Hello nenas, por aquí me tienen de nuevo con otro capítulo de esta historia.

Una de las chicas me preguntó en un RR que cada cuánto actualizaba… Génesis, nena, no tengo fecha exacta de actualización pero intento hacerlo lo más seguido posible, eso sí como siempre me ha gustado asegurarles: no abandono mis historias, nunca lo he hecho y espero no hacerlo en ningún momento, tan solo que la vida me tenga deparada otra cosa que esté fuera del control de mis manos.

Bueno, sin más que decirles de momento, espero que les guste el capítulo.


CAPÍTULO 12

Una vez más viniste a buscarme…
Una vez más clamas por mí,
una vez más te muestras desesperado
por no alejarte de mi lado,
por no perder el contacto conmigo…
Eres un cínico… no hay razón que te justifique,
no hay perdón que alcance
para salvarte de la culpa
de haber destruido mi amor.
Mientras estuviste cerca
dejaste mis días sin luz,
mis abrazos vacíos,
mis besos en el aire,
mis caricias bloqueadas y mis sueños hechos trizas.

Tuviste mi corazón aún con vida en la palma de tu mano
y no te importó, estrechar tus dedos
y juntarlos hasta que el aire en tu mano no entrara
y mis latidos poco a poco se apagaran.

¡VETE YA!

(Anónimo)

Los brazos de aquella mujer, que desde hace dos años había actuado como una madre para ella, la acogían mientras lloraba desconsoladamente.

Y es que su corazón estaba hecho pedazos, sentía que su vida se derrumbaba, que el único pilar que la sostenía se derrumbaba dejando solo mil pedazos de ella.

El hombre que había conocido desde niña, su mejor amigo, la persona que la había mantenido a flote cuando la vida de sus padres se extinguió a causa de aquel grave accidente automovilístico dejándola sola en el mundo y su gran amor en la actualidad, le había dado la estocada final en su corazón.

Realmente nunca llegó a imaginar que las cosas terminarían de aquella manera. Se negaba a aceptar que el hombre que tanto amaba la hubiera engañado de esa forma, cualquier otra cosa hubiera esperado menos eso; sentía su alma desgarrarse por dentro y a pesar de que quería ser una mujer fuerte y valiente, sencillamente en ese momento sentía que sus fuerzas habían salido huyendo de su cuerpo.

Esme acunaba en sus brazos, maternalmente, a aquella muchacha a la que amaba como si fuera su propia hija, y sufría, sufría mucho al verla así de destrozada y más aún por saber que el culpable de todo ese dolor era su propio hijo.

Ella tampoco llegó a imaginar que algo así pudiera sucederles, sabía que Edward amaba a aquella castaña, de eso no tenía duda alguna, pero aún a pesar de eso la ambición de tener mucho más siempre había estado ahí presente en su hijo; pero, sin duda alguna tenía la certeza de que el cobrizo iba a pagar un precio muy alto por sus ambiciones y también tenía más que claro que a pesar de todo el dolor que le infringiera a esa gran mujer y se infringiera a sí mismo, no iba a cambiar su accionar; y lo lamentaba mucho porque aún al tener su corazón dividido su amor de madre clamaba a gritos internamente que ayudara a ese joven ángel de alas rotas que consolaba entre sus brazos, aún a costa de su propio hijo.

Se lo debía a su mejor amiga y hermana de corazón: Renee.

Separó un poco a Bella de su pecho y acunó maternalmente su rostro para proceder a limpiar el camino de lágrimas que seguían y seguían surcando su rostro.

-Mi hermosa niña – le dijo, una vez la sintió un ápice más calmada – lamento mucho que sea mi propio hijo el causante de todo tu dolor – expresó con sinceridad y tristeza, mirándola maternalmente y con ojos cristalinos, intentando frenar sus propias lágrimas que pugnaban por salir. Bella iba a decir algo pero ella colocó su dedo índice sobre sus labios para que la dejara continuar – sé que será él quien más sufra con todo esto cuando realmente tome conciencia del daño que te está haciendo y que se está haciendo a sí mismo.

El rostro de Bella se contrajo nuevamente ante las palabras de Esme y volvió a acurrucarse en el pecho de la mujer, para continuar llorando amargamente su dolor.

Esme volvió a abrazarla con fuerza mientras dejaba suaves caricias en su espalda y esperó a que Bella se calmara nuevamente para continuar.

-Tú no tienes la culpa de nada, Tía Esme – dijo Bella entre susurros después de un rato, un poco más calmada pero aun hipeando, la aludida sonrió, como lo hacía cada vez que la escuchaba llamarla tía, y es que a pesar de no tener lazos sanguíneos, el haberla visto crecer y el haber sido la mejor amiga de su madre le había conferido ese título que nadie le quitaría – ni tú ni tío Carlisle son los responsables de los actos de Ed… de él – terminó por decir cuando no pudo ni siquiera llamarlo por su nombre, le dolía mucho su traición.

Esme volvió a apartarla un poco sin quitarla de su regazo.

-Lo sé mi niña – el labio de Esme tembló un poco – pero no puedo evitar pensar que en algo tuvimos que fallar para que él se comportara de esa forma – y es que a pesar de que ya había escuchado todo de los propios labios de la castaña, una parte de ella aún se negaba a creer que su hijo hubiera sido capaz de llegar a tanto. Pero aquella era solo una minúscula parte, ya que la otra tenía la total certeza.

Bella negó, en desacuerdo con ella.

-Ustedes le dieron todo cuanto estaba al alcance de sus posibilidades – replicó – y principalmente le dieron mucho amor pero por lo visto para él lo que tenía nunca fue suficiente, siempre anheló más y lo que acabo de descubrir me demuestra con creces que lo que teníamos ya no vale nada para él, el amor que decía sentir por mí al parecer no fue tan grande hace años aparentaba ser – dijo entre dientes y con la voz rota por el dolor que le causaba el recordar la escena que había presenciado entre esos dos – porque sé que lo que lo mueve para estar con esa zor… - se contuvo e inspiró profundo – con esa mujer no es más que la ambición del poder que ella le representa. – o por lo menos de esa forma quería engañarse aún.

Esme reflexionó un poco las palabras de la joven, más sin embargo negó.

-Al principio nos engañábamos pensando que lo único que él quería era una mejor posición para poder ser digno de ti – expresó a manera de explicación – cuando vivían tus padres de una u otra forma y a pesar del excelente trato que ellos le daban él siempre sintió que no era digno de ti y que para serlo debía obtener más, porque la posición económica de ustedes era mejor que la nuestra.

-Sabes bien que para mi familia eso nunca fue importante – rebatió Bella, indignada, aunque siempre había sido conocedora de ese hecho – ustedes fueron los mejores amigos de mis padres, fueron nuestra familia, ellos nunca los vieron de esa forma, al contrario…

-Lo sé mi niña, lo sabemos – Esme la interrumpió – pero ese pensamiento nunca lo pudimos sacar de la cabeza de Edward, créeme que no lo estoy justificando ahora, porque NADA justifica lo que te ha hecho y como te dije sé que más después se va a arrepentir bastante.

Bella dirigió su mirada hacia el ventanal que había en la sala de aquel acogedor hogar que tantas veces había visitado y en el cual tenía recuerdos tan hermosos y dolorosos a su vez.

Allí había pasado muchos días y noches desde su niñez hasta la actualidad, esa casa había sido su refugio cuando sus padres habían fallecido y sus tíos y Edward no habían dado su brazo a torcer cuando ella quiso quedarse sola en su casa ahogando su dolor. Aquella casa era su segundo hogar, pero ahora tanto ese hogar como su propia casa y la misma ciudad donde vivía la asfixiaban, sencillamente sabía que no podía seguir en ese lugar.

Había tanto recuerdos dolorosos ahora, por todas partes, ya que todo lo que en algún momento había sido un recuerdo feliz ahora estaba ensombrecido por la presencia de aquel hombre que había matado su corazón.

-No puedo seguir aquí – dijo la castaña entre susurros después de unos minutos de silencio.

Aquellas palabras fueron como una daga en el corazón de Esme, que las había escuchado perfectamente, porque de alguna u otra forma, en esas pequeñas y cortas palabras entendió que no solo se refería a esa casa, sino a todo. Ahora sí que no fue capaz de impedir que las lágrimas surcaran sus mejillas. No quería dejarla ir, quería guardarla en una burbuja de cristal para así no permitir que nada la volviera a dañar, pero también era consciente de que si ella se quedaba le harían más daño y sus deseos por no verla ni saberla sufrir más eran mucho más fuertes que el anhelo de tenerla cerca siempre.

-Pero no sé a dónde ir – continuó Bella ante el silencio de Esme.

Y fue con esas palabras que Esme Cullen entendió que había llegado el momento, que debía entregarle a Bella la última oportunidad para empezar de nuevo o más bien para continuar con una vida que quedó en pausa. Renee se lo había pedido en su lecho de muerte y ahora debía de cumplir su última voluntad.

La instó a levantarse.

Bella la observó dubitativa y con el ceño fruncido ante la acción de ella, pensando que había herido a su tía con sus palabraspero al ver en la mirada acuosa de ella y en su rostro un deje de tranquilidad y amor incondicional intentó calmarse un poco también.

Esme, silenciosamente, tomó la mano de la castaña y la guió hacia las escaleras que llevaban al segundo piso de la casa, caminaron por el pasillo y luego ingresaron al dormitorio matrimonial, la dejó sentada en la cama y ella se dirigió hacia el pequeño closet que tenía, el cual abrió y empezó a rebuscar un poco hasta que finalmente dio media vuelta pero esta vez con una pequeña cajita entre sus manos, se sentó a lado de Bella colocando la cajita en su regazo y luego la miró profundamente.

-Sabes que Renee y Charlie no eran tus padres biológicos – no preguntó si no que afirmó, Bella asintió.

-Sí – contestó ella, extrañada por sus palabras y porque mencionara aquello en ese momento; sus padres le habían dicho que ella era adoptada cuando tenía 12 años – pero para mí siempre fueron mis padres, el enterarme de eso nunca hizo ninguna diferencia entre nosotros.

-Así es mi ángel – Esme tomó la mano de Bella – ni siquiera te rebelaste ni batallaste cuando te lo dijeron, ni mucho menos después en tu época de adolescencia y eso dice bastante de ti, siempre tuviste amor para ellos y para todos nosotros.

-¿A qué viene esto ahora? – preguntó la joven al ver que Esme dudaba un poco en continuar.

Esme suspiró profundamente armándose de valor y continuó esta vez mirando la caja en su regazo.

-A que aquí… – dijo esta vez poniendo la mano libre encima de la caja – tienes la oportunidad para empezar de nuevo, para buscar tu felicidad por otro rumbo. Enante me dijiste que no podías seguir aquí – Bella asintió – pero que no sabías a donde ir – la castaña volvió a asentir – pero aquí, mi pequeña – señaló la caja – aquí está tu as bajo la manga, tu segunda oportunidad para empezar una nueva vida; porque estoy más que segura que quedarte aquí, que ver cómo mi hijo continúa dañándose y lastimándote a ti, terminará por destruirte… Aquí – tomó la caja entre sus manos para ponerla sobre el regazo de Bella – tienes tu segunda oportunidad para empezar una vida que siempre estuvo esperando por ti.

Bella miró la caja, ahora en su regazo, y volvió a mirar a Esme sin saber qué hacer. Se quedó en silencio un instante hasta que las palabras pronunciadas por su tía le dieron una idea de lo que aquella caja podría contener.

-Esto está relacionado con mi familia biológica – más que una pregunta fue una afirmación.

-A pesar de que nunca quisiste darles una oportunidad de que te explicaran los motivos por los cuales fuiste puesta en adopción… - empezaba a explicar nuevamente Esme pero fue interrumpida por Bella, que bruscamente se levantó de la cama dejando la caja a un lado.

-Porque nunca la necesité, si las personas que me engendraron no me quisieron en su momento yo no tenía ni tengo porque darles cabida en mi vida – objetó indignada de que se sacara a colación ese asunto cuando se sentía más que destrozada.

-¡Escúchame! – exclamó Esme intentando plasmar en su tono de voz una firmeza que realmente no quería emplear, pero que sin embargo sabía que era lo mejor, y no se equivocó al ver el rostro sorprendido de Bella – tus padres biológicos NUNCA te abandonaron, ellos te amaban más que a su propia vida, si por ellos hubiera sido NUNCA, JAMÁS te hubieras separado de su lado.

Bella se negaba a creer eso.

-Entonces dime cómo fue que terminé siendo adoptada eh, ¡cómo explicas eso! – la retó a justificar la situación que para ella no tenía sentido.

Esa fue toda la oportunidad que Esme necesitó para empezar a relatar todo la historia que Bella se había negado a escuchar: su secuestro siendo tan solo una bebé, el tiempo que pasó en la casa de acogida, cómo fue que Charlie y Renee llegaron hasta ella, lo inmensamente felices que fueron cuando por fin la adopción se había concretado, la llegada de sus padres biológicos cuando apenas era una niña y cómo al ver lo feliz que era ella con su nueva familia habían tomado la más que dolorosa decisión de dejarla allí con los Swan, ya que lo que menos habían querido para su hija había sido sacarla del mundo de amor que la rodeaba y con ello lastimarla.

Esme aprovechó a contarle también que a pesar de que sus padres biológicos no la llevaron con ellos, siempre estuvieron al tanto de su vida; ya que con Renee y Charlie acordaron que cada cierto periodo de tiempo le enviarían detalladamente con imágenes y videos como iba el crecimiento de la pequeña que ambas familias amaban. Le habló de aquel hermano que tenía y que a pesar de no haberla conocido tan bien desde siempre la había amado; le confesó que a raíz de la muerte de Charlie y Renee había sido ella misma quien había ocupado el lugar de los Swan y se había encargado de enviarles fotos de ella.

Bella se sentía más que perdida, todo cuanto creía conocer hasta ahora resultaba ser erróneo: el "amor" que Edward decía sentir por ella, la realidad que ella misma se había creado de sus padres biológicos.

El que sus propios padres hubieran compartido recuerdos y momentos que eran solo de ellos con aquella familia que le era tan desconocida y con quienes sin embargo compartía un lazo sanguíneo la dejaba en una zona gris. Sencillamente no sabía qué hacer.

-Si eso que dices es verdad – dijo Bella aun negándose a creerlo – cómo es que nunca intentaron realmente sacarme de mi error.

Esme la miró dulcemente enarcando una de sus bien definidas cejas.

-Ellos en varias ocasiones intentaron llegar a ti – le recordó Esme y Bella muy su pesar afirmó, recordándolo – pero siempre te negaste cariño, te ponías tan mal que llegó el momento en que dejaron de intentarlo solo por no hacerte sufrir, tu familia biológica prefirió permanecer a la sombra de tu vida aun a pesar de su propio dolor y así dejar a tu elección si algún día querías buscarlos, saber la verdad y conocerlos. Siempre te van a estar esperando – dijo esto último mirándola significativamente a los ojos.

Bella no sabía qué hacer, quería huir sí, eso lo tenía más que claro, pero el mensaje que Esme le daba entre líneas con sus palabras la hacía sentir que podría traicionar la memoria de sus padres.

Y Esme siempre había tenido claro que aquello era lo que en parte la detenía.

-Cariño – le llamó la atención a Bella cuando vio que ésta se perdía en sus pensamientos y después de ver la duda reflejada en sus ojos, aún a través de la mirada de dolor que en ningún momento había abandonado aquellas orbes chocolates, la aludida la miró – no por intentar conocer a tu otra familia estarás traicionando la memoria ni mucho menos el amor que sientes hacia tus padres – al ver la mirada interrogante y algo sorprendida de la joven Esme sonrió – te conozco demasiado bien mi niña, así como conocí bien a tus padres – se acercó un poco hasta ella y tomó sus manos entre las suyas para luego darle un fuerte apretón – confía en mí cuando te digo que tanto Renee como Charlie estarán más que contentos si le das una nueva oportunidad a esa vida que aun te está esperando – las lágrimas nuevamente empezaron a surcar el rostro en forma de corazón de la mujer – solo está en ti el decidir qué es lo que realmente quieres hacer, pero ten presente en todo momento que sea lo que sea que decidas nosotros te apoyaremos incondicionalmente.

Y como ambas lo necesitaban se abrazaron con fuerza nuevamente.

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Edward tenía centrada la vista en la pantalla de su computador, aunque realmente su atención no estuviera cien por ciento centrada en la revisión del inventario de equipos nuevos que habían recibido justo aquella mañana.

El día anterior, alrededor de las once de la noche, le había escrito a Bella un mensaje para ponerle de excusa que tenía mucho trabajo y que por esa razón no iba a llegar a su casa ese día para que no lo estuviera esperando en vano.

Y sin siquiera proponérselo había terminado pasando la noche en el departamento de Tanya, había sido una noche placenteramente espectacular.

Sonrió automáticamente ante el solo hecho de recordarlo.

Pero la sonrisa se convirtió en una mueca cuando, nuevamente, tomó su móvil para revisar si tenía alguna llamado o mensaje de Bella y se percató de que no había ninguna de las dos cosas.

Desde que se despertó, rodeado de los brazos de la rubia y luego de un más que excitante y placentero baño junto con ella, había intentado comunicarse con Bella pero no había tenido éxito.

-Vamos Bella no seas tan cabeza dura – murmuró al creer que su novia no le contestaba porque estaba enojada al no haber ido a dormir a su casa la noche anterior. Suspiró nuevamente cuando al volver a llamarla el teléfono de ella salía apagado. – Bueno, ya encontraré la forma de contentarte cariño – murmuró para sí mismo. Esta vez intentado marcarle a su padre.

A la quinta timbrada él contestó.

-Aló – fue la seca respuesta al otro lado de la línea, que le hizo fruncir el entrecejo al cobrizo, asombrado por la respuesta que recibió de su progenitor.

-¿Hola, papá? Soy yo, Edward – se identificó, aunque francamente aquello le pareció ridículo.

-Sí Edward ¿qué deseas? en estos momentos estoy muy ocupado – volvió a responder fríamente su padre. El gesto fruncido de Edward se profundizó aún más.

-Vaya, disculpa que te molesté – contestó sarcásticamente el cobrizo – solo quería preguntarte si por si acaso has visto a Bella, estoy intentando saber de ella llamándola pero su teléfono me sale apagado.

Se hizo un silencio entre ambos, que a Edward lo puso levemente nervioso sin saber muy bien la razón, luego escuchó un susurro ininteligible proveniente del otro lado de la línea y después una exhalación profunda de su padre.

-Estoy en el hospital en estos momentos Edward – explicó Carlisle, aunque algo en esa explicación no terminaba de convencer al cobrizo – estoy teniendo un turno doble y no he ido a casa, pero hasta donde sé ayer iba a salir con tu madre a visitar a no sé qué amiga a las afueras de la ciudad y se iban a quedar a dormir allá, seguro que no habrá llevado el cargador de su celular, ya sabes como es.

Aquellas palabras tranquilizaron a Edward un poco más, ya que en Bella era frecuente que olvidara cargar su celular, así que no le pareció extraño que algo así hubiera sucedido en esta ocasión.

-Entonces le hablaré a mamá para que me la pase… - empezó a decir, pero su padre lo interrumpió.

-Tu madre olvidó su celular en casa, solo pasaron por aquí ayer para despedirse y luego cuando ya iban llegando a su destino me llamó del móvil de Bella para decirme que no cargaba su celular – volvió a decir su padre.

Edward suspiró frustrado.

-Bueno, entonces esperaré a más tarde para hablar con ella, cuando llegue a la casa – pues no le quedaba de otra realmente.

-No llegarán hasta mañana, la amiga de Esme está algo enferma y tu madre se ofreció a ir a ayudarle en un par de asuntos de decoración que necesitaba concluir, ya sabes que se le dan muy bien esas ocupaciones.

-¿¡Cómo es que Bella no me dijo que se iba!? – inquirió molesto porque su novia no le hubiese dicho que se iba a ir por unos días, aun cuando fuera a estar con su propia madre.

-Tal vez es que… - empezó a decir Carlisle, dejando unos segundos de silencio – no tuvo cómo contactarse contigo – remató.

Aquellas palabras provocaron que el enojo de Edward realmente se esfumara, ya que le hicieron recordar que después de que había apagado su móvil cuando salió de la oficina hacia el departamento de Tanya, solo lo había encendido unos instantes para enviarle el mensaje a Bella en la noche para luego volver a apagarlo.

-Ok, si te comunicas con alguna de las dos diles que me llamen, por favor – y ni bien terminaba de decir aquello cuando el sonido de colgado empezó a sonar en su oído.

Miró extrañado su teléfono ante la rara y fría actitud de su padre para con él, pero luego decidió no darle más vueltas al asunto y concentrarse en su trabajo ahora que sabía más o menos dónde estaba su novia.

Y llevaba en eso alrededor de una hora cuando dos firmes y fuertes golpes sonaron al otro lado de la puerta de su despacho.

-Adelante – concedió el paso.

El apuesto y exitoso Eleazar Denali, presidente de la empresa y padre de Tanya, arribó a la oficina del cobrizo una vez abrió la puerta. Un hombre blanco de complexión atlética, alto, poseedor de unos muy serios y observadores ojos negros, su cabello corto y negro peinado hacia un lado le daban el toque de final de seriedad que toda su presencia y postura emanaban.

-Hola Edward – saludó de manera cordial aunque siempre guardando el respeto jefe-empleado en su trato, esa era su forma de tratar a sus subordinados aun a pesar de que tuviera gran confianza en ellos.

-Eleazar ¿Cómo estás? No tenía conocimiento de que ibas a venir – contestó Edward el saludo una vez se hubo levantado de su silla y rodeado su escritorio para saludar al recién llegado.

-No es una visita de cortesía, así que voy directo al grano – dijo Eleazar de manera firme como siempre se caracterizaba, no se andaba con rodeos, prefería siempre ir al meollo del asunto que perder el tiempo en trivialidades innecesarias – tienes que trasladarte al aeropuerto inmediatamente, te necesito urgentemente en la sede de Madrid para que soluciones un problema que ha surgido con el encargado de allá, tu avión sale dentro de una hora – dijo entregándole un boleto de avión – como no te da tiempo para organizar tu maleta no vas a tener que facturar nada; por la ropa no te preocupes ya que cuando llegues tendrás a tu disposición dinero suficiente para hacerte de varios cambios de ropa para los días que te debas de quedar allá, puesto que no quiero que regreses hasta que el asunto esté completamente solucionado, ¿quedó claro?.

Edward lo miraba sorprendido, realmente no había tenido en sus pensamientos y mucho menos en sus planes el tener que viajar en ese momento.

-Pero tengo que viajar ¿ya, ahora? – preguntó tontamente, lo cual le hizo ganarse de un suspiro exasperado y una mirada de impaciencia por parte de su jefe.

-Sí. Ya. Ahora – afirmó, imprimiendo en su tono de voz un deje de impaciencia – ¿Puedes hacerlo sí o no? – le preguntó enarcando una ceja.

Edward inmediatamente, ofendido, cuadró los hombros y lo miró fijamente.

-Por supuesto que puedo – contestó algo molesto.

-Bueno, para que no pierdas más tiempo mi chofer te llevará hasta tu casa para que recojas el pasaporte y de inmediato te llevará al aeropuerto, lleva tu laptop ya que dentro de poco te enviaré todos los informes para que estés lo suficientemente al tanto de la situación y sepas qué hacer, yo me quedaré al mando de esta sucursal mientras no estés – dijo a modo de despedida dirigiéndose hacia la puerta, se volteó antes de llegar a la salida y lo miró, seriamente – sobra decir que espero informes de todos y cada uno de los pasos que vayas a dar y mucho más aun, espero que consultes primero conmigo antes de tomar cualquier tipo de decisión, eres un novato aun en esto y créeme Cullen no soy muy fan de las equivocaciones. – Acto seguido salió de la oficina del cobrizo dejándolo boquiabierto e indignado ante sus crueles palabras.

Eleazar miró la puerta que acababa de cerrar.

-Algún momento me lo agradecerás muchacho – dijo entre susurros para sí mismo. Ya que él era perfectamente conocedor del lío que se traía su hija con aquel hombre y realmente lamentaba que Edward estuviera cayendo en las redes de Tanya, porque aunque Eleazar quisiera mucho a su pequeña rubia no se cegaba ante ese amor; y realmente esperaba que ese muchacho abriera los ojos antes de que fuera demasiado tarde y perdiera lo realmente valioso de su vida. – solo espero que este tiempo lejos te haga recapacitar.

Y luego procedió a dirigirse hasta la oficina que tenía destinada para él cuando iba a aquella sucursal.

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Al día siguiente…

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Había podido dejar solucionado todo con mucha facilidad gracias a la ayuda de su segunda familia.

Luego de haber tomado la decisión todo había marchado como la seda.

Aunque no tanto así cuando tuvo que hablar con Billy, el hombre que también la adoraba como a una hija. Le explicó entre sollozos todo lo que había sucedido con Edward, le contó cómo se sentía por dentro ante aquella situación que la mataba por dentro y sobre todo hacerle conocerla decisión que había tomado.

Billy como el padre protector que se sentía quiso buscar al infeliz que había dañado tanto a su niña, pero los ruegos de Bella y su pedido de ayuda lo detuvieron, porque aunque lo que quería realmente era desmembrar al desgraciado de Edward, lo primero era Bella.

En tiempo récord y con ayuda de los tres: Esme, Carlisle y Billy; pudo dejar arreglado todo en su mayor parte: cambió la cerradura de todas las puertas y ventanas de la casa que fue su hogar durante toda su vida, le encargó a Esme que contratara a alguien para que la mantuviera limpia y en buen estado eso sí impidiendo tanto como le fuera posible que Edward volviera a pisar aquel lugar nuevamente; empacó todas sus cosas y las llevó a un almacén donde las dejaría hasta que estuviera realmente asentada en el nuevo lugar al que se dirigía, así como también todas las pertenencias personales que Edward tenía allí y se las entregó a su madre, dejó firmado un poder absoluto que le otorgaba a Billy todas las facultades para la toma de decisiones que tuvieran que llevarse a cabo en la empresa, Bella confiaba ciegamente en Billy y éste nunca la defraudaría, ya que al ser un hombre solo en la vida ya tenía en su testamento a Bella como única heredera de todos sus bienes, aun cuando ésta no tuviera ni un ápice de idea sobre aquello.

Dejó saldada la deuda con la constructora que había contratado para hacer las reformas en la que, hasta hace un par de días atrás, iba a ser su clínica veterinaria al tiempo que cancelaba el proyecto, importándole poco el valor adicional que tuvo que pagar por ello.

Se despidió de Ángela y Jessica, sus mejores amigas, a quienes les prometió estar en contacto tanto como y cuanto pudiera.

Ellas no estuvieron muy de acuerdo en que Bella se fuera de esa forma, la alentaban a enfrentarse a ese imbécil y cantarle sus cuatro verdades, incluso comentándoles que ellas estarían dispuestas a ayudarla si quería desahogarse golpeándolo; pero la decisión de Bella ya estaba tomada.

Con ayuda de sus verdaderos seres queridos logró encontrar la forma para borrar todo rastro de su paso por el aeropuerto y sobre dónde sería su destino.

No quería que Edward tuviera fácil el encontrarla, no quería verlo, ni saber de él en mucho, muchísimo tiempo, si es que algún día realmente lograba perdonarlo al menos.

-Prométenos que llamarás y que estarás en contacto continuo con nosotros – suplicó una Esme afligida y llorosa.

Carlisle y Billy no estaban en mejores condiciones con sus ojos enrojecidos.

Se encontraban en el aeropuerto Heathrow, a pocos instantes de que la castaña abordara su avión.

Bella la miró, con su rostro también desbordado por las lágrimas que solo eran el resultado del dolor que sentía, dolor por la pérdida del amor que la mantenía firme en el mundo y dolor por dejar a aquellas persona que siempre la habían querido realmente, pero a pesar de eso sentía que era lo que tenía que hacer, debía de tomar distancia, de alejarse de todo aquello que ahora le causaba tanto daño, de alejarse de él.

Miró a ambos hombres que las observaban como mudos espectadores y les regaló una triste sonrisa, tomó las manos de su tía y las apretó suavemente.

-Prometo contactarme con ustedes cada vez que me sienta en condiciones – les dijo mirándolos alternativamente – pero ustedes han prometido darme mi espacio, necesito decidir aún muchas cosas, poner en claro mis pensamientos – jaló suavemente a Esme hacia su cuerpo – pero no porque no me comunique seguido con ustedes quiero que piensen que no los quiero más en mi vida eh, porque eso no es así, solo necesito tiempo.

Y ellos la entendían e intentaban ser fuertes por ella aun cuando en aquel momento lo único que querían era encadenarla a ellos y no dejarla ir a ningún lado, nunca.

Pero ella no necesitaba eso, Bella necesitaba dar otro rumbo a su vida para así poder sanar su corazón y su alma, heridos por la persona que más amaba en su vida.

Por los altavoces escuchó el ultimo llamado para abordar el avión que la alejaría de aquella ciudad que la había visto crecer y sobre todo de quienes eran su familia, debía abordar aquel avión que la llevaría lejos del hombre que más daño le había hecho en la vida.

Abrazó fuertemente a todos, susurrándoles palabras de cariño y promesas de una pronta comunicación, tomó su equipaje de mano y luego de inspirar profundamente giró su cuerpo y dio el primer paso que la llevaría a su nueva vida… o más bien a retomar la vida que cuando bebé le había sido arrebatada; eso sí, nunca olvidaría a aquellas personas que dejaba atrás, a quienes abrazados la miraban alejarse, cada uno interna e intensamente deseándole que en su nuevo destino pudiera resurgir como el ave fénix, que su alma renaciera de las cenizas y encontrara muchos motivos para volver a sonreír plena y sinceramente; deseos que esperaban se cumplieran aun si ellos no tuviesen cabida en esa nueva vida…

Porque Bella no se consideraba un cobarde al irse de aquel modo, no, solamente necesitaba tiempo y espacio para poder superar todo el dolor que sentía por dentro, todo ese dolor que le provocó la persona más importante de su vida. Porque aunque no lo había reconocido abiertamente ni siquiera para ella misma, la enseñanza que sus padres le habían dejado: el no rendirse nunca ni flaquear ante las adversidades; estaban siendo su motor para no decaer; y al no ser una persona rencorosa esperaba poder albergar el perdón en algún momento del futuro que se abría ante sus pasos…


Bueno chicas… nuestra Bella tomó la decisión de irse.

Antes que nada quiero explicarles que tenía que sacar a Edward del mapa para que Bella pudiera arreglar todo, así que ahí tienen la explicación del repentino viaje de Edward.

¿Qué creen que pasará de ahora en adelante? ¿Cómo creen ustedes que reaccionará Edward cuando se entere de que Bella se ha ido y sobre todo cuando sepa los motivos por los cuales ella se fue? ¿Cuál creen ustedes que será la reacción de Esme y Carlisle cuando tengan a Edward en frente? Espero sus teorías.

Muchas gracias por sus comentarios, alertas y favoritos; lamento no haber podido responderles a todas, pero espero hacerlo a futuro en la medida de lo posible.

Nunca me cansaré de decirles: muchas gracias por darle una oportunidad a esta historia.

Hasta la próxima, besos.