A/N: Iron Man no me pertenece, ni ningún otro personaje que mencione, a excepción de los que invente :P

¡Muchísimas gracias a todooos por sus maravillosos reviews! Me inspiran muchísimo y me impulsan a hacer siempre mejor esta historia :D

Ahora sí, viene lo que tanto han estado esperando… están a punto de enterarse que es lo que sucedió con Pepper y el agente Coulson :O

¡Espero les guste!

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10:31 PM

"Dios, no. No, por favor. No, no, no." repetía Pepper en su mente una y otra vez. El agente Coulson no podía morir. No debía morir. Todo había sido su culpa. Si tan solo ella no lo hubiera distraído, no hubiera salido de la protección que la pared le proporcionaba, el agente habría podido terminar con aquel tercer agente de SWAT sin sufrir daño alguno. Pero no, había salido y lo había distraído, y él estaba tan dedicado a protegerla que la había volteado a ver indicándole que volviera a esconderse. Había intentado advertirle, había gritado su nombre, señalado hacia donde se encontraba el intruso… pero no había sido lo suficientemente rápida. Entonces, al escuchar el balazo y ver que no provenía del arma de Coulson, lo único que había podido hacer había sido cerrar firmemente los ojos. Sentía una gran presión en el pecho. No podría vivir con la culpa, eso lo sabía con certeza. De repente un pensamiento egoísta cruzó su mente, se avergonzó de sí misma al darse cuenta de ello, pero era algo que tenía que saber. Si Coulson había muerto a manos del agente/intruso de SWAT…

¿Qué sucedería con ella ahora?

¿La asesinaría al igual que al agente? ¿O simplemente se la llevaría y la entregaría a Hammer? Seguramente haría lo segundo, pero Pepper no se rendiría, no, correría e intentaría escapar, llegar lo más lejos posible. Al menos así Tony aún podría encontrarla. Decidió abrir los ojos lentamente, tranquila. Inhaló un par de veces, preparándose mental y físicamente para lo que vendría, sin saber que nada podía haberla preparado para lo que vería. Sus ojos y boca se abrieron de par en par. El agente Coulson se encontraba de pie frente a ella, donde lo había visto justo antes del balazo: su arma aún en su mano derecha, pero ya no estaba apuntando, sino que su brazo descansaba junto a su costado, y la herida en el hombro por la rozadura de aquella bala aun sangraba levemente. Ninguna herida de bala nueva. Ni siquiera un rasguño. Frente a él el tercer agente de SWAT se encontraba sin vida sobre uno de sus compañeros, en una mano aún sostenía la pistola con la que había apuntado a Coulson. Desde donde se encontraba, Pepper alcanzó a ver la herida en la parte trasera de la cabeza del intruso, donde la bala había penetrado, con una letal consecuencia. Pero, ¿si Coulson estaba vivo y el intruso muerto, no por una bala del agente, entonces quién…?

Pepper miró hacia la izquierda y vio, por detrás de los intrusos, a la agente María Hill, con los brazos extendidos frente a ella y el arma apuntando al cuerpo inerte del intruso. Se enderezó con elegancia, y le indicó a un escuadrón de agentes que la seguían que aseguraran la zona por delante de ellos hasta la sección 16. Los agentes se movieron rápido, vigilando su entorno sigilosamente, y pronto quedaron fuera de su vista. Una sonrisa de incredulidad comenzó a esparcirse sobre su rostro, soltando una risita nerviosa y volviendo a mirar a Coulson, quien parecía estar en shock pero que sacudió un poco la cabeza y miró, lleno de gratitud, a María Hill.

-Gracias, agente Hill- dijo Coulson, lanzando una breve mirada al desafortunado hombre frente a él. De no haber llegado justo en ese momento sería él quien estaría muerto, yaciendo en el frío piso de metal, un charco de sangre formándose a su alrededor.

-No es nada, Coulson. Te lo debía- repuso Hill, sonriendo un poco. Entonces, sabiendo que no tenían mucho tiempo antes de que más intrusos los atacaran, se dirigió a Pepper-. ¿Se encuentra bien?

Pepper asintió y siguió a la agente, quien le había indicado con un gesto de la mano que fuera detrás de ella, con Coulson en la retaguardia. Avanzaron hasta una de las puertas al final del pasillo por el que habían aparecido, primero, los intrusos; después, la agente Hill. Ésta sacó una tarjeta de su cinturón y la pasó por un lector de códigos de barra, que emitió un agudo beep y les permitió el acceso a esa habitación. Se adentraron en un cuarto amplio y limpio, que olía a desinfectante y que, a diferencia del resto de los pasillos y cuartos en ese nivel, tenía paredes pintadas de color blanco y piso de mármol (blanco también), como el de los hospitales. Un cuarto de primeros auxilios.

-Siéntese, por favor- dijo la agente, tomando una botella de agua de un pequeño refrigerador y dándoselo a Pepper, quien ya estaba sentada en una de las sillas que se encontraban dentro de la habitación-. Coulson, vendaré su herida, necesito que se quite la camisa un momento.

Pepper tuvo que contener la risa al ver la cara de desconcierto del agente ante la petición de Hill. Él abrió la boca para decir que no era necesario pero la volvió a cerrar, sabiendo que la agente no los dejaría salir de allí hasta que hubiera vendado su herida. Cuando quería podía llegar a ser realmente testaruda, así que no se molestó en contradecirla, solo tardarían más en seguir adelante. La agente ya le había dado la espalda y estaba sacando vendas y antiséptico. Coulson miró a Pepper, como pidiendo disculpas, ella casi esperaba que le pidiera que cerrara los ojos, pero solo suspiró dramáticamente y empezó a retirar con cuidado su saco. Pepper le sonrió y desvió la vista, admirando los estantes, frascos con contenidos de varios colores y densidades, cajas de medicina, ungüentos y demás artículos, mientras que María Hill regresaba junto al agente y depositaba lo que había tomado de los estantes sobre una pequeña mesa metálica. Coulson terminó de retirar su corbata y la colocó junto a su saco, sobre una de las sillas. Pepper miró de reojo y vio como la agente Hill ayudaba a Coulson con su camisa ensangrentada y la tiraba en un basurero cercano, tomando de pasada una de la misma talla de un ropero situado en la pared opuesta a la puerta, donde había camisas, sacos, pantalones y hasta lentes de sol. Dejó la camisa colgada en otra silla y comenzó a limpiar la herida con agua y una toalla, aplicando después un antiséptico, lo que causó que el agente frunciera el ceño y emitiera un sonido de queja.

-No exagere, agente Coulson. No está tan mal como parece, la herida fue superficial- dijo Hill, terminando con el antiséptico y comenzando a enrollar la venda alrededor de su hombro.

-Cierto, pero aun así duele- repuso el agente, mirándola a los ojos, cuando recordó que tenía una pregunta pendiente para ella-. Dígame, ¿cómo es que llegó tan rápido?

-Me dijo que nos encontráramos en la Sección 16, afortunadamente decidí tomar el pasadizo de la Sección 12 a éste corredor junto con los agentes que me acompañaban- respondió Hill, señalando con su pulgar al pasillo detrás de ella-, fue entonces cuando escuchamos los balazos y nos desviamos hacia donde ustedes se encontraban. Justamente al dar la vuelta en la esquina escuché a la Srta. Potts gritar su nombre y vi a aquel hombre sobre sus rodillas, apuntándole.

-En verdad me alegra que haya tomado ese pasadizo, agente Hill- dijo Coulson justo cuando ella terminaba de vendar su hombro y le ayudaba a ponerse la nueva camisa, con cuidado de no mover mucho su brazo-. Ya puede mirar Srta. Potts.

Pepper volteó a tiempo para ver al agente acomodarse la camisa y abrochar los botones de ésta. No pudo evitar sonreír al ver a la agente Hill abrocharle la corbata y ayudarle con su saco. Se preguntó si sería posible que dos agentes de SHIELD salieran juntos, lo más probable era que no, para evitar dramas amorosos y problemas en el trabajo. Aun así se veían bien. Se guardó esas dudas para más tarde y se puso en pie, dejando la botella de agua ya medio vacía sobre otra mesita, pues la primera aún tenía algunas vendas, el tazón con agua y la toalla manchada de sangre con la que la agente había limpiado la herida de Coulson. Hill se dirigió al baño incluido en aquella habitación y se lavó las manos en el lavabo, saliendo un par de minutos después para encontrarse con ellos junto la puerta.

-¿Ahora qué hacemos?- preguntó Pepper.

-Seguimos con el plan original- respondió Coulson, abriendo la puerta apenas unos centímetros y asomándose a través de la pequeña rendija que formaba la separación para cerciorarse de que no había nadie más allí-. La llevamos a la Sección 16 y la sacamos de aquí.

Como si lo hubieran invocado, el radio de la agente Hill comenzó a sonar y una voz masculina salió de él, anunciando que el camino hacia dicha sección estaba libre de intrusos y era seguro avanzar. La agente agradeció a aquella voz y salió de la habitación, después de que Coulson hubiera verificado que podían salir de allí sin problemas. Pepper y Coulson la siguieron, ambos agentes con sus respectivas armas.

No hablaron durante un buen rato, no porque se sintieran incómodos, sino porque nadie tenía nada que decir. Se habían sumido en un silencio que de alguna manera resultaba reconfortante. Sin ruido, ni gritos, ni balazos. Eso significaba que se encontraban a salvo ¿no? Siguieron avanzando; recorriendo pasillos, atravesando puertas, descendiendo escaleras. Llegaron a un punto donde el amplio pasillo por el que iban se dividía en dos un poco más estrechos, uno hacia la derecha, el otro hacia la izquierda. Tomaron el de la derecha.

-Ya estamos a punto de llegar- anunció Hill, sacando su radio y avisando a los agentes que los esperaban en la Sección 16 que se aproximaban. Se quedó extrañada al no recibir respuesta inmediata-. ¿Agente Miller?

Estaban llegando al final del pasillo, donde un número dieciséis se veía en lo alto de la pared frente a ellos, bajo el cual se encontraba la puerta de acceso. Se detuvieron junto a ella y la agente pasó su tarjeta por el lector. Mientras ésta se abría lentamente Coulson cambió de posición con Pepper, dejándola tras ellos y apuntando hacia el interior de la habitación que poco a poco se iba revelando. La razón por la cual los agentes no contestaban… la conocerían en segundos. La puerta terminó de abrirse y frente a ellos apareció un estacionamiento, en lugar de una habitación, que era lo que Pepper imaginaba que sería en realidad. Dentro había Pick-ups, Jeeps y camionetas todo terreno estacionadas, detrás de las cuales un camino de tierra dirigía hacia dos amplios túneles de doble sentido, uno a cada extremo de éste, sin embargo, la posibilidad de una salida rápida y sin inconvenientes se vio interrumpida cuando la agente se quedó tiesa como una estatua, su cabeza gacha y viendo un punto fijo justo frente a ella.

-No- dijo ella en un susurro, casi inaudible para los demás e incluso para ella misma.

Pepper tuvo que inhalar profundamente y parpadear un par de veces antes de poder asimilar lo que se presentaba ante sus ojos. Cada uno de los agentes que formaban el escuadrón que la agente había comandado yacían muertos por todo el lugar, la mayoría casi irreconocibles por sus facciones desfiguradas que además estaban cubiertas de sangre; fuera suya, de sus compañeros, de sus contrincantes, eso no importaba realmente. Pero, entre todos aquellos cuerpos fríos e inertes, se encontraban también agentes de SWAT y hombres vestidos completamente de negro, con guantes de cuero y zapatos de piel. Y, como si eso no hubiera sido prueba suficiente de que no se encontraban solos allí, un par de hombres de mediana estatura, vestidos de negro y con una Glock 18 entraron caminando por el túnel frontal, como si fuera lo más natural del mundo invadir una agencia especializada en Intervención, Espionaje y Logística.

-¡Ey!- gritó uno de ellos, dándole un codazo en el costado a su compañero y señalando hacia donde Pepper se encontraba- ¡Es ella!

Pepper abrió los ojos como platos, viendo como aquellos hombres se preparaban para dispararles. Alcanzó a escuchar a Coulson ordenarle a la agente que la sacara de allí, sintió su delgada mano tomando firmemente su brazo y guiándola lo más rápido que sus piernas les permitían fuera de la Sección. Entonces comenzaron los balazos. Hill la llevó por donde habían llegado, regresando al amplio pasillo del cual habían tomado el del lado derecho. Ahora tomaron el de la izquierda. Corrieron sin detenerse por nada, girando en una vuelta en "U" muy cerrada, Pepper casi chocando contra la pared contraria por el impulso de su carrera, pero logrando estabilizarse justo a tiempo gracias a que la agente seguía sujetándola firmemente. Hill abrió una de las puertas de ese túnel y la cerró tras ellas. Adentro no había nada más que cientos de cajas de cartón, apiladas unas sobre otras alrededor de la amplia habitación, y otras tantas del doble de tamaño hechas de acero inoxidable.

-Srta. Potts, necesito que se esconda detrás de estas cajas y se quede aquí hasta que el agente Coulson o yo vengamos por usted- ordenó la agente, mientras revisaba el lugar y, viendo que era seguro, regresó junto a la puerta-. ¿Entendido?

-Está bien- respondió ella, asintiendo con la cabeza y buscando un lugar detrás de las grandes cajas de acero donde pudiera esconderse.

La agente salió de allí, cerrando con seguro la puerta tras de sí. Pepper encontró un lugar detrás de una de las grandes cajas que la protegía de la puerta, en caso de que alguien entrara antes que cualquiera de los agentes, y se sentó recargándose en la fría pared, con sus piernas estiradas frente a ella. Todavía traía su bolsa consigo, sin embargo, justo ahora era solo un estorbo. Sacó lo único que podría llegar a necesitar, su cartera y su teléfono celular, y los guardó un bolsillo camuflado que tenía su falda. Se preguntó si sería buena idea llamar a Tony, pero, pensándolo bien, no debería distraerlo en caso de que estuviera luchando o algo por el estilo. Sabía muy bien lo que podía llegar a pasar si distraes a alguien cuando no es conveniente, el incidente con Coulson se lo había dejado muy claro, y no pensaba repetir ese error. Revisó la hora en su celular antes de guardarlo. 11:04 PM.

Sería una noche muy larga.

Coulson llegó aproximadamente quince minutos después, entrando rápido y sin hacer ruido. La llamó para no alarmarla y Pepper salió de su escondite, dejando su bolsa en el piso.

-¿Todo bien?- preguntó Pepper, acercándose hacia donde se encontraba el agente.

-Sí, es seguro salir… por ahora- dijo el agente, sonriéndole e indicándole con un gesto de la mano que se pusiera detrás de él, mientras regresaba junto a la puerta- Es mejor que nos vayamos de una vez.

Salieron lentamente y continuaron por ese pasillo, mirando hacia atrás cada cierto tiempo, asegurándose de que nadie los fuera siguiendo. En uno de los corredores que pasaron se encontraron con un par de agentes que se encontraban vigilando y que los saludaron cordialmente, a los cuales no prestaron mucha atención, pues lo primordial era salir de allí. Pepper iba del lado izquierdo del agente, siguiéndolo en silencio, luchando mentalmente para encontrar la manera de expresar lo que tenía que decir.

-Agente Coulson…

-Phil.

-¿Disculpe?

-Puede llamarme Phil, si le parece. Es un poco menos profesional.

-De acuerdo- dijo Pepper sonriendo, pero poniéndose seria de nuevo-. Mmm… ¿Phil?

-¿Si, Srta. Potts?

-Lo siento- respondió ella, agachando la cabeza un poco.

-¿Por qué?- preguntó Coulson. Se detuvo a su lado y la miró realmente confundido.

-Por mi culpa casi lo matan- explicó Pepper.

Una sonrisa reconfortante apareció en el rostro del agente, éste comenzó a caminar de nuevo, Pepper siguiéndolo de cerca, esperando una respuesta de su parte. Llegaron a una puerta al final del pasillo del lado derecho, Coulson pasó su propia tarjeta por el lector y abrió la puerta con una mano, cediéndole el paso a Pepper como todo un caballero, y luego entrando él. Después de cerrar la puerta y asegurar el lugar, se dirigió hacia Pepper.

-No fue su culpa lo que sucedió- le dijo, levantando una mano para que Pepper no lo interrumpiera, pues ella estaba a punto de contradecirlo-. No se sienta culpable ni por un segundo, estoy bien. Además, mi trabajo es protegerla a costa de mi propia vida. Así son las cosas para los agentes.

Coulson se dirigió hacia una puerta de escape en caso de incendio al fondo de la habitación, por donde saldrían, y pasó la tarjeta por el lector. Pero esta vez la puerta no se abrió, sino que una luz roja salió del lector, emitiendo un sonido de rechazo hacia la tarjeta. Pepper, viendo lo que sucedía desde varios metros atrás, se reunió con él. Coulson lo volvió a intentar, obteniendo el mismo resultado.

-Le prometo- continuó Coulson, sonriendo un poco al ver que Pepper se había tranquilizado después de lo que le había dicho-, pase lo que pase, sacarla de aquí sana y salva.

-Muchas gracias, Coul… Phil- se corrigió Pepper, sonriendo, al ver que el agente la miraba por encima de su hombro, arqueando una ceja.

-No es nada, Srta. Potts- respondió Coulson, devolviéndole la sonrisa y poniendo su atención de nuevo en la puerta frente a él.

Un agudo beep llamó su atención, ambos se giraron rápidamente, esperando ver a la agente Hill. La puerta de la entrada se abrió de par en par, revelando una silueta alta y oscura, acompañada de una voz que Pepper no había podido olvidar aún.

-Que conmovedor- dijo la voz, medio cantando, medio burlándose. Entonces comenzó a reír; una risa sin humor, sin alegría, que se sentía forzada y a la vez era intimidante-. En serio, que conmovedor. Pero me temo, agente Coulson, que no será capaz de sostener su promesa.

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A/N: ¡Wooow! Este es, hasta ahora, el capítulo más largo que he escrito :) Espero en verdad que les haya gustado…

¡Y Coulson! No se lo esperaban ¿o sí? Hahaha nunca asesinaría a mi agente de SHIELD favorito 3

Además, había que darles un respiro, ¿no creen?

Gracias de nuevo a todos por sus hermosos reviews, por leer y por seguir esta historia capítulo a capítulo.

¡Besos! xoxo

CeciLovesReading ;)