Disclaimer: One Piece y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Eichiro Oda


Anteriormente:

El equipo liderado por Luffy se ha dispuesto a explorar los alrededores de la meseta Ennies no sin antes haber incrementado su número de integrantes con la inclusión del doctor Chopper, el guerrero Wiper y el agente Sanji quien ha aparecido inesperadamente.

La cuadrilla se ha dividido en partes, Wiper ha actuado solo tomando la ruta oeste, encontrándose con una rara especie animal a la que se ha lanzado en persecución. Zoro, Sanji y Robin se dirigieron al norte, pero el cabo de cierto tiempo Sanji ha desaparecido.

Luffy, Usopp y Chopper han tomado la ruta sur, mas Chopper ha detectado un olor extraño apartándose del grupo y Luffy ha sido abarrancado por un acantilado frente a los ojos de Usopp. De este modo Luffy ha terminado por encontrar que su rival la ladrona está en la misma selva.


Del odio al amor hay una aventura

Capitulo 12: Luffy vs Nami

Caminaba arrastrando los pies y cabizbajo, dejando salir de vez en cuando un suspiro derrotista. Con todo, el cansancio no se comparaba con el peso del fracaso que cargaba a sus espaldas; si, por que hoy por segunda vez consecutiva había fallado una misión.

Claro, en esta ocasión Shirohige si se había indignado y justo le acababa de poner una (bien merecida) regañada .Por si fuera poco la expresión de preocupación de Jinbei y la cara larga de Marco habían conseguido nada mas que intensificar los sentimientos de ineptitud que le torturaban.

Y para acabar de colmarla su sensei Shanks se había soltado riendo a carcajadas al recibir la explicación del gran fallo.

¿Qué tenía de divertido? Si Shanks recién acabara de ver la serie favorita de ambos "La cabra superhéroe con armadura de bronce", entendería el por qué de su tronchante reacción (Y es que para ambos esa serie de comedia era lo máximo ¿Cómo no soltarse a carcajadas?).

Pero aquí en lo personal, el asunto era todo menos cómico ¿Qué tenía de divertido que una ladrona tramposa le hubiera arruinado una misión por segunda vez consecutiva?

Por primera vez en su carrera de explorador, Monkey D, Luffy estaba en una mala racha, si bien de vez en cuando fallaba alguna misión, jamás le tocó errar dos veces consecutivas por culpa de la misma persona.

Que sensación tan incómoda, volver a casa con nada más que un montón de arena egipcia en los pantalones. Lo único que quería en estos momentos era a llegar a su cuarto, donde no habría quien lo molestara, así podría pasarse la tarde en paz, comiendo carne compulsivamente y viendo la televisión (Hoy iban a pasar un capitulo doble de "la cabra superhéroe con armadura de bronce", al menos eso le alegraría el día).

Pero en cuanto dio su primer paso dentro de su cuarto, sintió que algo le faltaba ¡Era su fiel sombrero de paja! Pero si acababa de dejarlo antes de ir a recibir su patada en el trasero por parte de Shirohige…

¡Tenía que ser un ladrón! Ugh, cuanto le fastidiaba esa palabra, le recordaba a esa "naranjadita" que ya no soportaba ni en los pensamientos, casi podía sentir sus risas burlonas retumbando en sus oídos ¡Arghh!.

Ah, pero el lad…es decir, el ratero había dejado una nota sobre el sofá:

"Si quieres tu sombrero, nos vemos en el techo"

Ese secuestrador, tenía que tener muchas agallas como para atreverse a llevarse su tesoro.

Pero antes de salir a cazar al culpable, encontró algo en el suelo; una pista sobre el criminal.

Un pedazo de salami.

Su rostro se relajó al instante, ahora todo tenía sentido. Solo había una persona adicta al salami en todo el bunker.

Portgas D. Ace, alias "Puño de fuego"

Ese Ace, por si fuera poco ahora hasta su hermano estaba en su contra, ya era mucho que se atreviera a cabrearlo robándole su más precioso bien.

Sin perder un tiempo más, abandonó su cuarto corriendo a toda máquina, recorrió los pasillos empujando a quien se le cruzaba y subió las escaleras para abandonar el bunker y llegar al techo, no le importo siquiera el tomarse un instante para abrigarse antes de salir al congelante frio de Rusia. Quería su sombrero y lo quería ya.

-Luffy, al fin llegas- le recibió la inconfundible voz del secuestrador de sombreros. Cínicamente este se encontraba recargado sobre el pretil metálico protector, portando su sombrero tejano negro que hacia juego con su gabardina de igual color, girando entre su dedo índice el objeto de la disputa.

-¡Ace devuélveme mi sombrero!- le reclamó al instante acelerándose hacia su hermano.

Portgas a su vez reaccionó elevando el objeto de la disputa alejándolo del alcance de su bajito hermano menor, quien empezó a empujarlo y a dar inútiles saltitos intentando coger la pieza de paja.

-¡No estoy de humor Ace, dame mi sombrero!-.

-No Luffy, tenemos que hablar y muy seriamente- dijo dedicándole una mirada penetrante que termino paralizando al joven; pocas veces el despreocupado Portgas se mostraba tan estoico.

-A-Ace- replicó un tanto intimidado por la expresión de quien tenía al frente

Ace colocó el sombrero de paja sobre su sombrero negro, inmediatamente se tomó un instante para sacar de su abrigo un pedazo de salami y llevárselo a la boca y empezar a masticarlo como si se tratase de un palillo –Bluffy ¿No crees que le bdebes una eshplicacion a tu hermano mabyor?- preguntó con pronunciación casi inteligible debido a la pieza de carne que remordía compulsivamente y con avidez.

-¿Una explicación?-

Ace se tragó el salami de golpe y se hizo para enfrente separándose de la barra -Si, una explicación ¿Seguro que no tienes algo que contarme?- el silencio de su hermano menor provocó que el Portgas se decidiera a lanzar la estocada -¡Que está pasando contigo Luffy! ¿Qué no confías en mí?-.

-No entiendo de que estás hablando- le respondió mas confundido que nunca, mas por que su hermano empezó a reírse ¿Qué todos acababan de ver un episodio especial de "la cabra superhéroe con armadura de bronce"? ¿Por que seguían con eso de reírse de él?

-Que contradicción, no sé si debería de estar molesto o alegre contigo- le aventó el sombrero para que lo atrapase, dejando a un lado el juego del secuestrador –Pero vaya, parece que al fin estás madurando- terminó sacando el pecho con orgullo.

-Ace, como que ya se te subieron los salamis a la cabeza-

-Pues en estas últimas dos semanas el que ha estado actuando muy raro has sido tú Luffy- volvió a recargarse con los codos contra el pretil –Suena increíble que el novato del año, el joven que impresionó al mismo Shirohige, el protegido de Shanks, el diestro aventurero que derrotó al arsenal andante Don Krieg…haya fallado dos misiones relativamente fáciles al hilo-.

Apretó los puños de la frustración, Ace prácticamente acababa de lanzarle una bofetada mental.

-Algo pasa contigo y creo saber que es- dijo alzando el dedo índice y sonriendo en complicidad –Me han llegado los informes de que tus fracasos se deben a que una atractiva y misteriosa ladrona te ha superado boicoteándote tus asignaciones- explicó poniendo énfasis a la palabra "atractiva" para recalcar sus intenciones.

-¡Ella no me ha superado! E-es solo q-que- dudó nervioso antes de lanzar su respuesta final -¡Es bien tramposa, no tiene honor de explorador!-

-¿Y acaso Krieg, Kuro y todos los demás villanos que has enfrentado tenían el más mínimo honor?- le preguntó, ganándole la objeción con lógica –No tendría sentido que con todas las dificultades que has vivido, perdieras contra una simple ladrona-

-No es una simple ladrona, ella es, grr- gruñó sintiéndose incapaz de describir a la mujer de largos cabellos naranjas con el adjetivo "hábil y tenaz"

-Pero ahora que lo pienso, si tiene algo de sentido que hallas fallado; esta vez se trata de una chica después de todo- guiñó un ojo y añadió –Y por lo que tengo entendido ella es todo un portento-

-Me estás confundiendo- se quejó totalmente perdido.

-¡Por dios Luffy! Sé que eres medio cabezón, pero hacerte el baka en estos momentos no te queda, tu nerviosismo te delata, así que ya escúpelo de una vez- señaló a su hermano de forma casi acusadora -Luffy ¿Qué hay entre ti y esa ladrona? ¿Acaso no sientes algo raro pero agradable cuando la contemplas? ¿Algo lo suficientemente intenso como para hacer que olvides todo lo demás pierdas la concentración y falles la asignación?-.

Esas preguntas que parecían más acusaciones le dieron con todo, llevándolo a enfurecerse -¡Ya me canse de que todos me pregunten sobre esa ladrona! ¡No la soporto, me cae pero mal, ella es tan…tan…!- se quedó buscando una palabra, pero no le llegaba nada a la cabeza.

-¿Tan qué?- alzó una ceja esperando el adjetivo.

Se puso las manos en la cabeza y dejó salir su frustración en un grito -¡Aghh no se! ya déjame en paz Ace, no quiero hablar de mis misiones en México y Egipto y sobre esa tonta, tonta ladrona-

Se dio la vuelta decidido a regresar a su cuarto, ahora sí que ya no quería saber más, estaba más que harto, ahora solo quería ir a echarse una siesta.

-Vaya, vaya, ahora resulta que eres un cobarde hermano mío ¿Qué no tienes los pantalones ni para ser honesto contigo mismo?- le cuestionó haciendo que se detuviera a medio camino.

Ya no lo toleró más, con la sangre hirviendo se dio la media vuelta y le dedicó una mirada disconforme a su hermano-¿Qué dijiste? ¡Vuélvelo a decir y te patearé el trasero!-

-Hace medio año, yo fui a una misión en Venezuela ¿recuerdas que pasó? Me atrasé dos semanas en regresar al bunker, pero a diferencia de ti, yo no me escudé en mentiras y excusas, me paré frente a Shirohige y con todo orgullo respondí "Yo Portgas D. Ace, conocí a una maravillosa chica de nombre Nojiko, asumo mi responsabilidad en el atraso y no me arrepiento de haberme tomado un par de semanas para estar con ella" -.

-¡Ace, no me provoques!-

-Y tú no te hagas el tonto, esa ladrona no es un rival como todos los que has tenido, algo está pasando contigo y quiero saber que es- demandó con ese aire de hermano mayor protector que le caracterizaba.

Enfuriado fue a ponerse frente a frente contra su hermano -Ella es mala, mentirosa, engañosa e insoportable ¡Eso es todo lo que necesitas saber!-.

-¿Seguro? No querrás decir "Ella es única, es hermosa, ama la aventura como yo y en realidad siento algo lindo cuando la veo"- le señaló con el dedo índice -¿Qué crees? Tus fracasos, nerviosismo y actitud parecieran indicar eso, no hay cosa que vuelva más idiota a un hombre que caer cautivado ante una mujer- sin contenerse, soltó la mortal estocada final –Y tú desde que conociste a la ladrona tú has sido la definición de "idiota"-.

El Monkey sintió unas ganas intensas de soltarle un puñetazo a Ace, pero se aguantó y le volvió a dar la espalda, limitándose a gritarle -¡Tú eres el que está siendo un idiota!-.

-Luffy ¿Te gusta esa joven ladroncita?- le cuestionó directamente.

-A mí me gusta la exploración y la carne ¡Pero a la ladrona la odio!-

-Bueno, dicen que del odio al amor hay un…-

-¡Cierra la maldita boca de una vez!- exclamó confrontando a Ace frente a frente incluso yendo a chocar su frente contra la de él, en actitud retadora y agresiva.

El Portgas al fin bajó la intensidad de sus declaraciones y se limitó a dar una afirmación con total seriedad –Lo único que me queda claro es que ella es tu debilidad, por eso fallas ante ella, Luffy-.

-¡¿Y qué te importa eso?! ¡Son mis misiones, es mi vida y yo hago lo quiero, así que deja de meterte conmigo!- dejó de invadir el espacio personal de su hermano y prosiguió en su arranque de ira –Y que quede claro que yo sé que es lo que siento contra esa ladrona! ¡La odio, la odio y la odio aun más! ¿Entendido?- empezó a caminar a paso rápido, dirigiéndose hacia las escaleras, no quería oír más.

Ace suspiró consternado –Luffy, tú me preocupas, eso es todo-.

Pero él ya no quiso escuchar mas, en este instante solo tenía una cosa en mente y era irse a dormir por dieciséis horas en su sofá -Déjame en paz, no necesito que te preocupes por mí-

Esa fue la última vez que Luffy hablaría con Ace, de haber sabido que así sería, le hubiera gustado hacer las cosas de otra manera. Mas nunca imaginó que poco más de dos semanas después, en su misión de rescate de Ace, terminaría encontrándose con la persona la discordia, su rival, su dolor de cabeza y… ¿Su debilidad?


En la selva del Congo, al sur de la meseta Ennies, poco después de las 16:00 horas

Ella estaba aquí ¡Justo frente a sus narices! ¿Por qué hoy? ¿Por qué en esta misión tan importante? Maldita sea, la desgraciada tenía que venir a atravesársele otra vez ¡¿Cuándo terminarían sus encuentros con la infame ladrona?!

Su espalda estaba pegada al árbol detrás de sí y se encontraba incapaz de calmar sus nervios y la sensación molesta en la boca de su estomago, por más que se repetía a sí mismo "Calmado, calmado", su cuerpo se negaba a reaccionar. Que la traviesa mujer estuviera tarareando una fastidiosa canción no ayudaba a calmar sus nervios.

Incertidumbre, desconcierto, inseguridad, irritabilidad, temor, un sinfín de emociones se mezclaban dentro de su cabeza.

No lograba controlarse ¿Cómo hacerlo si tenía a la odiada ladrona de cabello naranja a unos cuantos metros de distancia? Ella era la responsable de sus fracasos, de múltiples regaños y problemas, ella era…

-"No, ella no es mi punto débil ¡No es mejor que yo!"- exclamó a la vez que se propinaba un bofetón, no podría aceptar la idea de estar volviéndose débil ante ella.

Hoy era su oportunidad de oro, de superarla, de superarse a sí mismo. Cerrar de una vez por todas con ese historial de fracasos que llevaba encima. Esta vez fallar no era una opción, estaba en esta selva con el propósito de recuperar a Ace y no regresaría con las manos vacías, hoy no.

Alzó sus frías y pálidas manos, poniéndolas frente a su campo visual, observándolas con determinación -"Se acabó, a partir de hoy todo me va a salir bien. Ya no perderé con la ladrona y encontraré a Ace"- cerró los puños sintiéndose motivado a triunfar

Esa malvada ladrona dejaría de ser su piedra de tropiezo, de una vez por todas la capturaría y no volvería a perder jamás, jamás.

Inhaló profundamente y exhaló el aire de sus pulmones lentamente, desechando todo indicio de estrés e inseguridad.

Se asomó cautelosamente por un lado del tronco y la observó, seguía de espaldas a con él recolectando unas flores azules vulnerable y distraída, era la primera vez que la encontraba de tal forma. El instinto le indicaba que se le dejara ir de inmediato, pero a pesar de que el impulso era fuerte, no cometería el mismo error que cuando enfrentó al hombre leopardo: lanzarse sin ir preparado. Antes debía asegurarse de estar equipado adecuadamente.

Haber, en su cintura traía el látigo que Brook le había regalado, si lograba utilizarlo con la misma pericia que su ídolo cinematográfico Indiana Jones, entonces le sería de gran utilidad, ya se imaginaba utilizando para colgarse de las ramas, para coger cosas, para hacer que la ladrona se tropezara.

Ahem, como que ya se estaba desviando mucho del tema, en fin ¿Qué mas cargaba? Bueno, por supuesto que contaba con su fiel Remington Magnum y su cuchillo de supervivencia, claro que no era algo que quisiera utilizar, herir gravemente a la ladrona no era una opción, no era lo que quería ya era una rival, no una enemiga mortal.

¿Qué entonces no contaba con nada más que su látigo? Eso sonaba mal, de inmediato se sacó la mochila de su espalda y empezó a buscar sus pertenencias; una linterna, cerillos, vendajes, decenas de baterías, en fin, objetos que de poco le servirían en la inevitable confrontación.

Cuando aún seguía hurgando, un flashazo le llegó de repente.

-"Ah, pero si cuento con los hongos del poder"- la expresión le cambió por completo, sonriendo ampliamente debido al pensamiento favorable –"Les llaman hongos Afro ¡Y los sujetos con afro son ultra poderosos! Eso significa que si como los hongos afro yo…"- estiró los brazos hacia arriba en postura de victoria y sus ojos destellaron como luces –"¡Me convertiré en un superhombre! Resistente como un androide, rápido como un chita, poderoso como un Gyojin y lo mejor de todo ¡Podré volar!"-

Buscó en su mochila, se asustó cuando al hurgar no daba con los hongos afro, pero al fin terminó encontrando dos de ellos, no eran tantos como los que recordaba haber recolectado en la selva, pero seguro que con ese par le bastaría ya que había escuchado de Robin que eran muy pero muy potentes y efectivos a la hora de "entrarle con todo a las luchitas calientes".

No entendía esa última frase de Robin (y menos por que Usopp se había puesto rojo como tomate y Zoro había sonreído de forma rara al escucharla), pero estaba convencido de que en caso de que la lucha se pusiera intensa, esos hongos serian su carta del triunfo.

Cuidadosamente los guardó en su bolsillo.

De sus labios profirió una discreta risilla, ahora sí que se consideraba preparado, frotó las palmas de sus manos y respiró profundamente, era el momento de la verdad –"En la academia militar me dijeron que un el factor sorpresa puede ser la diferencia entre la victoria y el fracaso. La ladrona está desprevenida recolectando plantas, quizás pueda acercarme a sus espaldas y capturarla"- se limpió el sudor de su frente con el antebrazo izquierdo al mismo tiempo que sujetaba su látigo con firmeza con su mano derecha. Entonces con un brusco pero sigiloso movimiento se dio la vuelta retirándose del tronco de árbol que le servía del escondite.

La adrenalina corrió por sus venas, los músculos de sus piernas preparados para impulsarlo y sus cinco sentidos aguzados, se acercaría a paso rápido y la capturaría con el látigo en un solo movimiento.

Ella no tendría tiempo siquiera de verlo, mucho menos reaccionar.

Esta vez el sería quien sorprendiera y no la chica.

Ella era suya.

Y ella…e-eh ¿Eh?... Por los bigotes de Shirohige ¡La ratera no estaba! ¡No había ni rastro de ella! P-pero hace unos instantes ella estaba recogiendo plantitas ¡Había desaparecido!

Se mordió el labio inferior y entonces empezó a avanzar al frente con total cuidado, evitando que siquiera el sonido de su pisar lo delatara, su rival debía de estar cercas, todavía estaba con la posibilidad de pillarla.

Pistas, pistas, debía de haber una pista que le indicara hacia donde se había dirigido; podrían ser huellas o tallos de las flores que había estado arrancando.

-"¿Adonde te fuiste?"- preguntó en su interior mientras seguía caminando al frente, alejándose del árbol de grueso tronco y acercándose a un árbol más bajito, cuyas ramas llegaban casi al nivel de su rostro, su mirada permanecía fija al punto donde ella había estado hace unos momentos –"No alcanzo a ver alguna pista ¿Cómo no dejaría huellas?"-

El corazón le latía a un mayor ritmo a cada segundo que transcurría al igual que su concentración aumentaba a cada paso que daba. Como si fuera un detective esmerándose en resolver el misterio, como un león que busca a su despistada presa, como un policía siguiendo el rastro del delincuente.

Ladrona, infame saqueadora ¿Dónde estaba? La encontraría, no tendría oportunidad contra el por qué la capturaría con maestría y entonces le haría cosquillas con una pluma de ave hasta que accediera a soltar toda la verdad que el necesitaba saber, sí, eso sonaba muy bien…demasiado bien, excelente plan, quizás también podría…

-Hola Luffy-kun- le saludó una voz justo en el momento en que maquinaba mas técnicas de "tortura" como obligarla a oír las horrendas grabaciones de Vista cantando mientras se baña, o interrogarla portando una espeluznante mascara de jabalí.

-Ah hola- respondió instintivamente…pero un segundo ¿Acaso?

-¡Whoaa!- gritó aterrado cayendo de sentón hacia atrás a la vez que se le salían los ojos de orbita y sentía que el corazón se le quería detener de golpe.

Y es que al alzar su mirada unos grados más hacia arriba, observando justo al frente se había encontrado con que el rostro de la ladrona estaba de repente a escasos diez centímetros de la faz de él, solo que en posición invertida ¡Nunca en ningún encuentro la había tenido tan cercas! ¡Su archienemiga estaba colgando de una rama del árbol! se sujetaba de la rama por medio de las coyunturas de las rodillas, de modo que la gravedad hacia de las suyas estirando sus largos cabellos naranjas hacia abajo. Sus brazos cruzados y la traviesa sonrisilla pintada en su rostro la hacían ver muy confiada ¿y por qué no? Hasta aparentemente alegre por el encuentro.

Frunció el ceño debido al coraje que le daba la expresión burlona de la ladrona y mostró su dentadura que apretaba por causa de la humillación que le acababa de propinar al hacerlo caerse tan ridículamente contra el suelo, peor es que su trasero había aterrizado justo sobre una afilada piedrecilla, acto que le había sacado un par de lagrimillas ¡Que peor humillación que estar en estas circunstancias a merced de los inquisitivos ojos de la mujer que tanto odiaba!

Fue normal que terminase expresándose con hostilidad hacia su rival – ¡Desgraciada ladrona!-.


Vaya, esto era increíble, en lo particular ella no era el tipo de persona que cree en una cosa tan irracional como lo es el destino, pero esto que estaba pasando era ya demasiado exagerado como para considerarlo una coincidencia mas.

La primera vez que se había encontrado con ese bobo explorador en México, lo había tomado por un novato y si bien él había opuesto resistencia, lo consideró una víctima más de su vida de ladrona. Pensó que tras ese fracaso, ese amateur de sonrisa tonta se retirara de estar jugando a ser aventurero.

La segunda vez en Egipto igualmente no se sorprendió mucho, después de todo se había corrido un rumor de que en una cueva cercana a El Cairo se ocultaba un gran tesoro. Seguro que ese chico era un cazador de tesoros. Nuevamente le ganó la posesión del tesoro, lo que hizo que ella se sintiera mas satisfecha. Le subió la estima propia mostrar por segunda vez que ningún cazador de tesoros se puede comparar a las dotes de ladrona profesional que ella poseía.

Pero ya para el tercer encuentro en Perú, empezó a aumentar en sospechas, como que ya no era normal que se lo encontrara por una tercera ocasión, la incertidumbre la llevó a preocuparse ¿Qué tal si era un agente encubierto que la estaba investigando? Consternada se tomó tiempo para investigar con cuidado, siguiéndolo sin que se diera cuenta y obteniendo información sobre él, así fue como se enteró de cuál era el nombre del despistado muchacho; Monkey D. Luffy y su profesión; Explorador de la liga Grand Line. Jaja esa organización no era una amenaza para ella, era seguro que el legendario Shirohige tenía cosas más importantes a que dirigir la mirada que a investigar a una ladrona individual. Como era de esperarse, una vez más humilló a Luffy-kun.

Pero recalcando de nuevo, esto era ya por demás ¡Cuarta ocasión consecutiva encontrarse con el moreno! Hey destino ¡Te habló a ti tonto destino! ¿Realmente existes? ¿Por qué me haces estas jugadas? Dame un respiro ¿Osas querer emparejarme con ese bruto explorador inferior? Nop, eso sí que no, mejor pensar que no existes baaaaaaaaka.

Lo había encontrado espiándola mientras recolectaba el encargo de Nyon-ba. El ingenuo muy seguramente había pensado que ella no se dio cuenta ¿Cómo podía ser tan tontín como para creérselo? ¿Qué él cabeza hueca no aprendía de sus experiencias pasadas? Estaba más que confirmada que ella era superior en todo sentido, era imposible que el inepto de Luffy-kun la sorprendiera ¡Por dios, si ella era "la gata ladrona" Nami, una mujer de acción siempre atenta a sus alrededores!

Alcanzó a observar que el chico se escondía detrás del tronco de un árbol, muy seguramente que lo hizo para planear como tomarla por sorpresa según él. Fue cuando le entró la idea de hacerle una travesura, devolverle su propia jugada.

Y si que fue sencillo hacerlo, mientras él se distraía haciendo sus planes mentales ella había aprovechado para subirse a la copa del árbol más cercano y entonces con destreza empezó a moverse entre las ramas, saltando de árbol en árbol. Fue cazando los movimientos del joven cuando este salió y se sorprendió de encontrarse con que ella había desaparecido, continuó acercándosele entre las ramificaciones del árbol buscando el momento adecuado, para entonces ahora si ponerle el gran susto de su vida, aparecerle por un enfrente poniendo su rostro a escasos centímetros de él.

Fue tan divertida la reacción que provocó en él, escuchar su "Whoa" de sorpresa a la vez que contemplaba como su rostro se trastornaba una expresión que no tenía precio para que inmediatamente se fuera hacia atrás de sentón en forma ridícula. ¡Exquisito! Una aplastante presentación que una vez más volvía a probar que ella le llevaba años y años en experiencia a ese chico.

-¡Desgraciada ladrona!- escuchó gritar a su víctima que humillada llegaba a enfurecerse con la frustración propia de un perdedor.

Soltó una burlona risilla de satisfacción y entonces se dejó caer del árbol, girándose en el aire con habilidad aterrizando de manera que amortiguó la caída con las rodillas. Tras erguirse y colocarse la mano izquierda sobre su cadera, amplió la sonrisa y le regresó la palabra –Ay Luffy-kun ¿A qué va esa mirada tuya? ¿Acaso mi belleza te ha dejado deslumbrado?- le cuestionó guiñándole el ojo muy picarona y soberbia.

-Grr- Luffy cerró los puños arrancando tierra, aumentando todavía más su expresión de odio hacia ella.

Se tocó el labio inferior con el dedo índice de su mano derecha y dirigió su mirada hacia arriba, simulando estar pensando -Si bien recuerdo la última vez que nos encontramos quedamos en sentarnos a beber una taza de café ¿O era té? No logro recordarlo, después de todo tenía mucha prisa, como explorador ya sabrás que una se emociona al tener una reliquia como el mítico reloj Inca en sus manos-

-¡Ese reloj era mío!- con rabia golpeó los puños contra el suelo.

-Oh que tristeza, parece que no me vas a invitar un cafecito, que pena, que pena- se expresó con sarcasmo, haciendo como si estuviera muy triste –Uh, pues que le vamos a hacer Luffy-kun, parece que la historia de siempre se volverá a repetir-

-¿La historia de siempre?- cuestionó a regañadientes, sin ser capaz de quitarle la vista de encima siquiera un segundo.

-Seguramente tú estás en esta selva a la cacería de un tesoro, apuesto a que otra vez compartimos objetivo, déjame adivinar- le señaló con el dedo índice –Estás tras el Poneglyph-

Volteó a ver al chico del sombrero de paja, la misma mirada de él daba la respuesta positiva.

-Aww, pero que lastima, pobre, pobre Luffy ¿De verdad venias tras esa joya? Ay pequeño, parece que aun no aprendes la lección, como dice el dicho "La tercera es la vencida" y yo te he vencido las últimas tres veces. Si en realidad no eres tan tonto como lo aparentas ya deberías de imaginarte cual será el desenlace de esta historia-.

Luffy inclinó la cabeza de modo que su sombrero le hizo sombra cubriendo sus ojos –Se muy bien que va a pasar esta vez- respondió con tono serio y tranquilo.

-Así que ya captaste que al final seré yo quien se quede con el Poneglyph. Así es la vida, los mejores triunfan y los ineptos fracasan-

El chico estaba totalmente estoico, seguramente era la resignación de que ella la gata ladrona era superior y que él nunca podría superarla. Qué bien se sentía imponerse como la mejor.

-Entiendo que te rindas, pero vamos, no te pongas triste, todavía puedes invitarme un café- le dio unos segundos para que replicara, cosa que el moreno no hizo, estaba mudo por completo, pobre perdedor

–Eres tan rarito Luffy-kun, muchos hombres se morirían por tener el privilegio de invitarme a una cena. Pero te comprendo, ahora que nos hemos encontrado lo único que quieres es volver a casa a lamentar tu fracaso-

-…- El silencio de Luffy persistía, no se le veían ganas de discutir; típica reacción en los perdedores crónicos.

-En fin, quisiera conversar un poco más, pero hay un Poneglyph esperándome, así que ha llegado el momento de decir adiós- se acomodó el maletín en la cual estaba recolectando plantas y enseguida le dio la espalda, no sin antes de mirarlo detenidamente.

-Hasta luego Luffy-kun, ah y por cierto, esa vestimenta de Indiana Jones te hace ver sexy- suspiró cansada y entonces empezó a alejarse de él con calma total.

-Espera- le dirigió finalmente la palabra

-¿Mmh?- Volteó a verlo de lado sin tomarlo mucho en serio, aun dándole la espalda

-Ya acabaste de decir tus tonterías ¿no es así? Es hora de ir a lo que importa- Luffy se puso de pie pero aun siguió con la mirada baja, de modo que la sombra seguía cubriéndole el rostro.

-Hehe, Luffy-kun, por si no lo entendiste lo del café era una broma, para empezar no hay cafeterías en medio de la selva- bromeó sin tomárselo en serio.

-Serás mía-

-¿Qué?- preguntó por primera vez encontrándose sorprendida, ese par de palabras parecían muy atrevidas por parte de Luffy, cosa inusual en alguien tan bonachón.

Alzó la cabeza de modo que ya no hubo sombras cubriendo su faz que ahora era de determinación total –Para mí la cuarta es la vencida- extendió su brazo al frente y la señaló con el dedo índice -¡Hoy te superaré ladrona!-

Se giró de nuevo quedando nuevamente de frente a él ¿Estaba hablando en serio?

-Yo te capturaré ladrona y cuando lo haga entonces obtendré lo que deseo obtener de ti- se tomó una pausa y entonces recalco con intensidad su objetivo –Tu nombre-.

Pero que férreo, en verdad iba en serio, pero ¿Por qué estaba tan aferrado en conocer el nombre de ella? ¿Qué tenía de importancia ese ínfimo detalle? De verdad que este simpático muchacho era medio raro en su pensar, pero lo más estúpido de él es que en realidad pensaba que tenía una oportunidad contra ella ¡Por favor!

-Jajaja, pero que cosas sin sentido dices Luffy-kun- rió con sorna haciendo que se tomaba todo como un juego.

-¡No me llames Luffy-kun!-

-Entonces debería de llamarte tontín, ya que es una palabra que te define por completo- le replicó provocándolo más, orgullosa se colocó ambas manos sobre las caderas y empezó a hablarle con un tono confiado -Y bien tontín ¿Como piensas superarme? Yo soy más ágil, inteligente y hábil que tú ¿Qué recurso podrías tener tu como para ganar ventaja sobre mi?-

-Instinto-.

-"¿Instinto? Este Luffy loco, como que si se le zafó un tornillo de verdad"- pensó por un par de segundos –Con que instinto, veo que estás muy decidido. Está bien acepto el reto- le dijo mientras sacaba de su maletín un par de bolas blancas y las escondía a sus espaldas –Tu instinto contra mi astucia. Si logras someterme entonces te daré mi nombre, pero si yo te gano entonces…pediré algo de ti- le guiñó el ojo e inmediatamente después aventó sus pelotas blancas al frente, las cuales al estallar dejaron salir una pantalla de humo blanco –Veamos si puedes seguirme el paso tontín- le gritó y entonces se echó a correr para huir de él.

-Agh, estúpido humo- maldijo Luffy cubriéndose los ojos con el antebrazo y tosiendo debido a la irritación del gas. Para cuando la pantalla se disipó, no había ni un solo rastro de la ladrona -¡Ahhh esa cobarde! ¡Odio que siempre haga esto!- renegó formando puños y agitando sus manos, acto seguido se desabotonó los primeros dos botones de su camisa, respiró profundamente y se lanzó a buscar el rastro de la ladrona.

Luffy vs Nami. Instinto contra Astucia. Acción contra Inteligencia ¿Quién ganaría el reto?


No muy lejos de donde se encontraban Luffy y Nami

Como un animal salvaje, Chopper se guiaba con su superior olfato de reno, yendo en persecución de ese misterioso aroma que hace ya unos minutos había captado. Como maestro original de la habilidad Zoan, el era capaz de asumir varias formas hibridas entre humano y bestia. En estos momentos estaba transformado en la forma total de un reno: era su modo "walking point"

-"Esta esencia es de un humano, pero está mezclada con el olor de hierbas y madera ¿Quién es esa persona que estaba espiándonos?"-

Estaba preocupado, en vista de que el grupo de exploración se encontraba cercas del área controlada por Dark Pluton, lo más seguro es que el espía fuera un guardia de esa misma organización inmunda.

-"Cada vez lo siento más cercano, está perdiendo velocidad"-

Decidió no preocuparse más. Desde un principio supo que existía la posibilidad de que fueran pillados en la misión de reconocimiento, ni modo, las cosas no siempre salen como uno quiere.

Y el sí que era la prueba viviente de un experimentó que salió mal.

-"Luffy y los demás confían en mí. Debo de ser valiente, valiente como Usopp"- se dijo a si mismo inspirándose en las historias que Usopp le había contado en el trayecto, relatos fantásticos, era increíble que Usopp tuviera un record de cien por ciento en disparo de francotirador "mil tiros, mil hits" o que en una ocasión sobreviviera a una emboscada de veinte hombres armados y lo más impresionante ¡Derrotar a tres luchadores de sumo!

-"Usopp es genial… ¿uh? El aroma ha dejado de moverse"- empezó a bajar paulatinamente el paso de su carrera, el fugitivo se había detenido, de hecho estaba cruzando unos arbustos localizados tan solo diez metros de distancia.

-"Probablemente me quiera tender una emboscada, lo mejor sería acercarme con el Guard Point, a menos que venga armado con una arma de un calibre muy alto, no debería de sobrepasar mis defensas"-

Con un plan defensivo en mente, asumió su forma "Guard Point", técnica defensiva en la que a su cuerpo le crecía automáticamente un denso pelaje capaz de absorber impactos.

De puntitas fue caminando hacia el arbusto, esforzándose por ser lo más sigiloso posible. Se adentró en el follaje de la planta y entonces se impulsó hacia el otro lado con un rápido movimiento, esperando soportar los primeros balazos, cuchillazos o sea cual fuere el ataque del enemigo.

-¡No te saldrás con la tuya, ahhhhhhhhhh!- gritaba a la vez que abandonaba el arbusto rodando como pelota. Pero lejos de encontrarse con un matón, se encontró con ¿Una anciana?

-¿Ehhhhhhhh?- dejó caer la mandíbula, le emergió un moco de su nariz azul e igualmente por poco se le salen los ojos de orbita debido a la sorpresa.

-¿Ahhhhh?- la anciana igualmente quedó perpleja.

Ambos se quedaron observando el uno al otro, inmóviles y sin parpadear. Para Chopper era sumamente sorpresivo encontrarse con una pequeña anciana de cabeza enorme y para la pequeña anciana era inexplicable el encontrarse con un monstruo peludo. Así duraron por cinco segundos, hasta que reaccionaron entrando en pánico.

-¡Una anciana anormaaaaaaaaaaaal!-

-¡Un monstruoooooooooooo!-

-¡Human Point!-

-¡Se transformó!-

-¡Wahhhhhhhhhhh!-

-¡Se transformó Nyooooooo!-

-E-espere anciana- Chopper logró tranquilizarse y empezó a mover sus pezuñas hacia los lados, haciendo un ademan de "espere" –Vengo en son de paz-

-¡Aléjate de mí, engendro del mal!- la asustada anciana sacó de entre sus ropas una bolsa llena de polvo amarillo, misma que lanzó hacia Chopper.

La bolsa impactó al Zoan estallando y liberando su contenido sobre el pequeño científico -¡Eck que es esto!- exclamó sintiendo una irritación en sus ojos y empezando a toser compulsivamente, en cuestión de segundos su cuerpo se sentía torpe e insensible –"Es un paralizante a base de plantas. Esa anciana tiene conocimientos avanzados en botánica"-

-No me atraparás, bestia del otro mundo Nyooooon- La temerosa anciana se dio la vuelta y empezó a huir con torpeza.

-D-debo contrarrestar este paralizante de inmediato- con las pocas fuerzas que le quedaban se quitó la mochilita a sus espaldas dejándola caer al suelo, entonces se puso a buscar una ampolleta y una jeringa –Que bueno que traje conmigo todo tipo de medicamentos, espero mi antídoto funcione a tiempo-

Mientras se inyectaba, no dejaba de observar el camino que la pequeña anciana había tomado. Esa mujer definitivamente no era de Dark Pluton, aun así ¿Por qué estaba espiando a la cuadrilla? Debía de encontrar la respuesta a esa pregunta cuanto antes.

-"¿Acaso hay más personas tras Dark Pluton? Algo aquí no cuadra, es como si hubiera más variables en juego, esto me da mala espina"-

Su cuerpo empezaba a recuperar movilidad, no le tomaría mas de un minuto recuperarse del paralizante. En cuanto fuera capaz de caminar iría tras la anciana y por el bien de la expedición averiguaría los motivos de ella.

-"Luffy, Ace, chicos, ustedes confían en mí, no los defraudaré ¡No me rendiré! ¡No descansaré hasta que haya detenido las locuras del Doctor Hogback!"-

En base a pura fuerza de voluntad, se recuperó en medio minuto. Con la mirada al frente y la determinación en alto, reanudó su persecución contra la misteriosa anciana.


Al norte de la meseta Ennies

-¿Cuánto más debemos esperar?- preguntaba el impaciente Roronoa Zoro mientras mataba el tiempo practicando estocadas contra un viejo tronco muerto.

En actitud opuesta, Nico Robin se mostraba serena, concentrada en la lectura de la bitácora de Montblanc Norland, la permanente sonrisa reservada en su rostro declaraba claramente que estaba disfrutando de encontrar descubrimientos sobre la exótica selva de Shandia -Intrigante-.

-Primero el estúpido cejas de espanta suegras desaparece súbitamente queriendo jugar al superhéroe ¿A quién cree que va a impresionar?- volteó a ver a la tranquila científica que sentada sobre una roca leía ese viejo libro perdida en su mundo –"Para que me hago el idiota, es claro que quiere la atención de ella, maldito pervertido rubio, lo que hace con tal de buscar llegar hasta la entrepierna de la mujer"- pensó a la vez que imaginaba a Sanji gritando "¡Robin-chwan, Robin-chwan!" mientras sus ojos se tornaban en corazones y su nariz sangraba, escena mental que sinceramente le causó molestia.

-Así que eso fue lo que realmente sucedió con la tribu Longarm- repitió Robin súbitamente para sí misma.

-"Ja, para empezar a ella lo único que le importan son los libros y las plantitas. El ero-cook es un ingenuo al pensar que ella le prestará las mas mínima atención"- sonrió sintiéndose aliviado sin saber ni por qué -¡Oni-Giri!- efectuó uno de sus ataques insignia contra el tronco partiéndolo a la mitad, aun así al ver el resultado puso una mueca –"El corte es aun imperfecto, tengo mucho en que mejorar"-.

-Fufu- rió Robin conservadoramente.

-¿¡Qué es tan gracioso!?- le gritó muy a la defensiva, imaginándose que se burlaba de él.

-Nada- respondió con ligereza continuando su lectura.

Gritó interrogante tras la simple contestación de la científica –"Esta mujer loca me pone los nervios de punta"- razonó dándole la espalda.

Como que no era una buena idea seguir esperando a que pasara algo interesante, mucho menos en compañía de la mujer tan enigmática que era su protegida; no entendía cómo es que a veces ella se portaba con una disposición abierta y relajada pero de un momento a otro era capaz de pasar a mostrarse reacia a conversar y con una actitud inexplicablemente defensiva.

Peores aun eran sus impredecibles comentarios, los cuales ocasionalmente venían cargados de ironía, sarcasmo o mensajes implícitos que de vez en cuando parecían tener una doble, triple o cuádruple connotación ¡Este último detalle sí que era frustrante y altamente confuso!

Esta Robin, uff… si años atrás se le había hecho complicadísimo entender a la loca extravagante Pellona y a la tímida cadete Tashigi…entonces comprender a Nico Robin era misión imposible.

-Se ve muy perturbado joven Roronoa- le dirigió la palabra y la mirada –Quizás deberíamos de utilizar nuestro tiempo libre de una manera más productiva e interesante-

¡Otra vez ese tipo de comentarios! ¿A qué se refería con eso de "utilizar el tiempo de manera más productiva e interesante"? Esa frase podría significar un sinfín de cosas ¡Decenas de ellas! No lograba captar porque esa morena no era capaz de decir las cosas directamente y con claridad ¿Y por qué diablos es que constantemente cambiaba la manera en que se dirigía a él?...Zoro, señor espadachín, Roronoa, guardaespaldas, etcétera.

Robin cerró la bitácora y la alzó con una mano como mostrándoselo a su guardián -Te ves muy estresado, quizás podríamos…-

-¡Suficiente! Sé que es lo que debo hacer- respondió agresivamente mientras cogía su radio de comunicación y empezaba a hablar –Usopp, aquí Zoro, responde de una vez, Usopp ¡Usopp!-.

Robin asumió una expresión facial de seriedad -Al igual que hace diez minutos, Usopp-san no contesta, me sorprende que no lo haga siendo él una persona tan meticulosa-.

-Sí, pero hay que recordar que lo acompañaba el desastre con patas que es Luffy. Espero no se hayan metido en problemas- se dejó caer al suelo para sentarse y descansar un rato.

-Fufu, parece que somos una cuadrilla muy problemática- asintió Robin a la vez que sacaba la punta de flecha que se había encontrado en el camino y la observaba con interés desde distintos ángulos.

-"La problemática eres tú"- contestó en sus pensamientos, decidiéndose a mejor echarse una siesta y dejar al lado de una vez sus intrascendentes cavilaciones respecto al "misterio que son las mujeres" –Me voy a dormir-.

¿Por qué Usopp no contestaba?


Mientras tanto el superior de Usopp, Luffy, seguía en su objetivo de rastrear y capturar a su némesis la traviesa ladrona de cabellos naranjas.

Luffy observaba de lado a lado, tratando de encontrar donde se había metido la ladrona. Hasta hace tres minutos la había ido persiguiendo, pero la chica resultó ser tan ágil como una gacela por lo que en un momento terminó perdiéndola de vista. La situación empeoraba ahora que se encontraba con un cambio de escenario:

La medianamente poblada área arboleada cercana al acantilado donde la encontró había desaparecido, dando paso a una selva demasiado frondosa, cubierta por todo tipo de arbustos, helechos, los arboles parecían beneficiarse del suelo rico en nutrientes ya que ahora crecían hasta treinta metros de alto desde base del tronco hasta la copa del árbol, incluso hasta había lianas colgando de tales plantas tan enormes, de hecho todo parecía indicar que era la entrada a una jungla de lianas..

Las condiciones no eran favorables para él, caso contrario para la escurridiza maestra del engaño. Bastante ingeniosa había resultado esa pelinaranja.

Cauteloso y atento a sus alrededores empezó a reanudar su búsqueda, con todos y cada uno de sus sentidos despiertos; sus ojos discurrían de lado a lado, inspeccionando el rango de 180 grados que tiene la vista humana, atento a cualquier detalle, sus oídos estaban concentrados en detectar hasta el más mínimo ruido atenuado, su olfato estaba preparado para rastrear ese olor a naranja que caracterizaba a la mujer.

De pronto se detuvo al sentir una súbita sensación molesta en el estomago. Por inercia elevó su vista hacia el árbol que estaba más cercano a su izquierda (a una distancia de diez metros), su pupila se dilató cuando en una rama del árbol localizada a veinte metros de altura se encontraba precisamente la pelinaranja, sentada muy relajada, con las piernas cruzadas y con las manos entrelazadas.

Nami bostezó y entonces le dirigió la palabra -Felicidades Indy, me has encontrado, ya me estaba aburriendo-.

-Hasta que dejas de huir, Crofty- le devolvió la comparación y es que ahora que lo notaba, su rival había elegido una vestimenta similar a la estrella de videojuegos Lara Croft: Ajustada blusa turquesa sin mangas, shorts cortos en color beige, botas de aventura y un cinto especial que sujetaba un par de pistolas, a su juicio semiautomáticas.

-No se llama huida, se llama estrategia- le corrigió con soberbia empezando a patalear levemente –Ah y por cierto, Croft es mejor que Jones-.

Luffy se sintió ofendido por el comentario, esta chica ya se estaba metiendo demasiado con él al insultar a su ídolo de las películas -¿Qué acaso eres idiota? ¡Indiana Jones es mejor que Lara Croft, solo mira las películas!-.

-Que divertido es escuchar tus babosadas Luffy, pero ya que estás tan convencido ¿Por qué no intentas demostrarme que tu teoría es verdadera?- le retó haciéndola una señal con el dedo índice de que se acercara.

-Eso es lo que haré, solo espera y lo verás- aceptó el reto sacando el pecho y soltando una bocanada de aire, entonces sacó su cuchillo de supervivencia y se acercó al árbol, con ayuda del objeto se dedicó a escalar por el tronco.

-Vaya tienes cerebro que sorpresa-.

-Ríete ahorita que puedes, que pronto estarás llorando como un bebé al que le quitaron su paleta- le respondió continuando la pelea verbal.

-Je-

-Shishi, ni creas que eres la persona más difícil que me ha tocado enfrentar- presumió, todavía estaban las palabras en su boca cuando accidentalmente se le resbaló una mano, de modo que su único punto de apoyo resultó ser el cuchillo clavado en la corteza del árbol.

-Para estos momentos yo ya había subido el árbol sin problemas- le comentó con burla.

-Ugh, te crees toda una gata escaladora ¿eh?- dijo con dificultades al sentir que el cuchillo se separaría por la fuerza que ejercía su propio peso –Pero no solo tu cuentas con trucos bajo la manga- añadió cogiendo con su mano libre el látigo, su mirada se dirigió a una estable rama que estaba tres metros más arriba -Hehe-

Abrió los ojos bien grandes, comprendiendo que es lo que el atrabancado muchacho tenia planteado hacer -"¿Está pensando hacer lo que creo en serio? Parece que se quiere tomar muy en serio eso de ser Jones"-

-¡Ea!- Luffy tiró un latigazo hacia la rama enganchándose de esta, balanceándose no sin antes retirar su cuchillo.

-Nada mal- le dedicó unos aplausos viéndolo aun desde arriba.

-No creas que eres mejor que yo- subió a la rama y se colocó de cuclillas – ¿No crees que te estás confiando mucho?-

-Y tu Luffy tontito ¿No te crees más inteligente de lo que realmente eres?- le regresó la pregunta mientras deslizaba su mano derecha por su abdomen hasta descansar sus dedos peligrosamente sobre su Beretta 96 calibre 9mm -No olvides que yo no soy una niñita, estás jugando con una gata salvaje, no vayas a salir rasguñado, purr, purr- tras ronronearle cogió su arma y la retiró de su lugar.

Luffy abrió los ojos bien grandes y enmudeció al ver que la ladrona, mejor dicho sucia saqueadora le apuntaba peligrosamente con su arma.

-Hasta que subiste, explorador de segunda- fueron las rápidas palabras de Nami antes de soltar tres disparos a la base de la rama sobre la cual estaba Luffy.

-¡Ahhhhhhh!- gritó Luffy cayendo directo al suelo con todo y rama quebrada, gracias a su experiencia amortiguó el aterrizaje, tocando el suelo algo descompuesto, pero no del todo mal.

Desde arriba Nami suspiró lentamente mientras se tocaba la mejilla derecha con el dorso del cañón de su pistola de mano.

Luffy se puso una mano sobre la zona lumbar y se tronó la cadera, se sacudió los pantalones, cogió su sombrero mas no se lo puso y luego desenfundó su Revólver Smith & Wesson 29, calibre .44 Remington Mágnum y sin siquiera voltear a ver a Nami apunto su potente arma en dirección de ella y sin vacilar dejó salir un disparo.

-¡Kyaaa!- cerró los ojos y se comprimió abrazando sus piernas, ambas acciones debido al susto -¡Me quieres matar o que pedazo de burro! ¿Cómo se te ocurre disparar a ciegas?- regañó muy, muy furiosa.

-No disparé a ciegas-

El sonido de un crujido captó la atención de Nami, así como una sensación de desequilibrio, la gruesa ramificación sobre la cual estaba sentada empezaba a resquebrajarse, producto de que la detonación del revolver había impactado la base de la rama, era impresionante que el chico hubiera sido capaz de disparar con tanta facilidad y necesitando solo un disparo para lograr su objetivo.

Luffy corrió hasta la región en la que calculaba que caería la muchacha -Jeje, ahora ven a mí- invitó abriendo los brazos esperando atraparla de una vez por todas.

No cayó en pánico, se alzó y salió corriendo por la rama hacia la orilla, acelerando lo más que daba su cuerpo para entonces saltar con el impulso.

-¡Ah se va a suicidar!- fue lo primero que exclamó el ocurrente de Luffy sintiendo que se le quería parar el corazón –Ah no, hay una liana y ella…a-ah- quedó boquiabierto al ver como desafiando la caída, la ladrona alcanzaba a sujetarse en el último instante de la liana con la misma habilidad de un trapecista –Su-sugo- se tuvo que tapar la boca con fuerza para evitar ceder al impulso de impresionarse, no caería tan bajo como para admirar a quien tanto odiaba.

-No importa cuánto lo intentes, no podrás tomar ventaja sobre mí, siempre voy un paso adelante- exclamó Nami, su largo cabello ondeaba con el aire ya que iba desplazándose al puro de liana en liana como si fuera una mujer de la selva.

Se limpió el sudor de la frente, sabía que el pensar que sería fácil atrapar a la ladrona era algo demasiado fantasioso como para poder ser cierto. Hace un año le había tocado agarrarse contra un incomodo ladrón mexicano Jean Ango y había sido un fastidio pararlo, pero esta chica de nombre desconocido estaba en otro nivel en cuanto a ser resbalosa.

Ni modo, ahora habría que darle persecución a través de las lianas. Esa opción la sacó una leve risa involuntaria.

Lo que si es que Luffy no se daba cuenta de que las emociones que estaba viviendo en este enfrentamiento eran totalmente opuestas a las que el suponía debería de sentir. Lejos de estar fastidiado, cabreado, se estaba divirtiendo, divirtiéndose con su rival, algo inconcebible para él, pero como era tan zonzo en su manera de pensar ni siquiera tomaba cuenta.

El chico del sombrero de paja, no parecía estar odiando tanto a Nami como afirmaba, cualquiera que conociera a Luffy y lo viera en estos momentos para empezar se preguntaría ¿En verdad la detesta?


Menos de cinco minutos después

-¡Espera, espera!-.

-Veo que ya le hallaste el chiste al columpiarte por lianas-.

La persecución ya estaba en un momento clave, Monkey D. Luffy ya estaba por alcanzar a Nami. La venezolana admitía que el chico era muy enérgico, no se le veía pizca de cansancio en el rostro.

-Jajaja ¡Yahoo!- gritó súper entretenido saltando de una liana a otra, quedando a una distancia mínima de la ladrona, agarrando impulso con sus piernas aumentó su velocidad hacia ella, hasta que logró colocarse a un lado de ella –Ahora sí, te tengo- sujetándose con una sola mano empezó a estirar.

-Maldición- dijo Nami buscando una manera de escapar del alcance del hiperactivo, su agilidad mental le valió encontrar un recurso; mas adelante había un árbol grueso –"Lo tengo"-.

-¿Qué?- la sonrisa de victoria de Luffy desapareció cuando la chica utilizó una maniobra inesperada; utilizó todas sus fuerzas para mover la liana a un lado de modo que pasó a un lado del tronco del árbol y no solo eso, sino que tras pasar el árbol cambió la dirección del impulso nuevamente, corrigiendo nuevamente su trayectoria hasta el centro, pero como acababa de cruzar el árbol, la liana empezó a enredarse en el tronco, así que ella terminó cambiando su dirección original a 180 grados, la tensión de la liana hizo que empezara a trozarse, pero la joven reaccionó y saltó antes de que eso pasara, aferrándose a otra liana y terminando en posición estática.

Luffy en cambio traía tanta velocidad que le era imposible realizar tal maniobra, de hecho tan rápido iba que empezó a resbalarse de las manos -¡No, eso no!- lo siguiente que se escuchó el grito de un Luffy volando por los aires dando vueltas burdamente, al menos alcanzó a agarrarse de una maraña de lianas, de lo contrario hubiera ido a estrellarse contra otro árbol –Estuvo cercas- suspiró tratando de controlar su respiración.

Nami se le quedó viendo un rato, cuando sin previo aviso sintió una contracción en su bíceps derecho -Ouch- se quejó cerrando un ojo por la recalada en el musculo, no había salido ilesa tampoco debido a la extenuante maniobra que acababa de hacer.

-Whoa, q-que es e-esto- los problemas para Luffy no terminaron aun, la maraña de lianas sobre la que estaba sujetándose empezó a desmoronarse –Todas están sueltas, me caigo-

-Jajaja- reía Nami señalándolo con el dedo índice.

-No te rías, esto no es divertido- cada vez que intentaba agarrarse de una liana, se trozaba, desesperadamente intentaba no caer, pero a todas las plantas les faltaba estabilidad.

Le quedaban cinco lianas

Le quedaban tres

Dos

Una…y esta ultima milagrosamente no cedió a su peso.

Y no solo eso, sino que al sujetarla, la risa de Nami cesó, por que sintió como se elevaba debido a una tensión en la cuerda –Que no sea lo que pienso- tragó saliva al darse cuenta de que la liana de la que se sujetaba Luffy no era más que el extremo de la misma liana de la cual se sujetaba ella, eso solo podía significar una cosa –¡O-oi Luffy, no vayas a realizar ningún movimiento brusco!-

Un grito a la Tarzán inundó el silencio de la selva. Ya era demasiado tarde.

-¡Idioootaaaaaaaaaaaaaa!- gritó viendo como Luffy se columpiaba hacia ella a toda máquina, aumentando la tensión considerablemente, era inevitable que aconteciera lo que más temía; que la tensión cortara la liana.

El AAaaaAAaa de Luffy pasó de ser un grito de la selva a un grito de susto, ya que la predicción de Nami se cumplió y al ya no tener punto de apoyo Luffy se fue volando por los aires al frente sin control y Nami se fue en caída vertical hacia abajo mientras gritaba cómicamente.

Más cómico fue que Luffy terminara estrellándose contra un árbol quedándose pegado por unos segundos en la corteza para entonces caerse dejando una marca con forma de "Luffy-kun".

Nami aterrizó de pie y por suerte de alguna manera algo la ayudo a amortiguar la caída, resultando sin el mínimo daño.

-"Ese tonto, como que eso de que pertenece a la liga Grand Line está perdiendo sentido"- se pasó la mano por la frente y exhaló aire con pesadez, se sintió movida a ponerle una soberana regañada. Levantó la mirada para verlo.

Y fue cuando por primer momento en todo el combate se le fue el aliento y sintió su cuerpo estremecerse en un escalofrió: Monkey D. Luffy había impactado el suelo completamente descompuesto, al parecer cayendo de cabeza.

-¿Lu-Luffy?- preguntó dudosa y pálida, pero el chico no se movía.

¡Como esperar que se moviera! Si había caído de esa forma tenía que haberse roto el cuello.

-¡Luffy basta de bromas!- gritó sintiendo que se le sumía el estomago, acaso ¿Acaso él había muerto? Pero si así era entonces ella tenía cierta culpa por haberlo hecho llegar a ese accidente.

-"No, yo no tengo la culpa, e-él fue el idiota que trozó la liana, si él se mató fue porque se lo buscó"- trató de excusarse, inútil, sentía la conciencia sucia; ser ladrona no tenía nada de malo para ella, pero el homicidio era otra cosa.

-"Yo no lo maté ¿Por qué me siento responsable?, además el me buscó pleito, no me debería de molestar nada, para empezar no es que el me preocupe, es solo un inepto"- se repitió para ella misma, pero al mirar de reojo el cuerpo inerte del chico, sintió algo feo en el pecho.

Empezó a imaginarse a ella regresando a casa con el Poneglyph, entonces Nojiko se le acercaría y sonriente le diría guiñando un ojo "Hola Nami, no te topaste con ese chico Luffy del que tanto hablas"

-¿Luffy? N-no, para nada, a-además no es cierto que pienso en el- respondió en tiempo real como si realmente estuviera hablando con su picara hermana mayor.

-"No seas mentirosa, bien que lo mencionas a cada rato"-.

-N-no hagas bromas, a mi me da igual ese moreno ¡Y además no lo maté!-

-"¿Cómo que matar?"-

-D-digo, yo no lo…no lo besé- respondió sin saber que decir, entonces se dio un manotazo en la frente -¿Pero qué es lo que estoy diciendo?-

Entonces la Nojiko empezó a reírse a carcajadas, pero era una risa boba, pegajosa y de hombre ¿De hombre?

Sacudió la cabeza, regresando a la realidad y encontrándose que quien se reía a carcajadas era nadamas y nadamenos que el mismo Luffy ya de pie como si nada. Tomada por sorpresa gritó como niñita asustada y sintió ponerse fría -¡Reviviste!-

-Jajaja, así te quería ver ladrona, esto no tiene precio jajaja- se carcajeaba tanto que se sujetaba al área estomacal.

-¿V-verme c-como?- preguntó nerviosa debido a la incapacidad de captar que era tan gracioso.

-Shishishi, ya te tocaba ser la humillada, al fin me toca encontrarte así jajaja- seguía riéndose con burla sin control.

La inteligente belleza pelinaranja observó que el dedo índice de Luffy apuntaba hacia ella, pero ligeramente hacia abajo. Inclinó su mirada hacia sus pies y…

¡Maldita sea! ¡Perra suerte! ¡Joder! ¡Luffy hijo de su pin…!

Mas maldiciones y profanidades pasaban por su cabeza a un ritmo de cien por minuto, ahora era lógico que la caída de ella hubiera sido amortiguada, el maldito amortiguamiento era una sustancia que de entre todas las sustancias suaves tenía que ser la más asquerosa de la selva: una enorme, pegajosa, apestosa y sucia excreción de elefante.

-Mis botas nuevas- se quejó desmoralizada haciendo un puchero y con los ojos vidriosos.

-Estás buena para la postal jaja- seguía riéndose Luffy.

Nami apretó los puños con coraje y una vena se le marcó en la frente –Desgraciado Luffy de mierda- maldijo a regañadientes.

-Pues quien es de mierda ahorita eres tú, hasta las rodillas te salpicaste, hahaha, no puedo jaja parar de reír, ay mi estomago jaja- ni podía respirar bien del ataque de risa.

Apretando los dientes y con la frente enrojecida de enojo dejó salir una palabrota y luego dijo -Estúpido malagradecido de segunda ¡No puedo creer que me haya preocupado de que hubieras muerto! ¡Por mí que te pudras!- del puro enojo que traía tiró una patada de berrinche al aire, lanzando un pedazo de excremento al aire y sin siquiera haberlo planeado, ese pedazo de inmundicia fue a impactarse a la frente del que se burlaba sin control.

-¡Mierda, me llené de caca!- gritó Luffy con repulsión, tanta que se cayó de sentón y recogiendo unas hojas del suelo empezó a tallarse con intensidad para quitarse la suciedad de la frente.

Nami salió de "la zona minada" con una sonrisa de autosatisfacción, pero algo llamó su atención antes de que empezara regresarle las burlas

Luffy no había contado con que al caerse hacia atrás se le saliera del pantalón algo que llevaba consigo a todas partes y cuidada muy bien.

Y ese objeto fue responsable de que la sonrisa de Nami desapareciera.

-Esa, esa, esa ¿esa foto es un retrato de mí?- preguntó incrédula, ya que efectivamente era una foto de ella recargada en la pared, con cuchillo en mano y con una mirada concentrada hacia la cámara que la había fotografiado (Y en su opinión se veía muy sexy en la foto, a veces hasta ella se sorprendía de lo hermosa y sensual que podía llegar a ser).

-Ah maldición- el lento de Luffy apenas reacciono queriendo ocultar la evidencia tapando la foto con sus manos, demasiado tarde.

-¿P-por que llevas una foto de mí?- preguntó poniéndose muy nerviosa (y perturbada), no le parecía algo normal o saludable que Luffy trajera la imagen de ella lo hacían parecer un "obsesivo stalker pervertido fetichista", descripción que le mandaba escalofríos por la espina –"No tiene sentido que traiga mi foto, además no me parece que Luffy sea un pervertido que tenga fantasías conmigo al ver mi foto, ugh que perturbador se siente el solo imaginarlo…etto ¿Cómo debo reaccionar?"- pensó unos segundos y chocó dorso del puño contra palma de la mano al encontrar una salida –"¡Pues como siempre! Sarcástica, flirtreadora y molestosa, capaz lo hago enojar y termina por admitir por que trae mi foto"-

-Miren lo que tenemos aquí, nop, nop Luffy, andas por mal camino- dijo haciéndose la soberbia de nueva y negando con la cabeza (Sabia muy bien que eso enfada a Luffy como nada) –Ahora resulta que tienes una enfermiza obsesión conmigo, mas no te culpo, esto me lo gano por ser tan guapa-

Peor que genio era, acababa de poner una hipótesis frente a Luffy y la manera en que reaccionara él sería la respuesta la interrogante; si no hacía nada o armaba una rabieta es que no era un "obsesivo stalker pervertido fetichista" (Opción que para ella era noventa y nueve por ciento probable), pero sí de casualidad ponía nervioso es que realmente él se sentía físicamente atraído por ella (Bah, la verdad es que había mas probabilidad que hoy fuera el fin del mundo a que esa opción se diera)

-¿Jojo, te comió la lengua el ratón? ¿O estás embobado con mi superior belleza natural? No me salgas con que te gusto- guiñó el ojo y se puso una mano en la nuca y otra en la cadera haciendo una pose sensual, presionándolo a que soltara la verdad de una vez.

-"¿Gustarme?"- esas últimas dos palabras hicieron una reacción en la simple mente de Luffy, recordándole esa molestísima conversación con Ace.

"Luffy ¿Te gusta esa joven ladroncita?"

Las acusaciones de Ace rebotaron en su interior, llevándolo a cabrearse, pero por dignidad no quiso hacer otra rabieta ante la culpable de todos sus problemas. No obstante siendo un pésimo mentiroso no logró evitar que su cuerpo delatara su enojo; empezó a sudar profusamente, a morderse el labio inferior y sobre todo a enrojecerse del rostro.

Y aquí el asunto es que Nami interpretó esas señales en otro sentido.

-"S-se ha sonrojado y-y niega verme a los ojos, se ve nervioso y tímido conmigo ¡Ay no!"- chilló en su interior -"No puede ser, por dios ¡Esto no puede estar pasando! Y-yo"- extrañamente nerviosa fijó su atención en el tímido Luffy –"Yo le gusto a él"-.

-Ladrona, yo-

-"¡No me jodas con que te gusto!"- quiso gritarle pero no pudo hacerlo, era ridículo que de entre todas las cosas con la que le había salido el incompetente chico, esta fuera la que mas presionada la tenia.

Luffy guardó la foto en su bolsillo se puso de pie apretando los puños con frustración y respirando agitadamente, clavándole la mirada encima con una gran determinación.

En ese instante Nami percibió que sentía calor en la cara, sorprendida se llevó ambas manos a las mejillas, estaban calientes –"Esta si no me la creo, estoy sonrojada ¿Por ese cabeza hueca Luffy? no tiene el más mínimo sentido"-empezó a negar con movimientos de cabeza, apretando los parpados con fuerza.

Nunca se dio cuenta de que ahora tenía a Luffy enfrente, solo logró percatarse de su presencia porque descaradamente, el explorador le puso las manos en los hombros ¡¿Quién demonios se creía para invadir su espacio personal?!

-¡Kyaaa! degenerado, no te quieras pasar de listo conmigo, suéltame ¡Suéltame te digo!- empezó a armar un escándalo casi como si estuviera a punto de ser víctima de un abuso sexual, claro que no era que realmente pensara que alguien como Luffy quisiera hacerle eso, es solo que estaba muy confundida.

-¡Ya no puedo soportarlo más, tengo que decírtelo a la cara!- la sacudió desesperado.

-No ¡Kyaaa! No t-te atrevas a decirlo, y-yo…yo no quiero- tartamudeaba con nervios ¡Cada vez esto era más humillante! Ella comportándose como una inexperta colegiala con las hormonas alborotadas ¡Y con ese baka!

-¡Pues lo diré aunque no quieras!- amenazó soltándola de una vez por todas, entonces hizo algo digno de un niño inmaduro; sacó la lengua y se jaló el parpado inferior –¡Niiiii, me caes mal, ya no te aguanto nada ladrona fea!-

-¿!Queeeeeeeee!?- gritó poniéndose las manos en la cabeza, estúpido Luffy impredecible acababa de troleársela bien feo ¡Causarle un incomodo sonrojo para terminar con esa tontería, mas humillada no podía sentirse!

-Mira, esto es lo que pienso de ti- dijo el alterado Luffy poniéndose más berrinchudo sacando la foto de ella, rompiéndola en pedazos con ansias desmedidas para enseguida empezar a pisotear infantilmente los trozos con la suela de su calzado derecho –Ladrona fea ladrona mala, ladrona chafa-

Esta si ya no se la aguantó, se tronó los nudillos se le acercó al chico y a la vez que se le marcaba una vena en la frente le dejó ir un coscorrón en la cabeza, bajándolo hasta el suelo con el impacto excesivo.

-¡Waahhh duele!- gritó Luffy poniéndose una mano sobre la cabeza y revolcándose en el suelo con lagrimitas amenazando con desbordársele de los ojos -¿¡Por qué hiciste eso, desgraciada!?-

-¡Desgraciado tu! ¿Cómo te atreves a reírte en mi cara? Esto es… ¡Arghh!-

-¿Reírme yo? Pero si tú eres la que siempre se anda burlando de mi y humillándome- reclamó Luffy echando vapor por las narices – ¡Hey no me ignores!-.

Enrabiada Nami se había dado la vuelta y de su pequeña mochila sacó su envase de agua y rociándose las manos empezó a tallarse las mejillas con agresividad – ¡Desaparece estúpido rubor, me estás haciendo quedar como una estúpida!-

-¡Ja, pero si ya eres estúpida, chica del cabello teñido con fanta!- insultó.

-Este cabello es naranja natural y la envidia de todas las mujeres ¡Ojos de psicópata enfermo mental!- Nami le lanzó su botella de agua, la cual se estampó en la cara de Luffy.

-¿Ah sí? ¡Veamos quien es el peor de una vez por todas pues!- exclamó un grito de batalla sacando su látigo y tirando un movimiento con el que intentaba atrapar a Nami enredándola.

Pero en un ágil movimiento sacó tres palos de madera de su busto y los armó en el aire formando así un Bo Staff de combate, mismo que utilizó para neutralizar el ataque de Luffy –Con que te molesta que te humille ¿eh? Pues te voy a poner una humillada tan grande que terminaras llorando como el gran bebecito hijo de mami que eres y besarás mis pies admitiendo mí superioridad- corrió hacia él tan sorpresivamente y con tal coraje que le soltó un palazo que ni siquiera el generalmente despierto Luffy pudo evitar, recibiendo el impacto en la mejilla.

-Grrr- Luffy solo cerró un ojo aguantándose en dolor, negándose a caer al suelo para no verse más inferior a ella -¿Besarte los pies? Preferirá besar el trasero de un ogro a besarte el mas mínimo centímetro de tu cuerpo, ladrona fea- Luffy tiró un latigazo que se enredó en el tobillo de la chica, entonces haló con fuerza haciéndola que se cayera hacia atrás de sentón.

-"Ouch"- Nami por orgullo también soportó el impacto -¿Fea yo? Ahora resulta que lo que tienes de baboso lo tienes de ciego- tirada en el suelo, Nami giró su bastón de combate en un movimiento barredor que se llevó los pies de Luffy haciéndolo caer a él también – Jaja bien que dejas caer la baba por mí, hasta traías mi foto para verla y fantasear conmigo mientras te autoestimulabas ¡Admítelo!- le acusó con terquedad

-¡Ni que fueras comida, creída!- gritó Luffy enrabiado poniéndose de pie y dejándosele ir

Nami al mismo tiempo había hecho lo mismo-¡Ni que fueras tan bueno, perdedor!-

Luffy empezó a tirar latigazos en "x" al frente, obligando a Nami a que cancelara su ataque y retrocediera -¿Crees que soy un novato? Si vas en serio conmigo vas a salir llorando, deberías rendirte que yo no me voy a contener- empezó a avanzar así ella obligándola a ir haciéndose más hacia atrás.

-Me estás subestimando Luffy-kun, a diferencia de ti yo he aprendido a sobrevivir de mi propia mano en la adversidad ¡He vivido situaciones que un explorador mimado como tú jamás podría experimentar!- Nami contraatacó empezando a girar su bastón de combate enfrente de ella a gran velocidad, formando una barrera defensiva constante, entonces ella al moverse al frente, su barrera empezó a enfrentarse directamente a los latigazos de Luffy, de modo que nadie se hacía daño.

Pero debido a la mayor resistencia del bastón así como su movimiento más violento, terminó obteniendo ventaja sobre el elástico pero más débil látigo, rompiendo la defensa de Luffy.

-¡Maldición!- Luffy sintió que el látigo retrocedía por la fuerza del mismo impacto, quedando abierto ante la ladrona que se le venía con el bo staff, en vista de la longitud de su látigo no alcanzaría a preparar un zarpazo mas, así que lo soltó y asumió una posición defensiva listo para evadir el ataque, no tenia ciencia; un palazo vertical se esquivaría evadiendo horizontalmente, un palazo horizontal lo evadiría agachándose o saltando dependiendo de la altura.

El golpe fue horizontal pero con una rapidez que ni él se esperaba, alcanzó a evadir inclinando el cuerpo hacia atrás, pasándola la punta del arma muy cercas del rostro, el problema es que ahora tenía a la mujer demasiado cerca; y el látigo era demasiado extenso como para servir de medio ofensivo.

Nami tiró un par de palazos que Luffy evadió con dificultad, pero al lograrlo aprovechó para recortar distancias, porque si bien el bastón de Nami no era tan largo, tampoco era de corta distancia y se dificultaba su uso a corto rango. Abrió los brazos para atraparla y se le echó encima, si tan solo lograba tenerla entre sus brazos, sería más fácil neutralizarla y lograr su objetivo; capturarla.

-Ingenuo- Nami se agachó y le propinó un puntapié en la espinilla, provocando que Luffy abortase su maniobra, no obstante el mugiwara muy apenas y se encogió del dolor, recuperándose rápidamente y tirándole un golpe a mano abierta con el objetivo de desestabilizarla, en vista de la rápida ejecución del chico, su movimiento tuvo éxito.

El explorador de la liga Grand Line sonrió complacido al ver como la palma de su mano daba contra el pecho de su rival empujándola hacia atrás.

Pero para Nami el sentir como la palma de la mano de Luffy tocaba sus atributos fue el detonante de que se le subieran los colores (y la ira a la cabeza), el desgraciado sin vergüenza acababa de manosearla -¡Tú! ¡Pervertido!- le regañó ofendida y aprovechando que iba hacia atrás aprovechó para darle una patada alta con el tacón directo al mentón, aturdiéndolo, recuperó su postura y entonces rematarlo con una patada giratoria (o patada roundhouse) directa a la sien, ahora sí que con ese combo tenía que caer fulminado al suelo. Dio unos cinco pasos hacia atrás tomando distancia viendo como el joven se tambaleaba.

Pero el resiliente explorador no cayó ni aun así y con un movimiento sorpresa soltó un latigazo que dio a la mejilla de ella haciéndola que incluso se volteara a un lado tras el impacto. Al sentir el ardor en la mejilla se llevó la mano y se quedó cubriéndose unos segundos.

Luffy por algún motivo sintió algo feo en el pecho al ver que la pelinaranja seguía volteando a un lado sujetándose la mejilla aturdida, el imaginaba que un latigazo duele bastante cuando es con fuerza excesiva, si, Monkey D. Luffy sintió pena por su némesis -Ah, y-yo ¿Te lastimé mucho?- preguntó llevándose las manos a la cabeza.

-Je ¿Sigues subestimándome creyendo que soy una nenita que no aguanta nada? Soy sexy, pero no una princesa ¡Aquí quien llorara serás tú!- en una acción sorpresa sacó una de sus bolas de humo y se la lanzó a Luffy impactándolo en la cara.

-Achoo, ah gas pimienta- Luffy empezó a sentir la irritación en sus ojos y nariz.

-¡Esquiva esto!- Nami hizo un movimiento de alta dificultad que requería de alta habilidad gimnastica; agarró vuelo y aceleró hacia Luffy, con ese impulso que alcanzó utilizó su bastón como pértiga o garrocha, haciendo un salto de altura para atacar a Luffy aéreamente con una patada con el talón directo a la clavícula izquierda de Luffy, haciéndolo doblarse, entonces acabó el movimiento soltándole un palazo vertical en la nuca, llevándolo a que terminara por caerse sobre una rodilla –Ahora si ¿Qué te pareció eso?-.

Luffy empezó a sobarse la nuca, se veía muy dañado, pero cuando alzó la mirada para verla, demostró que no era si para nada –Shishi, nada mal-.

-¿Qué? ¡Imposible!- exclamó sin poder creerse la resistencia al daño y al dolor que tenía ese chaval.

Luffy se alzó y tomó ambos extremos de su látigo (el mango y la punta) en cada una de sus manos y como si fuera a jugar a saltar la cuerda, lanzó por arriba el semicírculo que formaba el látigo, pasando esta sección a espaldas de Nami, cuando la cuerda iba a la altura de la espalda de la estupefacta cleptómana, Luffy haló con todas sus fuerzas, el resultado es que atrajo a su rival hacia él, la chica se fue trompicándose hacia él debido al impulso y para no caerse tuvo que levantar las manos y detener su caída, el lio fue que terminó amortiguándose en el pecho de Luffy.

La escena se daba para malinterpretar; Nami con su cuerpo (especialmente su vientre) pegado al de Luffy, ella con una mano sobre el pectoral izquierdo de Luffy y la otra sobre su estomago. Era como si se estuvieran dando un muy intimo abrazo.

-¿Uh?- Nami puso una expresión de curiosidad total al sentir con el tacto que el aparentemente flaco de Luffy tenía un cuerpo bien formado debajo de esa camisa, podía palpar unos pectorales bien fortalecidos y unos deliciosos abdominales que provocarían escalofríos en cualquier chica joven sexualmente sana –"Increíble, en realidad el tiene un cuerpo sensual…un momento ¡No soy una pervertida!"- chilló al darse cuenta de lo que estaba haciendo ¡Ese Luffy desgraciado, otra vez haciéndola ruborizarse!

-Ah que no te podía atrapar ¿eh?- presumió Luffy orgulloso de su hazaña, aunque también en su inocente cabecita tenía un pensamiento inquietante debido a la sensación de contacto con su rival–"Se siente esponjosa ¿Por qué las chicas no tienen pectorales firmes? ¿Para qué les sirven tener pectorales tan blanditos?"-.

-¡Aun no me has atrapado idiota!- Nami siendo la ladrona indomable y sin reglas, aprovechó la cercanía total entre los cuerpos de ambos para atacar el punto débil de Luffy el cual estaba desprotegido y vulnerable a un ataque frontal, ni siquiera el hombre con mas aguante del mundo resistiría un golpe directo a esa zona.

-¡Ahhhh!- gritó desgarradoramente Luffy al sentir el rodillazo de Nami en sus partes bajas, efectivamente cayendo desforzado al suelo y revolcándose del dolor – ¡Ah, eres una demonio, allí no se pega jamás!-

-Oh que lastima, permíteme el gusto de decepcionarte, pero por si aun no te has dado cuenta, yo soy una ladrona, no sigo las reglas- se relamió los labios con sensualidad y presumió altiva como ella sola –Soy una chica mala-.

-Ugh, d-duele…un día deberían de darte un rodillazo igual…para que sepas…lo que se siente- Luffy apenas podía hablar, tenía todo el estomago revuelto.

-Tonto, soy una chica, a mi no me hace efecto que me den con todo allí-

Luffy se quedó boquiaberto ante esa afirmación ¿Cómo era posible que una persona normal pudiera resistir un golpe bajo? Sacudió la cabeza tratando de no perturbarse, ya después le preguntaría a Shanks como es que las chicas son inmunes al ataque más doloroso que puede haber. Esta pelinaranja iba en serio y había que entrarle en serio y con todo también.

–Yosh, eres mejor de lo que pensaba. Creo que debo de proponerte algo para acabar con esto de una vez por todas- cogió su látigo, se levantó con tanto batallar como si trajera el peso del mundo entero a sus espaldas y se sacudió las ropas.

-Si vas a proponer, espero que haya una fortuna de por medio-

-Ladrona, si yo ganó, me dirás quien eres, que es lo que buscas realmente y además dejarás de entrometerte en mis misiones- ahora extendió ahora los brazos como ofreciéndose a ella en sumisión –Pero si tu ganas, entonces quedo a tu disposición para que hagas lo que quieras conmigo y claro, podrás quedarte con el Poneglyph-.

-Una apuesta el todo por el todo, me gusta- Nami se puso en guardia.

Luffy alzó su látigo y lo estiró entre sus manos –Jeje, venga pues ladrona-

El enfrentamiento estaba poniéndose más intenso, la rivalidad estaba aumentando, ambos estaban dolidos, humillados y aparentemente se querían atacar con todo, acababan de apostar sus futuros ¿Cuál de los dos perdería sus sueños y esperanzas?


De vuelta en el acantilado en la parte sur de la meseta Ennies

El doctor Chopper caminaba por una vereda natural en su "Brain Point" su forma por default tras su transformación por la formula Zoan.

Imitando a Luffy, llevaba consigo una vara de explorador (es decir, un palo común), su expresión era de alegría y su caminar era con calma. Su estado relajado contrastaba al evidenciado antes durante su investigación de reconocimiento.

-Jiji, no puedo creer que me hubiese preocupado tanto antes- rió por lo bajo al recordar los hechos y la manera tan exagerada en que había abordado los asuntos.


Hace quince minutos

-Aléjate bestia del demonio, no te quedarás con mi alma- la misteriosa anciana de la selva se acurrucaba contra una roca mientras lanzaba piedrecillas hacia el monstruo que la tenia acorralada.

-Espere, yo no soy un monstruo- se defendía Chopper en su forma Monster Point cubriéndose con los antebrazos.

-¿Me vas a comer no es así? Al menos ten algo de misericordia y déjame pedir un último deseo- suplicaba la aterrada mujer pensando que era su fin.

-¿Comérmela? Pero si yo soy un Zoan tipo vegetariano- se defendió Chopper.

-Te recuperaste del polvo paralizante que ningún humano resistiría ¡Eres del diablo!-

Vaya decana tan supersticiosa que resultaba ser –Cálmese señora, yo soy el doctor Tony Tony Chopper, estoy impresionado por sus habilidades botánicas, no quiero hacerle daño-

-Los tanukis mutantes no son doctores y no hablan ¡Animal infernal!-

-¡Que no soy un tanuki!- gritó frustrado, acción que solo empeoró las cosas la mujer se puso pálida como muerto –Oh rayos, me deje llevar- chilló en lamento, por poco y mataba a la vieja de un paro cardiaco –Escúcheme, mejor míreme- se transformó a su forma Brain Point en la que lejos de parecer peligroso se asemejaba a un adorable peluche de felpa -¿Acaso parezco una amenaza?- se quitó su mochila rosada y la tiró al suelo quedando desarmado.

-¿Quién te creó? Eres sobrenatural- comentó aun atemorizada, pero ya no en terror.

-Solo deme un par de minutos y le explicaré todo-

Poco tiempo después…

-Así que al final la formula Zoan que yo mismo concebí terminó transformándome irreversiblemente en lo que ve ahora; un hombre reno- finalizaba de explicar tras un breve resumen de su vida como científico.

-Me es difícil imaginar que algo así fuese posible-

-En realidad lo único que hice fue partir de células madre, aplicarles radiación y combinar genes animales, llegando a condensar el producto en una solución liquida alta en proteínas y…- paró al ver que la vieja traía una cara de que no entendía nada de nada –Ahem, en fin la conclusión es que no soy el producto de un ritual satánico como usted se imagina, solo soy un investigador de la naturaleza-

-Un amante de la naturaleza, justo como yo. Debiste de haber mencionado eso desde un principio- le corrigió la anciana moviendo su enorme bastón de madera.

-Eh…en realidad eso fue lo que intenté desde un principio- dijo con una gota de sudor recorriéndole la cabeza –En fin, creo que ya he hablado mucho sobre mí. Ahora ¿Quién es usted? Me parece de la tribu Shandiana-

-¿Cómo es que sabes sobre la aldea Shandia, hombre tanuki?- preguntó otra vez con desconfianza, muy a la defensiva.

-Ya dije que yo no soy…um, quiero decir, los Shandianos me recibieron en su aldea-

-Si no eres enemigo de Shandia, tampoco eres enemigo mío- cedió la diminuta anciana de ochenta años –Mi nombre es Nyon, puedes llamarme Nyon-ba, antigua medico-bruja de la aldea Shandia, ahora soy una ermitaña-.

-Ya veo, mucho gusto en conocerla abuela Nyon-ba. Reitero mi nombre es Tony Tony Chopper- saludó con cordialidad.

-Chopper, me disculpo por mi reacción anterior, es solo que estaba vigilando a una persona especial y cuando te vi a ti y a tu grupo pensé que eran de los malos-.

-¿Los malos?- cuestionó perdido.

-Así es, en los últimos meses esta selva ya no ha sido la misma- su expresión se endureció –Sonidos de armas de fuego, sucesos indescriptibles durante las noches, pájaros de acero volando los cielos, fantasmas y viejos temores. Es como si la selva Shandiana estuviera maldita-.

-"Dark Pluton"- pensó Chopper con disgusto –Cuénteme mas Nyon-ba, sobre esos eventos sobrenaturales- le pidió siguiéndole el juego con tal de que se expresara con mayor libertad.

Brevemente en el espacio de un trío de minutos la ermitaña de la selva describió las cosas que había observado, acontecimientos que causaron gran coraje en el pequeño Chopper, reforzando más su convicción de detener a la maldita organización.

-"Esos desgraciados, esclavizando gente, arruinando el medio ambiente, experimentando con armas peligrosas, deben de ser detenidos"- con determinación observó a Nyon a los ojos –Los culpables de todas esas tragedias son los enemigos de mi grupo de exploración, vamos a frenarlos a como dé lugar-.

-¿En verdad lo harán?-

-Si, Shandia, un grupo de aventureros y yo nos hemos aliado para eliminar a los culpables-

-Entonces Shandia les ha aportado guerreros-

-Wiper-

-Ya veo, ese imprudente mocoso siempre fue de lo mas fuertes- sonrió con nostalgia –Doctor Chopper-.

-¿Si?-

-Quisiera escuchar mas sobre la que fue mi aldea, hace años que no los veo. Sin embargo en estos momentos lo que me preocupa es la seguridad de ella–

-Ah, la persona especial a la que estaba vigilando-

-Sí, su nombre es Nami, una pobre muchachita a la que encontré agonizante en la selva y a la cual salvé. Miente diciendo ser exploradora pero es una ladrona, pero sé que es una chica buena- explicó sonriendo –Tony, veo bondad en tu corazón y tengo fe en tu grupo. Yo ya no soy más que una débil anciana, por eso tengo una petición ¿Podrías?-.

-Por supuesto- se adelantó sabiendo que era lo que iba decir –Buscaremos a Nami y le daremos protección en nuestro grupo, se lo prometo Nyon-ba-.

-Gracias…no, palabras no bastan para mostrar mi gratitud- la anciana cogió su morral.

-¿Eh?-.


Volviendo al presente.

-Yupi, fue tan gentil al compartir conmigo sus pócimas y ungüentos médicos, los investigaré mas tarde para descubrir sus secretos- dijo para sí cerrando los ojos con felicidad –Pero antes debo de regresar a con el grupo, darles las noticias e ir en búsqueda de esa chica Nami, según Nyon-ba ella tiene un aroma a mandarinas, con mi olfato será cuestión de tiempo encontrarla-

Cuando llegó al punto del que había partido esperó con esperanzas que aun estuvieran Luffy y Usopp, manera inocente de pensar las cosas, ya que no fue así.

Suspiró decepcionado –Me dejé llevar por mis instintos, debo de ir corrigiendo el efecto salvaje de la formula Zoan- adquirió su forma Walking Point para así avanzar más rápido y guiarse con el olfato. Al avanzar un poco más localizó el aroma de Usopp –Ya veo, Usopp se fue en dirección oeste por las orillas del acantilado-

Se fue siguiendo el camino por las orillas, conforme el olor de Usopp se hacía más intenso, más se emocionaba igualmente, no podía esperar a contarle las noticas recién adquiridas.

Pero la cosa fue cambiando paulatinamente, el rastro de Usopp se iba transformando, su aroma se mezclaba con olor de sudor, sus pisadas en el lodo se veían más separadas y marcadas a cada metro. Pronto se empezó a encontrar con señales de violencia; primero ocasionales casquillos de balas, luego arboles quebrados o derribados.

-Usopp ¡Usopp donde estás!- llamó a gritos consternado por los descubrimientos que iba haciendo, mediante su vista y olfato superior pudo ir guiándose por el aroma y la cantidad de daños en el ambiente, hasta que en dado momento se encontró con una escena que lo dejó sin aliento; primero vio un sombrero de pescador blanco tirado en el suelo, mas adelante una pistola semiautomática y finalmente

-¡Oh no, Usopp!- chilló al ver como el narizón estaba aplastado de cintura hacia abajo por un tronco sus ropas estaban rasgadas, su pálido rostro ensangrentado y sus ojos que mantenía abiertos totalmente blancos -¡Usopp!- gritó aun más fuerte, pero el aspirante a explorador profesional no mostraba la mas mínima reacción, estaba tieso y pálido.

Experimentó un indescriptible temor, la escena no podía ser más explícita, Usopp Dos Santos estaba…estaba muerto.


Pasando con el equipo Zoro-Robin

Colocada de cuclillas, Robin observaba con una mirada curiosa a Roronoa Zoro quien dormía sentado, roncando fuertemente, con los brazos cruzados abrazando su preciada katana.

-"Así que cumplió su amenaza de echarse una siesta"- cerró un poco los parpados afinando su mirar percibiendo unas leves contracciones en las cejas del peliverde, podría ser que estuviera experimentado pesadillas.

-Ngh…no te comas todo el bistec…Luffy- balbuceó el Roronoa con voz quejosa para entonces reanudar a su costumbre de roncar.

Una leve sonrisa se le vino al rostro, por lo visto no había cosas tan profundas en el subconsciente de su guardaespaldas, era solo un joven de pensamientos simples, curtido en el arte de la guerra, un hombre de acción con facciones duras que hacían que se impusiera sobre los demás. Fufu aunque en estos momentos se veía tan diferente al usual Zoro.

-"Todo está bien hasta el momento, aprovecharé esta paz para seguir con mi investigación de la bitácora de Norland"-

Cuando quiso alzarse, terminó pisando una ramita con el talón. Zoro abrió los ojos violentamente con la pupila contraída y reaccionó instantáneamente, como si de una bestia se tratase en menos de un segundo desenfundó su katana cogiéndola con su mano derecha, saltó hacia la amenaza derribándola de espaldas con su fuerza bruta, colocándose arriba de ella y poniéndole el filo de la katana al cuello dispuesto a acabar con la vida del enemigo con un rápido y seguro corte en la yugular.

Por suerte que refrenó su impulso de último momento, encontrándose con unos preciosos ojos azules con los que ya estaba tan familiarizado, aunque lejos de estar serenos como de costumbre, estaban dilatados y se movían lateralmente como temblando.

-¡De que se trata todo esto mujer!- regañó con el corazón latiéndole a máximo ritmo al encontrarse con que había estado a fracciones de segundo de degollar a su protegida.

La científica estaba aun demasiado conmocionada como para quitarse el nudo de la garganta.

Suspiró con cierto alivio, mas aun indignado prosiguió –He estado en muchas guerras civiles, acostumbrado a reaccionar en cualquier momento a una amenaza, incluso al estar bajo siesta; mi instinto asesino nunca descansa- retiró el arma cortante del cuello de Robin -¡Pude haberte matado por lo que me indicó mi instinto!-.

-Y su instinto- dijo ella visiblemente acalorada desviando la mirada hacia abajo -¿También le indicó que hiciera esto con su otra mano?- preguntó respetuosa a pesar de su incomodidad con la situación.

-¿Eh?- Zoro torció una ceja al percibir la pudorosa expresión facial de la mujer y sus mejillas tenidas de rojo, su lento cerebro primero vio que ella miraba hacia otro lado, luego captó eso de su otra mano, es decir la mano izquierda, a diferencia de la mano derecha no palpaba una estructura áspera como el mango de Wado Ichimonji, sino una exquisita suavidad que al ser apretada se sentía como malvavisco…mmh malvavisco, malva-ma-ma

-¡Woah!- los parpados se le abrieron en demasía al igual que su mandíbula que se abrió mostrando una lengua temblorosa, incluso sintió a su amiguito que reside en medio de sus piernas ponerse firme. Su mano izquierda estaba manoseando por si misma uno de los generosos pechos de la científica. Nuevamente demostró que si bien su subconsciente era rápido y decisivo, la parte consciente de su cerebro era lenta, ya que se quedó observando un par de segundos su penosa acción antes de quitarse de encima de la chica dando un salto hacia atrás; el mismo tipo de salto que usaba al encontrarse con una granada enemiga.

-Y-yo, yo no- no encontraba manera de excusarse (o excusar a su instinto que mas que instinto asesino parecía instinto de hombre), observó su mano pecadora y frunció el ceño –"Vuélveme a hacer quedar mal y te cortaré estúpida mano izquierda, yo tengo mi honor"-.

Robin se reclinó recuperando el aliento y la compostura, sujetándose el seno que él Roronoa había acariciado "involuntariamente" –Pues esta no es la primera vez que usted me mete mano de manera inapropiada- dijo en referencia a la primer caída que sufrieron donde él le había agarrado las caderas. Estas dos situaciones la ponían a pensar que no era reflejos involuntarios los del Roronoa.

Zoro empezó a negar con las manos, muy presionado por la mirada acusadora de la morena -Hey no me mires así, nada de eso es a propósito. Es más, si algo así vuelve a suceder juro que me corto la mano para probar mi inocencia-.

-No está bien, le creo- le sonrió diplomáticamente, ya que en realidad no estaba molesta en sí, solo intrigada.

-P-pero tu también ¡Tu también no andes provocando estas situaciones!- le acusó ahora él con problemas de dicción debido al nerviosismo -¿Para empezar que estabas haciendo al verme mientras dormía? Eso es perturbador, es una conducta propia de un pervertido-.

¿Qué? Esa última acusación la tomó por sorpresa, llevando esta discusión más allá de lo que pensaba que llegaría ¿La estaba acusando de degenerada?

-"Demonios, creo que ahora si ya metí mas la pata"- razonó Zoro al darse cuenta de que había cometido un error al extender mas una disputa en la que él las traía todas de perder ¿Por qué siempre tenía que terminar discutiendo con Nico? ¿Qué no se supone que los únicos que discuten fuertemente entre sí son los casados? ¿Y por qué constantemente había tanta tensión sexual entre ellos dos?

-Pues yo me enteré de que usted me espiaba mientras dormía en la aldea Shandia ¿Acaso esa no es la prueba de que quien tiene pensamientos indebidos es espadachín-san?-

-E-eso es otra cosa, mi misión es protegerla, por eso tengo que estar al pendiente las veinticuatro horas- replicó seguro de que no albergaba un deseo oscuro en su corazón.

-Pues hace unos minutos estabas dormido, más bien yo era quien estaba al pendiente de ti- dijo con una calma increíble.

-"¿Ella estaba al pendiente de mi? ¿Se preocupa por mi seguridad como yo por ella?"- pensó con el orgullo herido, pero con una pequeña sensación de bienestar –N-no necesito que te preocupes de mí, soy un profesional. Aparte si bien estaba dormido, mi instinto asesino estaba al pendiente, listo para protegerte ¡Y tu le hiciste una jugada!-.

Robin empezaba a indignarse y perder la paciencia -Pues ese instinto casi me asesina y al parecer ese instinto quería obtener algo más de mí aparte de mi vida; eso que los hombres tanto anhelan de una mujer- dijo de forma lógica mientras se sobaba cuidadosamente su seno, poniendo énfasis en lo que Zoro le había hecho.

Zoro se avergonzó nuevamente de su oso –"Como me gusta complicar las cosas ¡Maldición! Estoy perdiendo contra ella otra vez, como quisiera que estuviera acusando al Sanji de pervertido, el en realidad si lo es"-.

En ese instante la vocecita de Chopper se escuchó por la radio, haciendo de árbitro entre el par de inconformes jóvenes que se acusaban mutuamente de depravados.

Zoro! ¡Zoro contéstame!-

Robin dirigió su mirada al peliverde, quien fue a recoger la radio y alejarse de ella para contestar a Chopper a solas. A su juicio el Roronoa había hecho eso porque estaba ofendido, como un niño berrinchudo queriendo vengarse y que mejor manera de hacerlo que evitando que ella obtuviera lo que más le gusta conseguir en el mundo; la información.

No obstante, todos sentimientos y pensamientos cesaron cuando percibió que la cara del guardián se endurecía en seriedad y apretaba el mango de su espada como con odio o frustración. Ella por tanto se esforzó por centrarse en su oído para alcanzar a escuchar la conversación

-Chopper, no te muevas de donde estás, vamos para allá de inmediato- decía Zoro con voz neutral, acto seguido fue a recoger sus pertenecías sin quitar la neutralidad de su rostro –Robin, tenemos que ir a con el equipo Luffy cuanto antes-.

-¿Qué sucede?- preguntó inquisitivamente, ansiosa de saber cual era al asunto tan serio como para transformar a Zoro de un cómico payaso degenerado a un explorador serio y maduro.

Zoro se pasó la mano por la frente y dejó salir una pesada exhalación antes de clavarle los ojos encima -Usopp…ha sido asesinado-.

-¿Cómo? Entonces…-.

Los acontecimientos se estaban poniendo críticos.


Igualmente las cosas estaban por ponerse críticas en un área 10 kilómetros al oeste de la meseta Ennies

-Así que al fin respondes a mis disparos de bazooka, inmundo cerdo profanador- decía el rudo Wiper mientras apretaba con fuerza su cigarrillo entre sus dientes y apoyaba su bazooka en sus hombros, observando a la persona que tenía enfrente.

El enemigo era un hombre moreno que vestía al estilo de un aviador antiguo, un traje color naranja, botas y un gorro de aviador con googles y unas alas decorativas. A su lado estaba una especie de ave mutante de plumas purpuras y rojizas cuya envergadura llegaba hasta los 10 metros.

-Es hora de ajustar cuentas de una vez por todas, Shura- escupió su cigarrillo y cargó su bazooka.

-Parece que recuerdas quien soy, me siento honorado guerrero Wiper- respondió Shura mientras cogía en su mano derecha una enorme lanza medieval mientras que en su mano izquierda una especie de cañón.

-¡Cierra el hocico! Tú mataste a mi gente, has firmado tu sentencia de muerte, te cazaré a ti, a tus cómplices y a tu jefe-

-¿Estás seguro de ello?- retó con soberbia haciendo un gesto despectivo.

-Yo cargo la ira de Shandora, no podrán escapar de mí-.

-No me refería a eso, lo que quiero preguntar ¿Estás seguro de que toda tu cuadrilla murió en el combate?- preguntó llamando la atención de Wiper quien hizo los ojos grandes en sorpresa. Shura empezó a sobarse la sien y hacer muecas –No estoy seguro, pero si mi memoria no me falla, creo haber visto a mi gente llevando a la base a una joven de vestimenta Shandiana, estaba muy herida, pero tenía la suficiente vida como para ser tomada prisionera-

Una gota de sudor recorrió la frente de Wiper, solo había una persona en su cuadrilla que era mujer –"¡Laki!"- exclamó al imaginar a su mujer.

Shura prosiguió –God Enel estaba muy complacido con que hubiéramos podido capturar a uno de ustedes vivos, dijo que la interrogaría para obtener información, bueno, se que ustedes los Shandiano preferirían morir antes de revelar sus secretos- sonrió sádicamente –Pero dudo que ella pudiera soportar los inhumanos métodos de tortura de God Enel ¿Quieres que te platique que les hace a sus prisioneros?- preguntó cínicamente.

Una enorme rabia se apoderó de Wiper, llevándolo a impulsarse directamente hacia el enemigo con su calzado de propulsión -¡No oiré mas tus mentiras! ¡Si quieres hablar que sean tus armas las que lo hagan por ti!-

-Que así sea entonces ¡Vamos Fuza!- exclamó Shura montando su monstruosa ave, preparándose para la batalla.

Y así una encarnecida batalla entre dos hombres conocidos por su fiereza empezaba.

Y un espectador los observaba con disgusto.

-"Ese idiota ¿Por qué tenía que ser tan impulsivo? Ahora está poniendo en peligro la misión, no puedo dejar que las cosas se salgan de control"-


Y en estos instantes, cercas de los vados de un arroyo.

Las consecuencias de dejarse ir con todo ya eran palpables en ambos combatientes, jadeantes y sucios, en el caso del mugiwara le sangraba la frente, la gata por su lado tenía unas leves marcas rojas en brazos y piernas de los intentos de su rival por atraparla con el látigo. Aun así ninguno de los dos se achicaba, ambos parecían estar agarrando el reto con ambas manos, con las ansias de obtener la victoria.

Nami no es que dudara de sus capacidades para superar a Luffy en la carrera por el Poneglyph, pero siendo una negociadora tan astuta sabía que esta era una oportunidad que no podía dejar ir, si bien Luffy no era una amenaza, hoy estaba demostrándole ser alguien muy persistente y férreo, vencerlo y hacerlo renunciar a la joya abriría el camino para que ella saliera de esta misión sin riesgos y rescatara su aldea de una vez por todas.

Luffy por su lado si estaba revolucionado, para él esta pelea era de ganar o ganar, como si su vida dependiera de ello. Si vencía se quitaría a la ladrona para siempre, todas las burlas y temores desaparecerían, quedando preparado para rescatar a Ace. No importaba como, hoy capturaba a la ladrona.

Y en estos momentos tan intensos, continuaban su recio combate justo en medio del arroyo, con el agua hasta las rodillas. Lo más impactante es cuanto había cambiado la tendencia en la confrontación, ya era más pareja y Nami sabía muy bien que era real la posibilidad de ser la perdedora.

-¡Como resistes tanto!- exclamó harta al darle su enésimo batazo con todas sus fuerzas, pero Luffy solo daba un paso atrás, se tomaba un segundo para recuperarse y seguía adelante como una máquina.

La cosa es que en daño físico el mugiwara llevaba más del doble que Nami, pero no se le bajaba el ímpetu.

-¡Te tengo!- Luffy logró enredar a Nami del cuello con su látigo, capturándola después de tantos intentos fallidos –Ven acá- tensó la cuerda queriendo acercarla a la fuerza, si se oponía se asfixiaría sola.

-"Esto va mal"- Nami negándose a ser jalada hacia el oponente desenfundó el cuchillo que descansaba en una correa atada a su pierna y lo levantó para intentar cortar el látigo y liberarse. Luffy al ver esto no quiso arriesgarse y la liberó antes de perder su principal medio ofensivo, Nami se sujetó el cuello y tosió un par de veces –"En combate estratégico yo lo superé contundentemente, pero en combate cuerpo a cuerpo es un animal completamente diferente; directo, sorpresivo y no cede sin importar cuantos ataques reciba. Debo de hacer algo, de seguir así seré yo quien desplome"- consciente del riesgo, cambio su estrategia, utilizó su movimiento defensivo principal, girando su bastón formando una barrera empezó a acercársele rápidamente.

Luffy gruñó al verse obligado a ir retrocediendo para evitar ser golpeado, si algo le estaba sorprendiendo en su rival era su infalible estilo de contragolpe, basado en alta presión, la ladrona no basaba tanto su pelear en ir al tú por tú, sino que esperaba, leía movimientos, evadía con esa agilidad de gimnasta y contraatacaba; nunca lo dejaba sentirse cómodo, por cada vez que el atinaba algo, ella ya le había dado cinco.

-"¡Qué manera de presionar! No es que esté peleando a toda máquina, lo que está haciendo es neutralizarme, no dejando que tome ventaja por largos periodos"- el explorador supo que si quería llegar a imponerse debía de quitarle recursos, de lo contrario llegaría un momento en que ella terminaría por agotarlo –"Me estoy empezando a sentir estremecido, si no acabo con ella me las veré negras"-.

Apretó los dientes y se lanzó con arrojo a la pared defensiva de Nami, impactándose contra el arma, sorprendiendo a la chica y lastimándose en el proceso. A los ojos de ella era una maniobra tonta en todo el sentido de la palabra.

-"Ugh debo de aguantarlo, un poco más"- Luffy era impactado sin misericordia, pero estaba entorpeciendo el girar del bastón, encontrando así la oportunidad que estaba buscando, es decir, coger el bastón con una mano.

-Suelta ¡Suelta!- forcejeó, pero el severamente golpeado mugiwara no cedía tras haber batallado tanto para lograr su objetivo.

-Ha¡haaaaaaaaaaa!- Luffy jaló con toda la fuerza de su brazo derecho, venciendo la oposición de Nami, arrebatándole el arma que tanto lo había lastimado. Observó con una mirada matona a su indefensa rival y entonces alzó el bastón preparando para azotarla.

-¡Eek!- Nami se encogió esperando el inevitable impacto que conociendo al fuerza bruta de Luffy sería suficiente para dejarla inconsciente de darle en la cabeza. No obstante en vez de sentir el impacto contra su cráneo, le llegó el sonido de madera impactándose contra una roca, tímidamente abrió un ojo y se quedó muda al ver que el chico simplemente había lanzado el bastón a lo lejos en lugar de rematarla, increíble también era la mirada del chico, unos ojos llenos de culpa y unos puños cerrándose en aprieto con ansiedad.

Lentamente la veía de abajo hacia arriba; esos moretones, esas marcas rojas por los latigazos, esos labios jadeantes, ese rostro cansado y sobre todo, asustado. Todas esas facciones y detalles en su más grande rival le provocaban que sintiera estrujado el corazón sin saber por qué -"No puedo hacerlo, algo no me deja…herirla…más"- apretó los parpados con fuerza –Ladrona…ya ríndete, no quiero lastimarte más…yo…no sé por qué no puedo-

– ¿Es porque soy mujer que me crees débil? ¡No me humilles mostrándome lástima! ¡No necesito tu compasión!- ofendida y sin siquiera pensarlo se le fue encima con su arma cortante en mano y empezó a tirarle cuchillazos uno tras otro, obligándolo a concentrarse en esquivar

-L-ladrona- Luffy al principio evadía con facilidad, hasta que en un movimiento ella alcanzó a darle un rozón en la mejilla, provocándole una herida, su mano al posarse sobre su pómulo tanteó la calidez de su sangre -¡Eres una terca!- indispuesto a seguir a la defensiva desenvainó su propio cuchillo y de un segundo a otro el choque de los filos de ambos metales rompió el aire.

No pasaron más de diez segundos cuando uno de los cuchillos salió volando por los aires a alta rapidez, yendo a clavarse en el fango de la ribera del arroyo.

La indomable fémina recurrió a su última arma, apretando el gatillo y disparando al agua, cercas de los pies del últimamente superior hombre, obligándolo a hacerse para atrás por seguridad.

-¡Armas de fuego no, eso es juego sucio!-.

-¿Cuándo dije que pelearía a mano limpia? La victoria ante todo, el resto para los perdedores- retrocedió a la vez que le mantenía a raya con disparos hasta tener una considerable distancia de diez metros respecto al joven, entonces se echó a correr con su vista fija en su bastón de combate.

-¡Ah ya la tenía, seré menso!- refunfuñó contra sí mismo, lamentando la oportunidad desperdiciada. No entendía que le impedía ir con toda su capacidad contra ella, fracaso tras fracaso, fallo tras fallo, ella se le iba con facilidad y el terminaba recibiendo más golpes de los que solía permitir recibir en un combate. A pesar de que mentalmente se había propuesto ir con todo, en práctica no lo estaba haciendo, no lograba comprender por qué.

"Es tu debilidad, en el fondo tu no la odias"

-¡No es así!- envainó su cuchillo y alzó los ojos, avistando a su oponente subiendo un accidentado monte de aproximadamente cien metros de prominencia que estaba localizado cruzando el rio. La facilidad con la que su objetivo subía rocas y escalaba era de admirarse.

La elección de ella tenía sentido al considerar el hecho de que la cima de tal lomerío estaba cubierta de una zona frondosa; escenario que sin dudas favorecía a la estratégica jovenzuela.

A pesar de que abandonó el arroyo sin retrasos y de que fue cuanto antes a la base del monte, terminó perdiendo de vista a la liviana y más rápida delincuente, dejándolo con la única opción de subir la elevación topográfica con celeridad, mas con cautela.

Una emboscada podría ser su derrota.

Pero la emboscada nunca llegó en su trayecto a la cima, llegando a encontrarse en la zona frondosa sin encontrar un rastro de la ladrona. Sin mermar su concentración subió a la parte más elevada del accidente geográfico que consistía en una plataforma de roca volcánica que daba pie a una caída continua y libre hasta la base de la montaña, detalle curioso que un lado del monte fuera accidente y ahora el otro suavizado.

Desafortunadamente Luffy que ni afinando al máximo sus sentidos fue capaz de detectar que la maestra del sigilo había estado cazándolo desde las sombras esperando el momento clave para acabarlo en un movimiento sorpresa.

Y si la emboscada si llegó al final y para cuando escuchó las pisadas a su espalda era demasiado tarde para reaccionar, la premura con la que la portentosa embustera había actuado lo hizo encontrarse con un bastón rodeando su cuello, aprisionándole la garganta, justo en el área de la manzana de Adán.

-Si te duermo, ya habré ganado ¿No estamos de acuerdo?- le preguntaba cínicamente sin remordimientos de haber atacado traicioneramente, como criminal no tenía la necesidad de tener esos sentimientos y menos, mucho menos el ser tan débil como el Monkey y titubear en el momento de la verdad, esa era la gran diferencia entre ella y él y que al final le daría la aplastante victoria.

El "D" quería protestar, cosa imposible ante la presión en su tráquea, la insuficiencia de oxigeno a su cerebro adormecía su cuerpo a cada centésima de segundo, primero debilitando sus extremidades al punto de que sus dedos perdieran fuerza y soltase su látigo, sus ojos empezaban a nublarse y como a veces suele, la falta de sangre al cerebro causó una serie de flashazos en su subconsciente, alucinando por así decirlo con una serie de secuencias fotográficas; sus nuevos nakamas en problemas, la ladrona con el Poneglyph en su poder, Francia estallando en problemas terroristas, el mundo en caos, Dark Pluton apoderándose de todo lo que se conoce como tierra y por ultimo Ace tirado boca abajo en el suelo, ensangrentado y frio como un cadáver.

Como una fuente de vida, la última imagen le llevó a recuperar su voluntad, sus ganas de prevalecer y adrenalina que alimentó sus músculos le permitió tensar su brazo izquierdo y soltar un oportuno codazo directo al área del hígado.

Nami apretó los dientes debido al incomodo dolor que se propagaba por el área abdominal haciéndola soltar un poco la presión permitiendo por medio segundo respirar a su víctima, sabiente de que dejarlo ir sería catastrófico, volvió a apretar esta vez con más fuerte, asfixiándolo con mas ahínco. Si no lo acababa en este movimiento, no tendría energías para otra ronda más.

Otro codazo al hígado más fuerte que le debilitó las piernas como si fueran fideos y le sacó de equilibrio.

Más presión sobre el cuello de Luffy, causándole un dolor de cabeza y entumecimiento en todo el cuerpo, sus ojos se iban cerrando contra su voluntad. Se le iba la conciencia, la adrenalina y el fuego en su corazón no lo mantendrían mas despierto.

Con su ultima energía, su ultimo rastro de conciencia hizo para enfrente y soltó su ultimo codazo, con la intensidad de la desesperación que solo puede haber en el último movimiento. La asfixiante presión sobre su cuello desapareció cuando la venezolana de dieciocho años perdió todas sus fuerzas, sus pupilas se contrajeron de golpe y su mirada se tornó cansada, un líquido oscuro procedente del hígado salió por el borde de sus labios dejando un leve rastro, fue perdiendo estabilidad, quiso reaccionar, pero no alcanzó más que a arañar con fiereza la espalda del chico mientras se deslizaba hacia abajo.

Luffy escuchó el sonido del bastón golpear contra el suelo, el igualmente cayó sobre sus manos y rodillas y empezó a toser y su rostro a recuperar el color, al momento en que se sintió mejor se sentó sobre la roca, se giró y contempló el resultado final del combate.

Ella, la infame ladrona, la responsable de sus fracasos, la fuente de sus frustraciones, la dueña de su odio.

Ella estaba tirada boca abajo, con el dorso derecho de su rostro contra la roca, una expresión total de paz en su rostro, un rastro de lo que parecía ser sangre en el borde de sus labios, inmóvil, fría, derrotada, en total calma.

Ella había caído. Él era el ganador.

Y la victoria no le provocó la sensación de realización sino todo lo contrario, una amargura total, se sentía triste.

Y que la postura de la ladrona y su aspecto fuera idéntico a la imagen de Ace muerto que había alucinado, empeoraba las cosas.

-"No Ace ¿Por qué? Ladrona tu ¿Qué me has?"- se cubrió el rostro, lo que sentía en el pecho era abrasador, miró una vez más a su rival caída y se vio inundado de una gran pena. P-pero, él la odiaba ¿No? El le había superado, su mayor deseo ¿Entonces por que existía sensaciones de culpa, de decepción y de lastima?

-Hey- le llamó con voz casi inaudible –L-ladrona ¡Oye!- gateó hasta con ella, se hincó a su lado y le dio apoyo sobre su regazo –Despierta, s-si estas respirando ¿eh? Hey ¡Hey!- empezó a agitarla, pero no mostraba reacción –No te lastimé gravemente ¿Verdad? No te habré mat...-

Sentía ganas de llorar y no sabía porque, la misma sensación que experimentaría al ver a un nakama, como si dentro, muy dentro de sí, la chica le importara más allá de un rival.

Nunca tras vencer a un enemigo, había sentido esto, jamás.

Luffy no se dio cuenta de que la mano derecha de la que yacía derribada se estaba comprimiendo en forma de puño y que lejos de estar inconsciente, estaba dormida en un profundo sueño.


La aldea Cocoyashi ardía en llamas, todos en la aldea estaban siendo ejecutados uno a uno por Arlong el Gyojin. Ella observaba todo, pero su cuerpo no reaccionaba; Nojiko, Gen-san…todos, uno por uno.

-¡Detente Arlong! ¿Por qué haces esto?-

-Shahaha ¿Yo hacerlo? Todo esto es la consecuencia de tu fracaso, no conseguiste el ultimo diamante, fuiste débil ¡Les fallaste a todos!-


Luffy curveaba la espalda y soltaba un penetrante grito al sentir como una navaja le era hundida en el muslo derecho por la misma mano de la chica de cabellos naranja.

-¡No puedo caer en tus manos, yo debo de salvar a mi aldea pase como pase!- gritó histérica sacándole la navaja de la pierna y haciéndose hacia atrás, separándose de él, dejándolo experimentando un punzante dolor.

-T-traidora- dijo con voz quejosa sujetándose la pierna lastimada, viendo con antagonismo a la engañosa mujer.

-Nunca te vas a rendir ¿Por qué no me aseguro de que no vuelvas a incomodarme?- sacó su Beretta y fríamente apuntó hacia la rodilla izquierda del mugiwara, no estaba para juegos, si quería un futuro para su gente tendría que ser fría e insensible, incluso con Monkey D. Luffy, por más que sintiera simpatía por él, no podía dejar cabos sueltos.

No vaciló apretó el gatillo.

Luffy cerró los ojos al instante sabiendo que le esperaba una rodilla destrozada. No obstante ni el sonido del cañón ni el dolor le llegaron.

Ya no tenía balas. Tiró su pistola y se agachó con celeridad para coger su bastón de combate.

Actuar o perder, el mugiwara le saltó dejando salir un grito de guerra a todo pulmón, su cuerpo impactó al de ella, embistiéndola, teniendo como resultado que ambos se fueran hacia la pendiente, la abrazó con fuerza y se encontraron rodando el uno sobre el otro por toda la bajada, hasta llegar a la base donde por el momentum se separaron saliendo rodando en direcciones distintas.

Nami sacudió la cabeza y se reclinó sobre las palmas de sus manos, se buscó su pistola restante, la decepción fue que se le había salido de su cinturón de soporte en la caída, lo cual significaba que la única arma que le quedaba era su bastón, lo tomó y con ayuda de este se puso de pie.

-¡Ni un movimiento más!- la advertencia de Luffy irrumpió la calma, cuando la mujer volteó a verlo, allí estaba él de pie, apuntándole temblorosamente con su revólver y los parpados bien abiertos.

-Tú no me vas a dar de órdenes, no voy a rendir mi futuro ante ti- sujetó su bastón con fuerza y lo confrontó temeraria con la mirada.

-¡He dicho que ya fue suficiente!- cerró un ojo para mejorar su puntería hacia un muslo de la chica, su mano empezó a temblar más –"Se desangraría"-.

-No he llegado tan lejos para nada- decidía y con una valentía arrojada no común en una mujer cautelosa como lo era, inició carrera hacia el con intenciones agresivas.

Cambio la trayectoria de su cañón hacia el brazo fuerte de su rival de intenciones casi asesinas –"L-le volaría el brazo"-.

-¡Dispara cobarde, anda hazlo si tienes los pantalones! ¡A veces es la única opción!- corría como si no le importara nada, de hecho prefería poner su vida en la línea (o en las manos de la suerte), con tal de que su pesadilla no se volviera realidad, situación que sería peor que la muerte.

A pesar de que sabía que ella estaba muy alterada y que no dudaba en utilizar cualquier recurso por más sucio que fuera, no quería matarla accidentalmente ¿Qué si era debilidad? ¡Al diablo con la debilidad, ya no le importaría más eso! Enfundó su magnum y se le dejó ir alzando el puño con la mirada fija en un solo punto; el rostro de ella. Se sentiría mal por bajarla de un puñetazo, pero eso seria después.

Porque al igual que ella, perder no era una opción; Ace estaba en juego.

Se cruzaron cada quien soltando el respectivo ataque fulminante que esperaban. De lo rápido que habían hecho el movimiento pareciera a simple vista que solo se habían pasado de lado sin tocarse, empero los trozos de madera y astillas que salían volando al aire eran la prueba de que había existido contacto.

El rostro de Luffy se trastornó en sorpresa total -"¡Mi puño se desvió solo, eligiendo atacar al palo!"- atónito observó su mano derecha que temblaba descontroladamente, a pesar de que se había decidido por completo a dejarla KO su cuerpo le había desobedecido de último momento, como si una fuerza externa lo controlara ¡Inconcebible!

Se giró para verla y sus pupilas se tornaron pequeñas, sus cuerdas vocales profiriendo vocalizaciones incoherentes.

La chica cuyo nombre desconocía estaba parada con calma e ilesa, dándole la espalda y con una apariencia distinta; sobre su cabeza se encontraba un sombrero de paja y en su mano izquierda sujetaba un Revolver modelo 29.

-M-mi pistola ¡Y mi tesoro! ¿C-como?- balbuceaba sin control, visiblemente amedrentado por el impresionante robo que le acababa de propinar esa mujer ¡Y nada era más aplastante para él que alguien tocara su sombrero de paja! ¡Esa insoportable mujer estaba usando su más preciado bien! ¡Intolerable!

-Me gusta este sombrero- Nami se quitó el sombrero tomándolo en una mano y observándolo con cuidado.

Pobre explorador desafortunado, su garganta se negaba a funcionar correctamente.

-Monkey D. Luffy de la liga Grand Line ¿Comprendes ahora la diferencia de niveles entre nosotros dos?- se enfundó la Magnum en su cinto como si le perteneciera –Yo soy una criminal, una fugitiva de la justicia, siempre perseguida, odiada, considerada como no más que una inmunda ladrona, todo el mundo está en mi contra…yo he estado cercas de la muerte en más de una ocasión- explicó con voz neutra –En cambio tú, eres libre de hacer lo que te gusta, todos te aclaman, todos simpatizan contigo y te apoyan…sinceramente, admito que te envidio Luffy-kun- terminó expresándose con amargura.

-Tú ¿Qué es lo que buscas realmente?- le cuestionó profundamente intrigado con ella, como si ella fuera un acertijo y la joya que esperara tras resolver el enigma fuera la verdad sobre ella.

-¿Qué acaso no has puesto atención? Alguien como tú que vive en un mundo de ensueño jamás lo entendería- se dio la vuelta dándole el frente y mostrándole el mismo cuchillo que utilizaba Luffy, se alcanzaba a observar que estaba ensangrentado.

En el instante Luffy sintió un intenso dolor que lo obligo a caer de rodillas, se tocó la parte donde le dolía y al contemplar la palma de su mano, estaba manchada del rojo líquido vital. La pericia de la ladrona superaba los límites de la comprensión, aparte de robarle el sombrero y la pistola, lo había desarmado y herido al mismo tiempo, todo en un solo movimiento…ya no existía una palabra capaz de describir sus acciones

-No tienes la sangre fría, pudiste rematarme, no lo hiciste. Olvidaste un importante detalle- alzó el cuchillo y lo pasó cercas de sus ojos, observando el ensuciado filo –Que yo soy una ladrona profesional y que como tal, usaré cualquier método por más bajo que pueda parecer a fin de seguir adelante- se acomodó el sombrero de paja –Se acabó, cumple tu palabra y no vuelvas a importunarme-.

Joven desprovisto de su dignidad, golpeó el suelo con ambos puños azotado por la decepción, viendo como la odiada embustera se iba con toda la calma del mundo –"La odio, pero no la puedo odiar ¡Debo saber qué es lo que me pasa!"- gritó en sus interiores antes de alzar la cabeza y exclamar con tanta intensidad que retumbó la selva -¡Espera!-

-¿Mmh?- volteó a verlo de lado con total indiferencia.

-Tú no eres nadie para decidir cuándo se acaba esto, yo nunca me rindo ¡Si quieres frenarme no tienes de otra más que matarme! ¡Así soy y seré siempre yo!- su llameante voluntad lo quemaba por dentro, chamuscando sus huesos, reviviendo su alma –Esto no se acaba hasta que se acaba ¿Dices que no tengo la sangre fría?- llevó una mano hacia su bolsillo donde estaba su último recurso, aquello en lo que había cifrado sus últimas posibilidades, el arma sorpresa –Entonces permíteme mostrarte cuan intenso es el ardor de la sangre en mis venas ¡Prepárate para sentir el calor de mi furia!-

Alzó una ceja, clavando su atención en el bolsillo del muchacho algo iba a sacar de allí y presentía que no sería cualquier cosa. La curiosidad innata en ella la movió a voltearse.

Odio al punto máximo ¿En que desembocaría la apuesta del todo por el todo que presentaba Luffy al tomar su decisión final? ¿Cuál sería el desenlace del choque de voluntades de explorador y ladrona?

Algo si estaba seguro, todos los eventos que acontecían simultáneamente dejaban una sola respuesta, un hecho indiscutible.

Las cosas estaban por cambiar de forma radical…ya nada sería igual en esta aventura.

Continuará…


Lectores, otra vez me tardé en actualizar, peor de todo es que realmente quería compartir este capítulo. No tengo perdón. Quisiera que las bombas que solté en el capitulo compensaran algo.

Ahora respecto al capítulo, hemos tenido una candente pelea entre Luffy y Nami que ha desencadenado en un combate cada vez más peligroso, al final ¿Quién prevalecerá entre ambos contendientes? ¿Qué consecuencias tendrá el elemento de los hongos-afro en la manera en que se están agarrando los dos? ¿Hay vuelta atrás ahora que casi se han matado?

Pero tenemos otras cosas en juego ¿Qué cambiará con el inevitable enfrentamiento de Wiper y Shura? ¿Será capaz Sanji de salvar la misión? ¿A que van a llegar Zoro y Robin con tanta discrepancia y tensión entre ambos? ¿Quién asesinó a Usopp? ¿Qué consecuencias psicológicas tendrá en el grupo esta primer dolorosa baja?

¡Suugoooi! ¡100 reviews! Sumamente me alegra haber llegado a la cifra de un centenario de comentarios, gracias a todos.

No les dejo el titulo del siguiente capítulo por que los mega spoilearia, será una inesperada sorpresa ¡No habrá defraudación!

Comentarios, apreciaciones, consejos, expectativas…no duden en hacérmelos llegar por favor. Un abrazo a todos.