HOLA!

Pues aqui el Epilogo, esto da punto final a esta historia que oficialmente parece como COMPLETE.

Gracias!

Disfruten!

Nos vemos abajo!


Epilogo

Algunos años después…

Londres, Inglaterra.

12 de Agosto del 2012

En uno de los túneles del Estadio Olímpico de Stratford, un joven vestido con el uniforme de la delegación Japonesa se acercó a un huraño hombre de pelo anaranjado.

-Sabía que eras tú. –Le extendió un refresco. –Ten.

-¿Papel milimétrico? –El altísimo hombre, de alrededor de 1.90 se enderezó en su totalidad. -¡Vaya, creciste!

-Whiz, ¿Qué esperabas? –El peli verde de más de 1.85 se sonrió. –Me conociste de 14 años.

-¿Y cuantos tienes?

-23.

-¿Tanto tiempo? –Rememoró aquella etapa de intercambio deportivo. –No te vi en la Inauguración.

-Please people, follow the instructions and dont separate of you group.

-¿Que dijo? –El futbolista cabeceó buscando a su hermano que estaba platicando con algunos deportistas japoneses, pero no lo encontraba.

-¿Seguro que has estudiado? –Chasqueó la lengua. –Dijo: Por favor gente, sigan las instrucciones y no se separen de su grupo.

-Supongo que sirvió ese tiempo que viviste en Estados Unidos. –Empezaron a seguir a su contingente.

-¿Aprendiste a hablar holandés? –Siguió disfrutando de su soda.

-Ya se me olvidó. Ahora estoy en España, jugando en el Real Madrid. –Destapó su lata.

-Fiuuu, equipo grande. –El esplendor de los reflectores0 los cegó un momento. –Nunca me acostumbraré a esto. –El brillo dorado de sus dos medallas relució.

-Yo si, me encanta jugar en la noche. Es el mejor momento para entrar al césped. –La medalla de plata relució con orgullo.

-Eres un fraude pollito. –Levantó sus dos medallas. –Singles y dobles.

-¡Bah! ¿No viste el juego? Fue bastante rudo. –Besó su medalla. –No puedo pedir mas, bueno; si… ganar una Copa Mundial.

-Sigue soñando. –Le dio unas palmaditas en la espalda.

-Ya verás que en Brasil 2014 haremos historia.

-Lo que tu digas, cabeza de naranja.

El sonido de los gritos, la emoción, la adrenalina le hizo sentir a Echizen que algo le faltaba para sentirse completo.

-Kyosuke.

El futbolista al oír su nombre y no un apodo. Dirigió una mirada seria al tenista.

-¿Si?

-¿No volviste a hablar con Mikki?

Entendió el porqué del cambio de humor y sus ojos fueron al cielo.

-Nunca. Al principio nos comunicábamos, pero después… cada quien tuvo que ocuparse de sus asuntos. –Siguió caminando por el Estadio. –Se convirtió en una Periodista.

-¿En serio? –Ryoma alcanzaba a ver a Tezuka, su compañero de dobles. –Sakuno está esperando que le entreguen su titulo de Publicista. ¿A ti, quien te informa?

-Mi hermano y su esposa Kaori; tiene mucho contacto con los de Akanegaoka.

-¿Kaori? ¿La doctora loca?

-Si, la misma. ¿Y tú?

-Mis padres, siguen hablándose con la vieja entrenadora. –Pararon en su posición. –Tengo unas vacaciones…

-Yo también; quedan algunos días antes de que reanude actividades en el club.

Se observaron y sonrieron.

-Parece que iremos a Japón, ¿no?

Los ojos dorados centellaron cuando los fuegos artificiales de la Clausura tronaron en el cielo.


-¡Sakuno, ya llegue!

Una mujer peli verde vestida de "oficinista" entró a su casa dejando los tacones botados en algún lugar. Miró en todas direcciones esperando ver a alguien. En la sala, no. En el comedor, no. ¿Cocina? Tampoco

-Hola.

Sakuno ya convertida en una mujer de esplendorosas curvas, salía bostezando de su recamara.

-¿¡NO TE HAZ ARREGLADO!

La castaña se rascó la cabeza. –Es que llegué de la biblioteca y estaba rendida. Ya sabes, la tesis me tiene loca.

-Búscate una mejor excusa. –La apartó y abrió su closet. –Ponte algo lindo.

-Nunca acepté a ir. –La castaña se tiró a su cama. –Ya no quiero que me arregles mas citas.

-No nos podemos quedar enclaustradas aquí. –Mikki le aventó un vestido corto color fucsia. –Como si fueran a aparecer en nuestra puerta después de tantos años.

-Exageras.

La dejó ser. Cada una sobrellevaba las ausencias, a su manera. Ella, se resguardó en los estudios y prefería una buena película a alguna cena con algún tipo.

Su prima, elegía salir, conocer gente y trabajar como negrera.

-Yo llevaré el vestido negro. Vamos a ir a cenar y a bailar, ¿entendiste? –Le acomodó todo el atuendo y salió rumbo a su cuarto.

Al mudarse a Tokio, la familia decidió que se quedaran juntas, que se cuidaran. Así que compartían piso desde que Sakuno llegó a estudiar la Universidad.

DING DONG

-¿Tan rápido? Quedamos a las 8 y apenas son las 7. –Murmuró mientras corría a la puerta.

DING DONG

-¡Ya van!

DING DONG

-¡Carajo! –Abrió estrepitosamente la puerta. -¿¡QUIEN TE ENSEÑÓ A TOCAR LA MALDITA PUERTA!

-Whiz, fue el estúpido este.

Un hombre de ojos dorados señala a uno de ojos azules.

Tsujiwaki los reconoció.

-¿T-tu?

-Tsk, tu muy mal. ¿Así nos recibes después de todo este tiempo?

Kyosuke iba con una camisa de vestir color azul con un pantalón negro y una chamarra de piel. La cual, se le ajustó al cruzarse de brazos y reprenderla.

Ryoma torció la boca y se abrió paso. Iba con un pantalón de mezclilla azul oscuro, zapatos cafés y camisa negra. Un blazer negro estaba recargado en sus hombros.

-Está como zombie. –Vió varias puertas. -¿Sakuno?

-Segunda puerta a la derecha.

-Thank you.

Los dejó solos, aunque realmente no haría una gran diferencia si se quedaba ahí.

-¿Qué haces aquí? –No le permitió entrar.

-Vine a verte. –Y le sonrió mostrando toda su dentadura.

-¿Hasta hoy? –Levantó una ceja.

-¡Hey! Estuve en concentración por Juegos Olímpicos, debes de darme un crédito.

-No, jugador estúpido. –Le dio un puñetazo en el pecho. -¿TANTOS AÑOS Y HASTA HOY?

Entre todos los escenarios: ESTE fue uno de los que barajeó.

-Cuando viniera, quería ser alguien completo a nivel profesional. –Le acarició la cara. -Porque cuando estuviera frente a ti, volver a dejarte por mi carrera; no sería una opción.

-Quita tu mano.

-¡KYAA!

El grito de Sakuno los puso alerta, pero después escucharon…

-¡Lo siento! ¡Y-yo no sabía que te estabas cambiando!

-¡FUERA!

-¡DIABLOS SAKUNO!

-Este tipejo pervertido… -Una mano la detuvo.

-Déjalos, ellos también necesitan hablar. –La empujó hasta los bancos altos de la barra de la cocina. –Me ha ido bien, y casi tengo todo lo quería obtener en esta vida.

-¿Si? ¡Bien por ti! –Rodeó la barra y entró a la cocina donde se sirvió un vaso de agua fría.

-Yo también quiero uno, gracias por preguntar. –Una venia empezaba a saltar de la frente del pelirrojo.

-Ten. –De mala gana sirvió uno más. –No se a que vienes. Lo nuestro se terminó hace mucho tiempo.

-Que yo recuerde, nunca rompimos…

-Creo que eso se entendió, cuando después de un año ya no supe nada de ti. –Bajó los hombros derrotada. -Somos –e mundos diferentes. Yo; tengo mi rutinaria y nada sensacional vida. Tu; eres un jugador estrella de soccer, rodeado de glamour y dinero.

-¿Me crees superficial? –Apretó con fuerza el vaso. –Pensé que me conocías mejor.

-Ese es otro punto, ya no te reconozco. –Se recargó en la barra de frente a él. –No veo al Kyosuke Kanou que yo conocí.

-¡Mierda Mikki! –Azotó las manos en la madera. -¡YA NO BUSQUES PRETEXTOS! –La vió retroceder sorprendida. -Tu orgullo no me acepta, esa es la verdad. Pero yo no podía regresar sin tener algo en los bolsillos. Algo mio; no de mis padres o mi hermano. Por eso tardé. Hoy lo que visto, lo que calzo, lo que como y donde vivo es MIO. Así; que si quiero venir por ti y decirte que nos vayamos a vivir juntos: PUEDO HACERLO SIN DEBERLE NADA A NADIE.

Se quedaron en silencio, solamente observándose.

-Tienes razón, esto es una perdida de tiempo. –Negó con la cabeza y fue a la puerta. –Dile al enano que me fui al hotel. Luego hablo con el.

-¿Por qué vinieron juntos? Creí que se odiaban. –Habló con una voz suave.

-Nos encontramos en Londres y nos dimos cuenta, que teníamos muchas cosas en común. –Alzó los hombros. –Además ambos teníamos días libres antes de regresar, cada quien a su vida.

-Exactamente, a que viniste, Kyosuke?

Mikki ya estaba parada y frente a él.

-Sé que va a sonar egoísta, pero vine por ti. –Metió las manos en sus bolsillos. –Es muy rápido para planear una boda, así que pensé en que te fueras a vivir conmigo y casarnos en algún registro de Madrid.

-¿Por qué hasta allá?

-No pienso soportar más tiempo lejos de ti.

Mikki lo abrazó y buscó refugio en su pecho. -¿Sigue en pie?

-Solo si tú lo permites chica gritona.

-Espero que este cargado de paciencia numero 9; porque te aseguro que me cobraré cada año de ausencia…

Kyosuke tragó saliva. –Eres ruda, Tsujiwaki.

-Y tú eres un chico fuerte, Kanou.

Se besaron, como deseaban desde que eran adolescentes. La temperatura subía, y poco a poco se les iba olvidando en donde estaban… y que no estaban solos…

De repente se dieron cuenta de algo.

-¿Por qué no se oye nada de ruido?

-¿Tu prima tiene complejo de homicida? ¡Ouch! ¿Qué? Es una opción. –Se sobaba donde la peli verde lo había pellizcado.

Un leve gemido alcanzaron a escuchar, después de todo… no estaba tan silencioso el lugar.

Mikki recogió su bolso que había botado en una de los sillones y se calzó sus tacones. –Venga, vamos.

-¿Adonde?

-A tu hotel.

-¿Qué? –Se puso como la granada.

-No seas idiota, pervertido. –Se puso del mismo tono que él. –Van a estar unos días, ¿no? Vamos por tus cosas. Te vienes a vivir aquí. –Abrió la puerta, pero antes desconectó el timbre. –Esos dos no necesitan interrupciones.

-¿Contigo? –Le sostuvo la madera para que pasara.

-No, ustedes se quedan en el cuarto de Sakuno y ella y yo en el mio… -Le guiñó el ojo y se adelantó al elevador.

-¡Mikki! ¡Soy un hombre con hormonas revolucionadas!

-Convénceme y lo hablábamos allá.

Cerró de un portazo la entrada al hogar. Esa noche prometía y vaya que si. Pero todo eso fue ajeno, a otra parejita…


UNOS MOMENTOS ANTES

-Segunda puerta a la derecha.

Escuchaba a alguien tarareando, debía ser ahí. Tocó una vez, nada. Dos veces, y tampoco obtuvo respuesta.

Así que entró.

Casi se va para atrás cuando se encontró con un hermoso panorama.

Sakuno se estaba colocando su brasier, sus medias… y ese lindo vestido que se veía le quedaba como guante.

Tragó saliva y sintió "cierto amiguito" reaccionar.

-Whiz, no ahora.

No era célibe, claro que no. Pero Sakuno en aquel atuendo le hacia sentir como la sangre se le calentaba.

-¡Hazle saber que estas aquí!

Gritaba fuertemente su conciencia, pero su parte carnal, le decía que disfrutara del espectáculo.

¡Que más daba! Ella no se daba cuenta al tener su iPod a todo volumen. La vería un poquito más… al menos hasta que la joven se diera vuelta y se percatara del mirón.

-¡KYAA!

Se colocó el vestido a manera de escudo, mientras el tenista pasaba las de Caín.

-¡Lo siento! ¡Y-yo no sabía que te estabas cambiando!

-¡FUERA!

-¡DIABLOS SAKUNO! –Se tapó los ojos.

Lo reconoció y se puso aun más roja. -¿Ryoma?

-Si. –Se giró hacia la pared. –Ponte algo encima, vine a verte.

Buscó la bata de seda que Mikki le había regalado en su cumpleaños 18, en ese momento pensó que era un desperdicio. ¿Quién la vería con tan sexy atuendo?

-Ya.

Esa bata color rojo no ayudó en nada. Se le pegaba como una segunda piel, y recordó el lindo coordinado straples del mismo color que tenia abajo.

-Te ves… muy bien.

La nieta de Ryuzaki se sonrojó. –G-gracias. ¿Cómo has estado?

-Bien. ¿Y tú?

¡Parecían dos niños! ¡Ya eran unos adultos! ¡Kami-sama, ayúdalos!

-Igual.

La castaña se mordió un labio y antes siquiera de poder responder ya estaba siendo besada por su ex-novio.

Ya no eran esos besos, de la secundaria. No; había un deseo que la sofocaba.

-Espera, espera. –Lo alejó de ella. -¿Qué haces aquí?

-Whiz, mada mada dane, Sakuno.

Volvió a besarla y poco a poco la deslizó hasta su cama.

-¡Ryoma! –Lo aventó con fuerza. –No puedes venir a mi casa, verme semi desnuda y luego besarme… ¡Como si nada pasara!

-Argh. –Se rodó para quedar a su lado y respiró hondo para calmar sus ansias. –Te traje algo.

Sakuno estiró sus manos y fue depositada una pelota… "ESA" pelota.

-¿La guardaste todos estos años? –Se recargó en uno de sus brazos para poder verlo. -¿La autografiaste?

-Ese fue el trato, ¿no?

Los ojos color rubí se iluminaron y una sonrisa le recorrió el rostro. -¿Ya eres el numero 1?

-¿No viste los Juegos Olímpicos? ¿El Grand Slam? ¿El Torneo de Qatar? –Se recargó en una de sus manos para poder verla de frente. -¿El Master?

-Si, Echizen, vi todos y cada uno de tus partidos.

-Eso esperaba.

Se contemplaron rubí contra dorado.

-¡YA NO BUSQUES PRETEXTOS!

La voz del futbolista hizo parpadear a Ryuzaki.

-¿Kyosuke? –Lo miró con escepticismo.

-Ese mastodonte, ¿Por qué siempre grita? –Le restó importancia. –Vamos a USA.

-¿Nani?

El tenista se volvió a recostar. –Tengo una casa para mi solo. Mis padres me visitan de vez en cuando; pero todavía no me puedo venir a Japón…

-Tu carrera sigue ahí. –Lo imitó y con lentitud posó sus dedos en los del hombre. –Es el "ombligo" de tu deporte.

-Si.

Se quedaron callados unos momentos.

-Nunca perdí la esperanza de que volverías. Todo mundo me insistió en que no me hiciera vanas ilusiones.

-Te lo prometí y lo cumplí.

-Lo sé.

Podrían haber seguido hablando, contarse de sus vidas, planificar el futuro… ¡PERO QUE MAS DABA!

Estaba solos, en una recamara y Sakuno estaba mas que deseosa de poder perder lo que seguía marcándola como "niña".

Entre besos, caricias, prendas por aquí y por allá… solo escucharon cuando una puerta se azotó.

-¡Diablos, Ryoma! –Se tapó con la sabana. -¡Mi prima!

-¡Ya se fueron! –Le empezó a besar el cuello.

-¡Ryoma!

-Te amo, Sakuno. –La abrazó contra el.

-Yo también, Ryoma.


NOTAS DE LA AUTORA:

Ya se acabó, me gustó como quedó y no le agregaría mas.

Espero que les haya gustado y que me dejen un review para saberlo.

Saludos!

aDiOs!