Capítulo 12
Y tuvieron que ser fuertes…
Rose se quedó mirándolo, incrédula. Ella no se sentía tan mal, porqué le estaba diciendo esto. Una angustia empezó a emerger de su pecho. No, se negaba a que cualquier cosa le arrebatara la felicidad que sentía ahora. Estaba dispuesta a luchar para quedarse con su Doctor y con el pequeño Alonso.
- Quiero saber de qué me estás hablando exactamente. – dijo por fin.
- Rose… tengo que comprobar una serie de cosas, tengo que llevarte a la TARDIS y hacerte pruebas… - ¿Recuerdas mi anterior regeneración? –
- Sí que lo recuerdo, yo conocí a otro Doctor, brillaste y luego apareciste tú, es más seguiste hablándome como si nada de llevarme al planeta Barcelona. – Luego te quedaste inconciente por varios días. -
- Así fue, recuerda que mientras dormía, salía de mí el mismo vapor dorado. Estaba terminando mi regeneración, mis células de reordenaban a un ritmo acelerado y se adaptaban a la nueva forma de vida, estaba incompleto de algún modo, eso es lo que pasa también con nuestro bebé… –
- Me está pasando lo mismo… Quiero decir… Alonso ¿Es como tú? ¿Un Señor del Tiempo?… -
- Mitad y mitad, también es humano, no lo olvides. – la corrigió.
- ¿Entonces? –
- ¿Desde cuando empezaste a sentir esto? ¿Desde el principio? – Analizaba los resultados de los scanner de su destornillador sónico.
- Es así como me enteré que estaba embarazada, después que desapareciste… sólo pasó un mes y aunque ya sabía que algo no andaba bien conmigo, me desmayé en el supermercado, mi madre se puso a gritar… alguien tomó un video porque yo brillaba entera y me salía ese vapor extraño… está en internet… - Rose guardó silencio, no quería recordar esos días amargos.
- Yo… me quedé con un te amo en los labios… al parecer para mí fue menos traumático…- tampoco quería recordar, ese fue un momento muy triste. - ¿Cómo te sientes? ¿Puedes levantarte? – No quería perder más tiempo y quería saber que todo iba a estar bien.
Se levantó, el mareo se había esfumado pero estaba un poco débil. Cada vez que tenía esos episodios se sentía como su hubiese corrido cinco kilómetros. Se disponían a salir de la habitación cuando vieron a Jackie venir por el pasillo. El Doctor tenía a Rose de la mano, no la soltó.
- ¿A dónde creen que van? – Jackie miraba severamente a ambos. - Rose necesita descansar, y tú ya sabes como quedas después de tus ataques…
- No son ataques mamá – contestó algo molesta.
- Y tú… se supone que debes cuidarla, no estarás pensando en llevártela a uno de esos viajes tuyos. – Reprendía al Doctor igual que a un jovencito.
- Sigues siendo tan divertida Jackie, sólo vamos a dar un paseo, cerca, no te preocupes. - Le dijo con una gran sonrisa.
- Lo mismo me dijiste la última vez Doctor y mira a mi hija…-
- ¡Mamá ya basta! Vamos a la TARDIS… -
- ¿QUÉ? NO, por ningún motivo vuelves a subirte a esa máquina infernal… -
- ¡Mamá! Tenemos que hablar. – Rose cortó las protestas de su madre.
- Jackie, escucha, necesito hacer algunas pruebas a Rose no tardaremos. – Jackie escuchó al Doctor muy molesta pero al ver su rostro, notó que estaba muy serio y tuvo un mal presagio.
