Capítulo 12
"Conversaciones que duelen…"
April Pov.
Unos golpecitos en la puerta seguidos de un "Arriba April… o llegarás tarde" fueron los primeros indicios que un nuevo día había comenzado, me levanté con mejor ánimo y luego de ducharme y meter en mi bolso mis libros correspondientes, bajé las escaleras para encontrarme con Bella preparando el desayuno, ya se hallaba vestida.
-Hola cielo… ¿Has amanecido bien hoy?- asentí a modo de respuesta y me senté en la mesa luego que ella me lo indicara mostrándome el plato de waffles que se hallaba sobre esta, comencé a comerlos y ahí pude darme cuenta del apetito que traía, ya que no dejé ninguno en el plato.
-Hoy… ¿Irás a dejarme tú o… no lo sé… Edward… o me debo ir sola…?- titubeé cuando terminé de comer.
-Por hoy seré yo… debo ir luego donde Alice, esa pequeña demonio- farfulló para sí, pero lo bastante alto como para que la escuchara, me reí de su actitud.
-Eeh… Bella, lo he estado pensando…- comencé y ella prestó atención a mis palabras, ambas estábamos sentadas alrededor de la mesa.- En Boston… solía tener una bicicleta, con ella iba a todos lados… pero luego de… tu sabes… la perdí y quería saber… quería saber si ustedes… si la podían recuperar…- bajé la mirada avergonzada, me cargaba pedir cosas y mucho más a Edward y Bella, quienes ya tanto me habían dado.
-Iremos por ella- la voz de Edward me sobresalto y sentí mi rostro arder Bella me miró sonriente.
-¡Claro! La buscaremos o si no… compraremos una para ti- negué rápidamente.
-No, no, no… no quiero que gasten- agregué en un murmullo. Edward se sentó a mi lado.
-Mírame- dijo con voz ¿Severa? – Todo lo que gastemos en ti está bien… eres nuestra hija ahora… y los padres dan en el gusto a los hijos cuando pueden… nosotros podemos… aparte… eres la primera y eso te hace ser especial…
-Edward tiene razón… solo danos en el gusto, solo déjanos ser tus padres- miré a Bella y luego bajé la mirada.
-Miren… ya los quiero mucho, pero… pero me es difícil esto… ¿Tanto cuesta comprenderlo?- pregunté aireada, ambos me miraron sorprendidos.- No quiero ser falta de respeto ni nada, pero ¡Es la verdad! ¡No puedo olvidarme del pasado como un bebé olvida a su madre luego de ser adoptada! Mi memoria es más fuerte y… lo siento, es la verdad…- Edward asintió sin embargo Bella salió de la habitación y pude escuchar un sollozo lejano.- Lo sien…
-No lo sientas… es la verdad… pero April, la verdad muchas veces duele- Edward me medio sonrió y luego salió de la cocina en dirección donde la que suponía seguiría a Bella.
Lavé la loza que ocupamos y subí a mi habitación recriminándome por tener una boca tan grosera, no en el sentido de palabras, sino en el respeto, nunca debí haber dicho eso y ahora por mi culpa Bella lloraba en su habitación.
-Eres una estúpida April, tú y tu bocota- me auto regañé y después de hacer mi cama me tiré sobre esta, al parecer hoy llegaría tarde a clases.
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Bella Pov.
"No puedo olvidarme del pasado como un bebé olvida a su madre luego de ser adoptada" las palabras sonaban en mi cabeza una y otra vez, había subido a la habitación luego que April terminara de hablar y cerré la puerta con llave, me tiré sobre mi cama y lloré en silencio, a los pocos minutos sentí que alguien golpeaba la puerta.
-Bella… soy yo ¿Puedes abrirme amor?- era Edward, la pensé en responderle que no, pero no sería mala con él al fin y al cabo, también estaba sufriendo. Me levanté y abrí tal como él lo había pedido, lo encontré apoyado en la pared aun con su traje de noche. – Amor… -me volteé y volvía a la cama mientras el cerraba la puerta luego de entrar.
-Es verdad lo que dice Edward… puede parecer una niña mal agradecida, pero al fin y al cabo es verdad… ella tiene la razón, nunca podrá olvidar a sus padres antiguos sin embargo ya nos había olvidado a nosotros- lloré más fuerte y mi esposo me abrazó, recargué mi cabeza en su pecho y lloré un poco más.
-Lo sé… pero ¿Qué harías tú en su caso? Al parecer ha sacado el mal gusto por los regalos… el mismo mal gusto que tú tienes. – estaba triste, pero aun así logré reírme, Edward decía la verdad.
-¿Sabes que te amo?- le dije acercando mis labios a los suyos, el solo asintió y luego los unió en un suave y delicado beso.
-Yo hasta el infinito amor… y no quiero que sufras… ya está aquí… ya la tenemos de vuelta con nosotros, no dejes que el pasado vuelva a atormentarte – asentí juntando nuestras frentes.
-Intentaré no hacerlo- respondí y tras ver la hora me levanté de la cama.
-¿A dónde vas?- preguntó mi esposo y yo me giré cuando ya iba por la puerta.
-No creerás que dejaré que falte a la escuela- rió ante mis palabras y salí de la habitación para dirigirme a la de mi hija, tome aire y luego lo vote lentamente antes de tocar.- April… vamos, debes ir a la escuela.
-Está bien…- respondió desde dentro de la habitación.
-¿Estás enojada?- su voz rompió el silencio que se propagaba en el auto desde que habíamos salido de casa.
-No…pero sí dolida- respondí sin dejar de mirar la carretera.
-¿Me llevarás a la escuela o a otro lado? Este no es el camino- su voz sonó apagada y podía sentir su mirada sobre mí, sin embargo seguí manejando. – Okey, no respondas, nadie te obliga en verdad…
- No es eso, solo que ¿Para qué preguntas, si ves que no voy por el camino que lleva a tu escuela April?- la actitud de la adolescente me estaba molestando, para que mentir, pero luego de responderle de esa forma me sentí horriblemente mal. – Mira yo… lo siento…
-Da igual- miraba por la ventana y enojada conmigo misma miré a la carretera.
-No da igual… solo que me cuesta… me cuesta ser madre… - dije mientras me estacionaba en un parque alejado al que habíamos llegado. Paré el auto y la miré.- Hoy cambiaremos la pequeña rutina.- sonreí.
-Ya veo- ninguna expresión ocurrió en su rostro y se bajo al mismo tiempo del vehículo cuando yo lo hacía.
Caminamos en silencio hasta llegar a una de las bancas.
-¿Por qué venir aquí si donde vivimos hay bastantes? –preguntó luego de unos minutos.
-Porque ahí Edward puede seguirnos y no quería que lo hiciera- me miró con sorpresa y yo continué.- No te mentiré diciendo que lo que me dijiste hoy no me dolió… pero…
-Sé que fui una tonta, no medí mis palabras, nunca lo hago y si realmente me has traído acá para decirme que me darán de vuelta al orfanato. Hazlo, no lloraré si lo hacen… porque yo me la busqué – me quedé sin palabras en la boca, yo no la había traído aquí para decirle que la devolvería ¡POR NADA DEL MUNDO LO HARÍA! Solo quería conversar con ella… no seré psicóloga pero al menos puedo darle la confianza para que ambas nos apoyemos la una a la otra.
-¡Hey! Yo no te he traído para decirte que te devolvería, no pretendo hacerlo nunca ¿Está bien?- asintió bajando la mirada avergonzada. Puse mi mano en su mentón y levanté su rostro.- Solo te he traído aquí para comentarte que puedes confiar en mí y si alguna vez tienes algún problema… que no quieres que Edward se entere… solo debes pedirme que salgamos a algún lado- vi como iba a protestar pero la hice callar.- April… desde que tengo quince años que he soñado con ser madre… desde que perdí a mi hija y ahora tu llegas y eres como una nueva esperanza para Edward y para mí… no te niegues a todo lo que te demos, porque lo hacemos con amor… y ponemos toda nuestra parte para poder hacerlo.
-Pero es mucho pedir… quién querría ser madre o padre de una niña que es huérfana y para peor, mató a su amigo.
-¿Es qué no recuerdas lo que te dije anoche? – la regañé. – Tú no tuviste la culpa April… las cosas ocurren y debes seguir viviendo, fíjate en tu presente, no te preocupes ni del pasado ni del futuro… déjanos vivir el presente contigo April… solo déjanos ser tus padres… no pido nada más y sé que Edward tampoco – pude ver como sus ojos se llenaban de lágrimas y me sentí culpable, el haberla traído aquí había sido una mala idea.
-Me es difícil… y… lo siento, quiero que así sea… pero… cuesta- lloró me acerqué para abrazarla y dejé que llorara por un largo tiempo. Cuando su llanto cesó, hice que nos separáramos, limpié sus lágrimas con mi pulgar y la miré sonriente.
-Cuenta con nosotros mi vida.
Nos quedamos el resto del día en el parque, solo nos movimos al centro comercial en las horas de comida, recibí muchas llamadas de Edward preocupado, pero intenté calmarlo con un "Estamos bien" a lo que él respondió que estaría con Emmett para cuando volviéramos.
Se podría decir que fue un día "madre e hija", dado que conocí más de ella y pude enterarme de todas las cosas que le gustaban, como que era una fanática del chocolate y que su color favorito era el azul, algo que me sorprendió, pero me hizo sonreír al pensar que hablaba conmigo misma…
