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-Oto-san… ¡en verdad es usted!-dijo Kagome mientras unas lagrimas recorrían sus mejillas.
-Sí, pude ver que mi hija estaba en peligro y quise ayudarte.- dijo su padre alzando la mano y de inmediato desapareció el veneno.
-Su poder es increíble- dijo Asami con notable asombro.
- No es mi poder es un pequeño trozo del poder de Dios… Me lo dio para poder ayudarte Kagome-dijo el mirándola.
-Padre, me alegra que este aquí- dijo Kagome llorando.
-Sé que cuando me fui tú eras una niña de 5 años y Sota acababa de nacer. - dijo el abrazando con cariño a su hija.- perdón por dejarlos solos.
-te extraño mucho-dijo Kagome abrazando fuertemente a su padre.
- me saludas a tu madre, a sota y al abuelo-dijo el dándole un tierno beso en la frente a su hija. Ambos sabían que él no podía quedarse por mucho tiempo.
-te quiero mucho- dijo Kagome llorando aun mas. Solo pensaba en que era la última vez en que vería a su querido padre.
-no llores, Yo siempre te estoy observando y cuidando de ti y la familia.- dijo el alejándose de Kagome y caminando directo hacia Asami.
- Es un placer conocerlo- dijo Asami haciendo una reverencia.
-el placer es mío- dijo el dándole un abrazo y susurrándole algo en el oído- Traigo un mensaje para ti. Pronto tendrás que revelar tu pasado y quien eres en realidad…no puedes seguir de esta forma y lo sabes-
-Lo sé- dijo Asami con cierta tristeza.
- ya me tengo que ir- dijo él para darle un fuerte abrazo a su hija y desaparecer.
-Adiós… Oto-san-dijo Kagome para después despertar con lágrimas en los ojos.
-¡Kagome! ¿Estas bien? ¿Qué te paso?- preguntaba Inuyasha al ver que Kagome se levantaba y seguía caminando como si nada.
-Estoy bien solo tuve un encuentro con mi padre.-dijo volteando a ver lo- ¡Bien es hora de ir y purificar el veneno!- dijo con una sonrisa.
-¿con tu padre? ¿Esta segura? ¿Qué paso?-preguntaba Inuyasha desesperadamente.
Algunas cosas es mejor no contarlas-dijo Kagome para seguir caminando y purificando otra vez el veneno.
-No entiendo…-pensó Inuyasha.
Caminaron hasta llegar a su destino… El hogar del espíritu.
-Al fin llegamos, ¿este árbol es el hogar del espíritu?- pregunto Inuyasha con una cara de incrédulo ya que el árbol estaba en muy mal estado.- pensé que los espíritus Vivian en mejores lugares.
-Este árbol era muy hermoso en el pasado, pero esta así por el veneno- dijo Kagome tocando el tronco del árbol.
-¿Cómo lo sabes?- pregunto Inuyasha.
-A los espíritus les encanta vivir en lugares hermosos no importa si es una piedra, hierba o un arbusto.-explico ella mientras se alejaba un poco del árbol.
-pues… comienza a purificarlo- dijo Inuyasha mirándola.
-Lo haría pero… ahora mismo no tengo suficiente poder - dijo mientras reía nerviosamente.
-¡Maldición! sino sanamos ese árbol la nieve será eterna-decía Inuyasha llevándose llevaba una mano a la cabeza.
-¿Cómo puedo salvar al árbol sin agotar mis poderes? Sé que debe haber una forma. - pensaba Kagome hasta que algo le llego a la mente.- ¡ya se!
-¿enserio? ¿Qué harás?-pregunto Inuyasha, viendo que Kagome decía unas palabras y en sus manos aparecieron dos cuchillos de oro.- ¿Qué harás con esos cuchillos?
- le haré un rasguño al tronco-dijo haciendo eso mismo.
-¡vas a empeorar las cosas!-dijo Inuyasha exaltado.
-te equivocas. Estos cuchillos contienen lágrimas de sirena, las cuales son conocidas por curar cualquier enfermedad-decía Kagome mientras veía como el árbol se curaba.
-¡Increíble! -dijo Inuyasha. De pronto el árbol comenzó a brillar y era tan fuerte su luz que ambos tuvieron que cerrar los ojos.
-Gracias por curarme, estaré eternamente agradecida con ustedes-decía una mujer muy hermosa.
- El espíritu es una mujer-decía Inuyasha con la boca abierta por la belleza de la mujer.
- No es nada. Es mi deber ayudar a los demás- decía Kagome haciendo una reverencia.
- Si no me equivoco tu eres una sacerdotisa de la luz-dijo la mujer mientras que Kagome asentía con la cabeza- Me alegra saber que aun hay sacerdotisas como tu-dijo la mujer.
- Gracias por el cumplido-dijo Kagome.
- En agradecimiento por haberme curado te diré algo que quizás debas saber.-dijo el espíritu y Kagome inmediatamente se sorprendió- tienes un ángel que te protege pero trata de ser algo que no es y te oculta cosas-dijo la mujer espíritu.
- ¿a qué se refiere? - pregunto Kagome caminando hacia el espíritu.
- Ya es hora de irme.- decía el espíritu y su cuerpo, junto con la nieve, desapareció.
- Al fin termino la tormenta… ¿a qué se refería esa mujer?- pregunto Inuyasha curioso.
- No lo sé-dijo Kagome mientras daba vuelta y comenzaba a caminar- Es muy extraño. Un ángel que me protege pero trata de ser algo que no es-pensaba Kagome.
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Yue, Kikyo y el monje Miroku se encontraban luchando cuando de repente notaron que la tormenta de nieve había terminado y el sol salía.
- Los monstruos se están yendo- dijo Miroku sorprendido.
- A ellos no les gusta la luz cálida del sol- decía Kikyo cayendo rendida.
-¿esta bien?- Preguntó Yue ayudándola y el campo de energía azul que los protegía del frió desaparecía.
- Estoy bien, no se preocupe joven Yue-decía Kikyo con notable cansancio.
- ¿Cómo esta sango?- pregunto Miroku a Shippo.
- Esta bien hace poco se despertó y volvió y se durmió-dijo Shippo con inocencia.
- Gracias- decía Miroku acariciando la cabeza del pequeño.
De pronto de entre los árboles aparecieron Inuyasha y Kagome.
-¡Kagome! ¿Estas bien?- fue corriendo Yue a ver como estaba Kagome.
-Estoy bien, ¿Cómo esta sango?-pregunto Kagome más preocupada por su querida amiga.
-Parece que esta bien, pero aun no sabemos porque se desmayó-dijo Miroku quien estaba cuidando de sango.
-creo que se que hacer-dijo Kagome para luego tomar a sango y ponerla en su regazo- despierta sango.-decía Kagome moviendo un poco a sango.
-¿Qué? ¿Dónde estoy? –decía sango abriendo los ojos.
-¿recordaste algo de cuando eras vampiresa?- pregunto Kagome.
-Yo… -trato de decir sango pero le fue imposible porque de repente estallo en llanto.
-Sango…-dijo Miroku para luego ir a consolarla y acostarla en el suelo.
-Sí, recordé algo muy malo- dijo sango llorando a mares en el hombro del monje.- recordé que yo mate al espíritu y todo lo malo que les hice y… ¡que Naraku y yo tuvimos relaciones!- dijo esto último muy fuerte y estallando en llanto. Al decir esto todos se quedaron con la boca abierta especialmente Miroku.
-Eso… eso no puede ser- dijo Miroku sin creerlo.
-Sango…- dijo Kagome sorprendida y con tristeza.
- ¡ese maldito!-dijo Inuyasha con rabia.
-Eso es muy malo- en realidad Shippo no sabía que era tener 'relaciones' pero en un momento como este él decidió que era mejor no preguntar y fingió que si sabía lo que significaba.
-No puedo creer que yo… -decía sango sin parar de llorar.
-Ya esta bien sango. Es mejor que duermas ya es de noche-decía Miroku tranquilizándola.
-Sango puedo purificar tu cuerpo pero no sé si sirva de algo-dijo Kagome sosteniendo una mano de su amiga
-Yo puedo hacer lo mismo- dijo Kikyo sosteniendo la otra mano.
-Soy un mitad ángel tal vez mi poder ayude-dijo Yue acercándose.
-Gracias por ayudarme. Pueden -dijo sango mientras Kagome, Kikyo y Yue unían sus poderes para purificar el cuerpo su cuerpo.
-¡Increíble!-decía Miroku viendo como sango brillaba en un color blanco
-Ese color… se ve tan tranquilo-dijo Inuyasha tratando de acercarse.
-¡No Inuyasha!-dijo Miroku agarrándolo - si vas podrías sufrir un gran daño por el gran poder espiritual.
-Hermoso…
