Hola gente!! despues de 2 semanas (creo) les traigo la conti de este fic....debo decirles a los amantes de las parejas de este fic, que este capi quedó sumamente romántico a diferencia de otros anteriores.....pero digamos que ya era hora que la historia retomara un buen rumbo no?? jeje

Espero les guste tanto a uds como me gustó escribirlo a mi, porq al fin los amantes del Sasusaku tendran su recompensa por aguantar tanta batalla sin casi nada de amor!! jajajaja

Besos!


Capítulo 12: Corazones.

Naruto entró a su habitación pues quería ver como seguía su mujer ya que hacía bastante rato que se había ido a descansar alegando que el embarazo la cansaba más de la cuenta encontrándose con una escena un tanto extraña. Su Hinata abrazada a una extraña mujer de cabellos rojos y lentes que nunca en su vida había visto y junto a ellas había un extraño kunai. Inmediatamente se tensó ante un posible peligro y desenvainó la espada que llevaba en la cintura para ponerse en una postura de defensa.

- Suelta a mi mujer ahora! Quién eres?! – exclamó Naruto enojado. Las mujeres se separaron enseguida pero permanecieron una junto a otra.

- Ella es Karin, Naruto – contestó Hinata – no nos hará daño. Por favor baja tu espada.

- Ven aquí Hinata – dijo Naruto aún muy nervioso temiendo por su esposa e hijo – ven a mi lado… - Hinata negó con la cabeza.

- No Naruto, ya te dije que ella no me hará daño, es mi amiga – insistió la reina. Karin se sorprendió ante las palabras de esa chica peliazul que la estaba defendiendo y sintió agradecimiento hacia ella, por ser la única que hasta ese momento había sido lo suficientemente valerosa como para enfrentarse a alguien más por ella, por considerarla alguien de importancia. Su gesto conmovió tanto el corazón de la mestiza que comenzó a sollozar frente a los reyes, los cuales se extrañaron un poco ante eso. Hinata sólo atinó a abrazarla e intentar consolarla y tranquilizarla; Naruto sólo estaba inmóvil y no sabía que hacer, esta situación era bastante peculiar.

- Gra-gracias… - dijo en un susurro Karin a la reina – mu-muchas gracias Hinata… Nadie se había portado así conmigo nunca… Gracias por ser mi amiga… - agregó sacándole una sonrisa a la de ojos perlados.

- De nada Karin… - contestó ella sonriendo, claramente enternecida con la pelirroja. Naruto seguía en silencio algo incómodo por no saber que hacer.

- Emm… es-estás bien? – le preguntó finalmente el rey a la chica extraña, guardando su espada y acercándose a las mujeres. Ella lo miró y se sorprendió un poco porque el hombre que hasta hace un momento estaba en posición de ataque hacia ella, ahora se encontraba a su lado con un semblante si bien algo incómodo, también se le notaba algo preocupado…preocupado por ella. Karin volvió a conmoverse y sus sollozos aumentaron, alarmando de repente a Naruto – Oye…no llores…emmm…mira yo, disculpa si te hice sentir mal o algo… Ya deja de llorar…quieres algo? Necesitas algo?... – Naruto se había puesto nervioso y hablaba algo atropelladamente ahora pues la pelirroja no paraba de llorar. Hinata sólo sonreía ante los nervios de su esposo y seguía abrazando a Karin y acariciando su cabello para que se tranquilizara.

Finalmente unos momentos después la mestiza se durmió en los brazos de la reina. Naruto e Hinata la arroparon en la cama y salieron de allí dejando que la chica descansara. Fueron abrazados en silencio hacia la biblioteca y allí entraron y sentaron juntos. Suspiraron.

- Quién es ella Hinata? – preguntó Naruto.

- Se llama Karin y es una criatura del mundo mágico… Ella… a ella la enviaron a matarme Naruto… - dijo la reina y Naruto abrió mucho sus ojos y se tensó al instante – pero ella no quería hacerlo… Ella está sola y ha sufrido mucho…

- Pero Hinata, ella quiso matarte?

- Si pero…

- Entonces hay que encerrarla y … - Hinata se paró de repente con el semblante serio.

- Ella es mi amiga Naruto, su intención nunca fue matarme porque es una persona noble y con sentimientos que ha sufrido mucho y yo no voy a permitir que la sigan lastimando. Ella se quedará aquí bajo mi protección y es mi última palabra – concluyó la reina con una determinación que Naruto jamás había visto en ella. Su esposo asintió finalmente e Hinata volvió a sentarse junto a él.

- Sólo temo por ti Hinata – dijo finalmente Naruto abrazando nuevamente a su mujer – Si te sucediera algo yo… yo no sé lo que haría… Mi corazón late por ti amada mía… - Hinata correspondió el abrazo.

- Nada me va a suceder Naruto…todo va a salir bien…ya lo verás… - la reina tomó una de las manos de Naruto y la dirigió a su abultado vientre y éste lo acarició con ternura. Ellos siguieron allí un rato más.


Orochimaru había logrado escapar con las últimas energías de su cuerpo, su magia estaba casi completamente agotada y quedarse en aquel campo de batalla hubiera sido un suicidio. Sin la magia suficiente como para poder transportarse a su reino mágico "oscuro" sólo pudo trasladarse al castillo donde su aliado Rey de la Arena se encontraba, dándose cuenta al llegar que Madara había muerto y el castillo estaba ocupado por los soldados del Rey del Reino del Fuego, en espera de que el nuevo rey fuera nombrado. Mientras éstos soldados servían de protección del lugar en caso de que algún astuto y aprovechado intruso quisiera tomar nuevamente el control del reino.

Soltando maldiciones desapareció del lugar y apareció ahora donde su secreto segundo aliado, Danzo. Pero se encontró con que éste había huído también del lugar. Su ejército había sido derrotado y antes de que fuera apresado éste había salido huyendo como el cobarde que en realidad era. Orochimaru puso un último esfuerzo en ubicarlo y débilmente le detectó en el Reino de la Arena, en un bosque cercano al castillo que Sasori tenía por allí cortesía del ya fallecido Madara Uchiha. Porque el Sr. Oscuro estaba muy al tanto del trato que habían ocultado de él su avaricioso ex –aliado y su codicioso ex –subordinado pelirrojo; pero mientras no importunara sus planes se había mantenido al margen de aquel acuerdo que esos dos seres tenían.

El mago apareció dentro de la pequeña tienda de campaña en la cual se hallaba durmiendo Danzo. Algunos de sus pocos hombres se hallaban en los alrededores vigilando la zona mientras él estaba descansando pues huir realmente le cansaba demasiado. Por ahora Danzo se había mantenido en movimiento casi constante para evitar ser apresado; sin embargo, la única alternativa que en los últimos días estaba considerando era ir hasta la costa norte del continente y tomar un barco hasta la Isla de la Luna, lugar donde estaría a salvo y nadie le reconocería.

Orochimaru se acercó al hombre y le despertó sobresaltándolo en el acto.

- Hola Danzo, viejo aliado – dijo el Sr. Oscuro con su tétrica voz. Danzo abrió mucho sus ojos reflejando el pánico que sentía en ese momento y se acurrucó en el lugar ante la ahora divertida mirada del mago oscuro – No me digas que me tienes miedo? – preguntó con voz juguetona.

- Qué haces aquí, Orochimaru? Qué quieres? – interrogó al fin.

- Pues…necesito un lugar donde quedarme mientras me recupero de mi última batalla…- contestó finalmente el mago – necesito que me consigas unas cosas…

- No puedo ayudarte Orochimaru, estoy huyendo y no me apetece que me maten…

- No te lo estaba pidiendo… - dijo ahora el mago con voz de ultratumba – Voy a quedarme aquí y vas a mandar a tus hombres a conseguirme lo que necesito o te mataré sin reparos… - Danzo tembló y asintió torpemente. Orochimaru sonrió – Y no te preocupes tanto… - agregó mordazmente el mago sonriendo sádicamente – la muerte no es tan mala…hay cosas peores…


Sakura abrió lentamente los ojos sintiéndose renovada. Recordaba la dura batalla en la cual había participado y vencido, así como también sabía que el mago oscuro había escapado y eso era peligroso. Debía encontrarlo cuanto antes y despojarlo de sus poderes para poder restaurar el equilibrio mágico. Se encontraba sola en lo que parecía una cama de flores rodeada por unas telas de colores que la mantenían aislada del entorno, y sin duda debían de haber pasado algunos días pues sentía su magia llenándola por completo como siempre. Sintió enseguida el llamado de la naturaleza y como esa magia natural y pura le daba la bienvenida de vuelta. Seres mágicos del entorno fueron acercándose a donde ella se encontraba con una gran sonrisa en sus rostros, pues se habían dado cuenta que su hada salvadora había despertado. Ella sintió como esos seres se acercaban y le extrañó verse rodeada por ellos, muchos pensamientos confusos y entreverados escapaban de las mentes de todos impidiéndole leer bien lo que estaba sucediendo.

Minutos después entró Tsunade con una gran sonrisa en la cara y llegando a su lado la abrazó fuertemente.

- Me alegra despertaras, Sakura… - dijo ella alegremente. Sakura se extrañó ante el gesto de su reina.

- Sucede algo mi reina? Todos están un poco… extraños… - preguntó algo confusa el hada. Tsunade sonrió.

- Es que estamos felices porque has despertado Sakura… Nos has salvado a todos…

- Pero el Sr. Oscuro escapó… debo encontrarlo… - replicó el hada.

- Eso puede esperar querida… ahora tenemos cosas más importantes por delante… - Sakura la miró interrogante – No sientes algo diferente? … La naturaleza no te ha informado de ciertas…mmm…novedades?

- Pues…en realidad todo está muy confuso – contestó el hada.

- Eres la nueva reina del mundo mágico Sakura – le dijo Tsunade – mi puesto te pertenece ahora.

- Pero… qué? – balbuceó el hada sin entender nada de lo que estaba sucediendo.

- Demostraste ser lo suficientemente poderosa como para defender a las criaturas mágicas y ahora el puesto te reclama Sakura, eres la nueva reina. Por supuesto que debes ser presentada ante los miembros de la corte y las criaturas mágicas, en una ceremonia mágica oficial pero eso lleva unos días prepararse y tú hacía dos días no despertabas…

- Pero yo soy el hada de la primavera…la naturaleza me reclama…

- Ahora el mundo mágico te reclama Sakura… y recuerda que la naturaleza es parte del mundo mágico…

- Está bien… - concluyó el hada sin nada más que decir sobre el asunto, sin duda nunca hubiera esperado que algo así sucediera – Los seguidores del Sr. Oscuro fueron encarcelados?

- Y despojados de sus poderes también…justo como ordenaste se hiciera…

- Bien… cómo están Shikamaru y Jirayia? – preguntó ella.

- Jirayia está mucho mejor, aún está en tratamiento pero se recuperará… Shikamaru aún no despierta…estamos algo preocupados por él…ni yo pude ayudarle en su recuperación…hay algo que está impidiéndole recuperarse por completo pero no puedo dilucidar que es…

- Quiero verlo… - Tsunade la dirigió donde estaban atendiendo al mago blanco y Sakura lo observó un momento. Su mano emitió una luz azul y escaneó con ella el cuerpo del mago para posarla finalmente sobre el corazón – Lo que impide su recuperación es algún tipo de veneno mágico… seguramente la espada que tenía la marioneta que le atravesó el pecho debe de haber estado impregnada de él… - Sakura soltó una lágrima para luego atraparla con uno de sus dedos. La depositó con cuidado sobre la marca de la herida y fue absorbida de inmediato por la piel del mago. Un pulso de energía mágica curativa llenó el cuerpo de Shikamaru y salió expedida en forma de ola de expansión ocasionándole una convulsión al mago. Segundos más tarde el morocho abrió sus ojos despertando al fin bajo la impresionada mirada de Tsunade.

- Qué…qué sucedió? – preguntó algo atontado el mago, observó a quienes tenía alrededor – Sakura… - nombró al hada mirándola - mi reina – se dirigió a Tsunade.

- Ya no soy tu reina Shikamaru… - corrigió la rubia – Sakura es la nueva reina del mundo mágico, le debes respeto a ella no a mí de ahora en adelante – el mago abrió mucho sus ojos casi sin creérselo. Miró nuevamente al hada – Disculpe mi reina…no lo sabía…

- Está bien Shikamaru…yo también me acabo de enterar… Cómo te sientes?

- Pues…a decir verdad… de maravillas…

- No te duele nada? - preguntó Tsunade un tanto extrañada – Has recuperado toda tu magia?

- Pues…al parecer si… - contestó el mago.

- Cómo lo hiciste Sakura? – preguntó curiosa la rubia bajo la atenta mirada del mago.

- Es una cura especial… mis lágrimas son especiales… Simplemente… son buenos antídotos para el veneno mágico…entre otras cosas…

- Gracias mi reina por salvarme… - dijo Shikamaru.

- Deberías ir a ver a tu mujer Shikamaru… estoy segura que debe de estar muy preocupada por ti… - el mago asintió. Y desapareció del lugar – Yo también debo irme.

- A dónde va mi reina? – cuestionó Tsunade.

- Donde el corazón me pide… - respondió ella y acto seguido desapareció también del lugar.


Shikamaru se guió por el hechizo que le ataba a su mujer para poder ubicarla mejor, ya que en la guarida de los hombres pájaro le habían informado acerca de los acontecimientos de días pasados en el lugar. El intento de asesinato a los hermanos de su mujer y el ataque al castillo donde ellos se encontraban ahora refugiados en espera de que él apareciera, todo eso le había sorprendido mucho, y se sentía un poco frustrado por no haber podido estar ahí para defenderla.

Apareció en los jardines más alejados del castillo y vio a su mujer caminando entre las flores amarillas que adornaban el lugar. Estaba hermosa con ese vestido lila y su cabello suelto ondeando al viento. Jamás se le había antojado más hermosa y pensó que era imposible amar más a esa mujer, que representaba a su corazón. Se dirigió donde ella acababa de sentarse sobre una roca mirando a la nada y la escuchó suspirar.

- Me pregunto por quien será ese suspiro – dijo el mago en voz alta haciendo que Temari diera un brinco del susto, pero al ver a su esposo a unos metros de ella sus ojos se iluminaron y saltó a sus brazos, siendo recibida por el pelinegro con una gran sonrisa.

- Shikamaru! – exclamó ella con los ojos llorosos – Estás a salvo! Oh, amor mío, he estado tan preocupada… - él la apretó más contra él y la besó casi con desesperación. No podía creer cuanto la había extrañado y lo cerca que habían estado de perderse el uno al otro. Ella le correspondió y se apretó aún más contra él.

La emoción de volver a verse les embargó y pronto se vieron presos de una necesidad de sentirse más y cayeron entre las flores besándose y acariciándose, demostrándose todo el amor que les llenaba a cada momento. Shikamaru le bajó la parte superior del vestido y besó sus senos mientras ella suspiraba y acariciaba la espalda de su hombre. Bajó sus manos hasta el nudo de la túnica del mago y se la abrió para bajarle un poco el pantalón y tomar su erección procediendo a una lenta caricia que hizo gemir al mago. Él le levantó el vestido y la tocó en su centro estimulándola. Le sacó su ropa interior y le hizo el amor entre las flores del jardín donde se encontraban. Se habían extrañado y anhelado con todo su corazón, el tiempo que habían estado separados había sido una tortura para ambos y ahora que estaban nuevamente juntos querían disfrutarse lo más posible y ponerse al día.

Luego de hacerse uno se arreglaron la ropa y se quedaron allí, acostados y abrazados, reconfortándose mutuamente, sintiendo el calor del cuerpo de la persona amada.

- Ya terminó la guerra? – preguntó la rubia.

- Así es… - contestó Shikamaru – Ustedes están todos bien?

- Sí…especialmente Gaara… - agregó Temari con una sonrisa pícara. Shikamaru levantó una ceja ante esto extrañado por la acotación de su mujer.

- Por qué lo dices?

- Mmm…digamos que mi hermano pequeño encontró el amor… - contestó soltando una risita. Shikamaru sonrió al verla tan contenta, su sonrisa era tan hermosa que hizo que sus ojos brillaran.

- Te amo Temari – dijo el mago de repente – siempre te he amado…desde que te conocí…desde la primera vez que te vi… - a Temari se le cristalizaron los ojos ante la dulce declaración de su amado.

- Yo también te amo Shikamaru – dijo con la voz entrecortada. Y ambos se abrazaron más fuerte – Deberíamos ir al castillo y presentarte ante los reyes – agregó la rubia – Además estoy segura que la abuela Chiyo y los demás se pondrán muy contentos de que estás sano y a salvo.

- Quedémonos un poco más aquí Temari… luego iremos… Tenemos mucho tiempo por delante… – ella asintió y se quedaron allí acompañándose el uno al otro, disfrutando de poder compartir el tiempo y la vida con el ser amado.


Sakura apareció en el castillo de Rey Fugaku y cerrando los ojos sensó donde podría estar el príncipe Sasuke para poder ir con él. En ese momento lo único que quería era verlo, muchas cosas habían cambiado, las cosas entre ellos se complicarían si ella era la nueva Reina del mundo mágico. Gracias a su magia pasó desapercibida por los soldados y guardias que habían en el lugar y encontrando a su amado en una de las habitaciones reales se dirigió allí usando su magia. Apareció en la habitación del príncipe, quien en ese momento estaba metido en una tina de madera dándose un baño con los ojos cerrados. Ella estaba detrás de él por lo que él no podía verla. Ella se acercó a él y acarició su cabello lentamente logrando que él soltara un suspiro y pronunciara el nombre del hada en un susurro.

- Hola príncipe – dijo ella deteniendo su caricia. Sasuke se dio la vuelta rápidamente casi sin creerse que ella estuviera ahí y se paró de golpe al verla a su lado. La abrazó fuertemente contra él, la había extrañado demasiado. Estaba desnudo y mojado, y al contacto con el hada su cuerpo reaccionó y se encendió por ella. Su erección se hizo notar entre ambos cuerpos y enmarcando la cara del hada con sus manos la besó profundamente. Sakura correspondió el beso anhelando ese momento tanto como él, floreciendo dentro de ella los sentimientos que por siglos habían estado latentes hasta que había conocido a ese humano y éstos habían comenzado a confundirla hasta acelerar su corazón, su cuerpo también le reconoció a él, y ansió tenerlo en su interior como nunca.

Siguieron besándose mientras Sasuke y ella iban encaminándose a la cama del príncipe. Se pararon junto a ella y volvieron a besarse esta vez más tiernamente y suave. Él se separó de ella un momento para desatar su túnica y dejarla desnuda frente a él. Sakura acarició el torso desnudo húmedo de Sasuke, preguntándose si eso estaba bien, preguntándose porque esta vez sentía diferente esta situación a cuando había sucedido con Orochimaru. Sin embargo, el príncipe no permitió que ella se perdiera en sus pensamientos y volvió a besarla y acariciarla con toda su pasión. Se acostaron en la cama y sus lenguas comenzaron una lucha placentera, sus cuerpos entrelazados pedían sentirse más, mucho más. Sus pieles ardían por el contacto y sus manos reconocían el cuerpo del otro cargando cada toque con toda la lujuria y amor que sentían el uno por el otro.

Sasuke se posicionó sobre ella y entre suspiros y jadeos por las sensaciones provocadas entró en ella abriendo para ambos un nuevo mundo de sensaciones y sentimientos que jamás pensaron sentir en todo su esplendor. Era una experiencia realmente única la de sentirse tan íntimamente, era tan real como ellos que estaban allí en ese momento haciéndose el amor mutuamente, demostrándose todo lo que desde que se habían visto habían comenzado a sentir. El destino los había marcado de una forma no sólo mágica sino eterna. Ellos eran un alma en dos cuerpos, y con esta comunión física volvían a ser uno. Hicieron el amor por horas; ansiando cada toque, cada caricia, cada beso, cada minuto entrelazados, deseándose y amándose cada vez más; sintiendo como su corazón sólo les pedía más y que no se contuvieran; deseando estar así para siempre. Simplemente estar juntos era lo que necesitaban, lo único que calmaba el vacío que les llenaba cuando estaban separados.

Abrazados en la cama del príncipe éste hacía círculos en la espalda del hada que estaba con su cabeza recostada sobre el pecho del pelinegro.

- Te he extrañado mucho desde que apareciste aquel día por aquí… - dijo de repente el príncipe rompiendo el silencio.

- Yo también he anhelado estar contigo… Mi corazón te llamaba en silencio – contestó ella. Él la atrajo un poco más contra él.

- Ya terminó todo el asunto de la guerra definitivamente? – preguntó él un poco temeroso de que ella se fuera y no volverla a ver.

- Así es…aunque aún quedan algunas cosas que resolver… Están a salvo Sasuke…y las criaturas de mi reino también lo están.

- Me alegro… - susurró el príncipe un poco más tranquilo – Te quedarás? – soltó el de repente. Sakura suspiró. Ella no creía poder estar junto a él siempre, como reina debía estar en su mundo, y que el fuera un humano sin duda complicaba las cosas…pero si el destino lo había puesto en su camino debía significar algo. Además, uno de sus primos tenía un destino importante por lo que tal vez Sasuke en algún momento tendría que tomar una decisión importante…era la única explicación que hallaba para que sus primos estuvieran ahí, al menos el destino iba bien encaminado de momento.

- Sasuke… - dijo ella pensando como decir las palabras a continuación. Pero no fue necesario ya que unos golpes en la puerta rompieron el momento en el que estaban los dos amantes.

Sasuke bufó ante la interrupción y se levantó envolviéndose en una colcha de la cama. Fue a la puerta y al abrirla se encontró con la presencia de su primo Obito, quien le sonreía tímidamente.

- Sasuke, tu padre te solicita en el salón… - dijo éste.

- Ahora no puedo ir… - contestó el príncipe secamente.

- Dijo que era importante – insistió su primo.

- Deberías ir Sasuke – interrumpió una tercera voz en escena. Sakura había salido de la cama y se encontraba vestida nuevamente con su túnica blanca junto a ellos. Sasuke miró a su primo temiendo su reacción por que viera al hada, pero este sólo le sonrió a Sakura – Hola Obito – saludó ella bajo la sorprendida mirada de Sasuke.

- Hola Sakura, me alegro de verte – respondió éste.

- Ustedes se conocen? – preguntó seriamente Sasuke sintiéndose molesto porque su primo conociera a esa hada como él.

- Si – contestó Obito – ella fue la que hizo recapacitar a mi hermano, ella le abrió los ojos que lo que hacía él y nuestro padre estaba mal… Gracias a ella, mi hermano y yo estamos aquí… - Sasuke observó a su primo y notó que él no era como los demás hombres que cuando veían al hada la deseaban, Obito era un alma pura y sólo la veía con admiración y gratitud. El príncipe sonrió – Por cierto… disculpa mi curiosidad pero…qué haces aquí Sakura? Ha sucedido algo? – preguntó ahora con el semblante algo preocupado. Sasuke se sonrojó un poco y al ver que el hada iba a contestar algo se le adelantó.

- Ella está conmigo primo – respondió logrando una mirada por parte de los presentes. Obito sonrió alegremente.

- Me alegro primo… Ahora recuerda que tu padre te espera en el salón… Adiós Sakura, me gustó volver a verte – y con un gesto de su mano se despidió de ambos yéndose del lugar.

Ella se quedó observando como Sasuke comenzaba a vestirse. Entre ellos había un gran silencio pues anticipaban que ella iba a irse de allí, y no sabrían cuando volverían a verse otra vez. Sakura sentía una opresión en el pecho y también sentía el dolor de Sasuke, éste era casi palpable. Una vez Sasuke terminó de vestirse ambos se quedaron inmóviles y sin saber como despedirse sin lastimarse más. Ella se acercó a él y le abrazó siendo inmediatamente correspondida por el príncipe.

- Te amo Sakura, prométeme que volveré a verte… - le dijo en un tono casi de súplica al hada. Ella lo miró con una sonrisa triste.

- Yo también te amo Sasuke… Te prometo volver a vernos amor mío… - contestó ella y ambos se besaron como si de esa manera pudieran expresarse todo el amor y el dolor que en esos momentos sentían. En ese momento volvieron a tocar la puerta y separándose a regañadientes, Sasuke hizo ademán de ir a atender a quien fuera que estuviera llamando, pero se volvió para decirle algo al hada y ella ya había desaparecido del lugar. La tristeza se acentuó en el rostro del príncipe y fue a atender a quien en ese momento solicitaba su presencia.


Neji se encontraba mirando por la ventana en ese momento. Desde que había vuelto del castillo del Rey Naruto varios días atrás no había podido sacarse de la cabeza a la dulce Tenten. Ansiaba verla y compartir tiempo con ella, conocerla y volverla su esposa. Se había obsesionado a tal punto que hasta soñaba con ella por las noches, anhelando tenerla entre sus brazos. Vio a lo lejos que un carruaje venía con dirección a su castillo y decidió bajar al patio para recibir a quien fuera que llegase de visita. Hacía un par de días ya que los seres mágicos que estaban para protección se habían ido informándole que la guerra mágica había terminado y ahora sentía curiosidad por saber que noticias podía traerle ese carruaje.

Cuando el vehículo estuvo más cerca del castillo distinguió una figura femenina cabalgando junto a éste. Era Tenten y se veía magnífica sobre ese corcel pura sangre. Cabalgaba con gran maestría y estaba tan radiante y hermosa como aquel día en el que conversaron en los establos del castillo del Reino de la Hierba. Ella y el carruaje llegaron juntos y entraron en el castillo de Neji. Ella le sonrió al rey y el le devolvió la sonrisa. La chica desmontó del caballo, se acercó a la puerta del carruaje y acto seguido la misma se abrió mostrando al Rey Naruto junto a Hinata, quienes descendieron muy sonrientes. Los tres fueron al encuentro de Rey del Reino del Agua pero él simplemente no podía despegar sus ojos de la hermosa castaña de ojos chocolates que no podía sacar de sus pensamientos.

- Hola Neji – saludó Naruto alegremente. Hinata sonrió e hizo una pequeña reverencia.

- Hola Naruto, Hinata – saludó él sin quitar sus ojos de Tenten, quien ya se hallaba algo sonrojada por la intensa mirada del castaño – Hola Tenten…

- Hola Rey Neji – contestó ella tímidamente. Naruto e Hinata se miraron y sonrieron al ver la escena, se notaba que ellos se gustaban.

- No vas a invitar a pasar, Neji? – preguntó Naruto bromeando.

- Si, claro, adelante – dijo rápidamente el castaño y los cuatro entraron en el castillo – Pediré a las doncellas que les apronten unas habitaciones para que puedan reponerse del viaje, tal vez quieran comer algo? – agregó.

- Eso estaría bien – dijo Naruto.

- En realidad yo no tengo mucha hambre – interrumpió Hinata – pero sí estoy algo cansada, me gustaría recostarme un rato…

- Claro prima – dijo Neji y llamó a una de las doncellas para que acompañara a su prima a la habitación que compartiría con su esposo.

- Quieres que te acompañe querida? – le preguntó su esposo.

- No es necesario Naruto, gracias – contestó la reina – Mejor ve a comer algo que se que es lo que quieres – le dijo ella tiernamente haciendo que el rubio se sonrojara – Luego hablaremos todos en la cena acerca de esta visita – todos asintieron.

Y así Naruto se dirigió al salón principal a comer, e Hinata y la doncella fueron a la habitación en la que se quedaría la misma. Allí quedaron Neji y Tenten solos y en silencio.

- Bueno… - comenzó Neji – tu deseas comer algo o descansar? – preguntó este de repente a lo que ella negó con la cabeza – Viniste montando, de verdad no estás cansada? – insistió incrédulo.

- En realidad estoy acostumbrada a las actividades físicas, me crié en un bosque…- contestó ella sonriendo.

- Ah… Y dime, sabes algo acerca de esta visita inesperada con que me han sorprendido?- preguntó curioso.

- Emm…creo que no me corresponde a mí decirle, Rey Neji… - entonces a Neji le surgió una duda.

- Tiene que ver contigo? – Tenten lo miró extrañada.

- Pues…no…

- Entonces porque viniste tú con ellos? – preguntó haciendo que la chica se sonrojara y el sonrió ante esto. Se acercó a ella mientras se notaba que Tenten se ponía nerviosa.

- Yo… - susurró ella. Neji se acercó más y le enmarcó la cara con las manos.

- Si? – murmuró ronco por las ganas de estar con ella que sentía al verla tan adorable. Armándose de valor ella lo miró finalmente a los ojos y el se sorprendió al verla tan desafiante.

- Me gustas mucho – soltó la chica al fin sorprendiendo a Neji. Él sonrió y la besó de una manera tan intensa que creyó que iba a derretirse en ese momento. Las cosas se encendieron entre los dos y de un momento a otro Tenten terminó acorralada entre la pared y el cuerpo de Neji devorándose mutuamente, intentando calmar la pasión de sus corazones. Ambos estaban encendidos por el momento y por ser correspondidos; sin embargo, se separaron un instante, agitados por todo el tumulto de sensaciones que les estaban bombardeando en esos momentos. Neji le acarició la mejilla a la chica que ahora tenía los labios hinchados por la fuerza de los besos que habían compartido.

- No puedo dejar de pensar en ti desde que te vi… - se confesó Neji en voz baja. Ella sonrió felizmente por ser correspondida por el dueño de su corazón.

- Yo tampoco – dijo ella al fin – Estoy enamorada de ti…

- Me has hechizado completamente… - agregó él – mi dulce niña… - y esta vez la besó dulcemente.

Naruto comió hasta estar satisfecho y un rato después se dirigió a la habitación que siempre les asignaban a él y a Hinata cuando iban de visita. Encontró a su esposa dormida y se recostó a su lado hasta la hora de la cena en que hablarían con Neji acerca de ciertos sucesos que el mes próximo se llevarían a cabo, los cuales involucrarían a dos reinos muy importantes.

Finalmente, la hora de la cena llegó y todos se reunieron en el salón principal. La misma transcurrió entre un conversador Naruto, una sonriente pero algo callada Hinata, un Neji poco sonriente pero muy interesado en cierta castaña a la que no le quitaba la vista de encima y una muy sonrojada Tenten, quien sentía los ojos de Neji clavados en ella todo el tiempo, poniéndola muy nerviosa. Luego de la cena, todos fueron a la biblioteca, donde se sentaron a tomar un té y finalmente la conversación sobre esta visita de los Reyes del Reino de la Hierba salió a la luz.

- La razón por la que hemos venido es porque debemos discutir cierta situación que ha surgido entre los reinos… Bueno verás,… Ino volvió y antes de que ella desapareciera ustedes estaban comprometidos… - dijo Naruto algo incómodo por el tema. Tenten e Hinata se mantenían calladas y totalmente inmóviles.

- Lo recuerdo… Pero si la memoria no me falla ella volvió… con alguien… - respondió Neji algo reticente y molesto. Naruto le miró extrañado.

- Así es Neji… ella va a casarse con Sai… Temíamos que eso te molestara o algo pues como era tu prometida…

- Las cosas cambiaron Naruto… - Neji cambió su semblante a otro pensativo – Por qué me dijiste que esta noticia involucraba a los reinos?

- Por que al parecer Sai es el legítimo heredero del trono al Reino del Sonido… - Neji se sorprendió ante esto – Por eso es que se llevarán a cabo el nombramiento oficial de él como rey así como la boda de mi hermana con él, una vez haya asumido su cargo… Las celebraciones serán el próximo mes…

- Entiendo… me parece bien…

- No estás molesto entonces? – preguntó Naruto algo impaciente.

- Ya te dije que no Naruto, es cierto que siempre tuve un cariño especial por tu hermana y un matrimonio entre nuestros reinos hubieran sido sumamente beneficioso, pero siendo realista me alegra haya encontrado a alguien que la ame de verdad, y que mejor que el nuevo rey de un reino con el que ahora estaremos en paz? Esta alianza es lo mejor… - Naruto e Hinata asintieron satisfechos por la respuesta de Neji, también estaban algo aliviados por la situación – Además – prosiguió Neji con los ojos nuevamente clavados en Tenten – yo ya tengo una prometida – agregó dejando a todos los presentes con los ojos y las bocas muy abiertos, así como una chica sumamente sonrojada por las palabras del joven rey.

- Qué… de que hablas Neji? Estás hablando en serio? – preguntó Naruto.

- Muy en serio… - contestó levantándose de su lugar para ir junto a Tenten y arrodillarse a su lado sin perderla de vista un instante – Sólo si tú quieres… - le dijo. La chica se mordió el labio y con lágrimas de felicidad en los ojos y una gran sonrisa asintió con la cabeza para luego abrazarse a Neji, y éste la envolviera fuertemente en sus brazos, ante la incrédula mirada de los Reyes del Reino de la Hierba.


Sakura apareció nuevamente en el mundo mágico y buscó a Tsunade con quien habló con ella acerca de la ceremonia de coronación, así como de sus deberes como reina y demás. Indagó un poco además acerca de la situación amorosa como había sido en el caso de Tsunade y Jirayia, y muy en el fondo deseó que Sasuke se quedara con ella para siempre. Pero ella no podía ni quería ser egoísta, esa era una decisión pura y exclusivamente de él, y él era un príncipe con un reino al cual dirigir algún día, o no?

Luego de tener sus dudas saldadas retomó el contacto con la naturaleza vagando por los bosques, los campos, los ríos, sintiendo como la magia de la naturaleza le llenaba cada rincón de su cuerpo, purificando su alma con cada aliento. Sin duda amaba estar rodeada de la naturaleza, su magia era tan pura que siempre lograba regocijarla y hacerla sentir mejor respecto a todo. Era como si se renovara con cada toque de los árboles, con cada gota de agua, con cada perfume de las flores, con cada brisa que la envolvía, con cada pisada que daba con sus pies desnudos en la madre tierra.

Luego de recorrer la naturaleza se dirigió a donde le correspondía hacer también de reina ahora, a la otra mitad de su naturaleza, al mundo mágico "oscuro". Había mucho trabajo por hacer en ese lugar, disipó las energías negativas del entorno, y las criaturas que estaban encerradas aún en el castillo del Sr. Oscuro fueron liberadas para comenzar un tratamiento de recuperación. Finalmente, visitó el plano de los demonios, su segundo hogar. Su alma brilló en ese lugar, su corazón era puro pero su naturaleza reconocía ese lugar como si fuera parte de ella desde siempre, y en parte así lo era. Repartió caricias y palabras con los demonios quienes la adoraron desde siempre y ahora que era reina no podían estar más que orgullosos de ella como los miembros de una gran familia lo estaban. Kakuzou se acercó a ella con una gran sonrisa.

- Hola mi señora – saludó con una reverencia.

- Hola Kakuzou – respondió ella sonriendo – me alegro de verte…

- Me enteré que tuviste una gran batalla… Estás bien? – preguntó algo preocupado.

- Así es… mi padre me ayudó… - Kakuzou se sorprendió ante el reconocimiento tan abierto de ella a su padre demonio, pues otros podrían avergonzarse si descubrieran la verdad de esa manera; sin embargo, los ojos del hada brillaban con admiración y orgullo por su progenitor.

- Me alegro… - dijo el demonio sin saber que contestar a eso.

- Debo irme ahora Kakuzou… pero antes debo pedirte un favor… - agregó el hada con un semblante serio esta vez – El Sr. Oscuro logró escapar… si sientes que usa sus poderes podrías ubicarlo para mí? – preguntó ella.

- No lo dudes mi reina – contestó el demonio seriamente.

- Gracias…es importante que ese mago sea despojado de sus poderes cuanto antes… Cuídate Kakuzou… y recuerda, si tú o cualquiera de ustedes - habló esta vez dirigiéndose a todos los demonios presentes en ese lugar – me necesita…saben como contactarme… - y diciendo estas palabras se ganó una reverencia de todos los demonios allí presentes. Ella desapareció del lugar para volver a aparecer en su amada naturaleza, quien le dio la bienvenida gustosamente, una vez más.


Hola de nuevo jeje!! espero les haya gustado el capi, digamos que es algo así como una recompensa por comerse tanto capitulos con guerras y batallas y mas problemas para todos...sin embargo, no crean que estos han terminado....no señor...pero siempre es bueno tomarse un respiro, no??jeje

Espero me dejen RR contandome que tal les parecio...

Felices Pascuas!

Juli