Capítulo 12

-¿Ya has planeado lo qué utilizaras para el baile?

Hermione no podía creer haber salido ilesa del suceso. Bueno, ilesa era exagerar un poco. Gracias a su fuerza de voluntad consiguió ir a todas las clases restantes, aunque no le sirvió de mucho estar presente ya que no pudo prestar atención; el incesante calor y la culpa aún no se iban.

Al finalizar las clases, la castaña tuvo que correr a su torre para darse tres duchas con agua fría y aún se sentía ardiendo. Y pensar incesantemente en aquello no ayudaba mucho a su cuerpo. ¡Por Godric! Si todavía podía sentir la intensa mirada de él, pero lo que más sentía era lo que vino después.

Primero, no podía creer lo que hizo, quitarse la ropa…Sin embargo, el bien de su varita lo justificaba.

Mentirosa.

Y lo segundo… Lo segundo era lo peor. Las palabras que salieron de su boca fueron atroces, horriblemente atroces. Se sentía tan mal…

Parpadeó varias veces al percibir unos dedos chocando frente a sus ojos, enfocando el rostro de quien pertenecían. ¿Cuánto rato le había estado hablando?

-Hermione, ¿me estás escuchando?

Asintió automáticamente.

-Mentirosa- afirmó Ginny, entrecerrando los ojos y haciendo eco de los pensamientos de la muchacha.

La castaña apoyo las manos en la cama y se dio impulso hasta sentarse, con la espalda pegada al respaldo. Cruzó las piernas y observó con una ceja alzada toda la ropa tirada a los pies de su cama y una que otra en el suelo.

-Ya te he dicho que no tengo ningún vestido escondido- dijo, observando a su amiga como si de verdad la hubiera escuchado.

Ginny suspiró frustrada.

-¿Cómo, Hermione? Falta poco para el baile y ¡aún no tienes vestido!

-No exageres, todavía falta una semana.

-¡De eso habló! ¿Una semana te parece mucho?

-Bien, bien, le escribiré a mi madre está tarde- trató de zanjar el asunto.

-¿A tu madre? ¿Estás loca? ¡Quizás que elija!- chilló la pelirroja, pensando las mil y una veces que la Señora Weasly trataba de escogerle la ropa más fea y anticuada- No, me niego. Tenemos que ir de compras las dos.

-Créeme, Ginny, cuando se trata de ropa, mi madre es peor que tú. No por nada siempre discute con papá sobre las vestimentas vulgares con las cuales intenta vestir a su "nena".

Ginny inclinó la cabeza a un lado y rememoró el baile de cuarto curso. Se dejó caer en la cama, encima de toda la ropa.

-Bueno, eso me deja más tranquila, pero yo te peino y maquillo.

La castaña volvió asentir.

-Y... ¿Cómo vas con Malfoy?- preguntó Ginny como si comentara el día, pero en verdad se moría por hacerlo todo el rato que estuvo en el cuarto de la castaña. Sabía perfectamente que no podía manipular a su inteligente amiga, pero con el baile pensaba hecharle una mano; además estaba segura que iría la idiota de Parkinson y, la imagen que se abría paso en su cabeza ya la saboreaba. Sólo rogaba que tras de todo su amiga no termine con secuelas.

-¿Eh?

-Malfoy, ¿qué ha pasado con él?- movió las cejas sugestivamente.

La castaña enrojeció al comprender. ¡Tan lenta era! Pero se volvió a acordar de la culpa que sentía.

-Nada.

-Miau.

Ambas jóvenes voltearon hacia el nuevo visitante. El abultado pelaje que usualmente lo acompañaba ya no se avistaba en él, solo manchas resaltando en su cuerpo. Ginny frunció el rostro por el asco que le producía la criatura, mientras los ojos de su dueña llameaban. Ahí se fue un poco la culpa.

-Pero le pasara- sentenció con voz trémula, la pelirroja girándose hacia ella al instante-. Por si acaso, ¿tus hermanos no tendrán algo para la calvicie?

La menor de los Weasly sonrió. Después de todo, no iba a ser tan difícil manipularla.

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¿Podía estar más irritado? No. Sólo un objetivo cruzaba por su cabeza y era llegar cuanto antes a su sala común. Necesitaba una ducha fría, muy fría, llegando hasta considerar tirarse al lago. ¿Funcionaría? No sabía, sólo sentía una enorme frustración. Ni siquiera los pasillos hacia su mazmorra habitualmente frescos lograban traspasar su piel. ¡Por Salazar! ¿Era normal que una serpiente se estuviera quemando?

Unos chicos de segundo año pasaron por su lado, vistiendo las verdes túnicas con elegancia como todos los que pertenecían a su casa, pero al pasar a su lado y rozar sin querer con su preciado brazo, el rubio gruño, toda la elegancia esfumándose al instante de aquellos pequeños cuerpos huyendo despavoridos.

Y siguió caminando, sin embargo al girar en la siguiente esquina, el-niño-que-no-debió-vivir y su amigo pobretón aparecieron frente a él. ¿Acaso el destino quería que se consumiera al no llegar hasta su ducha? Refunfuño por lo bajo, tratando de esquivarlos y sin lanzar por milagroso que fuera ningún insulto. ¡Pero vaya que no se la querían dejar fácil!

El impacto en su hombro le dio a entender que los jóvenes querían pelea. Suspiró irritado, dándose la vuelta y arrugando los labios como si no fueran más que escoria. ¡Pero si lo son!

-Vaya, si son el alabado Potter y su fiel mascota…- no alcanzó a terminar la frase al sentir una repentina picazón en su mejilla derecha, la misma que minutos atrás había sido golpeada. Levantó la mirada incrédulo. ¿Era una burla del destino que justo él le golpeara en el mismo lado?

-Eso es para que no se repita lo de esta mañana- bramó el pelirrojo, totalmente ofuscado-. Es la primera y última vez que te acercas de esa manera a Hermione.

El rubio se limpió la sangre que comenzaba a salir como una fina línea de sus labios. Así que era eso… Ya le extrañaba que no le enfrentaran antes.

-Si supieras lo cerca que hemos estado…- ¿por qué siempre batía su lengua antes que su mente?

Ron intentó aproximarse nuevamente a él, pero la mano de Harry apoyada en su hombro se lo impidió.

-Ron, lo está haciendo a propósito. Ambos sabemos que Hermione no se acercaría a él, excepto para matarlo- le murmuró Harry.

-Eso es lo que tú crees, cara rajada- de nuevo su maldita lengua.

El pelinegro lo fulmino con la mirada. La cara de Weasel más roja que su mugroso cabello. Claramente, Malfoy no les iba a decir lo ocurrido con su "princesa", pero carcomerlos un poquito no era nada malo después del golpe que le dieron, además ya había soltado un poco la sopa. Estaba seguro que Potter la veía como una hermana y por eso siempre la protegería, pero del otro no pensaba lo mismo, ya eran muchas las miradas que el pelirrojo le dirigía a la castaña. También, era hombre y sabía reconocer las actitudes de los que eran de su mismo sexo.

Lástima por el pobre idiota, Granger nunca le tomaría en cuenta si no fuera más que nada escuchar sus tonterías por todos los años que llevaban de amistad; apartando el hecho de que ella necesitaba alguien que la dominara, un igual que le llevara la contraria e hiciera su vida interesante, no un simple bobo sumiso que no tuviera nada más que acatar órdenes al no ser capaz de pensar por sí mismo. Si supieran... Sonrío.

-No seas imbécil, Malfoy. Los tres sabemos que ustedes se odian- contestó Potter como si fuera de lo más obvio.

Malfoy frunció el ceño, repentinamente molesto por lo que dijo el cara rajada.

-Ah, ¿sí? Pues que te diga ella lo que hizo aquella tarde de sábado en que ustedes le ganaron a Ravenclaw- se mofó, mordaz, pero también mordiéndose la lengua. Sin ninguna palabra más les dio la espalda y continúo su camino, dejando a unos estupefactos Gryffindor.

¿Cómo diablos sabía Malfoy que justo esa tarde Hermione había desaparecido? Harry palideció y el flameaba, girándose también.

Habló más de lo que debió, esa fue la única razón para no cobrarles de inmediato su labio roto. Oh, pero sí que se las devolvería después y no de un bonito modo. Además, ya había picado lo suficiente (aunque inconscientemente) a los dos malditos, tanto como para saber que la comadreja iría a interrogar de inmediato a la castaña, la otra culpable. Aaaaarrrrrrgggggg, su irritación creció. No podía concebir el que lo hayan golpeado por una impura y que ésta lo tuviera extrañamente jodido. ¡Por Salazar! Si incluso le había molestado oír que ella lo odiaba. Simplemente, no tenía por qué pensar en ello. ¿Qué importaba que San Potter y la comadreja tuvieran razón? Él era un Malfoy, un chico de la más alta alcurnia, superior a todos, no debía importarle lo que pensara una impura. Quizás por eso lo había alejado hace un rato, porque lo odiaba, odiaba que la tocara, lo que le hizo.

No.

Entró en su Sala Común como un vendaval, sin prestar la menor atención a todos los pares de ojos que lo observaban. ¿No tenían otra cosa más interesante que mirar? No, así eran los Slytherin.

Abrió y cerró la puerta de su cuarto de un portazo, arrancándose la túnica y la camiseta con molestia, dirigiéndose al baño. Los pantalones y demás también llegaron al piso y, dejando correr el agua se sumergió bajo ella, sintiendo la frialdad consumir el fuego que invadía su piel, pero esta vez por muchas más razones.

-No- susurró para sí, cerrando los ojos con fuerzas, volviendo al momento.

Nuevamente la tenía para él, frágil, sin nada con qué defenderse. Incluso, le recordó la primera vez que la tuvo solo y para él. Ella, quien lo despreciaba; ella, quien se creía mejor por su inteligencia; ella, la amiga del elegido; ella, quien era inferior a él y aun así se consideraba mejor; ella, que a pesar de haber sido suya seguía rechazándolo.

-¿Qué quieres?- le había preguntado con esa mirada fiera que siempre la caracterizaba.

-Mmm… A ti- le respondió. ¡Cuánto deseaba tenerla nuevamente!

-¿Qué?

-A ti- su voz ronca.

-¡No me mires así! Olvídalo, no y no.

-¿Quieres tu varita?- la agitó frente a ella.

Por toda respuesta, se le acercó, sin embargo el Slytherin escondió la varita tras su espalda.

-Ni siquiera se te ocurra- le recriminó.

-Dámela…- exigió, tratando de alcanzarla. Pero él levanto el brazo por sobre su cabeza- Malfoy- protestó.

Y no aguantó, el roce de sus cuerpos era demasiado. La tomó por la cintura y la volteó, apoyándola en la mesa en que él se sujetaba antes.

-Ni se te ocurra- está vez dijo ella, interponiendo sus manos en el pecho de él. Sin embargo, la ignoró, aproximándose más-. Malfoy… No juegues- ¿Era su idea o en verdad le había costado decir eso? Lo empujó. Al parecer si fue su idea.

-Muy bien, Granger- dijo alejándose-, desnúdate.

La castaña parpadeó, sin entender y él sintió un gran deseo de empotrarla en la mesa por aquel gesto de inocencia.

-¿Ah?

-Eso es lo que quiero: que te desnudez.

-¡Estás loco!

-No.

-No lo haré- se cruzó de brazos. ¿Podía ser más terca?

-Claro que sí.

-¿Quién te crees que soy? ¿Una de las tantas perras que tienes y darme ordenes? No, Malfoy, chica equivocada.

Él arrugó el ceño. Le estaba comenzando a molestar que esa candida boca dijera tantas veces "perra".

-¿Segura?

-Segura.

-Bien.

Okay, tendría que presionarla un poco. Alzó la varita frente a sus ojos, agarrándolas por los extremos y vislumbro con satisfacción como la fiereza Gryffindor abandonaba aquellos ojos marrones. No hay nada más delicioso que observar un sentimiento ser reemplazado por otro.

-Malfoy…- la voz de ella ya no era de advertencia.

-¿Segura?- se limitó a repetir.

Por toda respuesta, la castaña se quitó la túnica con brusquedad y los ojos del rubio se iluminaron.

"Vamos por buen camino", pensó.

Pero, la acción sólo se quedó allí. Notó su vacilación y él no podía dejarla pensar, diablos que no.

Inclinó cada extremo de la varita hacia abajo, amenazando con romperla.

-¡No!

Al rubio casi le dio pena su rostro, casi.

-No lo volveré a repetir. O colaboras o la pierdes- en serio se le estaba haciendo molesto toda esa ropa que traía la Gryffindor.

Cinco segundos más pasaron antes que ella volviera a levantar la mirada. ¡CINCO! En cinco segundos pueden pasar muchas cosas, sobre todo en su imaginación. Pero el fugaz brillo que paso por la mirada de la castaña le bajo un poco los humos (por llamarlo de alguna manera).

-Ya pediste lo que querías a cambio, pero no puedes tocarme- a pesar del tono firme de su voz, la cara de la joven se volvió escarlata. ¡Y ahí va su imaginación de nuevo!

"Concéntrate, Draco. Ha dicho algo que te perjudica seriamente".

-No estás en condición…

-Sólo pediste que me desnudara, por lo tanto, no puedes hacer nada más- le cortó. ¡A él!-. Ya lo dijiste. Y por lo que sé la palabra de un Malfoy se respeta.

El rubio arrugó el ceño. Eso sonaba mal, muy mal. ¿Cómo le salía con eso la muy descarada? Sí, le pidió eso solamente, pero no significaba que no pudiera tocarla, eso para él estaba asegurado, o lo pensaba. Maldita Granger que siempre se salía por la tangente. Debería estar bastante convincente de que no le rompería la inmunda varita, el poco motivación de su parte… ¡Por eso nunca planeaba nada precipitado! Y la muy maldita tenía razón: la palabra de un Malfoy se respeta.

-No me arruines el día, Granger, quítate la ropa ya- gruño con su habitual modo mandón, esperando que hiciera el efecto por sí solo, como siempre.

-No, Malfoy. Tú dijiste que me desnudara y eso haré, pero no puedes tocarme. Lo aceptas o lo dejas, total, Olivander tiene mil varitas a su disposición.

Ella tenía agallas, debía admitírselo. ¿Qué hacer? Después se encargaría de cobrárselo.

-Bien- contestó irritado por la mirada de resolución de ella. Sabía que no conseguiría nada negándose.

Y otra vez pasaron los segundos. La vio llevar sus delgados y temblorosos dedos a los botones de su camisa, desabrochándolos muy lentamente y con los ojos cerrados. Él trago saliva. No entendía como alguien podía verse inocente haciendo algo malditamente sexy. Y al verla dejar caer su camisa… Su rostro no era lo único que estaba rojo.

El Slytherin inclinó la cabeza hacia un lado, como un niño esperando ver por completo su regalo. Lo único que faltaba era esa molesta falda que… "Mierda", cayó al suelo mostrando esas largas piernas que le hicieron desearla desde un principio. La recorrió pausadamente de los pies a la cabeza, deteniendo su mirada en los ojos avergonzados de ella. Grave error. La chica se cubrió con los brazos, alejándose a una de las esquinas de la habitación.

-Granger… Creo que te falta un poco más…-el tono de su voz totalmente profundo. ¡Y cómo no lo iba a estar! Los calcetines de ella cubrían una porción exagerada de sus piernas, llegando a la mitad de sus muslos, sumando a la ridícula pantaleta negra que no le dejaba ver lo más interesante, a juego con el sostén que ella se empeñaba en cubrir inútilmente con los brazos. Todo ese conjunto la hacía ver como una condenada diosa.

Y de pronto, en todo su examen, vio sacudirse la indomable cabellera. ¿Era su idea o ella se estaba negando a continuar? Antes de siquiera pensarlo, estaba frente a ella, sus manos apoyadas en la pared a modo de jaula.

Y la Gryffindor levantó su mirada, abriendo los ojos cuando se topó con los grises –no, tachen eso–, negros que la devoraban. Él solo tenía que inclinar la cabeza y podría atrapar aquellos carnosos labios… Pero no, no podía, había dado su palabra.

-Granger…- acercó los labios al oído de ella, pero sin llegar a rozarla- ¿Tenías qué pedirme precisamente eso? No tocarte…- su puño golpeó la pared con frustración.

La chica tragó grueso.

-A. A. Aléjate-tartamudeó-. Dijiste que no lo harías.

-Y no lo estoy haciendo- contestó el rubio, olfateando los cabellos de la muchacha.

-Pero estas cerca.

-Claro que lo estoy- ahora olfateaba su cuello.

-Malfoy…

-Aunque te vuelvo a repetir que te falta un poco más- ahora iba por su pecho que subía y bajaba.

-No.

Acercó la nariz al encaje negro que cubría sus pechos, recorriendo el borde en un lento rocé. Hermione se estremeció.

-¡Me estas tocando!- gritó apenas.

-A ti no, a la tela- fue su respuesta.

El rostro que puso la aludida casi le hizo reír.

Separó la nariz del sostén de ella, está vez bajando, procurando no tocar su vientre pero estando lo suficientemente cerca para que sintiera su calor. Porque él, aunque no la estaba tocando, percibía todo el calor que emanaba el cuerpo de ella.

Al llegar a su objetivo se detuvo, un brillo perverso cruzando sus ojos al observar desde abajo como la castaña nuevamente tragaba saliva, el pánico vislumbrándose en su rostro. El rubio no pudo evitar la sonrisa que se extendió en su cara.

Acercando su nariz muy lentamente, repitió el movimiento que hace segundos atrás hizo con el sostén de la muchacha, solo rozando el borde, acariciándolo, sin tocar ni una porción de piel. La sintió removerse y su sonrisa se extendió. Cambiando su nariz por los dientes, agarró con extremo cuidado el borde de la pantaleta, tirando hacia abajo. De inmediato sintió unas manos en sus hombros, alejándolo, haciéndole soltar la prenda.

-¡Malfoy!

Sonrió, levantándose de un salto.

-Granger- pronunció el apellido como si fuera una delicia-, has incumplido el trato- dirigió los ojos a uno de sus hombros.

La joven, contrariada, siguió el rumbo de aquellos ojos, gimiendo de frustración al saberse pérdida. Podía hasta hacer una profecía de lo que venía a continuación. Estaba perdida.

-Yo no…- trató de protestar en vano, ya que una boca se tragó el resto de sus palabras.

Ya no había nada que los separara, ninguna promesa y menos un estúpido trato, el cuerpo de él aplastando el de ella.

La castaña apenas trato de empujarlo, dejándose arrastrar por lo inevitable. Había luchado tanto para que no la tocara y ella terminaba haciéndolo por él. ¡Era un vil tramposo! ¡Jugó sucio! Y aun así no podía separarlo de su boca porque, más que mal, estaba disfrutando de la calidez y el deseo de aquel beso.

El chico metió lengua, saltándose las preliminares, ¿y cómo no? ¡Si cuánto había extrañado esa boca! Tomándola de la cintura la sentó en la mesa más cercana, posicionándose rápidamente entre sus piernas sin interferencia alguna. Ella no se estaba resistiendo, y eso le extrañaba de alguna manera. Sin embargo, empezó a tocarla de manera frenética, acercando lo más posible sus cuerpos, acaparando todos los espacios. No podía evitarlo, quería saciar todo lo acumulado en los días anteriores dentro de ella. Escuchó un gemido y empujo sus caderas hacia delante para que sintiera lo que le hacía.

-Malfoy…- pronunció la castaña al notar libre su boca. Era su cuello el que estaba siendo atacado ahora.

Pero el rubio siguió bajando hasta llegar al espacio entre sus pechos. Sus manos se deslizaron con rapidez en la espalda de la joven, provocándole un delicioso escalofrío, deteniendo sus expertos dedos en el broche del sostén hasta sentirlo flojo. Si en el pasado le hubiesen preguntado si prefería la clase de la vieja McGonagall a estar besando a una sangre sucia, habría respondido que mil veces prefería a la vieja aburrida; no obstante, ahora…

-Malfoy…

El muchacho mordisqueo la porción de piel de uno de sus pechos como si tuviera hambre, apenas prestándole atención a las palabras de la castaña, pero lo que sí fue claro para sus oídos fue el siguiente gemido que pronunció ésta. Otro mordisco y sintió como alzaban su cara para ser devorada por los carnosos labios que estaba empezando a adorar hasta el punto que les construiría un altar.

La Gryffindor no pudo aguantar mucho la inacción, tomando el rostro del muchacho al sentir su mente totalmente bloqueada por las sensaciones. Sí, las hace poco descubiertas sensaciones que invadían su cuerpo no la dejaban pensar, solo reaccionar. Ella, una chica tan curiosa quería seguir descubriendo más. La pregunta era si podía hacerlo con su peor enemigo. Enterró las manos sin mucha delicadeza en el cabello de él, sintiendo la suavidad y el gemido que pasaba por su boca. ¡Por Godric! Si sentía sus labios arder, y otra parte más abajo de su cuerpo donde algo duro la estaba presionando… Soltó el cabello y comenzó a deslizar las manos por la fornida espalda, experimentando una repentina molestia por la sedosa tela que la cubría. Fue más abajo, con una sola idea cruzando su cabeza y, cuando sintió la cintura del pantalón de él que tenía cubierta la camisa, intento meter la mano para quitarla, hasta que sintió algo sólido y forma familiar molestando su avance. Ni siquiera lo pensó, más bien fue como una reacción natural al encontrar un objeto que sabes tuyo.

Su varita.

Y de pronto su cabeza se llenó de otros pensamientos.

McGonagall.

La petición de Malfoy.

La clase.

La mirada incrédula de sus amigos… Godric, sus amigos.

Y nuevamente su varita.

Lo siguiente que pasó fue automático. ¡Oda a las mujeres que se pueden concentrar en estas situaciones!

Hermione agarró su varita, enterrándola en menos de un segundo en el pálido cuello. Draco primero detuvo el beso, luego se alejó un poco hasta encontrar los marrones ojos, finalizando con la tensión de todo su cuerpo. ¿Cómo mierda se le olvidó que la varita de ella estaba en los bolsillos traseros de sus pantalones? Quizás… quizás dejo que la tocara para solo y únicamente conseguirla.

Imbécil, mil veces imbécil.

-Suéltame.

Lo hizo.

-Aléjate.

Retrocedió.

-Dijiste que no me tocarías.

Río entre dientes.

-Tú lo hiciste primero- respondió molesto. Se sentía extrañamente utilizado.

La intensa y furiosa mirada de ella no lo dejo mientras se agachaba a recoger su sostén. Debería sentir vergüenza, pero la sorpresiva ira que la estaba invadiendo no le dejaba espacio para eso. ¿Cuándo en su vida ella se dejaba manipular por los simples caprichos de un muchacho tan odioso? ¿Cuándo en su vida ella cedía a sobornos tan bajos de este tipo? Se desconocía, Hermione Granger no solía actuar así. Era culpa de él, únicamente de él que la descolocaba con sus nuevas acciones. ¿Cuándo todo había cambiado entre ellos? De los insultos y maldiciones, ¿cuándo pasaron a ser tan íntimos? Negó con la cabeza.

-Dijiste que no lo harías- acusó, más para convencerse a sí misma que recriminárselo a él. Y es que era más fácil echarle la culpa a otra persona que adjudicársela. Tenía que culparlo.

Malfoy se cruzó de brazos y la observó de arriba - abajo.

-Vaya, Granger, no pensé que eras de esas…- se tocó el mentón, como si estuviera analizando algo importante- Que se dejaban manosear para conseguir algo…

La falta de aire no le dejó terminar. Parpadeó y se vio en el piso. ¿Qué hacía en el piso? Pronto sintió un dolor en su espalda y supo que había impactado contra la muralla.

-¿Cómo te atreves? Cerdo, hipócrita, vil…

Se levantó con cuidado del piso, procurando no parecer humillado, apoyándose de la pared. Dirigió su gélida mirada hacía ella y vio que nuevamente la ropa la cubría.

-¿Cómo me atrevo?- se burló- Me atrevo porque es justo lo que acaba de suceder.

Otro hechizo voló, pero esta vez fue más rápido y consiguió esquivarlo, sacando su varita.

-¿Qué sucede, Granger? ¿Te cuesta admitirlo?

Otro hechizo y lo bloqueo con su varita. La joven castaña tiritaba, está vez no de excitación, los dientes apretados.

-¿O crees que todavía sigues siendo aquella joven inmaculada ideal para el casamiento?

-Cállate.

-¿Qué dirán Weasel y Potty cuando se enteren que su amiguita se dejó tocar por un Slytherin que más encima es su peor enemigo? Sobre todo el pobretón, me gustaría ver su cara.

Otro hechizo y volvió a bloquearlo, pero al volver a ella no se la encontró lejos como antes, sino frente a él. Supo lo que iba a venir antes de sentir el golpe, su rostro inclinado a un lado.

-Fue tu culpa, desde un principio fue tu culpa.

Levantó el rostro, impávido y la mirada gélida, como antes solía hacerlo cuando ella se le cruzaba en los pasillos. Todavía estaba con las mejillas sonrosadas, atribuyéndolo en parte a la ira que demostraba la muchacha ahora, los puños apretados y la mandíbula tiritándole. Solo su aleonado cabello demostraba el ataque de pasión que había sucedo segundos atrás.

-Yo no te obligue- respondió fríamente. Ella no podía decirle que sí lo hizo.

-¿No? Entonces, ¿yo me imagine la Sala de Menesteres y las cadenas que me retenían?- la voz de la Gryffindor inflexible. Simplemente, no estaba pensando lo que estaba diciendo; su mente evocando a cada instante a sus amigos esperándola en el aula de Transformaciones - No lo creo.

La falta de aire que esta vez sentía no era provocada por ningún golpe, o tal vez sí, pero no físico. La muchacha se giró, sin embargo la retuvo. Se agitó.

-¡Suéltame!

-No.

-Malfoy…- amenazó.

-Rectifica.

-¡No!

Trato de apuntarle con la varita que estaba en su mano libre, pero el chico fue más rápido, agarrándola de ésta también y la punta de la varita dirigida al techo. La sacudió un poco.

-Que rectifiques, Granger- el tono de su voz oscuro.

-Te dije que no lo haré- replicó, tirando de sus muñecas para tratar de zafarse en vano-. No es mi problema que no quieras admitir lo que hiciste- casi cae al suelo al sentirse libre y trastabillar hacia atrás.

-¿Lo que hice? Entonces, no es mi problema tampoco que no quieras admitir que te dejaste follar por mí- en pocos pasos alcanzó la puerta-. Tampoco es mi problema que te creas tan santa y pura como para dejarte llevar por lo que realmente quieres.

No escuchó el grito de la joven ya que cerró la puerta con fuerza, alejándose del lugar totalmente molesto. Él no la había violado, no lo hizo. Podía ser malo, molestarla todo el tiempo y lanzarle una que otra maldición, pero ¿violador? No, cuando la soltó ella perfectamente pudo haberlo golpeado o hecho cualquier otra cosa ese día, sin embargo se aferró a él, moviendo las caderas a su ritmo y buscándolo en cada impacto. El muchacho lo sabía, pero aun así se sentía… Ni sabía cómo se sentía. Y encontrarse con Potter y Weasly un rato más tarde no mejoro para nada su situación.

Draco gimió, las gotas frías helaban su cuerpo con rapidez. Sin embargo, lo único que no parecía helarse era su… Bueno, la parte más importante de su anatomía. A pesar de toda la discusión que ni supo cómo comenzó, él seguía activo. ¡Por Salazar! No podía creer que iba a hacer esto de nuevo. Alargó su mano y la extendió por todo su miembro, apoyándose en las baldosas de la pared. Maldecía a Granger y todo lo que tuviera que ver con ella, y más todavía su estúpida idea de encerrarla aquel día donde comenzó todo.

No quería verla, no quería imaginarla, ni siquiera oír su horrible nombre o miles de apodos. No quería nada de ella, solo volver a ser el mismo Malfoy que antes la detestaba y no la deseaba. Mil veces maldita. Y todavía no podía explicarse la repentina atracción. Quizás… porque fue el primero y la había marcado como suya, tal vez porque la seguía odiando y le gustaba lo prohibido, o molestaba a carajada y comadreja inconscientemente, o simplemente siempre se había preguntado cómo sería tener a una muggle cerca suyo… Las posibilidades eran infinitas y ninguna clara. Lo única que sabía con exactitud era que la quería lejos, pero lo que no sabía era que su deseo iba a ser cumplido.


Apuesto que pensaron que no publicaría más, pero les digo: ¡No se desharán de mí tan fácilmente! Aunque debo decir que sentí los crucios, maldiciones mentales y como hacían un muñeco de mi pinchándolo con alfileres, brujas! Pero… discúlpenme, no fue mi intensión demorarme toda una eternidad, de verdad lo siento. Mi excusa: entre a clases y da la casualidad que los profe no me quieren tanto porque me bombardearon con trabajos. Oh! Pobre de Pinncel, acumulada de tareas y sin poder escribir nada, ¿por qué eres así mundo cruel? Oh! ¿Por qué? ¡Y más encima la castigas con un torrente de pruebas! ¡No soy Granger, Merlín! Incluso, este capítulo lo estoy escribiendo en plena semana de pruebas cuando debería estar estudiando XD Así que no me odien, ámenme. Y lo más horrible de todo, es que estas estudiando y te viene la imaginación de golpe y no te puedes concentrar para nada, hasta el punto que ¡sí! Se me ocurrió otra idea para un nuevo fic. Pero primero a terminar los dos que tengo y después con el otro, que creo que lo escribiré internamente. En serio, tendré que organizarme.

De ante mano les pediré disculpas por lo futuros atrasos, pero les digo que no se preocupen porque este fic será terminado, se los aseguro. Incluso ya le tengo pensado un posible final.

Bueno, como siempre agradecer a todos quienes me dejan review, ponen alertas o favoritos, y nuevas lectoras. Me hacen feliz y con más ganas de continuar esta locura!

SabrinaLeStrange: yo también te quiero a ti ;) Bueno, con lo referente a al rubito sexy, esta es una historia que fue pensada para un One shot y todo lo demás salió porque me obligaron a continuar y bueno… En realidad no tengo justificación, solo que no tenía pensado hacer la historia larga y todo a sido escrito al momento, pero estoy escribiendo otra que hay pienso ponerle todo el dramatismo y conflictos internos que no tiene esta. Y sí, estoy totalmente de acuerdo con lo de la mirada, no sé cómo diablos me salió ese capí. Muchas gracias querida!

andrea (Guest): oh, por Salazar, discúlpame por hacerte esperar tanto, quizás acabe con tu ansiedad. Vuelve, Andrea, vuelve! Gracias por leer linda y dejar review, y escribe otro para saber que sigues conmigo, abrazos.

AliceGI: mmm… lujuria, ¿lujuria a un paso del amor? Ese sí que sería una gran pecado para un Malfoy, así que está por verse wuajajajwuajajajaja Gracias bella por leer!

RAKL Gt: estoy llegando a creer seriamente por dejarlos a la mitad de un capí así… Y Pansy, esa Pansy, yo digo que le pase algo malo pero se me escapa la maldita. Y claro que Zabini ayudo, sacó al pobre Draquito de la sala; y Ginny, la participación de nuestra pelirroja se viene después jejejejejje

xXm3ch3Xx: y bueno, aquí está la actualización, discúlpame! Merezco la muerte, okay no o sino no podría continuar esta historia XD Y bueno, con la jugada de nuestra castañita, creo que igual se le fue de las manos jajajajaja Gracias, abrazo!

.3597: si la vez anterior te empapaste y te deje adolorida, ni quiero como te deje con esta jajajajajajajaja Disculpa la demora y acósame todo lo que te la gana, yo me dejo querer nomas jajajajaja Gracias querida, un gran beso para ti!

Veronika-BlackHeart: sentí la maldición asesina atravesar mi corazón, pero creo que soy la siguiente elegida porque sigo viva, JA! Yo también te adoro a ti muñeca, y que bueno que te gustara el capí. Con respecto a un capítulo PVO de Draco, mmm no sé, podría ser, lo pensaré. Y sobre los celos y el BOOM, bueno, creo que hiciste una profecía de lo que viene en el siguiente capí. Gracias y un besote para ti!

SilvanaLuci: oh, por Salazar, no digas adelantos de mi próximo capí jajajaja ¿Quieres un remember? Te concederé un remember. Gracias linda!

SALESIA: "con el pétalo de una rosa", segurooo… jajajajajaja Como ves, no fue una rosa sino que las manos de nuestro querido Rubito, o sea, Malfoy please jajajajajjaja Gracias querida, no sabes cuánto adoro tus review, besos!

Y como siempre pido: envíenme consejos, críticas, ideas, si les gustaría que pusiera algo, no sé…. Cualquier cosa, hasta se reciben muchas maldiciones. Las quiero a todas y nuevamente: DISCULPA! Ah, se me olvidaba, si tienen especulaciones de un posible final para esta historia, ¿QUÉ ESPERAN? Sí está escrita para ustedes, o sea. Y también, e estado tan rayada con la canción de "Shattered" de Trading Yesterday, en serio, es hermosa. Un gran besote y adiós.

PD: no olviden violarse a Draco mentalmente! Ah, y también tengo escrito un One shot si lo quieren, no sé, era para un concurso pero se me olvido enviarlo jajajaja así que está esperando a ser subido, bye!