El Legado de Anubis.

Capitulo 12: El Hijo de la Muerte.

Estuvieron caminando por toda la ciudad infestada de Elogios sin descansar ni un solo instante. La noche les habia caido de sorpresa y no tuvieron otra opcion mas que detenerse a descansar en algun lugar, y se adentraron en una casa que habia sido abandonada seguramente para huir y salvarse del ejercito de los muertos. Cuando entraron, Joey y Tristan fueron los primeros que consiguieron un sillon, que unicamente eran dos y esos dos ya se los habian ganado. Los demas tuvieron que dormir en el suelo, aunque segun el hijo de Ra, dormir en el suelo no era tan malo, y Atem le contesto que si y que lo unico malo ahi era que tendrian que soportar sus horribles ronquidos, y asi empezo una nueva y ridicula discucion hasta que Tea los callo a los dos con un grito que lleno toda la sala de estar. Despues de ese grito, lo ultimo que Atem y Radames isieron fue mandarse una mirada de Te odio para despues dormirse.

Habia mucho ruido an donde quiera que fuese el lugar donde estaba; se podian escuchar gritos y llantos a lo lejos. A lo lejos se veia una multitud que avanzaba lenta y ordenadamente mientras cientos de personas corrian austadas lejos de aquella multitdud que estaba detras. Atem entrecerro los ojos para ver de que o quien se trataba, y se encontro con algo que seguramente te daria un infarto: los Elogios. Aquella multitud de esqueletos vivientes avanzaba como un ejercito apunto de entrar a la guerra con armas en mano; los Elogios de enfrente llevaban lanzas sostenidas en forma vertical con un pañuelo rojo amarrado en el palo de la lanza, y los Elogios de atras llevaban otro tipo de armas como espadas y hachas.

Atem corrio de ese lugar a toda velocidad, pero mientras corria la escena donde estaba comenzo a cambiar. Ahora se encontraba parado encima del agua de la playa de Alejandria. Detras de el se encontraba Faros, una pequeña isla que se veia desde la costa de Alejandria que daba a ver un ambiente hermoso, pero ahora todo se encontraba en completa ruina. Las aguas estaban totalmente descontroladas y a cada momento las olas chocaban unas con otras haciendo todo un escandalo maritimo por todos lados. Al frente habia un gran desastre. Se podian ver todos los lugares desruidos y a cientos de Elogios caminando como los habia visto la primera vez o en pareja como guardias resguardando la ciudad.

Iba a caminar a la costa cuando detras de el se escucho que algo empezaba a emerger del agua, ya que se escuchaba el sonido del agua callendo hasta volver a su lugar de origen. Volteo hacia atras para ver que estaba pasando, y parado enfrente de el, con la mirada fija en la suya se encontraba un hombre de unos treinta años que sostenia un baston en manos. Uno de sus ojos parecia estar desviado ya que miraba por todos lados descontroladamente, pero unos segundos despues ese ojo se concentro directamente en Atem como si el fuera lo unico que lo mantenia en un solo lugar; Atem dio un paso hacia atras al percatarse de que ese ojo lo habia mirado. El posedor de ese ojo solo formo una sonrisa de lado y despues, el ojo que miro a Atem empezo a brillar en un destello medio amarillento que cego a Atem.

Desperto exaltado. El sol estaba apunto de salir y todos aun seguian dormidos; Radames se encontraba dormido de una forma muy graciosa, estaba apollado de rodillas con la cara en el piso y con el lugar donde la espalda pierde su nombre arriba. Atem casi se desata a carcajadas cuando vio a Radames de esa forma, sabia que el chico era muy gracioso pero eso revasaba los limites de un payaso. Se levanto del suelo y se dirigio a la ventana para ver como salia el sol, lo que se le habia hecho costumbre hacer. Su pie ya parecia encontrarse mejor, lo que le permitira moverse con mayor libertad y velocidad.

-¿Que fue todo eso?- Se pregunto Atem mientras veia como el sol comenzaba a salir.

-¿Que fue que, Atem?- Pregunto Franco, quien estaba parado detras de el.

-Hola, Franco, no te oi despertar- Dijo Atem ya que la presencia de Franco lo habia sacado de su mente.

-El silencio tambien es una de mis mejores cualidades. Pero respondeme esto, ¿que querias decir cuando te isiste la pregunta a ti mismo?- Dijo el mexicano con mucha curiosidad.

-Pues, anoche tuve un sueño en el que vi que toda la ciudad estaba destruida. Primero, estaba parado en medio de una calle y alrededor habia mucha gente corriendo de un monton de Elogios avanzando como un ejercito. Depues, estaba parado en el mar cerca de la isla de Faros, habia muchos Elogios caminando por todos lados como si fueran guardias. Y por ultimo, del agua salio un hombre... Eso fue todo.

-Valla, sueños asi no se presentan todo el tiempo... ¿Has tenido otros parecidos?

-Si. Cuando estaba en Domino me llegaban sueños de lo mas raro. En el primero que tuve soñe que estaba muerto o creo que me habian matado- Dijo Atem sorprendiendo a Franco.

-Los sueños tienen muchos significados, Atem. Algunos son buenos y otros son malos... No quiero darte malos animos pero, el sueño que tuviste se le llama sueño predictor. Estos sueños te representan como sera tu futuro o el de alguien mas por medio del descanso. No estoy diciendo que vallas a morir, pero si se te presento una escena asi, creo que tal vez tu destino no sea acabar con Khalid, Atem- Explico Franco de la manera mas comprensiva que pudo.

-¿Me estas diciendo que morire intentando detener al hijo de Anubis?- Pregunto Atem.

-Solo es una suposicion, Atem. Los sueños no siempre tienen la razon- Dijo Franco, intentando hacer que el faraon no se diera falsas ideas.

-¿Y que tal si es sierto?... Franco, mañana es mi ultimo dia de vida. Si no derroto a Khalid ahora, no podre hacerlo mañana.

-Oye, tu nunca me dijiste nada de tu tan corto tiempo de vida... Creo que encontrar a Khalid ahora sera un gran problema.

-¿Tu crees?- Dijo el faraon con algo de sarcasmo.

En ese momento, Radames empezo a despertar con un gran bosteso. Se levanto del piso y se estiro para que despues se oyera el tronido de sus huesos. Y para finalizar, se rasco la cabeza haciendo que su cabello se alborotara mas de lo que estaba y el lugar donde la espalda pierde su nombre.

-Hola...- Saludo Radames con voz adormilada-... ¿Que hay de desayunar?- Agrego, tallandose los ojos.

-No tenemos nada para desayunar, Radames- Le respondio Franco.

-Que mal... Ay, viejo, desperte con el cuello adolorido. Siento que me ahorcaron, oigame- Dijo mientras se tallaba el cuello con insistencia- ¿Deveritas, deveritas no hay nada de desayunar?

-No empieces- Dijo Atem para tratar de evitar un teatrito por parte del Hijo del Sol.

-Viejo, llevo como dos dias sin comer, no me digas que tu no sientes hambre. Creo que estas sufriendo lo mismo que yo- Decia Radames mientras se sentaba en el piso.

-Mira, si me sigues recordando la comida te voy a agarrar a cachetadas, Radames- Amenazo Atem.

-Atem, Radames, ya basta. Podemos conseguir comida en algun mercado de la ciudad. No hay problema- Dijo Franco tratando de tranquilizar al faraon y a el hijo de Ra.

-Entonces que sea rapido. No creo poder soportar mucho mas antes de que me coma a ustedes dos- Decia Radames agarrandose el estomago.

-Vamonos antes de que Radames se convierta en canibal- Comento el faraon dirirgiendose a la puerta de salida.

Tomaron algunas precauciones antes de salir de la casa, y cuando notaron que no habia ningun Elogio a la vista salieron de la casa en busca del primer mercado, tienda o refrigerador que encontrara primero. Para su suerte, habia un mercado abandonado a unos cuantos metros lejos de la casa en la que se ospedaron. Entraron y llenaron un carrito de todo lo que pudieron, mientras que Franco cuidaba la entrada para que estuvieran seguros de que ningun Elogio los atacaria en su viaje de regreso. Y una vez que salieron de sus compras semales como lo habia diagnosticado Radames, salieron de la tienda con todo y carrito para no tener que llevarseo todo en bolsas o cargando.

Una vez que llegaron a la casa Franco se ofrecio para hacer el desayuno y como ni Atem y ni Radames (en especial Radames) no sabian cocinar, dejaron a Franco hacerlo. Mientras Franco preparaba el desayuno, el faraon y Radames hablaban en la sala sobre cosas sin sentido que eran fundadas de la boca de Radames, y sin que Atem se lo pensara, mientras estaban charlando Radames saco un cigarrillo, se lo puso en la boca y luego le extendio la mano a Atem como esperando a que le diera algo.

-Se que aun lo tienes, Atem- Dijo Radames dejando confundido a Atem.

-¿Aun tengo que?- Pregunto Atem, quien habia quedado confundido.

-Mi encededor. Lo deje en el parque cuando tu y yo estabamos hablando sobre quien era el Hijo del Sol, ¿recuerdas?- Dijo Radames aun con la mano extendida.

-Lo siento, Radames, no creo que aun lo tenga- Dijo Atem, quien no recordaba haber traido el encendedor con el.

-Claro que aun lo tienes- Dijo mientras hacercaba su mano a la bolsa de su pantalon. De la bolsa saco un pequeño encendedor color plata con la Rosa de los Vientos grabada- Te dije que aun lo tenias- Agrego y despues encendio el cigarrillo con el encendedor.

-Que extraño, no recuerdo haberlo traido- Comento el faraon al ver el pequeño encendedor en las manos de Radames.

-No lo recuerdas porque nisiquiera lo tocaste cuando empacaste todo para venir aqui- Dijo mientras de su boca salia un monton de humo- Mira, este encendedor no tiene grabada la Rosa de los Vientos nada mas porque si, la tiene grabada para que jamas se me pierda.

-Radames, no te entiendo- Confeso el joven emperador.

-Pues pon atencion cabeza de puercoespin- Al escuchar eso, Atem se sintio algo indignado- Lo que estoy tratando de decirte es que este encendedor aparece en cualquier lado donde yo este. No se me puede perder porque la Rosa de los Vientos que tiene grabada aqui- Señalo el dibujo en el encendedor- lo guia para encontrarme a mi.

-Que cosa mas rara- Comento Atem y despues vio como Radames despidio humo de su boca.

-Si, tambien pense eso al principio. Yo lo creé, ¿sabes?. Lo modifique para que el gas nunca se le acabara y lo de la Rosa de los Vientos tambien fue idea mia- Decia Radames con mucho orgullo.

-Wow, si que eres ingenioso- Dijo Atem sin quitarle la vista al encendedor.

-Lo se, mi madre y mi padre me lo dicen todo el tiempo- Dijo Radames haciendo que una pequeña pero notable sonrisa se dibujara en el rostro de Atem. Despues, Radames volvio a escupir humo.

Estuvieron hablando durante varios minutos, los demas ya estaban despertando y unos cuantos minutos mas tarde, Franco habiso a todos que el desayuno ya estaba listo. Los primeros en llegar fueron Radames, Joey y Tristan, quienes eran los que mas hambre tenian y que mas comida comian. Todos quedaron mas que impresionados al ver a ese trio comer como si no hubiera un mañana, era normal ver a Joey y Tristan comer de esa manera, pero nunca se hubieran imaginado que Radames fuera peor. La mejor parte de ese desayuno fue cuando solo quedaba un pan y el trio de comelones se pelearon por el pedazo de pan como si fueran perros y gatos que no habian comido en meses, pero al final fue Radames quien gano.

Despues de haber desayunado Franco, Atem y Radames decidieron que deberian seguir con la busqueda de Khalid. Nadie se nego, pues sabian que tenian que derrotar a Khalid y acabar con el de una buena vez. Pero lo mas preocupante para todos, pero en especial para Tea, era que al faraon solo le quedaba ese dia de vida y no podrian encontrar a Khalid a menos que un milagro se les presentara. Durante todo el camino todos pudieron notar la ya avanzada debilidad del faraon, ya que se tomaba con insistencia el pecho y a cada momento tenia dolores de cabeza; todo eso ya estaba preocupando mucho a los demas debido a que parecia que el faraon podia fallecer en cualquier momento.

-Hey, faraon, ¿estas seguro de que puedes continuar caminando?- Pregunto Radames al ver el estado del faraon.

-Claro que puedo. Solo es un... pequeño efecto de haber perdido el Rompecabezas del Milenio... No hay de que preocuparse- Dijo Atem, quien ya hablaba con dificultad debido a que estaba muy agitado.

-Yo no calificaria eso como pequeño efecto, faraon- Comento Franco- Atem, pareciera que estas a punto de tener un infarto.

-Estoy bien, ya les dije que no es nada grave- Dijo Atem, quien no queria que se retrasaran por el.

-¿Seguro? Si quieres puedo llevarte cargando- Se ofrecio Joey.

-Muchas gracias, Joey, pero no sera necesario- Dijo Atem.

-¿Siempre eres asi de terco, Atem?- Pregunto Radames, haciendo que a Atem le dieran ganas de tumbarlo al piso.

-No vallas a empezar, Radames- Dijo Franco- Atem, ¿seguro que puedes continuar?

-Ya les dije que si- Respondio el joven emperador.

-Bien, entonces sigamos por...

Antes de que Franco puediera terminar lo que diria, cientos de Elogios aparecieron por todo su alrededor logrando acorralarlos a todos. Al ver al ejercito de los muertos a su alrededor, todos se juntaron unos con otros para poder protejerse de los soldados esqueleto, pero estos no intentaban nada ni siquiera estaban preparando sus arcos como lo habian hecho los otros, parecian solo estar ahi para acorralarlos. Cada quien tenia en la mirada a varios de los Elogios para estar al tanto de cualquier movimiento que todos esos sacos de huesos pretendieran contra ellos.

A Atem se le hacia cada vez mas dificil poder mantenerse en pie ya que se estaba empezando a marear y sentia que las piernas lo defraudarian en cualquier momento, pero no podia darse por vencido ahora que se les habian presentado todos los Elogios juntos. Lo unico raro que habia en todo eso era que ninguno de todos aquellos esqueletos se movia, apenas si se podian escuchar las tenebrosas y agitadas respiraciones de los Elogios juntos.

-¿Porque no se mueven?- Pregunto Joey, quien se estaba desesperando ya que le daba mucho suspenso que esas cosas estuvieran paradas enfrente de ellos como esperando el momento indicado para atacarlos.

-Debes de estar esperando algo, o tal vez solo quieren que...- Antes de que Radames terminara lo que iba a decir, se escucho una profunda y horrorosa voz que venia de los Elogios, pero nadie logro escuchar bien lo que habia dicho- ¿Que dijeron?- Se volvio a escuchar la voz a lo lejos, pero nadie pudo entenderla otra vez- Lo siento, no te puedo escuchar.

Cuando Radames dijo eso, los Elogios que tenian enfrente comenzaron a dispersarse a los lados, abriendo un camino en el cual una figura caminaba en su direccion lentamente. La figura que venia por ese camino no se podia divisar muy bien, pero se podian notar sus prendas rotas que colgaban de su cabeza y de su cuerpo; tambien se podia notar como su pierna izquierda estaba un poco desviada hacia abajo, mientras que su brazo derecho colgaba a la altura de su pecho. Despues de unos minutos, aquel ser comenzo a ser mas visible y se pudo notar mejor su rostro, el cual no tenia un ojo, ni nariz, la piel era de un color cafe muy palido y a la vez oscuro, ademas parecia estar muy gruesa; tenia la quijada ligeramente desviada hacia la izquierda, una parte de la cara era puro hueso, mientras que la otra era piel quemada y le faltaban algunos dientes. Sus ropas era una tunica blanca muy sucia con partes rotas por todos lados, la cual estaba siendo sostenida por una vieja cuerda alrededor y calzaba de unas sandalias egipcias que ya estaban muy desgastadas. En su mano derecha sostenia una filosa y oxidada espada, mientras que en la izquierda traia un escudo de madera ya muy viejo y desgastado.

-Dije, que el amo ya viene en camino- Anuncio lo que sea que fuera esa cosa.

-¿A si?- Dijo Radames- ¿Y quien es exactamente "el amo"?

-Chico, no deberias hablarles de esa forma,- Dijo Franco poniendole una mano en el hombro a Radames- quien sabe lo que podrian hacer.

-Tranquilo, Franco, solo quiero hacerle escupir unas cuantas cosas a este... Elogio antes de que su amo se presente- Dijo Radames, a quien no parecia importarle lo que el ejercito de los muertos pudiera llegarles a hacer.

-Bueno, pero tampoco abuses de tu suerte, ¿no crees?- Pregunto Atem.

-Momia, cierra la boca yo se lo que estoy haciendo- Dijo Radames, quien no parecia tener nada de nervios al estar enfrente de esas cosas tan horribles.

-Ya estuvo que caberemos nuestras propias tumbas- Comento el faraon.

-Uy, que falta de confianza me tienes, Atem- Dijo Radames de manera divertida- Creeme, cuando se trata de sacar la basura, soy el peor y mi madre me lo tiene muy confirmado... Pero cuando tiene que ver con patearle los traseros a unas calacas inmortales, señores tienen ante ustedes al campeon mundial.

-¿Y como piensas darles una paliza sin armas?- Dijo Tristan- No es por ser pesimista, pero ellos son como cien veces mas que nosotros y ademas tienen armas.

-¿Quien dice que nosotros no?- Dijo Radames para despues extender una mano y al instante, en su mano aparecio una espada y en la otra un escudo de plata con el Ojo de Horus en el centro.

Luego a Atem, Yugi, Joey, Tea, Tristan y Franco le aparecieron las mismas armas en las manos. El hijo de Ra parecia tan confiado, que de su pantalon saco otro cigarrillo, lo encendio y empezo a fumar tan tranquilo que ni parecia que estaba apunto de ser atacado por el ejercirto de los muertos. El Elogio que tenian al frente parecia muy indignado al ver la tranquilidad con la que Radames actuaba, seguramente aquel tipo debia de estar pensando que deberia de estar aterrado, pero lo unico que ese monstruo no sabia era que ese muchacho era el hijo de Ra.

-Y bien, ¿donde esta tu amo?- Pregunto Radames al tiempo en que dejaba que el humo del cigarrillo se escapara de su boca.

-Aqui- Dijo alguien detras de todos.

Los Elogios que estaban detras de ellos comenzaron a abrir un camino al igual que lo habian hecho con el Elogio que habia dado el anuncio de que el amo vendria. Cuando la persona que habia dicho esas palabras se iso presente, Atem quedo con un nudo en la garganta al verlo: era el mismo tipo que habia visto en el sueño que tuvo. No lo podia negar, era el mismo y lo sabia debido a que pudo reconocer el ojo de color rojo que miraba a todos lados mientras que el otro se mantenia en un punto fijo, y quien podria olvidar ese baston. Volteo a ver a Radames, y este dejo caer el cigarrillo de su boca cuando vio al tipo que estaba frente a ellos, derepente saco a Deos del bolsillo de su pantalon y le apunto al tipo, y una vez que la aguja dejo de girar los ojos de Radames le dieron a conocer a todos que el chico habia quedado impresionado. Atem movio los labios como diciendo ¿es el? y ante eso Radames asintio con la cabeza dejando a Atem igual que el.

-¿Quienes son ustedes? Pense que todos los habitantes de Alejandria habian huido- Dijo el tipo, quien miraba con indiferencia a todos.

-Mas respeto, amigo, tal vez nosotros no quisimos irnos de Alejandria- Dijo Radames con toda seguridad.

-¿Que estas haciendo?- Le susurro Atem- Pense que sabias quien era. Si sigues haciendo eso tal vez nos mande al otro mundo sin que tu padre lo pueda evitar.

-¿Que esta pasando aqui?- Pregunto Franco metiendose a la conversacion.

-Radames nos va a meter en un gran problema, eso es lo que esta pasando- Dijo Atem.

-¿A que se refiere, Radames?- Pregunto Franco.

-No pasa nada, ustedes tranquilos. No creo que este tipo nos haga algo... claro a menos que no sea quien yo creo que es- Dijo Radames- ¡Oh, diablos!

-¿Ahora que tienes?- Preguntaron Atem y Franco al mismo tiempo.

-Ese idiota me iso tirar mi cigarro, ¡y era cubano!- Dijo Radames istericamente, mientras recogia el cigarro del piso- Habra muchos traseros adoloridos al final de esta pelea.

-Tranquilizate, Radames, seguramente tienes mas de esos guardados en algun lugar- Le dijo Franco.

-Si, pero ese era el ultimo cubano que tenia. Creo que voy a llorar- Dijo al tiempo en que se cubria con la manga de la camisa.

-¡Oye tu!- Llamo el tipo que estaba detras de ellos. Radames volteo al instante.

-¿Me estas hablando a mi?- Dijo Radames volteando a ver al sujeto que los llamo.

-Si, a ti. Te llamas Radames, ¿verdad?- Dijo el tipo del baston.

-¿De parte de quien es la pregunta?- Dijo Radames quitandose la manga de la camisa de la cara.

-La pregunta fue de mi parte. Me llamo Khalid... y soy el hijo del señor de la muerte.

Al escuchar eso, todos se quedaron petrificados por la sorpresa, y el corazon de Atem comenzo a palpitar mas fuerte, haciendo que callera al piso de rodillas.

Hola a todos los que acaban de leer esto, he aqui la continuacion de El Legado de Anubis, espero que les haiga gustado ¿Que les parecio la aparicion de Khalid? ¿Que creen que le pase a Atem? ¿Podra Radames recuperar su cigarillo cubano? Descubran esto mas adelante en El Legado de Anubis. Mando un super gran agradecimiento a DarkYamiMotou, Dragonazabache, AyumiYamiMotou, 3LiizaLuniita y Urara. Bueno, esto es todo por un capitulo. Nos vemos. Adios.

Riux, Chaitooo.