Sin prisas, siempre hay tiempo.


¡Hola linduras!
Me da mucho gusto estar aquí nuevamente con ustedes, además de que estoy realmente feliz ya que este fic ha sido leído más de 4.000 veces, eso me hizo muy pero muy feliz.

Además sus reviews me han hecho seguir y seguir, así como me han asustado varios mensajes diciendo que si no actualizaba me buscarían y me matarían, de verdad que esos mensajes me enamoran, de cierta manera… por ello les dejo el nuevo capítulo el cual tendrá de todo un poco.

Lamento la tardanza en subir el cap, he tenido varios problemas con la escuela y con mi salud emocional, y otras cosillas pero en fin espero y les guste.

Aclaraciones del fic:
Noiz viene con una gran sorpresa no solo para Koujaku.
Akira es un personaje no oficial, fue inventado para el fic, es la nana de las hijas de Virus y Trip. Así como Mine y Kaou. Habrá también varios personajes.

¡Espero y les guste!

Ninguno de los personajes me pertenece todos son propiedad de Nitro+Chiral.


Clear era esa clase de personas que le gustaba despertar temprano, usualmente Mizuki lo veía despierto a eso de las 7 de la mañana, y en cuanto despertaba empezaba hacer las tareas del hogar como aspirar la sala, lavar la ropa, además ni una vez de olvido de checar si todo en el bar estaba limpio, y si faltaba algo de alcohol lo anotaría para la próxima vez salir a comprar más.

Pero, las mañanas cambiaron desde que su embarazo comenzó.

El albino empezando los dos meses se despertaba más tarde, no era porque fuera flojo o algo así… se cansaba más rápido, además su espalda lo torturaba todos los días los dolores de esta nunca cesaban, y la hinchazón de sus pies menos.

Salvo que una mañana fue diferente, eran eso de las 9:15 cuando Mizuki tentó el lado izquierdo de su cama donde dormía Clear esperaba sentirlo dormir tan pacíficamente, así como sentir su abultado vientre de ocho meses, pero… no estaba.

Parpadeo, empezando a reincorporarse, en efecto Clear no estaba; ¿adonde había ido? Se pregunto, levantándose y yendo al baño esperando encontrarlo ahí pero nada, entonces estaría en la sala.

Fue a la sala donde espero ver a Clear, se quedo en el marco de la puerta cuando escucho al albino, efectivamente era él.

-Brilla, brilla, brillante
esta vez solo puede ser un
sueño lejano…-

Cantó suavemente, dando suaves caricias a su vientre, llevaba una sonrisa casi angelical en su rostro, parecía un ángel bastaba con oírlo cantar y ver como las delgados rayos de sol se adentraban por la ventana y iluminaban la habitación; tarareaba de forma suave y delicada aquella canción de cuna.

-Las medusas sueñan
con cantar una canción…-

Siguió, ni una vez detuvo sus caricias ni dejo de cantar, se sentía bien, estos pequeños lo mantenían despierto de vez en cuando, pero él tenía una forma de hacerlos dormir.

-Durmiendo suavemente
en la orilla del mar…-

Respiro profundamente, embozando una suave sonrisa en su rostro cuando sintió como empezaron a moverse nuevamente, él sabía por qué.

-Balancéate, balancéate,
balanceándote…-

Finalizo, dando una última caricia a su vientre, sus pequeños se movían cuando él estaba por terminar de cantar así era siempre, tal vez querían seguir escuchándolo por ello moverse era como decir que no se detuviera, aun no nacían y Clear ya empezaba a saber de ellos, de verdad... que estaba ansioso por conocerlos, por tenerlos en sus brazos.

-¿Despierto?- dijo Mizuki desde el marco de la puerta.

-¡Wah! Mizuki-san, ¿Cuánto tiempo lleva ahí?- pregunto con sorpresa, posiblemente lo había escuchado cantar, vaya que a veces era muy despistado.

-Desde que empezaste- respondió, sin dudarlo se acerco y poso un suave beso en la parte superior de la cabeza de Clear. -¿estaban despiertos?- pregunto, acariciando el vientre del albino.

Emitió una suave risita ante la caricia del moreno, asintiendo a su pregunta.

-Se despertaron hace una hora y no han dejado de moverse- decía dando más caricias, la mano del moreno seguía en su vientre eso era uno de los gestos que más amaba por parte de su pareja.

-¿A sí? ¿No tendrán hambre?-

-Uhm… podría ser- murmuro, respirando profundamente.

Mizuki sonrió, de verdad amaba la forma de ser de Clear, además de escucharlo cantar era uno de los mayores placeres que gozaba, pero además de eso las atenciones que antes ya tenía con él, se habían vuelto más especiales en él, Mizuki siempre estaba a pendiente de él, de que tuviera todo lo que necesitara, y que no hiciera esfuerzos, y estaba prohibido severamente prohibido que bajara las escaleras tantas veces, con una o dos bastaba pero nada más.

El albino iba a decir algo más, pero se quedo callado cuando Mizuki pegó la oreja contra su vientre.

-¿M-Mizuki-san?- dijo con confusión.

-Se están moviendo, los escucho- contesto, concentrándose mejor en los sonidos. -son muy inquietos- siguió, una sonrisa orgullosa apareciendo en sus labios.

-Parece que están ansiosos por salir ya- comento con una sonrisa risueña.

Mizuki siguió así por unos segundos más hasta que se dio cuenta de la hora. Se empezaba hacer tarde, además de que ahora con el embarazo de Clear el cual estaba casi en los finales había dejado de trabajar, por Mizuki que le había dicho que debía descansar, con un puchero Clear acepto aunque era por el bien de sus bebés, debía pensar en ellos.

-Bien, te haré de desayunar; deben estar hambrientos- dijo, adentrándose a la cocina para empezar el desayuno.

-Yo te ayudo, Mizuki-san- añadió, levantándose con lentitud de su asiento, con ayuda del moreno logro estar de pie, ahora encaminándose a la cocina para preparar el desayuno juntos, no negaba que tenía hambre además ahora estaba comiendo por tres personas más no podía comer una pequeña cantidad como siempre hoy tenía que comer y bastante, pero su peso no le afligía, Mizuki le había dicho que gordo o delgado él lo amaría de igual manera, eso le daba mucho pero mucho alivio, además quería estar saludable por sus bebés.

Además, Mizuki ni un segundo se detenía de sus caricias, cada que tenía oportunidad acariciaba su vientre y lo besaba, todo tipo de mimos para el albino y sus futuros hijos, pero… aun faltaba algo.

-Espero que los bebés nazcan pronto, extraño… tener sexo con Mizuki-san…- eso ultimo fue casi un murmuro, que Mizuki alcanzo a escuchar sintiendo su rostro enrojecerse.

-C-Clear, te dije… e-eso… será pronto- respondió con un sonrojo en el rostro, parecía una cereza.

-L-Lo siento, Mizuki-san, p-pero…- calló por unos segundos cuando se sonrojo suavemente -extraño tener sexo con, Mizuki-san…-

De verdad que este chico iba a matarlo, tan lindo cuando se sonrojaba además de que escucharlo decir eso no podía evitar sonrojarse el también, aunque no se negaba a la idea de que gracias al embarazo las relaciones sexuales serían difíciles más no imposibles, pero por si acaso mejor no las habían tenido.

-Vamos a desayunar, los cuatro deben estar muertos de hambre- bromeo, pasando su mano por el vientre del albino dando una delicada caricia.

Iba a contestar pero fue ahí cuando sintió una patadita por parte de uno de sus pequeños, en cuanto escucharon "desayuno" de seguro se emocionaron.

-Wah~ se emocionaron cuando escucharon "desayuno"- contesto con una sonrisa infantil.

Siguieron bromeando entre sí hasta que el desayuno estuvo totalmente preparado, Clear no era el único que estaba hambriento Mizuki también así que no tardaron en establecerse en la mesa para comenzar a desayunar, ni un momento Mizuki se detuvo con las caricias, y no quería detenerse; sentir el movimiento de sus hijos le hacía sentir como si tuviera un zoológico en el estomago, pensar que en tan poco tiempo tendría a esos tres pequeños en sus brazos.

Era… emocionante.


"No vayas al aeropuerto, yo llegaré al departamento, ¿de acuerdo?"

-Que mandón, Romy quería ir a recogerte al aeropuerto-

"Uh" mascullo posando su mentón contra su mano. "Hablando de mi pequeña, puedes traerla quiero saludarla"

-Está jugando, espera un poco- pidió desapareciendo de la imagen de la pantalla holográfica tardando unos segundos, regreso esta vez cargando a la pequeña de casi un año. -mira amor, saluda a tu mami- bromeo.

"Deja de decirme así" bufo con molestia, observando fijamente la pantalla ver a su hija después de tantos días de verdad que era un verdadero alivio. "¿te has portado bien?" cuestiono con una leve sonrisa.

La pequeña azabache no presto atención hasta que escucho la voz de su progenitor, dejo su juguete a un lado y se concentro en la pantalla.

-Baba~- balbuceo queriendo tocar la imagen del rubio, pero al momento de tocarla solo se desvanecía la parte en donde posaba su dedo, dándose cuenta de que solo podía oírlo pero no tocarlo ni abrazarlo, comenzó sollozando hasta que finalmente empezó a llorar.

"¿Qué pasa? No llores, princesa" decía intentando calmarla, verla llorar más por su culpa se sintió mal, quería abrazarla y consolarla pero ahora le era imposible.

-Bueno, es hora de comer- dijo acariciando los cabellos de la pequeña. -despídete de mami-

Romy logro controlar sus sollozos cuando escucho la voz del estilista.

-Ba-Ba~- emitió agitando suavemente su manita como siempre se despedía, aquel gesto hizo que el corazón de Noiz saltara de su pecho, su hija… era lo más tierno que había en la tierra.

"Adiós mi princesa" se despidió sonriendo cálidamente a la pequeña. "Voy a llegar mañana a las 12, ambos estén listos". Aviso, ¿listos? Pero… ¿listos para qué? Koujaku iba a preguntar pero fue ahí cuando Noiz colgó dejándolo sumamente confundido y molesto.

-Mocoso…- escupió yendo a la cocina con su hija en los brazos, aun la escuchaba sollozar pero no la culpaba, extrañaba a Noiz y… el de igual manera. -regresa pronto…-

Ya eran las 11:30 cuando Noiz envió un mensaje diciendo que ya iba en camino al departamento, y por lo que le había dicho quería que ambos estuvieran listos, pero el porqué no sabía. Ambos tomaron un baño de aproximadamente una hora, estuvieron jugando en la tina con las burbujas así que no se dieron cuenta de cuánto tiempo habían estado así.

Saliendo del baño, se vistieron primero vistió a Romy con uno de esos lindos trajes que Noiz había comprado para ella, esta vez eran unas pequeñas botas blancas, un short blanco y una sudadera igual de color blanco puro, el estilo de su ropa era esta vez el de un borrego, se veía tan linda, así que Koujaku no resistió a tomarle una foto y guardarla.

El se puso su kimono, y unos pantalones como siempre, arreglando su cabello y el de su hija, ahora si estaban listos, ya iban saliendo de la habitación cuando el sonido de las llaves en la cerradura de la puerta los sorprendió.

-Llego tu mami- comento Koujaku a su pequeña, caminando a prisa hacia la entrada en donde espero ver a Noiz y así fue.

Estaba de pie, dejando su maleta a un lado, sin sus piercings y con ese traje era totalmente diferente.

-Bienvenido a casa- mascullo el estilista cuando llego a la entrada, ofreciendo al rubio una sonrisa aliviada, y esa sonrisa era porque por fin estaba Noiz en casa.

El alemán no dijo nada, se quedo in palabras cuando se encontró con un Koujaku de traje con el cabello perfectamente recogido salvo por ese fleco que le cubría el ojo derecho, pero dejando de pensar en eso era perfecto vistiendo lo que fuera se vería condenadamente guapo.

-Vaya hasta pareces otro- comento con gracia, sin dudarlo se acerco recibiendo un beso de bienvenida por parte del más alto.

-Cállate- dijo contra sus labios, se alejo de este regalándole una sonrisa socarrona.

-Baba~- agrego la pequeña, casi como si dijera que ella estaba ahí y se sentía ignorada.

-Vaya, por supuesto que no me he olvidado de ti-

Koujaku entrego a la pequeña a los brazos del rubio quien la tomo empezando a dejar suaves besos en el rostro de esta.

-Que linda se ve mi princesa, que linda- decía dejando más besos, tanto en sus mejillas regordetas como en su frente, se la quería comer a besos de eso Koujaku no dudaba.

Podrían seguir así pero el líder de Benishigure noto que la puerta del departamento seguía abierta, iba a cerrarla cuando se dio cuenta de que había alguien de pie afuera, para ser más extraño la persona que estaba ahí tenía el cabello rubio como Noiz, además no se veía muy mayor podría decirse que tenía unos 18 o 19, vestía un pantalón negro y un suéter marrón, ¿Quién era? Se pregunto.

Iba a preguntarle pero Noiz interrumpió.

-Izaak entra- susurro Noiz extrañando al azabache, ya que había hablado en su lengua materna, entonces el chico era alemán también.

-Es un lugar bastante cálido, hermano- agrego el extranjero, dejando más confundido al azabache más cuando este entro al departamento entonces si conocía a Noiz, eso… era nuevo, ahora tenía que saber qué relación tenía con el rubio.

No dijo más así que cerró la puerta, dándose cuenta de que ambos traían maletas, estaba de verdad confundido. Cuando finalmente estuvieron en la sala, Noiz tosió suavemente acomodando su garganta.

-Koujaku, el es mi hermano menor, Izaak- informo el rubio, el azabache sorprendiéndose ante la noticia.

-¿T-Tu hermano?- mascullo carraspeando la parte trasera de su cabeza. -No me dijiste que iba a venir.

Noiz no respondió, esta vez se dirigió a su hermano.

-Koujaku aun no sabe alemán, debes hablar japonés, ¿entiendes?-

Izaak asintió a lo que su hermano dijo, dejando confundido al azabache.

-Es un placer conocerte, Koujaku- dijo, y gracias a dios eso si lo entendió sonrió al ver que el menor era educado, ahora solo faltaba que no fuera como los padres de Noiz, quien recordaba no con mucho agrado después de haberle hecho aquel moretón en la mejilla de su hija, así que volverlos a ver sería de todo menos agradable.

Puede que el hermano de Noiz fuera diferente.

-El placer es todo mío, Izaak- el nombre del rubio fue un tanto difícil, pero logro pronunciarlo inclinándose delante de este.

Iban a seguir conversando pero se olvidaban de alguien.

-No necesito adivinar, ella es mi sobrina-

Bromeo acercándose a donde su hermano, que cargaba a la menor que le miro extrañado, bueno eso era cierto nunca antes le había visto, aunque Noiz le había mostrado hace mucho una foto de él, no lo reconocía.

-Es tan linda- decía risueño. -que tal preciosa, soy tu tío Izaak- Noiz sonrió, sin pensarlo dejo que su hermano menor la cargará, aunque Izaak no tenía experiencia en cosas como esas la cargaba como si fuera natural en él, la pequeña era tan suave y olía muy bien.

-Vayan a la sala- pidió Noiz, llevando a Koujaku a la cocina.

-O-Oí- llamo al alemán ante la repentina acción.

Una vez que estuvieron en la cocina Koujaku se recargo contra la barra del lugar cruzándose de brazos, esperaba respuestas y aclaraciones por parte del más bajo. Abrió la boca para decir algo pero la cerro cuando el rubio extendió la mano en donde tenía una pequeña caja color carmesí.

En ese instante se quedo congelado, Noiz tenía como siempre esa expresión inerte en el rostro, sin saber que era lo que quería decir… ¿Qué contenía esa pequeña caja?

Podría ser…

-¿Q-Qué?- mascullo, el nerviosismo se había hecho presente en su voz además de que en su rostro se podía apreciar claramente.

Sin contestar, abrió la caja dejando ver aquello que Koujaku ya se había imaginado que podría ser, se quedo sin habla, no sabía que decir ante eso; trago saliva pero casi se ahogo cuando sintió el nudo formarse en su garganta, además las manos le sudaban de una forma tan inimaginable, su mente se puso en blanco.

-Ábrelo- pidió el rubio, haciendo la confusión del azabache más notoria.

-¿Por qué tanto misterio? ¿Qué es est…?- sus palabras callaron en su boca cuando se encontró con algo que hizo que su corazón diera una vuelta entera, su rostro palideció como si hubiera visto la mismísima muerte en persona, aunque no fue así.

-Cásate conmigo- eso se escucho más como una orden por parte del rubio, en medio de toda esa confusión, el japonés levanto la mirada hacia el alemán que llevaba una expresión totalmente diferente a como siempre se veía antes, se veía inquieto, podría ser… por la respuesta que esperaba de Koujaku.

El líder de Benishigure no sabía que decir, empezó a temblar cuando escucho la declaración o petición, no sabía muy bien que había sido por el tono de voz en lo que lo había dicho, trago saliva con inmensa dificultad, sin pensarlo empezó a llorar, aquellos delgados ríos de lagrimas caían se deslizaban por sus mejillas acabando en su mentón y cayendo al suelo.

-E-Eres… un mocoso…- sollozo, intentando callar sus sollozos ya que aun estaba el hermano menor de Noiz en la sala y podría escucharlo, pero a Noiz no le importaba si su hermano veía esa escena, pero de Koujaku no sabía. Aquello que había dicho, se podría tomar como un ¿sí?

-¿Eso fue un sí o un no?-

-¡C-Cállate!- grito, empezando a sollozar nuevamente. -s-sí… acepto-

Noiz sonrió a la respuesta del azabache, pero eso último fue apenas y audible, quería escucharlo bien.

-¿Qué dijiste, viejo?- cuestiono con una sonrisa burlona.

Sabía que el alemán se estaba burlando de él, de verdad que era un mocoso molesto, como se le ocurría molestarlo en un estado tan… emocional.

-¡D-Dije que acepto!-

Esa fue respuesta suficiente para que Noiz atrapará los labios del estilista en un suave beso, que más que sorprender al japonés lo hizo temblar de emoción, no podía… era demasiada emoción, nunca pensó que llegaría ese momento, en el que por fin se comprometieran, y que en unos días por fin sentaran cabeza.

-Mira, Romy tus papás van a casarse- comento el rubio menor, haciendo su presencia notoria en la cocina.

Rápidamente el estilista se separo del rubio, con un color rojo que parecía una cereza, Noiz elimino ese color rojizo que había aparecido en su rostro cuando su hermano entro a la cocina llevando consigo a Romy.

-¿Q-Qué dijo?- pregunto Koujaku a Noiz, sintiéndose esta vez más tranquila, su emoción había empezado a bajar.

-No es nada- contesto volviendo a tomar la cajita de color carmesí. -voy a ponerte el anillo-

Las emociones que se habían ido, regresaron de golpe haciendo que su rostro tomará ese color rojo de antes. Pero, debía calmarse parecía una chica de 16 años en su primera cita, trago saliva levantando su mano izquierda.

Noiz no dijo más, después de sacar delicadamente el anillo, lo deslizo lentamente por el dedo anular del azabache, notando que ni un segundo dejo de llorar, y no lo culpaba… el no lloraba, pero se sentía emocionado aunque no lo mostrará por fuera, por dentro sentía todas sus hormonas saltar de aquí para allá.

Las callosas manos del azabache le encantaban, además con esas cicatrices más el anillo las hacía ver encantadoras. Era el turno de Noiz, fue más difícil colocárselo a él ya que Koujaku no dejaba de llorar ni de temblar, cuando finalmente tuvieron los anillos, entrelazaron sus dedos admirando mejor el resultado.

-Felicidades~- dijo Izaak aplaudiendo a la escena tan romántica entre ambos, se separaron cuando notaron que su hija aplaudía también, fue verdaderamente lindo.

-Izaak calla- ordeno el rubio, haciendo callar al menor que solo sonrió.

-Basta de sentimentalismo, ven aquí- se acerco al hermano de Noiz, tomando a Romy en sus brazos, empezando a hacerle todo tipo de mimos, Noiz sintiéndose excluido como su hermano.

-Hermano, la cita para ver el salón es a las 2:30- aviso a su hermano, que abrió la ventana de su coil checando una agenda que tenía incluida.

-Es cierto- contesto dando una mirada al reloj, dejo que el azabache siguiera jugando con su hija para dirigirse a donde estaba la pañalera de la bebé. -Koujaku, nos vamos-

-¿Uh?- emitió el estilista, limitándose a ir a la entrada donde estaban los dos alemanes esperándolos. -¿adónde iremos?-

Noiz e Izaak se miraron sin decir nada, simplemente mostrando unas suaves sonrisas, Noiz abrió la puerta primero, Izaak segundo y por ultimo Koujaku que seguía confundido, sabía que ambos tenían algo entre manos de eso no había duda.

Bueno, lo sabría en unos minutos de eso no había duda.


-Las invitaciones ya están listas, solo necesitamos que agregue la fecha y hora en la que se efectuara la ceremonia y fiesta- aviso una mujer con traje de oficina, y de cabellos pelirrojos. -el salón es perfecto para una pequeña fiesta o reunión-

-Lo entiendo, le pido que pase las invitaciones a mi correo para agregar la fecha- contesto el rubio siguiendo el paso de la mujer, teniendo a su izquierda a Koujaku y en el derecho a su hermano menor que hablaba con otra chica de un mismo traje que la planificadora.

Koujaku no entendía nada de lo que hablaban se sentía excluido, agradecía tener a su pequeña que jugueteaba con su mano donde posaba el anillo de compromiso. Durante en el camino Noiz le había dicho que irían a ver diferentes salones para la boda, pero… ¿tan pronto? Además de que mañana todavía harían más cosas, como escoger el pastel, la recepción y eso, además se había tomado tantas libertades como traer a un grupo planificadoras de bodas de Alemania, de verdad que eso le sorprendió pero además de eso… le desilusiono un tanto ya que, él quería también estar organizando su boda y eso.

-¿K-Koujaku?- Llamo una diminuta voz que apenas y Koujaku pudo escuchar, se dio la vuelta encontrándose con una chica de cabellos castaños que sostenía una notebook.

-Eh, sí; ¿Qué pasa?- cuestiono, dándose la vuelta para hablar de forma más natural.

-Oh, qué bueno que lo dije bien- contesto la castaña con una sonrisa, dando una mirada a su tableta digital. -por favor acompáñeme, yo soy Emma y necesito que elija las adornos de flores que llevará el salón, y el tipo de comida que le gustaría, además queremos saber si quiere una barra de postres o será algo simple-

¿Estaban hablando en el mismo idioma? Bueno la chica estaba hablando japonés, pero era alemana, su pronunciación no era muy buena que digamos pero lograba entenderlo, lo que no entendía era sobre todo lo que dijo después, ¿Adornos, flores, adornos, comida y… postres? Eso, era demasiado caro, el había pensado en algo sencillo como había sido la boda de Ren y Sei pero parece que el rubio quería algo… espectacular.

-Viejo- llamo Noiz, sacando de sus pensamientos a Koujaku que le miro con alivio, aquí venía el rubio para hacerlo entender la situación.

-Dime, ¿qué tanto vas hacer para la boda?- pregunto con confusión.

-Simplemente deja que la chica te explique, escoge el tipo de flores que quieras, los adornos, la comida, llame a Clear, Aoba y Sei para que vengan ayudarte con la decisión de que tipos de dulces llevar la barra de postres, lo demás déjamelo a mí- informo, siendo interrumpido por la principal encargada que le pidió diera más detalles sobre la música y cuantos invitados serían.

-P-Pero… ¿no será muy caro?- pregunto antes de que Noiz se alejará.

-No te preocupes por el precio, elige todo lo que tú quieras- finalizo alejándose del japonés, esta vez dejándolo más confundido que antes.

-Ba~bi~- balbuceo la pequeña notando que su papá estaba muy confundido.

Koujaku suspiro pesadamente, de verdad… no entendía, pero si había llamado a, Aoba, Clear, Sei, ni Mizuki, Ren y Mink vendrían porque los tres estarían trabajaban, Aoba aun estaba descansando pero podría venir ayudarlo, ahora se sentía más calmado porque sabía que no estaría solo. Además tenía a su hija a su lado, podía sentirse más tranquilo ahora.

-En lo que sus amigos llegan, ¿quiere ir a ver los arreglos florales y adornos?- pregunto la castaña con una suave sonrisita.

Bueno, al menos tenía ayuda además la chica parecía tenía bastante experiencia por lo que no se sentiría tan nervioso ahora. Se dejo guiar por ella hasta un salón donde había muchos libros, en ellos había fotos de tipos de flores que un arreglo floral llevaría, los arreglos, la comida y los postres quedarían hasta el final.


3:30 fue la hora en que todos llegaron, admirando el inmenso salón que Noiz había escogido para la boda, de verdad… que pensaba lucirse.

-Hey, bienvenidos- saludo el azabache iba a levantarse pero su hija estaba dormida en sus brazos, y no planeaba despertarla por lo que se quedo sentado ofreciéndole una sonrisa a los cuatro.

-Por favor tomen asiento, traeremos las muestras de comida y postres en un momento- indico la castaña, dejando a los cuatro tomar asiento en la mesa donde Koujaku estaba.

-¿Cuándo planearon casarse?- pregunto primeramente el de cabellos azules claros con notoria sorpresa en su voz.

Koujaku suspiro a su pregunta. -Apenas hoy- respondió.

Todos emitiendo un sonoro "Ehhh" pero era nada más que la verdad, apenas hace unas horas había pedido su mano además la boda… sería el sábado de la próxima semana y ya estaban casi terminando esta, estaban a jueves.

-De verdad que Noiz-san llego con muchas sorpresas- comento Clear con una suave risa risueña.

-Dime, Clear- llamo el azabache con una sonrisa. -¿esos bebés cuando planean salir?-

Todos rieron ante la pregunta del azabache al albino, quien solo froto su vientre y suspiro de forma risueña.

-Ha… aun les falta un mes, pero siento que en cualquier momento van a llegar- respondió, suspirando al final.

Siguieron hablando hasta que fueron interrumpidos por la organizadora que seguía cargando esa notebook como si fuera su vida, y era en un rato sentido cierto ya que ahí estaba planificada toda la boda de ambos y si por alguna razón la perdía… además de ser despedida, arruinaría la boda de ambos y no quería eso, ni se lo desearía a nadie.

-¿Les gustaría probar primero la comida o los postres?- pregunto esperando la respuesta de todos, pero más la de Koujaku ya que se él era la boda.

-Uhm… la comida estaría bien, los postres son mejores al final- contesto ofreciéndole una sonrisa a la castaña.

-Lo entiendo, empezaremos a traerles los platillos- dijo, alejándose no tardando ni un poco en regresar, esta vez siendo acompañada por dos mesas una venían los platillos y en otra los postres.

Empezaron a probar primeramente, algo de sushi, entre ellos uramaki, nigirizushi y temaki, los cuales en boca de todos estaba realmente delicioso, alagando a los chefs que lo habían preparado, los cuales se sintieron verdaderamente alagados, todos comieron un poco de todo salvo Clear que con su embarazo consideraron que comería más que todos, pero no había problema.

Koujaku eligió el temaki y uramaki, también había pedido a la organizadora que agregara el platillo de tempura también ya que era su favorito, ella siguió la orden y lo anoto, y pregunto que si no querría poner algo más en el menú, y este negó aunque… casi se le olvidaba, pidió que agregaran pizza y pasta, porque sabía que eran los platillos favoritos de Noiz.

Después de eso, Koujaku había tenido antes una última petición sobre lo que tendría la barra de postres, la organizadora tomando nota de ello asintió, esta vez trayendo una mesa con diferentes postres.

-Hay una gran variedad de postres, los cuales a petición del señor Koujaku todos son de origen Alemán, esperemos y sean de su agrado- dicho esto, se alejo de la mesa en donde estaban todos ellos que estaban listos para probar los postres tan deliciosos que había.

Y en seguida que la mujer dijo "postres" la pequeña Romy se levanto haciendo reír a su padre, que no iba a dejar que comiera de todo si no tendría una indigestión iba a cuidar lo que comiera.

-Baumkuchen- pronunció el estilista dando un bocado aquel pastel esponjoso que tenía delante de él.

-¿B-Baumkechun?- intento decir lo que el azabache había dicho pero no le había salido igual.

No pudo evitar soltar una risita risueña negando, bajo el tenedor y señalo el pastel que ahora todos estaban degustando.

-Es un pastel tradicional de Alemania, a Noiz le gusta mucho- contesto, dando otro bocado al pastel de verdad que era dulce y esponjoso, ahora sabía porque al rubio le gustaba tanto.

-Y como buen esposo no debes olvidar lo que le gusta a tu pareja- se burlo Aoba con una sonrisita burlona, y antes de que Koujaku pudiera decir algo Clear interrumpió.

-¡Es delicioso!- exclamo Clear que se rellenaba las mejillas con el pastel, los demás reían al ver al albino; no dijeron nada más, se limitaron a probar todos los postres a Sei le llamo la atención unos pequeños postres cubiertos por azúcar, los cuales gracias a Koujaku supo que se llamaban Knieküchle, un nombre muy peculiar.

-Dime, hermano; ¿Cómo va todo con Ren?- cuestiono el de cabello azul claro degustando un pequeño trozo de pastel de queso con frambuesa, bastante bueno no pudo negarlo.

-Todo va bien, estamos pensando en intentar tener un bebé- dijo, enseguida todos callaron por la noticia, ¿de verdad estaba listo? Se preguntaron.

-¿E-Estas seguro, Sei?- volvió a cuestionar Aoba esta vez sonando preocupado.

Sei asintió seguro, dejando abajo el tenedor con el que había comido aquel pequeño trozo de pastel, sonriendo a todos ya que todos lo miraron preocupados, más su hermano menor, era un riesgo… pero uno que iba a correr.

-Entonces, debe tener mucho sexo con Ren-san para que pueda concebir un bebé, Sei-san- recomendó Clear con una sonrisa inocente, tal vez ni cuenta se dio cuando el rostro de todos se tiño de color carmesí.

-¡N-No digas cosas así, Clear la pequeña Romy está aquí!- grito el Seragaki menor, señalando a Koujaku o más bien a la pequeña bebé que traía el estilista en los brazos, sin embargo ella prestaba poca atención a los adultos, su única preocupación ahora era la galleta glaseada que estaba comiendo en ese momento.

Fue después de una hora y media cuando terminaron de escoger, todo quedo entre pasteles, dulces y panquesitos, así como la comida la cual quedo tal y como había pedido el estilista, no podía pedir nada más todo estaba seguro sería perfecto.


El día de la boca había llegado, Noiz estaba como siempre neutral, sin embargo Koujaku se veía como si en cualquier momento fuera a tener un ataque de nervios, fue hasta el momento de la ceremonia cuando se calmo, dando una mirada a todos los que estaban en ella, Ruff rabbit en la izquierda y Benishigure a la derecha, sus amigos estaban en diferentes lugares.

Noiz fue entregado por su hermano menor, que le dio una mirada suave, le estaba entregando a su hermano mayor. Así que tenía que cuidarlo bien.

La fiesta se llevo con calma, todos los miembros de los dos grupos empezaban a llevarse bien, además de que hacían bromas entre sí y conversaban como si fueran conocidos desde hace mucho.

Siguieron hablando, fue verdaderamente agradable el conocer al hermano de Noiz que no hablaba mucho japonés sin embargo le entendía bien, estaban conversando de lo más calmados cuando un grito desgarrador se escucho en medio del salón.

Todos dirigieron sus miradas adonde provenía el grito, todas las miradas se centraron en el albino.

-¿C-Clear que pasa?- pregunto Mizuki lleno de preocupación.

-¡Duele! ¡Duele mucho!- grito agarrando su vientre con fuerza, había un pequeño río de lo que parecía… Agua alrededor suyo.

Oh no…

-¿L-Los bebés ya vienen?-


-Luu-Habla-

¡Lamento la tardanza!

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