.::. She kills my EGO .::.

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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi y Yuki Kure, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.


Recording 012

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Atendiendo a la cita concertada con Rei, Taiki Kou arribó al "Mint Leaf" en compañía de sus dos hermanos.

La invitación se había extendido a los otros dos, toda vez que en el momento en que ella explicaba la ubicación del Lounge, Seiya había entrado en la sala de ensayos para curiosear acerca del solo del mayor. Y si Rei invitaba a Seiya, tenía al menos por cortesía que invitar a Yaten también. O sea, no es como si lo que fueran a ver allí constituyera un secreto de estado; de hecho, resultaba conveniente si les ayudaba a tomar algo de inspiración para los tres solos, que Rei estaba segura, Taniyama no tardaría en demandar.

De ese modo, sin sospechar motivo oculto más allá que el de una cena de cortesía por parte de su productora, Seiya, Taiki y Yaten fueron conducidos por el Host a la mesa que esa noche tenían reservada. A la distancia lograron divisar a su jovial productora hablando animadamente por el teléfono, y sólo fue hasta que estuvieron frente a ella, que pareció acordarse de su existencia en el mundo y procedió a colgar.

—Oh, han llegado –alargó una sonrisa que simulaba un trozo de sol recién cortado-. ¿No tuvieron ningún problema en encontrar el lugar?

—Digamos que tu concepto de "no muy conocido" resultó bastante fiel. –compartió Taiki, tomando asiento en uno de los sillones tipo butaca que en original decoración, le impregnaban el aura design boheme & vintage que tanto caracterizaba al "Mint Leaf".

El mayor de los Kou entonces se dio a la tarea de contar la anécdota de cómo Seiya presumiendo de ser un maestro del GPS, los perdió por avenidas y calles que hasta entonces sabía que existían. Que terminaron por llamar a su manager para que les mandara una ruta confiable de cómo llegar, y que hasta que el mensaje no entró en el buzón de voz, anduvieron dando vueltas en un último intento por dar con la dirección.

—¿Yo qué voy a saber que hay más de una calle en esta ciudad con el mismo nombre?

—Es de sentido común. –evidenció Yaten, distrayéndose con el diseño del lugar. Contrario a lo que pensó, no era tan común como creyó que sería. Reconoció que Hino poseía un refinado y buen gusto para muchas cosas además de la música, una especie de sutil inclinación hacia la belleza y armonía en sus múltiples formas.

El mesero entonces se aproximó a la mesa, y con la afabilidad que el oficio le requería, preguntó si deseaban algo para beber mientras disponían el menú de la noche. La sacerdotisa reconoció al mismo hombre que les brindó el servicio aquella primera vez que pisó el "Mint Leaf" en compañía de Lita y Minako.

—Para mí, un Spritzer está bien. –habló Seiya.

—Martini.

—Vodka Martini. –solicitó Taiki, emulando la petición de Yaten.

—¿Para usted, señorita? ¿Ruso Negro?

Hino sonrió por la sugerencia del camarero y asintió con una cómplice sonrisa. No se le hizo tan extraño que de entre tantos clientes que atendía cada noche, fuera capaz de recordarla. Tal vez para Minako hubiera pasado desapercibido, pero para ella fue tan evidente el trato preferencial que en esa ocasión le había brindado a Lita…

—Algo me dice que eres cliente frecuente en este lugar.

—Cállate. –dijo la pelinegra, parando de tajo la broma sobre posibles juergas y alcoholismo juvenil que sentía avecinarse por parte del mediano de los Kou.

Seiya no evitó reír y tildarla de "susceptible", mientras en el escenario, el guitarrista trovador que amenizaba el ambiente tocaba la última pieza de su repertorio.

—Supongo que hay algo especial que quieres que veamos aquí, right? –preguntó Taiki, apreciando la ejecución acústica que el muchacho llevaba a cabo sobre las cuerdas.

Right. –constató Hino disimulando una sonrisa mística. Minutos después, el presentador daba por finalizado el segmento de la trova para pasar a uno más enérgico a cargo de una banda de rock alternativo. El mesero regresó con la ronda de bebidas.

—Pues no suenan tan mal. –apuntó Yaten en su apreciación de los agresivos acordes que se apoderaron del salón. Rei hizo una mueca de disgusto, preguntándose si de verdad eso había salido de sus labios. Al recordar que se trataba de la diva de los Three Lights, le resultó totalmente factible.

—Yo creo que si no se ponen listos, estos chicos podrían quitarles el puesto.

—Exageras. –contradijo a la provocación que bien sabía, ella quiso impregnar. Quería incitarlos a la competencia a base de la comparación, y también a no confiarse en la fama de la que gozaban ahora.

No obstante, lo cierto era que la sacerdotisa no tuvo ninguna otra intención que la de "picar" su orgullo y, ajena a lo que sucedía en la mente del menor de los Kou, no se daba cuenta de que con cada una de sus acciones y palabras no hacía más que alimentar el recién descubierto interés que como un desconocido y silencioso intruso, emergía dentro de él.

No, ella no podía ni siquiera sospecharlo.

—Bueno, pues yo solo digo que hay mucho talento desperdiciado por el mundo, y que la otra vez en este mismo escenario escuché a una chica que bien podría fácilmente sustituir a Kiko Alley en la colaboración que el jefe está concertando con su manager.

Ante la mención de la popular cantante pop del momento en Japón, Seiya quiso saber a detalle qué era todo eso de la colaboración. Hino había optado por dejarles caer la noticia antes de que "Kiko-Hime" –como los conductores y periodistas ridículamente solían llamarla- convocara a una rueda de prensa o algo estúpido como eso.

Ok, lo aceptaba, le caía en el hígado.

Hino encontraba a la tal Alley insoportable y carente de todo encanto musical. Consideraba que su mayor mérito se encontraba en abrirse paso a través de una pantomima dramática y sentimentaloide en un reality show que pretendía encontrar a las próximas estrellas de la música. Como una de los tres ganadores en J-pop Star, su fama subió rápidamente, lo que le valió un contrato con otra de las compañías más significativas en la industria musical nipona aparte de Lantis. Rei agradecía a Kami que Taniyama no la acogiera bajo su sello. Sin embargo, siendo uno de los invitados de honor en tal programa, Kai mantenía buenas relaciones con la cadena televisora y al recordar el asunto de las colaboraciones para Three Lights, se le ocurrió que una entre sus muchachos con Kiko Alley sería una excelente estrategia mercadotécnica.

Y lo era.

¡Dios, si no le decían el Midas de la música por nada!

—Hey, Hino-chan, ¿percibo algo parecido a los celos en tu voz?

Si las malas miradas fueran dagas, Seiya en ese instante bien podría estar tirado en el piso, exánime.

—¿Y yo percibo que te quedarás sin lengua?

El pelinegro rio por el carmín que atisbó colorear mis mejillas de su productora debido al enfado. Ante todo, él veía en Rei a una chica común y corriente, normal. Le agradaba el poder entablar con ella una amistad –al principio por conveniencia- que casi rayaba en la hermandad. No eran simples conocidos que conviven cotidianamente, eran cómplices afines. No podría nunca asegurarlo, pero quizá si su corazón no estuviese ya dado, Rei podría ser la candidata perfecta para robarlo.

—Apuesto a que te molesta que sea más bonita que tú.

—Esa niña no es más bonita que yo. –siseó Hino rolando los ojos. Su paciencia le solicitó distraerse con el menú de la carta. Taiki y Yaten ya enunciaban su orden al camarero.

—Por supuesto que lo es. –insistió Seiya, solazándose con las manzanas rojas que ya eran sus mejillas.

—¡Por supuesto que no!

La voz aguerrida de Rei se ahogó al escuchar que era secundada por otra masculina, sosteniendo igual afirmación. Parpadeó confusa al darse cuenta que esa voz no había sido otra que la de Yaten Kou.

Dentro del calor y el divertimento de la discusión, el platinado se vio contagiado a opinar –al parecer en voz alta- respecto al concepto distorsionado de belleza que su hermano parecía enarbolar como una verdad generalizada. Y en realidad, aquella opinión no había sido esbozada para compartirse. Se suponía que solo debía encontrar eco en su cabeza, no en los tres pares de oídos que le acompañaban.

"Yo no dije eso, ¿o sí?", preguntóse, rebobinando el momento para asegurarse de que esa sentencia idiota no había surcado sus labios. Las miradas que recayeron sobre él le confirmaron el hecho. Yaten comprendió entonces que su aseveración podía dar a lugar a malinterpretaciones –que incluso él mismo no sabría explicar-, y se apresuró a añadir:

—¿Qué no has leído esas revistas que aseguran que todo su rostro es producto de cirugías? Si hasta desfilan fotos de su pre-debut junto a fotos de J-pop Star y parece que son dos personas distintas. Al menos ella –señaló a Rei imposibilitado a enunciar su nombre sin sentir que se evidenciaba- ha lucido igual desde que la conocemos.

Hino no supo si sentirse ofendida o no con tal "elogio".

Pero no mentía.

No era un secreto que gran parte de la población femenina en el país utilizaba el recurso de la cirugía estética como lo hace con una manicura o una cita en el Spa, y bien podía constituirse como todo un logro el no sucumbir al bisturí antes de los treinta años. "Natural Beauty", así se denominaba popularmente a esas mujeres que agraciadas por los dioses, poseían una serie de rasgos simétricos y armoniosos que les hacían fácilmente prescindir de la mano artificial humana. Y Yaten, que hasta el momento en que Reiko le ofreció aquella taza de té con miel durante su gripe no había reparado en sus atributos físicos, se encontró de pronto convencido de que ella era una de esas mujeres.

"¿Qué diablos te ocurre?", recriminóse mentalmente, aliviándose al verse librado de las miradas de sus hermanos y en especial de la de Reiko, que con la curiosidad brillándole en los ojos, no ayudaba a aplacar ese no-sé-qué saltándole en las entrañas, obligándole a tragar duro. El aire pareció anclársele en los pulmones.

El presentador volvió a absorber la atención del público al anunciar el próximo número musical, dejando en el olvido –o para después-, la charla en torno al tema de las colaboraciones en el álbum. Y si los nervios tomaron primero como víctima a Yaten Kou, ahora elegían hacer estragos en el ánimo de la reencarnación de Marte, adivinando que Etou estaba próximo a aparecer y adueñarse del escenario.

No erró en su predicción.

Ostentando la seguridad y el desenfado que tanto le caracterizaba, Kiriya salió al escenario entreverando acordes firmes y estilizados que flotaron en el aire. Desde la primera nota arrancada a su brillante violín color caoba, una tensión invisible se propagó en el ambiente. Y Taiki supo sin necesidad de preguntar, que esa era la presentación especial que ella deseaba que vieran, el motivo por el que los había citado en aquel Lounge.

Esta vez fue el complejo y ambicioso Tzigane profanado ácidamente por Guns n' Roses y su "November Rain", una deliciosa combinación que contuvo la misma energía, pasión y disfrute de aquella primera presentación. E Hino no estaba segura del por qué se le hacía necesario inhalar profundo cada tanto, sintiendo que su respiración normal no era suficiente.

"Se le llama suspiro, querida", casi oyó la voz fantasmal de Mina susurrándole en el oído.

—Oye, ese tipo me agrada. Sabe de música –apuntó Seiya, poniendo de manifiesto su afición por la vieja banda rock-. ¿Es tu novio?

Taiki y Yaten se volvieron represivos a su hermano por formular tan alocada e imprudente teoría; sin embargo, al notar el rubor encenderse en las mejillas de su productora, se encontraron con el asombro de que no andaba tan errado. El mayor no fue capaz de suprimir una sonrisa divertida por el inusual descubrimiento de una Rei Hino enamoradiza. A Yaten le dieron náuseas.

—Claro que no, torpe. ¿Por qué los traería a ver a alguien que me gusta?

—Yo no dije alguien que te gustara, pregunté si era tu novio. –razonó Seiya recreándose de lo lindo en la tarea de avergonzarla, encontrando adorable en su amiga, el hallazgo de un secreto idilio amoroso.

El rojo en sus pómulos se intensificó desmedidamente.

—Seiya, cállate de una buena vez. –zanjó Yaten incomprensiblemente irritado, harto de atestiguar el modo estúpido en que ella seguía sonrojándose ante las insinuaciones de un posible amorío con el violinista que hasta hacía cinco minutos, él mismo había calificado como "talentoso".

Y es que en efecto, como bien intuyera Rei, la presentación de Etou Kiriya había en mayor o menor medida transfigurado la perspectiva de los hermanos Kou. Lejos de presenciar la simple ejecución de una pieza a manos de un novato aspirante a músico, fue un volver al inicio de todo. ¿Por qué cantaban?, ¿Cuál era su motivación?, ¿Realmente les engendraba pasión lo que hacían?, ¿Disfrutaban de su profesión o seguía siendo su excusa, la vacía máscara para jugar a los seres humanos?

Sintieron envidia. Los tres. Envidia de aquel sujeto que con la gracia que otorga la recreación de un momento feliz, arrancaba notas de su instrumento con igual precisión que originalidad. El disfrute y la pasión de la música por la música misma le habían abierto los sentidos, convirtiéndolo en uno de esos seres en que la creatividad y el ingenio encontraban su semilla.

Un artista.

Lo que ellos anhelaban llegar a ser. No idols. No famosos. No celebridades.

Artistas. Creadores de belleza.

Verdaderos músicos.

La tensión y el silencio que por distintos motivos reinó en el ambiente, fue disipada por la llegada de los platos a cargo del camarero. Rei recuperó su compostura, Seiya cobró una febril determinación, Taiki sentía llenarse de un súbito entusiasmo, y Yaten con las emociones echas un torbellino, no sabía cómo acallar esa alarma que parecía sonar en su cabeza, inquietándolo.

"¿Es tu novio?"

Poco permanecieron en el "Mint Leaf" después de cenar. El schedule exigía que la mañana siguiente se presentaran en Lantis a primera hora con el objeto de reunirse con los diseñadores visuales, léase fotógrafos, diseñadores de moda, estilistas, diseñadores gráficos, mercadólogos y publicistas. Dicha congregación estaba especialmente programada para delinear los conceptos específicos del álbum y dar comienzo con los primeros teaser del comeback.

Tajantemente, Rei se negó a cumplir el capricho de Seiya cuando de la nada le pidió que le presentase a Etou, y su turbación fue mayor cuando Taiki secundó la solicitud, motivado por la curiosidad y la transformación de la que sin saberlo, el violinista era artífice. Encontró su salvación por tercera vez en la noche, en la intervención de Yaten y su demanda por regresar al departamento, excusando actividades pendientes por hacer. Hino pensó que podría besarlo allí mismo. No estaba dispuesta a pasar una situación tan bochornosa.

Otra vez.

Heroicamente había logrado sobrevivir a la tormentosa noche de Navidad, y el aprendizaje que se le grabó en la memoria fue que no quería volver a repetirla. A pesar de que Etou le aseguró una y otra vez que exageraba y que él se había divertido como nunca, hasta la fecha Hino seguía dudando de la veracidad de sus palabras.

Justo como prometiera, aquel día Rei salió de la agencia pasados diez minutos de las seis, calculando el tiempo suficiente para regresar a casa sin ser reprendida por sus dos housemates. También para encontrarse con Etou en el Starbucks cómplice de sus varias tertulias.

Desde el instante en que soltó la invitación, la senshi se hizo consciente de que la interacción entre él, Minako y Lita sería inevitable. No podría ser de otra manera, para eso estaban hechas las festividades, para convivir. Sin embargo la idea de que por vez primera invitara a un chico a su casa, y luego presentarlo a sus más cercanas amistades la tuvo hecha un manojo de nervios. Conocía a Minako, demasiado bien como para prever que sería blanco fácil de las más agudas indirectas y, aunque Lita no era de ese estilo, llevada por el ánimo de la rubia terminaría por sumarse sutilmente al fraternal bullying.

Como naturalmente sucedió.

Acompañada de Kiriya, Reiko entró a la casona de Hikawa simulando una tranquilidad que no tenía. Inesperadamente se encontró con la sorpresa de que sus féminas compañeras no se hallaban solas: Andrew charlaba cómodamente con ellas mientras en la televisión veían el episodio número diez de la serie que Mina protagonizaba; la de los vecinos nerds.

Sin poder evitarlo, sonrió cómplice.

Era un secreto a voces que desde los quince años Lita Kino moría por Andrew, y este su vez babeaba por ella, pero era demasiado torpe –"leeento" a juicio de Mina- para declarársele formalmente. Y digo formalmente, porque a excepción del título y el sexo, ellos mantenían la relación de todo par de enamorados que se respete. Salían al cine, de paseo, se acompañaban mutuamente a lugares de su particular interés, conversaban horas por teléfono, se mensajeaban diariamente, y en una ocasión, la guardiana de Júpiter les confesó que Andrew le había robado un beso al creerla dormida en el asiento del copiloto. Por supuesto, ella había fingido estarlo y no abrió los ojos, dejando que él se engañase en la idea de que no se había dado cuenta. Sobra decir que Minako casi la quiso golpear por ello.

Sinceramente, Rei no esperó que les honrara con su presencia esa noche, lo que al final resultó un gran alivio puesto que, al ser dos las especies del género masculino, la balanza logró equilibrarse a favor de la estabilidad mental de su querido profesor adjunto. Vale apuntar que a partir de ese día, Andrew y Etou se hicieron buenos amigos, al grado de que el pelirrojo era ya un cliente habitual del Crown-Cafe.

Claro que nada evitó el bombardeo de preguntas que llovió sobre ambos en cuanto ingresaron al salón del té. De inicio un rostro nuevo constituía ya toda una novedad para las amigas, y si a eso le agregaban que era el primer novio que Rei invitaba a casa, era lógico que la curiosidad revoloteara en la punta de sus lenguas.

"No es mi novio", aclaró en cuanto la esperada interrogación incómoda tuvo lugar.

Kiriya juzgó que se veía realmente adorable con las mejillas rojas y se aseguró de fotografiar la inusual imagen en su cabeza, una Rei Hino sonrojada no era cosa de todos los días. El ser testigo de tal acontecimiento y además el saberse lo suficientemente especial como para ser invitado a su hogar eran cosas que supo bien valorar.

El menú como era de esperar, corrió a cargo de las habilidades culinarias de la Chef Kino. Un elaborado plato principal, un par de ensaladas de la estación y un delicioso puré hicieron la delicia de la noche, eso sin contar el finísimo postre que a más de uno dejó embelesado por su riquísimo sabor.

—… Y se fue al seminario ese. ¿Cómo puede dejar a su novia en una fecha como esta que es especial de enamorados? Darien a veces es un insensible. Pobre Sere, estará aburrida en casa. La hubiéramos sonsacado a venir con nosotras. –comentó Minako durante la sobremesa, cuando saltando de un tema a otro, llegaron al tópico de sus amigas ausentes, y este les llevó a su princesa abandonada por su príncipe en Navidad.

—Ellos se entienden, Mina, quizá llegaron a un acuerdo. Las cosas importantes para Darien deben ser importantes para Serena y viceversa. Una relación de trata de reciprocidad y confianza. Además de vez en cuando es bueno darse su espacio y convivir con otras personas. Serena estará bien con su familia. –apuntó Lita, calmando las aguas que sin razón alguna amenazaban con sublevarse.

Rei pestañeó confusa, dudando por primera vez y en serio, de si debía o no compartirles lo que ella sabía del asunto. Serena definitivamente no se encontraba con su familia y dudaba mucho que se estuviese aburriendo en compañía del mediano de los Kou. Le sorprendía que siendo tan despistada como era, Serena había aprovechado muy bien la ocasión para hacerse acompañar del idol justo la noche de navidad y no pasarla sola. Allí estaba la explicación de aquel guiño cómplice. Un peso se hizo presente en su conciencia, algo le decía que aquello comenzaba a salirse de control y que no terminaría bien, pero la confianza de Seiya se hallaba de por medio. Quizá ellas tomaran a mal la licencia de ella para permitir una situación así, incentivándola a su vez. No quería meterse y a su vez estaba inmiscuida hasta el cuello, pues decía su abuelo: "Es tan culpable el que mata a la vaca como quien le agarra la pata". Y ella al contribuir a crear sus encuentros o mantenerlos en secreto, le estaba agarrando las cuatro.

Decidió sellar sus labios.

Esa noche, a Rei le costó mucho conciliar el sueño, un torbellino de pensamientos se anclaron en su cerebro, pasando de los ojos hechiceros de Kiriya a los regaños de Haruka, Michiru y Setsuna sobre su saboteo intencional al futuro Tokio de Cristal. También se le figuró una Mako informando que estaba comprometida con el chico Furuhata y un coro que se acababa de inventar para la "canción anónima" que ya no le pareció tan anónima.

"Just for fun", delineó satisfecha con su instinto creador. Así se llamaría la tercera canción del álbum, y con la que sumaban ya cuatro de diez tracks, lo que dio pie a Taniyama Kai para programar enseguida la reunión con los colaboradores visuales, considerando que al contar con casi la mitad del álbum, era el tiempo exacto de adelantar los conceptos promocionales y mercadotécnicos.

La cita quedó puesta a las diez de la mañana en la Sala de Juntas de Lantis.

Reiko arribó a la agencia a las ocho de la mañana con el objeto de preparar sus propuestas para el intercambio de ideas, así como los avances gráficos y auditivos del álbum. Era necesario dar a conocer a los colaboradores las piezas ya concluidas y comenzadas para que la creatividad colectiva hiciera lo suyo. Le sorprendió encontrarse a Yaten en el ascensor.

—¿Qué? ¿Te tiraron de la cama? –soltó Hino por todo saludo, sonriéndose cínicamente al notar las gafas oscuras que ocultaban la luz de sus ojos esmeralda. Dudaba mucho de que llegar temprano a Lantis fuera obra de su abnegada voluntad.

—Graciosa. Voy a tratar algo sobre una sesión fotográfica con G-Market.

—Ya veo… ¿Y te sientes mejor? ¿Tu gripe se fue?

Yaten la miró a través de la opacidad de los lentes azules, agradeciendo que ella no fuera capaz de darse por enterada de su acción. Allí estaba otra vez ese sentimiento palpitando en su entraña, ese imaginario –o no- interés por él en sus palabras. Esa nota que lo confundía. Su cabello recogido en una coleta alta se balanceaba de un lado a otro mientras caminaba por el elevador buscando una buena recepción en el Iphone para el envío de un mensaje. Hasta entonces reparó en que lucía distinta. Más sofisticada. Skinny jeans, blusa negra, saco bicolor a juego, un discreto collar pendiendo sobre su pecho, estilizadas zapatillas.

Atribuyó esa elegancia a la reunión proyectada a las diez.

—Me siento mejor, gracias. –respondió el menor de los Kou, intentando centrar su atención a otra parte que no fuera la mujer que tenía enfrente. Era una locura. Sus ojos eligieron mirar el número que marcaba el ascensor, estaban a dos pisos del estudio.

Alucinada por el inusitado agradecimiento, Hino se volvió a verlo con gran curiosidad. ¿Eso había sido de verdad un "gracias"?

No obstante, antes de siquiera poder formular en alto o responder tal cuestionamiento, Reiko sintió desatarse algo en la boca de su estómago cuando el elevador frenó de improviso y Yaten reaccionó abrazándola para que no fuera a dar al piso. Aspiró la fragancia varonil cerca de su pecho firme, sintió la extensión de su brazo ciñendo su cintura y el roce de su mentón sobre su frente.

—¿Estas bien? –le escuchó preguntar quedamente, percibiendo en sus oídos la gravedad de su voz. Eso absurdamente la hizo temblar.

En mucho tiempo, Rei no había experimentado ese tipo de agitación recorrerle el cuerpo, y no recordaba haber sentido ningún tipo de sensación distinta a la del afamado mariposeo en la panza. Supo darse cuenta perfectamente que lo que en ese instante sucedió fue distinto, una especie de tensión cortando el aire, algo que no podía llamarse precisamente nervios.

—Estoy bien. –respondió casi en un suspiro. A tan peligrosa cercanía, lo menos que podía hacer era hablar y decir algo coherente.

Otro freno se sucedió, y esta vez Rei se agarró muy fuerte del pasamano que se hallaba alrededor del cuadro de metal, Yaten sin embargo, hizo una especie de protección alrededor de ella, colocándose enfrente para evitar que fuera a caer en otro percance. Tal postura puso demasiado nerviosa a la joven productora, que a tan corta distancia, le surgió quien sabe de dónde las ganas inmensas e insensatas de abrazarse a él.

Él por supuesto no estaba mejor, particularmente con el caos que desde las últimas semanas andaba desatado en su fuero personal. Pese a la aparente tranquilidad que su faz mostraba, la realidad era que se encontró bastante inquieto por ella. Desde su posición, podía oler el aroma dulce que despedía sus cabellos, y apreciar a mayor detalle las larguísimas y espesas pestañas que enmarcaban ese par de ojos amatistas. Su delgada complexión rozando su tórax, el carmín que ligeramente coloreó sus mejillas.

Inexplicablemente deseó ser quien como en ese momento, fuera el único capaz y autorizado para protegerla.

Claramente estaba perdiendo el juicio.

—Hemos llegado. –enunció la sacerdotisa en un hilo de voz.

Sacándolo de su ensimismamiento, Yaten asintió dándose por enterado. Abandonando su posición defensora, esperó a que las puertas del elevador se abrieran para darles paso al quinto piso. Caminando él detrás de ella, Reiko sintió que respiraba. Aquello había sido…

"Raro", definió antes de ingresar al estudio en el que "Gracias a Dios" se hallaban Taiki y Seiya esperándola para ponerse al tanto de lo que se presentaría en la reunión. Yaten y ella solos después de lo acontecido en el ascensor habría sido… Akward.

Felizmente todo pasó a segundo plano cuando al salir de la reunión con los diseñadores visuales, Three Lights contaba ya con una fecha de comeback oficial, así como con el diseño de un concepto creativamente delineado. La idea global convergía en la triada Fashion&Boheme&Rock, máxima que por consenso fue elegida para dar nombre al álbum. Ello devenía en una serie de elementos que constituirían las sesiones fotográficas para el Photobook que acompañaría el CD, y el MV que se grabaría en torno a "Forbidden Love", la canción electa para ser el single promocional. A partir de ello, se liberaría una serie de teaser a un mes de la liberalización del álbum tanto en formato digital como en formato físico. Las promociones en las cadenas televisivas sería otro de los vértices ya contemplados.

Indudablemente que con toda aquella riqueza en la planeación, y de la información desbordada, Three Lights y su productora Rei Hino tenían trabajo para aventar para arriba. Tan sólo en esa junta quedó acordado que al día siguiente era necesario hacer una visita a tiendas de ropa junto a sus diseñadores de vestuario, con el objetivo de hacer una búsqueda de las prendas ad hoc con el concepto. Una prueba con los estilistas también se apuntó en el schedule.

Rei entendió que era en ese momento, que el verdadero reto comenzaba.

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Hello, Hello, Hello!

¿Qué tal este capítulo un tanto... atropellado? xD

Debo decir que después de un tiempo en que me ausenté hace alrededor de tres meses, la chispa que tenía al escribir se me extravió, y he luchado mucho por recuperarla. Hoy puedo decir que creo lo he logrado y esa magia que sentía al escribir mis letras, ha vuelto. Personalmente, siento que en este capítulo puede verse, las transiciones, el aparente caos "entendible" en el capítulo, los hilos yendo, viniendo y conectando sutilmente, innumerables alegorías técnicas... No sé, me siento satisfecha de cómo con este capítulo vengo a retomar con fuerza este fic y otros proyectos que tengo y nuevos que he comenzado. Espero sinceramente que encuentren en esta prosa un poco de entretenimiento y satisfacción.

Muchas gracias por leer, un placer escribir y compartirlo con todos ustedes que se dan la molestia de asomarse a este espacio.

This is Sparta! Fashion&Boheme&Rock! xD

¡Por un mundo por más Rei&Yaten!

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*::Sol::*