Hola a todos! Acá vine a traerles el último capítulo de este fic que me ha dado hasta ahora innumerables satisfacciones... gracias a todos los que lo han leido y comentado, me hicieron enormemente feliz.

Por otro lado, debo avisar que me cerraron el facebook y me tuve que hacer otro. Deben buscarme como Joanne Pottershop, figuro otra vez con el mismo nombre. No sé quienes lo hicieron, ni a mi ni a Nattyta y Anatripotter, según lo que me comentaron fueron cierta gente, que me mejor ni darles promoción. A ellas, desde acá, las mando sutilmente a la mierda :) y les digo que se busque alguien que las atienda, como para ser sutil :) Hay gente que realmente no tiene nada productivo para hacer, pero bueno...

Pasando a lo importante, espero que les guste... me voy a explayar un poco más abajo...

Gracias Asuka Potter por los consejos. Te quiero


Tu mejor error

Capítulo 12

Triángulo de amor

-Shh…-lo calló Ginny mirándolo intensamente- Yo también te…- pero el teléfono de Harry sonó encima de la mesita ratona y ahogó la última palabra de Ginny.

Ha sido divertido me equivocaría otra vez…

Los dos miraron la pantalla sobresaltados. Era "R. Vane".

-¡Bueno bueno!-voceó Ginny enojada, por encima del ruido del teléfono- ¡Parece que a la zorra le gustan los llamados a altas horas de la noche!

-Ginny…- dijo él sin atender a Romilda- Quiero que sepas…

-¡Atiéndela! – le exigió ella poniéndose rápidamente de pie.

-Cálmate, Romilda y yo no…

-¡Atiéndela Potter!

-¡No me grites! – dijo enojado- ¡No se porqué me está llamando!

-¡Porque quiere follar la muy puta!

-¿Quieres atenderla tú? –Dijo él con indiferencia, haciendo un amague de darle el teléfono.- A mi me da igual…

-¡Por supuesto que no la voy a atender! ¡No me vas a hacer quedar como una loca!

-No te ofendas, pero estás un poco loca…

-¡Vete a la mierda!

Quisiera haber sabido lo que no he sabido querer…

-¡No te enojes!

-¡Atiéndela Potter o te mataré! – gritó enojada- ¡Y pon el altavoz, quiero escuchar todo lo que te dice!

-¿Sigues desconfiando de mí? – dijo dolido.

-¡Si!- admitió sin remordimientos- ¡Atiéndela!

-¡Eres una cabeza dura! – Agarró el teléfono- ¡Hola! – dijo bruscamente y presionó el altavoz.

-¿Harry? – Dijo la melosa voz de Romilda- ¿Qué te pasa? ¿Por qué gritas?

-Hola Romilda –repuso él, y Ginny lo asesinó con la mirada- ¿Qué necesitas?

-Saber porqué no contestaste mi mensaje de un par de semanas atrás – Ginny se ruborizó. ¡Porque yo lo borré, puta!, hubiera contestado, pero no era precisamente lo más adecuado. En medio de su tormenta de celos no pensó en la posibilidad de que Romilda fuera a perjudicarla.

-¿Qué mensaje? – escuchó decir a Harry, completamente desconcertado.

-Te envié un mensaje para vernos. –explicó Romilda con calma- ¿No lo recibiste?

-La verdad que no, a mi no me llegó a nada. ¿Cuándo me lo enviaste?

-No recuerdo el día exacto Harry… fue al otro día que nos encontramos en el bar – Ginny abrió la boca, indignada. ¡Se había citado con esa perra en un bar! Estaba conteniéndose para no empezar a gritarle. Harry se incomodó.-… quizá la línea falló o quizá el teléfono no funciona realmente bien… -Especulaba Romilda. El cerebro de Harry funcionaba a toda máquina… y de repente unió las piezas y comprendió que él había olvidado el móvil en la casa de Aurores.

-Tengo una idea bastante exacta de lo que pudo haber pasado…– miró a Ginny severamente y ésta se señaló a si misma, negando la acusación que éste le hacía con sus ojos.

-No te preocupes, a veces estos aparatos suelen fallar – dijo Romilda sin darle importancia- Te llamaba porque me tienes abandonada, Harry. Te extraño… ¿cuándo vendrás a verme?

-¿Te tengo abandonada? –Dirigió sus ojos a Ginny con cierta suficiencia, eso era una evidencia de que él no había estado frecuentando a Romilda- ¿Desde cuando?

-¿Has perdido la memoria Potter? – dijo seductoramente y Ginny se mordió la lengua para no intervenir. ¡Era una maldita perra, eso es lo que era!

-No, solo dime desde cuándo tú y yo no tenemos sexo…- insistió Harry, intentando sonar normal.

-Sino me equivoco, hace como dos meses…- Harry sonrió y Ginny no supo qué cara poner, estaba completamente anonadada.- Aunque no entiendo porqué me lo preguntas…- Romilda empezaba a incomodarse.

-¡Si, ahora lo recuerdo!- improvisó Harry.

-¿Cuándo nos vemos lindo?

-Romilda, debes saber algo… - dijo él pensando que era el momento propicio para terminar ese llamado telefónico.- Es importante.

-¿Qué pasa ojitos verdes? Cuéntame. – Ginny se puso roja de celos y se revolvió el cabello haciendo señas groseras hacia el teléfono.

-No me llames así… -dijo él, el malestar de Ginny lo ponía nervioso.

-Cuéntame que te pasa mi amor, estoy para escucharte…

-Tengo novia Romilda –le informó él con incomodidad. Se hizo un silencio repentino.

-¿Novia tú? – Reaccionó ella riendo burlonamente- ¡Me estás cargando Harry!

-Es la verdad.- dijo convencido.

-¿Y qué tiene de malo que tengas novia? Yo no soy celosa cariño…

-Zorra hija de puta… - susurró Ginny, pero Harry le tapó la boca con la mano, haciéndole un gesto que lo deje encargarse a él de la situación.

-Tengo novia, me temo que no podemos vernos más… - le dijo a Romilda.

-¿Cuántas veces has tenido novia y cuánto te han durado? – contestó con sorna la muchacha- Nunca hemos dejado de vernos, Harry. Tengas o no tengas novia…- volvió a reír, y él se quiso hacer un Avada Kedravra en las pelotas, las palabras de Romilda lo perjudicaban con Ginny.

-Esta vez es diferente- la pelirroja se cruzó de brazos para contener el impulso quitarle el teléfono y arrojarlo por la ventana.- Tengo que cortar…- Romilda no le hizo caso.

-¿Diferente? ¿Y se puede saber porqué? – Repuso ella con un tono de voz enfadado.

-Porque sí, porque…- la miró y sus ojos chocolate lo atropellaron placenteramente- porque la amo…- Y con eso la compró definitivamente. A Ginny le temblaron las piernas, se le secó la boca y se no pudo evitar poner cara de idiota. Harry notó esa reacción y con la mano que tenía libre le acarició la cara, sonriéndole.

-¡No puede ser! ¡Tú nunca te enamoras! - chilló histérica.

-Esta vez sí, ya te expliqué que es diferente – respiró hondo- Te pido por favor que no vuelvas a llamarme… -pero Romilda no lo escuchó.

-¡Nunca cometiste esa clase de error Harry! – farfulló molesta.

-Mi mejor error…-dijo él en un susurro.

-¡Me estás mintiendo! – Ginny rodó los ojos y gesticulando una tijerita con los dedos, indicándole claramente que le corte.

-Es la verdad y ya sabes, prefiero ser sincero contigo… voy a cortar Romilda.- Ginny sonrió de satisfacción.

-¿Quién fue la zorra que te engatusó? – eso suficiente para que le pelirroja reaccionara, quitándole el móvil de las manos.

-¡No!- Quiso detenerla Harry, lamentando de no haber cortado antes.

-¿A QUIÉN LE DIJISTE ZORRA VANE? – Escupió al teléfono.

-¿Quién habla? ¿Quién habla? – Romilda parecía avergonzada.

-¡La novia, esa habla! ¡Y cuando te agarre te voy a arrancar todos los pelos!

-¿Ginevra Weasley?

-¡Oh no me digas que tu cerebro ha podido reconocer mi voz, infeliz! – Harry se tomó la cabeza con las dos manos, eso era desastroso.

-¡Vete a la mierda!

-¡Deja de llamar a mi novio o te juro que te mataré! ¡Meretriz! (1)

-¡Puta serás tú! Además, tu no puedes ser la novia de Harry… no le llegas ni a los talones – seguía provocándola Romilda.

-¿Y tú si? ¡Me río de Janeiro, fracasada!- improvisó una risita sarcástica y Harry se tomó la cabeza.

-¡Estás mintiendo, tu no puedes andar con Harry!- insistía Romilda con su incredulidad.

-¿Qué NO PUEDO? ¿Tengo que pedirte permiso a ti, infeliz?

-¡Eres una mentirosa! ¡No eres la novia de Harry!

-¡Si lo soy estúpida! ¿Acaso no escuchas? ¡Y para tu información estoy embarazada! ¡Harry y yo vamos a ser padres! ¡No te metas con mi familia! – eso aniquiló a la "zorra".

-No puede ser…-logró balbucear Romilda.

-¡ES LA VERDAD ASÍ CREÉLO!- vociferó triunfalmente Ginny.

-¿Y luego me dices zorra a mi? ¡Lo has enganchado con un crío! ¡Con razón Harry quiere quedarse a tu lado!

-¿QUÉ DIJISTE PERRA? ¡CUANDO TE AGARRE TE MATO!- La voz se le quebró.

-¿A quién vas a matar tú? ¡Siempre fuiste una cualquiera!

-¡Basta! ¡DAME EL MÓVIL GINNY!- intervino él, e intentó quitarle el teléfono, pero Ginny se alejó.

-No MI AMOR – dijo recalcando las palabras- ¡Tengo cuentas que arreglar con esta zorra!

-¡Dame el móvil!- decía gritando Harry.

-¡NO QUIERO, ESTA ZORRA ME VA A ESCUCHAR!- Dijo a punto de llorar.

-¡Ginny te está haciendo mal! ¡Dame el teléfono!

-Harry…- dijo Romilda haciéndose la inocente al darse cuenta que Harry había escuchado todo.- Explícame todo esto porque no entiendo nada…

-Lo que dijo Ginny es cierto- espetó él bastante cabreado- Es mi novia y vamos a ser padres. No vuelvas a llamarme.- le cortó bruscamente y miró a la pelirroja, que estaba llorando. Raro en ella, pero el embarazo estaba empezando a surtir efectos secundarios en su… novia. Aún no podía creer que lo fuera.- Ginny no llores… -la abrazó- ya pasó…

-¿Te encontraste con ella en el bar? – soltó ofendida y con el rostro surcado de lágrimas- ¡Antes de estar conmigo! –sollozó nuevamente.

-Fue casualidad, no fui a buscarla.- balbuceó él apenado- Si sabía que el llamado te iba a poner así, te juro que no la atendía…

-¡Quiero que borres su número! – le exigió.

-No tiene sentido Ginny. – dijo tranquilo.

-¿Cómo que no? ¿Cómo que no? – Decía tartamudeando de llanto- ¿Acaso quieres llamarla otra vez para fo…?

-Deja de desconfiar de mí. –dijo Harry con aspereza- Deja de comportarte como una niña o…

-¡No me comporto como tal!- dijo afectada-¿Te diste cuenta de todo lo que me dijo?

-No le hagas caso… - la miró severamente- Debes confiar en mí Ginny.

-Siempre he sido tan cornuda…-dijo y a Harry el comentario le pareció gracioso, pero no creyó prudente reír o las cosas se pondrían color de hormiga.

-Se que tus experiencias anteriores fueron nefastas, pero sino confías en mí esto no va a funcionar…- afirmó convencido.

-Yo…-se secó las lágrimas- lo siento… me puse celosa, me…

-Tranquila.-la abrazó y besó su frente- No tendrías que haberle dicho del embarazo, Ginny. Ni siquiera tus padres lo saben, y Romilda Vane es la persona más chusma que he conocido…

-Lo siento – repitió- Me fui de boca… te juro que no quise…

-Ya está…-después de unos segundos Ginny se sosegó.- ¿Estás mejor?

-Si.-dijo teniendo un espasmo, vestigio del llanto. En las últimas horas había llorado alrededor de cuarenta baldes de lágrimas. Ese pensamiento la hizo reír y así lo hizo, desconcertando a Harry por sus cambios de humor.

-¿De qué te ríes?- dijo él sorprendido.

-De que he llorado mucho – dijo riéndose entre lágrimas. Harry se mordió el labio inferior, sonrió y negó con la cabeza.

-Estás completamente loca, ¿te lo dije? – Ella asintió - ¿Qué te parece sin cenamos algo?

-Si, ahora tengo hambre…

Cuando terminaron de cenar, Ginny bostezaba de manera perezosa. Estaba cansada, habían sido muchas emociones en un solo día. Solo quería descansar y olvidarse de todo. Harry, que estaba muy sobre protector con ella, la condujo enseguida al dormitorio, obligándola a descansar.

-Pero tú no tienes sueño – dijo ella.

-Estoy cansado – llegaron a la habitación y miraron las dos camas. Ginny sonrió y lo miró.

-Quiero dormir contigo pero…

-Deberíamos hacer unos cambios en esta habitación…

-Tienes razón.- él la acarició – Mientras tanto, podemos juntar las camas ¿no?- Ginny asintió.

A la mañana siguiente, Harry se despertó temprano. Sentía las cervicales entumecidas y le dolía el cuello… Abrió los ojos y lo primero que vio, fue a la pelirroja aferrada a él, cual oso de peluche favorito. Claro que habían juntado las camas, pero no fue lo que se dice fructífero, porque terminaron durmiendo en una de ellas, abrazados. Harry la miró detenidamente, tenía la boca cerrada y su respiración era lenta y pausada… acarició su cara, sonriendo de tenerla así. Habían acordado hablar con Arthur y Molly esa misma mañana, aprovechando que ella no debía ir a grabar. Sin embargo, el sí tenía que ir al cuartel para hablar con los aurores… y lamentablemente felicitar a Dalwish por su osadía.

-Ginny- intentó despertarla con cautela- Ginny mi amor…

Ella no le hizo caso, murmuró cosas ininteligibles y siguió durmiendo. Harry sonrió, esa chica lo tenía perdido. Quizá podía dejarla descansar un poco más. Se levantó, en boxers, sintiendo un ligero escalofrío en todo el cuerpo. Fue hacia el comedor y miró por la ventana… era un despampanante día de sol pero nevaba copiosamente. Harry entró al baño, tenía una imperiosa necesidad de orinar. Después de hacerlo miró la ducha con terribles ganas… estaba acostumbrado a ducharse a la mañana, pero esa no era su casa. ¿No sería un atrevimiento utilizar su baño sin permiso?

-¡Al diablo! – Se dijo a sí mismo después- ¡Es mi novia! – rió, completamente feliz, abriendo el grifo de la ducha y quitándose los boxers. -¡Mierda!- es que el agua estaba helada.- Vamos, vamos, - dijo esperando que saliera caliente. Comenzó a higienizarse, no sin antes empezar a cantar.- Ha sido divertido me equivocaría otra vez… quisiera haber querido lo que no he sabido querer… - se sintió un tumulto afuera del baño que Harry no escuchó, muy compenetrado en su hedionda interpretación de ese tema- ya se llorar una vez por cada vez que río, no sé restar... no se restar tu mitad a mi corazón.- la cortina se abrió y Harry pegó un grito un tanto afeminado.- ¿Pero que…? ¡Ginny!

-Hola Harry – estaba completamente desnuda y sonreía- Desperté y me di cuenta que te estabas duchando…– Harry no podía pensar, el agua caía en su cabeza, a pesar de que ya la había visto desnuda, esa mujer le pulverizaba la vista como la primera vez- pensé que tal vez necesitabas ayuda… - el rió.

-Eres una…

Ginny asintió y se colgó de él, para comenzar a besarlo de una forma para nada inocente, sino todo lo contrario. El beso era sexual, violento, jugoso. Los dos se mojaron completamente…Ella enroscó sus piernas a la cintura de su novio, y gimió con ganas. Harry aún tenía shampoo en el cabello y Ginny enredó las manos en éste sin dejar de besarlo.

-¿Te saco la espumita?

-¡Estás como loca! – rieron.

-¡Por ti!

-Si me resbalo… ¡sería el mejor blooper de la historia!

-¡Tienes razón! – rieron.

-¿Sabes qué es lo mejor de todo esto? – dijo él

-¿Qué? – lo besó otra vez y él jadeó.

-Que no tenemos que usar condón – Ginny sonrió y lo besó.

-No será solo la puntita… ahora puedes… - le dijo algo en el oído.

Rieron otra vez, y siguieron besándose y gimiendo a medida que la frotación aumentaba. Harry estaba completamente duro y desesperado. La apoyó contra los cerámicos del baño, para aumentar la fricción, sujetándole la nuca y haciéndose cargo de todo el peso de su cuerpo, estaba eufórico por hacerle el amor, era desesperante cuánto la deseaba. Harry mordió y lamió su cuello, mientras se acomodaba para penetrarla. Cuando lo hizo ronroneó con fuerza y la apoyó más en la pared, haciendo movimientos desesperados con su pelvis y gimiendo de placer. La mano de Harry descendió hasta su parte íntima para hacerla gozar a medida que la embestía aumentando la velocidad. Ginny sentía que se estaba prendiendo fuego de placer… Giró el cuello hacia atrás con los ojos cerrados… Harry le enderezó la cabeza ahogando su gemido mientras la besaba introduciendo su lengua en su boca, mordiendo aquella dulzura de sus labios estrepitosamente. Ginny deslizó la suya por la comisura, justo donde Ron le había propinado el puñetazo… Él éxtasis llegó para ambos que se abrazaron y desprendieron el contacto íntimo con rapidez, teniendo en cuenta lo incómodo que era mantener la posición.

-Adoro el sexo contigo –dejó salir él, aún agitado.

-Yo también adoro follar contigo.- dijo sin asco.

-¡Ginny! ¡Deberías ser más romántica!- repuso bromista.

-¡Adoro follar contigo a la luz de la luna! – reformuló Ginny, nostálgica.

-¡Apoteótico!

-Lo aprendí de ti… - Harry agarró la esponja y la llenó de jabón líquido.

-Date vuelta.-le ordenó.

-¡Ni se te ocurra que…! – si Harry si atrevía a… ¡lo mataba por desubicado!

-¡Date vuelta, quiero bañarte! – dijo riendo. Ella lo hizo y él empezó a pasarle la esponja por la espalda. Después la ducha la enjuagó, y Harry la abrazó por detrás besándole el cachete.

-¡Que mimoso!-dijo fingiendo quejarse.

-Te amo, pelirroja.-mordió su oreja suavemente.

-Yo también auror.- lo miró fijo- Será mejor que nos apuremos…- agarró el shampoo y se puso un poco. Harry no pudo evitar mirarle el vientre y Ginny se dio cuenta. Tomó su mano y la posicionó a la altura del ombligo, enredando sus dedos con los de él.

-¿Cómo sabías que quería tocarte el vientre?

-Me doy cuenta, soy muy inteligente- dijo grandilocuente.

-Eres tremenda.-se besaron y Ginny agarró su sexo, juguetona.- ¡Ey!

-Déjame divertirme un rato con Harringui – guiñó un ojo.

-¿Harringui?

-Tu…-bajó la mirada pícaramente- ¡Así se llama!

-No me gusta el nombre…

-¿Por qué?

-Suena a diminutivo…- los dos rieron estruendosamente y cuando empezaron fue difícil parar. A Harry dolía el diafragma de tanto reírse.- Basta… no me hagas reír más…no puedo respirar…

-Dame un beso.

-¡Eres una sexópata sin remedio!- dijo Harry riendo, mientras deslizaba la mano por su espalda.

-¡Te dije que me dieras un beso! – dijo fingiendo enojo.

Harry la alzó suavemente, con ganas de repetir el acto, pero Ginny lo cortó.

-¡Ni se te ocurra!

-¿Cómo que no…? Ni hablar… quiero morderte un ratito más…

-¿Qué crees? ¡Yo también, pero vamos a la cama! ¡Aquí es incómodo!- Harry volvió a reír, Ginny era un caso aparte.

Cuando retomaron "la acción" en la cama, el timbre sonó. Ginny automáticamente se interrumpió, intentando incorporarse.

-Olvídalo, no atiendas – el timbre volvió a sonar de un modo impaciente.

-Pero…

-¡Ginny! – protestó.- No atiendas…

-¡Puede ser importante! – Harry empezó succionarle un pezón con su lengua. El timbre volvió a sonar…

-¡Harry, sal de encima!

-Ni loco… estoy disfrutando a mis nenas…

-¡Idiota!- rió. Tocaron la puerta y el timbre varias veces más.

-¡Malditos pesados!- se ofuscó Harry. Ginny aprovechó el momento de distracción de su novio y lo empujó. Harry se cayó de la cama, completamente desnudo…- Maldita hija de…

-¡Potter!- se colocó la salida de baño.- Iré a atender, puede ser un vecino que me necesita…

-¡Yo también te necesito!- se quejó.

Ella sonrió y fue resueltamente hacia la puerta. El timbre volvió a sonar de forma prolongada mientras ella buscaba las llaves y por fin las encontraba en el lío de la mesita ratona.

-¡Ya voy! – dijo quejosa. Le dio dos vueltas y abrió la puerta, quedando completamente helada del visitante.- Oliver…-susurró incrédula.

-Ginny…-dijo él algo rojo- Necesitaba hablar contigo… ¿estás ocupada?

-Yo… solo estaba…

-Quería decirte algo muy importante…-le tomó las manos sin dejarla terminar- he estado pensando mucho en nosotros, Ginny. –Ella quiso frenarlo- No, no me interrumpas. Estoy decidido a decirte todo lo que siento… eres la única mujer que siempre ha estado presente cuando necesité compañía… me gustaría seguir intentándolo – besó sus manos, Ginny estaba tiesa, no podía moverse- La verdad es que me di cuenta tarde quién eras, lo sé… pero te ruego que me des otra oportunidad…

-Oliver…

-Por favor Ginny, por lo menos piénsalo…-le acarició la cara y Ginny lo esquivó- Se que estás enojada por como te he tratado, pero debes creerme linda, estoy arrepentido y…

-¡Harringui te está esperando! – aulló Harry divertido. Ginny se puso del color de su pelo, pero tosió y evitó que Oliver oyera el alarido.

-¿Qué fue eso? – preguntó Oliver suspicaz, mirando por encima de su cabeza.

-Un gato – mintió automáticamente, en el afán de despedirlo cuanto antes.- ¡Si, un gato! Tengo un gato que no deja de maullar y…- dijo trastabillando. A Oliver le encantó su forma de expresarse, su rostro se iluminó.

-Como te decía, me gustaría proponerte que nos veamos seguido. Te prometo que jamás volveré a desaparecer, no quisiera perderte de esta manera. ¡He sido tan idiota! – dijo con auto crítica- Pero me he dado cuenta que…- se puso rojo- te amo… -Se sintió un tumulto antes de que Ginny.

-¡Clap clap!- aplaudió Harry con el rostro desfigurado de ira.- ¡Eso ha sido conmovedor Wood!

-¡Potter! – se sorprendió Oliver. Lo miró de arriba abajo, observando detenidamente sus fachas. Harry estaba con la camisa desabrochada y un pantalón puesto así nomás.

-Wood…-sonrió cínicamente y abrazó a Ginny por detrás- ¿Qué mierda haces aquí?

-¿Qué significa esto Ginny? – dijo Wood ávido de explicaciones.

-¡Ah bueno!- dijo Harry completamente fuera de sus casillas- ¡Lo mismo me pregunto yo!

-¿Qué quieres decir Potter? ¿Qué haces aquí?

-¿No lo recuerdas? ¡Te dije que sería mi novia!- besó a Ginny en el cachete dulcemente, quién estaba muy incómoda.

-Quiero que hablemos a solas Ginny.- exigió firmemente.

-¿Ah sí? Háblale. – lo instó de mal modo Harry.

-Oliver ya se iba, ¿verdad?.-intervino por fin Ginny completamente tensa.

-No, yo no me voy. Quiero que hablemos.- Harry alzó las cejas.

-¿Y de qué tienes que hablar tú con mi mujer?

-Harry…-le rogó ella para que no lo provocara.

-¡Tu mujer, Potter! ¿Desde cuándo? ¡Ginny y yo…!

-¡Si, es mi mujer!- gritó Harry.

-¡Basta!- se interpuso Ginny entre ambos- ¡Les recuerdo que estoy presente! ¡Y no soy ningún trofeo!

-¿Podemos hablar? – susurró Wood acercándose.

-¡Sobre mi cadáver! – lo empujó.

-¡Yo te mato!

-¡NO!- Ginny se interpuso entre ambos.- ¡Por favor, se calman los dos!

-Ginny y yo somos novios.-le informó Harry rojo de celos- No te atrevas a acercarte a ella, porque te juro que te haré puré.

-¡Hago lo que quiero! – rugió Wood.- ¡Todavía estoy a tiempo de recuperarla!

-Basta…-nadie escuchó a Ginny.

-¿Escuchaste eso mi amor? – ella lo asesinó con la mirada- ¡Dijo que todavía está tiempo!- rió burlonamente-¿No le contaste las buenas nuevas?

-Potter, basta.-le espetó cabreada.

-¿Qué quieres decir Potter?

-¡Harry!- le advirtió.

-Ginny está embarazada.-le tocó el vientre y ella rodó los ojos- Va a tener un Harryto… ¿no es tierno? – sonrió ante el espanto de Wood.

-¿Es verdad eso?- susurró Oliver anonadado.

-Sí – confirmó Ginny- Será mejor que te vayas…

Oliver no necesitó escucharlo dos veces. Giró sobre sus talones, y entró en el ascensor, con cara de haber recibido una paliza. Ginny cerró la puerta con furia contenida y miró a Harry.

-¿Desayunamos mi vida? – dijo haciéndose el tonto.

-¡Eres un…!

-¿Qué? ¿Qué hice? – dijo en un tono inocente.

-¿Y me lo preguntas? ¡Le dijiste del bebé!- se acarició instintivamente el vientre y Harry tuvo serios impulsos de besarla, pero sabía que no era lo mejor en tal momento de furia.

-¿Y qué? - se defendió serenamente- ¿No es la verdad?

-Si, pero ¡ni siquiera mis padres lo saben!

-Tú se lo dijiste Romilda…-le recordó con la misma serenidad-¿Por qué yo debía callarme? – bufó.

-¡Me hiciste poner incómoda! ¡Parecía que yo era tu mascota o algo así!

-¡No digas pavada Ginevra! – dijo rodando los ojos.-Agradece que no le rompí el hocico de una trompada…-Ginny rió- ¿Qué es gracioso, eh?

-Lo del hocico…-aclaró pero después borró su sonrisa, recordando que debía regañarlo.- Estuviste muy mal, ¿sabes?

-Wood estuvo peor… venir a cortarme un "mañanero" (1), ¡es el colmo! –Ginny lo miraba seria, cruzada de brazos.-Eh…

-Me voy a desayunar.-dijo altanera, e intentó a ir a la cocina, pero Harry la atrapó al vuelo.

-Quiero mimos.-afirmó.

-Estuviste mal…-dijo haciendo un esfuerzo para no ceder a sus caricias.

-Cuido lo mío – guiñó un ojo y a Ginny ese gesto le pareció terriblemente seductor.- Y yo puedo compartir muchas cosas, pero no mi mujer…¿entiendes? –rozó su nariz con la de ella.

-No es justo ¿sabes?

-¿A qué te refieres?- dijo confundido.

-Que sean pero tan dulce y de que por eso, me ablandes tan fácilmente…-Harry le sonrió.

-Tu eres comestible…-lamió sus labios- y altamente follable…

-Harry... – él besaba su cuello.

-Qué mi amor…

-¿En dónde estábamos antes de que interrumpieran? – el se mordió el labio inferior y la alzó.

-Por llegar al paraíso…-susurró en su oído.

(…)

Después de desayunar, (y desayunarse entre ellos cabe aclarar) Harry y Ginny llegaron a La Madriguera tomados de la mano, y con un aspecto de haber ingerido una sobredosis de Felix Felicis. El enojo de Ginny por su posesión frente a Oliver Wood no duró demasiado. Tenía que admitir que ella había montado una escena similar con el llamado de Romilda, no podía reprocharle nada. Además, Harry era infalible a la hora de persuadirla. Sobre todo Harringui. Ese siempre me convence de todo… pensó descaradamente Ginny. La felicidad desbordaba el semblante de los jóvenes. Antes de tocar el timbre (Ginny tenía llaves, pero dadas de las circunstancias, creyó que lo mejor no era inmiscuirse en la casa de sus padres) Harry le dio un fugaz beso para darle fuerzas. Justo unos segundos después, una risueña Molly Weasley les abrió, quedando un tanto sorprendida.

-¡Harry! ¡Hija! – Se secó las manos con el delantal y los abrazó efusivamente, mientras los dos sonreían- ¿Qué hacen aquí? ¡Pasen! – Giró la cabeza hacia las escaleras - ¡Arthur, vino la nuestra niña! – los testículos de Harry temblaron de miedo. El señor Weasley se apareció al pie de las escaleras con su típico gesto amable.

-¡Hola chicos! ¿Qué hacen ustedes dos juntos? – mierda, pensó Harry aterrado.

-Vinimos a visitarlos – se atrevió a decir Ginny, algo nerviosa.

-¿Está cocinando algo señora Weasley? – dijo Harry para descontracturar la situación.

-Tarta de melaza hijo… ¿desayunaron?

-Si – dijeron los dos al mismo tiempo y se pusieron rojos. ¡Me desayuné a tu niña en la ducha!

-De todos modos tomemos un café – intervino Molly, que no le pasó desapercibida la reacción de los jóvenes.

Los cuatro se sentaron en la mesa. Harry no había tocado su café, sus pelotas aún temblaban de miedo. Probablemente Arthur se las ampute sin piedad. Era una suerte que los moretones en su rostro vestigio de la golpiza de Ron hayan desaparecido por completo, así se ahorrarían de dar algunas explicaciones.

-¿Y bien? – dijo Molly rompiendo el silencio- ¿Qué se traen ustedes dos?

-¿Eh? ¿Por qué lo dice, señora Weasley? – ella rodó los ojos.

-Es evidente tienen algo para contarnos – fue su marido quién contestó- Los veo bastante nerviosos.

-Bueno, es cierto…- Admitió Ginny con una sonrisa forzada- Tenemos novedades…

-Cuéntennos- apremió su madre, curiosa, mirando especialmente a Harry.

-Es difícil saber por donde empezar- dijo él, con la boca seca. Eso era peor que enfrentar a Voldemort.

-Perdón, ¿es grave? – se empezaba a preocupar Arthur.

-Depende del lado en el que se lo mire… - puntualizó Ginny

-¡Me estás asustando hija!- exclamó Molly.

-No es grave – dijo Harry con decisión, pero eso era maquillar la verdad a límites insospechados.

-¡Hablen de una vez! – Apremió su suegro. ¡Suegro! Aún no podía creerlo.

-Bueno…- empezó Ginny titubeando- Harry y yo vinimos a contarles que… que…-tartamudeó.

-¿Qué qué? – la instó Arthur impaciente.

-Estamos de novios-reveló por fin Harry. Se hizo un silencio en el que los señores Weasley los miraban alternativamente, sin poder creerlo. Sin embargo Ginny notó que su padre era el más sorprendido de los dos.-Se que es sorpresivo, pero…

-¿Cómo es posible? Ustedes no tenían relación… ¿Cómo es que ahora están saliendo? – planteó el señor Weasley anonadado.

-Eso tiene fácil explicación papi – dijo Ginny con voz de niñita- Todo empezó cuando Harry me secuestró…- seis pares de ojos se clavaron en ella.

-¿Cómo dijiste Ginevra? – dijo Molly fuera de órbita.

-Cuando Harry me secuestró el corazón…-se rectificó ella y su novio hizo una nota mental de matarla cuando salgan de La Madriguera. De matarla a besos, claro- Y bueno, yo no me pude resistir a los encantos del Jefe de Aurores…- sonrió, algo nerviosa.

-¿Qué tienes para decir de esto, Harry?- dijo el señor Weasley fingiendo un tono severo que le salió demasiado bien.

-Ginny dice la verdad. Estamos saliendo.-ella lo abrazó acomodándose en su pecho, pero Harry lo hacía con precaución. Si el señor Weasley se descontrolaba, no iba a poder darle hermanitos a su primer hijo… Estoy loco, pensó, ¡ya pienso en tener otros y todavía no sabía si saldría vivo por el primero!

-¿Cuánto hace que salen? – preguntó Molly.

-Seis meses – mintió automáticamente Ginny y Harry tragó saliva, aunque no sabía si era por lo bien que mentía o por la situación en la que se encontraba. Seguramente sus dotes de actriz la habían ayudado a salir de varios apuros. Los señores Weasley abrieron la boca y después la cerraron- No quisimos revelarles nada hasta no estar seguro de lo que sentimos…- sonrió de forma compradora.

-No lo puedo creer…- farfulló Arthur. La señora Weasley se recuperó del shock de la noticia, y su semblante se irradió de luz.

-¡Es maravilloso, Arthur!- soltó risueña- ¡Es maravilloso que estén juntos!

-¿Qué pasa papá? – dijo Ginny con voz de niñita, tomando las manos de su papá, con el fin de comprarle su aprobación- ¿No estás contento con que tenga novio? ¡Tanto que me decías que ya estaba en edad de merecer! – Harry se tomó la cabeza, no tenía filtro y no era momentos para hacer bromas.

-¡Ginny!- la regañó su madre. Ella se encogió de hombros.

-Estoy contento por esto, no me malinterpreten – Arthur por fin sonrió – Solo que estoy sorprendido, no los asociaba para nada…

-Yo sí – dijo orgullosa Molly.- ¡Me encanta la pareja que hacen! ¡Los felicito!

-Gracias señora Weasley – dijo Harry nervioso.

-Hay algo más.- dijo Ginny atolondrada. Su padre alzó las cejas…- Debemos decirles algo más…

-Ginny…- dijo él acobardado.- ¿Y si mejor no…?

-No seas cobarde – sonrió descartando con la mano – La verdad es que… - Harry tomó café de lo nervioso que estaba y se ahogó, empezando a toser- ¿Estás bien mi amor? – él la asesinó con la mirada.

-Toma un vaso de agua – dijo Molly haciéndolo aparecer con la varita.

-¿Qué pasa hijita? Cuéntanos.- apremió Arthur.

-Nada grave mamá – dijo ella respirando hondo- La otra noticia que debemos contarles es que Harry y yo… vamos a ser padres – sonrió, esperando las felicitaciones, que no parecían a punto de llegar: Molly se tapó la boca con la mano, incapaz de pronunciar sonido y el señor Weasley palideció. Harry casi se hace pis encima…

-¿CÓMO? –Gritó Arthur sacado.- ¿Cómo que estás embarazada?

-¿Cómo? ¡Mira lo que preguntas Arthur!- dijo Molly bufando.

-Arthur…- empezó Harry.

-¡Ya mismo me explican todo esto! ¿Acaso no pensaron en sus futuros?

-Papi no te enojes…-dijo Ginny de repente con los ojos brillosos- La verdad es que Harry y yo estuvimos pensando de hace meses tener una familia y al fin se nos está dando…

-¡ESTO ES COLMO!- aulló, enfurecido.- ¿CÓMO SE LES OCURRE COMETER SEMEJANTE IMPRUDENCIA? ¡HACE SEIS MESES QUE SALEN! –Gesticuló el seis con los dedos, desquiciado- ¡SEIS MESES!

-¡Arthur cálmate!- rogó la señora Weasley.

-¡NO ME CALMO NADA! – Miró a Harry- ¡Exijo una explicación!

-Señor Weasley yo…-pero Arthur lo interrumpió.

-¿Cómo es que…? ¿Me quieres hacer creer que tú deseabas esto Ginevra? –dijo escéptico- Siempre has tenido planes de viajar, nunca has pensado en ser madre…

-El hecho de haber conocido a Harry cambió mi vida – contestó Ginny.- Y ahora que esperamos un bebé nosotros…

-¿Ustedes qué? ¡Son dos críos! ¡Dos irresponsables! ¡Dos…!

-Arthur…- pero Harry interrumpió a la madre de Ron.

-Señor Weasley – dijo con firmeza- Yo me haré cargo de todo… yo…

-¿Qué te harás cargo Harry? – Lo cortó indignado- ¡Por supuesto que lo harás! De lo contrario…

-Ginny y yo somos una pareja –Se impuso Harry perdiendo los estribos – Estamos juntos, y queremos a ese bebé que está por venir…-Ginny le tomó la mano, pensando en que si Harry seguía siendo tan dulce pronto sufriría diabetes-Se que la noticia es muy fuerte pero no dude que daré lo mejor de mí, créame que haré lo imposible por verlos felices…

-Así es papá – continuó Ginny, aprovechando que su padre se había sosegado- Harry y yo nos queremos sinceramente… y todo estará bien.

El señor Weasley los miró alternativamente a los dos.

-En ese caso…- concedió jadeando- ¿Cuándo se casan?

Los dos abrieron los ojos enormemente.

-No tenemos pensado casarnos…-contestó Ginny, con su típica actitud rebelde.- Por el momento…

-¿No? – Dijo Molly- ¡Pero van a ser padres! ¡El niño merece tener padres casados!

Harry miró a Ginny dubitativamente.

-Yo no tengo problema en hacerlo – le dijo con franqueza. Ella le sonrió.

-Yo tampoco mi vida – los señores Weasley no lo podían creer- Pero no es el momento ahora.- miró a sus padres- Espero que respeten nuestra decisión…

-La verdad que nosotros vamos a respetar su decisión siempre y cuando se comprometan seriamente a… - se escuchó la puerta principal abrirse y el señor Weasley se interrumpió. Giró la cabeza y vio al menor de sus hijos varones. Al parecer, se sorprendió bastante de ver a Harry allí.- ¡Ron! ¿Qué haces aquí?

-¿Con que viniste a dar la cara, no Potter? – Harry bufó – No me pongas esa miradita… ¿saben que este hijo de puta se acostó con Ginny? ¿Qué traicionó a nuestra familia?

-Ron…- empezó Ginny con cautela.

-¿Saben que estuvo mintiéndome durante días hablándome de una supuesta chica sin decirme que trataba de MI HERMANA? –siguió sin hacerle caso a Ginny.

-¡Estoy presente Ron!- explotó la aludida cansada- ¡Y no soy ninguna nena!

-¿Se enteraron que la dejó embarazada? – dijo el pelirrojo, creyendo que estaba tirando una bomba, pero al ver que sus padres asentían con total tranquilidad, se desilusionó.- ¿Y no dicen nada? ¿Así se lo toman?

-Harry y Ginny acaban de comentarnos la situación – dijo Arthur con aire preocupado, pero mucho más tranquilo que hacía unos minutos- Están juntos y se harán cargo de ese bebé que viene en camino…

-¡Qué considerados! –siseó el pelirrojo enojado.

En ese momento, llegó Hermione por detrás de Ron.

-¡Querida!- se sorprendió la señora Weasley.

-Hola Molly… Arthur – su suegro saludó con la cabeza y Hermione miró a su novio.- ¿Qué haces aquí? ¡Te pedí que no armes líos!

-No me des órdenes Hermione, se trata de mi hermana.-ella bufó y Ron miró a Harry –Eres un desubicado…

-Ronald.- intervino Harry poniéndose de pie, harto de su actitud- Creo que ya es hora de que lo aceptes. Lamento que sea incómodo para ti, pero tu hermana y yo somos una pareja.- Ron se sorprendió-

-¿Así que ahora pretendes hacerte el gran padre de familia? – apuntó con aspereza. Harry quiso golpearlo por ser tan idiota.

-Me haré cargo de ese bebé, pero no es por eso que estamos juntos.- respondió acercándose al idiota.

-¿Sabes lo que eres tú, Potter? – chilló Ron enfurecido- ¡Un mentiroso!

-Basta Ron – dijo Arthur enojado- No tiene ni pizca de sentido discutir, Harry y Ginny son novios de hace seis meses.- Harry se estremeció.

-¿Seis meses? – Ron carcajeó mordazmente- ¿Eso dijeron? ¡Son dos mentirosos, eso es lo que son!

-¡Ron!- chilló su novia enojada.- Deja de…

-¡Pero si están diciendo mentiras!- saltó enojado.

-Por favor…- un dejo de súplica cubrió el tono de Ginny y su hermano se apiadó de ella.

-¿Por qué dices eso, Ronald? – Intervino la señora Weasley- ¿Acaso nos están mintiendo?

-¿Podemos hablar a solas? – Dijo Harry a Ron seriamente- De hombre a hombre…

-No…-se opuso Hermione por miedo a que se golpeen otra vez.

-Creo que no es conveniente…- coincidió la pelirroja.

-Tranquila, Ginny, todo estará bien.- Harry se acercó a Ron y le hizo una seña de ir al comedor principal, cerrando la puerta de la cocina. Su ex mejor amigo lo siguió, refunfuñando.

-Te escucho.-dijo con los brazos cruzados.- Quiero la verdad…

-¿La verdad? Estoy enamorado de tu hermana infeliz –se exasperó Harry.

-¿Qué pasa Potter, tienes miedo de que mi padre descubra lo traidor que eres? – siseó el pelirrojo amenazante.

-¡No estoy preocupado por mi! ¡Sino por mi mujer y mi hijo!-dijo Harry con firmeza y a Ron se le pusieron las orejas coloradas, la sola idea le parecía aberrante.

-¿Qué mierda dices? – escupió.

-¡La verdad que tanto te cuesta asumir!- soltó él, enfadado- ¡Deja de angustiar a tu hermana haciendo escenitas de pendejo celoso! ¡Me tienes harto!

-¡Me meto todo lo que quiero, Potter! –Gritó envalentonado- ¡Soy su hermano y tengo todo el derecho de…!

-¡Solo estás complicando las cosas! – Harry mantenía los dientes apretados.

-¡Cómo se te ocurre dejarla embarazada Potter! –Se sulfuró Ron- ¿Acaso no has aprendido a cuidarte, imbécil?

-Eso es cosa mía y de Ginny- lo atajó.

-Si llegas a…

-¡Es mi novia, cabezota! – Dijo cortante- ¡No me rompas más las pelotas!

-¡Eres un imbécil!

-¿Y tú no?-dijo Harry y Ron bufó sosteniéndole la mirada.- ¿Acaso no dijiste tú mismo que yo estaba enamorado?

-Sí, pero…

-¡Pero nada! ¡Me haré cargo del bebé! – Exclamó Harry en susurro cargado de ira, no quería levantar la voz más de lo suficiente.- ¿Qué más tengo que decirte para que dejes de jodernos la existencia? ¡Debes entender de una buena vez que tu hermana no es ninguna nena ni yo tampoco!

-Quiero que me jures que…

-¿Qué? – lo apuró.

-¿La amas? – dijo inyectándolo con su mirada color azul- ¿Amas a Ginny? – Harry sonrió.

-Estoy loco por ella.-dijo sonrojándose.

-¿Y ella?

-Le pasa lo mismo.- contestó con simplicidad.

-En ese caso…-dijo Ron incómodo y lo miró- ¿Se van casar?

-No por el momento. ¡Pero fue una decisión de ella!- dijo Harry viendo la cara que ponía.- Si fuera por mí…-respiró hondo, dejando la frase inconclusa- Tú sabes…

-Está bien- bajó la mirada, avergonzado. – Siento haber…

-Olvídalo. – dijo incómodo, haciendo una seña con la mano- No quiero seguir hablando de lo que pasó en el camarín…

-Yo…

-¡Ya te dije que lo olvides! – apremió Harry con poca paciencia. Se hizo un silencio penoso.- Eh… ¿No me vas a felicitar? – se le ocurrió decir a Harry.

-¿Me estás cargando?

-No, inútil – sonrió -. ¡Voy a ser padre! ¡Deberías felicitarme!

Entonces, por fin, Ron sonrió. En ese momento, los señores Weasley y Ginny entraron al comedor, temerosos de lo que pudiera estar pasando. Los vieron sonriendo, y dedujeron enseguida que habían llegado a un acuerdo sin necesidad de molerse a trompadas.

-¡Por fin!- dijo Ginny aliviada- ¿Estás más tranquilo, hermano?- Ron asintió.-

-Deberían darse un abrazo – dijo Molly con los ojos vidriosos.

Harry palmeó su espalda bruscamente y después se abrazaron. Sin embargo, el pelirrojo aprovechó para decir en su oído: si la haces sufrir te juro que te mataré hijo de puta. Harry no se amedrentó y le contestó: y yo te cortaré las pelotas si vuelves a lastimar a Hermione, pelotudo.

-¿Qué están murmurando? – dijo Ginny ceñuda.

-Nada amor – Harry se acercó a ella y la abrazó posesivamente- ¿Estás bien?

-Sí, estoy bien…-dijo mirándolo intensamente. -¿Irás al cuartel?

-Sí, debo ir a ver cómo sigue la investigación de Malfoy- dijo Harry- Pero pasaré a buscarte a la tarde… ¿si?

-Sí, está bien – lo besó efusivamente, aunque Harry intentó no entusiasmarse, teniendo en cuenta que su suegro y el idiota lo estaban mirando.

-¡Estoy presente Ginevra! - se quejó finalmente Ron, disgustado, y sus padres no pudieron evitar reírse.- ¡Dejen de besarse!

-Vamos a la cocina- dijo Molly cómplice.- Dejemos que se despidan en paz.

Los tres se retiraron y Ron le hizo una mirada advertencia.

-Es un celoso insoportable.- dijo Harry divertido.

-Me recuerda mucho a alguien – sonrió Ginny.

-No me entretengas, debo irme pelirroja.

-Yo iré a los estudios.-dijo ella- Quiero hablar con Rita, quiero que sepa por mí lo del bebé.

-¿Estás segura? – Dijo preocupado- No quiero que te angusties, puede hacerte mal.

-No te preocupes, estaré bien – rodó los ojos- de verdad, Harry. Todavía no tengo síntomas, es muy reciente.

-Lo sé, pero de todos modos cuídate por favor.-el celular de Harry sonó y él, lo sacó presuroso.-Es Derek, está ocupando el lugar de Dalwish… ¡debo irme!

-Ve…

-¡Te llamaré!- la besó y sin decir más, desapareció. Ginny lo miró irse y suspiró.

La perspectiva de tener que hablar con su jefa y contarle que en nueve meses, iba a ser madre, no era para nada alentadora. Su celular sonó.

Yo soy loca con mi tigre

Loca, loca loca.

-Hola…-atendió Ginny distraída.

-Hola Ginevra- dijo la voz de su jefa.

-¿Rita? – dijo sorprendida.

-¡No, Merlín!- parecía enfadada-

-¿Qué pasa? Yo debo ir a grabar a la tarde así que…

-No te llamo por eso…-dijo cortante- Estoy en la redacción de Corazón de Bruja y las reporteras trajieron un rumor bastante ridículo, pero siempre prefiero confirmar.- Ginny se estremeció- ¿Estás ahí?

-Sí, si…-dijo nerviosa.

-Me dicen que estás embarazada de Harry Potter – dijo Rita con una risita burlona- ¿Es una broma verdad?

-Yo… yo…

-¿Tú qué? ¿Estás embarazada o no?

-Yo… -Rita lo tomó como un "sí".

-¿Es de Harry Potter?

-La verdad es que todo empezó como un error y…

-¡Habla ya mismo Ginevra!

-Sí, estoy embarazada.-suspiró – Y es de Harry pero…

-¡Maravilloso! ¡Maravilloso!- Ginny frunció el entrecejo, no esperaba esa reacción, pero Skeeter era una loca de atar, nunca se sabía con qué podía salirle. Sin embargo supo que esa aceptación a las buenas nuevas, le darían más de un dolor de cabeza.- ¿Qué relación tienes con el padre de tu futuro hijo?

-¡No permitiré que promociones mi vida privada en Corazón de Bruja!

-¿Quieres seguir en Triángulo? – Ginny enmudeció- Bien, así me gusta. ¿Estás con Potter?

-¡Sí!- dijo enojada.

-¡Perfecto! ¡Esto será genial! ¡No me equivoqué al contratarte Ginny!

-¿Qué me pedirás a cambio, aparte de escarcharme en esa revista sensacionalista? –dijo con perspicacia la pelirroja.

-¡Qué rápido aprendes el negocio chiquita!- dijo riendo socarronamente-. Te espero esta tarde en estudios, tengo una propuesta para hacerles…

-¿Hacerles? – dijo temerosa.

-A ti y al padre de tu bebé.-sonrió-¡Qué guardado te lo tenías pelirroja! ¡Eres más astuta de lo que pensé! ¡Tienes los mismos vicios que el personaje que interpretas!

-¿A qué te refieres? – dijo crispada.

-Mira que engancharlo con crío…

-¡Maldita sea, dejen de decir eso! ¡Yo no enganché a nadie!

-Los espero en el estudio a las seis de la tarde. Sino llevas al Elegido, olvídate de Ginevra Lestrange, ¿me oíste? En un plumazo consigo otra villana.- le cortó sin esperar respuesta, ni saludar.

-¡Desgraciada! - Ginny zapateó el suelo.

-¿Pasó algo Ginny? – Hermione se había acercado.

-Si, Rita Skeeter – dijo enojada- Debo irme…

-¿Pero qué…?

-¡Luego te cuento!- y desapareció dejando perpleja a Hermione.

0*0*0

Apenas llegó a estudios, Ginny se vistió de Ginevra Lestrange para hacer la escena que habían quedado pendiente. Ese día, los ánimos estaban caldeados, Demelza traía un humor de perros, Ginny apenas había podido resumirle todas las novedades que tenía, tanto de Harry como de Rita Skeeter. Henry Lockhart tenía el carácter más podrido de lo normal.

Te aviso que yo soy mejor así
Que cuando te fuiste
Perdiste lo único bueno de ti.

-¡Apaga el celular Demelza!- la regañaba el director, Henry Lockhart- ¡Ya interrumpió dos veces una escena! ¿Cómo tengo que explicarte que le saques el sonido?

-Apágalo Del – dijo Ginny en un susurro.- Yo me voy a camarín, así no te pones nerviosa…

-Gracias por el apoyo.

-¿Quién era?

-Después te cuento.- Ginny asintió y se retiró por detrás del decorado. Era Timmy, el amigo de Draco Malfoy. En la noche la había llamado porque al parecer los ovnis lo habían liberado de su secuestro sin pedir rescate. Demelza lo atendió y hablaron cosas sin sentido, aunque en el fondo solo lo hizo para olvidarse de la indiferencia de Fabian Prescott. Su compañero de elenco la miraba fijamente, y demasiado serio, Demelza se sentía intimidada.

-¿Podemos continuar? – protestó Lockhart- Fabian, te pido que… ¡FABIAN!

-¡YA VOY!- Gritó enojado y salió detrás del decorado.

-¡Luz, cámara, ACCIÓN!

Hermione Watson salía del baño de la servidumbre con una toalla envuelta al cuerpo. Estaba muy cansada, la señora Regina Radcliffe le daba la suficiente cantidad de trabajo como para que, por las noches, no sirva para nada. Gracias al cielo, el ama de llaves era un sol con ella y el único ser que le brindaba amor en aquella casa. Regina se había enfadado porque Hermione se quedó un minuto más de lo necesario, hablando con el jardinero, llamado Eliott Ripp. Elliot era un declarado pretendiente de ella, aunque se caía de maduro que Hermione solo tenía ojos para Harry Radcliffe. Lo único bueno de todo eso era que, la señora Radcliffe tuvo una reunión muy importante con los empresarios y esa noche no tenía que servirle la cena, sino que podía descansar desde temprano.

La puerta de la habitación se abrió bruscamente, y Harry entró por ella. Hermione se asustó y pegó un grito.

-¡Harry!-dijo alarmada.- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entras sin pedir permiso?

-Vine a hablar contigo – recorrió el cuerpo de Hermione con sus verdes ojos. Demelza enrojeció furiosamente ante la intensa mirada de Fabian.- Quería saber qué pasó hoy en la mañana con mi madre…

-¿Puedes retirarte? – Dijo con un verídico enojo.- ¡Estoy vistiéndome!

-¡No me interesa!- saltó él enojado.

-¿Qué te pasa… Harry? ¿Te volviste loco? - Demelza casi le dice Fabian, pero por suerte no cometió ese error.

-¿Loco yo? – repuso Harry- ¿Acaso piensas que no me enteré que estás coqueteando con Elliott?

-¿Qué yo qué?

-¡Lo que oyes! ¡Estás coqueteando con ese don nadie! – la acusó desmedidamente celoso.

-¡Estás delirando! –se ofuscó ella- ¡Yo no coqueteo con nadie!

-¡Vi como te acariciaba Hermione! ¡Los vi en jardín!

-¿Me estuviste espiando, Harry?

-¡Hago lo que quiero, ésta es mi casa!

-¡Yo no soy de tu propiedad! ¡Vete de aquí! – Escupió ella visiblemente enojada- ¡Tengo que cambiarme!

-¡No me retiro porque no tengo ganas!- dijo enojado y se acercó, mientras ella retrocedía.-¡Ya mismo exijo una explicación!

-¿Qué pasa Radcliffe? ¿Estás celoso?

-¡SI!

El la acorraló contra la pared y la besó con violencia. Nuevamente, las lenguas de Fabian y Demelza se juntaron, aunque esta vez, el guión si indicaba que hagan algo parecido. La escena debía ser sexual, cálida, apremiante. Demelza se estremeció, como siempre, odiaba tener que hacer ese tipo de escenas, odiaba que no puedan estar solos, y continuarla realmente…él la miró a los ojos cuando el beso se cortó.

-Me gustas mucho… mucho… - le confesó con sinceridad Fabian a Demelza.

-¿Cuándo pensabas decírmelo?

-Yo… no quise presionarte a…

-Eres un imbécil Fabian.- se le salió a Demelza sin contenerse.

-¡Maldita sea, Corten! ¡DEMELZA! – La regañó el director- ¿QUÉ MIERDA HACES?

-¡Lo siento!- dijo culposa- ¡Lo siento! ¡Es que este idiota es un…!

-¿Perdón estás hablando de mí? - saltó Fabian con furia.

-¡Me iré a descansar, me tienen harto!- el director apagó el micrófono.

-¡No!- Le espetó de mala manera.

-¿Qué está pasando aquí? – Ginny había llegado de su camarín.- ¿Todo está bien?

-Nos dio un descanso. – dijo Demelza, suspirando.- ¿Te sientes bien? Debemos hablar…

-Todo bien, tengo mucho para contarte –sonrió y miró a Fabian.- ¿Y tú?

-Yo ando genial, … ¿acaso no se nota? – dijo altivamente y Ginny alzó las cejas y negó.- Me voy a mi camarín… - Se fue hacia él y cerró la puerta fuertemente, Ginny dio un respingo.

-¿Qué pasó Del? – dijo a su amiga.

-Es un hijo de puta, eso pasa- afirmó Demelza con rencor- ¡Está celoso porque me llamó Timmy!

-¿Timmy?

-¡El amigo de Malfoy!

-¡Ah! ¡Ni me acordaba que existía!

-Existe porque me llamó y…

-¿Aquí no trabaja nadie? – dijo la voz de Rita Skeeter. La periodista había salido de su despacho que tenía un lujoso cartel de PRESIDENTA. Sus ínfulas de diva eran incurables, definitivamente.- ¿Qué está pasando? ¿Por qué están charlando?

-Hola Rita ¿todo en orden? – ironizó Ginny

-Hola Lestrange- sonrió artificialmente- ¿Y bien? ¿Qué pasó con la escena?

-Estamos en horario de descanso, es el mediodía.-dijo Demelza y notó cómo se miraban su jefa y su mejor amiga- ¿Pasa algo?

-Rita ya lo sabe todo – dijo Ginny apenada- Sabe que estoy embarazada…-se tocó el vientre instintivamente.

-Quiero creer que no va a echar a Ginny…-dijo Demelza mirando a Rita.

-¿Y tu novio? ¿Dónde está?– dijo su jefa, haciendo caso omiso del enunciado de Demelza.

-Ahora viene… debe pasarme a buscar por aquí, pero quiero pedirte que no lo metas a él en esto, Harry no…

-Claro que sí Ginevra –Rita sonrió triunfante ante la idea que tenía.

Tres meses después

Viernes por la noche, faltaba poco para Navidad. Nevaba copiosamente en Londres. Harry Potter estaba tirado en su cama y cambiaba de canal de forma compulsiva. El enorme televisor pantalla planta yacía colgado decorosamente en la pared. A los costados, había repisas con diez portarretratos: Harry y Ginny besándose, Harry y Ginny abrazándose, Harry y Ginny con Rose, Harry Ron y Hermione, entre otras con los Weasley. La habitación era espaciosa. Estaba pintada de colores pasteles y una lámpara muy vistosa colgaba del centro del techo. Haber comprado esa casa había sido una gran inversión, sobre todo porque con la llegada del nuevo integrante de la familia, necesitaban más espacio. Constaba de varios ambientes, y cinco cómodas habitaciones.

Harry miró la hora por enésima vez y después alternativamente hacia la puerta del baño de la habitación. Odiaba que Ginny se ponga a hablar por teléfono con Demelza a esas horas de la noche, lo detestaba. Claro que Fabian Prescott opinaba igual que él, pero ya estaba más resignado. Hacía dos meses que Fabian y Demelza pasaron a tener una relación de noviazgo, y las revistas sensacionalistas estaban completamente emocionadas al respecto. Corazón de Bruja titulaba sus notas de tapa, diciendo "Fabian&Demelza: La ficción supera la realidad." Las protestas de los dos actores no bastaron para convencer a Rita Skeeter de que no expusiera a la luz pública detalles de su intimidad. La periodista no dio el brazo a torcer bajo ningún punto de vista. Ella decía que todo eso servía de promoción de Triángulo de Amor. A Harry no lo sorprendió su respuesta, después de lo que le había obligado a hacer… Bufó, con malhumor. Solamente Ginny y Rita Skeeter podían lograr convencerlo de semejante locura…

Triángulo de amor, fue a pesar de las críticas, un éxito rotundo. El público despedía fervor y entusiasmo por los avances de los nuevos capítulos, los actores eran entrevistados casi dos veces por mes, el revuelo y la repercusión que causó la tira fue tan inconmensurable como inesperado.

Harry miró el reloj: faltaban dos minutos para las diez de la noche. Por alguna razón parecía muy nervioso. Acomodó el acolchado para cubrirse mejor… en eso, Ginny, entró en la habitación. Lucía su pijama de Mickey Mouse, pero la diferencia es que ahora la cara del ratón estaba desfigurada por un abultado vientre de cinco meses. Lo miró, inspeccionándolo con su mirada, mientras se hacía un rodete. Acto seguido se acostó en la cama y se acomodó en el pecho de Harry, él levantó el brazo instintivamente sin dejar de mirar el televisor.

-¿Estás bien? – susurró Ginny besando su mentón.

-Sí.- dijo él poco convencido.

-¿No piensas que estás exagerando un poco?

-¿Exagerando? – bufó y Ginny sonrió.- Ron se reirá de mi durante horas.

-Ya encontrarás algo para vengarte de sus burlas-lo consoló su novia.

-Ya está por empezar, maldita sea.- dijo Harry- Mi reputación estará completamente arruinada en unos minutos…

-¡Cálmate! ¡Ha salido todo bien, en serio! – dijo Ginny divertida.

-Ginny no soy actor. Ha sido deplorable… -restregó sus ojos, cansado- ¡Todavía no entiendo cómo me convencieron de cometer semejante error!

-Ha sido tu mejor error, mi vida- Harry bajó la cabeza para mirarla a los ojos.- ¿Qué?

-Nada.-la besó- Eres adorable, ¿te comenté?

-Yo adoro tus mimos…-dijo Ginny- No saludaste a James hoy…-imitó graciosamente la voz de un bebé. El sonrió y la destapó un poco para acariciarle el vientre.

-Hola campeón…-le dijo besándolo y Ginny acarició su pelo, sonriendo- ¿Cuándo saldrás de ahí? Siempre estás interrumpiendo cuando tu madre y yo…

-¡Harry!-se quejó Ginny riendo.

-Era una broma, pero apúrate porque estoy ansioso por jugar al Quidditch contigo.-besó el vientre y volvió a taparla, al tiempo que la besaba a ella.- Estás cada día más linda…

-Mentira, soy una vaca-dijo ella riendo entre besos. Se abrazaron

-Eres un lechoncito muy… - Ginny le pegó en la cabeza- Estoy bromeando pelirroja…- le mordió el cachete suvamente.

-¡Ya empieza! – Subieron el volumen.- ¡Ya quiero verte en acción Potter!

-¡Si, me verás cuando termine la novela!- dijo un tanto molesto.

-Sube el volumen, infeliz. – le espetó sonriendo.

-Bueno, dulzura.

-Estúpido.-sonrió.

-Panzona.

-¡Por tu culpa!

-¡Tu te dejaste!- rieron.

-¡SHHH! Está empezando… ¡quiero ver esta escena ya, Lucius!

-¡Cállate!- Ginny rió.

Los dos miraron el televisor, apremiantes. En ese momento, estaba la presentación, con una canción bastante melosa, mientras el TV era colmado de imágenes en donde aparecía Ginny besándose con Fabian y poniendo cara de maldita a la cámara. Harry desvió la mirada, aún era incapaz de verla besándose con Fabian, le daba mucho pavor.

Una idea de Rita Skeeter, Canal Mágico & Asociados,

Rezaba el titular.

-¡Maldita seas Ginevra! –ella rió, acostumbrada a sus quejas por su profesión- ¿Tenías que besarlo así?

-¡Ya viste la presentación mil veces, Harry!

-¡Mataré a Prescott! ¡No lo invites a cenar nunca más!

-¡Demelza quiere matarme a mí! – rieron.

Fabian Prescott

Demelza Robins

Ginevra Weasley

EN

Triángulo de amor.

La emisión de hoy, es dedicada especialmente a Harry James Potter, nuestro Elegido.

-¡Qué amable! –ironizó Harry y ella rió.- ¡Al fin terminó la maldita presentación!

-¡Cállate bodoque que ya empieza! – Harry se tapó la cara con las manos.

-¡Qué vergüenza, qué vergüenza! – dijo queriendo morirse.

-Shhh.

Los dos se quedaron mudos para mirar la escena.

El departamento de Ginevra Lestrange estaba desordenado. Su cita estaba a punto de acudir. Tenía un vientre de unos cuatro meses, que era muy visible… Nadie podía saber que el hijo que esperaba no era de Harry Radcliffe sino de Lucius Riddley, su ex. Ginevra sabía muy bien que ese hijo no era Harry, ella misma había usado a Lucius para retener a Harry Radcliffe con un hijo… Comenzó a caminar, a ir y venir de un extremo al otro. Detestaba con todas sus fuerzas a Riddley. Su ex se empecinó en sobornarla durante meses, sin dar la cara, con llamados telefónicos extorsivos. Nadie podía enterarse de que ella estaba casada desde hacía años con él, porque sus planes de boda con Harry Radcliffe, serían imposibles.

Ginevra miró la hora.

-¡Desgraciado!- farfulló para sí misma.- ¡Encima se da el gusto de demorarse!

La puerta del despacho se abrió. Harry estaba completamente sexy vestido con una camisa negra, los pelos alborotados y brillosos por el gel, y un saco color marrón. Le dedicó una mirada de profundo rencor.

-Al fin te dignas a dar la cara Lucius.-siseó Ginevra cabreada.

-¡Tenía muchas ganas de ver a mi esposa! – murmuró con ironía.

-No puedo decir lo mismo.-dijo enojada.

-Es una pena que no quieras entrar en razones, Ginevra.-dijo con un aceptable tono de villano mal nacido.-Ya te expliqué muy bien que no voy a permitir que te salgas con la tuya…

-No me amenaces infeliz, déjame tranquila.

El se acercó decididamente a ella y le tocó el vientre.

-Los dos sabemos el bebé que esperas no es del imbécil de Radcliffe.-repuso él.

-¡Deja de decir estupideces! – negó ella ofuscada.

-¡No puedes engañarme! – señaló Lucius- ¡El bebé que esperas es mío!

-Si sigues importunándome, tendré que hacer algo contigo – lo amenazó maléficamente Ginevra.- Te aseguro que te torturaré hasta que me ruegues piedad…

-¿Me estás amenazando amor? – le acarició la cara.

-¡No me toques imbécil!-lo apartó de un manotazo y el sonrió-¡No quiero tenerte cerca, me das asco!

-Sino me haces caso, hablaré con tu amorcito… y le diré que no es el padre de tu hijo-miró su vientre.- Le diré que ese bebé es mío…

-¿Por qué no me dejas en paz gusano? ¡No te quiero Riddley! –dijo hirientemente-¡Amo a Harry, entiéndelo!

-Por favor Ginevra… -dijo escéptico- ¡Lo único que te interesa de ese fracasado es su dinero! ¡Nada más!

-Como sea, tú me das asco.

-¿Estás segura? – ella lo miró de forma horrible- ¿Recuerdas cuando, eras muy chica, y te secuestré? Habrás tenido quince años mas o menos… e hicimos el amor en esa casa…-ella enmudeció- y me dijiste que me amabas…

-¡Nunca podría amar a un don nadie como tú! – repuso con soberbia.- ¿Qué futuro tendría al lado de un delincuente?

-Me deseas –afirmó él sin inmutarse- Me deseas tanto…-deslizó su lengua por los labios de Ginevra sensualmente-que serás capaz de compartir la fortuna de Radcliffe conmigo…

Ella lo empujó.

-Antes muerta,¡no compartiré mi trabajo de años con un holgazán inútil como tú!-escupió enojada.- Vete de aquí…

El volvió a acercaste y la tomó violentamente del cuello.

-Mira perra inmunda – dijo amenazante- Si sigues sin hacerme caso, - ella gimió de dolor por como la estaba apretando- te aseguro que mañana mismo hablo con tu noviecito… y se cancela boda, ¿me escuchaste? Así él podrá irse tranquilamente a revolcarse con Hermione Watson…

-¡Suéltame idiota!

-¡No quiero! – dijo enojado.

-¡No haré nada de lo que me digas!- el la apretó aún más.

-Si lo harás, Ginevra, sabes lo que te conviene…-aflojó el agarre y la besó juntando sus lenguas de forma sexual e invitante. Ginevra quiso resistirse pero después lo correspondió metiendo una mano debajo de su camisa- Eres una zorra…- afirmó Lucius con una sonrisa- Por eso no puedes estar con Radcliffe… a él le gustan las buenitas…

-Pagarás tan caro esta extorsión mi amor…

-¿Debo tenerte miedo, Lestrange? – dijo burlón.- No me asustan las chicas malas como tú…

-Las chicas buenas van al cielo…-recitó ella.- y las chicas malas, estamos en todas partes…

Volvieron a besarse compulsivamente. La escena rápidamente cambió, aparecía Demelza charlando con el ama de llaves. Harry bajó el volumen automáticamente. Estaba sorprendido… la escena, producto de una vil extorsión de Rita Skeeter, había quedado mejor de lo que esperaba, ni siquiera le resultó vergonzoso verse a sí mismo interpretando a Lucius Riddley, villano cómplice de Ginny. De repente comprendió porqué Ginny amaba tanto su trabajo… tenía algo de excitante verse en pantalla.

-¡Ha salido bien!- suspiró, incrédulo.

-¡Te dije que no era para que te preocupes, tonto!- lo felicitó Ginny.

-¡No lo puedo creer! –se rascó la cabeza, maravillado de su actuación.

-No te imaginas como me calentaste con eso de la lengua Lu…- susurró divertida.

-¡No me digas Lu!- rieron.

-Que lindos quedamos en pantalla mi amor, ¿no? – comentó Ginny.

-Hermosos.-concedió él torciendo los ojos.

-¿Lo estás poniendo en duda con esa mueca? – sugirió divertida.

-Para nada – sonrió.- Solo tu puedes convencerme de semejante locura…

-Rita es algo sádica con sus ideas… - dijo Ginny pensativa- ¡Pero siempre funcionan! Mañana tendremos el mejor índice audiencia, tenlo por seguro.

-Tu jefa está más loca que tú – Ginny alzó las cejas- Y con eso creo que dije todo…- Ginny le pegó en la cabeza.- ¡Ey! ¡Solo era una broma!

-Gracioso.

-¿Cuándo pasan mi segunda y última escena? ¡Gracias a Dios es la última! – agregó con júbilo.

-Mañana.-sonrió- Ginevra planea tu asesinato y terminas en una zanja tirado, por ser tan inútil…

-Qué mala es mi Ginevra Lestrange- la besó posesivamente.

-Si soy mala, ¿no? – dijo coquetamente.

-Deberías demostrarme cuan mala eres… - con destreza, colocó el cuerpo de Ginny encima del suyo.-Sería interesante verlo con mis propios ojos…

-¿Si? – apuntó melosa.

-Si…- se besaron con ganas.- Y dedicárselo a Harry Radcliffe, ese maldito ladrón de pelirrojas sexy's…

-¡Estás borracho!- rió.

-He tomado mucha ginebra…- Guiñó un ojo y se movió un poco.

-¡Ouch!- dijo quejosa.

-¿Qué pasa? – se preocupó.

-Nada, me duele la espalda…-dijo con una mirada de dolor- Cada vez me cuesta más…-lo miró apenada.

-Tranquila, eso tiene fácil solución.

-¿No follar? - Harry palideció ante la idea. Ginny lo había malacostumbrado en cuanto a sexo se refiere.

-¡Ni loco! –Dijo asustado-¡Sabes que los viernes son sagrados!

-¿El polvo de los viernes?- Harry la giró quedando arriba de ella, con cuidado de no aplastar a James.

-Los polvos de los viernes…-clarificó con las pupilas dilatadas.

-No me gusta esta posición, quiero tener el control Potter.

-No puedes…-dijo sensualmente-Potter dominará la situación…

-Eres un imbécil…- se besaron con ganas y cuando se separaron, ella lo miró fijo.

-¿Qué pasa mi amor? ¿De verdad no quieres…?

-Estaba pensando…-dijo de repente con los ojos brillosos y Harry supo enseguida que se había puesto melancólica, el embarazo le producía drásticos cambios de humor- que nunca te agradecí…

-¿A mi? ¿Por qué? – dijo desorientado.

-Por haberme secuestrado…-el sonrió y besó la punta de la nariz, al tiempo que acariciaba el vientre por debajo del pijama.

-Todo fue un delicioso error pelirroja.- se besaron de nuevo.

-Tu mejor error.

-Ha sido divertido me equivocaría otra vez.- canturreó Harry riendo.

-Siempre me pregunto dónde estaría ahora si tu no hubieses aparecido en mi vida- susurró, emocionada- Y la verdad es que no tengo respuesta alguna, pero creo que nunca estaría mejor que aquí contigo…

-Adoro cuando te pones romántica. -la besó en la nariz- Le agradeceré a Philip Dalwish de por vida, por haber sido tan inútil…

-Pobre Philip… adoro la pareja que hace con Valery…

-Son insoportables – opinó Harry sonriendo- Pero he aprendido a quererlos, sí.- de improviso, Ginny puso una cara de sorpresa- ¡Gin! ¿Qué pasa? ¿Te duele?

-¡No, pateó! ¡James pateó!

-¡Casi me matas de un infarto, no hagas esas caras! – rezongó molesto.

-¡Te digo que pateó Harry! –el quiso sentirlo posicionando su mano derecha- No, toca más arriba… -dirigió su mano- ¡Lo hizo de nuevo! ¿Lo sentiste?

-Si…-los ojos de Harry brillaron de emoción- Es increíble…

-Es un pesado como su padre.-sonrió.

-Te amo.-la acarició dulcemente.

-Yo te hamo, con hache. – puntualizó Ginny.

-¿Por qué?

-Porque es un gran error.- rió.

-Maldita.- la besó.- Retiro lo de romántica.

-Habló el romántico número uno – repuso con sarcasmo.

-Soy romántico… Yo te hamo con hache amor…

-Sí – le mostró la muñeca en la que tenía el tatuaje- Y de Harry…- bostezó.

-Me temo que esta noche me voy a quedar sin postre…-ella lo miró apenada.

-Tengo sueño.-se excusó con algo de culpa- ¿Me perdonas?

-Descansa- besó su frente- que mañana te despierto por mi postre. – le susurró mordiendo su oreja.

Ella sonrió, asintiendo y se durmió en su pecho. Ambos no podían estar más felices: se amaban, estaban juntos y pronto serían una familia junto al pequeño James.

Era una constante en sus vidas: existían deslices agradables. Harry estaba feliz de haber cometido su mejor error… y Ginny de haber besado a Draco Malfoy aquel día en Las brujas… Pero lo importante es que las dos equivocaciones fueron las más sobresalientes de sus vidas. Después de todo, no hay nada mejor que demostrarle a alguien que cree que esta completamente equivocado, que esta totalmente en lo correcto.

FINITE INCANTATEM.


Nota: (1) Hacer un "mañanero", así le decimos a los polvos por la mañana, acá en Argentina. jajajajaja

El celular de Demelza suena con un tema de Gloria Trevi llamado "Me río de ti". La canción de Harry y Ginny, "Me equivocaría otra vez", de Fito y Fitipaldis, ya lo había aclarado me parece, pero por las dudas lo vuelvo a decir.

Otra historia terminada, ni yo me lo creo. Qué emoción, la verdad más feliz no puedo estar. Gracias a ustedes, que siempre me acompañan, a pesar de locos que sean mis proyectos!

Esta historia surgió hace meses, y me quemaba la cabeza rogándome una oportunidad. La idea rondaba a partir del secuestro. En un principio, Harry la secuestraba con razones verídicas, Ginny iba a ser una especie de delincuente, o estaba metida en algo ilegal, la historia iba a tornarse más dramática... pero luego desistí por cuestiones de que, no me hallé escribiendo otro drama, y menos teniendo una historia tan "triste" como Por eso te quiero. Entonces, viré al humor, y la verdad es que me alegro de haberlo hecho. Me ha divertido tanto escribir a Lucius a Nott, al pobre de Dawlish...

Entre otras cosas, considero que este es el mejor fic que he escrito. Y no porque sea una joya, ni mucho menos, sino por el hecho de que es el que más se acerca a mi realidad. No hablo de la trama claro, nadie me ha secuestrado hasta ahora (por mala suerte jajaja) sino por la esencia misma y las aspiraciones de los personajes principales. Son todos jóvenes sufriendo el "síndrome de los veintitantos", y creo que yo, a punto de cumplir 25, estoy pasando por algo parecido, y de alguna manera lo he canalizado por este fic. De hecho varias personas me han dicho que es el mejor, y sinceramente me alegré porque así lo siento yo. Adoro este fic más allá de todo, me dejó muy satisfecha como escritora. Por fin logré darle el humor que buscaba, sin tapujos ni nada.

Ha sido una gran catarsis personal y a pesar de que temí que no aceptaran lo alocada que es la trama, no me arrepiento de haber tomado el riesgo...

La verdad es que probablemente tenga epílogo, pero yo mejor ni les prometo nada. Por si no lo saben detesto escribir epilogos, me aburre un poco. Pero si sale algo, serán los primeros en saberlo.

Gracias a todos por estar del otro lado y acompañarme con esta historia. Los adoro mucho, me hacen feliz de verdad.

Por eso los quiero :)

Joanne.

PD: Espero sus opiniones, claro está! jaja