Hola!

Les traigo un nuevo cap… no diré mucho aquí, sólo que los personajes de prince of tennis no me pertencen… aunque ya lo saben…

Después de la noche en que le dijimos a mi mamá lo que teníamos, con Ryoma de cierta forma estuvimos un poco más tranquilos. Le contamos a mi mamá también, lo que Kintarou había estado haciendo todo este tiempo, por lo que ya no me sentía sola.

Ahora tenía el apoyo de mi mamá y el apoyo de Ryoma. La justicia ya no podría hacer nada si Kintarou decidía denunciar a Ryoma o algo por el estilo.

Aquella noche, después de cenar, vimos una película y me fui a dormir. Sólo volví a abrir los ojos cuando mi mamá se fue a despedir de mí a las 6.30, cuando tenía que irse a trabajar. Yo sólo asentí y esperé a que se fuera para poder ir a dormir con Ryoma.

A las siete, abrí los ojos un poco perezosa, tenía que ir al instituto, pero me sentía tan cómoda ahí acostada con Ryoma, entre sus brazos, que no tenía ánimos para ir. Suspiré, mi mamá no me creería si me hiciera la enferma.

-Es hora de levantarse – dijo Ryoma mientras se tallaba un ojo

-No quiero ir al instituto – dije mientras me removía entre los brazos de él

-Qué chica tan mala – dijo sarcástico mientras me miraba con los ojos entrecerrados

Yo hice una mueca y él se acercó a mí para besarme – Buenos días – le dije para besarlo de nuevo

-Buenos días – respondió él mientras se recostaba de espalda sin soltarme, haciendo que me acostara sobre su cuerpo – Qué lindo es despertar y poder estar en ésta posición tan temprano – dijo mientras sonreía pícaro

Yo me sonrojé violentamente e intente bajarme de encima de él, pero no me dejó – Que tengo que ir al instituto – intenté hacerlo entrar en razón

-Que yo te puedo ir a dejar en coche después – comentó mientras nos hacía girar y él quedó sobre mí, aunque claro, no apoyaba todo su peso en mí – Enserio, déjame hacer esto antes de que te vayas – corrió un mechón de mi cara y luego me besó.

Cómo me encantaba eso, poder despertar y hacer el amor con la persona que amo. Poder tocarlo, besarlo, sentir sus caricias, sus mimos, su ronca voz al decir mi nombre. Sí, estaba loca. Loca de amor por Ryoma. No lo podía controlar.

Tomamos una ducha juntos a las 7.30, desayunamos y después fuimos al instituto. Lo besé en los labios antes de bajarme del coche y caminé hacia la entrada. Ahí, estaba Kintarou, que me veía con ojos llenos de rencor.

-Creí haberles dicho que tenían que terminar – dijo

Lo ignoré y caminé hacia el edificio, pero él me tomó del brazo de forma brusca y me jaló hacia él – ¡¿Por qué no hiciste lo que te dije?! – sus ojos… ¿Qué le había ocurrido a Kintarou? ¡Tantos años de amistad! Y jamás pensé que era amiga de alguien como él.

Mis ojos comenzaron a humedecerse violentamente y de repente la vista se me nubló. Mis piernas comenzaron a flaquear mientras Kintarou me zamarreaba de un lado para el otro y de repente ya no tenía fuerzas para mantenerme de pie.

Tenía tanto miedo, parecía como si Kintarou fuera capaz de matarme en ese momento. Estaba obsesionado, me quería para él y ya ni siquiera se preocupaba de parecer alguien agradable para mí.

Sentí mi cuerpo liviano, de repente ya no sentía los bruscos movimientos de Kintarou, escuché un ruido sordo y el suelo desapareció bajo mis pies. Una cálida sensación apareció cerca de mi rostro, movimientos suaves y una dulce voz. Eso era lo que sentía.

Entonces me di cuenta de que me encontraba en brazos de Ryoma – Sakuno, por favor, reacciona – dijo

La vista se me aclaró y entonces pude llorar. Me abracé a él y nos quedamos así hasta que me calmé. Él habló en la dirección y pidió la autorización para no asistir a clases ese día. Nos subimos al volvo y él tomó su teléfono móvil.

-Sakura – habló él – Es Sakuno – dijo – El idiota de Kintarou la ha lastimado – contó – En casa te explico los detalles, por hoy ella descansará – hablaron un poco más y luego cortó la comunicación

-Vámonos a casa – sonrió

-No sé… qué pasó – respondí un poco fuera de mí una vez llegamos a casa

-Tenías miedo – respondió mientras me tomaba de la cara y me obligaba a mirarlo a los ojos – pero ya no tienes que tenerlo, estoy contigo – me besó en la frente y luego me abrazó

Nos quedamos dormidos en el sillón de la sala, desperté cuando mamá llegó a casa al rato después - ¿Qué demonios fue lo que ocurrió? – preguntó

Ryoma le explicó todo, en su rostro se notaba la impotencia, el dolor, él sufría igual o más que yo con todo esto. Mi mamá se apretó el puente de la nariz y se puso de pie – Hablaré con el director de la escuela, Sakuno – me dijo – Estarás unos días en casa, hasta que las cosas se calmen –

Yo, incapaz de decir nada, sólo asentí. De cierta forma me tranquilicé, pero sólo era engañarme a mí misma, sabía que en cuanto volviera a la escuela, Kintarou estaría peor que antes, sin mencionar, que en cuanto Ryoma tuviera que irse a algún torneo, y mi madre se fuera a trabajar, Kintarou podría ir a mi casa y ser capaz de lo peor.

Me abracé a mí misma, intentando borrar mis escalofriantes pensamientos. – Tranquila – sentí el brazo protector de Ryoma sobre mis hombros – Estoy aquí para ti, no me iré a ningún lado, lo prometo – me sonrió

Pero su móvil sonó y temí lo peor

-Echizen – dijo contestando

-Los patrocinadores del Wimbledon me están preguntando si participarás en el grand slam – escuché como le respondían – Dime, ¿participarás?

-No lo creo, Momoshiro – respondió – No estoy pasando por un buen momento – explicó mientras me miraba de reojo, yo me tapé la cara con las manos

-¿Qué les digo? – preguntó

-Inventa algo – respondió y luego cortó la comunicación

-No quiero interrumpir tu trabajo – me sentiría peor, pensé – Participa – lo animé

-No te dejaría sola, no ahora – respondió

-¡Perderás tu título! – intenté hacerlo entrar en razón

-¿Y qué si soy número dos por un tiempo? – Se encogió de hombros – Estamos juntos en esto

Los días pasaron, no fui a la escuela por dos semanas, Kintarou iba a mi casa de vez en cuando, pero Ryoma siempre estaba ahí para protegerme, en ese tiempo, también estuve de cumpleaños. Diecisiete años, sólo un año más y sería mayor de edad.

Mi mamá también había pedido permiso en su trabajo unos días para estar conmigo, mi estado de ánimo mejoró, pero seguía con un gusto amargo, seguía con miedo, tenía un mal presentimiento.

-Neh, Sakuno. Tengo algo que contarte – dijo Ryoma

-¿Sí? – pregunté

-¿Recuerdas lo que me dijiste? – Preguntó, yo lo miré confundida – Lo de pedir un juicio por la tuición de Kyu – explicó, yo asentí – El juicio es la próxima semana – comentó sonriente

-¿Es enserio? – Sonreí de igual manera - ¡Es estupendo! En el peor de los casos, arreglarán para que puedas salir con Kyu sin la compañía de Tomoka -

El asintió sonriente también, el resto de la semana, el abogado de Ryoma se la pasó en casa, arreglando los últimos detalles para el juicio.

Llegó el día y en el volvo, nos dirigimos Ryoma, mi mamá y yo a la corte. Él, estaba hermoso, todo arreglado. Con un traje negro y una corbata verde limón. Me encantaba verlo de traje. Cuando llegamos al lugar, ingresamos y me sorprendí en sobremanera al ver a Tomoka y a Kintarou juntos.

-¿Qué demonios hace él aquí? – preguntó Ryoma molesto

-Si lo supiera, ya te lo habría dicho – dije apretando más su mano, un miedo enorme se apoderó de mí y el mal presentimiento incrementó

Con mi mamá, nos sentamos en las galerías del público, Ryoma fue adelante con su abogado. De vez en cuando, se giraba para mirarme, yo le sonreía y él me correspondía. Aunque él no me lo dijera, lo sabía. Estaba nervioso, ansioso… él quería a Kyu y no quería estar lejos de él.

Tomoka y Kintarou hablaban por lo bajo y nos miraban de reojo a mí y a Ryoma. ¿Qué pasaba ahí? De verdad, tenía un muy mal presentimiento.

-Silencio en la sala – habló la jueza – Vamos a dar inicio – golpeó un pequeño martillo de madera en su estrado. Ryoma se acomodó en su asiento luego de haberme dado una última mirada – Tiene la palabra el abogado del señor Echizen.

El hombre se puso de pie – Gracias, señoría – dijo respetuoso – Mi cliente exige la tuición parcial de su hijo –

-Exponga sus motivos – habló la mujer

-Se ha enterado hace un tiempo, que el menor no es su hijo de sangre. Por lo que se ha divorciado de su ex esposa, la señora Osakada aquí presente – la señaló – Mi cliente quiere pasar más tiempo con el menor.

-Bien – dijo mientras miraba unos papeles – Tiene la palabra el abogado de la señora Osakada – miró al lugar donde se encontraba.

El abogado de Ryoma se sentó y el de Tomoka se puso de pie – Gracias, señoría – habló respetuoso – mi cliente, exige mantener la custodia del menor, puesto que, es su hijo de sangre y por lo mismo que el señor Echizen no es el padre, no debería tener ningún derecho sobre el menor – concluyó

-¡Objeción! – Dijo el abogado de Ryoma mientras se ponía de pie – Mi cliente tiene derecho sobre el menor, ya que lo crio desde su nacimiento, como hijo propio –

-A lugar – habló la mujer – Si el niño tiene el apellido del señor Echizen, tiene todo el derecho de pasar tiempo con él y pedir la custodia – explicó la mujer

-De acuerdo – habló el abogado de Osakada – pero mi cliente afirma que el menor estará más seguro con ella. Según evidencia que pudimos reunir, el señor Echizen no es apto para cuidar de un niño – terminó

¿Qué?

Ryoma se puso de pie - ¿Qué? ¿Desde cuándo no soy apto para cuidar a mi hijo? – preguntó incrédulo

-Señor Echizen, tome asiento – ordenó la mujer

Ryoma se sentó frustrado y su abogado tomó la palabra – Señoría, mi cliente está apto, lo ha hecho bien todos estos años –

Yo miré a Tomoka y vi cómo se acomodó en su asiento para luego guiñarle un ojo a Ryoma de manera triunfadora.

-¡Objeción, señoría! – Habló el abogado de Tomoka – tenemos pruebas irrefutables contra el señor Echizen

-Acérqueme las pruebas – indicó al abogado de Tomoka. Ella abrió el sobre y comenzó a mirar su contenido

Mientras, el abogado de Tomoka comenzó a hablar – Se le ha visto al señor Echizen, aquí presente, saliendo de manera romántica con una menor de edad – contó

Yo me espanté y Ryoma miró a Tomoka incrédulo.

La jueza suspiró - ¿Es eso cierto? – preguntó

-¿Qué tiene que ver mi vida privada con la tuición de Kyu? – preguntó incrédulo

-Señor Echizen, responda a mi pregunta – habló de forma autoritaria

-Es cierto, pero Sakuno y yo… - fue interrumpido una vez más por la mujer

-¿Qué edad tiene la menor? – preguntó

-Diecisiete, pero ¿Me podría decir…? – pero la mujer lo volvió a interrumpir

-Se suspende la sesión hasta nuevo aviso, el señor Echizen será detenido hasta demostrar que la menor no está siendo forzada a esa relación, o si usted sufre algún trastorno psicológico. Hasta entonces, ¡se levanta la sesión! – dijo para luego golpear una vez más su pequeño martillo de madera en su estrado. Ella se puso de pie y comenzó a caminar a la salida

Yo me desesperé -¿Qué? – miré a Ryoma mientras me ponía de pie y vi cómo los policías comenzaban a ponerle las esposas -¡No! ¡Esperen! – Corrí hacia él hasta que estuve a su lado y me abracé a él - ¡No pueden llevarte! ¡No dejaré que te lleven! – sentí como los policías intentaban separarme de él, yo me aferraba aún más fuerte, comenzaron a hacerme daño. No podía parar de llorar

-¡Esperen! ¡No la lastimen! – Gritó Ryoma desesperado - ¡Denme un minuto! ¡Sólo uno! – pidió, ellos lo aceptaron, él se acercó a mí con las manos atadas a la espalda, pero pegó su frente a la mía – Tengo que ir, todo saldrá bien, lo prometo – me dijo

-No… por favor… - pedí

-Estaremos bien, te lo prometo – volvió a decirme con una sonrisa cálida – Te amo – susurró para después besarme en la frente.

Lo comenzaron a alejar de mí y antes de que saliera por aquella puerta, grité ¡Te amo! – luego suspiré y me di la media vuelta. Ahí estaban Kintarou y Tomoka, hablaban y se jactaban de algo. Fui al lugar donde se encontraba mi mamá, hablando con el abogado de Ryoma.

Mientras esperaba a que ellos terminaran de hablar, me di cuenta que desde ahí, podía escuchar la conversación de Tomoka.

-Tenías razón, tía Tomoka – habló Kintarou, yo me sorprendí

-Te lo dije, sobrino. La relación que ese imbécil tiene con esa chiquilla, será su perdición – dijo para luego reírse

-Vamos a casa, Tía Tomoka, mamá quiere verte – comentó

-Hace mucho tiempo que no veo a mi hermana, estoy ansiosa – dijo para luego salir de la sala.

¿Familia? No, eso no podía ser cierto, las cosas sí que se pondrían complicadas desde ahora…

Bienvenidas al grupo, odiamos a Kintarou y a Tomoka :D los han separado D: bueno, no hay mucho que decir al respecto… se veía venir, Saku es menor de edad, así es que ella y su madre tendrán que trabajar mucho para probar la inocencia de Ryoma.

Hoy no hay adelanto, le agradezco a KARLY 15, LADYKAGURASAMA, KIMILUNITA, ANIKASUKINO 5D y a YIEMVI SHIRAIWA… Todas ellas han dejado Reviews tanto en el capitulo anterior como en el anterior a ese… Muchisimas gracias y perdón por no responderlos individualmente, es que tengo mucho sueño -.-

Dejen un review y espero que les haya gustado el cap. Un abrazo y bendiciones!

Chausito!

Jani-chan :)