Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer
MI NIÑA DE PROSPER
CAPITULO 12
Bella dormía sobre mi pecho desnudo, el viernes por la noche. Tanya había regresado a principios de semana y Bella había vuelto al pub.
Esta semana yo había estado bastante distante con ella. En mi cabeza sólo daban vueltas todos los acontecimientos del lunes anterior, tanto con Jane como con Emmett.
Jane no había vuelto a llamarme ni a buscarme en toda la semana, pero tenía la extraña certeza de que no desaparecería de mi vida como yo desearía.
No sabía cómo continuar con todo esto. Amaba a esta niña y no podía siquiera imaginarme lejos suyo, pero por otra parte no sabía lo que Jane era capaz de hacer si tan sólo sospechase que continuábamos juntos.
Había decidido darle a Emmett el tiempo que me había pedido, sólo esperaba que no fuese mucho, confiaba en que Emmett haría las cosas bien con Rosalie de ahora en más, pero no podía esperar tener mi oportunidad para hacerlas bien con mi amor.
Bella se removió en mis brazos y la apreté contra mí temeroso de poderla perder. Levantó el rostro para encontrarme mirando el techo con el brazo flexionado sobre mi frente.
- Edward? – susurró somnolienta
La miré sonriendo aunque con una sonrisa triste.
- Qué sucede, cariño? Por qué no duermes?
- No es nada, cielo, descansa – la tranquilicé besando su frente
- Qué es lo que te preocupa, mi amor? Has estado muy extraño estos días.
- No es nada, pequeña – la tranquilicé – duerme – volví a besarla
- Estás enfadado conmigo? – preguntó tímida
- Desde luego que no, mi vida – le contesté sorprendido de que mi ángel pudiera creer que había hecho algo que pudiera enfadarme – Cómo crees? Tú eres lo único de toda mi vida que es perfecto – la atraje acostándola sobre mí y abrazándola fuertemente. Sentí mis ojos llenarse de lágrimas mientras tarareaba una nana para Bella.
La tenue luz del sol otoñal, se colaba entre las cortinas. Me removí en la cama para descubrir que estaba solo. Me calcé mis vaqueros y mi camiseta y fui a la cocina donde me encontré a Bella y Tanya desayunando.
- Buenos días – saludé aún somnoliento
- Cariño – me respondió Bella con dulzura – no quise despertarte. Ayer te dormiste muy tarde – me explicó mientras se levantaba para servirme una taza de café.
Me senté en su sitio y ella en mi regazo. Tanya nos explicó sobre sus vacaciones y sobre una audición a la que deseaba presentarse. Era aspirante a actriz aunque hasta el momento sólo había tenido algunos papeles junto al grupo de teatro local.
Cuando Bella nos dejó para ir a la ducha Tanya me observó suspicaz.
- Todo bien, Edward?
- Perfectamente – mentí – por qué lo preguntas?
- No sé, Bella está preocupada por ti y para serte honesta yo no te veo muy buena cara últimamente.
- Tengo algunos problemas familiares pero nada que deba preocuparos
- Recuerdas lo que hablamos cuando nos conocimos? – la miré interrogante – Dijiste que no tenías intención de aprovecharte de ella
- Y así es… - le contesté sin entender muy bien
- No la hagas sufrir, Edward, es lo único que voy a decirte – dijo y se marcho dejándome solo.
Sus palabras eran dagas removiendo la herida que Jane había hecho unos días atrás con sus amenazas.
Las semanas siguientes transcurrieron igual; Jane no me había llamado ni me había visitado, lo que si bien era extraño, me hacía pensar que tal vez hubiese recapacitado y se hubiese dado cuenta que nuestra relación no tenía sentido. Al principio dudé que fuera así pero pasadas dos semanas, me sentía mucho más relajado y compartía todo mi tiempo libre con Bella.
A mitad de la tercera semana el teléfono de mi departamento sonaba insistente cuando volvía del hospital.
- Diga?
- Hola, cariño, cómo estás? – un escalofrío me recorrió
- Jane…
- La misma – dijo irónica – No te podrás quejar de tu novia, - se burló – te he dado unos cuantos días para que pudieras reflexionar sobre nuestra última charla.
- No tengo nada que reflexionar, Jane, nada ha cambiado – respondí furioso
- Eso quiere decir que debo llamar a Rosalie? Crees que la encuentre ahora en casa o sería mejor que intentara directamente en su teléfono móvil?
- Vete al diablo, Jane, deja de burlarte de mí.
- No me burlo, Edward. Acaso aún no has comprendido que todo lo que te he dicho es real?
- Lo sé
- Entonces? Aceptas mis condiciones?
- Sí – susurré después de un largo silencio
- Genial – rió – verás que seremos muy felices juntos, cielo
- Ni lo sueñes, Jane. Esta relación es una farsa, y si tú quieres continuar la farsa, pues así será, pero olvídate que tengamos una relación real
- No te equivoques, Edward – me amenazó – Yo soy quien establece las reglas. Ah, por supuesto que la noche de Nochebuena la pasaremos en casa con mi familia. Tengo entendido que mi mamá habló ya con Esme para invitarles también. Creo que sería un buen momento para comunicar la fecha de nuestra boda, no crees? Había pensado que el 4 de diciembre sería una buena fecha, no te parece?
- Basta, Jane…
- No te quejarás, tienes un año para sacarte las ganas con esa niñata – carcajeó antes de colgar
Al día siguiente Bella marchó a Prosper para pasar las navidades con su padre y no volvería hasta después de año nuevo. Había querido acompañarla pero no era posible para mí y lo entendió.
La noche de nochebuena nos reunimos en casa de los Vulturi. Jane estaba completamente feliz y risueña. Para ella todo esto era un juego mientras yo estaba dejando mi vida en ello. Sólo esperaba que Emmett solucionara pronto su situación con Rosalie para poder alejarme de Jane de una vez por todas.
- Cambia la cara, cariño – susurró Jane a mi lado con marcado sarcasmo – parece que estuvieras en un funeral – se burló
- Vete al infierno, Jane – le sonreí y se carcajeó
Estábamos todos en el salón tomando el café cuando Jane tiró la bomba
- Edward y yo tenemos algo que comunicarles – anunció y se volteó hacia mí – Quieres ser tú quien de la noticia, mi amor?
- Adelante – hice un simple gesto con la mano y Jane se giró sonriente hacia los demás
- Bien, ya sabéis que llevamos juntos tres años y creemos que ya es hora de continuar adelante así que hemos decidido fijar la fecha de la boda – sonrió exultante – Nos casaremos el 4 de diciembre del próximo año.
Tanto Esme como Renata soltaron exclamaciones de felicidad y se abalanzaron sobre nosotros felicitándonos.
Jasper me observaba con clara incredulidad mientras Alice y él se acercaban para saludarme.
Todas las mujeres se reunieron para discutir sobre locaciones para la boda, detalles del traje, etc.
Cogí mi copa de cognac y salí a la terraza cerrada dejándome caer sobre uno de los bancos.
- Hey, amigo – Jasper se sentó junto a mí – Cómo que habéis fijado fecha? No entiendo, Edward, no querías dejarla?
Mis ojos se llenaron de lágrimas que no deje escapar
- Me tiene atrapado, Jasper. Dice que le contará todo a Rosalie.
- Edward, tú no puedes hacerte responsable de los errores de Emmett – bufó exasperado – Serás infeliz sólo porque tu hermano es un gilipollas?
- No sé qué hacer, Jasper. Emmett me pidió tiempo para arreglar su situación
- Tiempo? Tiempo para qué?
- Para dejar de engañar a Rosalie. Dice que entonces cuando yo deje a Jane ésta no tendrá nada para contarle a Rose.
- Y tú le crees? – me preguntó escéptico
- Es mi hermano, Jazz. Hará lo posible para que yo también pueda ser feliz.
- Si tú lo dices…
En ese momento Emmett llegó hasta nosotros y se apoyó en la balaustrada.
- Lo que me faltaba – se quejó – Tú también te empeñas en arruinarme – me dijo
- De qué hablas? – pregunté sorprendido
- Acaso no has visto la cara de Rosalie? Otro que fija fecha de boda antes que nosotros
Lo miré con todo el desprecio del que fui capaz.
- Vete al infierno, Emmett – le contesté furioso – No te parto la cara ahora mismo porque no quiero montar un escándalo.
Me observó sorprendido mientras Jasper me agarraba del brazo para calmarme.
- Acaso no te das cuenta que hago todo esto por ti, gilipollas? Crees que quiero casarme con la maldita de Jane? No te das cuenta que lo hago para que no le explique a tu novia todos tus malditos polvos con media Nueva York?
- Venga ya, Edward – me discutió – aún sigues pensando en dejar a Jane por esa niñita?
Me puse de pie dispuesto a partirle la cara. Jasper me detuvo a tiempo justo cuando Alice se acercaba a nosotros.
- Chicos – dijo percibiendo la tensión del ambiente – Está todo bien? – preguntó con inocencia – Edward…?
- Perfectamente, Alice – le contesté marchándome del lugar – Perfectamente.
Hola! Disculpen la tardanza pero estos son días de locos
Bueno, aquí dejo un nuevo capítulo que espero les guste.
Espero muchos reviews que cambiaré por adelantos, ya sabéis.
Besitos para todos y nos seguimos leyendo!
