Rating: M
Género: Action/Romance
Pareja: Haou Juudai x Johan Andersen
Tema/Capítulo: 12. Broken / Roto - Parte 1.


Sin saber realmente si podían o no confiar en Johan, el pequeño grupo de personas se encaminó hacia el salón principal, cuidando unos de las espaldas del otro. El objetivo estaba cerca y si capturaban a Haou antes que cualquier cosa, la Guerra acabaría. Los Generales no podían hacer nada sin su Rey, eso estaba seguro. Avanzaron con cautela, mirando horrorizados y a la vez satisfechos cómo muchos monstruos eran derrotados, así como también algunos de sus aliados. Aquella maldita locura tenía que terminar. Sí, definitivamente.

Ryo puso la mano sobre su deck, impaciente por batirse a duelo con Haou. Había oído de sus habilidades y si eran ciertas, entonces tendría un espectáculo digno de recordar. Pero primero...

—Johan, ¿de qué lado estás? —preguntó directamente al joven, quien iba a la cabeza del pequeño grupo, sonriendo entre satisfecho y arrogante. El duelista de las bestias gema pareció pensárselo con mucho cuidado. Aún no tenía claros sus sentimientos sobre nada, pero una respuesta errónea podría producir un duelo sinsentido y la muerte de alguien.

—Hmmmm —musitó, poniéndose un dedo sobre los labios—. ¿De la justificia? —aquella burla no le causó gracia al Kaiser, quien arrugó el ceño visiblemente.

—Esto no es un juego, Johan. ¡Maldita sea! ¡Decide entre tu Rey y este Reino! ¿Cuál te importa más? —la discusión comenzaba a acalorarse y eso era lo que más temía—. Si no estás seguro, maldito hipócrita, entonces no te metas con nuestro bando y nosotros no lo haremos contigo. No intervengas cuando tenga el duelo con Haou y...

—No, Ryo, ése oponente es mío —lo dijo con la voz más calmada que pudo, tratando así de evitar más roces—. Se lo prometí, que sería yo el único que acabara con su mísera existencia.

O'Brien bufó. ¿Se lo prometió? ¿Qué clase de tontería era esa? ¿De qué lado estaba Johan?

—Así que, por favor, Ryo... Busca otro objetivo. Haou es mío —la manera en la cual lo dijo sonó totalmente posesiva e incluso un poco del aura del Rey se instaló a su alrededor, causándole escalofríos a todos quienes estaban ahí.

—¿Otro oponente? —Ryo no podía creer que se atreviera a darle semejantes órdenes—. No seas absurdo, Johan. Ya te he dicho que esto no es un juego. ¿A quién más podría enfrentarme?

Casi como una respuesta a su pregunta, en ese momento apareció Silver por las escaleras que llevaban al vestíbulo principal. Lo oyeron gritar una sarta de improperios en los cuales iban mezcladas las palabras traidor, asesinos y Haou. Era obvio que no podrían pasar hasta que él fuera derrotado.

Ryo alzó su disco de duelo, terminaría rápido con eso y después seguiría su charla con Johan. Aún habían tantas cosas por aclarar...

—Robo —declaró, cuando el monstruo por fin estuvo frente a él, sorprendido y enojado—. Convoco a Dragón Infernal en modo de ataque y una carta boca abajo para terminar mi turno —un Dragón de color rojizo con negro apareció en las escaleras, agitando sus enormes alas, que hacían temblar las paredes.

—Les haré pagar uno a uno lo que le hicieron a Gold. Robo. Convoco a Orco Gigante y pongo dos cartas boca abajo —aunque el ataque del Orco era mayor, Silver no decidió atacar. Con suerte el Dragón de Ryo terminaría derrumbando las escaleras, impidiendo cualquier paso hacia el Rey.

—Mi turno, robo. Activo la carta mágica Tormenta fuerte, la cual destruye todas las cartas boca abajo. Después, cambio a Dragón Infernal a modo de defensa y convoco a otro monstruo en modo de defensa boca abajo para finalizar mi turno —Ryo dirigió sus ojos hacia O'Brien y el resto, quería comunicarles que podían seguir, que él definitivamente terminaría el duelo. Pero estos estaban lo suficientemente enfrascados en el duelo como para ignorarlo. Además, también oyó que se preguntaban por Jim.

—Mi turno. Robo. Convoco a Tomate Místico de mi mano. ¡Vamos, ataca a Dragón Infernal! —Silver se rió con ganas cuando el monstruo de su oponente fue destruido, a pesar de que no hubo daño alguno. Sin embargo, la sonrisa se le borró cuando Ryo usó la habilidad especial de su Dragón, la cual consistía en sacrificar otra de las cartas en su campo para traerlo de regreso—. Orco Gigante, destruye a esa molesta carta que ha regresado al campo —el monstruo obedeció, para después ponerse automáticamente en modo de defensa al terminar el turno. El campo de Hell Kaiser se quedó vacío.

—¡Ryo, ten cuidado! —el hombre no dijo nada ante las palabras de Johan, no era estúpido y por supuesto sabía que debía tener cuidado. Siempre había sido así, ese chiquillo, desde que lo habían salvado de aquellas minas... Siempre tan arriesgado, tan poco responsable y poco serio... ¿Cómo había terminado planeando todo eso para engañarlos?

—Tic tac —se burló Silver, al ver cómo su rival no parecía responder, a pesar de ser su turno.

—Supongo que es hora de jugar en serio —murmuró, más para sí mismo que para los demás—. Robo. Convoco a mi Ciber Dragón usando su efecto especial, el cual me permite invocarlo si no tengo más monstruos en el campo. Ataco a tu Orco Gigante. Después convoco a otro monstruo en modo de defensa.

Aún no había daño, pero la clara ventaja la tenía Ryo. ¡Podrían pasar! ¿Verdad?

—Robo. Cambio a Tomate místico a modo de defensa y coloco una carta boca abajo —Silver sólo hacía más que alentar las esperanzas de victoria. Dios. ¿Así que estos eran los Generales de Haou? Eran todos unos debiluchos.

En el siguiente turno, Ryo volteo su carta boca abajo, revelando a Filo Ciber Oscuro (800 puntos de ataque), el cual atacó directamente a Silver gracias a su habilidad especial, la cual le permitía hacerlo si reducía sus puntos de ataque a la mitad. El primer daño es de 400 y los puntos de vida de Silver bajan a 7600. Después, Kaiser atacó con CiberDragón a Tomate místico, el cual activó su habilidad, trayendo en modo de ataque a un Pájaro sigiloso. Éste a su vez usa su efecto especial para voltearse boca abajo y nuevamente boca arriba, causando con esto 1000 puntos de daño a Ryo, dejándolo con 7000.

—Y esto aún no termina —se burló Silver, liberando su segunda carta boca abajo, otro Pájaro Sigiloso, quien volvió a causarle 1000 puntos de daño a Káiser antes de volver boca abajo, sus puntos de vida ahora son de 6000. El monstruo General esboza una sonrisa maligna, si ese mocoso cree que va a ganar está muy equivocado. Nadie tocará a Haou, ni mucho menos a su -deseo-. Pronto el ritual estaría completo, sólo tenía que distraerlos un poco más...—. Convoco a Lobo de la Plaga y activo su efecto especial, doblando su ataque durante este turno. De 1000 pasa a 2000. Ahora, reclamaré venganza por Gold. Ataca a Filo Ciber Oscuro —el monstruo se desvanece entre destellos, pero eso no calma el pequeño temblor que se suscita a su alrededor, parece que las escaleras no aguantarán mucho.

Ryo cierra los ojos al sentir cómo el dolor aumenta en su cuerpo, pues sus puntos de vida han bajado a ser únicamente de 4800, el panorama se ve mal, pero ¿cómo podría él perder? Suena imposible y Johan se lo repite mientras ve al que alguna vez fue su maestro en los duelos, Ryo siempre sacaba una estrategia de la manga, siempre sabía que hacer y estaba seguro de que ganaría. Entonces todos irían a por Haou...

—Te ganas lo que mereces —dijo Ryo, indicándole a su Ciber Dragón que atacara al Pájaro Sigiloso que estaba en modo de ataque por un descuido de su oponente. Los puntos de vida de Silver bajan a 6200. Pero aún así sigue confiado.

—Mi turno. Robo. No necesito monstruos para vencerte, patético humano, ahora más que nunca estoy seguro de que alguien tan patético como tú no pudo terminar con Gold... Observa y aprende. Volteo a mi Pájaro Sigiloso y éste, como ya sabes, te causa 1000 puntos de daño, ¿qué te parece esto? —con mucha diversión pintando sus facciones, el General observa cómo Ryo se retuerce de dolor y cómo sus puntos de vida caen a 3800. Pájaro Sigiloso vuelve a modo de defensa y Silver coloca dos cartas boca abajo y otro monstruo en modo de defensa antes de terminar su turno.

—Ataco con Ciber Dragón a ese molesto Pájaro.

Pero se le están acabando las opciones... ¿Por qué su deck no le responde? Necesita al Ciber Dragón Final o todo estará perdido... Por suerte, en el siguiente turno Silver sólo coloca una carta boca abajo antes de terminar su turno. Todavía hay esperanza... ¿Verdad? Edo observa con aprehensión en los ojos. No puede perder a Ryo, uno de sus amigos, no como perdió a Fubuki... Sus ojos azules siguen todos los movimientos del duelo y ven con agrado cómo Ryo ataca a Mask of Darkness, en el campo de Silver, pero sin causarle ningún daño. También se pregunta qué podrá ser la carta boca abajo que coloca antes de terminar su turno. Ese duelo empieza a estresarlo... Si tan sólo pudiera derribar a Silver y correr todos hacia donde Haou... No, es estúpido pensarlo.

Silver coloca una carta boca abajo y a un monstruo en modo de defensa antes de acabar su turno. El duelo parece parejo ahora, pero ¿por cuánto más?

—Es mi turno. Robo. Ataco con mi Ciber Dragón a esa carta boca abajo —quizás si derrumba todas sus defensas podrá alzarse con la victoria, aún si su Ciber Dragón Final no acude a ayudarlo.

—No creas que soy tonto —una risa cruel sale de la boca de su oponente, quien alza una carta de trampa. Virus devastador del deck, tras sacrificar un monstruo de atributo oscuridad en el campo de silver, se encarga de terminar con la mano de Ryo.

—Aún así... Mi ataque continúa, ataco a esa otra carta boca abajo —es inútil, la carta, el Segador Oscuro no puede ser destruida. Johan comienza a impacientarse. Si Yubel es llamada mientras ellos están ahí jugando al tonto con Silver...

Los siguientes turnos sólo consiguen estresarlo más. En su turno, Silver sólo coloca una carta boca abajo, mientras que Ryo, en el suyo, no hace nada. ¿Qué demonios están pensando? ¡Hay vidas en juego! ¡Haou no se le va a escapar! ¡No, definitivamente! Avanzó unos cuantos pasos hacia donde estaba Ryo, unos cuantos escalones más arriba. Si era preciso iba a derribarlo, a él, a ambos, a quien fuese. Yubel no podía aparecer en ese mundo, no podía quitarle la única razón de ser que tenía, ésa razón de ser de existir para Haou y sólo para él. Para complacerlo, para odiarlo, para matarlo... Si ella llegaba, entonces él sería un inútil más.

—Dame permiso, Ryo —le pidió calmadamente—. Haou está esperándome.

—No seas iluso —se burló Silver, mientras convocaba a otro Orco Gigante al campo—. ¿Que Haou-sama está esperándote? Por favor... Eres tan imbécil como éste que está aquí —con desprecio señaló a Ryo—. No puede nisiquiera darme un duelo decente. Ataco a Ciber Dragón, luego mi Orco Gigante se va a modo de defensa por haber atacado. ¿Te parecen pocos 3700 puntos de vida ahora? Disfrutalos, porque te durarán poco.

—Robo. Convoco a un segundo Ciber Dragón de mi mano. Luego activo Entierro prematuro, si pago 800 puntos de vida, me permite traer a un monstruo del cementerio. ¿Adivina a quién voy a traer? —su rostro se desdibujó en una sonrisa satisfecha. Su deck volvía a responderle y cuando juntara al tercer Dragón...—. Uso otro Entierro prematuro, pago otros 800 puntos de vida y llamo a Dragón Infernal al campo. Éste atacará a tu Orco, tan inútil como tú. Ahora, dos cartas boca abajo y termino mi turno —los puntos de vida de Ryo se habían disminuido drásticamente al haber usado dos entierros prematuros, sus puntos de vida rozaban los 2100, pero él seguía confiado en su victoria, pensamiento que se reforzó cuando Silver, en su turno, sólo puso tres cartas boca abajo.

—Veo que no tienes nada —murmuró Silver, al ver como de nuevo era su turno, una vez Ryo terminó el suyo sin hacer nada—. Activo mi carta de trampa Sólo postres, el cual te causa 500 puntos de daño por cara monstruo que tengas en el campo y como tienes dos...

—¡Ryo! —las voces al unísono de Johan, O'Brien y Edo resonaron por las paredes del castillo, al tiempo que los puntos de vida de su amigo se reducían a 1100.

—Ahora convoco a Lich Lord Rey del Inframundo sacrificando a mi Segador Oscuro, entonces... ¡Ataca a su Ciber Dragón!

Uno menos. ¿Cuántos latidos le quedarían a Ryo a partir de ahora? ¿Dónde estaban sus mejores cartas? Johan renovó con ímpetu sus intentos de pasar, pero de nada le servían, su ex-maestro estaba decidido a no dejar su orgullo de duelista a un lado y le impedía el paso como podía. Sus LP cada vez eran más bajos, ahora estaba en 800... ¡Y así se daba el lujo de detenerlo!

—Coloco una carta boca abajo —musitó Hell Kaiser antes de terminar su turno.

—Parece que esto se ha acabado —comentó aburrido Silver—. He obtenido venganza por fin... Convoco a Dragonauta Hacha en modoo de ataque y ataco a Ciber Dragón con mi Lich Lord. 500 Puntos de vida... ¿Qué se siente estar tan cerca de la muerte? Ahora sí... ¡Es tu fin! Dragonauta Hacha ataca directamente —en el justo instante en que piensa que va a ganar, Ryo activa llamado de los condenados, trayendo al ciber dragón del cementerio y obligando a cancelar el ataque—. Tienes agallas, veamos cuánto duran.

—Lo suficiente como para derrotarte. Robo. Ciber Dragón ataca a Dragonauta Hacha —lo que Ryo no había pensado es que Silver tenía muro dimensional en su cartas de trampa, el cual regresa el daño de batalla al enemigo. Siendo este de 100, los puntos de vida de Ryo bajan a 400. Dragonauta hacha es destruido y Ryo pone una carta boca abajo antes de terminar su turno.

—No lo creo. Esto se ha terminado. Activo pesadilla recurrente, el cual trae dos monstruos cuya defensa sea 0 de mi cementerio a mi mano. Elijo a mis dos orcos gigantes. Ahora, convoco a uno... Lich Lord, ataca a Ciber Dragón —300 puntos de vida son eliminados del contador de Ryo. Su vida esta a 100 puntos de desaparecer. Y los latidos cada vez son más valorados, más únicos...—. Después, mi Orco ataca a esa carta boca abajo que tienes allí.

El Dragón del Brillo es destruido sin que nada pueda hacerse. Ryo ve su mano muy decepcionado. ¿Así que ha terminado todo? ¿De verdad? Ryo observa cómo Orco cambia a defensa automáticamente, luego sus ojos vuelven a dirigirse hacia sus amigos, pero no hace falta decirles nada. No quiere hacerlo tampoco. Sí, sí ha terminado...

—Coloco una monstruo boca abajo en posición de defensa —dijo, mientras Johan le dirige una mirada asustada y Edo hace ademán de avanzar hacia él—. Termino mi turno.

—Adiós, Hell Káiser Ryo —se carcajea el monstruo—. Activo noble de crossout, el cual destruye a un monstruo boca abajo, retirándolo del juego.

—¡No! ¡No! —Johan avanza hacia donde están ellos y se planta al lado de su maestro, sin poderselo creer. ¿Hell Kaiser Ryo estaba siendo derrotado?—. Ryo, ¡Ryo!

Pero Ryo se desvanece cuando Silver lo ataca con su Lich Lord directamente.

Sus últimas palabras no llegan a oírse.

Lo único que Johan sabe, es que se siente roto...

¡Y con muchas más ganas de terminar con Haou!


Notas de la Autora: Ok, tuve que cortar este capítulo en dos o tres, lo siento, les dije que aquí se terminaría pero quedó muy largo y con el duelo de Haou y Johan+historia+Yubel+otra cosa, esto iba a terminar en 7000 palabras minimo x'DDD. Espero que les haya agradado el duelo, hice mi mayor esfuerzo por hacer algo interesante y creíble, aunque creo que se me pasó la mano. No me maten por matar a Ryo, era necesario. Ahora que Johan lo vio morir, ahora sí sabe dónde están sus lealtades. Ya veremos el viernes, espero ahora sí el final de esta historia y el lunes el epílogo, sii escribo raro es porque es tardisimo y me duelen las manos, lamento si hay alguna falla por ahi, agradeceria que me la remarcaran para no volver a cometer, cualquier sugerencia, comentario y etc, es bien recibido.

Ya están arriba los nuevos caps de: I belong to you, Más que palabras y Melodías del corazón, además de un oneshot para llorar, llamado Cien días por si gustan leerlos.

Gracias por leer y comentar.

Ja ne!