Esta Es Mi Familia

Por Pryre-chan

Los Personajes De Harry Potter No Me Pertenecen

Son De J.K Rowling

Capítulo 11

-o-

El sonido de pasos saca a Zachary de su vigilia.

-Al…hermano despierta- llama en un susurro y le agita el brazo. Este se movió suavemente y abrió los ojos -Es ese hombre de nuevo-

Zachary se asomó a la pequeña rendija de su celda y miro al exterior pobremente iluminado por unas antorchas, vio con un flash de temor que una sombra se acuclillaba y observaba al interior de la celda de enfrente, donde estaba el más pequeño. Afino el oído pretendiendo escuchar sus palabras, pero no logro captar nada.

Luego de un momento donde el extraño no pareció hacer nada sospechoso se giró a encarar su propia celda, le hizo una señal a Alvand que estaba hace poco durmiendo en su pecho que cerrara los ojos y fingiera que lo hacía de nuevo.

Zachary cerró los ojos con inquietud para fingir tambien y apretó con fuerza la piedra que había encontrado en la celda y se había adjudicado como arma defensiva si se diera el caso.

Sintió la presencia al otro lado de la puerta y su corazón empezó a palpitar con más fuerza, apretó a su hermano entre sus brazos, esperando.

-Sé que pueden oírme- dijo la voz suavemente- Y sé que no confían en mí, pero los sacare de aquí, solo deben hacer lo que yo les diga ¿De acuerdo?

-o-

Harry se masajeo el cuello mientras bajaba a la enfermería, había tenido una noche muy movida llena de sueños extraños y raras sensaciones, logrando que durmiera en una postura nada cómoda.

Además estaba el hecho de que Hermione lo había esclavizado en la biblioteca desde la mañana, de verdad que su mejor amiga era una completa mandamás cuando se lo proponía.

-Como te atreves ¡Cerdo!- escucho gritos de mujer.

-¡Me atrevo porque quiero!- La inconfundible voz de Ron

Al pasar por la precaria barrera lo primero que vio fue a una zapatilla volando sin magia y luego un almohadón blanco. Los dos pacientes consientes de la enfermería se estaban arrojando lo que tenían a mano.

-Eres un grandísimo… ¡Potter!- dijo la Slytherin notando finalmente su presencia-Dile a tu amigo comadreja que deje de hacer tanto ruido cuando come, si no quiere que le crucee su trasero pelirrojo y pecoso.

-¡Cállate! yo no tengo pecas en el trasero-

-Claro que si ¡Yo los vi!-

La respuesta descoloco a Harry un momento antes de acerarse a Ron y quitarle de la mano temblorosa de rabia y bochorno un frasco vacío de alguna poción desconocida.

-H-harry no le creas, solo fue un a-accidente-

-Cálmate Ron. Lo discutiremos luego-

Y Harry se aseguró de apuntar el dato muy bien, no dejaría pasar esa historia fácilmente.

-Pero ella…- gruño

-Lo se. Lo se, Slytherin, ¿pero porque se arrojan cosas?-

Ron pareció cambiar de emoción y su rostro se tormo serio e indulgente.

-Pollo asado. Cuando mama me lo trajo me moría de hambre y derrame un poco. La muy… me reclamo, me acerque a ella para gritarle, pero cuando estaba cerca de su cama, empezó a temblar y sollozo, me aleje y volvió a ser la misma.-

-Entiendo, esta así desde que la trajimos, el medimago dijo que tardaría un poco en tratar con las personas que no son de su entera confianza. Le hicieron mucho daño Ron.-

-Lo sé, estuve aquí cuando la trajeron ¿lo sabias?, asistí al medimago mientras la curaba, seguro que si no lo hacía no hubiera podido hacerlo-

Harry atrajo una silla con su varita y puso el lugar en orden.

-¿Tu?-

-Nadie más quería hacerlo en ese momento, así que se a lo que te refieres, la vi cuando llego y vi el resultado de sus exámenes; fracturas, golpes, hemorragias. Tenía de todo Harry. Al pensarlo me da lástima…Pero luego la veo con esa actitud de serpiente y ¡me hierbe la sangre!-

Harry escucho el claro bufido de la Slytherin de la cama del frente y se tapó los ojos.

-Pues es el principio Weasley ¡Porque no parare hasta que mejores tus modales desagradables o te vallas de mi habitación!-

-Esta es la enfermería tonta ¡Y mis modales desagradables no cambiaran!-

La pelinegra sonrió complacidamente.

-Ya que lo admites…-

-No espera.-Ron lo pensó- Mujer insufrible…-

-Tranquilo Ron debemos hablar- Harry puso un muffliato a su alrededor- Es sobre el espejo.-

-Estamos jodidos Harry- dijo Ron ahogando un gemido-Dumbledore no nos quita la vista de encima y todos estamos castigados hasta la próxima década.-

Harry suspiro.

-Además con lo del asalto al castillo del pariente loco de Malfoy. Todos nos culpan de que…"Él" haya cambiado de localización su base secreta.

-Lo sé-

-Y está el hecho de que nunca nos dejan solos…-

Y para dar fe de ello la señora Weasley entro por la puerta con una charola, en ella unas galletas y un vaso de leche, se los ofreció y se quedó un tiempo inusualmente largo.

-Es la quinta vez que me la trae en dos horas- Ron se lamentó- Me duele el estómago-

Harry suspiro.

-El próximo en venir será Sirius o Remus estoy seguro, nos vigilan atentamente y cuidan de que no nos juntemos por largos periodos de tiempo-

-¿Que haremos entonces? ¿Qué haremos con él?- Ron señalo suavemente al hombre que estaba al fondo con un par de los más fuertes escudos de protección a su alrededor, pero contrariamente no era porque se preocuparan de su bienestar, si no que era para mantenerlo aislado y detenido si despertaba. Aunque a pesar del tiempo y las mejoras de sus heridas aún no habían podido hacerlo despertar.

Pero aun así nadie se arriesgaría.

-Nada aun, todo depende de Draco y su teoría del espejo-

-¿Cómo lo haremos si nos vigilan?-

-Lo haremos Draco y yo, no pueden evitar que nos reunamos en mi habitación a dormir ¿no? Hermione está preparando todo junto con él-

Ron miro a la nada y pareció retener algún comentario porque su rostro se había tornado rojo de momento. Suspiro un par de veces.

¿De verdad Harry había llamado a Malfoy con su nombre dos veces?

-O-

Harry entro en la habitación que compartía con Draco y no se sorprendió de ver a su amiga y al rubio enfrascados en una discusión en voz baja, antes quizá no hubiera dado importancia a ello, pero después del asunto de "la unión temporal de magia" con su padre estaba más al tanto de posibles planes.

-¿Que hacen?- llamo su atención en tono cortes y ambos se giraron a verlo, Draco susurro algo a Hermione y esta se puso de pie.

-Iré a decirle a Molly que no se canse y que no traiga algún refrigerio- señalo brevemente la mesa de noche abarrotada de queques y jugos sin beber.

-Te lo agradecería- le dijo Harry de todo corazón.

Cuando salió encaro al rubio que se mostraba tranquilo y despreocupado ojeando un libro sin mucho interés, en su experiencia Harry dedujo que era todo lo contrario.

-¿Pasa algo?- le pregunto sentándose a su lado, esto pareció molestarle y el rubio se puso de pie para cambiarse de lugar.

-Nada que tu pequeño cerebro pueda entender Potter- le respondió con acides el rubio al pasar a su lado.

Fue entonces que Harry noto aquel aliciente olor de hierbas de pociones y algo de picor de un olor a enfermería. Draco pasaba un par de minutos allí al día, así que era comprensible y asumió que lo otro era su olor natural, que no había notado anteriormente.

Y luego estaba lo otro.

Era un olor, casi un calor que emanaba del cuerpo del otro como una suave capa, resaltaba a momentos y casi parecía perderse en otros, pero cada vez que Harry estaba cerca de esa esencia, de ese calor, algo crepitaba bajo su lengua y se le hacía agua la boca.

Sin dudar Harry se sentó al lado del rubio, este lo miro de mala manera y se dispuso a cambiarse, pero Harry lo tomo de la cintura para que permaneciera sentado, el cuerpo bajo sus manos se tensó.

-Deberías descansar un poco- le sugirió suavemente Harry.

-Tu no me ordenas- le replico el rubio luchando sin mucha fuerza.

-Prácticamente siento el glamour en tu rostro- Harry levanto la mano libre y como dándose la razón acaricio la piel bajo los ojos de Draco que fue adquiriendo un color oscuro a medida que el glamour era retirado.

-Déjame, y a ti que te impor…-

Draco se silencio acorralado de pronto entre el colchón de la cama y el cuerpo de Harry.

-Basta- le dijo este suavemente- No me mientas, no me alegues ¿Porque lo haces? Solo me preocupo por ti-

Draco pareció inspirar hondamente y no soltar el aire.

-To-tonterías- dijo luego de un momento arrugando el rostro recriminándose de su insegura voz. Lo empujo

Harry no cedió.

-Si lo hago- le afirmo y bajo el rostro para besar la piel oscura bajo sus ojos, Draco los cerro de forma automática y Harry disfruto hacerlo, al no notar resistencia se arriesgó y beso la respingada nariz y luego la bardilla, al no notar cambios beso su boca suavemente y por un largo momento. Ansioso de pronto y con el estómago encogido Harry tomo de la nuca a su compañero y lo acerco para un más profundo contacto.

Fue entonces que noto la respiración lenta y un tenue suspiro.

Draco se había dormido.

Harry suspiro y bajo de la cama suavemente para no despertarlo, se planteó darse una ducha fría, pero lo descarto al momento en que tocaron a la puerta y la señora Weasley lo llamo para tomar el té de la tarde.

A duras penas uso en sí mismo un hechizo que bajaba la temperatura del cuerpo y salió de la habitación.

Antes de bajar dejo la puerta asegurada y silenciada, no quería que nadie molestara a Draco.

-o-

-Toma un poco de té Remus-

-Gracias Molly-

-Has estado trabajando mucho, casi ya no duermes- Remus dio un pequeño soplo a su taza y lo sorbió.

-Si es…un trabajo que tengo que terminar-

-Ya veo. Estas preocupado por no poder ayudar a Lucius-

Remus reprimió un quejido de angustia.

-Quizá un poco, sabes que Albus dijo que permanecería sedado hasta que Azkaban sea seguro y puedan examinarlo para remediar su problema, aunque estoy seguro que los chicos ya buscan una solución.-

Sonrió.

-Ah esos muchachos, me han dado mucho trabajo estos días, con la orden de que no los dejemos reunirse a solas, se ha vuelto agotador-

-Si-

Molly junto las manos en su regazo y suspiro.

-¿Y le dirás?-

-¿A Harry?-

-A Lucius. Que lo amas-

Remus escupió su té y tosió fuertemente. Pero ¿como lo había sabido? ¿Harry había dicho su secreto? De pronto Remus se vio cayendo en un espiral hacia el vacío.

-¿Qu-que dices Molly de donde sacas eso?-

-Remus estudiamos juntos y quiero creer que te conozco los suficientes años para saber son certeza si estás enamorado o no. En el colegio creí que era solo una fijación, Lucius era…atrayente para los hombres y mujeres. Pero luego de tantos años….-

-Molly estas confundida, él y yo fuimos cuasi enemigos y luego miembros de bandos contarios.-

-¿Has escuchado de la historia de Romeo y Julio? Arthur me lo conto el otro día, es una historia muggle-

Remus si había escuchado esa historia, pero de una manera diferente, cuando, Molly llego al trágico desenlace se sorprendió al escuchar que terminara con los dos protagonistas juntos como fantasmas que rondaban por los jardines donde se conocieron.

-Escucha Remus uno no controla a quien entrega el corazón, lo mínimo que podemos hacer es hacérselo saber a esa persona.-

-¿Aunque me rechace?-

Remus se tragó la frase "casado y con hijo" que le quemaba en la garganta junto a las lágrimas.

-Eso querido Remus, no lo sabrás hasta que lo hagas-

Remus reflexiono esas palabras, pero al final bajo la mirada derrotado.

-¿Alguien más lo sabe?-

Molly negó

-Solo yo te lo aseguro. Remus…-

-Buenas noches Molly, tengo un par de pergaminos que revisar-

La pelirroja entendió y se despidió en silencio, cuando se retiró puedo escuchar del otro lado de la puerta un leve quejido.

-o-

-¡Eureka!- grito Hermione la tarde siguiente, justo después del té de la tarde. Haciendo que Ron se atragantara con un panecillo.

-Aja- la secundo Draco seguido de un gemido de impaciencia de Pansy que se había tomado el trabajo de estar en grupo como una tarea del medimago, no tenía problemas aparentes, ya que refutaba e insultaba normalmente, el problema radicaba en el que aún no podía estar cerca a nadie más que con Draco y el medimago, ese hecho incomodaba a Harry pero no dijo nada.

-Que es tan ¿eureka?-

-Es una palabra en griego Ron, significa "Lo encontré"- Hermione arreglo su falda nerviosamente.

-¿Y qué encontraste?- le pregunto Harry viendo por la ranura de la puerta, sirviendo de vigilante en lo que la señora Weasley venía con los bocaditos o quizá de nuevo Ginny, los gemelos se habían tomado un par de molestias para no dejarla con Harry.

Se los agradeció profundamente.

-Encontré un hechizo de magia antigua para liberar espíritus malignos de un cuerpo humano "vivo" –aclaro mirando a Draco.

Se le hizo conocido.

-¿Un exorcismo?- le pregunto Harry en voz baja

-Pues sí, podría verse así- le dijo Hermione y era claro que solo los dos entendían el término. Hizo aspavientos antes de que alguien preguntara.-Detalles.-

-Habla Granger, no tenemos mucho tiempo- reclamo Draco cerrando fuertemente un viejo libro en su regazo camuflado como una novela llamada el señor de la magia. Pero fue en vano, Harry movió la mano efusivamente desde la puerta y todos se pusieron a hacer algo, Ron y Hermione a jugar ajedrez y Draco y Harry fingían verlos.

La puerta fue brevemente tocada por la mujer y se abrió.

-Ron, Hermione el medimago los necesita abajo- dijo con premura la mujer pelirroja mientras en su gesto se dibujaba preocupación.

-Mamá ¿qué pasa?- le pregunto Ron de pronto serio

-Hubo un ataque- respondió y salió de la habitación. Todos se apresuraron a seguirla, pero Draco se quedó, al notarlo Harry detuvo su paso y controlando su premura se acercó a su compañero.

-Draco que esperas- lo tomo de la muñeca, pero Draco se removió y se quitó de su contacto.

-Suéltame no bajare- le dijo Draco con voz molesta, Harry estuvo a punto de decirle un par de cosas poco pensadas por su actitud, pero el color violeta de su anillo lo detuvo.

-¿Qué pasa?- le dijo en voz baja

Draco suspiro, algo que no le gustaba hacer, pero que comenzaba a hacerse común. Alisto una de sus respuestas afiladas, pero la mirada verde llena de confusión, preocupación y agobio lo congelo.

De que serviría lanzarle un comentario mordaz ahora que seguramente su mente estaría enfocada en aquellas personas que quería y que podrían encontrarse lastimadas escaleras abajo.

-No bajare porque el medimago es un inepto que no se concentra si hay alguien oscuro a su alrededor. Porque seguramente toda la orden esta abajo y porque no tengo el ánimo de soportar miradas perniciosas pudiendo gastar mi tiempo en estudiar cómo realizar el exsortelio-

Harry tomo las pálidas manos de Draco entre las suyas y trato de mandar una sonrisa de tranquilidad aunque sus pies quisieran moverse solas y bajar las escaleras.

-Draco- le llamo y un brazo le rodeo el hombro, lo acerco superando la débil resistencia del rubio-Draco- volvió a llamarlo en un suspiro.

Harry sabía que el comentario había sido honesto, quizá lo único honesto que había podido obtener de él hasta ahora y se lo agradeció en su mente.

¿Quizá quería decir que empezaba a confiar en él?

Lo vio frunciendo el ceño y con un tenue sonrojo en sus pálidas mejillas, Harry quería presionar, pero sabía que no podía si quería…

¿Qué quería?

Si quería todo de él, poder recorrer su cuerpo con sus manos y besar sus labios libremente, poder tocarlo de formas que lo harían arquearse y gemir como esa vez en sus sueños.

Pero primero quería estar seguro de que su afecto, su deseo fuera mutuo.

Y llegar así ser su primero.

Oh Harry nunca se olvidaría de ese detalle.

Jalo a Draco y le dio un breve abrazo.

-Se dice exorcismo Draco.- se giró y abrió la puerta- Quédate aquí, volveré pronto.

Cuando la puerta se cerró Draco no pudo sostener su cuerpo por mucho tiempo y cayo sentado en la cama de Harry. Su mente revuelta aún más en el caos de sus deberes y sus obligaciones.

Y a la suma se agregaba su traicionero cuerpo, que le envió un estremecimiento de deseo, es poder decían, pero poder para el que lo ejerce, se abrazó a si mismo tratando de recrear la sensación de seguridad que lo había invadido, al no lograrlo se maldijo y luego se dispuso a grabar de esa sensación en su mente.

¿Qué podía hacer?

Si fuera un adolecente normal, tal vez incluso ya hubiera dando rienda suelta y a sus deseos y sacarse del cuerpo la sensación de expectación del cuerpo. Pero no podía, se sabría su secreto, su honor estaba en juego, si lo descubrían, si más gente lo sabía…

¿Si Harry lo sabría lo detestaría?

El había sido criado en el mundo muggle, ¿si lo consideraba una aberración? ¿Un fenómeno?

Pero quizás…

-¡Pero que estoy pensando! No quiero nada con Potter, no quiero estar aquí, no quiero ser el blanco de un loco-

Y en su mente un pequeño grito le dijo a voces.

No quiero entregarme a alguien que no me ame. Draco agito sus cabellos, amar la ilusión romántica que le había inculcado su madre.

Amar.

Amar y que le amen.

-¡Maldito seas!-

Pero Draco no sabía si maldecía a Harry o a si mismo.

-o-

Harry entro en la enfermería y vio a un grupo de personas sentadas en las camillas mientras que Ron y Hermione realizaban en ellas hechizos diagnósticos, un par ya estaban vendados y eran ayudados por otros para salir. Barrio con la mirada la estancia buscando rostros conocidos y el corazón le dio un brinco cuando noto que le medimago y el profesor Snape se arremolinaba en una cama donde colgada descuidadamente a un lado un saco café.

El saco de Remus.

Rápidamente se acercó al lecho, pero antes de obtener una buena vista el señor Weasley lo detuvo de los hombros y le dijo algo que no escucho solamente enfocado en la cama, se agito de hombros y se soltó, al momento se vio de nuevo detenido por Sirius.

Lo agito. Pero Sirius lo sostuvo más fuerte y lo sacudió.

-Escucha Harry Moony está bien, su vida no corre peligro-

Al momento Harry dejo de sacudirse y pareció suspirar, ni siquiera se había dado cuenta que no estaba respirando.

-Quiero verlo-

Sirius no lo soltó y lo acompaño, el susurro de voces de ambos sanadores se silenció notando su presencia.

Remus tenía una venda en la cabeza y la pierna derecha cubierta por una especie de emplasto, Harry arrugo el rostro por el terrible olor que desprendía.

-Como esta- pregunto Sirius a su lado.

-Bien. La maldición que le llego a la pierna evita su flujo sanguíneo normal a pesar de que lo revertimos, esperamos que esta no se necrose y sea necesaria amputarla-

Para su sorpresa Harry se sintió aliviado aunque no evito mirar con mordacidad a su profesor de pociones, Sirius a su lado gruño.

-Siempre tan sensible Snivellus-

-No soy un buen mentiroso- le contesto el pelinegro.

Todos allí sabían que era una mentira.

-Ba-bastara un par de días para saber con certeza que no corre peligro- dijo tímidamente el medimago- El maestro le ha administrado una poción anticoagulante.

-aja-

-Estoy bien- Remus se sentó en la cama- Hay otros más lastimados.

-Me alegra que estés bien Rem- Harry suspiro

-Todo está bien Harry ya es tarde tú y los chicos suban a descansar-

Sirius lo despacho en la puerta de la enfermería, a Harry le sonada que lo echaban, pero con Remus a salvo su preocupación fue menor, de todas formas seguramente hablarían del ataque, lo único claro era que el culpable era Voldemort.

Debían solucionar el problema de Lucius rápidamente y centrarse en ese asesino.

-o-

A Remus le dolía la pierna, pero ya era muy tarde para pedir al doctor que le diera un analgésico así que apretó los dientes y se puso de pie con sumo cuidado, sabía que en la gaveta cercana tendría que haber algo cercano a una poción para el dolor.

Camino un par de punzantes pasos y llego a la alacena abriéndola de un sordo chillido, fijo su vista atrás nerviosamente temiendo haber despertado a alguno de los otros pacientes. Pero no parecía haber movimiento en la cama de la chica Slytherin, ni la de Lucius Malfoy.

Suspiro. Tomo el pequeño frasco y se lo bebió, con movimientos decididos se encamino a su cama, pero se detuvo y casi sin permiso su cuerpo trastabillo hacia la cama del frente donde, rodeado de biombos y en compañía de varias pociones tranquilizantes estaba el rubio mayor.

Se paró a su lado con la sensación en la nuca de que aquel rostro tranquilo y suave se arrugara y que mostrara de golpe aquellos impresionantes ojos grises que lo atormentaban, pero ignoro la sensación ya que no estaba haciendo nada malo, además podría decirle que escucho un ruido y se acercó a ver o que…

¿Porque inventaba escusas por si lo pillaba mirándole?

En todo caso era un adulto y podría decirle la verdad firmemente.

Tal vez, si no lo miraba fijamente.

No, no.

Se sostuvo la cabeza con las manos y volvió la vista, se recrimino un par de cosas y volvió a fijar la vista en el cuerpo frente a él.

Dio un salto

Unos ojos grises lo miraban desde abajo con un brillo inusitado, el rubio se llevó una mano a la boca rápidamente como deteniendo una arcada, se contrajo sobre sí mismo y se puso en posición fetal y gimió suavemente.

Remus se preocupó y se abalanzo sobre él buscando señas de alguna herida o dolor que lo aquejara de esa manera, pero no logro que se enderezara, fue a su cama cojeando rápidamente y tomo su varita con la intención de mandar un patronus al médico.

Volvió y encontró al rubio empapado en sudor y sonrosado hasta los hombros, su corazón se apresuró a tomarlo de los hombros olvidando completamente la situación del otro.

-¿Qué pasa? -Le pregunto preocupado y libero la boca esperando que expresara su dolor. Pero para su sorpresa este tomo rápidamente su mano y lo lamio. Remus cayó al suelo de la impresión, ignoro la punzada en la pierna mientras veía como Lucius lamia sus propios dedos con cruel lentitud y redomada sensualidad.

Remus suspiro pesadamente sin haber notar el momento en que el aire había dejado de entrar a sus pulmones, se estremeció al absorber la esencia del hombre que se movía y removía en la cama bajo un manto de tenues suspiros.

Excitación.

Remus estiro las manos de pronto atraído por el olor de la necesidad y la invitación unidas en uno, en el fondo de su mente se resistía y luchaba como siempre que tenía esos deseos. Pero esta vez era diferente, el tirón que lo frenaba era débil frente al deseo acumulado por tantos años.

Extendió la mano.

En algún lugar de la enfermería cayo algo de un ruido sordo que lo despertó de su trance. Se puso de pie con dificultad y con la mirada en el piso. Lucius ahora solo suspiraba en su cama con los ojos semicerrados.

¿Qué había pasado?

Porque se había… ¿excitado?

La probabilidad más verosímil le pego con fuerza, tomo su varita que yacía en el suelo e invoco su patronus con un mensaje firme para Harry.

"Dejen de hacer lo que están haciendo"

La situación solo era explicable por el lazo que tenían Draco y su padre. Y al ser el uno de los pocos conocedores del tipo de relación que tenían Harry y Draco asumió rápidamente que allí pasaba "algo".

-Oh Merlín- Remus se tapó el rostro y lanzo un hechizo en Lucius para que volviera a dormir, esta vez en serio

Mañana tendría "Aquella" charla con un par de chicos.

-o-

Draco suspiro y se estiro a todo su largo sobre su cama, había tenido el sueño más caliente de su corta vida, tanto que al recordarlo se le escapaba un sonrojo. Volteo a ver a su lado la figura dormida mientras roncaba suavemente y su mano derecha descansaba sobre su estómago.

Ya desde un tiempo que Harry no mostraba interés en entrar en sus sueños.

¿Quería decir eso que había perdido el interés en él?

Que más daba.

Se enderezo para irse, pero levanto la sabana al sentir sus pantalones mojados.

-Oh merlín-

Harry se removió y Draco se cubrió hasta la barbilla rápidamente, nervioso miro a Harry pero este no volvió a moverse, por un momento lo embargo la tranquilidad, pero rápidamente pateo las sabanas y se levantó con paso decidido, se acomodó el pantalón y se dirigió al baño, lamentaba no tener su varita pero mientras no lo vieran en esa vergonzosa situación estaría bien.

Por un momento se preguntó qué pasaría si Harry se enterrara de su sueño quizá hasta le pediría la fecha de la…

Cerró la puerta y en cuanto abrió el grifo del agua escucho claramente el toque en la puerta y el sonido de sabanas cayendo, torpes pasos y un chillido.

Susurros.

Después de lo que pareció un minuto golpearon a la puerta del baño.

-Draco, bajare primero a desayunar ¿estarás bien?- le dijo Harry seguido de un bostezo.

-¡Claro que si! Con quien crees que hablas-

Le respondió mordazmente entre un encogimiento en su estómago, siempre Harry lo acompañaba, quiera o no y al hacerlo le daba una postura firme frente a los otros, él le daba seguridad frente a ellos, pero sabía que no podía depender de ello.

-Largo- termino de decirle cuando lo sintió tras la puerta, luego del cierre, se quitó la ropa y se dio una ducha.

-o-

-Lilian quiero hablar contigo- Harry la tomo del brazo después de no obtener su atención después de llamarla un par de veces.

-ehmm…si-

Harry la guía hasta la biblioteca vacía de momento.

-Quiero hablar de la otra parte del exorcismo, la parte de la separación material-

-Lo se Harry y hay un detalle que debemos discutir. He estado hablando con Herm y aun no encontramos solución a la separación consiente… teóricamente la conciencia debería luchar para que la salida del invasor tenga éxito, pero no lo hace, eso nos preocupa, la conciencia buena esta reprimida por la otra, si no tiene alguna ayuda al momento de realizar la separación…-

Harry sentía venir algo que le recorrió la columna.

-Necesitare tu ayuda para eso, de algún modo debemos liberar esa conciencia para que cuando la otra sea extraída tome su lugar de inmediato y no solo quede un espacio en blanco.-

-Está bien lo hare-

-Confió que será sencillo con tus habilidades y las mías, además Herm encontró un hechizo de liberación que podía servir, deberá hacerse antes del ritual de expulsión, el espejo negro es sensible durante el día-

En ese momento apareció Sirius frente a ellos, pero contrario a la interrupción que esperaban el mago solo paso derecho con un Severus Snape a sus espaldas tomando en su pecho lo que parecía una mano vendada.

Harry intercambio una mirada con Lilian y siguieron a los dos mayores al comedor. Antes de llegar escucharon el estruendo de porcelana chocando contra algo, al momento Sirius abrió las puertas y entro rápidamente, Harry se ubicó sobre su hombro.

Lo que vio le retorció el estómago.

Draco se encontraba sentado en su puesto de siempre, sobre su cabello restos de los que sería un desayuno desperdiciado, en su mejilla aún se escurría líquido viscoso de la miel. Harry se abrió paso rápidamente entre su paralizado padrino, Ginny aún estaba tensa del otro lado de la mesa, de pie y el gesto fruncido.

-¿Que paso?- Harry estiro la mano para quitarle un pedazo de comida del pelo a Draco pero este rechazo el gesto de un manotazo y salió solemnemente, Harry se quedó quieto tratando de procesar los ojos humedecidos del siempre orgulloso y arisco Malfoy.

¿Que había pasado?

¿Alguna escaramuza de palabras acidas de parte de Malfoy?

Su cuerpo empezó a temblar por si solo de pronto embargado con la imperiosa necesidad de pegarle a alguien, se puso las mano en el cuello para reprimirse, se giró a las personas que estaban en la mesa aun, vio a los gemelos que le rehuían la mirada y a Ron que aún tenía una expresión entre molesta e indignada con los brazos cruzados.

La puerta de la cocina se abrió y la señora Weasley entro con unas charolas siguiéndole, al notar el ambiente tenso pregunto qué ocurría, nadie contesto.

-Nadie va a decirme- señalo Harry con voz tensa.

-Estoy harta Harry, de Malfoy y su padre. Todos aquí parecen olvidar todo lo que Malfoy te ha hecho en la escuela, ahora simplemente lo acogen y mientras tú hechas todo a un lado por su bienestar, somos tu familia, no él.-

Ginevra volteo la vista a sus hermanos esperando apoyo, pero no lo recibió, eso la molesto aún más. ¿Qué tenía Malfoy para poner a todos de su lado?

-Respondiste por el frente a Dumbledore y tomaste la responsabilidad sobre el rescate de su padre ¿que sigue? ¿su madre? Yo…-

Harry no escucho y empezó a entender por dónde iba la historia. Palmeo su varita por reflejo, pero sintió la mano cálida y firme de Sirius en su hombro.

-Harry…- le dijo en un susurro tranquilizador, entonces Harry suspiro y se tragó duras palabras. La señora Weasley regañaba a Ginny de fondo, pero eso no le basto, la imagen de la disputa se formó en su cabeza y quiso hacer muchas cosas, estaba realmente molesto.

Draco. Su Draco estaba herido y para su pesar no era una herida que el pudiera curar. Se quitó con cuidado la mano de Sirius del hombro que camino tensamente hasta una silla a lado del profesor Snape

-Lo siento- Harry lo tomo del brazo dándole a entender que estaba tranquilo.

-No mamá, esto no puede seguir así, son mortifagos…- Ginny seguía con su discusión a susurros molestos.

-Harry- le llamo Sirius en voz baja con claro tono de advertencia. Harry se alejó de él y se acercó a Ginny. Ella lo volteo a ver indiferente con un gesto de fastidio sobre la mirada avergonzada de su madre.

De pronto sintió el tirón de la manga y vio a Ron sujetarla lo que lo extraño, ¿porque lo sostendría?, en especial con esa mirada parte sorpresa y parte alerta, su cuerpo tenso como preparado para reaccionar a cualquier acto suyo.

¿Acaso tenía el rostro de alguien que pegaría a una chica?

Harry le sonrió, si no así solo logro una mueca, pero al parecer basto ya que Ron le soltó. Entonces se giró a Ginny que lo ignoraba al parecer, supo entonces que no obtendría su atención, pero aun así se dedicó un momento a callar y sobrepasar la voz de su yo oscuro que quería dar una lección a cierta chica.

Pero contrario a sus deseos solo se limitó a decirle.

-Ginny, sé que estas molesta con la presencia de Draco y su padre, sé que no eres la única y que quieres desquitarte, pero eso no implica que menciones a su madre ¡El lord la mato frente a él! ¿Nunca te preguntaste la razón por la que se cambió de bando? ¿Nunca te preguntaste que fue lo que paso para que una persona del orgullo de Draco se dignara a rebajarse y pedir ayuda? Draco aún tiene presente todo eso y vive en esta casa rodeado de gente que no confía en él y con la impotencia de saber que no puede tomar venganza por su madre sin las personas que en su momento trato de enemigos y gente inferior-

El silencio pito en los oídos de Harry.

-¿Aun no entiendes porque lo ayudo? No encuentras en su historia algo parecido al de muchas otras. A la mía-

Harry salió con aplomo del comedor conteniendo el impulso de tirar con fuerza la puerta, del otro lado lo esperaba Lilian que le dirigió una sonrisa y le palmeo el hombro.

-Eso fue muy maduro de tu parte- le dijo cariñosamente.

-No- le respondió Harry con voz contenida- Se lo dije porque quería que le doliera, quería que se arrepintiera. ¿Pero sabes? Es absurdo, porque sé que a Ginny no le puede importar menos-

Harry se bajó los lentes y se tocó los ojos con angustia.

-Aun soy muy infantil. Pero no me importa, iré arriba-

Lilian lo detuvo.

-Remus quiere verte después-

-Iré mas tarde, ayer me mandó un mensaje algo confuso- Harry no paraba de ver escaleras arriba.

-Estará triste- le dijo Lilian dejándolo pasar.

-Y estará molesto, típico Slytherin- Harry subió las escaleras apuntando mentalmente volver a bajar para recoger algo para desayunar.

Cuando entro en su habitación escucho rápidamente el sonido del agua al caer, con cuidado camino hasta su cama y se sentó esperando pacientemente a que Draco saliera, cuando lo hizo la imagen lo golpeo. Draco estaba empapado, con apenas los pantalones colgado sobre sus caderas, le paso de largo hacia su pieza y quito con furia un par de prendas que se encontraban sobre ellas.

-Draco- llamo Harry pero lo ignoro.

-Draco-

Silencio.

-Lo siento por lo que pasó…-

Fue entonces que Harry noto las manchas rojas que cubrían la mano derecha de Draco justo a nivel de los nudillos, supo entonces que había golpeado la pared del baño, Harry lo sabía bien, lo hacía cuando estaba frustrado.

-Cállate-

Harry se puso de pie.

-Draco...-

-Vete- Draco se puso una camiseta gris que le quedaba grande, sin notarlo y con el cabello aun chorreando de agua. Le había costado trabajo retirarse la mantequilla y la miel del pelo.

Maldijo a los Weasley y su descendencia.

Cuando Harry dio un paso hacia él exploto.

-¡Que no puedes entender que quiero estar jodidamente solo!. No quiero tu lastima-

Draco le arrojo lo primero que tenía a mano que era una toalla, nada mortífero para su mala suerte.

Harry no lo esquivo, sino que lo tomo en el aire y se acercó a Draco poniéndoselo en la cabeza y secando su pelo suavemente.

-De verdad lo siento, pero ella…-

Draco no escuchaba, de pronto le entraron unas grandes ganas de llorar y dejar ir las lágrimas que había pensado tragarse hasta ese momento, porque Potter era amable con él, eso dolía y le hacía sentir más bajo de lo que se sentía.

Si solo me ves como un compañero de clase, no seas amable conmigo, quiso decirle mientras secaba su pelo con delicadeza con un toque reconfortante como el que tuvo alguna vez su madre.

Lamento ser tan patético como para aceptar ese consuelo.

Draco se agito la mano de Harry y miro con ojos acuosos a la ventana.

-Vete-

Harry dudo, pero sintió que aquella era una parte decisiva de su relación, él quería que Draco lo tomara como un apoyo. Lo tomo del hombro.

-Suéltame-

-No-

En el segundo siguiente Harry sintió la dureza del puño de Draco en su estómago, con tal fuerza que cayó al suelo, elevo la vista y se encontró con Draco que miraba su puño sorprendido, como si no creyera haber dado el golpe, pero la impresión duro un segundo, al siguiente Draco lo amenazaba con ese tono de voz que de verdad Harry odiaba.

Se puso de pie y empezó a disculparse de nuevo, casi de inmediato voló el siguiente golpe y otro.

Y otro.

Harry cayó de espaldas y no opuso resistencia ni trato de defenderse, en si los golpes eran débiles, más como una rabieta, pero aun así Harry sintió su mejilla inflamarse y en su boca un sabor a hierro.

Luego de un momento Draco paro, de sus ojos se escapó una lagrima que cayó sobre su rostro, sus ojos estaban acuosos y su piel enrojecida, si no estuviera seguro de que era la furia habría asegurado que acaba de tener un momento apasionado.

Draco se retiró mordiéndose los labios y camino a pasos cortos sin ir a ningún lado, siempre viendo de reojo a Harry. Cuando este se puso de pie se tocó la mejilla que dolía, de veras que sí, pero alejo el pensamiento frotándola suavemente, cuando sintió algo liquido se alarmo, miro la muestra con los dedos y noto que era sangre, no sentía dolor y era difícil creer que los golpes fueran tan fuertes como para romper su mejilla.

Recordó la herida de la mano de Draco y la busco con la mirada, la mano estaba acunada por su contraparte en el pecho del rubio que miraba hacia afuera con gesto adolorido.

Harry tomo la toalla que yacía en el piso y la doblo, con cuidado se acercó a Draco sin parar de verlo para adivinar sus movimientos y tomo la mano herida, sintió resistencia pero él también insistió.

Cuando la tuvo libre rápidamente puso la toalla en los nudillos heridos.

-¿Estas bien?-

-No sabes cuánto te odio- le respondió Draco- A ti, a tu orden y a tu estúpida novia.-

-No es mi novia- le repitió quizá por novena vez, pero de forma suave.

-Te odio- le repitió nuevamente, pero Harry noto una inflexión en su voz.

Draco se arrepentía cada vez más, ni siquiera podía devolverle adecuadamente las palabras insultantes a aquella comadreja molesta

-Lo sé- Harry sabía que Draco ahogaba un sollozo, y sabia también que para él sería algo humillante que mostrar. Limpio los nudillos y les dio un suave beso, no queriendo ir más lejos por miedo a incomodarlo aún más o darle la sensación que se aprovechaba de él, se alejó.

-Descansa. Traeré algo para comer más tarde-

Cada paso dado por Harry Draco lo sintió como un abismo que crecía más y más frente a él y que aumentaba la distancia de ambos. Sintiéndose más solo cada instante de un impulso lo tomo de la manga.

Harry se volteo sorprendido.

Draco no dijo nada. Fue entonces que noto la lagrima traicionera que rodo su mejilla. Quiso limpiarla rápidamente pero el pelinegro se adelantó y beso sus ojos.

Draco se sintió caer, sus fuerzas se habían ido y cayó al frente, se sentía tan desvalido y frustrado, ni siquiera podía devolver las pullas como se debían, no podía hacer nada que ameritaba una expulsión de esa casa e incluso con Potter de su lado no podría hacer nada si el resto se ponía en su contra.

Sintió el firme agarre en su espalda y pensó que poco le importaba si Harry lo tirada a la cama e hiciera lo que quisiera con él.

Pero contrario a lo que pensaba Harry lo apretujo aún más y beso su frente.

-No estás solo Draco. Todo saldrá bien-

Dio suaves besos en el rostro y acomodo su cabeza en el cuello de Draco que seguía llorando en silencio, un momento después Draco se separó y levanto el rostro de Harry con suma lentitud y cuidado deposito un beso en su mejilla que hizo que el rostro de Harry se sonrojara brillantemente sobrepasando los golpes recientes.

-Café- le dijo Draco luego de un momento y se alejó del agarre, algo desconcertado Harry se retiró.

-Quiero una taza de café-

Harry sonrió y salió de la habitación. Pero pronto volvió a entrar a paso rápido, se paró frente al raro espejo junto a la puerta, apunto su varita a su rostro y curo sus heridas.

Draco lo observo y a pesar de estar arrepentido de haberlo hecho no pidió disculpas, solo movió un poco la cabeza cuando volteo a verlo cuando volvió a salir. Se sentó en su cama y se recostó. Aun dolía, justo en el centro del pecho, pero ahora no oprimía tanto que no lo dejaba respirar.

Se abrazó a sí mismo, y fue entonces que noto la tela áspera y grosera de la vieja camiseta.

-Esto no es mío- rápidamente lo identifico como perteneciente a su compañero de cuarto, miro a su alrededor como si algo lo observara y volvió a acurrucarse. Suspiro, espero.

-o-

-Planean algo-

-Eso es obvio- respondió el pocionista mientras giraba una larga vara de plata dentro un caldero.

La habitación volvió a sumirse en un silencio pesado. Y no era uno en el que Severus se sintiera cómodo, en el fondo del cuarto, sentado en una silla estaba el chucho con su negra mirada fija en su espalda, atento a sus movimientos.

Severus hecho de nuevo una mirada sobre el hombro mientas removía con suavidad. Hace poco había obtenido la venia del medimago para realizar sus actividades y se le había ofrecido el laboratorio de la casa.

Increíble que el mismo Black lo hubiera guiado allí, no sin advertirle que no arruinara nada, ni desperdiciara los raros ingredientes que allí había.

Un suave golpeteo sonó y Severus supo que era de nuevo el desesperante toqueteo del zapato de Black sobre la fría piedra del suelo, siempre se preguntaba porque aquel hombre se sentaba allí sin hacer nada más que vigilarlo y dar toques en el piso, además estaba el terrible olor de la colonia que llevaba, que a medida que el tiempo pasaba se había vuelto insoportable.

¿Qué hacía Black echarse un frasco encima cada día?

Luego estaba lo otro.

En ese momento el medimago entro y no le dirigió más que un leve saludo al dueño de la casa y le pasó de largo, se acercó a Severus que se movía con cuidado de un lado a otro y le tendió un taburete que había hecho a un lado.

-Maestro, no se esfuerce- le dijo el medimago-Recuerde su mano.

Severus arrugo el rostro por el recuerdo, había sido un momento, un breve instante en el cual había mirado sobre su hombro cuando oyó un suave resoplido. Sorprendido y sin mostrarlo se limitó a estudiar el rostro dormido del hombre al fondo del salón que tenía los brazos cruzados. Descuidadamente había sido el momento en que había movido su mano hacia la flama de la hornilla.

-No me lo recuerdes- le dijo al medimago mientras se sentaba. Eques quito un mechón de su pelo cercano a su ojo y tomo su mano herida, aunque a esas alturas ya no tenía daño.

Se escuchó un bufido y un portazo

A Severus le empezó a doler la cabeza, porque le pasaban todas esas cosas, era…desconcertante.

-¿Se siente bien?-

Mascullo una respuesta. Pero de pronto la idea más ilógica pasó por su mente, una idea que no había vuelto a repasar desde sus días de escuela.

Acaso a Black, el sucio chucho, el Gryffindor idiota, volvía a tener esa "fijación" en él.

-Ay Merlín-

Suspiro no volvería a pasar por eso de nuevo.

-o-

Draco dejo que Harry le acariciara la mano mientras Lilian les explicaba la situación, a fin de mantener a raya al ser malo de su padre y recuperar su parte buena.

-Liberarlo será delicado- termino por decir Lilian frente a ellos

-Lo liberaremos- afirmo Harry a su lado mientras apretaba su mano, en su pecho Draco sintió la soledad más honda que nunca y expectación pesada, el rostro de la súcubo no ayudaba mucho.

Hermione entra en la habitación con mirada solemne, seguramente sabe o adivina lo que sucede, pero no opina nada, solo se limita a informar la presencia del mayor Weasley en la cercanías, seguramente como parte de su vigilancia.

Ya casi es medianoche el momento adecuado para realizar la conexión con el padre de Draco, por el momento Lilian se retira a su habitación esperando la hora una para unirse a ambos en el camino de la mente del mayor rubio, el viaje y el manejo de la magia mental necesitan un guía, ninguno quiso arriesgarse a hacer algo incorrecto.

Era muy peligroso de por si entrar en una mente como para manipularla a placer, la brecha era grande y según las investigaciones de Lilian eran casi nulas las posibilidades de liberar una mente sometida.

Pero el hecho de que el captor fuese formado por magia les dio una esperanza.

Magia sobre magia. Y no un a cualquiera, sino una con un lazo de sangre y otra de gran fuerza.

El hechizo de Hermione también prometía mucho. Ellos serían los manifestantes de la magia y Lilian la canalizadora.

Si había éxito, el exorcismo de Hermione seria un hecho y la mente presa sería capaz de manifestarse y la oscura expulsada.

Lilian se fue y les dio un minuto que cada uno uso a su manera, en el baño, cambiándose de ropa o comiendo algo pequeño en caso de Harry.

Cuando los minutos se terminaban Draco salió del baño con paso firme.

Pero Harry supo de inmediato que todo sentimiento pasaba por el menos la tranquilidad fría que quería aparentar, para eso no tenía que ver su anillo. Lo tomo de los hombros y lo abrazo aunque se resistió, le dio un beso en la frente como si fuera un niño pequeño y lo guio para que se recostasen en la cama.

De un movimiento Harry apago las luces y casi de inmediato se escuchó los pasos del vigilante de turno del otro lado de la puerta.

Cuando la conexión empezó y se encontraron en la misma siniestra habitación no se hablaron y caminaron a las puertas del estudio con el silencio de sus pasos, lo cual era inquietante para Harry, pero no lo menciono por temor de que Draco se estresara aún más.

Cuando la puerta se abrió se encontraron con el conocido estudio de libreros abarrotados y ambiente lúgubre, pero había algo mal, Harry lo sentía. Draco se lanzó hacia atrás del sillón, donde habían encontrado a su padre, de inmediato convoco una varita y recito el hechizo.

Las cadenas que apresaron al mayor Malfoy se empezaron a aflojar.

Fue entonces que Harry noto el pesado ambiente, la opresión en el pecho y el miedo recorrer su ser.

-¡Draco!-

Le grito mientras lo tomaba del hombro y lo alejaba del cuerpo inerte

-Debemos…-

Una risa sonó a sus espaldas, ambos se giraron a ver, y lo impensable se materializo frente a ellos, sentado en el sillón frente a la chimenea y viéndolos con una sonrisa de satisfacción Voldemort los saludo.

-Es bueno volver a verte Harry y con tan buena compañía-

Draco se estremeció y dio un paso atrás, su rostro mostraba la insatisfacción de mostrarse débil ante el señor oscuro, al verlo así el cuerpo de Harry se movió para cubrirlo de la mirada serpentina.

La mirada se endureció y el lord agito la mano con vehemencia, el Malfoy padre "malo" apareció tras Draco y lo tomo del cuello. Emitiendo un gemido ahogado extendió la mano y tomo la túnica de Harry jalándola con desespero.

La puerta del estudio se abrió y entraron otros Harry y Draco con las varitas en alto, la confusión cubrió a los presentes, el ente negro saca su varita y empuja al Draco que tenía atrapado en sus brazos, Harry aun aturdido solo tomo la mano de lo sujetaba de la capa.

Voldemort había rugido y siseado por una trampa.

"Harry sal de una vez"

La voz de Lilian lo sacudió de pies a cabeza, estudio el cuarto y jalo a Draco pasando junto a un hechizo que Voldemort había mandado hacia las copias de Harry y Draco.

Pasaron de largo y corrieron hacia el pasillo.

-Romperé el puente- le dijo Harry a Draco- Lilian vamos-

Harry sintió el puente tambalear y se aferró a Draco.

Pero le fue arrebatado. Draco grito y se vio elevado por el cuello por el mismo lord.

-No crean que podrán escaparán. Harry vendrás conmigo- le dijo con tono filoso y falsamente amable.

-¡Suéltalo!- Harry sintió su pecho apretarse dolorosamente- ¡Suéltalo!

La presencia oscura se materializo al lado de Harry y le tomo del hombro con una sardónica sonrisa en el rostro. Harry lo decidió rápidamente iría con Voldemort, no podía permitir que dañaran a Draco.

El lord pasó una reptil mano por el rostro y el cuello de Draco, desabrocho un botón de su camisa.

-Iré contigo si le sueltas- le dijo con determinación.

Voldemort se vio satisfecho como si hubiese esperado esa reacción, aflojo el agarre sobre Draco que soltó un suspiro ahogado.

-Usted y yo tenemos aún asuntos que atender joven Draco- la reptil mano acaricio la piel pálida de la mejilla de Draco.

-Vámonos- el ente negro empujo a Harry.

-¡No! Deja a Draco y romperé el puente, solo así iré contigo-

-Potter idiota, como piensas mantenerte sin un puente-

Harry desvió un poco la mirada sintiéndose culpable de ocultar un secreto a Draco. Sintió que la espalda le picaba, había desarrollado membranas a nivel de los omoplatos después del beso en el castillo. Según Lilian era el sitio de donde emergían sus alas.

A estas alturas sería más un incubus que un mago. Por un beso de Draco pensó que en verdad valía la pena, pero por algún motivo la magia que absorbía del Slytherin hacia que su cambio fuera más rápido.

-Ahora- exigió Harry bajo la mirada sospechosa de Draco.

Harry sabía que como un incubo no sería necesario tener un puente con su cuerpo para volver.

"1"

Escucho en su mente, supo que quería decir.

"2"

Harry se plantó con firmeza en el suelo

"3"

Empujo a su captor al mismo tiempo que Lilian se materializaba y clavaba algo en la espalda de Voldemort que aulló de dolor y soltó a Draco, Harry lo tomo en brazos y extendió la mano a Lilian para que desaparecieran.

Lilian toco sus mano, Harry cerro el puente que unía a Draco a su cuerpo.

Lilian era sujetada por el ente malo. Harry grito.

Cuando aparecieron en su habitación Draco estaba a un lado de la cama tosiendo y aclarándose la garganta.

-¡Lilian!-

Hermione entro en el cuarto

-¡Harry! Harry es Lilian ella esta convulsionando-

Harry se paró de un salto y luego de ver a un tranquilo Draco salió de la habitación, fue al de las chicas donde Ginny cuidaba de Lilian que sudaba y gemía.

-Luna fue por el medimago-

Harry la tomo en brazos tratando de detener sus bruscos movimientos, pero tan pronto el toco se quedó quieta y su cuerpo se aflojo.

Llego el medimago y pidió que salieran, Harry tercamente se quedó y se debatió entre decir o no lo que había pasado con Lilian y su condición de sucubu. Al final y luego de que llego Sirius y lo regaño salió directo a su habitación, al no encontrar a nadie se preocupó por Draco, pero lo sintió en el baño, su olor estaba diluido entre el vapor del agua caliente y un penetrante olor a jabón.

Entro con cuidado y lo vio en la ducha frotando con fuerza su cuello y su mano derecha, toda la superficie que había tocado Voldemort. Pero se hacía daño la piel clara estaba enrojecida dolorosamente.

-Draco- le llamo Harry desde la puerta abierta tratando de no hacer notar su agitación.

¿Qué era lo que pasaba?

¿Porque Voldemort lo trataba así?

¿Porque le había pedido ayuda a el?

-Vete- respondió Draco con voz baja cubierta casi por el sonido del agua. El anillo mostro un color azul oscuro, era el miedo.

Harry estaba harto de las palabras siempre era rechazado así que solo hizo lo que su cuerpo le demandaba hacer, lo tomo en brazos y lo apretó asegurándole en susurros que no dejaría que el lord lo encontrara, que lo protegería.

-Yo…Draco tu a mi…tu-

Draco se separó violentamente del contacto, no quería escuchar sus vacías palabras.

Se puso la toalla que le roso dolorosamente el cuello, pero poco le importo salió de la ducha aun con los pies húmedos y renegó por décima vez por el castigo de su padrino, se calzo los pantalones y una camisa que saco de un cajón, su mente se enfocaba en la ira que le ofrecía Harry cada vez que se le daba por ser afectuoso con él y consolarle, le agradaba a estas alturas no podía negarlo, pero era solo ira lo que recorría su ser cuando cada toque le recordaba que para él era solo un compañero de grado.

-Draco-

Lo escucho decir pero se mego a mirarlo.

-Estoy bien.- de todas formas ese era el punto que estuviera "bien", ¿Porque qué pasaría si el prisionera a cargo del gran Harry Potter saliera herido?

-Lo sé- Harry le contesto con voz profunda y tono oscuro, tanto que volteo a verlo para confirmar que estaban solo ellos dos en la habitación. La mirada verde había oscurecido un tono.

Escucharon un grito femenino y Harry fue el primero en responder, en el pasillo Draco choco con su amiga que lo tomo de la ropa.

-Es tu padre Draco, me reconoció- su voz temblaba y se agitaba- ¡Me llevara de regreso!-

Draco la empujo a su habitación y cerró la puerta de inmediato fue al cuarto de las chicas y vio el cuerpo de la sucubu tendido en el piso, a sus espaldas Harry levantaba su varita.

-¡¿Que paso?!-

Noto entonces al medimago y a Sirius Black apoyados en las paredes. Ron Weasley lo empujo y cayo de rodillas mientras pasaba sobre él y tomaba a su hermana en brazos luego su padre agitado se hizo presente.

Se armó un alboroto, todos hablaban y Draco no entendía nada, solo la tención era palpable.

-¡Basta!- Grito Harry sobrepasando el alboroto.

-Ron, señor Weasley por favor ayúdenme a poner a Sirius y al medimago en la cama. Herm ve con Ginny y avisa al resto lo que paso, si el profesor Dumbledore esta en casa díganle que lo veré en el estudio en media hora-

Todos se movieron en silencio, Draco no atino a reclamar, Harry le mando una mirada de advertencia y reconocimiento, le explicaría todo, cuando terminaron Harry dijo un par de silenciosas palabras a oídos de Draco y lo saco de la habitación guiándola a la suya.

Pansy estaba sentada en una cama con la cabeza enterrada entre las piernas parecía que respiraba agitadamente y se abrazaba a sí misma. Draco fue a hablar con ella a medida que acariciaba su espalda, le hizo un gesto para que Harry saliera del cuarto.

Lo hizo, pero la mente de Draco no salía de las dudas, cuando Pansy se calmó le rogo solapadamente no dejarla ir a la enfermería.

Draco acepto y la dejo descansar asegurándole estar cerca.

Cuando salió de nuevo Harry se mantenía erguido y serio en el pasillo, lo tomo de la mano dolorosamente y aunque se quejó con su acostumbrada acidez no obtuvo ninguna respuesta.

Entraron a un cuarto lleno de polvo y una pequeña ventana sucia que apenas iluminaba el alba.

-¿Qué pasa?- le dijo Draco firmemente

-Draco, ¿Porque Voldemort te quiere?- la voz estaba contenida.

-No lo sé-

-¡Mentiras!-

Draco dio un paso atrás ¿Que pasaba allí? nunca Potter le había gritado de esa manera, no era con medida ni suave. Harry lo tomo de los hombros.

-¿Porque?...porque dijo que eras la posesión de Voldemort ¡¿Porque dijo que tendrás a su hijo?!-

El alma de Draco se fue a los suelos ¿Quién había dicho eso?

-No- repitió varias veces para sí y para Harry- No hare eso, no volveré a el-

Draco quería huir, debía preparar su maleta y encontrar un lugar seguro, un lugar donde nadie lo encuentre, un lugar donde pueda estar hasta encontrar a los gemelos, si el lord había llegado a la casa de la orden…

-Debo irme, debo irme-

Merlín Draco recordó cómo se sentían esa reptiles manos en su cuerpo o esa sucia lengua en su boca, le dieron arcadas. Se dobló entero y Harry lo acogió en sus brazos, aún estaba molesto, lo tenso de sus músculos lo decía, pero Draco aun así se sintió sostenido.

-Draco, dímelo…como puede ser, tu puedes…- Harry balbuceaba, en realidad no sabía que pensar mientras miles de ideas se formaban en su cabeza, su lógica le gritaba que era imposible pensar en Draco como una madre, como una mujer, debería haber otra explicación.

Sería un cuidador. Un canal. Un heredero.

Necesitaba saber la verdad, ver a Draco doblado y temblando lo destrozaba y Harry no podía hacer nada si este no le decía, si no quería su ayuda.

¿Qué podía hacer para que confié en él? Que podía hacer para que…

Lo abrazo, era lo único que podía hacer de momento, tenía que saber, debía de haber un modo.

Acaricio su pelo con suavidad hasta que se calmó.

-Draco…-

Cerro los ojos, si volvía a preguntar Draco sentía que se rompería, pero tenía tanto miedo, tanto como le temía al lord de ser rechazado, apretó lo puños.

La puerta fue abierta y una negra sombra se posó en su entrada, sin mostrarse sorprendido, el profesor de pociones estudio a ambos jóvenes, la situación era clara para él.

-Señor Potter, Dumbledore solicita su presencia- entro en la habitación para intimidarlo, truco que cada vez funcionada menos. Pero Harry salió susurrando un par de palabras.

-Cuídelo- escucho decir cuando paso a su lado

Mocoso

Cuando la puerta se cerró la tensión había disminuido, enterado de los hechos se limitó a guardar silencio un momento prudente antes de preguntar.

-¿Se lo dirás?-

Draco no respondió durante un largo y tortuoso momento.

-…si…quizá…-

Severus no tenía que tener poderes de adivinación para ver como su ahijado y-para su entera insatisfacción- Potter iban estrechando lazos, era evidente, además de la aprensión y la mutua complicidad.

-Si estas consiente de las consecuencias de tus actos, entonces hazlo-

Severus apoyo una mano en el hombro de su ahijado, en su forma de dar apoyo.

-Por ahora baja a tu habitación y descansa, la reunión de Potter y Dumbledore será larga, han convocado a los miembros de la orden-

-De acuerdo-

-o-

Lilian había sido puesta en la prisión momentánea bajo una sedación extrema. Luego de su episodio violento, como había calificado el medimago, se la consideraba peligrosa.

Lo que no sabían muchos era que el ente malo del cuerpo de Lucius Malfoy había ocupado el cuerpo de Lilian cuando el lord la había capturado en su mente.

Maldito Voldemort.

Harry sabía que no podría mantener eso en las sombras, al menos a Dumbledore, porque que desde había entrado al despacho sabía que había tratado de utilizar legerimancia con él. Pero al fin y al cabo le dijo todo, lo de Lilian, lo de Draco y su convenio, incluso de su incursión clandestina en Hogwarts.

Pero nunca menciono su propia situación, ni su "cariño" por Draco. Aún tenía problemas al definir lo que sentía. ¿Era amor? ¿Era compañerismo?

Lo que sabía era que o tenia y que crecía y que no le importaba caer y llegar a ser un demonio si con ello podría besar a Draco.

Se agito los cabellos.

De verdad era aquello amor. Harry si lo creía y deseaba no equivocarse, pero lo más importante y preocupante era si el rubio lo correspondía. Las señales, o al menos las que creía que eran señales, eran contradictorias, por un lado Draco había iniciado todo aquello- lo que fuese- y le había besado y le había dejado tocarlo a placer, a él.

Su enemigo jurado, su némesis.

Pero es la primera vez que se para a pensar en la razón de sus acciones, al principio había creído que era porque le gustaba, pero ahora no estaba seguro.

Harry toco con suavidad el pelo rubio de Draco.

Hace poco que había acabado la reunión de la orden y Harry estaba cansado de mil formas, había explicado más de tres veces la situación y había contado varias veces la misma historia, totalmente cansado había subido a su habitación y se había encontrado con ambos Slytherin durmiendo placida mente, para la fortuna de la psiquis de Harry, en camas separadas, lo que lo dejaba a él al aire.

Aprovecho la oportunidad de estudiar a su arisco compañero con el rostro tranquilo sin máscaras, ni gestos defensivos.

Era hermoso.

No era algo que no sabía antes, pero en esta ocasión se aseguró de guardar esa imagen en lo más profundo de su mente.

Si Draco le quería o no era lo de menos, Harry lo protegería de Voldemort. La espina de la duda en su pecho no lo hizo dudar

Se agacho con cuidado y beso la frente expuesta.

Iría a buscar otro lugar para dormir esa noche.

-o-

Cuando Draco bajo a desayunar solo se encontró con un comedor vacío.

Eso era raro en sí, no habría una mujer sonriente que le preguntara que quería o otra que le echara su desayuno encima.

Casi prefería eso al duro silencio.

La puerta chirrió un poco y Pansy asomo la cabeza.

-¿No hay nadie?-

-Eso parece-

Pero antes de que Draco se asomara por las puertas dobles de la cocina, Harry salió de ella con una bandeja.

-¿Ya están despiertos?-

-Al parecer si Potter- le respondió Pansy mientras se sentaba en el borde de la mesa. Sin decir nada Harry le extendió un vaso de jugo y un plato con pan tostado y mermelada.

-Casi todos se fueron, esta mañana, incluida la señora Weasley, estos no son sus famosos pancakes pero es algo-

Le extendió un plato a Draco. Y se sentó a su lado, fue entonces que Draco noto el ambiente tenso entre ellos, carraspeo y se dispuso a comer en silencio.

-Draco después de desayunar debes contactar a tu…amigo el incubo que encontraste aquel día-

Harry dejo su vaso tenso sobre la mesa, el gesto arrugado en inconformidad, no le agradaba la idea de que Draco se reuniera con ese hombre que se tomaba muchas libertades con él, que le brillaban los ojos como si estuviera viendo un vaso de agua luego de pasar días en el desierto y se pasaba la lengua por los labios como degustando el aire a su alrededor.

Aunque pensándolo bien a harry le pasaba lo mismo.

-El debería ayudarnos a tratar a Lilian. De alguna manera debemos lograr que vuelva-

Draco lo pensó tensos minutos y luego hablo, la situación en si parecía complicada.

-Entonces volvamos a Hogwarts-

-o-

-o-

Lamento la tardanza.

Gracias por los comentarios.

Para su disfrute.

Pryre-chan