Oh my god, Lo see me perdi, pero awww u.u en la escuela me están matando la tareaa bitch' la odio y los examenes agh, bueno lo se yo y mis excusas pero aww gracias por los favoritos y los alertas los Reviews! Es que hasta los que no tiene cuenta en serioo GRACIAS! Si quieren adelanto visiten mi blog de vdd o dejen correos y ya saben que me dio mi tiempo y respondo..!(: le digo en serioo eso me motivo!(: i me dije el sábado hay capitulo nuevo! Además de que nos visito nuestra autora *-*! & ohh su review ¡pff en serioo me llego, se imaginan es su historia i sniff sniff..! & le gusta mi trabajo y amm…saben mejor lean por que yo me proyecte…

» "And Then There's you" pertenece únicamente y exclusivamente a StewLuv.

Capitulo 12. Solo déjalo salir

EPOV

—¡Quédate en el jodido suelo!— ladró Charles y puso una bota sobre mi pecho mientras yo miraba hacia el.

¿Como se suponía que me levantaría? No podía respirar y ¡justamente el me había pateado hasta la chingada! Mire a mí alrededor buscando por alguien más...

No había nadie más.

Ni siquiera Emmet o Jasper.

Que se jodan.

Dos policías estaban donde James tratando de ver si estaba bien y otros cuantos estaban buscando por el área con sus linternas.

—Busca en el área. ¡Tal vez todavía halla algunos por las cercanías!— ordeno Charles y luego miro a abajo hacia mí. Presiono mas con su bota y yo deje salir un amortiguado gruñido. Mierda. Todo dolía. —¿Quién mas estaba aquí?— grito Charles y pude sentir su saliva salpicada en mi cara. —¿Quien mas estaba aquí?— pregunto de nuevo; pero yo no iba a responderle.

—¡Jodete, psicópata!— me las arregle para decir.

El se arrodillo hacia mí, poniendo su rodilla en mi pecho. Gruñí y gemí por el dolor. Tosí y me ahogue con un poco de sangre que estaba corriendo a través de mi cara y hacia mi boca. El miro alrededor, checando su espalda y luego miro hacia mí de nuevo.

Y entonces lo vi.

El jodido demonio que era Charles Swan.

Sus ojos café eran ahora negros y la arteria en su cuello estaba asquerosamente saltada. Sus negras cejas estaban fruncidas y sudor caía en su frente de su grasiento cabello. Respiraba pesadamente y olía a cigarrillos y puro infierno.

Levanto su puño en alto, pero el hijo de puta era muy rápido y yo estaba demasiado golpeado para reaccionar. Su puño hizo contacto con lo alto de mi ojo izquierdo. El maldito golpea más fuete de lo que patea. La parte de atrás de mi cabeza golpeo la grava causando dolor... un dolor excruciante y luego...

Eso fue todo.

Todo se oscureció y me fui lejos.

Me fui hacia la oscuridad y un doloroso entumecimiento tomo mi cuerpo. Se arrastro desde mi cabeza y lentamente se encamino hacia mis pies.

Todavía podía oír voces amortiguadas y sirenas de fondo, pero eso no era en lo que estaba pensando. Eso no era a lo que me estaba aferrando.

Por alguna extraña razón la cara de Bella surgió entre la oscuridad y se quedo conmigo. Se sentó junto a mí mientras yacía en la grava. Jugaba con sus uñas y se mecía de adelante hacia atrás con una mirada en blanco en su rostro. Sus ojos rojos, aguados y soñolientos. Y su cara estaba enrojecida. Tarareaba para si misma mientras se mecía.

—¿Bella?— le susurre. Ella no me miro. —Bella, ¿por qué no le dices a alguien? Ese jodido asusta hasta la madre. Tú no te mereces esa mierda. No importa cuan soplona seas. — le susurre y finalmente me miro. Ella sacudió su cabeza y un repentino ataque de dolor surco su rostro y su labio inferior empezó a temblar. Sus ojos liberaron las lágrimas que estaba reteniendo y era doloroso de ver. Dolía. No quería dolor, pero tan pronto como la primera lagrima cayo sobre su rostro yo hice una mueca, me sostuve el estomago mientras sentía un duro golpe, tan poderoso que me quede sin aliento tratando de retener el grito. Así que grite.

Grite.

Enterré mi cara en el suelo y gruñí. Me voltee a ver a Bella. Seguía en blanco con sus mejillas mojadas.

Ahora nos movíamos. Podía sentir mi cuerpo siendo movido y arrojado a un cojín, pero de algún modo en mi sueño seguía acostado en el suelo con Bella a mi lado. Podía oi la voz de Charles hablando con alguien y un radio en el fondo respondiéndole de vuelta. Bella seguía mi lado. Todavía nos movíamos y ella seguía meciéndose adelante y hacia atrás.

Me di cuenta que Bella ya no estaba usando su estúpido sweater verde. Solo usaba una tank top blanca y un par de pants grises.

Sus delgados brazos eran iluminados por la luna así como su cara.

Los moretones azules y negros en sus brazos bajaban desde sus hombros hasta sus muñecas decorando su pálida piel con dolor. Pequeños moretones ovalados, largos, azules, purpuras... horribles... dolorosos. Los podía sentir en mis entrañas y mientras Bella deja salir un sollozo, hice una mueca. Causaba un dolor agudo en mis costillas. Ella noto que la estaba observando y rápidamente trato de cubrirlos abrazándose a si misma. Me sacudí al tiempo que Bella comenzó a llorar. Mi pecho se estremeció y mi cerebro palpitaba.

—Bella...— susurre de nuevo.

—Ayúdame — susurro. No dije nada. Como siempre, era un jodido cobarde.

'Wax me'—Bella comenzó a cantar en una voz bajita y rota.

'Moulde me, Heat the pins and stab them in'— su voz comenzó a quebrarse.

'You have turned me into this, just wish that it... it was bulletproof'—Tú me has convertido en esto— susurro ella.

—¡No! Fue tu papá.

—No mi pequeño Eddie.—susurro ella con una sonrisa confundiéndome aun mas.—Mi pequeño Eddie— susurro un poco mas alto. Me sonrió y sacudió su cabeza. Mire hacia sus brazos de nuevo. Todos sus moretones desvanecidos y resurgiendo un poco... todos en la parte interna de su codo. —Hey Eddie...— dijo ella en un suave tono maternal. La mire a la cara. Ya no era Bella. Su cara se moldeo como cera y se convirtió en la cara de mi madre, Elizabeth.

—Mamá...

—Si Eddie... ¿por qué no me salvaste? ¡Soy tu mama, Eddie! ¿Por qué no me arreglaste?

—Era un niño mamá. Tu estabas enferma... no entendía que tipo de enferma entonces... pero ahora si.

—Pero no me salvaste.

—Lo sé.

—Ya no puedes salvarme. Es demasiado tarde. No me salvaste Eddie.— dijo ella mirando hacia la parte interna de sus codos. —¡Estaba enferma y no me salvaste!

—¡Tú no me dejaste! Te escondiste de mí. Pero estabas enferma. ¡Lo siento tanto mamá! ¡Siento haberte fallado!— llore. Podía sentir las lágrimas corriendo por mi rostro y a mis sollozos tomar control de mí. Enterré mi cara profundamente en el suelo, dolía. Dolía hasta la chingada.

—Edward...— susurro. Me voltee a verla.

Era Bella de nuevo. Ahora estaba sentada aun más cerca de mí. Me acerque y toque su brazo izquierdo y ella no se encogió.

No salto. En lugar de eso, tomo mi mano en las suyas.

—Edward... mi Edward.— susurro y me sonrío. Su cara no mas enrojecida y ya no estaba llorando. Su sonrisa era suave... honesta... hermosa solo por mí.

Solo para mí.

Mi Edward.

—¿Qué quieres decir con eso, Bella?— ella no me respondió y solo me sonrío de nuevo. Iba a sonreírle de vuelta cuando de detrás de ella llego una sombra. Empezó a posarse sobre ella y su sonrisa se desvaneció.

¡No!

—Debo de irme ahora...—susurro tristemente.

—Lo sé...— susurre de vuelta. La sombra cambio de forma y se torno humana.

Si es que puedes llamarlo humano.

Charles se paro sobre Bella, quien solo me miro tristemente.

—No... puedo hacer algo...

—Pero no lo harás— sacudió su cabeza.

—¡Tú no sabes eso! ¡Alguien tiene que hacer algo! Yo lo hare.

—Tal vez...— Bella susurro de vuelta, pero antes que ella o yo pudiéramos decir algo, Charles violentamente la tomo del hombro y comenzó a jalarla.

—¡No!— grite, pero Charles ni siquiera me miro. Levanto su mano hacia Bella y antes de que ella pudiera verlo, yo lo sentí. El la abofeteo pero de alguna manera yo lo sentí. Bella no hizo ningún ruido.

Bella no era real.

—¡Con un carajo despiértate!— lo oí y trate de despertar, pero mis ojos no me obedecían. El me abofeteo de nuevo, un poco más fuerte. No que necesitara añadirle mas fuerza. Su jodida mano estaba hecha de metal.

—Uhh...— gemí mientras trataba de abrir mis ojos. No podía ver nada. Mi visión estaba borrosa y podía sentir la hinchazón alrededor de mis ojos.

—Tus padres adoptivos llegaran en cualquier momento. ¡Saca tu jodido trasero de mi celda!

¿Celda? ¿Padres adoptivos? ¡Mierda! ¡Carlisle y Esme! Mire a mi alrededor y me halle en una oscura y espantosa celda de comisaría.

—¡Siéntate!— me grito de nuevo. Me obligue, pero mi cuerpo no me dejaba. Mis costillas estaban heridas, mi pecho dolía y me sentía débil.

—No... no pu... no puedo.— murmure.

—Oh si claro que puedes— oí a Charles gritar. Me agarro del pecho y me jalo hacia arriba. Grite del dolor. El me empujo contra una dura y fría pared de cemento. Todavía sosteniéndome de mi camisa. —¡Oh cierra la puta boca! Hice que un doctor te revisara y por lo que pudo ver dijo que no te habías roto nada. ! ¡Solo eres un chico horriblemente golpeado! ¡Así que componte! ¡Usa esas bolas que tienes!— me grito a la cara.

—¡Apártate de mí!— me las arregle para gritar y el se rió. ¡Lo odio! Quiero arrancarle la cabeza. Quiero golpearlo hasta volverlo pulpa por mí y... y... y por Bella. Quiero darle una cucharada de su propia medicina.

—¡Mira pequeño bastardo! Yo se de donde vienes. Se sobre tu jodida mamá y el pedazo de mierda que es tu padre. Ni por un momento confío en ti, pequeña basura blanca. Tal vez tu nueva mami y tu nuevo papi tengan dinero y te puedas vestir con todas estas ropas finas, pero todavía eres un pedazo de mierda. ¡Eres basura blanca, imbécil!— trate de alejarlo pero el me empujo mas fuerte en la pared y grite de dolor.

—Si vuelves a hacer estas mierdas y especialmente a James Whitley, el hijo del alcalde de Port Ángeles, John Whitley, enviare ese trasero tuyo de 18 años a la cárcel de niños grandes. Tienes suerte que el alcalde quiera mantener esto bajo el agua y no quiera tener nada que ver contigo, ¡de otro modo estarías teniendo una pequeña reunión familiar con la basura de tu padre en la Cárcel del Condado de Seattle!— me escupió a la cara y me aventó de nuevo al banco.

—Debo de verme bien para el alcalde Whitley y ¡tú lo estas jodiendo chico!—dijo sentándose junto a mí. Me sostuve el pecho, jadeando por aire. El envolvió una mano alrededor de mi cuello y me jalo mas cerca de el. Gruñí de dolor.

Quería vomitar.

Su agarre era fuerte y podía sentir la circulación de la sangre hacia mi cabeza detenerse y empecé a jadear mas fuerte por aire.

—Ya sabes... tengo suerte que mi hija no se pasee con ustedes los Cullen. No quiero a mi dulce bebe corriendo con un montón de chuchos y bastardos sin padres... especialmente usted Sr. Masen— ¡si el maldito tan solo supiera! Juro quería liberarme de su agarre y patearlo hasta la muerte. Lo haría.

Lo hare.

—Dulce Isabella... amo a mi hija Sr. Masen. Ella nunca me decepcionaría... esta demasiado asustada para decepcionarme... y usted también debería Sr. Masen— finalmente me soltó, caí de espaldas y me golpee la cabeza en la pared. —Asegúrese de no informarle a sus padres de mis advertencias... porque... — dijo el sacando de su bolsillo una pequeña bolsita de algo que lucia como cocaína. —les mostraría lo que le halle a su hijo.

¡Esa mierda no es mía! ¡Ese hijo de puta!

—¿Sabes a quien le creerían ellos, Sr. Masen? si...— asentí. Mi vida era una mierda, si hasta yo sabia que no me creerían a mí. —Bien, Sr. Masen— me golpeo la rodilla y se levanto. Puso la pequeña bolsita de cocaína de vuelta en su bolsillo.—Tus padres adoptivos casi están aquí, Sr. Masen. Debo saludarlos y explicarles la situación. Usted se quedara en esta celda, Sr. Masen. ¿No es así, Sr. Masen? Sr. Masen... Sr. Masen... le estoy hablando Sr. Ma...

—¡Maldita sea, ya te oí, idiota! — grite y el rió de nuevo.

—Oh Sr. Masen... tal vez le tenga un poco de aprecio... espere... no, no lo tengo.— camino a la puerta y la abrió. Salió y la aseguro. — Regresare Sr. Masen. No se duerma, Sr. Masen. Tal vez tenga otro rudo despertar, Sr. Masen.— se rio bajito y se fue.

—¡Mi jodido nombre es Edward Cullen, tu pedazo de mierda! ¡Tú jodido pedazo de mierda!— grite a todo lo que daban mis pulmones. —¡Mi nombre es Edward Cullen! ¡Edward Cullen! ¡Jodete Swan! ¡Jodete!— grité.

Dolía.

Llore contra la pared de la jodida celda.

—Mi apellido es Cullen. Mi apellido es Cullen. Mi apellido es Cullen.

Desearía ser a prueba de balas.

Carlisle me pregunto si quería ir al hospital. El sabía mejor que el preguntarme.

Odiaba ese lugar. Sacudí mi cabeza, el entendió y no me presiono. Después de todo, el doctor de la cárcel me dio otro chequeo y dijo que no había nada roto. Solo estaba jodido de otras formas.

Nadia dijo nada después de eso.

Esme lloró mientras Carlisle empezó el camino adelante de el.

Me senté en el asiento trasero viendo las líneas amarillas pasar.

Mala idea.

Quería vomitar de nuevo.

Me voltee a ver a Carlisle. Su cara estaba hecha de piedra y sus ojos eran lo único moviéndose. Me senté detrás de Esme, no quería verla llorar, pero aun así podía oírla y eso era peor. Quería dormir. Los números verdes del auto me gritaban. Eran las 4:45 de la mañana.

Mierda.

Cuando finalmente llegamos a casa, Esme fue la primera en bajarse. Corrió dentro y yo me quede atrás. Carlisle no se movió. Yo no me moví.

—¿Sientes dolor?— pregunto y podía verlo mirándome a través de espejo retrovisor. Me sostuve mi estomago y asentí.— Sal y quédate en la cocina. Le voy a echar un vistazo a tus heridas. Todavía estas sangrando, deben ser cortes profundos.—dijo bajito y sin emoción. Asentí y lentamente me encamine fuera del auto. Batalle y me tomo tres veces mas el tiempo que normalmente es.

Lentamente camine hacia la puerta de la casa agarrándome de cosas para mantenerme de pie.

Carlisle ni siquiera se detuvo o me pregunto si necesitaba ayuda. Me paso y camino dentro de la casa.

Supongo que me lo merecía.

Me senté en un banco de la cocina y Carlisle empezó a limpiar el corte que tenía encima del ojo izquierdo. No me dejo limpiar mi cara o escupir la sangre que tenia en la boca.

Era castigo.

Él murmuro algo acerca de no permitir que Emmet saliera de su habitación y quise reirme del castigo de Emmet, pero me contuve.

—¿Estas orgulloso Carlisle?— pregunte mientras el me suturaba la cortada. No dijo nada. Hice una mueca mientras él continuaba. Me había dado una pastilla para el dolor, pero no había hecho efecto. —Carlisle... yo... mira yo...— ni siquiera podía disculparme. Soy un imbécil. —Mira se...

—Simplemente no digas nada, Edward. Tú haces lo que haces. Eres Edward. Solo me alegra que tengas buenas calificaciones. Te pondrán en una buena escuela... muy lejos de Esme, para que así ya no la lastimes mas.

—¿Así que no puedes espera a que me vaya?

—No, solo estoy cansado de ver a mi esposa llorar por ti cuando tú no te mereces la simpatía de nadie. Te la hemos dado por tanto tiempo y te dejamos sacar tus frustraciones, pero ya es suficiente. Dices que no quieres simpatía, pero eso es lo que causas con tus acciones. ¿Cómo puedes hacer que alguien se preocupe por ti si tú no lo haces? Es por eso que espero que madurez. Ya no lloro más por ti Edward. Ya he hecho eso y tú no ves que tanto afecta a esta familia y esta familia no se merece tu ceguera y tu crueldad. Solamente nos has causado pena cuando lo único que hemos hecho es amarte— dijo el y yo peleaba por ocultar mis lagrimas. ¿Carlisle dijo eso? Debo de ser un pedazo de mierda si Carlisle me esta hablando de este modo. Había terminada de suturarme la herida y violentamente me levante.

Dolía, pero tenía mucho orgullo.

—¿Entonces por que no me dejaste morir ese día? Te hubiera ahorrado a ti y a tu esposa toda esta "pena". ¡No estaría aquí para su jodida lastima! ¡Jodete! Yo no te pedí que me salvaras. Podías simplemente haber dejado morir a ese niño, esa basura blanca y ¡a nadie le hubiera importado una mierda!— grite y comencé a alejarme.

—¡Edward! Hijo...— grito Carlisle. Sonaba culpable, podía oír el nudo en su garganta, pero lo ignore. Lentamente me encamine a mi habitación con lágrimas corriendo por mis mejillas y agarre una botella de vodka de mi armario. Probablemente no era una buena idea combinarla con los analgésicos, pero valía madres en este momento. Me bebí todo mientras estaba sentado en mi cama. Agarre otra botella y me quede viendo hacia la ventana. Mire a mi reloj. Eran las 5:55. Tenía que levantarme en cinco minutos para alistarme para la escuela. Me reí oscuramente. Supongo que no iré.

Me voltee hacia la ventana de nuevo.

El sol saldría en cualquier momento.

Me pregunto si Bella se levanta temprano o ¿tarde? Lo checaría.

Me levante y empecé a escalar afuera de mi ventana. Casi me caigo unas cuantas veces. Dolía sostenerse, pero tenía que salir de esta casa. Pero mierda... tenía una botella de vodka en una mano, ya estaba borracho y estaba completamente golpeado así que esto no estaba funcionando. Planeaba caminar. No quería usar mi bicicleta. Eso probablemente doliera.

Estaba hasta la madre de frío... como siempre. El frio hacía que mis heridas dolieran mas y al mismo tiempo se sentía bien. No estaba usando sweater o chaqueta y no era que me importara. Solo tenía que huir. Apuesto a que el cuarto de Bella es cálido.

Cuando finalmente me encamine a los bosques, recordé que Bella estaba enojada conmigo. No es que la culpara, pero realmente deseaba que estuviera enojada conmigo cualquier otro día, para que así pudiera ir a su casa. Quiero mostrarle que su papá me dio un poco de amor, justo como lo hace con ella.

Me reí de mi mismo. Tal vez si el Él esta allí podríamos tener una reunión o algo así y hablar... compartir nuestras experiencias. Me reí de nuevo.

Mierda.

Ahora, ¿a donde?

¿Quiero decir, ella me perdonara, verdad? Tiene que superarlo.

Probablemente no... no sabia por que me sentía tan decepcionado. Decidí ignorar el maldito sentimiento y me decidí en no visitar a Bella. Mi visión estaba borrosa y todo alrededor de mí empezó a girar. Mis ojos empezaron a cerrarse por si solos y mi respiración disminuyo. Necesito un lugar para dormir. Decidí ir hacia mi prado. Tal vez eso me de un poco de espacio.

Trate de recordar donde estaba, pero estaba como que un poco jodido para funcionar más. Cuando pensé que lo había hallado, repentinamente todo empezó a subir... esperen... mi pie se atoro con algunas hierbas.

Estoy cayendo.

Mierda estoy cayendo.

Trate de sostenerme de algo, pero la gravedad tenía otros planes.

Caí, de frente hacia el suelo. Gruñí de dolor... pero la oscuridad regreso y deje de saber donde estaba o que estaba haciendo. Lo último que había oído fue el sonido de mi botella de vodka golpeando algo duro, rompiéndose en muchos pedazos... que mal era vodka del bueno. Comencé a soñar de nuevo. Soñé sobre mierdas al azar, mayormente mierda que no tenía sentido. No sabia cuanto tiempo estuve tirado allí. Espero que alguien me encuentre, por que estaba poniéndose jodidamente frío. Sentí mi cuerpo temblar tratando de calentarse y cada vez que lo hacia temblaba, me torcía o trataba de sostenerme para hallar el calor... dolía.

Y luego estaba Bella.

Bella se sentó junto a mí una vez más. Me estire hacia ella, pero ella se alejo. Me fulmino con la mirada y yo le sonreí. Me gustaba Bella enojada.

Sip, hasta la Bella de mis sueños estaba enojada. Al menos debería de disculparme con Bella del sueño.

—¿Edward?— me grito.—¡Edward!— Bella del sueño se levanto y se fue y fue remplazada solo por su voz.

—¿Que?— susurre. Me rodé sobre mi espalda con cada pedacito de fuerza que me quedaba. Deje salir un sonoro gruñido agarrando el costado de mi cuerpo. ¡Jodidas botas del Jefe Swan! Algún día... algún día el...

—Oh por Dios Edward ¿que te paso?— ¿También lucía jodido en mis sueños? De repente sentí una cálida mano en mi mejilla. Suspire incontrolablemente. Mi cuerpo reacciono a la calidez como un drogadicto reacciona a las drogas. Sentí escalofríos corriendo por mi brazo y hasta eso dolió.

—Edward... ¿puedes oírme? ¿Quieres que te lleve al Hospital? — Carajo no. Lentamente abrí mis ojos, el sol me golpeo con furia e hice una mueca de dolor y siseé de dolor. ¿Que hora es? ¿ Y por que hace frio si hace sol? ¡Jodido Washington! Cerré mis ojos de nuevo. —¡Puedo llevarte al hospital Edward!— oía su voz lejos y con eco, pero de algún modo sabía que estaba cerca. La sentía. Su cálido cuerpo estaba a mi lado. Ya no sabía si era un sueño, así que me alargue y agarre lo que pude sentir.

Ella entrelazo sus dedos con los míos.

—Tu mano es cálida Bella del sueño. Me gusta.

—¿Que?¡Tienes que abrir los ojos, Edward!

—No puedo.

—¿Por qué? ¿Sientes dolor?

—Si.

—Puedo llevarte a un hospital.

Trate de levantar mi cabeza para hacerle saber que no quería ir a un hospital, pero no estaba seguro de si estaba funcionando. No estaba seguro si estaba moviendo mi cabeza con la fuerza suficiente para que ella viera. Tenia que decir algo.

—No...— me las arregle para murmurar ¿Siquiera estaba despierto? Por todo lo que sabía podía haber estado hablando con un maldito lobo.

—Entonces... ¿que puedo hacer por ti? ¡Dímelo!— sonaba tan preocupada. Quería sonreír por su repentina preocupación, pero no estoy seguro de que tuviera la fuerza. Bella del sueño ya no estaba enojada conmigo. Eso me hizo feliz. — Estas... estas cubierto de sangre... ¡oh Dios! Sangre...— dijo ella jadeando.

Oh... Bella y sangre no van muy bien juntos. Tal vez Bella del sueño sea mas inteligente y huya.

—Es... ugh... esta bien Bella... yo solo... me metí en una pelea... aunque no me estoy sintiendo muy bien— dije lentamente y hay hubo un largo silencio. Supongo que Bella del sueño tampoco se quiere quedar... no la culpo. Trague saliva y de repente otra vez sentí una pequeña mano en mi rostro. Me estremecí y aunque dolía que lo hiciera... me gustaba. Me gustaba su cálida mano en mi fría mejilla.

—Puedo ayudarte.— la oí decir. Bella del sueño no es tan inteligente... pero es amable. Quiere ayudar.

—Pero la sangre te enferma.

—Ahora eso no importa. Quiero ayudarte.— dijo ella ahora con ambas manos alrededor de mi rostro.

—Esta bien.— susurre.

—Pero Edward... tú tienes que ayudarme. No soy muy fuerte.

—Siempre estas diciendo eso... son patrañas Bella. Ahora lo se.— no sabia porqué me sentía que debía hacerle un cumplido a Bella del sueño, pero esa historia suya de "yo soy débil" se estaba volviendo molesta dado que no era verdad. Después de la mierda por la que había pasado con el jodido de su papá, estaba bastante seguro que Bella lo soportaba diariamente y si me preguntan eso la hacia jodidamente fuerte. No podía negarlo y pretender que no es malo solo para hacerme sentir bien, pero se la verdad y esta jodida. Su papá esta jodido.

Ella tallo mi brazo y sentí una ola de electricidad moverse a través de mi cuerpo.

—Estacione mi camioneta por el camino. Estoy segura que podemos llegar si me ayudas a lograrlo. ¿Puedes caminar?— dijo ella. —¿Edward? — de nuevo caí en la inconciencia. Ya no tenía control de mi mente. Me sentía como si estuviera cayendo y no tuviera control sobre eso. Me encogí.

—¡Edward!— la oí gritar y rápidamente abrí mis ojos.

Bella de mis sueños tenía bonitos ojos café... justo como la Bella real, pero ella no usa sus lentes. Estaba sobre mí con su rostro a centímetros de mí. Sus cejas fruncidas y su frente arrugada en preocupación. —Vamos, Edward— dijo ella. La luz del sol circundaba su cabeza y yo sonreí. Lucía como un santo Católico. Tal vez mi visión solo estaba borrosa y nublada, pero era un efecto genial en su rostro. Lucia como si estuviera flotando en algún lugar sagrado.

Santa Mierda.

—Tu nombre significa hermosa, Bella...— dije. ¿Que carajos esta mal conmigo? Estoy tan drogado y borracho, en pocas palabras jodido.

—¿Qué?— ella lucía confundida. Lentamente levante mi mano y tome unas cuantos mechones de su castaño cabello y gentilmente los puse detrás de su oreja. Sus achocolatados ojos se abrieron y su boca cayó abierta. A través de mi borrosa vista todavía podía ver su sonrojo y sonreí. Ella sacudió su cabeza. —Edward, voy a tratar de ayudarte a sentarte, ¿esta bien?

—Está bien.

Ella envolvió un brazo alrededor de mi espalda y me sostuvo de mi brazo con su otra mano.

—A la de tres trata de sentarte... esta bien.

—Uh huh...

—Bueno... uno, dos y tres.— dijo ella, se estremeció y yo me levante. Batallamos y ella tenía razón, no era demasiado fuerte, pero lo logramos. Ella jadeaba por aire. —Esta bien, eso funciono bien.— dijo tratando de recuperar el aliento. Se arrodillo frente a mí.

—¿Edward?

—Hmm.

—¿Podrías mirarme?— pregunto y fue cuando me di cuenta de que casi caía de frente.

—Si Bella— dije sacudiéndome. Mi espalda quería rendirse y mis brazos en este momento no me sostenían. Me sentía mareado como una gran masa gelatinosa y dolorosa. No creo seguir de pie por mucho tiempo.

—¿Vamos a tratar de levantarte y ponerte de pie, esta bien?

—Sip— murmure.

—Pero quiero pedirte algo, ¿me estas escuchando?— me preguntó como si fuera un niño. Rodé mis ojos.

—Si.

—Esta bien, voy a estar aquí en caso de que necesites soporte pero— se pauso y respiro profundamente —trata de no agarrar mis brazos muy fuerte o algo mas, no quieres eso. Yo no quiero eso, tú no quieres eso, por que soy la única aquí y si haces eso— suspiro de nuevo. — Solo no agarres muy fuerte, perdóname por pedirte esto.

—Huh.

—Solo no lo hagas.

—Oh lo que sea, no agarrar fuerte. Lo tengo.— murmure.

—Oh.— envolvió mi brazo alrededor de su cuello y respiro profundamente. Ella estaba temblando un poco. Me voltee a verla.

—¿Estas segura sobre esto?— arrastre cada palabra pero ella entendió y asintió.

—Si. ¿Estas listo?

—Si.

—Esta bien, solo trata y levántate. Yo estaré aquí.— dijo ella y empecé a ponerme de rodillas, con un brazo aun alrededor de su cuello. Estaba débil. Podía sentir la debilidad en mis brazos mientras empezaban a rendirse. Me dio un ataque de pánico. Y me sostuve de su espalda con fuerza.

—¡Oh por Dios!— jadeo. Empezó a respirar laboriosamente y su mano en mi espalda agarro mi camisa en pánico y pude sentir su pequeño cuerpo temblando.

—Lo siento Bella— declare, pero ella solamente sacudió su cabeza y respiro profundamente tratando de calmarse.

—¡Esta bien solo sigue intentando!— ordeno y yo hice lo que me dijo. Mis rodillas trataron de abandonarme, pero Bella me sostuvo y me forcé a levantarme. Finalmente me puse de pie y mi cabeza comenzó a girar.

—¡Wow!—dije agarrando mi cabeza.

—¿Estas bien?

—Solo un poco mareado...

—Bueno, ahora vamos a caminar. Solo sostente a mí, pero no muy apretado.— dijo ella y pude oír la vergüenza en su voz. Trato de jalarme hacia a delante y yo di un pequeño pasito y sonreí.

—Bella.

—Si Edward.

—Creo que voy a caer de nuevo.

—¡No!— dijo con pánico y nos jalo hacia un árbol. — Sostente del árbol. Podemos caminar de árbol en árbol.

—Esta bien...— dije agarrándome del árbol como si mi vida dependiera de ello. Todo giraba y estaba nublado. Ella me tomo del brazo y me jalo hacia adelante.

—Vamos Edward— me tropecé hacia el siguiente árbol, pero no me caí. Y así continúe hacia adelante. —Bella— dije después de un rato de estar caminando.

—Si Edward.

—Acabo de darme cuenta de que realmente estas aquí. Eres real.— dije y la oí reírse bajito mientras me lanzaba hacia otro árbol. Quería preguntarle que carajos estaba haciendo aquí y por que no estaba en la escuela. Quería preguntarle como me había encontrado y lo mas importante, por que me estaba salvando. Pero ya no me quedaban fuerzas. Ojala y las tuviera.

Finalmente llegamos al camino y Bella apretó mi brazo.

—Ya llegamos. Mi camioneta esta por allá— dijo señalándola. Solamente asentí y ella me jalo hacia adelante y envolvió un brazo alrededor de mi cintura y yo envolví mi brazo alrededor de sus pequeños hombros. Tenía miedo de recargarme en ella. No quería romperla, pero mi cuerpo amenazaba con rendirse. Me sostuve de ella mientras los dos caminábamos hacia su camioneta. A medida que nos acercábamos a ese feo pedazo de chatarra, me sostuve de ella mientras Bella abría la puerta del pasajero. Se abrió con un chirrido y mientras Bella se apartaba para que yo pudiera entrar, la mire.

—No quiero manchar tu camioneta. — dije y ella rodo sus ojos.

—Ya es un pedazo de mierda Edward. Necesitamos conseguirte un poco de ayuda.— dijo ella y me dio una suave sonrisa que me atravesó causándome un estremecimiento. Me ayudo a entrar en la camioneta, Las manos de Bella eran gentiles y pequeñas, aun cuando esta empujando y jalando con toda su fuerza, es gentil.

Bella cerró mi puerta y corrió al lado del conductor.

—Así que ¿no hospital?

—No, odio ese lugar.

—Ya somos dos. Entonces a tu casa. Tu papá es doctor. Él tiene que...

—¡No!— la corte y ella salto.—Lo siento. Solo... cualquier lugar menos casa.— susurre y ella solo sacudió su cabeza. Ella se me quedo viendo esperando una respuesta. La mirada en su rostro no parecía estar lejos de la compasión. ¡Genial! Bella se siente mal por mí. ¡Joder, justamente lo que necesitaba!

—¿Así que a donde?— desearía poder decirle donde. La verdad es que no sabia a donde. No tenía ni idea de adonde ir. Además, me quede dormido. Enterré mi cara en su asiento probablemente manchándolo de sangre, pero estaba cansado y demasiado drogado y ebrio para importarme. No había dormido bien o más bien no había dormido nada y ¡ya era un nuevo maldito día!

—¿Edward?— la escuche, pero no pude responderle. —Edward voy a ayudarte. Lo prometo.— Oí el motor de la camioneta encenderse y empezamos a movernos.

¿Por qué?

De todas las personas, Bella Swan quiere ayudarme. ¿A mí? Cuando yo soy el que se ha negado a ayudarla pretendiendo que lo que vi hace unas noches no es tan malo. Yo, el chico que se supone debe follarla hasta desmayarse para después botarla, todo por una retorcida broma. Yo, el idiota que la ha molestado por todos estos años, Bella quiere ayudarme.

En mi drogado y golpeado estado, difícilmente podía comprender sus motivos.

¿Qué todos necesitan una maldita razón para ser una buena persona?

Las personas buenas no existen. Hay gente del tipo 'soy tan buena persona' que va profesando que son buenos y amables y en el proceso hacen que todos los demás se sientan miserables todo por su arrogancia, así como mi familia. Luego esta la gente mierda, aquellos a los que no les importa lo que le hacen a los demás a su alrededor y actúan de manera destructiva con todo los demás y con ellos mismos, así como yo... y mi verdadera madre. Luego están los idiotas totalmente jodidos; el padre de Bella. No necesito explicar esa mierda. Ese hijo de puta se regocija lastimando a las demás personas.

Y luego...

Y luego esta Bella.

¿En donde cae Bella?

Ella no piensa mucho en ella misma. Ella no es mala con las demás personas y definitivamente no esta jodida de la cabeza. Ella solo se preocupa por sus problemas, por supuesto no cuando nos delato, aunque después de conocer a Bella por estos pocos días, todavía no entiendo por que lo hizo.

¿Si quiera crees que ella lo hizo, cabeza de mierda?

Jodete voz interior.

—Edward— la voz de Bella era tranquila para mi ahora resonante dolor de cabeza. —No se a donde llevarte. Me imagine que podría limpiarte un poco, estas cubierto de...— su voz se quebró al momento de decir la ultima palabra. —cubierto de sangre. Tal vez pueda bajar la hinchazón de tu rostro. Edward... abre tus ojos y mírame.— hice lo que me dijo. El rostro de Bella estaba lleno de preocupación. Mire a mi alrededor la puerta del pasajero estaba abierta y Bella estaba a mi lado. Estábamos afuera de su casa.

—¿Qué? ¿No están aquí tus padres?— pregunte y allí fue cuando recordé a Charles. Comencé a sacudir mi cabeza.—¡No puedo estar aquí Bella!

—¡Shh! No te preocupes, mi madre no esta aquí. Ella esta en esa cosa de los libros y mi padre no llega a casa hasta cerca de las dos de la tarde.

—¿Que hora es?

—Ocho de la mañana.

—¿Qué?

—Si, vamos. Tenemos tiempo suficiente para arreglarte un poco. ¿Aun estas drogado o mareado?

—Un poco, pero me siento mejor—mentí.

—Esta bien, bueno ven— dijo ella abriendo la puerta ampliamente y sosteniéndola. ¿Puedes salir?

—Si, ¡no soy un niño!— dije irritado.

—¡Bueno pues estas actuando como uno! ¿Envolviéndote en una pelea? ¿En serio Edward?

—¡No me sermonees!— dije e inmediatamente agarre mi cabeza. —Eso dolió... no deberías gritar.

—Lo siento... no debí sermonearte.—suspiro. Arrastre mi pesado pie fuera de la camioneta y aterrice en el suelo. Pensé que iba a caer, pero me agarre de la camioneta y Bella me sostuvo. —Caminemos juntos.— dijo ella y nos encaminamos a la puerta de su casa. Enrede mi brazo alrededor de sus hombros y ella me sostuvo.

—Hay vecinos.— le advertí.

—Están trabajando. No te preocupes por ello.—llegamos a su puerta y de fuera de sus jeans, saco una llave y abrió la puerta.

El aroma del spray limpiador golpeo mi cara y sentí nauseas, pero la contuve. Caminamos dentro de la casa de Bella y el piso de madera crujió y yo salte.

¿Ahora estoy saltando?

—Relájate, Edward. Solo somos tú y yo.—susurro Bella. La mire y ella me dio una sonrisa suave. —Voy a esconderte en mi habitación. Eso significa que tendremos que subir escaleras. ¿Estas listo?— le sonreí y asentí. Empezamos a caminar de nuevo con mi brazo alrededor de sus hombros, mientras caminábamos hacia las escaleras mire a mi alrededor de la casa de Bella. Pasamos la sala. Había un sillón andrajoso enfrente de una gigantesca TV de plasma y algunas botellas vacías de cerveza alrededor. Había muchas botellas vacías de cerveza. Mire hacia Bella quien ahora me estaba mirando. Se ruborizo de la vergüenza y miro a otro lado.

—Esta bien Bella. Te perdono por no invitarme a tu fiesta.— dije y ella sonrío. Llegamos a su habitación. La escaleras fueron dolorosas y se que Bella estaba irritada hasta la madre al termino de ellas, pero no dijo nada o grito. Estaba agradecido por eso.

Entramos a su habitación y Bella me guio a su, desordenada y deshecha cama. Pensé que estaba sentándome, pero termine cayendo en ella. No tenía control para nada y gruñí de dolor.

—Siéntate— ordeno Bella y dócilmente me levante. — Vamos a quitarte la playera— ordeno ella, la voltee a ver y sonreí. Ella rodo los ojos. — Esta cubierta...

—¿Sangre? Si lo se.— murmure y trate de quitármela, pero mis dedos se resbalaban y estaba a punto de caerme de nuevo, cuando Bella me agarro de los brazos.

—¡Ah!— llore y ella salto.

—¡Oh por Dios, lo siento Edward!— declaro.

—Está bien. Es mi culpa duele en todos lados.

—Bueno déjame ayudarte con la camisa.—dijo ella y la deje. Mientras me sentaba al borde de la cama, ella se sentó delante de mí y jalo el dobladillo de la camisa lentamente hacía arriba de mi cuerpo y si no hubiera estado tan golpeado me hubiera excitado. Sus dedos rozaban mi piel mientras se movían de mi vientre a mi pecho. Mi piel rápidamente se estremeció y pude sentir escalofríos recorrer cada parte de mi piel.

¿Que carajos fue eso?

Mientras Bella sacaba mi camisa por mi cabeza, de nuevo caí en su cama y gruñí.

—Acuéstate ahí. ¡Voy a deshacerme de esto en el baño!— dijo Bella y corrió a lo que supongo era su baño, sosteniendo mi camisa lejos de su cuerpo. Actuaba como si estuviera cubierta de enfermedades. Me reí. Débilmente, me posicione correctamente en su cama, con mi cabeza en una de sus almohadas y mientras el peso de mi cabeza caía en la almohada, una esencia de fresas invadió mi nariz y mi cabeza. Me sonreí a mi mismo. Y los maldito escalofríos empeoraron.

Soy un marica.

Después de unos cuantos minutos, Bella salió con una bolsa de plástico y ropa vieja. Ella puso todo en su mesita de noche y se volteo a verme.

—Edwa...— se detuvo ella misma y su boca se abrió un poco. Revoloteo sus ojos y sus mejillas se tornaron rojas y no fue hasta que seguí su mirada que me di cuenta que Bella estaba mirando era mi pecho. La mire de nuevo y ella me miro a los ojos. No tenía signos de timidez o vergüenza. No le di una mirada arrogante o hice alguna observación inteligente...

La mirada de Bella en mi cuerpo causo que una corriente eléctrica me atravesara. Ella mordió su labio inferior y estaba apunto de tomarla de la mano, cuando ella reacciono nerviosamente y dio un paso hacia atrás.

—Um... yo... uh... voy a conseguir un poco de hielo para la hinchazón y yo... um... no te muevas... bueno puedes moverte... pero enseguida vuelvo. ¿Está bien? — dijo ella y yo solo asentí.

Bella corrió fuera de su habitación y antes de que lo supiera, había caído dormido de nuevo. No se por cuanto tiempo había perdido la conciencia, pero fui despertado por sus manos en mi rostro. Revolotee mis ojos para abrirlos y halle una sudorosa, temblorosa y muy enferma Bella. Ella estaba cernida sobre mí y gentilmente froto mi rostro con un trapo mojado. Ella estaba mordiendo su labio de nuevo; tan fuerte, que pensé que finalmente se lo arrancaría. Tenía su cabello alzado en un desordenado chongo con unas cuantas hebras en su rostro y algunos cabellos estaban pegados a su sudoroso cuello. No estaba usando sus anteojos y daba un acceso fácil a sus achocolatados ojos que estaban llenos de miedo. Estaba en una tank top blanca, ya no ocultaba sus golpes y yo hice una mueca. Ya no estaba seguro de si era a causa de mi propio dolor. Aclare mi garganta.

—¿Por qué le tienes tanto miedo a la sangre?— susurre en lo que ella empezaba a limpiar el otro lado de mi rostro. Ella se detuvo y me miro a los ojos y sacudió su cabeza mirando hacia abajo. Mientras hablaba evito verme a los ojos.

—No lo se. Desde hace un tiempo soy así. Desearía saberlo... creo que se por que, pero no quiero admitirlo.—susurro de vuelta.

—¿No te gusta admitir que es lo que te hace temerle a la sangre?— susurre de nuevo. Ella me miro a los ojos de nuevo y su cara cayó.

—No me gusta admitir que estoy arruinada.— dijo ella, ahora con voz rota.

—No estas arruinada. — susurre de nuevo y gentilmente moví una hebra de cabello detrás de su oreja con mi mano.

—Tu no sabes eso— dijo ella y empezó a limpiar mi cara de nuevo. Hice una mueca y ella se detuvo.— Lo siento.

—No lo sientas— dije y trate de sonreírle, pero dolió.

Ella continúo con su mágica cura en mí jodida cara y mientras ella se concentraba de nuevo, su cara bajo acercándose más a la mía.

—No tienes que hacer esto. No quiero que te enfermes por mi culpa.— dije y ella sacudió su cabeza.

—No es tu culpa. Quiero ayudarte. No puedo dejarte así.— susurro y yo fruncí mis cejas.

—¿Por qué? Soy un imbécil. Probablemente me merezco esto.

—También mereces que alguien te ayude. No eres una bestia.— dijo ella y yo suspire.

—Creo que me gustas Bella Swan.— dije sarcásticamente y ella rodo sus ojos y sonrío. Nos quedamos en silencio por un momento, pero decidí romper el silencio.

—¿Quién te arruino Bella?— pregunté y ella inmediatamente detuvo lo que estaba haciendo y me miro a los ojos. Parpadeo y miro hacia abajo de nuevo. No respondió. Trague saliva y aclare mi garganta. Estaba dolorosamente seca.

—¡Oh, olvide completamente que te traje agua!— dijo ella y agarro un vaso con agua de su mesita de noche.—¿Quieres sentarte? ¿Puedes?

—Si... creo.— dije y dolorosamente me senté y descanse contra la cabecera de la cama. Tome el vaso de agua de su pequeña y temblorosa mano y trague la maldita cosa.—Gracias, Bella.

—Si... um ¿No quieres llamar a alguien?

—¡No!

—Bueno...

—Por favor no quiero ir a casa. Ellos no me quieren ahí. Ya he creado demasiados problemas. Confía en mí en esto; probablemente estén felices que hoy no tienen que lidiar conmigo.

—Eso no puede ser cierto. Ellos son tu familia.

—Bueno tu padre es tu padre y mira lo que te hizo.— dije y ella mira hacia abajo de nuevo. Soy un idiota.— Lo siento Bella, ves soy un imbécil.

—No, solo... — suspiro.— Um... tienes razón. En estos días ya no puedes confiar en nadie.— asentí y luego la realización me golpeo. Mierda.

—¿Todavía sigues enojada conmigo verdad?— pregunte y ella levanto sus cejas.

—Mucho.

—¿Que pasa si digo que jodidamente lamento haber actuado como un imbécil y que no fue mi intención?

—Todavía estoy encabronada.— dijo ella y agarro el trapo y comenzó a frotar mi rostro de nuevo. No era tan gentil como antes e hice una mueca pero esta vez ella no se detuvo y yo me reí.

—Una parte de mí quiere decirte que solamente te mande a volar por que no quería que estuvieras parada ahí enfrente de esos idiotas y otra parte de mí me dice que yo soy el idiota. Tiendo a coincidir con la segunda parte.— dije y ella sonrío. —¿De todos modos por qué fuiste a mí? Esa no eres tú. Tú sabes como son esos hijos de puta.

—Nunca me dijiste si nos íbamos a ver después de clases. No quería dejarte esperando.— dijo ella bajito y sentí una aplastante y dolorosa sombra de culpa. Me trague la culpa, la mire y suavemente le sonreí.

—Lo siento.— susurre y ella sonrío de vuelta.

—Suenas tan honesto que tal vez lo considere.— dijo ella y de nuevo reí bajito.

—¿Por qué no estas en la escuela?— le pregunte y ella sacudió sus hombros.

—Estaba tratando de evitarte. Realmente estaba enojada contigo.—dijo y yo sonreí.

—¿Cómo fue que terminaste encontrándome en el bosque?

—estaba tratando de hallar un árbol para dibujar. Estaba de humor para un árbol — dijo ella y yo me encogí de hombros de nuevo. — quería un árbol y quería evitarte a ti. En lugar te halle a ti y no encontré ningún árbol. La ironía. — me reí de nuevo.

—Lamento haber arruinado tus planes.

—No seas ridículo. — termino de limpiar mi cara y paso su dedo índice por mi mejilla derecha y yo deje salir un tembloroso suspiro. Rápidamente busque alguna señal de que hubiera notado mi extraña reacción a su toque, pero ella no se encogió ni nada. Solo se quedo viendo a lo que sea que estaba viendo en mi rostro. Probablemente era mi ojo morado. —¿Duele? — me pregunto y paso la punta de su dedo sobre mi pómulo y me dio un escalofrío.

¿Qué carajos esta mal conmigo?

—Si, pero es soportable. ¿Luce mal? — le pregunte preocupado y ella dejo caer su mano a mi hombro y no creo que lo haya notado.

—No esta tan mal. No te preocupes todavía eres bonito…— estaba bromeando, pero inmediatamente se sonrojo. — Yo… um… uh…

—¿Piensas que soy bonito? — le pregunte con una sonrisa torcida y ella rápidamente removió su mano de mi hombro.

—Yo um…

—Esta bien Bella, solo estaba jugando— dije y ella sacudió su cabeza con alivio.

—De todos modos ¿a quien le pateaste el trasero? — pregunto y de momento recordé. Recordé pelear con James, pero también recordé a su padre.

¿De hecho cómo es que Charles y la policía nos hallaron?

Le dije a Bella acerca de la carrera…

Ella no pudo… quiero decir ¿por que lo haría?

Estaba encabronada contigo. La humillaste. Tenia que vengarse de ti.

—Um… pelee con un imbécil —murmure, pero decidí probarla. —Peleamos hasta que llegaron los policías. —dije y ella levanto su cabeza.

—Dios mío. ¿Te atraparon? ¡Espero que hayas podido escapar! ¿Lo hiciste? — pregunto Bella y sonaba genuinamente sincera. La manera en que su frente se arrugaba y se abrían sus ojos, solo me probaba que Bella … era sincera e inocente.

—Lo hice y me arrestaron— dije y ella cubrió su boca con incredulidad. —Um… fui arrestado por tu padre. — ella salto fuera de la cama y aterrizo de pie con un sonoro "thud" y empezó a pasearse alrededor.

—Oh por Dios… oh por Dios… oh por Dios. No, no, no, eso… esto. ¡No! —comenzó a jadear y a pasar sus manos a través de su cabello. —¿Te hizo algo? Dios mío ¿Te dijo algo ofensivo? Lo siento… lo siento si te humillo. Lo siento. ¡Lo siento! — dijo ella quedándose sin aliento. Yo me le quede viendo en shock y siendo sinceros, con tristeza. Bella conocía a su padre muy bien. Era triste por que lo que era reconocible de el eran puras mierdas. Lo que ella sabia de el y lo que yo había visto y había llegado a notar, era jodidamente terrible y pesado de llevar. Sacudí mi cabeza. Le tenía que mentir a Bella. Si le decía la verdad, solamente se torturaría sola.

—¡Bella cálmate! Tu papá no hizo ninguna de esas mierdas. — jodida mentira. El hizo todas esas cosas. — El solo me arresto y me puso en una celda de la cárcel. Eso es todo. — dije tratando de facilitárselo y pareció funcionar un poco. Se sentó de nuevo en su cama, pero no me miro. Parecía tan avergonzada y yo quería hacer o decir algo… y lo hice.

Talle su brazo y ella solo salto un poco, pero hice que me mirara. Sus ojos estaban ojos y su labio inferior estaba siendo castigado por sus dientes. Suspire y me senté un poco mas arriba en la cabecera. Apreté los dientes para aguantar el gruñido que quería escapar de mi garganta. Estaba jodidamente adolorido, pero Bella necesitaba un poco de confidencia hacia ella, no a un idiota con su cara machacada.

Gentilmente tome su barbilla y la jale hacía abajo para que así su labio pudiera escapar de su castigo…

—Bella no te castigues por los trastornos mentales de alguien mas. Ni siquiera si ese alguien esta relacionado contigo, tu no eres esa persona. Tu no eres Charles Swan y solo por esa razón, tu no eres responsable por nada que el diga o haga. Ni siquiera cuando el te hace mierdas a ti. Siempre ten en cuenta eso Bella. Nunca será tu culpa. — dije y ella miro hacia debajo de nuevo. — Yo se que no soy una buena persona, pero si yo fuera como mi verdadera madre o padre, ahorita estaría tres metros bajo tierra. Estoy jodidamente orgulloso que no soy como ellos y tú también deberías estarlo. Tú, especialmente tú. Y estás equivocada. —suspire y tome una de sus pequeñas manos entre las mías. Ella me miro de nuevo. —El no te arruino. — dejo salir un tembloroso suspiro. —Bella Swan tu no estas arruinada. Si lo estuvieras no dibujarías tan jodidamente asombroso, no tendría ese jodido gusto asombroso en música y tienes ese ingenio… lo escondes bien, pero lo tienes. Si estuvieras arruinada yo todavía estaría con la cara en la tierra, con mi roto y patético ser. Pero mírame — dije y ella sonrió. —Estoy siendo curado y estoy seguro que estaré hasta la madre de adolorido los días que vienen, pero al menos tuve a alguien que trato de curarme. Tu no estas arruinada. — repetí y apreté su mano.

—Gracias Edward, no eres tan imbécil. Creo que también me gustas Cullen. —dijo ella con un toque de sarcasmo y yo me reí, ruidosamente esta vez.

A las diez, Bella me ayudo a llegar a su baño y casi corre fuera de la puerta mientras yo entraba. Me reí bajito. Me lave toda la sangre y el agua caliente se sentía increíble sobre mis adoloridos músculos. Me asegure de no ser muy ruidos con mis gemidos; Bella pensaría que estaba haciendo otra cosa. Me dejo usar mi vieja camiseta de Radiohead, la cual me quedaba jodidamente estrecha, pero era eso o una de las viejas camisas de Charles. Me dejo usar unos pants viejos de ella y eran ajustados, pero no tan ajustados como pensé que serían. Aparentemente, eran los pantalones sueltos favoritos de Bella.

Después de que me bañe, Bella me trajo sopa. Odio la sopa hasta la madre, es mas patética excusa de comida. PERO. Casi me vengo en mis estrechos pantalones cuando probé su sopa. Estaba jodidamente deliciosa y no pude evitar el gemir. Bella se rio y yo la mire feo lo cual solo la hizo reír mas. Bella se sentó conmigo mientras comía y vimos la televisión juntos mientras descansábamos en su cama. Me burle de ella cuando tuvo que agarrar sus lentes para ver la TV y ella solo me enseño el dedo.

Ella cambio los canales hasta que los dos coincidimos en ver viejos episodios de "That's 70's Show". Oír a Bella reír me distraía. Ver a Bella reírse era demasiado entretenido y encantador que no podía importarme más mi secreta obsesión con Donna y su flameante cabello rojo.

Después de mi tercer plato de sopa y después del tercer capitulo repetido en la TV, empezamos a hablar acerca de diferentes cosas. Había decidido preguntarle a Bella que era lo que no había hecho en su vida que pensaba que lo demás ya había hecho.

—Umm, bueno… nunca he ido a un concierto de rock.

—De acuerdo.

—Uh nunca he ido a un centro comercial.

—¿Que?

—Mi mamá me compra toda mi ropa y Padre dice que el centro comercial es muy caro y que ellos hasta te cobran el caminar dentro.

—¡No es cierto! — dije y ella sacudió su cabeza y levanto su hombros.

—En realidad no me importa. No me gusta comprar. —suspiro.

—Bueno, a mí tampoco… sigue.

—Um nunca he aprendido como andar en bicicleta. Tenia un amigo que trato de enseñarme con su bicicleta, pero tenia muy poca paciencia y yo soy demasiado torpe y desequilibrada así que se rindió. Pero realmente me gustaría andar en una. Pienso que seria divertido. —dijo ella y aunque yo estaba desconcertado por saber que este 'amigo' era un Él, le sonreí a la inocencia de Bella— Que mas… veamos… um… nunca he ido a nadar.

—¿Qué? Eso es totalmente… te lo estas perdiendo. Yo amo nadar. En serio, te lo pierdes.

—Gracias por recordármelo. —dijo ella con una sonrisa y rodo sus ojos y yo le sonreí de vuelta disculpándome. —no se como nadar. Me gustaría. Luce como si el agua se sintiera bien.

—Tal vez, cuando finalmente haga calor en este pueblo, te llevare al lago que esta por mi casa y te enseñare. —dije y ella sonrió de nuevo.

—Nunca he ido a un carnaval o a una feria. Desde que vi Diarios de una Pasión en la TV, he querido ir a una. — dijo ella y yo reí bajito.

—¿Qué? ¿Piensas que vas a conocer al amor de tu vida ahí?

—Nah, solo quiero subirme a un juego. Lucen divertidos.

—Bueno, vienen a Port Ángeles todo el tiempo. ¿Por qué no te escapas cuando lo hacen?

—Eres gracioso. — dijo ella secamente como si fuera una idea imposible. —¡Oh tengo otra que te hará gritar! — dijo ella emocionada y yo me reí y levante mis cejas esperando por ello. — ¡Nunca. He. Comido. Una. Cajita. Feliz. De. Mc. Donalds! —dijo y casi me ahogo con mi propia saliva.

—¡Eso es imposible! ¡Todo el mundo ha comido una maldita cajita feliz!

—¡Bueno, yo no! Padre dijo que era una perdida de dinero y no dejo que mi mamá me comprara una. El la amenazo a ella y a mí, así que lo olvide. — casi me sacudo en frente de ella con fuerza de la ira que sentí por ese pendejo. — El dijo que no iba a pagar por un juguete de plástico que del cual me olvidaría al día siguiente, pero el no entendía que ese era el punto. — suspiro y paso sus mano a través de su cabello. — Cuando estaba en la primaria, conseguía la comida en la fila del almuerzo mientras otros niños traían la suya. Algunas veces, algunas mamás y papás les llevaban a sus hijos una cajita feliz, por que era su cumpleaños y yo solo me quedaba viéndolos con envidia. Envidiaba esos dos minutos en los cuales ellos sonreían e ignoraban la comida mientras sacaban su estúpido muñeco de plástico de la bolsa. Envidiaba la mirada en su rostro mientras rompían la bolsa de plástico que contenía ese juguete inservible. Quería sentir por dos minutos de mi vida esa alegría. Solo quería probar y sentir eso por dos minutos al menos. —dijo ella y suspiro de nuevo y me miro. —soy estúpida lo se.

—¡No! eras una niña. Te merecías un maldito juguete. También te merecías que tus padres te llevaran el almuerzo por ser tu cumpleaños.

—¡No he celebrado mi cumpleaños en años! La última vez que lo hice, tenia… — se detuvo y sacudió su cabeza.

—¿Tenias que?

—Lo siento lo tenia planeado decirte… solo se me salió.

—Bueno tú abriste tu boca, así que ahora termina. Yo sugiero…

—Tenía 13— me corto. — Mi mamá me horneo un pastel y decoro la cocina con listones y confeti. Padre…— tomo un tembloroso respiro y su mano derecha empezó a temblar— Padre también estaba allí.

—¿Y que paso? — su temblor comenzó a empeorar y escondió su mano derecha atrás de su espalda, pero su rodilla comenzó a saltar.

—Nada… nada paso. Fue un simple 'feliz cumpleaños' de mis padres. Nada paso, nada paso, nada paso— lo repitió unas cuantas veces mas como si tratara de convencerse mas a ella misma, que a mí. Ella regreso sus manos a su regazo y con su mano izquierda agarro su rodilla como si tratara de detenerla.

—Esta bien Bella— dije y ella sacudió su cabeza. Agarre su temblorosa mano derecha con la mía y su mirada fue hacia mí. Sus ojos eran suaves, pero llenos de dolor y preocupación. —Está bien.

Volvimos nuestra atención a la TV.

—¿Te ha llamado tu familia? — pregunto y yo gemí de irritación.

— Probablemente, como que me salí a escondidas de mi habitación, pero estoy seguro que cuando vean mi Volvo todavía en casa y noten mi ausencia en la escuela, comenzaran a preguntarse. Si tengo suerte, se preocuparan. — dije mientras me quedaba viendo la TV.

—Estas tan seguro de su desagrado por ti.

—Si, estoy seguro.

—Entonces ¿Por qué no te vas? Tienes 18. ¿No los niños en custodia se pueden ir cuando cumplen 18? — me pregunto y yo pegue mis ojos a la TV. Ni siquiera sabía que era lo que estábamos viendo ya.

—No me voy, porque no tengo dinero que sea realmente mío. Es su dinero. Además, tengo que terminar la escuela primero.

—¿Todavía pueden tener custodia sobre ti?

—Nos adoptaron cuando cumplimos 14. Les sigo diciendo a todos que son nuestros guardianes, porque es como los conocí y se quedo en mi cabeza. Y también…— suspire — por que diciendo que ahora son mis padres legales, es como abofetear a mi verdadera madre en la cara y escupirle por ser una mama tan mala. Era una madre tan jodida que tuve que reemplazarla. — dije y Bella se quedo en silencio. —probablemente pienses que necesito madurar y superarlo. Probablemente pienses que soy un adolescente quejoso con problemas. ¡Adelante! Solo que es así como me siento.

—¡No! te entiendo. Probablemente yo haría lo mismo. — dijo ella lentamente y finalmente me voltee a verla. Ella estaba viendo hacia abajo a su brazo y con una de sus manos estaba trazando uno de sus moretones con su dedo índice.

—¿Duelen? — pregunte y ella no miro hacia arriba.

—Solo por unos cuantos días y después dolo tengo estas estúpidas manchas que me recuerdan lo que paso. Eso es peor. — dijo ella finalmente mirándome a mí. —pero eventualmente desaparecen. Los golpes en mi mente esos no se van. Son peores. Desearía que desaparecieran. — tristemente me sonrió y yo me moví un poco mas cerca de ella. Gentilmente tome su brazo y con mi dedo índice suavemente rodee el mismo moretón que ella estaba atendiendo antes. Su pálida piel se puso de gallina y su respiración se acelero.

—No tengas miedo Bella. No todos están pensando en lastimarte. Tal vez sea difícil para ti creerlo. Pero yo nunca te hare daño. Lo juro. —dije mirando a esos grandes ojos café suyos.

—No tengo miedo de ti Edward. Ya no. Confió en que no me lastimaras. — susurro causando un cálido peso en mi pecho y un extraño sentimiento de emoción. Le sonreí y ella me regreso una suave sonrisa.

Gane.

La repentina realización me lleno con culpa y quise levantarme e irme antes de romper la promesa que le hice, pero no pude. Mi cuerpo no se movió y tampoco me importo.

No me importaba. Me quería quedar.

Gane. Bella confía en mí. Lo puedo ver en sus ojos y en su sonrisa.

¿Pero por que me siento tan miserable? ¿No se suponía que debía sentirme bien por haber ganado el juego imposible que era ganarme la confianza de Bella?

Me quede viendo sus ojos y estos estaban fijos a los míos. Me quede viendo la forma llena y sonrojada de sus mejillas, sus labios color ciruela ya no estaban siendo castigados por sus dientes. Había dejado de respirar y yo me reí. Estaba a punto de hacer una broma cuando el sonido de un motor rugiendo llego dentro de la entrada de la casa. Los ojos de Bella se abrieron, salto fuera de la cama y corrió a la puerta de su balcón y miro afuera a través de la puerta de vidrio.

—Oh Dios mío… oh Dios mío… oh Dios mío… ¡esta aquí! — lucia aterrada. Su mano derecha empezó a temblar de nuevo. —Oh Dios mío. Tú estas aquí y yo no estoy en la escuela y… ¿Dios que voy a hacer? — rápidamente me levante de la cama, ignorando las protestas de mi cuerpo y camine hacia ella. La sostuve de lo hombros y ella salto.

—¡Bella cálmate! El no me hallara aquí. No lo hizo la ultima vez. Solo invéntate algo… no se, dile que te dejaron salir antes de la escuela por que estas muy adelantada.

—¡Él no creerá eso!

—¡Bueno al menos inténtalo! Yo estoy aquí ahora. Si el intenta algo, aquí estaré. Solo grita y yo le pateare el trasero.

—¡Tú estas lastimado!

—Y…— en ese momento ambos oímos la puerta abrirse.

—Mierda…— dijo ella y sus ojos se enrojecieron y comenzó a sacudirse mas fuerte.

—¡Bella respira! — susurre audiblemente.

—Tienes que… tienes que… tienes que… tienes que esconderte. — dijo ella empujándome hacia atrás. — ¡Metete en mi armario de nuevo y quédate ahí hasta que yo te diga que esta bien salir! — dijo ella y yo deje de caminar justo antes de que entrara al armario.

—¡No me voy a esconder como una marica esta vez!

—No eres un marica. ¡Solo escóndete! Solamente lo empeoraras mas para ambos.

— ¿Prometes gritar si él empieza a golpearte? —Tomo un respiro— ¡Prométeme que lo harás Bella!

—¡Lo prometo! — dijo ella y finalmente se las arreglo para meterme en el armario cerrando las puertas en mi cara de nuevo. Oí la puerta de su habitación cerrarse y sus ligeros pasos dirigirse a la planta baja.

El tiempo es una perra.

Iba y venia en el minúsculo espacio que era el armario de Bella. Comencé a hiperventilar y sudor corría por mi cara. Sentía como si fuera a vomitar mi corazón o como si fuera a golpear una pared.

¿Por qué no ha regresado?

Me senté en su armario y me le quede viendo a su sweater verde.

¡Jodido sweater verde! ¡Jodidos Converse, estabas en mi culo! Estaba sentado sobre ellos y no tenia espacio para quitarlos. ¡Jodido aroma a fresas! ¡Tenia que salir de aquí! ¿Que tal si Bella gritaba y yo no la oía? Probablemente este muy lejos y no la escuche. Tengo que salir de aquí.

Abrí la puerta del armario y gentil, pero rápidamente llegue a la puerta de su habitación y puse mi oído contra ella.

Nada.

Trate de abrir la puerta, pero tenia seguro.

¡Maldita Bella, traidora! ¡Lo prometiste! Empuje mi rabia por ella lejos y comencé a pensar en lo peor.

¡Mierda! ¿Qué tal si la mataba? ¿Qué tal si todavía estaba enojado por lo de anoche y la golpeaba tan feo que la mataba? ¡Seria mi culpa! Corrí a la puerta de su balcón y estaba a punto de abrir para ir a buscarla, cuando Charles camino hacia su patrulla con dos maletas, una en cada mano. Lucia enojado y hasta la madre de cansado, pero eso no evitaba que se viera violento mientras tiraba sus maletas en el auto. Rudamente se subió a su patrulla y se largo.

Me voltee hacia la habitación de Bella, cuando alguien le quito el seguro a la puerta desde afuera. Cuando su cabeza se asomo suspire de alivio. Ni siquiera la deje entrar a su habitación cuando camine hacia ella.

—¿Qué carajos Bella? Estaba sofocándome de la jodida preocupación. ¡Al menos podrías haber venido a decirme que estabas bien! ¡y luego le pones seguro a la jodida puerta! ¿Cómo carajos se suponía que iba a ayudarte? ¿con un carajo que no piensas? — le grite y ella me miraba confundida.

—Uh… no te preocupes. Él no hizo nada, así que no necesite que me ayudaras. ¡Cálmate! —dijo ella y arrugo sus cejas.

—Pero pudo haberlo hecho.

—Pero no lo hizo.

—¿Sabes que? ¡Como sea! —dije y ella sonrió. — ¿Y por que carajos estas sonriendo?

—Luces gracioso cuando estas enojado. — mi cara cayo y trate de recomponerla, únicamente causando que ella riera. No pude evitar reírme por su risa.

—Bella solo hace unos cuantos minutos estabas…

—Lo se, pero ¡Padre se va por el resto de la semana! — chillo. En una situación normal, una niña hubiera estado triste por que su padre se va, pero para Bella, era una bendición.

—¿A dónde?

—Seattle, tiene una reunión de la que apenas y le dijeron, pero ¡se fue! — dijo ella de nuevo y le sonreí. Se veía adorable cuando estaba toda saltarina de alegría.

¿Adorable?

—Bueno esas son buenas noticias.

—¡Mierda que si! — dijo ella y camino hacia su cama y se sentó. —Lamento no haber venido a sacarte. Me puso a cocinar mientras se alistaba para irse. No confiaba en que te quedaras dentro así que tuve que ponerle seguro a la puerta. Estaba tan nerviosa y asustada hasta la madre que el subiera, pero no lo hizo. Trate de mantener mis ojos en él. Pero…— suspiro y miro hacia abajo. —Él no subió. — dijo ella y de repente me miro de nuevo. —¿Tienes hambre? Hice sándwiches.

—Acabo de comer.

—Oh bueno, si te da hambre dime… a menos que ya te quieras ir.

—¿Quieres que me vaya?

—No… quiero decir… depende de ti. Te puedes quedar si quieres. —dijo ella cuando oí mi teléfono sonar.

—Mierda, ¿Dónde esta mi teléfono? —Bella se paro y abrió un cajón en su mesita de noche y lo saco. Me lo paso y yo gruñí cuando vi el nombre en la pantalla.

Alice.

¿Tenían tanto miedo de llamarme? ¿Qué hicieron que me llamara mi hermana? Presione el botón verde y conteste.

—Si.

—¡Oh Dios, Edward! ¿Dónde has estado? Llame a casa para preguntar como estabas cuando Esme me dijo que no estabas en tu habitación. Le dije que no estabas en la escuela y ella dijo que adivino eso porque tu Volvo estaba en casa. Pero entonces empezó asustarse porque no estabas en la casa y…

—Alice cálmate. Estoy bien y me siento mejor.

—¿Dónde estas?

—Um…— no podía decirle la verdad. Ella pensaría que mis razones son algo mas. —-No importa. Estoy bien lo juro.

—Bueno, ¿estarás en casa esta noche?

—¿Estaba Esme llorando?

—Si…— susurro al teléfono. —Y Carlisle no lucia nada feliz.

—Entonces… no. No estaré. Pero diles que no se preocupen y que solo necesito un poco de tiempo a solas.

—No puedes esconderte Edward.

—Si puedo hermana y por hoy lo hare. — dije y colgué el teléfono. Me voltee a ver a Bella. Estaba viendo hacia sus pies como si estuviera tratando de no escuchar mi conversación. —¿Puedo… puedo quedarme aquí esta noche? No quiero ir hoy a casa. Mi familia esta muy enojada conmigo y ellos no sospecharan que estoy aquí así que no me hallaran. Quiero decir si no me quieres aquí yo…

—Esta bien. Dormiré en el piso.

—¿Eres estúpida? No, es tu habitación y es tu casa. Yo soy el imbécil vagabundo así que me merezco el piso.

—No eres un vagabundo y nadie se merece el piso.

—Solo déjame hacer algo bueno hoy. ¡Déjame sacrificarme por tu sueño! — dije y ella rodo los ojos y asintió.

Bella y yo nos pasamos el día viendo TV y parloteando de cualquier cosa y diciendo y protestando sobre cosas en las que no acordamos, las cuales eran muchas. Ella me alimento y me sentí como un completo idiota teniéndola cocinando para mí, pero ella insistió. Después de probar su comida, hice de lado mi orgullo y ¡engullí esa mierda! Estaba asombrosa. Me dio una aspirina y hielo para mi cara. Casi no reconozco mi hinchado rostro cuando me vi por primera vez en el espejo. Le pregunte a Bella que si seria sexi, si la cortada encima de mi ojo se volviera una cicatriz, y ella solo rió y rodo sus ojos.

Le puso seguro a la puerta de nuevo, cuando su mama finalmente llego casa. Una hora después ella regreso y me informo que su mama se pasaba la mayor parte del tiempo en su habitación, así que no tendría por que preocuparme, pero que tendría que susurrar. Ignore todas las llamadas después de que Alice me llamo, porque o era Esme, Emmet o Alice de nuevo. Esme me dejo un mensaje de voz diciendo que no llamaría la policía para buscarme, porque sabía que ya estaba en problemas con ellos y además por que probablemente ellos no me buscarían ya que tengo 18 años. Pero ella si buscaría por mí si me pasaba un día más fuera de casa. Borre ese mensaje.

La noche llego y Bella me arreglo el piso con almohadas y un edredón y un oso de peluche. Le enseñe el dedo y le avente el osito, elle rió. Podía acostumbrarme a ese sonido. Era adorable.

¿Qué mierdas Cullen? ¿Desde cuando las cosas son "adorables", tu marica?

Desde que Bella ríe. ¡Ya supéralo maldita sea!

Nos acostamos en silencio. Yo en el piso y ella en su cama. Me pregunte si estaba dormida o si no podía dormir por que yo estaba allí.

—¿Bella?

—Hmm— la oí decir y me sonreí a mi mismo mientras descansaba en el piso.

—¿Estas despierta?

—Nah, solo estoy hablando en mi maldito dormir Cullen. Así de genial soy.

—Eres una jodida sabelotodo, Bella.

—Hmm, vivirás. — me reí.

—¿Bella?

—¿Edward? — pregunto y yo reí de nuevo. Esta chica…

—Gracias. — ella no respondió de vuelta. Me quede viendo al techo y tome un gran respiro. — Te debo por las siguientes tres vidas. — ella rió de nuevo.

—¿Solo tres?

—Esta bien, tal vez cinco, pero eso no suena lo suficiente tampoco.

—No exageres Edward. Hice lo que cualquiera con corazón y conciencia hubiera hecho.

—No, hiciste muchísimo más que eso.

—Si insistes Edward, supongo que soy un ángel. — dijo sarcásticamente.

—¿Pensé que habías dicho ese día en la biblioteca que tu me hubieras dejado donde me encontraste? ¡Mentiste! — dije en un juguetón tono enojado.

—Um supongo que no me conozco a mí misma. No puedo decidirme.

—Bueno yo te conozco.

—¿Lo haces? ¡Ja! — dijo ella y yo suspire de irritación. —Esta bien, ¿Qué sabes acerca de mí?

—Lo suficiente para saber que no me hubieras dejado donde me hallaste— dije y ella se quedo en silencio. Desearía poder ver su rostro para ver que estaba pensando. Unos cuantos minutos pasaron y yo todavía no podía dormir.

—¿Edward?

—¿Hmm?

—¿Estas despierto?

—No Bella, solo tengo largas conversaciones mientras duermo.

—¡Sabelotodo! — dijo ella y yo reí. —¿Cómo te esta tratando el piso?

—Mi trasero duele y mi cuello esta matándome. Aparte de eso estoy bien.

—Bueno tú quisiste ser el héroe. Yo te lo advertí.

—Si lo hiciste, supéralo.

—Um… uh… tú… um

—Escúpelo Bella.

—-Um puedes acostarte conmigo… quiero decir yo estaré en mi lado de la cama y tu puedes estar en tu lado de la cama. Puedes poner todas esas almohadas entre nosotros si quieres. — balbuceo y yo reí.

—Nah, es tu cama. Seria muy miserable de mí hacer eso.

—Como sea, solo no digas que no te la ofrecí. — dijo ella y trate de cerrar mis ojos, pero no estaba funcionando. Después de unos cuantos minutos, mi culo, cuello y espalda estaban rogándome que dejara de ser un pinche imbécil orgulloso y me acurrucara junto a Bella.

¿Acurrucarse? ¡Marica!

¡Jodete, mis nalgas duelen!

Me senté agarrando mi almohada y camine hacia la cama de Bella. Bella estaba acostada en uno de los bordes de la cama enrollada en sus mantas y yo sonreí para mi y me metí en la cama.

—¿Supongo que estas siendo miserable? — murmuro Bella media dormida con sus ojos cerrados.

—Sip, miserable es mi segundo nombre.

—No importa. — murmuro de nuevo y no le respondí de vuelta. La deje dormir. Me acosté encarándola y en cuestión de segundos, mi nariz fue envuelta en su aroma de fresas y su cálido aliento. Trague saliva e ignore el cálido extraño jodido sentimiento que tengo cuando me le quedo viendo a Bella dormir. Un rizo de su cabello cayo sobre su rostro y ella movió su nariz probablemente le hacia cosquillas. Me reí ligeramente y quite el mechón de cabello y gentilmente lo puse detrás de su oreja.

No se por cuanto tiempo solo me quede ahí, mirando su rostro. Me mantuvo despierto, pero cuando por fin me quede dormido, fue como si su paz me hubiera llevado a mí también. Nunca había dormido tan bien en toda mi vida. Nada me dolía o me molestaba. Era cálido y cómodo.

Me desperté cuando comenzó a ponerse caliente y me di cuenta de que era porque el jodido sol brillaba sobre mi cara.

¡Joder!, ¿que hora era? Mire a mí alrededor y golpee la cama y no halle Bella. Había una nota sobre su almohada y la agarre.

Lamento no haberte despertado para ir a la escuela. Pero te veías muy cómodo. Pensé que necesitarías otro día para recuperarte. Y francamente Cullen todavía luces como la mierda. Dudo que puedas deslumbrar a las chicas con esa cara.

Me reí. —¡Jodete Bella! — le dije a la nota.

Te deje un poco de comida en la mesita de noche y mi madre no esta en casa. Se fue temprano a esa cosa de su club de libros. Regresare durante el almuerzo. Oh y si decides regresar a tu casa, llévate tus asquerosas ropas.

Sinceramente tu sabelotodo,

B

P.D ¡Roncas como un maldito león!

Me reí de nuevo. Me gustaba esta Bella juguetona. No es tan paranoica y de hecho luce viva.

Seguro había suficiente comida en su mesita. Me comí esa mierda como si fuera mi última comida. Seriamente Bella necesita empezar a interesarse en una carrera en las artes culinarias.

Vi la TV la mayor parte de la mañana, preguntándome si debería volver a casa y si lo hacia, ¿Qué demonios debía de hacer o decir? Esme me rogaría que aceptara algún tipo de ayuda o esas mierdas mientras que Carlisle me ignoraría o me aventaría a la calle. Bella no me permitiría esconderme aquí por el resto del año escolar. Mi mejor amigo, con el que últimamente he perdido contacto, Jasper, tampoco era una opción. Sus padres me odian y yo odio a su hija Rosalie.

No tenía a donde ir.

Ahora que estaba solo con Bella fuera, empecé a sentir ese estúpido sentimiento de nuevo y los pensamientos de tener ningún lugar a donde ir estaban deprimiéndome. Me levante y empecé a mirar los diferentes dibujos de Bella. Ahora que no estaba tan jodido, podía apreciarlo más. Había mucho que apreciar en el arte de Bella. Ella capturaba tantas emociones en los rostros de las personas. Capturaba emociones hasta en los animales. Aparentemente su animal favorito era el lobo. Tenía dibujos de Nativos Americanos corriendo a través de los bosques con una manada de lobos siguiéndolos de cerca. Tenia otro donde un nativo americano estaba a mitad de un salto y la mitad de su cuerpo se estaba transformando en un lobo.

—Genial. Un metamorfo. — me susurre.

Llegue a su vestidor donde estaba su TV. Bella no tenia tantas porquerías como Alice en el suyo. Ella solo tenia une cepillo y unos cuantos productos para el cabello y que no sabia para que eran, pero como sea. Uno de sus cajones estaba ligeramente abierta y me asome en ella.

Esto esta realmente jodido. ¡Es su mierda!

Lo se, pero soy curioso. Tal vez halle un vibrador o algo así. Me reí de mi mismo. Además, no es como si Bella tuviera algo horrible o algo que necesitara ser escondido y ella nunca sabrá.

Abrí más el cajón y metí la mano sacando la primera cosa que vi. Era un pequeño álbum de fotos.

Ves fotos… no es tan es malo.

Lo abrí para ver las primeras fotos. Había fotos de una mujer cargando un bebe con cabello castaño y grandes ojos café. Supuse que era Bella ya que la bebe lucia justo como ella. Voltee la pagina y ahí estaba Bella bebe de nuevo en los brazos de un Nativo americano en una silla de ruedas. En otra pagina, Bella de niña en un montón de lodo con un pequeño nativo americano. Me reí ligeramente de la foto. Bella lucia linda.

¿Linda? ¿Estas bromeando? ¿James y Charles te golpearon demasiado fuerte? ¡Te has convertido en un blandito!

Voltee a la siguiente página. Era una Bella más grande. Se veía mas joven que ahora, pero un poco mas rellena en las mejillas. Ella tenía su brazo alrededor de una mujer que salía en las fotos anteriores pero esta vez la mujer lucia mas grande… mas cansada. Fui a la siguiente foto. Era Bella con un grupo de chicos nativo americanos probablemente de La Push. Ella tenía su brazo alrededor de otra chica nativo americana. Estaban haciéndole muecas a la cámara y pude sentir la sonrisa crecer en mis labios. Bella tenía su lengua de fuera y le puso orejas de conejo al chico. Era extraño ver una Bella tan libre. Era casi impensable.

Voltee la página cuando un pedazo de plástico cayó del libro y aterrizo en el piso. Puse el álbum abajo y recogí el pedazo de plástico y cuando lo voltee, me di cuenta que era un brazalete de hospital.

Nombre: Isabella Swan-DOB 09/13/1992- Mujer/Blanca

Admisión- 09/13/2005

Rápidamente hice los cálculos, Bella tenia 13.

Mire dentro del cajón y encontré un folder amarillo manila. Lo tome.

No debí hacerlo.

¡No debiste imbécil! ¡No es tu mierda como para que andes viendo!

Bella dijo algo acerca de cuando tenia 13. Tenia que saber.

No debí haber abierto ese maldito folder.

Debí haber escuchado a mi maldita voz interior.

El folder estaba lleno de archivos y cuentas de hospital.

Mientras leía las notas y diagnósticos, sentí mi estomago girar.

Dos costillas rotas, fractura del pómulo derecho, labios perforados, fractura de cráneo y nariz.

No hubiera sido tan malo si no hubiera leído el nombre del paciente.

Isabella Swan.

De repente sentí un sudor frio al voltear la página. Unas cuantas Polaroids cayeron en mis manos. Un horriblemente sangriento rostro de mujer golpeado. Sus labios estaba cortados, ambos ojos estaban cerrados por la hinchazón y ambos estaban negros y azules. Su cara estaba cubierta en sangre.

Jodida sangre.

Era ella.

Era Bella.

Solo era una niña.

Tome una de las fotos con una de mis temblorosas manos.

Dios mío, Bella. Esta mierda… esta mierda esta mal.

Sentí las lagrimas acumularse en mis ojos. Deje salir un tembloroso respiro.

—¡Que carajos estas haciendo con eso! — voltee mis ojos hacia Bella. Estaba parada en su puerta. Deje de respirar y mi boca cayo abierta por la mirada en sus ojos.

Estaba enfurecida. Sus ojos estaban rojos y estaba respirando pesadamente.

—Edward, ¿Qué putas estas haciendo con eso? ¡Respóndeme maldita sea!— grito y yo salte.

—Be… Be… Bella— me las arregle para susurrar. Ella furiosamente camino hacia mí y me arrebato el folder de las manos. Ni siquiera tuve tiempo de reaccionar. Me pare ahí, congelado con mis manos todavía puestas como si todavía estuviera sosteniendo el folder. Solo no lo podía creer. Eso no puede ser real. Esta demasiado jodido. —¡Lárgate a la chingada de mi cuarto! ¡Vete a la chingada de mi casa! — grito y yo e aleje de ella. Ella se congelo a ver que estaba viendo las fotos.

Ella sostuvo el folder en sus temblorosas manos y lagrimas caían en las fotos con ligeros goteos. Su labio inferior temblaba y comenzó a mecerse sobre sus pies. Sus ojos se quedaron pegados en las fotos y yo no sabia que hacer. ¡Soy un jodido idiota! Pase mis dedos a través de mis cabellos, tome un gran respiro y sorbí la nariz.

—Bella…— susurre pero ella no respondió. —Bella, ¿quien te hizo eso? ¿Fue… fue Él? — pregunte y su rostro se derrumbo. Dejo caer el folder causando que todos los papeles y fotos se dispersaran sobre el piso. Bella comenzó a sacudirse un poco más violentamente de lo usual y comenzó a jadear por aire. — ¡Bella! ¿Estás bien? ¿Qué sucede? — grite, pero ella no me respondió.

En lugar de eso, cayo sobre sus rodillas y su cara regreso a esa inexpresividad que tanto odiaba. Caí sobre mis rodillas, ignorando el dolor que causo y gentilmente puse mis manos en sus mejillas.

—¡Bella, háblame! Bella por favor regresa. ¡Regresa! ¡Regresa a mí Bella! — dije frotando circulo en sus mejillas con mis pulgares. Ella dejo salir un sonoro quejido, su cara se derrumbo y finalmente comenzó a llorar. La jale hacia mi pecho y envolví mis brazos alrededor de ella. Ella enterró su cara en mi pecho y lo dejo salir.

—Solo déjalo salir Bella. Déjalo salir. —susurre en su cabello y los brazos de Bella envolvieron mi cintura.

¡Oh! Maassss enredoss & ¡pobre Bells se imaginan lo que sufrio! u.u aunque ame el lazo que desarrollaron este capitulo así como que ella lo dejo entrar y el aww no se, pero ven que si tiene conciencia mi Eddieboy! Por cierto la canción es Bulletproof lo se no traduci eso pero es que se oye bien en ingles… & bueno que opinan ¿Review? xD sii por favor! Déjenme ver que piensan que su rev's alimentan mi alma (: los quiero y espero no demorar mas!