¡Yo ¿Con quién?!
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Siguieron un camino por el interior del Hotel, un pasillo que solo era alumbrado por velas, el tenía como destino la sección de las cabañas, abrió una puerta de madera color verde oscuro, y les cedió el pase a una pequeña habitación, parecía como una cabina, antes de salir al clima frío les indico con su mano diestra hacia las ventanas, para que a través de ellas vieran el exterior.
-Esa es la nueva sección, les seré sincero, han sido diseñadas para ser las más cómodas del hotel, son privadas y están exclusivamente dirigida a parejas –sonrió mirando a Nabiki, quien rehuyo su oscura mirada- y serán parte del trabajo de la Srita Tendo- completó- sin embargo hay otra sección, que fue la primera creada, previendo casos como este, es decir, una sección familiar, que se encuentra a pocos metros de esta área–su mirada se paseó por todos los demás viendo con satisfacción como admiraban las perfectas construcciones diseñadas por él mismo, pero esa era otra historia.
Abrió la puerta, dejando entrar el viento helado del invierno, extrañamente ese día había subido la temperatura, bajó los escalones para sentir como sus botas se hundían en la nieve, frente a él estaba parado Ketsuko, tras de él había un mini bus, los demás lo siguieron de cerca, y vieron con asombro al empleado.
-Usualmente hubiésemos caminado –les miró Edward- pero no quise arriesgar a la dama embarazada, además de que las señoritas deben ser atendidas de la mejor manera –sonrió para todos, más sin embargo, viendo solamente a las chicas, haciendo que un sonrojo general apareciera, claro menos en Kasumi quien sonreía por la cortesía y Nabiki, quien le miró con molestia.
Los hombres, enamorados de las jóvenes vieron con disgusto a Edward, tras ver el sonrojo ocasionado por solo una sonrisa, todos a la par cruzaron sus brazos y fruncieron el ceño, que rayos le veían a ese tipo pálido, pensaron al unísono con enojo.
-Por favor –extendió su mano para que las damas entraran al transporte primero, a cada una de ellas les ayudó a subir, la última fue Akane, quien torpemente resbaló, pero fue sujetada a tiempo por Edward.
-Gracias –mencionó quedamente avergonzada por su torpeza.
-No te preocupes, eso suele pasar con estas condiciones climáticas–sonrió haciendo ver que no había pasado nada, y automáticamente el sonrojo vino a Akane.
Ranma esperando su turno, vio toda la escena, ese tipo le estaba colmando la paciencia, ya eran muchas risitas y sonrojos para un día, se dijo mentalmente, mientras cerraba sus puños con todas sus fuerzas, tratando de contener sus impulsivos celos.
Nabiki, quien se encontraba ya sentada en su asiento, simplemente y con indiferencia desvió su mirada de la escena hacia la ventanilla.
Todos los demás subieron, al pasar Ranma al lado de un sonriente Edward, le lanzó una mirada que si matarán, el joven inglés, simplemente no la contaría, esto le extraño en demasía, parecía que le hubiese ofendido o hecho algo grave, pero sin ahondar en el asunto, subió él también.
No tardaron más de 10 minutos en llegar a la zona familiar, el minibús se estacionó frente a una gran cabaña, una estructura diestramente diseñada, completamente de madera, sus tejas eran de un color verde oscuro, y contaba con un pórtico, al cual se llegaba al subir cuatro escalones, todos bajaron admirando el diseño frente a ellos, Edward no pudo más que sonreír gustoso.
-Esta es la cabaña más ostentosa del lugar –habló- cuenta con siete habitaciones, tres camas matrimoniales, y las otras cuatro habitaciones contienen dos camas individuales –termino su explicación- ahora les dejo porque tengo asuntos que atender –dirigió su vista a Nabiki- Srita Tendo, espero empezar a ver su trabajo mañana temprano.
-Así será Sr. Sullivan –le miró sería y con dejes de molestia, que pudo ver Edward, o tal vez no, no estaba seguro, podrían ser imaginaciones suyas.
Edward se despidió de todos y subió al carro, en minutos este desaparecía en la neblina que empezaba a aparecer, debido al aumento de temperatura, el sol era un hecho que no lo verían en varios días.
El grupo compuesto por familia y amigos entraron a la cabaña quedando asombrados con el diseño interior del lugar, la decoración del hotel no era nada comparada con la de esa cabaña, y eso si que era raro, pensó Nabiki, debió haber invertido muchísimo en este arreglo, además de que el diseño de la estructura, era simplemente perfecto, el piso de madera lisa perfectamente pulido, había un pasillo que conducía a la primera estancia, escondida tras una pared de madera agujerada con formas geométricas, que al final terminaba formando una entrada, tras la cual se encontraba una pequeña sala, amueblada con tres sofás beish, en cada uno una serie de cojines de un tono verde y los cuales eran sumamente cómodos, lo comprobó pues fue lo primero que hizo al entrar, fue dejarse caer en el sofá, y prácticamente sintió que estaba recostada en una suave nube, había una chimenea y sobre esta un soporte de madera donde se veían distintos adornos de porcelana, en una esquina de la habitación estaba un centro de entretenimiento, con una gran televisión con control a distancia.
-Vaya todo esto es bellísimo –dijo Ukyo quien se detuvo en la entrada de la sala, siendo la única que había decidido no entrar, se siguió de largo por el pasillo, su atención fue atraída por una puerta de madera rojiza con cristales de diversas tonalidades en el centro, la miró extrañada, pues no estaba muy familiarizada con este tipo de puertas en el interior de las casas, buscó alguna manija como que había visto en la puerta principal, mas no la encontró, se aventuró a empujarla ligeramente, ante el toque la puerta de vaivén, se movió dándole con facilidad el pase, haciéndole descubrir la cocina, en primera observó el comedor de madera lisa oscura, acompañado de ocho sillas, era extraño, era la primera vez que veía un comedor como aquel, paseó su vista por los alrededores, observando el desayunador, se acercó para mirarlo de cerca, era oscuro y lo cubría en la parte superior una serie de acabados de madera con contenedores cuadriculares, en los cuales contenían toda variedad de botellas, vinos, supuso la joven, paseó su mano por la lisa superficie y caminó hacia el marcó que daba fin al desayunador y daba entrada a la cocina, paseó sus azules ojos por cada rincón de esta, era simplemente hermosa, con gavetas superiores e inferiores de madera, delicadamente barnizadas, un refrigerador metálico con mango oscuro, una amplia estufa negra, a un lado de esta, estaba un lavatrastes, lo reconoció pues en su escuela contaban con uno de ellos, cada uno de los aparatos estaban diestramente distribuidos colocadas en perfecto orden, había diferentes utensilios de cocina colgados de manera decorativa, cuadros de pinturas agradables que daban ambiente al lugar, y justo frente al fregador una pequeña ventana, decorada con una cortina a cuadros con bordes rojos.
-Ukyo –le llamó el joven de la pañoleta amarilla, sacándola de su ensoñación, la muchacha se giró para ver a su novio quien la miraba desde el marco de entrada a la cocina.
-¿Que pasa?
-Se repartirán habitaciones –dijo con simpleza-todos están en la sala, vamos –estiró su mano la cual fue tomada por la muchacha.
-Sí –ambos salieron rumbo a la sala, donde todos se encontraban, cada uno por su parte habían recorrido el lugar, había un ático, las 7 habitaciones mencionadas por Edward, las cuales eran igual de amplias y cada una contenía un amplio baño, además claro del cuarto de lavado, equipado con una lavadora y una secadora, además de un centro de planchado a vapor.
-La cosa será así –habló Nabiki al ver entrar a Ryoga y Ukyo- Nos acomodaremos por parejas –dijo mirando a todos quienes asintieron- Kasumi y Tofú, ocuparan la primera recamara matrimonial, que se encuentra en este piso, obviamente por su estado –dijo seria, todos asintieron- Tía Nodoka y Tío Genma, ocuparan la habitación que esta junto a la de Kasumi y Tofú, yo ocuparé la tercera matrimonial que está apenas subiendo las escaleras–colocó una mano en su cintura- quedan cuatro, recuerden que son de dos, hay dos camas individuales, ¿Cómo quieren ocuparlas? –les dejo la elección libre.
-Bueno yo…-empezó a hablar una sonrojada Ukyo.
-Nosotros…-continúo un sonrojado Ryoga mientras jugaba con sus dedos tímidamente.
-Correcto Ukyo y Ryoga en una habitación –completo Nabiki viendo asentir a la pareja- quedan tres- devolvió su vista a los demás.
Akane dirigió su vista hacia Shampoo esperanzada y esta rápidamente la desvió sonrojada.
-Mousse y Shampoo ser prácticamente esposos, querer habitación para los dos –dijo sonrojada, mientras el hombre a su lado la miraba embelezado y con las gafas empañadas-Mousse dejar de ver con cara de idiota a Shampoo –le reprendió a lo que el chico asintió sin que el sonrojo desapareciera.
-Bien –sonrió de lado- quedan dos-miró a la pareja de prometidos, a su padre, y al diminuto anciano.
-De acuerdo…-cerró los ojos en pose pensativa- yo dormiré con Akane –dijo con rapidez el anciano lanzándose al pecho de la chica, más antes de lograr su objetivo recibió una fuerte patada cortesía del joven de la trenza.
-Ni lo piense viejo pervertido –dijo con molestia el chico.
-Hija yo apruebo que compartas habitación con tu prometido –expresó con seriedad Soun.
-Hijo trata bien a tu prometida –completó Genma.
-Oh mi hijo es tan varonil, seguro pronto seremos abuelos querido –sonrió con ilusión ante el sonrojo de ambos jóvenes.
-No digan tonterías –gritó una sonrojada Akane- yo no dormiré con este pervertido- se cruzó de brazos.
Ranma simplemente se mordió la lengua y tras una mueca de disgusto, la cual le causo problema cambiar por una casi sonrisa habló- entonces dormirás con el viejo.
-¡Claro que no! –gritó alarmada al escuchar el festejo del maestro.
-Hecho, entonces duermes con Ranma –finalizó Nabiki, quien moría por instalarse en su alcoba.
-¡Nabiki! Tal vez podríamos compartir habitación –le miró suplicante.
-Lo siento Akane, como sabes estaré trabajando, y bueno necesito privacidad para llevarlo a cabo- se safo con rapidez, y bueno parte de lo que decía era verdad.
-De acuerdo –dijo resignada, mientras su prometido la veía de reojo, al escucharla instantáneamente se dibujo una apenas visible sonrisa en sus labios.
Ambos progenitores empezaron a festejar, tal vez, no toda esperanza estaba perdida, y quien sabe y ese viaje haría que por fin después de cinco años de espera, las escuelas se unieran.
-¡No es justo! –lloriqueo el maestro.
-Oh acepta lo que he dicho, o duerme en el pórtico –Nabiki le miró con frialdad, haciendo que el llanto parara en automático.
-De acuerdo –bajo la cabeza y se colocó junto al dúo que celebraba nada discretamente.
Nabiki fue la primera en salir de la estancia, tomó sus maletas y subió las escaleras de madera, en las paredes había diversidad de cuadros y al llegar a la parte superior, justo al frente un par de palos de esquí, colocados como adorno, supuso que para resaltar el deporte practicado en el sitio, se introdujo en su habitación y sin ganas de mirar a detalle se dejó caer en la amplia cama de edredón blanco, en cada lado tenía gruesos pilares y en estos en la parte superior estaban decorados con una tela transparente blanca, que caía por los pilares como si fuesen cortinas, cerró los ojos con pesadez, lo cierto era que estaba exhausta, desvelada, pues la noche anterior no había podido dormir por pensar en cosas estúpidas, recordó las sonrisas que Edward le dedicó a su hermana menor, y con rapidez abrió los ojos, y se reincorporó quedando recargada sobres sus codos, no puede ser, pensó, no puedo estar celosa de alguien que apenas conozco, y mucho menos si este siente interés por Akane, eso era extraño, la sola idea le causaba un revoltijo en el estómago, había aprendido a dejar de lado el amor, puesto que se había hecho a la idea de que este no era para ella, lo había aceptado desde preparatoria, y nunca, jamás sintió envidia de su hermana menor, por ser más popular que ella en ese tema, pero ahora, no lo sabía, simplemente estaba confundida, volvió a recostarse –Creo que dejaré de pensar idioteces –se dijo a sí misma tallando sus ojos- es solo mi jefe –trató de convencerse.
La habitación de Ukyo había quedado a la izquierda de la de Nabiki, junto a esta la de Shampoo y Mousse, enfrente de estas se instalaron Soun y Happosai, y al fondo del pasillo Ranma y Akane, al entrar en esta, Akane, quedo impresionada, la habitación era bellísima, a diferencia de las demás habitaciones esta tenía las paredes como si estuvieran empedradas, estaban las dos camas individuales, alejadas a una distancia prudente, de hecho solo las separaba una pequeña cómoda, cada una decorada con pilares delgados de madera, y en la parte superior como si fuesen cortinas se veía una tela blanca transparente, simplemente de ensueño.
-Me daré un baño–dijo Ranma tras dejar las maletas junto a la puerta.
-Haz lo que quieras- le respondió con molestia y al sentir como su prometido había entrado al baño y cerrado la puerta, continúo su recorrido, al frente había un amplió portal de doble puerta de madera dividida por cuadros en los cuales se veían cristales, con lentitud colocó ambas manos en cada una de las manijas y las empujó hacia arriba abriendo ambas puertas, solo para encontrarse con un pequeño balcón, con barandal de madera, la vista era hermosa, daba directo a la montaña, podía ver cada uno de los pinos cubiertos de nieve del lugar, y hasta algunas personas que en ese momento esquiaban, sonrió ante tal vista, y tan perpleja quedó de la vista que el tiempo se le fue de las manos y no notó que su prometido ya había salido del baño, y este la miraba desde el interior con solo el pantalón puesto y una toalla alrededor de su cuello con la que secaba su pelo alborotado por el agua.
-Akane hace frío, te resfriarás –notó como se abrazaba así misma- y a mí de paso –continúo sin querer ser grosero.
La joven al ser sacada de sus pensamientos, dio media vuelta para verle, la imagen por momentos le perturbó, por ello desvió su vista hacia el armario de madera blanco que estaba junto al mueble que contuviese un televisor- claro, disculpa mi impertinencia- respondió con molestia, mientras con lentitud y sin contestar se introdujo en la habitación cerrando tras de sí ambas puertas, devolviendo calidez al cuarto ante la mirada del joven, quien no la había dejado de ver ni un segundo.
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-Es un gran armario –esbozó una gran sonrisa la joven de largo cabello castaño, al momento de abrir de par en par las puertas del armario.
El joven que la acompañaba solo la mirada desde su posición en la cama, la chica al notar la seriedad de su novio volteó para mirarle- ¿Te sucede algo? –la preocupación adornó su azulada mirada.
-Me siento extraño- desvió su mirada hacia la ventana que se encontraba a un costado de la habitación, se veía cubierta de nieve en su exterior.
-¿Extraño? –Cuestionó caminando hacia el joven para sentarse junto a él en una de las camas individuales- ¿En que sentido?
El joven de ojos castaños posó su mirada en su novia –Como si tuviera un presentimiento negativo –dijo.
-No me digas que sigues pensando en esa niña
-Si…-se puso de pie caminando hacia la ventana- estoy seguro que tiene alguna relación con lo que está pasando.
-Vamos cariño, en todo caso, es asunto de Ranma y compañía, no de nosotros –se levantó caminando hacia él, para abrazarlo por la espalda- recuerda que nosotros venimos en plan de trabajo y es mejor que saques esas cosas de tu mente-le tomó del brazo para girarle un poco y verle a la cara- ¿de acuerdo? –Sonrió viéndole asentir lentamente- ahora me apetece tomar una ducha tibia, y he visto una gran tina en el baño –tomó su mano jalándole ligeramente, indicando con ello que quería que la acompañara.
El joven sonrió con un leve sonrojo en sus mejillas- Ukyo –la detuvo haciendo que esta le mirase interrogante- sabes que ¿te amo? –Se acercó para besar sus labios, aquella chica siempre sabía como devolverle la tranquilidad o en su caso relajarle.
-Claro que lo sé, pero me encanta que me lo recuerdes –sonrió devolviendo el beso al joven- yo también te amo Ryoga…- pronunció aquellas palabras con facilidad, pues con el amor que sentía hacia aquel hombre, estas simplemente brotaban de su boca- ahora vamos aprovechemos nuestro día libre –le jaló nuevamente mientras el joven se dejaba llevar.
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Akane se ocupó de acomodar su ropa para no ver a su prometido mientras se colocaba la camisa, pues había durado buen rato con el dorso al descubierto- Ni creas que vas a dormir en esta habitación en tu forma masculina- expresó molesta- te convertirás en chica –sentenció.
-No me gusta estar con ese cuerpo Akane –respondió de mala gana
-Me importa un comino, no me arriesgaré con pervertido como tú –abrió uno de los dos cajones que estaban en la parte inferior, al lado derecho, junto a otros dos del lado izquierdo, colocó su ropa interior en ellos.
-¡Yo no soy ningún pervertido! –Casi gritó, tener paciencia con su prometida era cosa de dioses, y a él le quedaba menos del uno por ciento de esta- Y me rehúso a dormir como chica –se cruzó de brazos ante la enfurecida mirada de su prometida, quien ya le miraba.
-Lo vez eres un pervertido –frunció el ceño.
-¡No lo soy! –caminó hacia ella, quien empezó a sentir alarma por tenerle cerca, cerró el cajón y caminó hacia la cama alejándose de él ocultando su nerviosismo en su labor de sacar la demás ropa.
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Notas de la autora:
Ok vuelvo a mi formato y tamaño original, ni más ni menos, lo justo inicialmente establecido, pero al rato les pongo el siguiente, así que no crean que no valió la pena la espera.
Ahora si agradezco:
Karu-hi: Hola, espero te haya gustado este capitulo, y bueno si Akane es un poco difícil, pero todas sabemos que cuando se le mete algo en la cabeza, es difícil que entre en razón, y con aquello de los malos entendidos, es algo cerrada. Bueno las piezas ya están acomodadas ¿Cómo habías pensado tú?, igual y yo al releer, no le encontré otra forma, la mayoría parejas, y bueno era obvio que Nabiki tomaría lo mejor. Saludos para ti chica, ya no leeremos luego.
yumiiitahh: Gracias chica, y te repito, no pasa nada, me alegra que el capitulo anterior te haya gustado, y bueno un Ranma celoso, creo que no puede faltar, en este capitulo doy probaditas, pero bueno ya veremos más adelante. Espero me sigas, que yo te sigo en tu nueva historia, que por cierto me ha gusto mucho.
JAckesuKa: Hola amiga, y me alegran esas costumbres, que yo también devuelta te mando muchos saludos, mil gracias por lo de excelente trabajo, en verdad se agradece, y bueno la leyenda, estuve investigando y fue la que encontré más repetida, supuse era la mas completa, por que bueno esta mujer de las nieves, si esta versada en diferentes versiones, sobre todo en la personalidad de esta. Me alegra que notaras lo de las situaciones, la verdad que si, me he esmerado en que el fic en situaciones y ambiente, sea lo más fiel a la realidad posible, en cuanto al lugar que visitan, y sobre todo me he sumergido en las tradiciones de Japón, las navideñas y las de año nuevo, mi propósito desde un inicio fue dejarles algo más que solo una historia salida de una idea loca de mi mentecita, y con tu comentario, me fascina saber que estoy logrando mi cometido, te aviso que vienen más datos curiosos en los siguientes capítulos, así que poquito o mucho algo apegado a lo que investigue vas a poder leer. Gracias por tu comentario y por tu incondicional apoyo, en verdad son cosas que me motivan muchísimo.
Gracias a todas, y bueno como siempre, gracias a los que anónimamente me leen.
Hasta el siguiente….
Aredna-R
