Diclaimer: Ninguno de los personajes de Harry Potter me pertenece :(
A/N: Les presento el siguiente cap chicas! :D
CAPÍTULO 12: EMPEZANDO DESDE CERO
-Oh por Merlín! Jason eso se ve horrible!- chilló una asustada Pansy al ver su mejilla inflamada y de color morado. Hermione suspiró cansada y ni si quiera se molestó en responderle.
Ya llevaba todo el día explicándoles a los slytherins que no había sido nada grave… que solo había ocurrido una pequeña discusión entre ella y Malfoy, y que a pesar de las desagradables consecuencias, estaba definitivamente bien y llevaba la fiesta en paz con el rubio.
Por supuesto que Hermione se había hecho amiga de la mayoría de las serpientes, quienes aunque quisieran… no podían mirar con mala cara a Draco por dejarle la cara en ese estado, sin duda había cierto resentimiento.
Empujó el resto de su comida al borde del plato sin ánimos de comer, ni hubiera podido hacerlo pues todavía le dolía la mejilla. Se puso de pie excusándose y al ver que Theodore recogía sus cosas aún con un pan en la boca, apoyó su mano en su hombro impidiendo que se levantara.
Le sonrió de lado y salió del Gran comedor. Se sentía bien que la entendieran sin necesidad de dar explicaciones como en Gryffindor. De verdad le agradecía a Harry y Ron por preocuparse por ella, pero llegaba un momento en el que se cansaba de decir lo que haría, cuando lo haría y como lo haría.
Se llevó la mano a la oreja y jugó con aquel pequeño arete plateado que ahora le fascinaba, y con la otra mano en su bolsillo caminó orgullosa por el corredor.
Al parecer… aquel moretón, aunque desagradable para ella, atraía la atención de las chicas como imán. Muchas fingían excesiva preocupación solo para acercarse a ella. Ahora le causaba gracia todo aquello y de vez en cuando les seguía el juego solo para ver qué era lo que sentían los chicos al obtener aquel tipo de atención.
Una vez que la dejaban sola, estallaba en carcajadas sin poder creer toda la sarta de idioteces que le susurraban al oído, aunque muchas de aquellas insinuaciones le erizaban el vello del cuello inquietándola –Ohhh… cuando se enteren que habían estado coqueteando con nada menos que Hermione Granger…- reía de nuevo.
Se recostó sobre una pared y flexionó su pierna derecha apoyándola contra ella, antes no comprendía por qué hacían aquella extraña postura… pero al parecer llamaba la atención de las chicas… como un 85 por ciento más.
Todo aquello se había convertido en una investigación para Hermione, imitaba a los chicos y comparaba los efectos que producían sus acciones –Divirtiéndote un poco eh Granger?-
Dio un brinco y se llevó la mano al pecho –Shh! Cállate Malfoy!- se volteó a asegurarse que no había nadie más en el pasillo y suspiró aliviada –Ya te he dicho que no me llames así!- le regañó poniendo sus manos en la cintura y recargándose en una pierna.
Malfoy alzó una ceja y soltó una carcajada –Pero qué varonil eres -
Hermione se sonrojó y adoptó una posición más relajada, haciéndole una mueca.
Cuando Draco dejó de burlarse mantuvo una diminuta sonrisa en su rostro…
Hermione lo notó, lo vio acercarse a la ventana y se apoyó contra el muro, mientras los rayos de sol entraban cálidamente e iluminaban su figura. Su cabello platino emitía incesantes destellos rubios por la luz, su rostro usualmente blanco cual porcelana estaba teñido de tonos rosados que asumía era por la temperatura que subía gradualmente.
Se acercó a él sin dejar de mirar sus ojos mercurio y apoyando sus manos en el borde del muro, se elevó haciendo un poco de esfuerzo y se quedó sentada en silencio.
Los alumnos empezaron a aparecer por el final del corredor, charlaban alegremente y uno que otro fijaba su atención en los muchachos en la ventana. Emitían cierta aura de paz que resultaba un tanto extraña como adictiva, y sin más, seguían su camino tropezando torpemente con quienes tenían al frente.
-Q-qué hacen?- escucharon una voz aguda y los slytherins se dejaron de mirar, frente a ellos, estaba una pelirroja con las cejas profundamente levantadas y ligeramente pálida. Hermione inclinó la cabeza hacia un lado sin entender –Te encuentras bien Ginny? Parece como si hubieras visto a un- pero se detuvo… no podía decir mortífago sin provocar algún tipo de reacción en Draco pues su padre era uno.
Malfoy tosió incómodo e inclinando ligeramente la cabeza hacia Hermione, se alejó acomodando su mochila en el hombro –Qué le dijiste Mione? Lo amenazaste para que no contara tu secreto verdad?- preguntó preocupada la pelirroja.
Hermione rió y negó con la cabeza –No Ginny… pero no dirá nada- su amiga se alzó de hombros y apoyó los brazos en sus piernas, mientras ella le daba pequeños golpecitos en la cabeza asegurándole que no pasaría nada.
-Uhmm Ginny… creo que mejor nos vamos… estamos llamando demasiado la atención- dijo la castaña al darse cuenta del grupo de chicas que los señalaban, la mitad estaba que echaba humos o verdes de la envidia, rió al darse cuenta de ello; y la otra mitad tenía los ojos húmedos a punto de estallar en llanto.
-Tienes razón… igual debo ir a clases- la pelirroja estaba a punto de alejarse cuando se dio la vuelta y se acercó nuevamente. Abrió un par de botones de su camisa, se pudieron escuchar algunos suspiros y murmullos de las estudiantes sorprendidas que los observaban.
Mas ella ni se inmutó, aflojó la corbata verde y plateada arreglando de nuevo el cuello de la blanca camisa, le desordenó un poco el cabello y le guiñó el ojo –Dime qué harías sin mi- rio coqueta y se perdió por el pasillo.
Hermione rio y la vio marcharse… sí que le encanta actuar. De un salto, bajó del muro y sonrió de aquella forma sexy que ya estaba acostumbrada a mostrar y fue con calma a su clase de pociones.
Aquella tarde, después de haber almorzado, Jason salió con aquel paso galante que derretía a todas y se recostó bajo un árbol cerca del lago negro. El incidente con Malfoy había quedado atrás… y aunque no podía negar que se ponía algo nerviosa cuando estaba con el rubio, sabía que no era por miedo… sino por los extraños revoloteos que sentía en su estomago.
-Hey Jason… no juegas quidditch?- preguntó alguien, Hermione sacó el brazo que cubría sus ojos y elevó ligeramente la cabeza para ver quién era quién interrumpía sus pensamientos –No lo creo… No quiero que una bludger me vaya a dejar un ojo morado… suficiente tengo con esta cosa- hizo una mueca graciosa mostrando su mejilla e hizo reír al chico que asintió y se marchó con la escoba en la mano.
Hermione observó como se dirigía al campo de quidditch y pasando la pierna sobre la escoba, golpeó el suelo y despegó hacia el cielo alejándose a gran velocidad.
La castaña apoyó la cabeza suavemente sobre su brazo usándolo como almohada, y se dio cuenta del leve hormigueo en su estómago que parecía no haberlo sentido desde hace mucho. Sabía que no había estado tan pendiente de Theo estos últimos días, pero estaba segura que aun sentía algo por aquel chico… sin duda lo seguía encontrando muy inteligente y extremadamente atractivo. Aquel pensamiento tiñó sus mejillas de un color rosa y la hizo cubrir su rostro mientras sacudía la cabeza de un lado a otro.
-Por qué me tienen que pasar estas cosas a mi?!- murmuró nerviosa recordando lo que había ocurrido aquella mañana.
Recuerdo de Hermione
Se había despertado extremadamente cansada… aun con sueño, empujó las suaves sabanas con sus pies y se arrastró hasta el borde de la cama para buscar su toalla que se encontraba tendida sobre su baúl. Aun con los ojos cerrados, caminó torpemente hasta el baño.
Se había quitado el polo y lo había lanzado al suelo pensando en todo lo que tenía que hacer durante el día, se sacó el pequeño arete y sin mirar lo colocó sobre el lavadero. Con su toalla aún al hombro… estaba a punto de bajarse los bóxers cuando se dio cuenta que ya habían unos en el suelo y eran de color negro.
Extrañada, se agachó y los recogió creyendo que había sido descuidada y había dejado los suyos tirados la noche anterior. Cuando levantó la vista, se dio cuenta que el espejo estaba empañado; en realidad… empezaba a ponerse nerviosa… ahora que ponía atención, pudo escuchar el agua correr de la regadera.
Abrió los ojos sorprendida, tenía que salir de ahí de inmediato más su cuerpo había quedado paralizado.
De pronto, el agua que corría se detuvo y la cortina que tapaba la ducha se abrió de par en par, dejando salir una nube de vapor que se esparció por todo el baño. Un largo brazo blanco se extendió dejando caer innumerables gotas de agua al suelo, se elevó un poco cogiendo una toalla que colgaba del perchero mientras una cabeza se asomaba lentamente fuera, seguro buscando unas sandalias negras que se encontraban justo afuera de la ducha.
Un muchacho de cuerpo fuerte y muy bien torneado salió de aquel cubículo, haciendo que los colores se le subieran al rostro de Hermione. Frente a ella se encontraba nada menos que Theodore Nott… completamente desnudo!
El chico sostuvo firmemente su toalla e ignorando por completo que alguien más se encontraba en el baño, se la llevó a la cabeza secando desordenadamente su fino cabello negro. De su cuerpo rodaban varias gotas de agua que se perdían mas abajo de donde Hermione no se permitía mirar; cuando terminó dejó caer aquella toalla mojada y tomó otra, usándola para secar sus bien formados brazos, aquel torneado pecho y aquel firme abdomen por el que muchas en Hogwarts se morían. Finalmente rodeó la toalla a la cintura y sacudió la cabeza para deshacerse de aquellos mechones húmedos que se le pegaban al rostro.
Cuando se detuvo, fijó su mirada en el muchacho que se encontraba plantado en la puerta únicamente con una toalla al hombro y unos bóxers verdes. Alzó la ceja al notar que estaba completamente rojo hasta las oreja y que su boca colgaba exageradamente abierta.
Hermione notó que el slytherin le sonrió divertido y pasó por su lado tomando los bóxers negros que tenía aun en las manos guiñándole el ojo –Acabas de tener una función privada eh Jason?- le lanzó otra de aquellas sexys sonrisas que la derretían y pasó una mano por su cabello llevándolo hacia atrás.
El slytherin cerró la puerta tras de sí y ella se quedó inmóvil en su lugar… con la cara a punto de estallar y con sus mejillas encendidas ardiendo de la vergüenza.
Fin del recuerdo
Hermione sacudió las piernas golpeando el gras… -Soy un desastre! Mira que ponerme en una situación como esa?!- siguió lloriqueando histérica.
-Granger quédate quieta de una vez que llamas la atención!- Hermione se sentó de golpe y vio a Malfoy sentado apoyándose contra el árbol, miró a su alrededor y se dio cuenta que tenía razón. Unos chicos de Ravenclaw lo miraban extrañados mientras otros no temían burlarse en su cara.
Frunció el ceño molesta y aquello bastó para callarlos y que siguieran su propio camino.
-Qué haces aquí?- se acomodó frente a Draco.
-Pues me resultó divertido verte hacer esas muecas extrañas… pero cada vez eras más escandalosa- sonrió con malicia mientras le daba una mordida a su manzana verde.
-Ah...-
-Y tú que haces aquí Granger… No te gusta ser el centro de atención en la sala común de slytherin?- se burló de nuevo, a lo que Hermione entrecerró los ojos.
-Por qué ah? Celoso? Acaso te arrebaté el puesto del más sexy y hot de Hogwarts?- fue su turno de reír pues Malfoy apretó los dientes.
-Ya ya… huroncito. Tranquilízate que solo bromeaba- sacudió la mano sin darle importancia.
A pesar de todo, Malfoy rió de lado y observó el lago en silencio. Había querido preguntarle a Granger sobre la fotografía que había encontrado en su libro, pero era demasiado incómodo… si lo hacía… sin duda la gryffindor le pediría explicaciones, y realmente no estaba seguro de poder responder sus preguntas.
-Tierra llamando a Malfoy? Me escucha? Me escucha?- se burló Hermione mientras agitaba las manos frente al rostro del slytherin que pestañeó un par de veces al darse cuenta de que le hablaba.
-Qué pasa?- preguntó fastidiado.
-Qué humorcito ehh…-
-Chicos! Qué hacen aquí?!- preguntó otro slytherin que se había acercado al dúo y se había sentado entre ellos –No estarán discutiendo de nuevo no?-
-No Bletchley… solo estamos hablando- respondió ella.
-Ah por cierto Draco… Snape te estaba buscando, te está esperando en el salón de pociones- el rubio solo alzó una ceja y caminó elegantemente al castillo.
Hermione se estaba poniendo de pie para hacer lo mismo, mas el otro muchacho le haló la capa obligándolo a sentarse. Ella le sonrió incómoda pues era la primera vez que le hablaba a aquel chico y no lo conocía para nada.
-Ehmmm… así que Miles cierto?- el chico asintió sonriendo de una manera que la castaña encontró algo perturbadora –Uhmm… juegas quidditch?- preguntó sin saber qué hacer.
-En realidad a mí los deportes no se me dan- Hermione los miró y se dio cuenta que a pesar de ello, tenía un buen cuerpo, bien formado pero no musculoso.
Miles se dio cuenta de ello y sonrió de lado, mirándola con cierto brillo extraño en sus ojos. –Entonces como haces para mantenerte en forma?- preguntó con curiosidad intentando ignorar que el chico se había acercado a ella.
-Oh no mucho…- sonrió de aquella manera escalofriante de nuevo –Un poco de ejercicio por las mañanas antes de clases-
Hermione ya estaba completamente aterrada pues el chico no dejaba de acercarse–Qué miércoles le sucede a este?!- se preguntó inclinándose un poco hacia atrás.
-Podemos hacerlo juntos- repitió con una voz lenta y algo rasposa que le ponían los nervios de punta –Tienes buen físico pero podrías verte mejor- susurró antes de encerrarla entre sus brazos.
La castaña ni siquiera se había dado cuenta que yacía recostada en el gras, atrapada y sin poder moverse. –Oh Merlín! Por qué estas cosas me pasan a mí!- pensó estirando sus brazos y empujando con fuerza al chico de cabello oscuro.
El muchacho amplió su sonrisa al sentir aquel contacto malinterpretándolo por completo. –Estoy en problemas-
Draco caminaba por el pasillo central y vio a Snape salir del Gran Comedor, aceleró el paso sin perder aquella actitud arrogante y relajada, y se acercó al profesor de pociones.
El profesor de cabello grasiento, alzó una ceja esperando a que su alumno hablara. Ninguno de los dos decía nada.
-Y bien?- se limitó a preguntar el de la nariz puntiaguda.
Draco rodó los ojos impaciente –Bletchley me dijo que quería conversar conmigo profesor, en este momento me dirigía a las mazmorras-
-Yo no le he dicho nada a nadie señor Malfoy- respondió con voz lenta y gruesa, dando media vuelta se alejó del rubio haciendo ondear su larga capa negra.
-En cuanto vea a Bletchley le voy a lanzar un cruccio!- aseguró enojado, mas siguió su camino a las mazmorras.
-Puedes creerlo!- escuchó murmurar a un par de chicas de quinto de Hufflepuff –Sii! No me lo puedo creer!- repetía la otra, realmente intentaba ignorarlas pero sus voces eran tan chillonas que le perforaban el oído.
-Incluso Gina me aseguró que había sido una de sus conquistas!- rio como tonta y miró alrededor para asegurarse que nadie las observaba. –Me dijo que es un completo az en la cama!-
-Lyah! No digas eso que te pueden oír!- le reclamó su amiga más siguió riendo -Es una lástima que haya cambiado sus preferencias…- agregó.
-Sí… pero a que no sabes!- dio un brinco una de las rubias mientras la otra la miraba llena de expectación –Michael me contó que en plena patrulla de pasillos, se le abalanzó encima!- chilló y su amiga soltó un grito agudo.
-No puede ser! Me estás mintiendo! Me estás mintiendo!- aseguró con los ojos abiertos y tapándose la boca con ambas manos.
-Claro que no!- negó Lyah mientras jalaba a la otra hufflepuff y se acercaba a su oído mas su tono de voz era el mismo –Y ni te imaginas! El ahora anda tras el nuevo de slytherin!- gritaron ambas sin poder contenerse.
Al oír aquello, Draco se paró en seco y empezó a sentir punzadas en su pecho. –Que ha dicho?!-
-Ahhhh!- siguió gritando Jenna –No me digas que estás hablando de quien creo que estás hablando!- chilló histérica samaqueando de los hombros a su amiga.
-Siii! Exactamente de él estoy hablando!-
Una gota de sudor frio bajó por la frente del rubio, el cuello lo sentía húmedo, la vena en sus muñecas le empezaron a palpitar con fuerza por la presión de sus puños cerrados.
Se volteó para verla pronunciar el nombre que tanto temía…
-Jason Sammuels!-
Eso fue todo lo que pudo tolerar. El rubio había llegado cual ráfaga a donde se encontraban paradas las chicas, sus rostros de sorpresa cambiaron a pánico al ver la expresión agitada y colérica de Draco Malfoy.
Lyah soltó un gemido de dolor pues el rubio apretaba firmemente sus manos en sus brazos –Q-qué sucede Malfoy- intentó parecer valiente mas el temor en sus ojos era demasiado obvio.
-De quién mierda estabas hablando!- gritó furioso, completamente enardecido por haber sido engañado.
-Q-que?- preguntó sin entender de qué hablaba. Malfoy la samaqueó sin importar que algunos alumnos se habían detenido asustados al verlo reaccionar de aquella manera.
A la hufflepuff se le escapó otro gemido y los ojos empezaron a humedecerle. –Basta Malfoy! Basta!- lloriqueaba la otra chica que intentaba soltar el fuerte agarre que tenía de su amiga. –La lastimas Malfoy!-
-Habla de una vez!- gritó de nuevo con los ojos llenos de furia que las asustaron aun más –Miles!- exclamó Lyah.
-Miles qué!- gruñó de nuevo.
-Miles Bletchley!- y de inmediato la soltó para salir corriendo del castillo.
–Bletchley está muerto!- fue lo único que alcanzó a decir pues en su mente solo estaba la imagen de Hermione Granger.
-Uhmm Miles… puedes quitarte de encima?- preguntó con voz temblorosa
-Por qué? No te gusta?- dijo mientras se acercaba a su rostro y ella de inmediato giró la cabeza a un lado. Miles sonrió de lado y se inclinó rozando la punta de su nariz delineando su cuello.
-Uhmm no sabía que te gustaba la vainilla Jason…- la miró con ojos hambrientos –A mi me encanta…- susurró en su oído.
El cuerpo de Hermione temblaba estrepitosamente, completamente aterrada. Intentó alcanzar su varita más se encontraba demasiado lejos, en su mochila.
Miles apoyó su cuerpo en uno de sus brazos y con su otra mano jugó con el pendiente de su oreja. Luego subió sus manos hasta su cabello, entrelazando los mechones castaños entre sus dedos, hacía todo aquello mientras se inclinaba nuevamente. Hermione esta vez se había quedado paralizada -Iba a besarla! Iba a besarla!-
Hermione lo miró a los ojos suplicante más no llegó a pasar más allá del deseo en sus ojos, lo miró con miedo. Fijó su vista en sus labios, ya tan cercanos a los suyos.
A penas sintió un helado y escalofriante roce cuando el peso del muchacho desapareció por completo y ella sentó de golpe mirando a su alrededor desesperada para pedir ayuda. Más observando la escena frente a ella se dio cuenta que la ayuda ya había llegado.
Malfoy sostenía del cuello de la camisa a Miles que aun no terminaba de asimilar lo que ocurría y finalmente el rubio le estampó su fuerte puño en la cara tumbándolo al suelo en seco.
El slytherin gimió de dolor en el suelo cubriéndose el rostro, abrió los ojos asustado pues Malfoy lo miraba con asco y furia mientras se acercaba con paso seguro hasta donde se encontraba.
El chico sin poder incorporarse, retrocedía con ayuda de sus manos y piernas. Su rostro mostraba una mirada de terror y pánico mientras que de su nariz, sin duda rota, caía gran cantidad de sangre que manchaba su blanca camisa tiñéndola de rojo.
Sus esfuerzos eran inútiles pues el poderoso slytherin ya había llegado a su lado y cerrando el puño de nuevo, le lanzó otro golpe pero esta vez en el estómago dejándolo sin aire y escupiendo sangre. Rodó en el gras, y apoyó sus brazos en el suelo levantándose un poco, tosiendo y intentando inhalar el oxígeno que tanto le hacía falta, mas Draco no se lo permitió, y con su pie, lo empujó con todas sus fuerzas del lado izquierdo de sus costillas.
Había sido tan fuerte el golpe, que el muchacho rodó y cayó de lleno dentro del lago negro. Aunque tardó un poco en salir a la superficie, le fue difícil acercarse a la orilla y salir arrastrándose del agua.
Malfoy hizo ademán de acercarse para seguir con aquella cruel venganza pero unas manos lo detuvieron, empujando su pecho para que no avanzara. Bajó la mirada y se encontró con los ojos marrones con destellos dorados de Hermione Granger, lo miraban con suplica para que se detuviera.
Se llevó las manos al rostro intentando tranquilizarse, pero todavía no había terminado con aquel imbécil que se atrevió a intentar lastimarla, la sangre le hervía por dentro y pateó con fuerza la mochila de aquel chico con rabia.
Giró y la observó de nuevo, seguía con las manos extendidas para que no avanzara más. Aun con el ceño fruncido y apretando los labios en un intento de autocontrol, se detuvo. El tono rojo de su rostro fue disipándose mientras su fuerte agarre se relajaba.
Hermione no sabía muy bien qué hacer ahora… si bien agradecía inmensamente la ayuda de Draco, no había sido correcto el atacar a un compañero de clase de tal magnitud. Miro por sobre su hombro y vio al slytherin poniéndose de pie tambaleándose, llegó con dificultad hasta su mochila y la tomó para luego echar a correr como pudiera y sin mirar atrás.
Solo unos pocos habían observado aquel brutal suceso y la mirada hielo de Draco bastó para amenazarlos si se atrevían a decir una palabra. Pocos asintieron mientras el resto echó a correr igual que Bletchley.
Sin pensarlo una vez más, Hermione corrió hasta sus cosas y las tomó nerviosa del suelo junto a la pesada mochila de Draco. Como pudo se acercó nuevamente al rubio y tomó su mano, halando lo más fuerte que podía pues él seguía con los pies plantados al suelo, hasta que después de mucho esfuerzo consiguió que la siguiera.
Cuando finalmente reaccionó el rubio, se dio cuenta que había llegado a un pasillo deshabitado y Hermione estaba frente a una pared vacía con los ojos cerrados. Lentamente una puerta se fue materializando frente a ellos –la Sala de los Menesteres-
Entró siendo empujado con fuerza por la gryffindor y una vez dentro cerró la puerta con fuerza, dejando caer sus cosas. La castaña respiraba agitada, no muy segura de si por haber corrido arrastrando a Malfoy… o por lo que acaba de presenciar.
Malfoy la observó con los ojos abiertos esperando a que dijera… pues él sin duda se había quedado sin habla.
-Pero qué mierda te sucede Malfoy!- soltó un grito ensordecedor que lo aturdió –Como pudiste reaccionar de aquel manera tan imprudente y salvaje!- reprochó furiosa al slytherin, su ojos marrones no se enfocaban completamente en los hielo de él.
-Imprudente?! Dime exactamente como debía reaccionar si ese estúpido animal quiso aprovechase de ti?! Dímelo!- se acercó amenazadoramente a ella, más ella no retrocedió, terca.
-No seas idiota! Acaso crees que Bletchley se quedará sentado así nada más?! Cómo pudiste ser tan… tan!- soltó un bufido exasperada, intentando controlarse ella misma de no lanzarle unos buenos golpes encima.
-Deberías estarme agradeciendo sangre sucia!- gritó con odio sin darse cuenta de aquellas crueles palabras. Los ojos de Hermione ya no estaban cegados por la furia y el miedo… no… ahora tenía una mirada de dolor y decepción, que lo hirieron, pero fue su culpa.
-Eres un completo imbécil Malfoy!- gritó… aborreciéndolo y sin decir una palabra más, le tiró un bofetada que hizo eco en aquella vacía sala… iluminada únicamente por el fuego de la chimenea.
Draco siguió con el rostro girado por el golpe, su mejilla rápidamente tornándose roja por el fuerte impacto de la mano de Hermione que sentía dolorosas punzadas en la palma. Los ojos de Draco brillaban conteniendo cierta extraña humedad.
Finalmente se atrevió a mirarla, pero ella ya había roto en llanto, gruesas lágrimas caían por sus mejillas mojando también sus largas pestañas.
Definitivamente quería que aquel estúpido hechizo terminara, rogaba con fuerza esperando a que se le cumpliera aquel deseo pues lo único que quería era regresar con Ginny y abrazarla para que la consolara hasta quedar dormida.
Estaba a punto de dejarse caer al suelo cuando los brazos de Malfoy se aferraron a su cintura impidiéndole que lo hiciera, ella negó con la cabeza. Intentó alejarse de él pues sus brazos la quemaban, alzó la mirada para suplicarle que la soltara… más al ver aquellos ojos mercurio… supo que en realidad no quería que lo hiciera.
El se negaba a alejarse de ella. Si… frente a él había un muchacho de cabello corto castaño con un pequeño arete que brillaba con las llamas… pero nada de eso importaba cuando se perdía en aquellos ojos marrones…
No podía seguir negando aquella fuerza que lo atraía… ya no era posible ir en contra de ella. Granger podía pegarle todo lo quisiera… pero sus labios… sin importar el cuerpo en el que se encontraba atrapada… serían suyos.
Y así… se apoderó de aquellos suaves y dulces labios que ansiaba tanto, depositando en ellos… aquella desbordante pasión y deseo que guardaba. Él avanzó haciéndola retroceder inconsciente hasta que su espalda chocó contra la pared, encerrándola entre sus brazos, presionando con fuerza su cuerpo contra el suyo temiendo a que escapara. Todo mientras la besaba con frenesí… completamente extasiado.
El dulce sabor de ella anulaba sus demás sentidos, embriagándolo. Sabía que debía detenerse, no estaba seguro de cómo lo tomaría la castaña y eso lo aterraba… reuniendo todo el autocontrol que pudo… alejó su rostro del de ella, mirándola fijamente mientras las respiraciones agitadas de ambos golpeaban sus rostros.
No… aquello era demasiado pero ya había abierto una puerta que sin duda sería difícil de cerrar –Draco…- intentó decir Hermione, pero los labios de Malfoy se unieron con los suyos nuevamente ahogando sus palabras.
Hermione se negaba a analizar las razones de aquellos besos… mientras recorría sus temblorosas manos por el firme pecho del slytherin hasta entrelazar sus dedos en los mechones platinos del rubio.
Lo único que deseaba con todas sus fuerzas… por más extraña que resultara aquella situación…
Era que Draco Malfoy la siguiera besando.
A/N:
Draco se animó a besar a Hermione pero aun con su cuerpo de chico, realmente extraño cierto? Jaja Sería un gran alivio para Draco que Hermione regresara a su cuerpo jaja :D
Espero que les haya gustado el cap…
Estaré esperando sus reviews :)
Xoxo
Karina349
