poco desahogada, pensó qué les diría ahora a sus padres y amigas. ¿Qué les diría a Akari, Chinatsu, Ayano y las demás? Y peor aún, a sus padres. Yui estuvo pensando durante un rato, hasta que finalmente se le ocurrió una única idea. Una idea muy cruel, pero la única que se le ocurrió. Borrar a los padres de Kyoko los recuerdos de su hija y hacer que se fuesen a vivir a Europa. A sus amigas les diría que Kyoko se fue con ellos. Por un momento pensó en hacerla olvidar también a todas sus amigas, pero era demasiada gente. Cambiarles los recuerdos a dos personas era fácil, pero hacerlo con casi una escuela entera no tanto. Además, eso supondría gastar mucha magia, y si se quedaba sin magia ya no podría proteger a sus amigas de las brujas. Sabía que era cruel, pero pensó que era la mejor opción, así que decidió hacerlo, pero primero tenía que enterrar a Kyoko. No podía dejar su cuerpo a la vista, y tampoco sabía en qué cementerio debía enterrarla, así que decidió hacerlo allí mismo, en medio del campo (o lo que quedaba de él después del combate contra la bruja). Con magia, Yui hizo un agujero en el suelo y puso a Kyoko dentro, pero la peor parte fue la de enterrarla. Yui no se veía capaz de tirar la tierra encima de su amiga. No parecía que estuviera muerta. Parecía que en cualquier momento iba a levantarse y gritar: "¡No, Yui! ¡No me entierres! ¡Estoy viva!". Yui cerró los ojos con fuerza y utilizó la magia para tirarle toda la tierra de golpe encima a Kyoko, mientras lágrimas caían de sus ojos. Poco después puso rumbo a casa los padres de Kyoko, caminando sin prisa pero sin pausa. Llegó a su ciudad a altas horas de la noche, y poco después a la casa de los padres de su difunta amiga. Llamó con algo de miedo. La madre de Kyoko abrió. Yui pudo ver que estaba algo nerviosa.
-¡Yui-san!
-Ho-Hola.
-¿Sabes dónde está Kyoko? No contesta a las llamadas. He pensado que estaría en tu apartamento, pero es raro que no haya llamado para avisarnos. ¿no está contigo?
-Esto… Precisamente de esto quería hablar.
-¿Qué quieres decir? – Preguntó la madre con algo de miedo.
-¿Está su esposo en casa?
-¿Eh? Sí, ¿por qué?
-Debo contarles algo sobre Kyoko.
-¿Qué quieres decir? ¿¡Qué sabes sobre Kyoko!?
-Tranquila, no es nada grave, pero me gustaría contárselo a los dos. ¿Puedo pasar?
-Sí, adelante. – Dijo la madre de Kyoko abriendo la puerta.
La madre de Kyoko condujo a Yui hacia el salón donde estaba el padre de Kyoko sentado en el sofá, intentando mantener la calma, aunque se veía que también estaba preocupado.
-Ah, hola Yui-san.
-Hola. Por favor, siéntese. – Dijo refiriéndose a la madre.
Después de sentarse con preocupación, Yui se puso delante de ellos.
-Lo siento.
Antes de que tuvieran tiempo para extrañarse o asustarse, Yui les acercó la Gema del Alma a sus ojos, y empezó a brillar.
-Escuchadme. Vais a olvidar todos los recuerdos de Kyoko. Ella nunca ha existido. Nunca habéis tenido una hija. Habéis vivido siempre sólo vosotros dos. Habéis encontrado un trabajo en Europa y tenéis que llegar allí mañana. Tenéis que coger el primer avión que podáis, así que vais a recoger solo lo imprescindible y vais a ir al aeropuerto lo antes posible.
Yui guardó su Gema del Alma y salió de allí lentamente. Poco después, los padres de Kyoko empezaron a hacer las maletas rápidamente mientras cogían lo más importante para llevarse. Yui, con un gran dolor en el corazón por lo que acababa de hacer, puso rumbo a su apartamento, al cual llegó de madrugada. Una vez allí, una gran soledad la inundó. Es cierto que casi siempre estaba sola y sólo algunas veces había dormido acompañada de sus amigas, sobretodo Kyoko, pero ahora que había muerto, se sentía como si Kyoko siempre hubiera dormido con ella. Intentando no pensar en ello, Yui iba a ponerse el pijama de panda para dormir, pero al cogerlo, se acordó de Kyoko. Ella se lo había regalado.
-Kyoko…
Intentando no llorar, se lo puso y se metió en la cama. Tardó mucho en dormirse, ya que no hacía más que pensar en Kyoko. Al final, el cansancio por la energía gastada contra la bruja le pudo y se quedó dormida.
