32
Rulf convirtió el libro en cenizas para angustia de muchos, y un dolor profundo en Luna quien estaba bañada en lagrimas. No bastando con lo que había hecho con la pertenencia de la rubia, el de Durmstrang camino alrededor de su adversario con los brazos extendido, y viendo a las gradas para que los presente fueran testigos de su gran hazaña. Solo los de su academia lo festejaban, vitoreaban su nombre que resonaba en una sola voz gruesa.
En las gradas Ron seguía furioso despotricando contra aquel hombre despiadado, gritaba que lo descalificaran, pero sería imposible; el duelo solo prohibía los hechizos imperdonables. Sin esperar la reacción de Harry, Ron y Hermione voltearon a ver a su amigo que soltaba una carcajada. Estaba completamente contento, y estaban por llamarlo loco los que estaban a su alrededor cuando se les adelanto.
—Ahora es cuando empieza lo bueno.
—¿De qué hablas?
—Observen —con un movimiento de su cabeza los invitó a ver el duelo.
Una luz azul intenso rodeó el cuerpo de Luna empujando lejos a Rulf, que dio contra el suelo; raspando su cara una vez más. Un símbolo que solo Harry reconocía se dibujo bajo los pies de la convocadora, quien fue recuperando su movilidad y una mirada desafiante. Los espectadores quedaron estupefactos ante la nueva situación que nadie vio venir.
—¿Qué es lo que sucede? —preguntó Ron.
—Se los dije, lo tiene donde lo quiere.
Luna extendió sus brazos a los costados y pronunció esas palabras que solo ella o algún otro convocador entendía. De su mano derecha el anillo brillo y salieron flotando un par de hojas que tomaron un tamaño casi tan alto como la rubia. Cuatro hojas plateadas flotaban alrededor de la convocadora, y pronto se fueron haciendo traslucidas, dejando solo marcado en el aire palabras brillantes de un color lila.
Rulf que se recuperó del golpe que se llevo al impactar en el suelo del campo, observó a la rubia y no podía entender cómo es que se estaba moviendo y mucho menos que era todo lo que estaba haciendo. Disparó un par de hechizos aturdidores para solo ser rebotados por el campo que rodeaba a su contrincante.
—¿Qué demonios significa todo esto?
—Mi victoria —contestó Luna, con una sonrisa amplia.
—Expelliarmus, pertrificus totalis, expulso —Rulf lanzaba todos los hechizos que conocía, pero ninguno tocaba a Luna.
La rubia bajo sus brazos y con solo un movimiento de su mano hizo que las letras de su derecha se intercambiaran de posición por las que estaban frente suya. Con lo que tenía escrito enfrente comenzó a conjurar su magia, ante la preocupación marcada de su oponente.
—Chimera auxilio eget.
A un lado de Luna una bestia de diferentes partes de animales se fue haciendo presente en el duelo, mostrando a todos los expectantes la imponente figura del compañero invocado por la rubia. Una bestial Quimera de dos metros de alto rugía mostrando su ferocidad a cualquiera que estuviera en el coliseo presenciando el combate. El que sintió el mayor temor fue Rulf ante la gran bestia que lo miraba con esos ojos amarillos; saboreando a su presa.
—Chimaera solum aggrediatur vir solus obnubilari…
Luna leía rápidamente lo que tenía enfrente de sus ojos, moviendo con su mano los escritos de sus costados para ponerlos en su campo de visión. Las nubes grises de aquella mañana reaccionaron a las palabras de la rubia, empezaron a comportarse de una manera extraña girando alrededor del coliseo. El viento apacible hasta el momento solapó afanoso por todo el campo, y la quimera se dispuso atacar al escuchar el primer trueno proveniente del cielo.
Rulf asustado extendió su mano para atacar con sus hechizos a la quimera, que siendo tan veloz esquivaba cada rayo disparado de la punta de la varita. La bestial criatura saltó sobre el hombre calvo, pero este se convirtió en humareda blanca y se transportó a varios metros a la izquierda de la criatura; que no tardo en ubicarlo y salir en su cacería de nuevo. El hechicero no podía atacar a la bestia que esquivaba cada hechizo que le lanzaba, y aun cuando alguno le impactó no surtió el efecto que debería convirtiendo aun más peligrosa a la bestia.
Apareciéndose en varias partes del coliseo, el hombre grande del norte no conseguía un respiro de las embestidas de la criatura que le daba alcance a donde quiera que se transportara. En un intento desesperado se quiso ocultar detrás de la rubia para usarla de escudo, pero esta conjuró un hechizo que lo lanzó lejos de su posición.
El público estaba totalmente emocionado por lo que estaban viendo, el giro que tomó el duelo hizo que los de Hogwarts, que habían guardado silencio cuando creyeron que había perdido su campeona, irrumpieron en un grito de excitación y jubilo. Los canticos de apoyo a su campeona volvieron y aplausos no se hicieron esperar.
Luna, Luna, Luna.
Aclamaba cada garganta que estuviera presente por parte de la academia de Hogwarts. Los de Durmstrang ahora eran los que guardaban silencio ante la patética actuación de su representante. Karkarov sentado a un lado de Dumbledore se mantenía con el ceño fruncido y los brazos cruzados, en una evidente muestra de molestia. Nos les gustaba ver a Rulf huyendo de una criatura sin poder hacer nada, muchos tantos desviaban la mirada y otros tanto gritaban que no se comportara como un cobarde.
—Eso es lo que sabias, ¿cierto?
Harry le guiño el ojo a su novia quien sonrió y sacudió su cabeza en forma negativa por haberla hecho sufrir. En tanto, Ron estaba totalmente emocionado por la ventaja de su amiga; incluso se encontraba parado sobre el parapeto del muro apoyando a Luna. Esa actitud seria una que sus amigos le recordarían al termino del duelo, y que este negaría por vergüenza al demostrar su afecto por la rubia.
—Es momento de terminar —dijo Luna.
La quimera se detuvo en su persecución y fue hacia un su ama para posarse a su costado. Rulf, agotado y muy agitado por su constante movimiento y uso de magia, se recargo sobre sus piernas para recuperar el aire que le hacía falta. Al levantar su rostro vio como las letras que estaban alrededor de la rubia se desvanecieron, solo el círculo bajo sus pies con aquel símbolo y la quimera permaneció en el campo.
—Me derrotaras, ¿me equivocó?
—Puedes rendirte.
—Sabes que eso no es posible.
—Entonces sí, has perdido —Luna alzó la mano que sujetaba su varita y conjuró—: Confringo.
El hechizo de Luna salió proyectado de la varita en un destello de luz morado, la quimera salió corriendo en dirección al rayo y se fusionó con el hechizo de su ama. El rayo impactó alrededor del cuerpo del hechicero provocando que el terreno explotara a su alrededor, y por el impulso agregado de la quimera salió disparado hasta uno de los muros, donde chocó y cayó inconsciente al suelo.
El sonido de un cañón marcó el final del encuentro, y la voz de un hombre desconocido anunció a la ganadora del primer encuentro del día.
—Luna Lovegood venció a Rulf Maximoff con una impresionante demostración de magia y convocación —narraba la voz con una emoción marcada—. Denle un fuerte aplauso a la primera vencedora de los duelos.
El coliseo irrumpió en aplausos y en un aclamo generalizado hacia la rubia, que fue auxiliada por uno de los guardias en el terreno para levantar su mano y dejar en claro su victoria. Luna solo sonreía al público y agradecía a los suyos por estar apoyándola. Estaba completamente feliz.
En el escenario aparecieron los huevos de oro sobre los pedestales como la noche de la primera prueba. El ministro anunció que el de Luna se entregaría junto con el de los restantes campeones que venzan en sus duelos. Pero con un movimiento de su varita hizo que el pedestal con los símbolos fusionados de Hogwarts y Durmstrang cambiaran a solo al de Hogwarts. Con eso se sellaba la victoria de Luna, y ahora solo quedaba esperar el enfrentamiento de Harry.
33
En el gran comedor, donde se llevaba un banquete por la segunda prueba, los de Hogwarts festejaban a Luna por su gran victoria. No había alguno que no le preguntara sobre lo que había hecho, y como había salido del embrolló. La rubia recibía la atención que nunca había tenido, y eso no le importaba. No quería glorificarse ni presumir, pero si contestaba las preguntas que podía por la educación que tenia. Pero de todos el más asombrado y pegado a la convocadora era Ron, que se excusaba en que estaba allí para protegerla de sus nuevos admiradores.
Harry y Hermione apartados del grupo miraban divertidos la situación que tenía en ese instante su amiga, y esa sobreprotección de Ron sobre ella. Les parecía tierno como su amiga estaba tranquila sin dejar que la atención la molestara, eso era muy de ella y les gustaba mucho.
—Prepárate.
—¿Para qué? —Harry alzó una ceja.
—Para toda esa atención —Hermione pasó su brazo por el de su novio para sujetar su mano—. Cuando ganes también querrán saber de tus habilidades.
—Yo soy muy práctico, no creo hacer algo tan asombroso como lo que Luna hizo.
—Siempre tan modesto —Hermione le planto un beso en la mejilla—. Te recuerdo como hace unos años un grupo de aurores, que salvaste de un ataque, se maravillaron con tu habilidad de combate.
Harry en realidad no recordaba muy bien aquellos hechos, solo tenía un vago recuerdo antes del ataque cuando se encontró con los aurores. En ese tiempo aun era el alquimista viajero, y había dejado a Hermione en el cuartel del pueblo que habían visitado. Evento que siguió al ataque del hogar de su novia, donde su hermana y padre adoptivo fallecieron.
El rostro del señor Antonhy se hizo presente en su memoria, los últimos momentos de vida que solo fueron para él. Recordaba cómo le entregó la carta que a posterior resultó ser una revelación muy fuerte para su castaña. Su mente maquinó con esos recuerdos los eventos reciente, el descubrimiento de cómo el padre de Hermione en realidad era un alquimista. Esa sorpresa jamás llego a imaginarla, pero entendía porque se mostraba reacio a su situación. Seguramente el sabia quien era él, y la misión que tenia porque era tan importante.
—¿Amor?
—Disculpa, solo pensaba.
—Es normal, el duelo es en un par de horas.
—Sí, quiero saber que sorpresas puede tener Fleur.
—La investigamos bien, no encontramos algo que no mostrara en la primera prueba.
—Al menos que lo haya ocultado bien.
Hermione se mordió el labio inferior considerando esa posibilidad, pero no la veía muy factible. La de Beauxbatons no podría ocultar algo por tanto tiempo, si fuese alguien con una habilidad especial seguramente lo sabrían.
—Como sea, estoy preparado —Harry apartó los pensamientos de Anthony—. Soy mejor que esa ocasión que mencionas.
—Por supuesto, y si ganas… —Hermione se acercó al oído de su novio y le susurró su premio.
—Estás jugando —dijo incrédulo.
—Solo ganando lo sabrás —Hermione le guiño el ojo.
—Hermosa, tú sí que sabes cómo motivar.
La castaña se sonrojo al momento que le sacaba la lengua. Como venganza el pelinegro comenzó hacerle cosquillas, acto seguido comenzaron a jugar a ver quien le hacía más cosquillas al otro. Pero su juego pronto se trunco ante la presencia de Fleur, quien acompañada por Catherine y otra amiga, se detuvieron frente a ellos al otro lado de la mesa.
La de Beauxbatons dedicó una mirada maliciosa a la castaña para pasar a Harry, y endulzar su semblante con ese coqueteo que le mostro momentos antes del primero duelo. El alquimista sabia que ese encuentro no era casualidad, todo era parte de ese plan que tenia la rubia para con él. Hermione apretó la mano de su novio para que sintiera su apoyo en esa incomoda escenario montado por sus adversarias.
—Haggy, solo he vegnido a deseagte suegte.
—Gracias, Fleur —Harry dibujo una media sonrisa—. Te deseo lo mismo.
—Gacias, Haggy —la rubia sonrio de oreja a oreja, y le lanzo un beso.
Hermione molesta siguió con su mirada a las de Beauxbatons, no creía el descaró de la rubia por coquetear con su novio enfrente de ella. En ese momento deseo ser ella la pudiera enfrentar aquella hechicera resbalosa.
—¿Celosa?
—¿Debería?
—Puede.
La castaña golpeo en el hombro a su novio con fuerza, este se sobo ante el dolor.
—Está bien, fue una mala broma.
—Harry.
Luna, Ron y Ginny se les aproximaron, la pelirroja trató de evitar la mirada de sus amigos.
—¿Te molesto, Fleur?
—No, Luna, solo me deseo buena suerte.
—Es peligrosa, debes cuidarte.
—No te preocupes, eso planeo.
Sus amigos tomaron asiento junto a la pareja, y comenzaron a servirse la comida que no pudieron cuando las personas rodeaban a la rubia.
—¿Cómo hicieron para salirse de ese grupo?
—Hagrid nos ayudo.
El enorme hombre les saludo en la lejanía, a lo que los aurores devolvieron el gesto. Ese era uno de sus mejores amigos, pero que tenían poco tiempo para verlo por su ajetreada agenda.
—Dinos, Harry, ¿también nos harás de suspenso tu victoria?
—No estoy autorizado a contestar esa pregunta.
Los amigos soltaron a reír. En esa hora de la comida la pasaron bien entre sus pláticas y el festejo por Luna, pero no perdieron en vista que en un par de horas el turno seria para el alquimista. Y los nervios se sintieron cuando el tiempo transcurrió. Cuando menos lo esperaron, tuvieron que salir del gran comedor e ir un rato a las afueras del castillo para distraer un poco a su amigo.
34
Cuando el sol ya se encontraba en un cierto ángulo de inclinación hacia el oeste era la hora para que los campeones volvieran al coliseo. Harry se separo de sus amigos con la excepción de Luna que lo acompaño de nuevo hacia aquella habitación con los aposentos de cada campeón. En el lugar se encontraron a Catherine y a Fleur, que solo saludaron a Harry, y después no les prestaron atención. El alquimista estaba seguro que estaban tratando sobre su enfrentamiento.
Harry y Luna se acercaron a la división con el nombre del alquimista, el hechicero se recostó en la cama y la rubia se sentó en la silla cerca de la cómoda. La convocadora se quedó admirando aquel mueble que no entendía que función tenía en ese lugar, no era como si fuesen a vivir en esa habitación.
—Me sorprendiste en la arena.
—Bueno, tuve que improvisar.
—Eres ágil de mente —confesó— En cierto momento si me preocupe, pero conseguí seguir tu jugada.
—¿Me viste?
—Sí, antes del duelo ya habías conjurado el intercambio.
Cuando Luna y su oponente estaban en combate, y este quería obligarla a sacar su libro, Harry alcanzó divisar que su amiga en una oportunidad leyó algo en su antebrazo. Ese fue el momento que supo que había hecho el cambio de su verdadero libro por uno falso, usando un conjuro especial de un convocador.
—Fuiste rápida.
—Hubiera estado perdida si en verdad redujera a cenizas mi libro —Luna hizo para atrás su manga, y mostró que tenía un pedazo de hoja plateada con algo escrito—. Siempre hay que tener un plan B.
Harry asintió reconociendo la habilidad de su amiga, la cual le demostró que en realidad no conocía todos sus trucos. El alquimista extendió su mano y movió sus dedos indicando a su amiga a que sacara el verdadero anillo, esta lo saco del bolsillo de su túnica y se lo entregó con total confianza.
—Supongo que tampoco hubiera sido problemas que usara el incendio para tratar de quemarlo.
—Pero lo necesitaba confiado.
Aquel libro resguardado en el verdadero anillo de oro no se podía reducir a cenizas con un simple hechizo como el usado por Rulf. Aquel libro como cualquier otro de un convocador estaba protegido por una magia sumamente poderosa, solo pocas cosas o hechizos podrían destruirlos, pero para eso también se requería una gran cantidad de magia que no todos llegaban a poseer.
El alquimista le regreso el anillo a su dueña, que pronto lo cambio por el falso en su dedo, se notó como su amiga estaba feliz de volver a tenerlo en su lugar. Ese era su mayor posesión, la fuente de todo su gran poder.
—¿Tienes todo lo necesario?
—Donde siempre —sonrió el pelinegro.
—Sé que acordamos a no decir nuestros planes por seguridad —Luna echó un fugaz vistazo a las de Beauxbatons—, pero quiero asegurarme que tienes todo cubierto para cualquier imprevisto.
—Sí, estoy armado como si fuese a la guerra.
—Eso es imposible, no creo que te atrevas a matarla.
—Es solo un decir, Luna.
La rubia asintió, pero el pelinegro no capto que eso lo dijo para que lo escuchara Fleur. Las de Beauxbatons se mostraron confundidas, no sabían si estaban hablando de ellas o de otro asunto, pero la palabra matar no lo pasaron desapercibido.
—A los siguientes campeones se les pide que se alisten —se escuchó una voz fantasma.
—Es momento.
Harry se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta que los conduciría hacia la arena del duelo. Luna lo acompañó hasta la mitad del camino, como Catherine hizo con su compañera de academia. Ambas les desearon suerte a sus amigos, y pasaron retirarse no sin decir que los apoyarían desde las gradas.
Solos en ese lugar, Harry y Fleur guardaron silencio por unos minutos. Esperaban que la voz volviera para avisar que debían ir hacia la arena para llevar a cabo su duelo, pero esta se hizo esperar. Lo que eran solo dos minutos para los hechiceros se sintió como si fuesen ya la hora, esa ansiedad los tenia expectantes sobre lo que les esperaba en su enfrentamiento.
—Así que me mataras —bromeó la rubia, para romper el hielo.
—Mi amiga se refería a otro tema —mintió.
—Claro, te descalificarían si lo hicieras.
—Solo mencionaron la prohibición de las maldiciones imperdonables —aclaró— no mencionaron nada de no matar.
Fleur abrió los ojos al captar aquel punto, uno que no había apreciado. En el duelo podrían haber muertos, y con la amenaza lanzada por la amiga de Harry sintió que el alquimista iba enserio. Un nervio se propago por el cuerpo de la hechicera, que posó su mano sobre la funda de su varita como seguridad a un ataque anticipado.
Harry estaba divertido que esa jugada por su amiga funcionara, estaba contrarrestando el juego de Fleur y se lo estaba volviendo contra ella.
—No te asustes, no haré algo que te lastime…—hizo una pausa, y agregó—: tanto.
—Eres muy bueno como para dañarme de verdad —atinó la rubia.
—Todo depende.
—¿De qué?
La voz fantasma volvió a sonar por el recinto anunciando que era momento de salir hacia la arena. La puerta del pasillo se abrió de par en par dejando el pasó a los campeones, siendo primero Harry quien se introducía en el interior.
—Averigüémoslo.
Entró en el pasillo y lo recorrió seguido de la rubia que le dio alcance y se coloco a so costado. Los dos estaban jugando sus estrategias pre-combate, y ninguno parecía ceder a los juegos mentales del otro. Una vez en la segunda puerta Harry le dio el pase a Fleur, que al pasar a su lado le acaricio su mejilla.
El coliseo estaba igual de llenó que en la mañana de aquellos espectadores ávidos de ver un duelo como el librado por Luna y Rulf. Se podían escuchar los nombres de Harry y Fleur, pero eso pronto paso a segundo término cuando la voz del narrador anuncio a los campeones del segundo duelo. En el cielo se podía observar como el sol ya no reinaba sobre sus cabezas, las nubes tenían todo cubierto y la luz era tenue y no vivida como en el primer duelo.
Harry posó su mirada a las gradas donde estuvo en la mañana observando el combate de su amiga, se encontró con el rostro de su novia, y el de sus dos mejores amigos. Todos le miraban con ese rostro de emoción y entusiasmo que se mostraba al inicio de cada encuentro.
Con la voz del narrador indicando que se pusieran en posición, los hechiceros fueron hacia el centro del ovalo, se ubicaron cada uno en una punta del cuadrado viéndose frente a frente. Levantaron sus varitas como estaba estipulado antes de llevar un encuentro, y la bajaron con brusquedad sin dejar de ver a su oponente. Con el sonido del cañón se dio inicio al duelo.
—Expelliarmus.
—Protego.
Harry lanzó su primer ataque y la rubia conjuró su primer defensa, marcando el duelo y su ritmo ambos hechiceros fueron mostrando su habilidad en el duelo. Cada uno se disparó y arrojó hechizos y trozos de roca y tierra, pero ninguno daba en el blanco; por el momento. El combate estaba igualado por ambos lados con sus movimientos y conjuros, Fleur esquivaba más que atacar y Harry trataba de leer la estrategia que planteaba su rival.
Desde las gradas Hermione se aferraba a su asiento, los nervios la carcomían por dentro cada que Harry estaba por recibir un hechizo aturdidor o explosivo.
El alquimista comenzó a detectar un patrón en los ataques y defensas de su oponente, Fleur lo quería llevar a su jugada como lo hizo Luna con Rulf en su combate. La de Beauxbatons tramaba llegar a los diez minutos de hechizos normales para dar paso a las habilidades especiales. Se planteo terminar con todo de una buena vez, pero eso significaría salir de su propia estrategia. No le convenía jugarse todo en esos primeros diez minutos, si algo no salía bien el tendría la derrota, y si Fleur quería llegar al tiempo donde pudiera usar su alquimia no le molestaría.
—Bombarda.
Esquivó el ataque que impacto sobre una gran roca clavada en el suelo, la rubia no se andaba con medias tintas aun cuando se notaba que quería llevar el combate hasta el máximo.
—Expelliarmus.
El enfrentamiento seguía su cruzó entre un intercambio si cesar de hechizos. Ron, Luna y Hermione no perdían ningún movimiento de ambos hechiceros, tratando de animar a su amigo y novio respectivamente. Pero sus palabras no lograban salir de su boca por la expectación del combate, que era tan intensa que apenas y podían permitirse sentir un nerviosismo o alivio de que su amigo esquivara un ataque.
Las gradas de la parte Este rebosaban en apoyos a la de Beauxbatons, sus colegas animaban a la primera de sus campeonas. Siendo la academia con representación femenina eran las mujeres quienes daban un apoyo marcado que ni sus colegas varones lograban equiparar.
Harry se encontraba tras una gran roca y Fleur oculta en un pequeño cráter del terreno producida por un de sus hechizo; era como un refugio para la hechicera. Ambos se encontraban analizando las habilidades del otro, como estaban llevaban su estrategia y tratando de encontrar algún punto débil que les permitiera obtener la victoria. El alquimista levanto el rostro para observar el cielo gris que se tornaba de un obscuro peligroso. Sacó un poco su cabeza para observar hacia donde su oponente, pero tuvo que ser rápido para evadir un hechizo que impacto en la roca a centímetros de su rostro.
—Es demasiado buena.
Sujetó con fuerza su varita, pasó su otra mano hacia el bolsillo trasero de su uniforme de combate y chasqueó los dedos. Fue recolectando piedras de todos los tamaños y con un conjuro de su varita los transformó en pequeños triángulos de igual tamaño; se aseguró de que cada punta fuese filosa.
—Esto me servirá pronto.
El hechicero extendió su mano y con su varita apuntó a una roca gigante que tenía a su costado derecho, ajustó su puntería y esperó a que el cañón —que marcaba el tiempo permitido para usar su habilidades mágicas especiales— sonara para dar inicio al verdadero duelo. Al sonido retumbante del cañón expulsó un rayo de un rojo opaco. El hechizo hizo explotar de una manera tan estrepitosa a la roca que esta creó una cortina de humo espesa y duradera que le permitió trasladarse sin que Fleur lo notara.
Aprovechando la cortina de humo, sacó una botellita circular con un polvo marrón y la espolvoreo en las rocas triangulares. Cuando se dirigió a otro punto del terreno fue lanzando el hechizo Defodio con el que excavaba un sobre el suelo rocoso y depositaba los triángulos. Con un contra hechizo los volvía a tapar. Su plan iba como lo esperaba, con ciertas modificaciones que estaban saliendo bien, pero que en fines prácticos estaba logrando su cometido.
Una ráfaga de viento limpio el aire del polvo, Harry sabia que eso era por un hechizo de su rival que seguía en su posición inicial. Si no había aprovechado para cambar de lugar como lo hizo él solo quería decir una cosa, quería estar en ese lugar.
—Debo sacarla de ese pozo.
Metió su mano en el bolsillo trasero de su pantalón en busca de algo que le pudiera servir, revolvió los frascos y artilugios de alquimia que poseía. De entre sus cosas desentonó de los demás, era una cajita rectangular. A su mente vino el recuerdo de Luna en la carroza entregándole ese paquete envuelto en papel plateado. Algo en su interior le dijo que ese era el momento para abrir el regalo; lo roto entre sus manos y quito sin cuidado la envoltura. Una pequeña nota cayó en sus manos, y leyó su contenido:
Cuando no sepas donde están tus enemigos repite:
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas"
Y tus amigos serán revelados. No olvides pronunciar al final:
"Travesura realizada".
S.
Harry giro la cajita y de su interior salió un pergamino doblado, no entendía de qué iba todo eso, pero decidió dar una observada en ese momento. No lucia diferente a otros pergaminos, y ni tenía nada escrito, pero siguiendo las órdenes de la nota (con firma misteriosa), coloco su varita y pronuncio las palabras. En el momento que algo se dibujaba en el pergamino una roca a su lado explotó, Fleur lo estaba buscando sondeando el terreno por lo que debía ser rápido.
—El mapa del Merodeador —leyó lo que apareció en el pergamino.
Del mapa una onda se propago por todo el terreno, lo que hizo creerle que lo había delatado de su posición, pero una roca lejana que explotó le indicó que su oponente no sabía dónde se encontraba. En el pergamino se fue dibujando el terreno del combate con todo detalle, y dos nombres se resaltaban en letras de diferente color; roja para el nombre de Fleur, y verde para el suyo. El mapa le indicaba la posición exacta de ambos, lo que le vino bien para no arriesgarse en salir de su escondite y poder idear un plan.
En las gradas Ron estaba inquieto por la pasividad de su amigo, Hermione y Luna siendo más observadoras se habían percatado que el alquimista tenía algo entre sus manos.
—Creo que encontró el momento idóneo.
—¿De qué hablas, Luna?
—Harry está usando su regalo.
—¿Regalo?
Luna se giro hacia su amiga y le sonrió de la forma más inocente posible.
—No te preocupes, Hermione, te contara lo que es cuando acabe el encuentro.
—Pues espero que ese regalo le sirva de algo —comentó Ron—. Que este muy quieto me estresa un tanto.
Harry se dio cuenta de que Fleur estaba girando hacia la izquierda, dándole la espalda. Ese momento lo aprovecho y cambio de lugar para ubicarse a un costado. Estando la rubia lanzando hechizos en la dirección errónea se aproximó al punto donde su oponente se encontraba.
—Verdimillius —conjuró.
Un gas verde como una neblina se fue materializando desde la punta de la varita de Harry, quien reconociendo que esa zona pudiera estar protegida por algún encantamiento contra hechizos de impacto lanzó su ataque de manera inteligente. Fleur se giró para observar como el cráter estaba siendo ya abordado por aquel gas, que al reconocerlo abrió los ojos asustada y corrió en dirección contaría para salvaguardarse de aquel peligroso ataque.
El cráter quedó como una burbuja de gas verde ubicada exactamente el medio de la arena de batalla. El alquimista guardo el mapa no sin antes pronunciar las últimas palabras que decía en la nota, la tinta que dibujaba el terreno se fue secando hasta que el pergamino quedó en blanco. Salió de su escondite y se paro justo enfrente de donde la silueta de Fleur se marcaba, al otro lado de la burbuja verde. Entre la finura del gas Harry y Fleur se observaban como desafiándose uno al otro a lanzar el primer ataque. La rubia amago con un movimiento de su varita, pero el alquimista sabio que la zona del gas estaba protegida por un hechizo.
—Eges gueno, Haggy —gritó Fleur, desde su lado de la burbuja.
—Lo mismo digo.
—Pego no tagto.
La burbuja reventó disipando el gas hacia el cielo y abriendo el paso para que Fleur lanzara un hechizo color amarillo. Harry convocó el Protego a tiempo solo para ver como su oponente se convertía en humareda blanca y se lanzaba a su posición. Sin pensarlo dos veces el alquimista de igual manera se convirtió en esa especie de gas blanco y se impulsó hacia su derecha solo para ser perseguido.
Ambas humaredas se fueron persiguiendo por el largo y ancho del terreno entrelazándose. En su trayecto se fueron despidiendo chispas de todo tipo de colores, explosiones y rayos impactaban por doquier. El coliseo estaba maravillado por el combate que se había animado después de unos minutos de calma, los campeones estaban dando una muestra de pelea que no cualquier hechicero conseguía.
La batalla en aquella forma blanca termino en un punto del terreno, Harry se materializó al igual que Fleur, los hechiceros quedaron uno frente del otro con sus varitas en alto listos para atacar cuando el otro lo hiciera.
—Me gugtas, Haggy.
—Lamento decirte que ya estoy saliendo con alguien.
—No me magentiegas —la rubia se remojo los labios—. Me gugta tu fogma de combatig.
—Entonces me amaras en este momento.
—¿Gue?
—Lapidem cerem.
De la tierra brotaron rocas en forma de triangulo alrededor de la rubia encerrándola en una especie de cárcel de roca maciza. Creando una pirámide con pequeñas aberturas, la rubia vio con terror como las paredes triangulares de encogían a la voz de su oponente que no perdía su vista de lo que pudiera hacer. Solo hasta que estuvo casi aplastada fue que se detuvieron las paredes, su movilidad era casi nula y estaba a merced de lo que pudiera hacer Harry.
El alquimista con varita en mano se fue acercando con cuidado, que Fleur cayera en su trampa de forma tan fácil no le dio buena espina. Se detuvo a dos metros de donde la rubia lo miraba con ojos de derrota, estaba claro que su plan no había surtido efecto como deseaba por lo que decidió averiguar que planeaba su oponente.
—Estas muy cómoda, ¿eh?
—E pegdigo, gué más quieges gue aga.
—No me lo creo, no eres de las que se rinden fácil —clavo sus ojos en los de la rubia, que le llamaban con insistencia— aun cuando eso quieras dar a creer.
—Eges muy obgsevagog, Haggy.
Por alguna razón no entendía porque no podía dejar de mirar sus ojos, era como si estos fueran dos piedras preciosas que brillaban ante un ausente sol. Quiso acercarse a la rubia un poco más para apreciarla mejor, sus pies se movieron ligeramente de su lugar, pero pudo controlarse al final.
—Haggy, libegame pogfavog —suplicó.
—¿Liberarte?
—Vamos, Haggy, se gue lo quieges.
Su mano fue respondiendo a las palabras de la rubia que le miraba directamente a los ojos con los suyos que destellaban en un azul diferente a los que siempre mostraba. Cuando menos lo espero ya estaba liberando a la rubia.
Harry quiso contener esa ansiedad que crecía en su pecho, poco a poco bajaba las paredes triangulares dejando libre a Fleur. No comprendía porque su cuerpo no respondía, y porque su corazón se agitaba de forma como si estuviera enamorado de ella. Trato de despegar la mirada de aquella que lo tenía atrapado, pero sus esfuerzos eran inútiles. Había liberado a la rubia que movió su cuerpo para recuperar flexibilidad. Con el contacto perdido de los ojos, Harry volvió a la normalidad recuperando el control de su cuerpo.
—¿Qué me has hecho?
—No eges el ugnico con abigidages, Haggy.
—¿Qué eres?
—Una Veela por supuesto.
—Eso ya lo sabía, pero lo que me hiciste no es el de una normal.
Fleur soltó una risita aterradora y extendió su mano izquierda hacia él. Harry no perdía detalle de sus movimientos, sujetaba su varita con fuerza y la otra mano ya estaba en posición en su espalda con un frasco especial.
—Soy ugna Igusionista.
—¿Ilusionista?
La rubia asintió con una alegría desmesurada, y de la manga de su brazo izquierdo emergió un hilo delgado color gris que terminaba en un diamante en rombo. En el centro del diamante se resguardaba una esfera de luz dorada; aquel era un Ekk, articulo esencial en los ilusionistas. El arma más poderosa que pudieran poseer, y que magnificaba su poder a niveles altos: así como el libro Brum para los convocadores (libro de Luna), o los frascos de los alquimista conocidos como Uka.
Harry reconocía que las cosas se igualaban en el combate, e incluso la balanza se ponía al favor de la ilusionista. Eso Fleur lo sabía a la perfección, muy pocos hechiceros podrían hacerle frente a uno ilusionista y eso lo aprovecharía. El alquimista no podía despegar sus ojos de aquel péndulo. Su objetivo, si quería ganar, en ese momento era despojar a la rubia de su Ekk si es que quería ganar, de lo contrario su derrota sería inminente.
—Gue cogmiengse el vegadego dueglo.
Seguimos avanzando, y eso me tiene muy motivado y ansioso. En verdad quiero que lean lo que en mi mente tengo planeado que serán los eventos de los próximos capítulos, y si, entraremos a un nuevo arco. Mientras, ¿que les ha parecido la victoria de Luna? ¿Ha gustado como ha comenzado el duelo de Harry y Fleur? ¿Esperaban que la de Beauxbatons fuese una hechicera con habilidades en la ilusión? ¿Cuantas habilidades creen que existan en mi historia? Bueno, creo que ya hice muchas preguntas jajaja, pasemos a responder los comentarios:
Loquin: Estos capítulos ya estaban planeados para dejarlos en un ligero suspenso jajaja, y de hecho, Harry y Hermione no sabían de los sentimientos del otro, por lo menos no concientemente. Gracias por tus palabras, este capitulo espero fuese de tu agrado. ¡Saludos!
Lord Frederick: Solo fue un pequeño susto, ¡Luna ha ganado! Aunque si de ser sinceros se trata en algún momento llegue a tomar en cuenta que la rubia perdiera, pero para el rumbo que fue tomando la historia su victoria tendría mayor sentido. Por cierto, gracias por comentar... es la primera vez que veo un review tuyo, ojala pueda seguir leyéndote n.n
HikariCaelum: Es un placer que te haya gustado el capitulo, que menciones cada escena que te gusto me ha robado una sonrisa. Lo de Ginny que mencionas no lo pude evitar es que no me cae muy bien y creo que dejo salir eso un poco en mi historia jejeje. ¿Que te parecio la victoria de Luna? Era en parte lo que sospechabas, el libro era falso excepto un par de hojas. Espero te gustase el duelo de la rubia, y el inicio de Harry n.n
Bueno, paso a retirarme que tengo sueño y acá ya son la 1 a.m y mañana hay que madrugar jajaja. Les deseo un excelente fin de semana y que lo disfruten, ¡Nos leemos pronto!
Sin mas por decir
Au Revoir.
