Capítulo 12) Borrando sonrisas.
Nota: Antes de comenzar, les contaré un poco de la temática para que no pierdan la cabeza leyendo. Tendremos las diferentes perspectivas del mismo acontecimiento (Más o menos) como lo dice su nombre, "Borrando sonrisas". Si en alguna momento están confundidos acerca de quién narra, bien aquí va lo interesante, al final de cada POV hay una ligera pista de la (Perspectiva) que seguirá, solo estén atentos a lo que se dice. Bien comencemos.
Lo había logrado, había vencido, había ganado.
No solo me sentía bien conmigo mismo, el mundo entero se notaba feliz, vitoreaban mi nombre y no existía un alma que no fuera feliz por ello. Antes de que lo notara, Sir Barristan ya estaba de pie una vez más, reverenciándose frente a mi Padre, quedando en pose a la orilla de la liza, el momento había llegado.
Con cautela me acerqué al final de la liza, donde mi sirviente estaba esperando, aun llevaba la lanza en manos, es por ello que le indiqué colocar la corona de rosas en la punta, además me he quitado el yelmo. Y con un equilibrio impresionante para evitar que las flores cayeran caminé por todo el campo.
Estoy seguro que este gesto sorprenderá a más de uno, pero sin duda alegrará tanto a Lyanna que todo el mundo al final se sentirá alegre al verla sonreír.
Los gritos se vuelven murmullos conforme más y más avanzo a la galería, las sonrisas brillan en todos los rincones del lugar. Sigo avanzando y entonces como si fueran mil espadas, los murmullos disminuyen y solo quedan unos cuantos, resulta que he pasado por donde Elia se encontraba. Ahora no todos pintan una sonrisa, ahora es un rostro de curiosidad.
Al llegar frente a los Stark me detengo, justamente frente a Lyanna, la miro fijamente, está tan sorprendida como los demás y no hay ni un solo ruido en este recinto, todas las miradas se siente como si una espada atravesara mi ser.
Extiendo mi lanza hacia ella, con aquella corona de rosas invernales en la punta, ella dedica una mirada de sorpresa a las flores y luego una profunda hacia mí, pero es incapaz de hacer algún movimiento, es por ello que delicadamente las dejo caer sobre su regazo.
Hay un silencio bruto mientras me alejo, pero se rompe por un:
-¿¡QUIÉN SE CREÉ QUE ES!?- De parte de Brandon Stark que suena sumamente furioso y retumba en el recinto.
Hay más voces en el aire después de ello. Salgo de las lizas me siento bien, un poco confundido, pero bien, le he dado a Lyanna lo que merece, aunque nadie pueda comprender de lo que se trata.
No pasa ni un segundo desde que bajo del caballo, cuando Arthur llega a mi lado y bruscamente me lleva dentro de la tienda, prácticamente me ha arrastrado.
-¿Qué es lo que has hecho?- Pregunta Arthur atónito.
-¿A qué te refieres?- Pregunto sin comprender su sorpresa –Lyanna me ha dado el valor para seguir, solo le he dado lo que merece- Respondo tranquilamente, mientras Arthur pinta un gesto de extrañes.
-¿No entiendes lo que acaba de suceder, Cierto?-Dice Arthur incrédulo.
…
El caos que no comprende.
Ciertamente uno de los mejores combates que en mi vida he visto, por fortuna lo he visto, ni siquiera he tenido la oportunidad de quitarme la armadura, aunque Sir Barristan ha caído bastante fácil, Rhaegar ha hecho un excepcional movimiento logrando su victoria.
No hay persona que no festeje esa victoria, todos los rostros lucen alegres y entre ellos hay abrazos y pagos de apuestas, hablando de apuestas solo espero que no me haga pagarle doble.
Rhaegar se acerca al final de la liza, supongo que coronará a la reina de la belleza y el amor, una tradición algo burda si me lo preguntan. Observo a mi amigo caminando con una corona de flores al borde de su lanza, ¡Pero que flores más extrañas! Son de un color azul, uno muy fuerte, extraña decisión para una corona, pero en fin seguro él debe saber algo que yo desconozco de nuestra princesa.
Elia se nota tan sonrojada, seguro no esperaba tal honor, el mundo murmulla lo mismo que yo pienso, pero entonces y solo entonces, todos los murmullos cesan, junto a las sonrisas, Rhaegar ha pasado de largo a Elia y solo a unos pasos se detiene ¡Oh no!
No hay una sonrisa más que quede viva, no hay una sola voz que suene, mientras mi fiel amigo coloca esas rosa azules sobre las piernas de la joven Stark. Ella luce tan sorprendida como cualquier otro en el lugar, todos excepto su hermano, Brandon.
De haber permanecido Rhaegar un segundo más frente a Lyanna, seguro Brandon se ha lanzado sobre él y es que entre su Lord Padre y Lord Arryn han tenido que detenerlo para evitar una catástrofe, sin embargo mi amigo no se ha inmutado frente a ello y se limita a salir de las lizas.
¡Maldita sea Rhaegar! ¿Qué te ha pasado por la mente? Corro deprisa hasta donde sé que estará y es justo que ha llegado cuando yo lo he hecho y sin temor a los dioses lo tomo del brazo y lo llevo dentro de su tienda.
-¿Qué es lo que has hecho?- Pregunto sin comprender nada.
-¿A qué te refieres?- Pregunta Rhaegar sin entender a qué viene mi pregunta - Lyanna me ha dado el valor para seguir, solo le he dado lo que merece-Responde tranquilo.
-¿No entiendes lo que acaba de suceder, Cierto?-Digo sorprendido –Has desatado el caos que intentabas evitar, no solo ofendiste a Elia, los Stark lo han tomado como una ofensa hacia Lyanna y no quiero ni pensar lo que el prometido de ella piensa-
-Dudo que le importe algo de eso- Responde Rhaegar tomando una copa y dando un sorbo –No creo que fuera para tanto, solamente exageras-
-¡¿Qué mierda te pasa por la cabeza?!- Grita Jon Connington entrando a la tienda.
…
Dime que no es verdad.
Es divertido ver esta clase de espectáculos de vez en cuando y olvidarte del resto del mundo y sin duda alguna mi gran amigo Rhaegar, mi Príncipe ha hecho una magnífica interpretación.
Desde mi lugar observo que cabalga y en la punta de su lanza lleva una corona de rosas invernales, me sorprende son una clase de flores difíciles de conseguir, pero aún más me sorprende lo que hace con ellas e ignorando completamente a Elia, sin siquiera una mirada a su esposa va y arroja aquella corona de flores sobre una niña de los Stark.
De acuerdo comprendo que este torneo fuera para mostrar la locura del Rey frente a todos y que todo haya fracasado pero que ahora quiera ganarse los favores del norte con esta actitud me…Enerva, tendrá que responder unas cuantas preguntas.
Salgo de mi lugar de inmediato, incluso golpeo con las piernas a algunos señores y damas que hay a mi paso. Una vez que estoy libre corro hasta la tienda de mi amigo, hay voces dentro, una es la de Rhaegar y otra de Arthur. ¡Dioses! Chismean cuales cocineras.
-¡¿Qué mierda te pasa por la cabeza?!- Digo sobresaltado entrando a la tienda.
-¿Ahora me crees?- Dice Arthur apuntándome.
-¿Qué está diciendo?- Pregunto a Arthur mientras me adentro más hasta llegar frente a ellos -¿Qué clase de mierda te pasaba por la mente cuando decidiste que era una buena idea entregarle las flores a la Stark?-Digo tomando a Rhaegar por los hombros.
-Jon…Cálmate- Pide Rhaegar tranquilamente.
-No hasta que me digas lo que está sucediendo- Ordeno.
-No está sucediendo nada- Responde Rhaegar –Lo están imaginando todos-
-¡Ay por favor!- Dice Arthur levantando los brazos –Díselo de una vez, no entenderá nada si no le cuentas- Dice hacia Rhaegar –Ni siquiera que yo lo sé, lo entiendo-
-¿De qué hablas?- Pregunto a Arthur -¿De qué habla?- Me dirijo a Rhaegar.
-Lo imagina- Responde Rhaegar aun mientras lo sujeto.
-¡Dioses! Admítelo- Ruge Arthur –Te has enamorado de Lyanna-
-¿Quién es Lyanna?- Pregunto confundido.
-La joven Stark- Dice Arthur molesto –A la que le ha entregado las malditas flores-
-¡No!- Digo sorprendido hacia Rhaegar, pero sujetándolo con más fuerza -¿Es cierto? Veme a los ojos y dime que es mentira-Digo viéndolo fijamente.
-¿Qué te hace creer que te lo dirá?- Dice Arthur levantando la voz –Pero lo has visto, el reino entero lo ha visto, vio como ignoraste a tu esposa y coronaste a una joven del Norte- Dice firmemente – ¿Y todo por qué te hace sentir libre? ¿Tendrá que pagar el reino por un simple impulso?-
-¡Cállate Arthur!- Digo molesto –Nadie tendrá que pagar por ello, no dejaremos que eso suceda- Digo soltando a Rhaegar, que tiene un rostro de compasión.
-Gracias Jon- Responde Rhaegar una vez que es libre.
-No sucederá, no, inventaremos algún rumor- Digo más tranquilo –Pero para no dejar cabos sueltos, no tendrás ningún contacto con la joven Stark o con el Norte- Dictamino.
-¡Espera!- Dice Rhaegar alarmándose – ¿A qué te refieres?- Pregunta confundido.
-A eso, no verás de nuevo a la joven Stark, si realmente ella no significa nada para ti, no tienes de que preocuparte- Digo viéndolo fijamente -¿O es que me equivoco?- Digo altanero.
-¿Quieres escucharlo?- Dice Rhaegar firmemente –Entonces presta atención, Ella es…-
…
Las miradas de mundo.
Sin duda el mejor combate que he presenciado en toda mi vida, Brandon incluso lo ha mencionado fue corto pero espectacular según lo escuché.
No puedo creerlo, Rhaegar ganó, siempre lo supe, por mucho que lo haya fastidiado con el hecho de que Arthur ganaría, sabía que él podría lograrlo.
Junto a los que me rodean festejamos el triunfo, yo aplaudo fuertemente, la alegría me invade y el saber que pude ser yo la que le deseó la victoria me hace sentir una dicha impresionante, no hay segundo que pase que mi sonrisa no se haga más grande.
No lo pierdo de vista ni un solo segundo, lo veo recorrer las lizas hasta el final y llegar a uno de los extremos donde ha tomado con la punta de su lanza la corona de la reina del amor y la belleza, me impresiono aún más cuando noto que son rosas invernales las que lleva la corona, seguro ha sacado la idea cuando las mencioné la noche anterior.
Comienza a caminar de vuelta a la liza con el vitoreo del mundo a su alrededor. Desde mi lugar observo de lado a la princesa Elia sonrojarse por el honor que le preside.
Pero entonces y sin inmutarse un segundo Rhaegar pasa de largo a su esposa y sigue caminando apaciguando todo festejo con su mirada posada en un único punto, en mí.
La punta de su lanza, con la corona de rosas invernales colgando está frente a mí. Esto es imposible ¿Me está coronando a mí?
No tengo ni palabras, observo las flores fijamente y luego lo veo a él que me ve con su mirada penetrante, sé que intenta sonreírme, pero es que es imposible dar una reacción cuando el mundo entero nos ve con gestos de sorpresa, clavando sus miradas como si fueran garras. Toda esta presión no deja siquiera que mueva un musculo y es entonces cuando la corona de flores cae delicadamente en mi regazo y notó que aún tienen un poco de escarcha sobre los pétalos.
El silencio es de ultratumba, Rhaegar se aleja mientras aun yo intento entender todo lo que ha sucedido. Nada me ha preparado para esto ¿O sí?
Pero que estúpida he sido, este es el dichoso obsequio que ha mencionado la noche anterior, si tan solo hubiera prestado más atención y no solo…En fin, no pensé en nada más que en mí hasta que:
-¡¿QUIÉN SE CREÉ QUE ES?!-Grita Brandon con furia en la voz, levantándose de su lugar de golpe.
-¡Cálmate Brandon!- Grita Padre levantándose de su lugar.
Para terminar de hacer escándalo, Robert suelta una carcajada tan profunda que es difícil de ignorar.
-¡Es un idiota!- Grita Brandon furioso sin temor –Acaba de deshonrar a mi hermana, maldito hijo de puta será- Dice molesto –Ya aprenderá, le enseñaré que no se meta son los Stark- Dice intentando lanzarse a las lizas, pero siendo detenido por Padre y Jon Arryn.
Aun con toda la disputa, yo no puedo comprender lo que está sucediendo, me percato que aun todas las miradas siguen sobre nosotros y no soy la única, ya que Padre ha gritado:
-¡LLEVENSE A SU HERMANA DE AQUÍ!- Mientras intenta contener a Brandon.
Las miradas y gestos de juicio están sobre mí, nunca en mi vida me había sentido tan asustada y todo es mi culpa.
-Vamos Lyanna- Dice Ned levantándose y tomándome entre sus brazos –Benjen, vamos- Dice llevándome fuera del lugar, aun con los juicios siguiéndome.
Cada mirada que nos sigue quema como el sol, cual fuego de dragón y corta peor que acero Valyrio. Una vez que llego a la tienda junto con Ned y Benjen me quedo estática donde Ned me ha dejado mientras el no deja de dar vueltas en la tienda.
-Ve afuera Benjen- Ordena Ned –No dejes que nadie entre, nadie que no sea un Stark-
-De inmediato- Dice Benjen saliendo de la tienda.
Levando mis manos a la altura de mi estómago y noto que aun llevo en las manos la corona de rosas invernales. Son sumamente hermosas, ese ligero escarchado les da brillo que las hace ver tan vividas y resaltar el color de los pétalos.
Y por primera vez, comprendo que todo esto era parte de su plan, me lo ha dicho, me ha tenido un obsequio y que mejor obsequio que algo que realmente me gusta, mis flores favoritas. Estoy sorprendida con la atención que me ha prestado, yo únicamente le he mencionado que son mis flores favoritas y él ha hecho traerlas del Norte, solo para coronarme. Pinto una sonrisa sin dejar de ver a mis manos, sin percatarme que Ned sigue aquí.
-Lyanna- Dice Ned llamando mi atención haciéndome atender de inmediato -¿Qué es lo que ha sucedido?- Pregunta confundido.
Mi hermano, mi amado hermano esta frente a mi rogando por una explicación, una explicación que no puedo darle, aunque si se lo dijera sé que Ned guardaría el secreto.
-…Yo…- Digo dudando, con voz temerosa-…No sé por dónde comenzar…Nosotros solamente…-
-Lyanna…- Responde Ned con un gesto de confusión.
Pero en ese momento y entrando con un gran alboroto llegan Padre, Lord Arryn, Brandon, Benjen y Robert a la tienda.
-¡BASTA BRANDON!-Grita Padre lazándolo.
-¡Pondré su cabeza en un lanza!- Dice Brandon molesto, pero entonces posa la mirada sobre mí -¡LYANNA!- Grita Brandon abalanzándose sobre mí.
Y con una fuerza impresionante, Brandon me lleva contra uno de los soportes de la tienda, haciéndome tirar la corona al suelo.
-¡¿QUÉ HICISTE?!- Grita Brandon frente a mi rostro -¿Acaso tienes algo con el príncipe?- Pregunta firmemente.
-Brandon me estas lastimando- Digo aterrada.
-¡Brandon detente!- Grita Ned.
-¡CONTESTA!- Ordena -¿SÍ O NO CONOCES AL PRINCIPE TANTO COMO PARA QUE HAYA HECHO TAL COSA?- Grita aun con más furia.
Todos los demás luchan para quitarme a Brandon de encima, pero es imposible.
-¡DILO!- Grita con furia, aterrándome.
-¡NO!- Grito con lágrimas, tanto de dolor como de frustración –Nunca lo he visto- Digo mientras Brandon se aleja y yo me echo al piso a llorar –No entiendo el por qué lo ha hecho…preferiría que nada hubiera pasado- Digo cubriendo mi rostro.
Estuve a punto de revelarle la verdad a Ned, pero he tenido que mentir para salvarnos, no de la irá del mundo si no de los que me rodean.
-No se preocupe mi Lady- Dice Robert inclinándose frente a mí –No volverá a suceder- Dice tomando una de mis manos y besándola con una sonrisa burlona.
Sin pensarlo y con la mano que ha besado, golpeo su mejilla, me levanto tomo la corona del suelo y salgo corriendo de la tienda.
Aun después de todo se atreve a querer ser el héroe del cuento, maldito Robert Baratheon, un día de estos le demostraré de lo que está hecho el norte.
…
El favor del Norte.
Todavía con la derrota de Sir Arthur Dayne, tuvimos que ser espectadores de la cruel derrota de Ser Barristan, sigo insistiendo que el príncipe ha hecho trampa, pero algo extraño sucede cada que lo menciono, al parecer no les parece tan divertido como cuando lo he mencionado la primera vez.
Y ahora, el burdo y aburrido ritual de coronación de la reina de la belleza y el amor, pero, ¿De dónde ha sacado el Príncipe rosas invernales? Vaya lujo ha traído para la princesa Elia.
¡Dioses! De haberme esforzado un poco más sería yo quien estuviera coronando a Ashara, incluso me hubiera robado esas rosas, ¡Demonios!
Muchos de los presentes están tan alocados como yo el día que se presentó el Caballero del Árbol sonriente, pero los que ya estamos fastidiados simplemente nos limitamos a aplaudir amablemente mientras el Príncipe camina hacia su esposa, alardeando con la corona de flores en la punta de su lanza. ¿Pero será estúpido para cabalgar? ¿O por qué no logró detener su caballo frente a su esposa y sigue avanzando? ¿Por qué no se detiene? Los gritos y vítores cesan y finalmente se detiene, frente a nosotros.
Tardo unos segundos en percatarme que es lo que sucede y es que el muy hijo de puta del Príncipe deja caer aquella corona de flores sobre Lyanna. ¿¡QUIÉN CREÉ EL PRÍNCIPE QUE ES MI HERMANA, UNA DE SUS PUTAS!? Ella es una Stark, comprometida y no es una cualquiera como para que venga, le lancen unas flores y haga que todo el mundo la juzgue.
-¡¿QUIÉN SE CREÉ QUE ES?!-Gritó molesto levantándome de mi lugar, furioso.
-¡Cálmate Brandon!- Grita Padre levantándose.
-¡Es un idiota!- Grito furioso –Acaba de deshonrar a mi hermana, maldito hijo de puta será, ya aprenderá, le enseñaré que no se meta con los Stark- Digo con intención de lanzarme a las lizas y seguirlo para borrarle ese hermoso rostro que tiene.
Padre se levanta de golpe e intenta detenerme y de no ser por Jon Arryn que me ha sujetado por la espalda yo ya estaría acabando con la dinastía del Rey. Padre pide a Ned y Benjen que se lleven a Lyanna de ahí, supongo que es lo mejor, no necesita más prejuicios de la gente.
-¡Cálmate Brandon! Dice Padre luchando conmigo.
-Será mejor que lo llevemos lejos- Dice Jon Arryn gritando a Padre -¡Robert!- Dice llamando la atención de su pupilo que no ha hecho más que reír. Todavía me arde más la sangre con ello.
-¿QUÉ TE PASA ANIMAL?- Digo molesto a Robert girándome a su lugar –Acaban de deshonrar a tu prometida ¿Y te causa risa?-Digo furioso –Risa te va a causar cuando te tire los dientes-
Robert ni siquiera se inmuta con mi amenaza y sigue riendo pero con menos intensidad.
-Brandon tranquilo- Dice Robert con pocas risas –Yo no lo veo de esa forma, no creo que el Príncipe haya deshonrado a Lyanna- Dice tranquilo –Solo le ha dado lo que merece, la belleza de tu hermana es envidiable-
-Es cierto Robert- Dice Jon Arryn que ahora no tiene que luchar contra mí-Deberías pensarlo de esa forma Brandon-
Reflexiono por un segundo, es posible que sea cierto y que solo lo haya hecho por su belleza.
-Rickard- Dice Jon Arryn discretamente –Miradas ya hay muchas sobre nosotros ¿Por qué no mejor vamos a la tienda?-
-Será lo mejor- Responde Padre viéndome, indicándome que vaya por delante.
Ya un poco más tranquilo camino entre todos, es cierto el mundo entero tiene su mirada sobre nosotros. Estábamos por salir de la galería cuando he escuchado algo que me hizo hervir la sangre una vez más.
-Seguro el Príncipe lo ha hecho para ganar el favor del norte- Dice un Lord que ni siquiera reconozco.
-¿¡QUÉ!?- Digo girándome hacia él y al sujeto que "Murmuraba" -¡Repita eso Mi Lord!- Digo molesto -¡DIGALO!- Gritó en su rostro mientras él pone un gesto de temor.
-Brandon- Dice Robert alejándome y llevándome lejos-Tranquilo Brandon-
-Le voy a meter el favor del norte por el culo- Digo apuntando hacia el Lord que lo ha dicho -¡EL NORTE RECUERDA! – Grito al salir de la galería.
-Brandon por favor- Dice Padre al llegar a mi lado –Deja de dar espectáculo-
-No es espectáculo Padre- Digo molesto - ¿Qué no has escuchado todas las cosa que dicen de nosotros? ¿De Lyanna, tu propia hija?- Digo levantando la voz -¿Dejaras que hablen de ella de esa forma?- Digo ardiendo.
-Déjalos que hablen- Dice Padre tranquilamente, aunque noto dureza en su voz –Nuestra furia solo les da razones para creer que es verdad-
Aun con lo que dijo Padre mi furia no cesa y al caminar por las tiendas escuché lo peor que pude escuchar, "Disimuladamente" Dos sirvientas hablaban detrás de una tienda sin notar quien se acercaba.
-Escuche que esa niña es la amante del Príncipe- Dijo la más vieja de ellas –El Príncipe más de un día dejo el lecho de su esposa, seguro que estaba con la niña del Norte-
-Es cierto- Responde la más joven –Un día lo vi salir corriendo por las cocinas, seguro que iba a verla-
-¡VENGA Y REPITALO EN MI CARA!- Gritó posándome frente a ellas –DIGA LO QUE ACABA DE DECIR DE MI HERMANA, FRENTE A MI Y SU LORD PADRE- Digo completamente ofendido.
-Lo lamento mi Lord- Dice atemorizada la mayor –Es solo un rumor-
-¡Un rumor!- Digo levantando la voz –Tiene suerte que no arranque la lengua, no quiero rumores que luego se conviertan en chismes-Digo firmemente.
-Ni uno más Mi Lord- Dice la mayor con una reverencia.
-No se hará mi señor- Dice la Joven –Pero si me permite, el mismo día que he visto al Príncipe salir corriendo, también he visto a su hermana correr fuera- Dice viéndome fijamente –Yo solo hablo por lo que he visto- Dice segura.
Esa seguridad me hace desconfiar completamente de Lyanna y ahora mi enfado no es con las sirvientas si no con mi hermana.
-No quiero más chismes- Digo seriamente y caminando molesto hacia la tienda.
Mi paso es veloz y ni siquiera noto quien es que me sigue para cuando lo notó ya he llegado a la tienda.
-Mataré a Lyanna si es verdad- Digo furioso-Y al príncipe de paso-
-No más Brandon-Dice Padre deteniéndome.
-Ya escuchaste a las sirvientas- Digo molesto, pero entonces y Padre también lo nota, hay un guardia viéndonos-Mataré al Príncipe-
-¡BASTA BRANDON!-Grita Padre lanzándome a la tienda.
-¡Pondré su cabeza en un lanza!- Digo molesto recobrándome y en cuando he podido, veo a Lyanna, que estúpidamente aun sostiene las flores en sus manos-¡LYANNA!- Grito lanzándome contra ella llevándola contra uno de los apoyos de la tienda-¿¡QUÉ HICISTE!?- Grito con furia -¿Acaso tienes algo con el príncipe?- Pregunto con firmeza.
Sé que no es forma de hablarme, pero tengo que ser duro para que confíense de ser verdad.
-Brandon me estas lastimando- Dice Lyanna atemorizada.
-¡Brandon detente!- Grita Ned.
-¡CONTESTA!- Ordeno -¿SÍ O NO CONOCES AL PRINCIPE TANTO COMO PARA QUE HAYA HECHO TAL COSA?- Grito con una furia que no es de este mundo.
Siento las manos de todo el mundo sobre mi espalda luchando para alejarme de mi hermana.
-¡DILO!- Gritó.
-¡NO! Nunca lo he visto-Responde con lágrimas y cayendo al piso en cuanto la suelto–No entiendo el por qué lo ha hecho…preferiría que nada hubiera pasado- Cubre su rostro.
Tal vez me he excedido con Lyanna, realmente esta aterrada y yo estoy sorprendido por mi actitud ¿Realmente le he creído más a unas sirvientas que a mi propia hermana? Lyanna nunca sería capaz de hacer tal cosa, ni siquiera he notado lo que Robert le ha dicho y solo he reaccionado cuando ella lo golpea en la cara y sale corriendo, en su camino levantando las flores que han caído al piso con mi ataque.
-Lyanna espera- Grita Ned.
…
Tan solo un segundo.
No soy el gran conocedor de las justas, no soy el aficionado que es Robert para los combates o mi propio hermano Brandon, pero sin duda la interpretación que ha tenido el Príncipe fue magnifica.
El mundo entero festeja a su príncipe, me resigno a aplaudir tranquilamente en mi lugar, me sorprende que Brandon no esté tan eufórico como el día anterior con el caballero del árbol sonriente. Ciertamente la persona más alegre del lugar es Lyanna, supongo que ha disfrutado mucho de las justas.
Lyanna, mi dulce y salvaje hermana, ¿Será que en tu mente pasará el ser un caballero? Pienso con una sonrisa. Serías el mejor que existiera, tu uso de la espada, aunque Padre te lo prohíba y tus dotes de batalla, te harían incluso mejor que Visenya Targaryen, Nymeria y tantas mujeres que han luchado en la historia, pero solamente puedes luchar en tu mente y te conformas con ver a los caballeros en primera fila.
Tu sonrisa sigue tan viva como la de los demás, hasta que el campeón, que es el Príncipe heredero, se posa frente a nosotros, sosteniendo en la punta de su lanza esas flores, esas flores que tanto te definen mi hermana, esas rosas invernales.
Las miradas del lugar están directamente posadas en cada movimiento que hace el Príncipe, hasta que deja caer con gracia y delicadeza la corona sobre las piernas de mi hermana y ahora las miradas recaen sobre Lyanna.
Su rostro no dice nada más que confusión y es que no hay una sola sonrisa en el lugar que nos diga algo diferente. El Príncipe sale sin hacer algún gesto más y cuando la confusión sigue presente es la furia de Brandon la que inunda el lugar.
-¡¿QUIÉN SE CREÉ QUE ES?!-Grita Brandon furioso, casi rugiendo.
-¡Cálmate Brandon!- Grita Padre levantándose.
-¡Es un idiota!- Grita furioso –Acaba de deshonrar a mi hermana, maldito hijo de puta será, ya aprenderá, le enseñaré que no se meta con los Stark- Dictamina, y de no ser por Padre y Jon Arryn que lo han sujetado Brandon estaría siendo apresado por guardias reales en este momento.
Ahora la atención de por lo menos la mitad de los presentes, está sobré el alboroto de Brandon y la carcajada de Robert, pero pocos quedan para ver el gesto de mi hermana, nadie de los nuestros piensa en ella, es por ello que la observo.
Es impresionante como su sonrisa y vitoreo se ha borrado en un solo instante. Observa fijamente las flores que hacen en su regazo yo igual lo hago. Tan azules como el más oscuro de los cielos del amanecer, tan brillantes como el más claro de los lagos y tan hermosas como mi hermana. La escarcha que aun lleva encima la hace aún más especial aún más vivida, las flores más hermosas y extrañas que haya visto en mi vida.
Sumergido en los pensamientos del porqué, ni siquiera noto lo que sucede a mí alrededor sino hasta que Padre grita:
-¡LLEVENSE A SU HERMANA DE AQUÍ!- Grita luchando contra mi hermano.
Las miradas seguían sobre nosotros, miradas simples son las pocas, pero las miradas prejuiciosas siguen sobre Lyanna, ella no merece esto, aun con el honor que le han dado.
-Vamos Lyanna- Digo levantándome, levantándola y rodeándola con mis brazos –Benjen, vamos- Digo comenzando a caminar.
Me percato que Robert sigue carcajeando, clásico de mi amigo o mejor dicho hermano he vivido tanto con él que ya no tengo diferencia. Siempre siendo importuno del momento, haciendo lo que peor viene, las carcajadas no pintaban para este momento.
El mundo murmura mientras camino con Lyanna hacia la tienda, no logro entender porque lleva tanto alboroto unas simples flores, de acuerdo era un honor que le prescindía a la Princesa Elia, pero por…Una extraña situación el campeón ha decidido entregársela a mi hermana, lo cual es extraño.
Es extraño, la belleza de mi hermana no es algo desconocido, el mundo entero lo sabe. Miento. El Norte lo sabe, solo el norte y dudo que más allá de los rincones del mundo lo sepan a gritos como para coronarle reina del amor y la belleza y si no lo saben más allá del Norte ¿Por qué el Príncipe la ha coronado? ¿La habrá visto, será que la conoce, será que se conocen? Ahora una serie de preguntas invade mi mente.
Finalmente hemos llegado a la tienda, con mi mente repleta de pensamientos, pero el ambiente es un silencio total. Dejo a Lyanna justo al centro de la tienda, mientras le ordeno a Benjen salir a vigilar, sin dejar ingresar a nadie que no sea un Stark, no quiero más rumores o pensamientos en mi mente. Además. De tomarlo como una ofensa las personas de Dorne, podrían venir a hacerle daño no solo a Lyanna si no a todos, es por ello que con mayor razón necesito quitarme todas las dudas de la cabeza, necesito poder defender a mí hermana con la palabra, de llegar a ser necesario.
- Lyanna- Digo observándola intentando llamar su atención, mientras ella observa sus lindas flores -¿Qué es lo que ha sucedido?- Pregunto con la esperanza de encontrar una respuesta.
Su penetrante mirada se posa sobre mí, pero esta vez es más delicada, temerosa tal vez, pero dentro de ella hay misericordia.
-Yo…- Responde con nerviosismo –No sé por dónde comenzar…Nosotros solamente…- Dice confundida, intentando decirme algo, algo tal vez más grande que lo que simplemente veo.
En sus ojos se notaba que intentaba decirme la verdad, no creo que simplemente haya un par de flores en todo esté momento. Debo saber la verdad.
-Lyanna…- Digo extrañado.
Justo ella se disponía a seguir hablando, pero este momento se ha visto interrumpido por el gran alboroto y furia que influye Brandon y sin tocarse el corazón o intentar razonar lleva de golpe a Lyanna contra uno de los soportes de tienda, borrando todo intento de descubrir la verdad.
Brandon grita acusaciones contra Lyanna, mientras ella está completamente atemorizada y los demás luchamos por quitarlo de encima de mi hermana.
-¡Brandon detente!- Lucho por detenerlo.
Brandon continua con furia atemorizando a Lyanna hasta que la hace romper en llanto y al liberarla cae al suelo.
-…No entiendo el por qué lo ha hecho…Preferiría que nada hubiera pasado- Dice Lyanna ahogada en llanto cubriendo su rostro en el suelo.
Las dos únicas cosas hermosas que hay en este pequeño pedazo de tierra que llamamos refugio, ahora se encuentran en el suelo. Lyanna llorando contra el apoyo y la corona de flores al centro de la tienda, la imagen es deplorable.
En mi mente prevalece ese momento cuando por tan solo un segundo mi preciada hermana tenía la determinación de contarme la verdad o eso es lo que pasa por mi mente, era cierto en sus ojos había verdad, esa simple palabra, ese "Nosotros" No se referida a los Stark. Pero esa verdad, tendrá que esperar, esperaré el tiempo que sea necesario, esperaré hasta que sea la misma Lyanna quien me lo revele.
Pero sin bien lo he dicho de Robert en el momento menos oportuno actúa.
-No se preocupe mi Lady- Dice Robert inclinándose frente a Lyanna –No volverá a suceder- Dice colocando un beso sobre la mano de ella, sonriéndole.
La tensión del momento, la inoportunidad de Robert y el desagrado de Lyanna hacia él, solo pudieron dar un resultado, en un golpe sobre la mejilla de él, con la misma mano que ha besado.
Me hubiera gustado que todo terminara con ello, pero no y es que con gran agilidad, después del golpe, Lyanna se ha levantado. Tomó la corona de flores y salió corriendo de la tienda.
De inmediato pienso en el peligro y es que no quiero que nadie la dañe, ella no lo merece.
-Lyanna espera- Grito pero es inútil, ella se ha ido.
Intento seguirla, pero Padre me detiene.
-Déjala- Dice Padre colocando una mano en mí pecho.
-Pero Padre- Digo consternado -¿Qué si le hacen daño?-
-¿Quién sería capaz de dañarla?- Pregunta tranquilamente.
-Los Martell- Respondo preocupado conociendo su fama.
-Los Martell, son el menor de los problemas y este gesto no lo tomaron como una traición de nosotros, sino que fue desde alguien en quien confían, el mismo Príncipe- Responde con una afirmación que no había pensado – Y sus heridas son más grandes que la nuestras, no se arriesgarán a hacerlas más grandes, tu hermana estará segura- Dice con una seguridad y tranquilidad impresionante.
-Eso es cierto Ned- Dice Jon Arryn a mi lado – Las miradas están sobre ella, pero las acciones va sobre otro, ella estará segura-
-Además, si alguien se interpusiera en su camino- Dice Robert levantándose sujetando su mentón – Serían ellos lo que estuvieran en problemas- Dice jadeando un poco por el dolor.
-¿Te encuentras bien?-Pregunto a mi amigo.
-Lo estoy, ha sido un golpe duro- Responde moviendo su mandíbula –Lyanna no solo merece ser llamada la reina del amor y la belleza, bien hubiera podido también ganar las justas con un golpe como ese- Dice imprudente –Pero que mujer-
Nadie más que yo presta atención al comentario de Robert, es un acontecimiento que nadie se esperaba, nadie hubiera imaginado que sucediera y no sabemos lo que sucede, solo observamos, ahora es lo que hago, observo los rostros que me rodean. Brandon, ahora no es furia es arrepentimiento, mira hacia arriba posiblemente rogando su perdón. Padre se nota tranquilo, pero no lo está en su mente pasan tantas cosas que las mías parecen tonterías. Y finalmente Benjen el aún está asustado, supongo que por la actitud de Brandon más que por lo que sucedió en las justas pero aun así, su rostro es de temor.
…
¿Verdad?
Ciertamente poético el hecho de coronar a la reina del amor y la belleza, no tan poético sino desastroso cuando el mundo entero posa la mirada junto a la persona de tu lado.
Justo en el momento en que el Príncipe cabalgó de largo ignorando por completo a la Princesa, supe que todo se vendría abajo. Mientras el mundo entero se preguntaba ¿A quién coronará? Yo ya sabía la respuesta, la mirada de él estaba enfocada sobre mi hermana, sobre Lyanna.
El mundo entero se detuvo en el momento en que el Príncipe Rhaegar dejo caer la corona de rosas invernales sobre el regazo de mi hermana, su rostro tan confundido como el de los demás, mientras que el de él no dejaba de mirarla.
¿Será que esto era parte de la complicidad de estos dos? No, de ser así, Lyanna no estaría tan extrañada, aunque bien ha demostrado mi hermana ser una gran actriz, con todos esos juegos que ha montado desde que llegamos.
¿En todo caso, cuál será la verdad? Desde el primero de los días en Harrenhal, Lyanna ha llegado a la tienda cuando la noche ha caído por completo, incluso un día ni siquiera ha llegado, me preocupa lo que hubiera estado haciendo Pero ¿Y si era con el Príncipe con quien ha perdido el tiempo? Tiene bastante sentido, la vez que me ha pedido mi ayuda hablaba tan tranquila de él que me cuesta no creerlo.
Una carcajada de la parte trasera y un grito de furia me hacen salir de mis pensamientos, pensamientos nada gratos.
-¡LLÉVENSE A SU HERMANA DE AQUÍ!- Grita Padre y para cuando me percato tiene sujeto a Brandon quien lucha por zafarse.
-Vamos Lyanna- Dice Ned levantándose tomando entre sus brazos a Lyanna –Benjen, vamos- Dice haciéndome levantar.
Camino detrás de mis hermanos, los cuales no lucen más cuerdos que yo y pintan un rostro de confusión total. Caminando detrás de ellos soy testigo de las miradas que siguen el paso de mi hermana, esas miradas con el juicio de dioses y hombres sobre ella y me es penoso decir, que yo soy una de las miradas.
No me enorgullece decirlo, pero soy yo el único que sabe la verdad, el único que puede asegurar dicha complicidad, no, no lo haré pero esa responsabilidad me pesa como piedras.
Quisiera poder preguntarle a Lyanna la verdad, si confió en mí para contarme la verdad del caballero sonriente, ¿Por qué no me contaría esta? Finalmente llegamos a la tienda, Ned no deja de dar vueltas mientras que Lyanna se queda completamente estática, pero hay algo más y es que mientras sujeta la corona de flores en sus manos, una ligera sonrisa se pinta sobre sus labios, creo que ni siquiera ella es capaza de detectar lo que hace, es tan sutil que solo la persona que es responsable podría notar.
-Ve afuera Benjen- Dice Ned firmemente sacándome de todo pensamiento–No dejes que nadie entre, nadie que no sea un Stark-Ordena
-De inmediato- Digo obedeciendo.
Salgo con premura de la tienda ahora soy quien debe proteger de quien sea que se acerque, pero eso ya lo pude haber hecho. Si tan solo hubiera sido más cuidadoso con Lyanna y si tan solo hubiera atendido más a sus palabras aquel día que me ha confesado la complicidad, todo esto…
-Mataré a Lyanna si es verdad- Dice Brandon llegando aun con furia en su andar –Y al Príncipe de paso-
-No más Brandon-Dice Padre deteniendo su andar.
-Ya escuchaste a las sirvientas- Grita Brandon con furia, deteniéndose al percatarse que hay un guardia viéndonos, todos nos percatamos y es Padre quien hace algo al respecto –Mataré al príncipe-
-¡BASTA BRANDON!-Grita Padre lanzándole a la tienda.
Además de Brandon y Padre, vienen Howland, Jon Arryn y Robert, supongo que ningún daño hará su presencia.
Entro a la tienda siendo el último que ha ingresado y al ver lo que está sucediendo la culpa aumenta. Con la misma furia de antes y sujetando contra uno de los soportes de la tienda a Lyanna, está Brandon, gritando exigiendo respuestas que aunque todos queremos saber, no nos atrevemos a preguntar.
Sin pensarlo me lanzo contra Brandon luchando por que la deje en paz.
Esto no es culpa de Lyanna, mucho menos del Príncipe, todo lo que está sucediendo es culpa mía. De ser más atento y preceptivo hubiera podido evitar todo lo que está sucediendo, yo era el único que sabía desde un inicio, yo conocía la complicidad y aun así permití que sucediera, aun conociendo el peligro que los acechaba, lo permití.
-¡CONTESTA! ¿SÍ O NO CONOCES AL PRINCIPE TANTO COMO PARA QUE HAYA HECHO TAL COSA?- Grita Brandon aun con más furia- ¡DILO!- Ruge.
-¡NO! Nunca lo he visto- Dice Lyanna haciendo que Brandon se aleje y ella sin más cae al piso llorando–No entiendo el por qué lo ha hecho…Preferiría que nada hubiera pasado- Dice cubriendo su rostro.
Yo también hubiera querido que nada de esto sucediera, pero te he fallado mi hermana, creo que todos te fallamos, el rostro de Brandon no dice nada más que arrepentimiento, Ned ni siquiera comprende lo que sus ojos ven.
-No se preocupe mi Lady- Dice Robert inclinándose–No volverá a suceder- Dice con una sonrisa tonta besando la mano de mi hermana.
Con justa razón Lyanna le ha colocado un golpe en la cara, justo antes de salir corriendo de la tienda con la corona de flores en mano.
La preocupación de Ned es real, pero los argumentos de Padre también lo son, dudo que alguien busque hacerle daño a Lyanna en estos momentos, nadie más que nosotros mismos. La furia de Brandon la ha hecho alejarse de aquí, Ned intentaba detenerla, pero todos buscaban la verdad, una verdad que yo conozco ¿Será cierto, será que soy el único que conoce esa verdad a medias?
…
Lo que ha visto mis ojos.
Aun no me atrevía a dedicarle palabra alguna a Lyanna, con solo ver su rostro llegaba a mí aquel rostro triste y destrozado que he visto la noche anterior, justo en el momento que les he arrebatado.
Prometí mi silencio frente a ella, además prometí mi ayuda de llegarse a necesitar, pensé que no sería difícil hacerlo, hasta el momento que las rosas invernales tocaron la suave tela del vestido de Lyanna, ese momento en que todas las sonrisas se borraron. Con cada sonrisa que murió en el momento llegaban segundos de lo que han visto mis ojos la noche anterior.
Las sonrisas que he borrado justo como ahora, los rostros decepcionado que han quedado en su lugar y las miles de preguntas que flotan en el aire, esas preguntas a las cuales solo mis ojos pueden dar respuesta. El mundo entero busca un ¿Por qué? Mi mente responde; Porque se han dado la libertad que ambos merecen, el símbolo de la corona de rosas simboliza más que el favor del Norte o un simple lecho, para el mundo simboliza un sinfín de mentiras, pero para mí, lo que han visto mis ojos es todo menos una mentira, es el más puro sentimiento de este mundo, es amor.
¿Quién esperaría que aquel encuentro en medio del bosque, llegaría a ser tan catastrófico para el mundo?
Las miradas siguen a los dos "Culpables" como el mundo les gusta decirle, tanto al Príncipe y una vez que sale de las lizas permanecen con Lyanna hasta que su Lord Padre ordena su salida. Justo como ahora está sucediendo yo esperaba furia la noche anterior, pero, ¿Queda lugar para la furia cuando el amor lo ha consumido todo, cuando la libertad ha llenado cada vacío en ti o cuando ambos se combinan satisfaciendo tu mundo? Claro está, no lo hay.
Pero ahora las miradas se han quedado sobre nosotros. La sabiduría debería ser algo que pasara de Padre a hijos, pero esta vez, ha quedado más que claro el hecho de que no. Mientras Lord Stark lucha contra las miradas en silencio, intentando retener la furia de Brandon, es su hijo quien busca rumores en cada orilla de este lugar y por otro sitio, Lord Arryn con su infinita sabiduría aconseja salir de ese lugar que solo ajusticia falsamente, pero dejando una deplorable impresión está Robert Baratheon que no ha dejado de reír desde que han coronado a Lyanna. Pero si esto fuera poco, la combinación de ambos hijos hace una terrible situación.
-¿Qué te pasa animal? Acaban de deshonrar a tu prometida ¿Y te causa risa?-Grita Brandon en el rostro de Robert Baratheon –Risa te va a causar cuando te tire los dientes-
-Brandon tranquilo yo no lo veo de esa forma, no creo que el Príncipe haya deshonrado a Lyanna- Responde Robert tranquilamente–Solo le ha dado lo que merece, la belleza de tu hermana es envidiable-
-Es cierto Robert- Dice Jon Arryn -Deberías pensarlo de esa forma Brandon-Responde buscando una solución.
Aun de camino Brandon busca situaciones para no solo golpear a alguien, si no matarlo de ser posible, los que le seguimos luchamos por detenerlo cada vez, hasta que llegamos a la tienda con un falso rumor que unas sirvientas han mencionado. Aunque puede que no sea del todo falso y que la noche que he interrumpido haya sido la última de muchas, pero por mucha que sea la furia de Brandon, mi silencio vale más. ¿Quién soy yo para arruinar los deseos de un Príncipe y una doncella? ¿Quién soy yo para destrozar ese lazo de amor? El deber me hizo arruinarlo, pero el honor me hará arreglarlo y de ser necesario llevarlo hasta mí tumba.
La situación dentro de los muros de tela de esta tienda es peor que la que existe fuera, en este mundo solo hay una exigencia de verdad a base de fuerza. Sin obtener lo que Brandon buscaba, deja a Lyanna que ha tenido que mentir para salvarse de la furia del mundo, pero sobre todo la de su hermano.
Ella es como el agua, fluye y se acopla a su medio, tan letal y peligrosa pero engañosa si se ve en problemas. Ella nunca dejaría ver lo que existe detrás de todo, por más que su familia le ruegue, no lo dirá, no por lealtad, no, por el simple hecho que alguien en este mundo la ha comprendido y complementado.
Y aun demostrando vulnerabilidad, no puede dejar verse débil y es que cuando Robert Baratheon ha colocado un beso sobre su mano, tratando de consolarla que ella lo ha tomado como una ofensa y termina golpeando al ser que intentaba ser gentil aunque con esa sonrisa burlona no ha hecho más que irritarla.
Para aquel que ha tocado el cielo, el infierno es la peor de sus pesadillas, pero para aquel que toda su vida vivió entre pesadillas y su destino es el infierno, un pequeño esbozo de cielo le es su mundo, lo mismo para Lyanna. Ella que su vida entera ha vivido en las sombras y que su destino es vivir el resto de sus días siendo esposa de Robert Baratheon, con la simple atención de Rhaegar Targaryen es más que sufriente, pero eso es más que atención y entre estos dos hombres hay una vida de diferencia entre quien la merece, pero no la puede tener y quien no la merece pero la tendrá.
Es una pena que los dioses recompensen a aquel que no lo merece, aquel que ha tomado a chiste esa prueba de amor.
…
Una risa es la mejor mascara.
Una pena ver la derrota del mejor caballero que los siete reinos hayan visto, una pena mayor ver al caballero más fiero derrotado con tanta facilidad y la mayor pena de todas, verlos derrotados por el mismo hombre, el Príncipe.
No es que tenga algo contra el príncipe, pero no creo que sea tan buen guerrero en batalla, supongo que solo sirve para las justas, en fin que triste forma de terminar un torneo.
Ahora sigue el ya conocido ritual de la coronación de la reina del amor y la belleza, es una decisión difícil, las mujeres de este lado el país son sumamente hermosas, a cualquiera de las presentes adoraría nombrar reina, aunque solo en una tengo puesta al mirada.
Ese hermoso cabello rizado delante de mí, luciendo su encantador vestido azul, ese rostro angelical, ¿Pero que tanto importa eso? Ella es dura y salvaje, justo como me agrada, cuento los días para comprometernos y finalmente tenerla a mi lado.
Por más desprecio que tengas hacia mí, finalmente un día serás mía y esos hermosos labios rojizos quedaran colgados a los míos, aprenderás a amarme, puedo asegurarlo muchas otras cosas más aprenderás también amor mío.
Claro no soy yo quien nombrará a la reina, es el campeón que sin duda nombrará a su dulce esposa dorniense.
Y con los ojos del mundo sobre él y sin temor a los dioses pasa de largo a la Princesa Elia. ¿A dónde se dirigirá? ¿Qué será lo que le pasa a este? ¿Estará tan loco como su Padre?
¿Se le ha botado algo en la cabeza o porque esta frente a nosotros? ¡No! Ni se te ocurra maldito, no coronaras a mi prometida. Y contra todo pronóstico es Lyanna la que ha terminado coronada.
-¡LO VOY A MATAR!- Pienso con furia.
No solo lo mataré, lo haré sufrir tanto que ni siquiera pensará en acercarse una vez más a Lyanna, ni siquiera recordará su nombre cuando termine con ese hijo de puta. ¿Cree que por simplemente ser el heredero al trono de hierro, tiene el derecho de hacer lo que le venga en gana? Es posible que con tu puta dorniense pero no con mi prometida.
El maldito Rhaegar Targaryen, no ha hecho más que reventarme la bolas desde que llegamos a Harrenhal, primero aquel día en la arquería, alejando a Lyanna de mí, después en la búsqueda del caballero del árbol sonriente dudando del brazal que encontré puedo jurar que todo fue un plan que se le salió de las manos, salió mal y cuando lo he intentado atrapar tuvo que borrar toda evidencia para no ser repercutido. Y finalmente hoy coronando a Lyanna reina del amor y la belleza como si fuera una de sus putas, él no la conoce, ni siquiera la ha visto y ¿Solo por su belleza piensa que unas flores le van a gustar? Ella es una mujer de luchas, no de flores, de guerras como la que intentabas evitar y ahora yo mismo te mataré por esa falta de respeto.
Alto Robert, no lo hagas por más daño que haya hecho él es el príncipe, tu un simple Lord, ni siquiera lograrás acercarte lo sufriente como para golpearlo, te mataran en el intento, no vale la pena por unas flores del norte, ella no es suficiente aun.
La furia no la dejaré notar e intentaré que sea le mundo quien se burle de su príncipe. Mi carcajada es fuerte y difícil de ocultar, incluso Jon me mira extrañado. Pero por lo que veo no soy el único que pinta la furia y es el mayor de los Stark el que ha mostrado su molestia ante el mundo.
-¡Es un idiota!- Grita Brandon –Acaba de deshonrar a mi hermana, maldito hijo de puta será, ya aprenderá, le enseñaré que no se meta con los Stark- Grita con intención de lanzarse a las Lizas, pero siendo detenido por Jon y Lord Stark.
Si bien yo hubiera podido detenerlo, no puedo dejar de fingir mi risa, mi mascara.
Mi fiel amigo Ned se lleva a Lyanna fuera del lugar, será lo mejor debe estar completamente afligida por las miradas que le han dedicado, tranquila linda, ya iré a consolarte después. El solo hecho de pensar me hace reír aun más.
-¡Robert!-Grita Jon mientras yo suelto una carcajada más dura y concisa, sé que no está bien visto que lo haga ¿Pero que esperan de mí?
-¿Qué te pasa animal? Acaban de deshonrar a tu prometida ¿Y te causa risa?-Grita Brandon frente a mi rostro encendido en furia –Risa te va a causar cuando te tire los dientes-Grita apretando su puño.
No me causa el mayo miedo en golpe de parte de Brandon y aunque coincido con su furia, no la puedo dar a notar, no dejaré que el mundo crea que un dragón me ha ganado.
-Brandon tranquilo- Digo conteniendo mi risa –Yo no lo veo de esa forma, no creo que el Príncipe haya deshonrado a Lyanna, solo le ha dado lo que merece, la belleza de tu hermana es envidiable-Digo tratando de razonar.
-Es cierto Robert- Dice Jon asistiendo -Deberías pensarlo de esa forma Brandon-Dice tranquilamente razonando -Rickard- Dice discretamente –Miradas ya hay muchas sobre nosotros ¿Por qué no mejor vamos a la tienda?- Sugiere en voz baja a Lord Stark.
-Será lo mejor- Responde Lord Stark asintiendo.
No hay más risas una vez que salimos con dirección a la tienda, solo rumores, falsos y horribles rumores de mi Lady Lyanna, aunque la sirvienta que lo ha dicho podría tomarla cualquier día en mi cama.
Esos falsos rumores solo han enfurecer más a Brandon que avanza con más y más furia cada vez hasta que es lanzado dentro de la tienda por su Lord Padre dado que un guardia observaba en la cercanía. Entro inmediatamente detrás de Brandon que grita cual loco.
-¡Pondré su cabeza en un lanza!- Grita Brandon recuperando la compostura-¡LYANNA! ¿¡QUÉ HICISTE!?- Grita con furia llevando a Lyanna violentamente a una esquina -¿Acaso tienes algo con el príncipe?- Pregunta con firmeza.
Dudo mucho que mi Lady Lyanna sea capaz de algo así, pero la duda me impregna y simplemente permanezco callado.
-Brandon me estas lastimando- Dice Lyanna atemorizada.
-¡Brandon detente!- Grita Ned luchando por quitarle a su hermano de encima.
-¡CONTESTA! ¿SÍ O NO CONOCES AL PRINCIPE TANTO COMO PARA QUE HAYA HECHO TAL COSA?- Grita Brandon tan alto que en los aposentos del castillo debieron escucharlo, pero con tanta furia que las venas de su brazo se resaltan, me temo que de no intervenir, podría dañar a Lyanna y es cuando me lanza a intentar retirarlo.
-¡DILO!- Grita Brandon.
-¡NO! Nunca lo he visto-Responde Lyanna con lágrimas y cayendo al piso–No entiendo el por qué lo ha hecho…preferiría que nada hubiera pasado- Dice cubriendo su rostro.
Es una imagen terrible la que pinta Lyanna, sumida en desesperación, solo puedo hacer una cosa
-No se preocupe mi Lady- Digo intentado reconfortarla con mi presencia –No volverá a suceder- Digo colocando un beso sobre su mano, sonriéndole.
Mi plan no ha salido como esperaba, yo esperaba su aceptación, pero en cambio solo recibo un fuerte golpe en la mejilla de parte de Lyanna que sale corriendo no sin antes levantar su estúpida corona de flores.
-Lyanna espera- Grita Ned.
-Déjela- Dice Lord Stark deteniendo a mi fiel amigo.
-Pero Padre- Dice Ned consternado -¿Qué si le hacen daño?-
-¿Quién sería capaz de dañarla?- Pregunta Lord Stark tranquilamente.
Es cierto quien se atrevería a dañar a la persona que me ha puesto la mejilla colorada. Lord Stark hace entender a Ned que Lyanna no corre ningún peligro y este se tranquiliza.
-Eso es cierto Ned- Dice Jon– Las miradas están sobre ella, pero las acciones va sobre otro, ella estará segura- Dice mientras intento ponerme en pie.
-Además, si alguien se interpusiera en su camino- Digo sujetando mi mentón que me ha quedo un poco adolorido – Serían ellos lo que estuvieran en problemas- Digo jadeando.
-¿Te encuentras bien?-Pregunta Ned amablemente.
-Lo estoy, ha sido un golpe duro- Respondo asegurándome que puedo mover mi mandíbula –Lyanna no solo merece ser llamada la reina del amor y la belleza, bien hubiera podido también ganar las justas con un golpe como ese- Digo intentando aliviar la tensión –Pero que mujer- Digo sorprendido.
-No hablemos más de Lyanna- Pide Ned después de unos segundos.
-Te lo concedo- Respondo bebiendo un poco de vino.
-¿En que estaba pensando el Príncipe al hacer tal…?-Dice Ned sin comprenderlo.
-¿Locura?- Pregunto complementando su pregunta, ya que es incapaz de terminarla –No lo sé mi amigo, pero bien dicen "De tal palo, tal astilla"-
…
¿Y yo soy el loco?
Mi hijo y heredero acaba de vencer al mundo entero, un digno dragón como su padre. Por primera vez en mucho tiempo aplaudo con tanto ímpetu, lo siguiente es la coronación de la reina del amor y la belleza, recuerdo como hace muchos años coronaron a mi hermosa Rhaella, digna de tal título.
¿Lo recuerdas mi Rey? Dicen las voces.
-Como si fuera ayer- Respondo en voz alta –Era muy hermosa, aún lo es-Digo pintando una sonrisa.
Tan hermosa mi esposa, no como la de mi hijo, una dorniense, no es siquiera linda, pero sea como sea, algún día será al reina.
Regresando a enfocarme a mi hijo, digno de la sangre de Valyria, con esa armadura preciosa que cualquier caballero mataría por tener, su cabalgar que haría envidiar al mundo entero. Extrañas flores la que lleva en la punta de su lanza, a tanto años la vista comienza a deteriorarse y no logro notar de que se trata.
Dicha la que tengo yo estando en solitario en la galería de la corte, yo y mis guaridas, he enviado a la dorniense a la galería con los demás campeones. Al final del día le será más fácil a Rhaegar coronarla.
¿Es verdad lo que estos ojos ven con dicha? ¿Es una broma que Rhaegar ha pasado a su esposa y está decidido a nombrar a otras mujer? No sería el primero que lo hace. Me pregunto con ansias a quien nombrará.
Y por fin se detiene, frente a los del Norte y arroja las flores a las piernas de una niña de cabello rizado. Extraño que lo haga, no pienso él porque, ni siquiera se me ocurre, pero mis voces ya han pensado en ello.
-Así se ganará a los del Norte- Dice la Voz a mi oído –Y cuando decida quitarte el trono, ellos le ayudarán-
Me rehúso a pensar que es verdad, no me engañaras esta vez Voz.
-Estas equivocada- Digo en voz baja –El no haría eso-Digo al percatarme que no hay un solo ruido en mi lugar.
Mis guardias me ven consternado, así que de inmediato me acomodo en mi lugar para no levantar sospechas. Las justas han terminado, aunque no el drama que sucede debajo, creo que hay una pelea entre bardos.
-¿Majestad que desea hacer?- Pregunta Sir Oswell Whent.
-Me gustaría retírame a mis aposentos- Digo levantándome –Pero antes quiero ir a ver a mi hijo-Digo comenzando a caminar.
No me importa lo que esté sucediendo en las lizas, se escucha mucho alboroto, pero ¿Qué importa?
Sir Barristan se une a nosotros conforme avanzamos.
-Buen combate Sir Barristan- Digo al estar a su lado –Pero no lo suficiente como para ganar-
-Lo se majestad- Responde Sir Barristan con tristeza.
Después de mucho caminar, finalmente llegamos a la tienda de mi hijo.
-Sir Gerold, anuncie mi llegada-Ordeno al Lord comandante.
Se escucha un gran alboroto dentro de la tienda, solo los dioses saben lo que sucede dentro.
-¡FUERA!- Grita la reconocida voz de Jon Connington desde dentro -¿QUIÉN DIABLOS ES TAN IMPORTANTE COMO PARA INTERRUMPIR ESTO?-
-¡Su majestad, El Rey!- Dice Sir Gerold desde dentro, haciéndome entrar.
-Mi Rey- Dice de inmediato Sir Arthur con una reverencia.
-Alteza- Dice Jon Connington inclinándose.
-Salgan- Pido a los dos que se han inclinado –Salgan todos- Digo viendo fijamente a mi hijo.
Jon Connington se aleja sin dejar de ver a Rhaegar.
-Hablaremos luego- Dice con recelo Jon, apuntando fijamente a Rhaegar.
-¿Acaso ha amenazado al Príncipe?- Digo de inmediato viendo a Jon, claramente bromeo aunque por su gesto creo que no lo nota.
-No mi rey- Responde de inmediato avergonzado –Me disculpo- Dice con una reverencia.
-Bien, ya salgan- Digo haciéndolos aumentar el paso.
-Padre- Dice Rhaegar con una reverencia.
-Hijo mío- Digo abriendo mis brazos acercándome a él –Magnifica tu actuación, no esperaba menos de ti- Digo sujetándolo entre mis brazos.
-Me alegro que te gustara Padre- Responde Rhaegar seriamente.
-Ciertamente eres digno de la sangre de Valyria- Digo comenzando a caminar por la tienda -¿De qué hablabas con Sir Arthur y Lord Connington?- Pregunto.
-Una tontería- Responde mi hijo.
-Me alegro- Digo sin mayor sentimiento - ¿Qué clase de flores eran aquellas que has llevado en la punta de tu lanza?- Pregunto sin más.
-Rosas invernales Padre, son comunes en el norte-
-¿El norte?- Pregunto extrañado -¿Cuándo has visitado el norte?-
-He escuchado mucho al respecto, es todo- Responde Rhaegar bajando la mirada.
-Magnifico…Otra cosa ¿Por qué has coronado a aquella joven?-Pregunto extrañado, ni siquiera sé quién es la niña.
Espero la respuesta de Rhaegar pero no hay ruido alguno y el simplemente desvía la mirada, notándose nervioso.
-Tranquilo hijo mío- Digo sujetándolo una vez más –No estoy molesto por ello-Digo empático-Y no tienes que darle respuesta a nadie más que a ti-
-Te lo agradezco- Responde agradecido.
-Aunque claro, muchos te la pedirán, como tu esposa- Digo viendo por aquí y por allá.
-Es cierto- Responde el bajando la mirada –Es solo que…Ha sido un momento…-
-Muy bonito- Digo llegando frente a el –Muy bonito pero no hagas esas cosas, no frente a quien te quiere destruir- Digo viéndolo fijamente -¿Entendido?- Digo golpeado su mejilla levemente.
-Entendido- Responde él seriamente.
-Bien, ahora quítate esa armadura y ve a ver a tu esposa- Digo antes de salir –Por cierto- Digo deteniéndome antes de salir –Magnifico combate cada uno-
-Gracias- Responde Rhaegar.
Al salir de la tienda veo a cada uno de los guardias con la cabeza pegada a los muros de la tienda y al verme de inmediato toman posición.
-¿Desea ir a sus aposentos alteza?- Pregunta Sir Barristan.
-Así es Sir- Respondo comenzando a caminar –Pero usted y Sir Arthur tómense el resto de la noche para descansar, debe estar agotado tras esa derrota Sir Barristan-
…
Cae a mi gracia.
Este era, sin duda alguna, un día especial para mí, había logrado derribar a cada uno de mis contrincantes y estaba tan cerca de coronarme campeón pero falle.
Tal vez mi lanza no era tan diestra como lo imaginaba o lo era pero pudiera ser que la de él era mejor al final del día, el Príncipe aprendió viendo a los mejores. Tal vez hubiera escogido a un caballo más veloz ¿Qué me garantiza que no hubiera fallado de cualquier forma? De una forma u otra, El Guerrero no me sonrió en esta ocasión.
Pero la tragedia no fue el haber caído en las lizas, la tragedia fue perder y dejar que todo sucediera. Me levanto con honor y me dirijo hacia la guardia del rey, donde es mi lugar, un guardia real no tiene descansó. Es claro el reino entero está contento por la victoria de nuestro Príncipe, lo estoy por él aunque sea yo el que haya perdido.
La bella Lady Ashara Dayne, siempre pensé que sería yo quien ganara y pudiera honrarla con la corona de la reina de la belleza y el amor, pero no. El mundo pensaría que tal honor ahora era propio de la Princesa Elia, pero no.
Llevándose todas las sonrisas del lugar, es ahora Lyanna Stark quien lleva el honor de llamarse reina de la belleza y el amor. Las voces y murmullos del lugar quedan apaciguados, ya no hay nadie que festeje alguna victoria o derrota, simplemente existe el silencio.
El príncipe sale de las lizas sin temor alguno, mientras que la joven Stark está más que confundida, pero hay alguien que me preocupa más, la Princesa Elia.
Su rostro no pinta molestia, que sería de entender. Pero no. Su rostro solo demuestra lo que se espera de ella como siempre, seriedad y compostura, aunque por dentro sé que su dolor es grande.
Me preparo y es que en el público se ha armado un alboroto y Brandon Stark cree que esto ha sido una ofensa para su hermana, por suerte es retenido por su Padre y Lord Arryn, me enfoco en los Stark por un momento pero cuando me percato mis hermanos de la guardia real vienen bajando de la galería con el rey y me uno a la formación.
No sé dónde nos dirigiremos o que será lo que sucede pero caminamos por las tiendas. Los Stark se han ido al otro lado del campo pero desde mi puesto aun puedo escuchar los gritos de Brandon.
Finalmente nos detenemos frente a la tienda del Príncipe Rhaegar y desde fuera podemos escuchar el gran estruendo que hay dentro.
-Sir Gerold, anuncie mi llegada-Pide el Rey haciendo entender al Lord comandante.
No me preocupa lo que esté sucediendo dentro, me preocupa lo que sucede una vez que el Rey entre y se enfrente a Rhaegar, posiblemente lo reprenderá por su comportamiento, solo espero que no pierda la compostura que ha demostrado hasta ahora.
-¡FUERA!- Se escucha un fuerte grito desde dentro -¿QUIÉN DIABLOS ES TAN IMPORTANTE COMO PARA INTERRUMPIR ESTO?-
-¡Su majestad, El Rey!- Dice Sir Gerold desde dentro.
Pasan unos segundos y de dentro salen Sir Arthur y Jon Connington, con un rostro de espanto dedicándose miradas entre ambos.
-¿Y bien?- Pregunta Sir Gerold -¿Qué sucedido?-
-Ehh…- Dice Sir Arthur dudando –No podría definirlo con certeza- Dice completamente extrañado.
-El hablará- Responde Jon Connington –Lo haré hablar de ser necesario-
-¿Qué más quieres que te diga?- Pregunta Arthur a Jon –Ya lo has escuchado de su boca-
-No es suficiente- Responde Jon.
Nadie entiende a que se refieren estos dos, pero todos estamos atentos a su conversación hasta que otro hermano nos hace percatarnos de algo.
-¿Cuándo fue la última vez que el Rey y el Príncipe estuvieron solos?- Dice Sir Jonothor Darry –Propongo que con fines de seguridad espiemos un poco la conversación- Sugiere disimuladamente.
Los de la guardia real nos vemos un poco tímidos al respecto, pero hay alguien que no lo está.
-Opino lo mismo- Dice Jon Connington de golpe acercándose al muro de la tienda-No le dirá nada que no me haya dicho a mí- Dice en voz baja pegando su oreja a la tela.
-¡Dioses Jon!- Dice Sir Arthur –Es el rey-
-Podría ser El Padre, Guerrero, Herrero y no me importaría- Responde Jon, pero pintando un rostro de sorpresa –Esto está bueno-
-¿Qué dicen?- Pregunta Sir Oswell.
-¡Shh!- Dice Jon escuchando -¿Qué esperan? Escúchenlo ustedes mismos-
No pasa ni un segundo para que todos estén escuchando al conversación que sucede dentro, por una parte me siento mal, pero si lo vemos desde el punto de vista de la seguridad, es por ello que escucho, ¡Por favor Padre, perdóname!
Pensé que sería una conversación catastrófica, pero no se escucha nada y lo poco que se percibe es irrelevante.
No lo notamos pero de un momento a otro el Rey ha salido y nosotros espiando la conversación. De inmediato regresamos a la formación. Por fortuna el Rey se nota tranquilo y alegre el día de hoy.
-¿Desea ir a sus aposentos alteza?- Pregunto siendo el primero al lado del Rey.
-Así es Sir- Responde con bastante calma el Rey comenzando a caminar –Pero usted y Sir Arthur tómense el resto de la noche para descansar, debe estar agotado tras esa derrota Sir Barristan- Dice haciéndome detener en seco.
Dedico un mirada de extrañes a Arthur, esta tan confundido como yo, pero de inmediato Lord Connington lo ve.
-Es muy amable alteza, pero no me encuentro agotado, incluso podría hacer guardia el resto de la noche- Respondo.
-No será necesario Sir Barristan, ínsito en prescindir de sus servicios por la noche- Responde sin dejar de caminar –Descanse Sir Barristan, Sir Arthur partiremos mañana para la capital-
-Entendido Majestad- Respondemos ambos al unísono.
De inmediato Arthur regresa junto con Jon a la tienda del Príncipe. Camino de casualidad por fuera de ella y de inmediato escucho un:
-¡FUERA DE AQUÍ!- De parte del Príncipe.
De dentro salen corriendo Sir Arthur y Jon Connington.
-Te dije que no le preguntaras de ello- Dice Arthur golpeando a su colega.
-Se lo ha tomado a mal- Responde Jon –Ven bebamos un poco de vino-
Ambos hombres se alejan, pero yo no puedo permitir que algo le aflija al Príncipe, no solo es el heredero al trono, es mi amigo. Con temor me adentro en la tienda.
-Les dije que se fueran- Dice el Príncipe seriamente sin darme la cara.
-Lo siento Majestad- Digo temeroso, pero no lo doy a notar
-Sir Barristan- Dice apenado girando hacia a mí -¿Qué hace aquí?-
–Me ha alarmado ese grito que ha dado-Respondo sinceramente –Solo quería asegurarme que estuviera bien y recordarle que puede confiar en mi de ser necesario- Digo firmemente.
-Lo estoy Sir Barristan- Responde con una sonrisa sin chiste –Le agradezco por su confianza, pero por el momento solo quiero estar a solas-
-Como usted ordene- Digo dando una reverencia y saliendo.
Nunca había visto tal miseria en el rostro del Príncipe como lo he visto en este momento, pero si su majestad desea soledad, la tendrá. Esa tristeza, miseria o como quiera llamarle en su rostro solo tiene un responsable y soy yo. Sí tan solo hubiera sido más firme o mi caballo más veloz, todo este malentendió no se hubiera provocado, solo espero que no cause mayores problemas en un futuro, solo lo espero. Pero si tan solo hubiera sido más fiero, sería Ashara Dayne quien llevara la corona, sin causar molestia en los dioses.
…
Lo que debería ser mío.
Como quisiera que todo fuera un sueño, un tonto pero atemorizante sueño, pero no lo es. Primero ver derrotado a mi dulce Brandon Stark, después a mi hermano ¿Y todo para que Rhaegar ganara? En fin me alegro por él se lo ha ganado con sus habilidades y el honor que Elia se ha ganado es increíble.
Mientras Rhaegar toma las corona en la punta de su lanza, Elia se nota completamente nerviosa y emocionada, no lo da a notar frente a los demás, pero a tantos años ya noto cuando lo hace.
Aún recuerdo su emoción años atrás cuando me contó que la prometieron con el Príncipe de los siete reinos, ella gritaba y pataleaba de emoción, ella solía hacer eso con todo y su fragilidad, su emoción se notaba a millas, pero ahora ese brillo se va borrando lentamente y su emoción no va más allá de aplaudir en su lugar con gracia y esbozar una ligera sonrisa.
Pero los viejos hábitos nunca mueren y detrás de esas sonrisas hay ligeros gestos que quieren convertirse en gritos, pero no lo hacen, aunque sus ojos se cristalizan.
Los gritos van bajando conforme Rhaegar se acerca a Elia, igualmente ella cada vez es más reservada.
Y todo pasa en un segundo, en un segundo las sonrisas del lugar se borraron, en un segundo los gritos y todas las voces han muerto y en un segundo el brillo de Elia ha quedado reducido a una pequeña brasa. Pasando de largo y sin prestar atención va Rhaegar aun con la corona en la punta de su lanza, ignorando por completo lo que sucede a su alrededor.
No, no puede ser. Giro ligeramente para ver a mi amiga, a mi gran y fiel amiga, que con esa pequeña brasa de brillo no quita la esperanza que su esposo regresará, lo ve consternada, asustada, con pavor de lo que sucederá. Regreso la mirada para ver lo que sucede a la cercanía ya que Rhaegar se ha detenido frente a los Stark de Winterfell y estirando su lanza sobre la joven Lyanna, le indica que la corona como reina del amor y la belleza.
No soy la única confundida y consternada en este punto, el mundo entero lo está, pero hay alguien que no está confundida, está herida y es Elia, que sujeta fuertemente mi mano cuando él deja caer las flores sobre la pequeña norteña.
Con un movimiento conciso Elia toma mi mano con firmeza, sin perder de vista lo que sucede frente a nuestros ojos. Intentando confortarla tomo su mano dentro de las mías, pero su dulce corazón no se rompe por completo o por lo menos no lo da a notar y solamente mantiene la compostura, no como Brandon que ha comenzado a hacer un escándalo.
Elia es demasiado dulce para el mundo que la rodea y muestra de ello es cuando Rhaegar ha pasado de regreso frente a nosotras y Elia solo se ha limitado a bajar la mirada yo por otro lado, le dedico una mirada de odio y furia que no me importaría que me quemaran viva, acaba de deshonrar y pisotear el nombre de mi Princesa, en Dorne lo pagaría con su muerte.
-Regresaré a los aposentos- Dice Elia levantándose en cuanto todo el espectáculo ha regresado –Por favor sean amables y permítanme ir a solas con Ashara- Pide amablemente.
-Como lo ordene- Dicen las demás mientras yo avanzo detrás de ella.
El silencio y las miradas están sobre Elia, con cada paso que da con la cabeza en alto, digno de admirar, el mundo la ve y juzga de una forma diferente, pero soy una dama como para golpear a los que han mencionado atrocidades de ella.
Caminamos por una parte solitaria del castillo, cuando por primera vez en todo este tiempo Elia me dedica palabra.
-Y creía que una niña del Norte no haría daño- Dice bajando la mirada –Creí falsamente en su inocencia y ahora el mundo me ve como "La que no es suficiente mujer como para complacer a su esposo"- Dice levantando su mirada, intentado contener sus lágrimas.
-¿Y si ella no ha sido la culpable?- Pregunto delicadamente -¿Qué culpa tiene el suelo de humedecerse cuando llueve? El existir no es un delito- Digo una vez que hemos llegado a los aposentos.
-Es cierto- Responde Elia recapacitando –Ella no es la culpable- Dice comenzando a llorar abiertamente – ¿Soy yo la culpable?- Pregunta con lágrimas – ¿Soy culpable de no ser amada'? Yo lo intento, te juro que lo hago ¿Qué es lo que estoy haciendo mal? –Pregunta ahogada en tristeza.
-No, no haces nada mal- Respondo tomando sus manos –Elia, no es tu culpa lo que ha sucedido, no eres una mala mujer, no eres una mala esposa- Digo viéndola fijamente –Solo eres culpable de vivir en un mundo donde tu dulzura no tiene lugar, eres mucho más de lo crees que eres y si a alguien tenemos que culpar sería a Rhaegar –Digo seriamente –No hay nadie más que merezca la culpa-
-Es cierto- Responde Elia limpiando sus lágrimas.
-¿Lo ves?- Digo sonriéndole –Ahora, no vuelvas a permitir que nadie te vea por algo que no eres- Digo cambiando mi gesto a seriedad –Eres Elia Martell, Princesa de Dorne, futura reina de los siete reinos, así que por una vez en la vida, demuestra tus raíces, demuestra que eres tan fiera como cualquiera de tus antepasados- Digo viéndola fijamente- Las mujeres de Dorne han derrotado una y otra vez a los Targaryen, que esta no sea la excepción-Digo mientras ella recupera la compostura en la silla.
-No lo será- Responde viéndome seriamente –No me verás caer esta vez- Dice firmemente.
-A eso me refiero- Respondo levantándome ya que se han escuchado tres golpes sobre la puerta –Y si me permites darte un último consejo- Digo amablemente. Viendo fijamente a mi amiga que atiende –Regresemos cuanto antes a Dragonstone. Una vez que estemos lejos ¿Qué importarán los rumores?-Digo atendiendo la puerta.
En la puerta esta posada la dama que cuida a los niños, como siempre le permito el paso y con esos veloces pasos Rhaenys corre hacia su Madre.
-Mami- Grita Rhaenys llegando a las faldas de Elia -¿Por qué lloras?- Pregunta consternada.
-No es nada mi estrella- Responde Elia dulcemente limpiando su rostro –Ha sido algo que ha entrado en mi ojo-Dice mientras sujeta en brazos a Aegon.
La alegría de Elia es sin duda, sus hijos, y lo demuestra pintando dulzura y cariño en su rostro al verlos frente a ella.
-Vamos Rhaenys, dejemos que tu Madre alimente a tu hermano- Digo extendiéndole mi mano a la pequeña.
-No será necesario Ashara- Responde Elia haciéndome entender –Deberías aprovechar esta noche, regresaremos a primera hora mañana a Dragonstone, será mejor que disfrutes la velada- Dice viéndome fijamente con una sonrisa de cómplice –Las oportunidades no se dan dos veces, no como esas-
-No quiero dejarte sola- Respondo sin mucha salida.
-No estoy sola- Responde Elia sujetando a Aegon y Rhaenys –Anda, ve y disfruta-
Salgo de la habitación sin más que decir, se lo que debo hacer, aunque en el fondo me pesa la tristeza de Elia, ella no merece el mundo que le rodea.
…
Continuará.
Nota:Aquí están los chismes y rumores que querían, bastante caos han desenvuelto.
No quería arruinar la sorpresa, pero si aún tienen duda, aquí va el orden de las perspectivas:
Lo habría logrado, había vencido, había ganado. Rhaegar Targaryen.
El caos que no comprende. Arthur Dayne.
Dime que no es verdad. Jon Connington.
Las miradas del mundo. Lyanna Stark.
El favor del Norte. Brandon Stark.
Tan solo un segundo. Ned Stark.
¿Verdad? Benjen Stark.
Lo que han visto mis ojos. Howland Reed.
Una risa es la mejor mascara. Robert Baratheon.
¿Y yo soy el loco? Aerys Targaryen, Alias El Rey.
Cae a mi gracia. Barristan Selmy.
Lo que debería ser mío. Ashara Dayne.
Espero entendieran todas.
Se estarán preguntando "¿¡Dónde está la perspectiva de Elia!? Tranquilos, no pierdan la calma, por eso hay un "Continuará" Ella merecía un capítulo completo.
¿Qué les ha parecido el capítulo? ¿Largo? Lo sé, pero no he podido parar una vez que he empezado y simplemente me he dejado llevar. Por cierto si quieren alguna perspectiva que no hice, díganme y la tendrán. (Sí esto no es amor, no sé lo que será)
Yo los leeré en el siguiente cap. Que tendrá la misma temática. Un beso.
-Lilo Ny.
