Aclaraciones: lo que está en cursiva son noticias, pensamientos o recuerdos / los saltos de escena son -D.S.-
Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Hiro Mashima. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.
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Capítulo 12: Yo soy el culpable…
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Desde que Jude Heartphilia había recibido la negativa de los dragones de regresarle el dinero que fuere de Lucy y que por derecho le correspondía, aunado a la clara amenaza de los Pegasus, despidió a todo personal que hubiese en la mansión, técnicamente le quedaban menos de quince días de vida, sabía que no podría reunir todo el dinero que le estaban pidiendo ellos, no encontró más opción que sumirse en el alcohol para ahogar la desesperación que sentía en esos momentos.
El sonido que hizo una puerta al ser cerrada bruscamente lo sacó de sus pensamientos de autocompasión y odio desmedido para con los dragones, no era la primera vez que escuchaba esa clase de ruidos en la enorme mansión en la que solo él vivía, desde que se había deshecho de todo el personal los había empezado a escuchar, puertas que aparecían abiertas, los golpes de estas al ser cerradas, igual las ventanas aparecían abiertas, las cosas cambiaban de lugar, las llaves goteaban y el sonido de pasos recorriendo los pasillos o en los cuartos de arriba de su oficina se había vuelto tan habitual como respirar; al principio, cuando empezó a escuchar pasos y puertas cerrándose pensó que era alguien que se había metido a la mansión y le estaba jugando una broma o saqueando la casa, revisó todas las grabaciones de seguridad y nada, ni una sola persona había entrado al lugar, fue cuando recurrió a la bebida.
Escuchó lo que parecía ser un susurró, no podía ser cierto, su mente le estaba empezando a jugar bromas – Jude – había escuchado claramente que ese susurro decía su nombre – Jude – volvió a escuchar que lo llamaban – estoy aquí – era una suave voz femenina la que lo estaba llamando – te necesito – no podía ser cierto, no era real, en ese momento arrojó la botella de whisky que tenía en las manos y se refugió en un rincón de su oficina, se tapó lo oídos y empezó a susurrarse a sí mismo que no había escuchado nada, que todo era producto de su imaginación, que nada era real.
Y desde esa primera vez siempre escuchaba que lo llamaban, la misma voz femenina aclamando su nombre, diciendo que lo necesitaba y él siempre tapándose los oídos ante esas frases, también los pasos se habían hecho constantes, el ir y venir de unos tacones retumbaba por el lugar.
Una de tantas noches, cuando se había acabado la última botella de whisky que tenía en su oficina salió de esta, había empezado a recorrer la casa como alma en pena, como despidiéndose de la mansión que tanto había presumido, los quince días que le habían dado los Pegasus estaban por terminar, solo dos días más y ellos vendrían por él, estaba completamente seguro que lo iban a matar no sin antes hacer que él cediera la casa y los ferrocarriles; no se arrepentía de nada, había tenido todo cuanto había querido, todo el dinero que necesitaba y una mujer que mientras la utilizaba presumía, de lo único que se arrepentía era de no haber matado antes a su hija, el que ella hubiese conocido a los dragones fue un movimiento que no esperaba, así como el poder que les había dejado y esa maldita estrategia empresarial donde ellos se quedaron con su dinero alegando que los cadáveres que encontraron no arrojaban la identidad de las personas, que no podían declararla oficialmente muerta ya que todas las pruebas eran circunstanciales. Esperaba que ella se estuviese revolcando en el infierno junto a su madre.
Estaba tan sumido en su odio hacia su hija y su mujer que no se dio cuenta hacia donde lo habían conducido sus pasos, cuando levantó la vista vio en donde estaba, había terminado justo en la puerta de la habitación de su mujer, no se había acercado a ella desde que el testamento de esta fue leído y el abogado entró a buscar los objetos que conformaban la lista de pertenencias que le serian dadas a Lucy cuando se hiciera mayor, pero ahora las dos estaban muertas y él lo estaría en dos días más. Abrió la puerta de la habitación, se encontraba como él la recordaba, lo que le llamó la atención era que estaba tenuemente iluminada, con la vista empezó a recorrer la habitación hasta que la enfocó en la figura de una mujer que se encontraba sentada en frente del tocador, peinándose el cabello como siempre lo había hecho.
- Layla… - susurró al reconocer a la mujer, sus ojos se habían abierto todo lo que podían, el fantasma de su mujer estaba ahí, en su cuarto. Ella al escuchar que él la llamaba despegó su vista de su reflejo y la enfocó en el reflejo del hombre a su espalda.
- Jude – dijo ella con su suave voz de siempre, se giró en su sitio dándole la cara al hombre, ella estaba como él la recordaba, como antes de haberla enfermado; ella extendió su mano hacia él, estaba invitándolo a acercarse a ella.
- ¿Qué… haces… aquí? – preguntó con miedo, pero había empezado a avanzar hacia ella.
- He venido por ti – respondió suavemente, eso hizo que el hombre se detuviera en su camino hacia ella – ¡he venido para llevarte conmigo al infierno, al lugar donde los hombres como tú pertenecen, a donde pertenecen los asesinos! – La espectral mujer se había levantado de su lugar, estaba avanzando hacia él – ¡se lo que me hiciste, tú me mataste y no me iré de aquí hasta llevarte conmigo! – Jude salió corriendo de la habitación dejando a la espectral mujer sola en el lugar, se refugió en la habitación más alejada repitiéndose a sí mismo que no fue real, que su esposa estaba muerta, que era producto de su imaginación y del alcohol.
- D. S. –
Lisanna se encontraba en su casa luchando con sus propios demonios, desde que había tenido su pequeño encuentro con los "Asesinos de las Iniciales" no la abandonaba si no era estrictamente necesario, no solo tenía a los Pegasus tras ella, los asesinos más buscados del país también estaban tras ella. Sus hermanos la notaban extraña y cuando solían preguntarle la razón ella solía tartamudear y ponerse nerviosa, ellos supusieron que fue por la muerte de Natsu.
- ¿En verdad le hicieron los funerales en Fairy Tail? – preguntó esa tarde a su hermana mayor cuando esta se encontraba probándose un nuevo diseño que había confeccionado.
- Sí – respondió con su dulce voz de forma calmada – se los hicimos después de que Wendy terminara de hacerles la necropsia, todos los análisis arrojaron que eran ellos, era algo que no queríamos creer pero los registros dentales no mienten, en efecto, eran ellos.
- ¿Y porque no hacen publica esa noticia? – volvió a preguntar, quería saber las razones de eso.
- Porque Lucy dejó un poder en manos de los dragones donde los autorizaba a usar su dinero en sus empresas, ellos lo invirtieron en un proyecto nuevo y si hacen publica la noticia de su muerte el proyecto se acabaría y se haría público también, eso es algo que no les conviene, no por el momento.
Lisanna se quedó callada por un momento, se imaginaba que algo así estaría pasando, en verdad que los dragones se valían de todo con tal de tener más dinero, incluso el ocultar la muerte de uno de los herederos para seguir teniendo dinero - ¿Y quién va a ocupar el lugar de Natsu? – le surgió esa duda, ¿a quién iba a nombrar Igneel como heredero de todas sus empresas?
- A Sting – se estaba poniendo de nuevo su ropa – fue uno de los que más sufrió por la muerte de Natsu y Lucy, él admiraba a Natsu por eso Igneel lo va a dejar como su heredero, cree que Natsu lo hubiese querido así, pero eso lo harán publicó una vez que el nuevo proyecto de las ganancias esperadas y recuperen el dinero de Lucy, hasta ese entonces se lo regresaran a Jude y harán publica la muerte de ambos.
La menor se volvió a quedar callada, entonces Mirajane volvió a hablar – no puedes comentar esto con nadie, te lo dije porque eres mi hermana y el guardarte secretos trajo consecuencias desagradables la primera vez, así que por favor, no hables de esto con nadie – Lisanna solo asintió ante la petición de su hermana, por una vez en su vida mantendría la boca cerrada.
- D. S. –
Los últimos dos días de la miserable existencia de Jude Heartphilia fueron los más largos y tortuosos que pudo haber experimentado en carne propia, se mantenía encerrado en su despacho todo el tiempo, ahogado entre botellas de alcohol y restos de comida descompuesta, no salía de este lugar si no era absolutamente necesario, desde que descubrió que el fantasma de su mujer lo estaba acosando evitaba salir del lugar, los pasos y los ruidos que ella hacia eran una tortura para su cerebro, no quería estar ahí pero no tenía el valor de abandonar la mansión, estaba preso dentro de su propia casa por voluntad propia.
Desesperado tomó papel y pluma y comenzó a escribir en ellos, anotando todo sus pesares de los últimos días, cuando terminó de desahogarse tomó el papel y lo doblo por la mitad evitando que se leyera en contenido, abrió uno de los cajones de su escritorio y saco una caja de piel negra, la abrió con temblor en las manos por la medida que iba a tomar, dentro de esta caja había una pistola que descansaba en una cama de terciopelo junto con las balas respectivas para ser usadas, lentamente fue armando la pistola, le quitó el seguro,corrió la cámara y se apuntó el mismo a la cabeza; a las afueras de la habitación se podían escuchar los pasos del fantasma de Layla acercándose hacia su oficina, esa era su única salida, ese día se cumplía el plazo que le habían dado los Pegasus, en cualquier momento iban a entrar por esa puerta y le iban a hacer pagar de una forma u otra todo lo que les debía, sabía que lo iban a torturar hasta la muerte misma y después lo matarían como el perro que era, no sin antes dejarle todos a ellos y eso era algo que no podría soportar, tampoco quería ver al fantasma de su mujer riéndose por la tortura que lo iban a hacer pasar; cada vez los pasos se hacían más fuertes, más cerca, tomó el arma y se apuntó en la cien – lo siento – fue lo último que logró susurrar con lágrimas en los ojos, tenía miedo por lo que iba a hacer, iba a tomar la salida fácil, la salida que tomaban los hombres como él cuando todo lo que habían hecho venía a pasarle la factura y ellos no tenían como pagarla.
El fantasma de Layla se estaba acercando cada vez más a la oficina del hombre, estaba a punto de abrir la puerta pero el sonido de un disparo la detuvo de su acción, dejó caer la mano y miró con lastima el lugar, después desapareció de ahí, ese hombre ya estaba muerto.
- D. S. –
Esa tarde Jellal Fernández se encontraba trabajando en su oficina como todos los días desde que aceptó el puesto de jefe de la policía de Magnolia, pasó de ser un simple investigador a ser el encargado de movilizar todos los cuerpos policiacos en esa ciudad y sus alrededores, demasiado trabajo para un hombre pero alguien tenía que hacerlo, no se quejaba de eso, la verdad le gustaba su trabajo, la satisfacción que sentía al atrapar a los criminales era su mejor recompensa, estaba revisando los expedientes del caso de los "asesinos de las iniciales", estaba buscando algo que los llevara con ellos, algún indicio que les dijera quienes eran, algo de dónde agarrarse para saber a donde tenían que dirigirse pero no había nada, ni una sola pista que los llevara a descubrir su identidad, esos asesinos eran demasiado listos, nunca dejaban huellas que los incriminara; dejó de lado los expedientes, no iba a encontrar nada de valor en ellos y la cabeza ya le estaba empezando a doler de tanto pensar en esos asesinos, en algún punto de su mente creían que nunca iban a dar con ellos, en verdad era frustrante pensar así siendo él el jefe de la policía.
- ¡Señor! – la voz de uno de los agentes que trabajaban para él lo sacó de sus ideas con respecto a los asesinos que más que asesinos parecían fantasmas, lo volteó a ver con algo de interés por el tono tan agitado que había empleado el hombre al entrar a su oficina sin siquiera haber pedido permiso para hacerlo - ¡Acaban de llamar diciendo que Jude Heartphilia está muerto en su mansión!
- ¡¿Qué?! – Fue lo primero que salió de su boca, tenía los ojos muy abiertos por la revelación que le decía su agente, tanto fue el impacto de la noticia que se había levantado de su asiento y golpeado ambas manos en el escritorio de la impresión - ¡¿Quién dio esa información?! – preguntó de manera apremiante, parecía que alguien se estaba deshaciendo de los Heartphilia de a uno por uno, primero la misteriosa muerte de Layla, después la de su hija Lucy y por último la de él, alguien los quería fuera del negocio.
- Nos llegó una llamada anónima señor.
- ¡Bien, llama a cinco agentes más y prepara los helicópteros, nos iremos a averiguar qué tan cierta es esa información! – el hombre asintió ante la orden de su jefe y salió a preparar todo lo necesario para ir a averiguar si era cierto que Jude Heartphilia estaba muerto. Jellal tomó su teléfono e hizo una llamada.
- Wendy – habló cuando la persona del otro lado contestó – necesito que me mandes una ambulancia aérea a la mansión Heartphilia, al parecer encontraron a Jude Heartphilia muerto y vamos a investigar ese hecho – después de recibir la respuesta de la peliazul colgó la llamada, tomó su saco y se dispuso a subir a la azotea donde los helicópteros lo estaban esperando.
En todo el camino hacia la mansión del hombre se la pasó callado, pensando en quienes podrían querer muerto a ese hombre; llegaron a la mansión justamente antes de que el sol se ocultara, mientras sobrevolaban por los terrenos de esta pudo observar que dos personas salían del lugar y se subían a un vehículo que estaba estacionado en el camino de grava que partió del lugar de manera apresurada - ¡síganlos! – les ordenó a los del segundo helicóptero que llevaba con él, el piloto obedeció la orden y se dispusieron a seguir al vehículo, el helicóptero en donde se encontraba Jellal aterrizó en uno de los jardines frontales de la casa, bajó junto con los dos hombres que lo acompañaban y se dispusieron a entrar a la casa.
La puerta estaba más que abierta, así que tomó un par de guantes y se los colocó, no quería contaminar una posible escena del crimen, los agentes entraron tras el preparados para lo que fuere que hubiese en esa casa, la salida sospechosa de esas personas lo tenía intrigado; todo en la casa parecía estar en orden, lo único que no cuadraba en el lugar era la gruesa capa de polvo que había en el lugar, signo inequívoco de que el hombre vivía solo desde hacía bastante tiempo, la alfombra tenia múltiples marcas de huellas solo visibles por la gran cantidad de polvo que había en ella, se podían apreciar lo que eran las marcas de unos tacones y de los zapatos de un hombre, subían y bajaban de las escaleras así que empezó a seguirla en busca del lugar a donde se dirigían, llevaban a una solo habitación de puertas dobles, con delicadeza empujo la puerta que se encontraba sema abierta y lo vio, el cuerpo de Jude Heartphilia tendido sobre su escritorio, se acercó más para poder verlo mejor y en efecto, estaba muerto, el cadáver del hombre descansaba sobre un charco hecho con su propia sangre, tenía los ojos cerrados y en uno de sus manos la pistola que había usado para quitarse la vida, después de admirar por un momento esa macabra escena se dedicó a contemplar el lugar, la peste de la comida descompuesta y las botellas de alcohol estaba muy presente en el lugar, había montones de basura regadas por todos lados, al parecer el hombre había estado viviendo en esa habitación por mucho tiempo; fijó su vista en el librero que estaba en el lugar y notó que estaba desordenado, se acercó a contemplar el lugar y vio que ahí estaba lo que parecía ser una caja fuerte pero no podía asegurar nada ya que el lugar estaba vacío, sea lo que fuera que había en ese lugar se lo habían llevado las personas que habían entrado a la casa.
Uno de los agentes que iba con él entro a la habitación en donde se encontraba Jellal y empezó a tomar el registro de lo que había en el espacio, hasta que algo llamó la atención del hombre, un pedazo de papel doblado que descansaba en el piso, estaba manchado también por la sangre del hombre – señor – llamó al peliazul que estaba por abandonar la habitación a la espera de que llegara la ambulancia aérea que le había pedido a Wendy, este se volteó y fijo su mirada en el agente que le llamaba – encontré esto – y le tendió la hoja de papel después de haberla fotografiado como era debido para anexarlo a los registros, Jellal se acercó a este y tomó la hoja que le mostraba para poder leer el contenido de esta.
A quien encuentre esto: si estás leyendo esto quiere decir que estoy muerto. Yo, Jude Heartphilia escribo esto como medio para encontrar consuelo entre toda la locura que me embarga; confieso que yo y, solo yo soy el principal culpable de la que alguna vez fue mi esposa, fui el causante de su muerte, durante años la envenené con tal de quedarme con toda su fortuna pero al enterarme de que todo se lo había dejado a nuestra hija Lucy empecé una campaña para poder deshacerme de ella en cuanto cumpliera la mayoría de edad, yo fui el culpable de todos los atentados en contra de su vida y fui yo el responsable de la muerte de ella al contratar a las personas que se encargaron de ponerle fin a su vida.
En estos momentos escucho los pasos del fantasma de mi esposa acercarse hacia mí, ella me está esperando para llevarme al infierno y yo estoy dispuesto a irme con ella…
Jellal siguió leyendo el resto de la carta, componía una lista de nombres direcciones y números privados, estaba delatando a todos sus socios y los negocios de este. El hombre había estado sufriendo de alucinaciones en los últimos momentos de su vida, posiblemente causadas por la gran cantidad de botellas vacías de alcohol que se encontraban en el lugar. La luz de la ambulancia aérea que había mandado Wendy lo distrajo de sus conclusiones con respecto a la carta que había dejado el hombre, salió de la habitación después de regresarle la carta al agente para que la guardara en la bolsa para evidencias que correspondía.
Y aqui más intriga! :P si dejan Reviews los contesto en el proximo capitulo :D
