Ya tiene bastantito que no actualizo esta historia, ¿verdad? Pues bueno. Este capítulo que leerán a continuación es un episodio de prueba, por lo que será un capítulo un tanto corto. Eso sí, será la misma temática de chistes, pero también trataré de no hacer personajes tabla (o sea, planos).
Sin más que decir, disfruten de este mini capítulo.
No hacía mucho que Dinamarca sentía malestar en el ojo. Lo extraño de todo esto, es que sólo lo sentía cuando tomaba café. Extrañado, lo dejó pasar por unos días, hasta que el malestar se volvió imposible de ignorar.
Fue así, que decidió ir con Noruega, que aunque no era doctor, podría darle una cura más sencilla y factible.
—Hey Nor. Fíjate que cuando tomo café, me duele el ojo.—
Noruega sólo lo escuchaba mientras apuntaba algunas cosas. Después de unos minutos de larga espera para el danés, finalmente el noruego habló.
—Antes de tomarte el café, quítale la cuchara, idiota.—
A Inglaterra casi no le gustaba la cacería. La repudiaba. Por lo que cuando América lo invitó a cazar algunos animales (principalmente venados) para una cena especial, se negó rotundamente. Sin embargo, América insistió tanto que, finalmente y de pésima gana, y sólo con la condición que no lo molestase en la conferencia mundial de enero.
Era de noche, y las dos naciones aún se encontraban caminando por el bosque. No habían cazado mucho, pero América se encontraba satisfecho. Estaba distraído pensando en la variedad de platillos que podrían prepararse, y cuando escuchó un ruido detrás suyo, le disparó. Un animal más, pensó satisfecho América. Sin pensarlo, se acercó para ver mejor lo que había cazado tan repentinamente.
Cuál no fue su sorpresa al ver que le había disparado a Inglaterra. Aterrado, llamó al 911.
—Alo—
—Señorita, ayúdenme por favor, creo que maté a mi amigo.—
—Primero, guarde la calma y asegúrese que efectivamente mató a su amigo.—
América se encontraba tan alterado que no podía guardar la calma, y sin pensarlo, disparó nuevamente a Inglaterra.
—Listo, ya está muerto. ¿Y ahora?—
Alemania se encontraba leyendo el periódico de hoy, para mantenerse al tanto de lo que pasaba con el TTP. De pronto, escuchó cómo su celular sonaba. Primero lo dejó de lado, creyendo que era Prusia y alguna de sus bromas. Sin embargo, las llamadas siguieron. Alemania, cansado, contestó.
—Bruder, no estoy para tus bromas—
Sin embargo, no fue la voz de Prusia la que escuchó.
—¿Austria?— Dijo sorprendido. —¿Qué haces con el celular de mein bruder?—
—Alemania, Alemania. Necesito Ayuda— Dijo Austria, se escuchaba demasiado asustado.
—Tranquilo. ¿Qué necesitas?—
—Prusia está tirando cosas que no le gustan por la ventanaaaaaaaaaa...—
Francia estaba en una cata de vinos junto con sus amigos incondicionales, España y Prusia. El trío se encontraba deleitado con aquellas bebidas, no habían probado ni un sólo vino con mal sabor.
España sabía perfectamente que los vinos franceses eran exquisitos, pero sí tenía la duda de saber cuál era el vino que menos le gustaba a Francia.
—Francia. ¿Cuál es el vino más amargo?— Preguntó.
Éste, sin dudarlo dijo. —Vino Inglaterra—
No sé si estén bien la longitud de estos chistes. Como dije, traté de no hacerlos tan cortos. Ni modo chicos, son las reglas de fanfiction.
Bueno, espero y les haya gustado este capítulo, y nos vemos en el siguiente.
Au revoir!
