Espero que disfruten este capítulo, al igual que yo al escribirlo.

Aquella mañana había sido perfecta, Seimei había insistido para que Ritsuka los acompañara al evento.

-¿Te divertiste, Rit-chan?-

-Si, mucho-

-Me alegra, para la próxima iremos al parque de diversiones.-

-Si, quiero subirme a la rueda de la fortuna contigo, nii-san.-

-¿Y qué pasara con Shuichi?-

-Él subirá con nosotros.-

-Si, ya que pronto será de la familia-

-Seimei, ¿crees qué tu oka-san lo tome bien?- pregunto angustiado Shuichi.

-No estoy seguro, sabes que ella no esta bien, pero no te preocupes, nada impedirá que nos casemos Shu-chan- deposito un dulce beso en sus labios.

Ritsuka se sintió un poco apenado pro haberlos visto, y aparto la vista de ellos.

-Seimei, Rit-chan esta aquí- alego algo apenado.

-Él también te quiere, ne Rit-chan-

-Sssssiiiiii-

-¿Qué piensas, pronto voy a ser tu cuñado?-

-No, serás mi nii-san- "aunque ya lo eres" pensó contento Ritsuka

-Tienes razón, seremos hermanos-

Ritsuka estaba emocionado, esperaba que su oka-san recibiera bien a Shuichi, al igual que él, pero no pudo evitar también sentirse un poco nervioso, no sabia como reaccionaria su madre, se tranquilizo al ver a su hermano darle confianza a Shuichi tomando la mano de su amante, entrando a casa la casa, la cual se. Siempre se encontraba en orden, encontraron a su madre en la cocina.

-Tadaima oka-san-

-Oh Seimei, amor, que bueno que ya llegaste, siéntate, pronto estará la comida.-

Ritsuka no podía evitar sentirse triste al saber que su madre no lo quería de la misma forma que a Seimei, siempre trataba de complacerla, de ser el hijo perfecto, pero nada funcionaba, le dolía cuando su madre decía que él no era su Ritsuka.

-Si, solo que hoy también vino Shuichi.-

-¿Qué?- su madre volteo molesta, su mirada se encontraba perdida, cuando enfoco a Shuichi todo estallo.

-¿Qué haces aquí?, tu maldito demonio, tu que quieres alejar a mi Seimei de mi.-

Seimei, siempre era Seimei, su madre ni siquiera notaba su presencia, su único hijo era Seimei, le dolía, le dolía mucho la verdad, su madre solo pensaba en su hermano, y él nada podía hacer.

No sabía que hacer con toda la confusión, su madre gritaba histérica contra Shuichi, quien no reaccionaba a nada, mientras su hermano trataba de calmar a su madre, pero se encontraba tan alterada que arrojo un cuchillo contra Shuichi, haciéndole daño, Ritsuka vio el semblante triste de Seimei, al ver a su koibito triste, no le gustaba ver así a su hermano, lo importante era sacar de ahí a Shuichi.

-Vamos nii-san, salgamos de aquí- su madre había notado al fin a Ritsuka, provocando que se alterara más.

-¿Quién eres tu?, ¿Dónde esta mi Ritsuka?- comenzó a arrogar todo lo que tenía a su alcance.

Ritsuka bajo la cabeza tristemente, mientras sus ojos se nublaban por las lagrimas "ya lo sabía, sabía que no me quería, aun así ¿porqué duele tanto?" se perdió en sus pensamientos, no escuchaba nada de lo que pasaba, el dolor era tan intenso, se sentía desfallecer, pero no, no podía, su hermano era la única persona que se preocupaba por él, no podía permitir que nada le pasara, la voz de Shuichi lo hizo despertar.

-Ritsuka, vamos debemos buscar ayuda, para Seimei- hablo entrecortado.

-Seimei, tenemos que volver- se soltó de Shuichi, se encontraba un poco desorientado, pues no se había dado cuenta que Shuichi lo había sacada, sin que él se diera cuenta, después de correr unas calles se ubico, y corrió hasta su casa.

Al llegar todo el pasillo se encontraba cubierto por pedazos de cristal, su madre se encontraba llorando desesperadamente, se acerco lentamente para no alterarla, Seimei no se encontraba ahí, se preocupo al no verlo.

-Seimei... no te vayas... porque...- sollozaba, a Ritsuka se le partió al ver a su madre en aquel estado, se acerco y se puso frente a ella, no pudo evitar acariciar sus cabellos, después de todo era su madre, alzo la vista y contemplo un rato a Ritsuka.

-Seimei, Seimei, has vuelto- se lanzo a abrazarlo, Ritsuka correspondió el abrazo, frotando la espalda de su madre para tranquilizarla, mientras unas silenciosas lagrimas escapaban de sus ojos.

-No me dejes Seimei, quédate a mi lado.-

-No lo haré, aquí me quedare-

-Ritsuka- escucho la voz de Seimei, trato de voltear, pero su madre se lo impedía, Seimei se acerco cautelosamente.

-Ritsuka, ¿qué haces...- pero no termino pues Ritsuka le pedía que se callara al posar uno de sus dedos sobre sus labios.

-Ve con Shuichi, él te necesita, no esta muy lejos de aquí, se encuentra muy mal- hablo bajo, para no alterar a su madre.

-Pero, tu... debemos irnos, ella se encuentra desquiciada, es peligroso quedarnos-

-Es nuestra madre-

Seimei dejo escapar un suspiro – Yo también me quedo-

-Ve por Shuichi, él te necesita, sino vas pronto él-

-No te dejare solo con ella- alzo la voz.

Su madre volteo a ver a la persona que la abrazaba.

-TU NO ERES MI SEIMEI- empujo a Ritsuka, tomo un cuchillo que se encontraba cerca y ataco a Ritsuka, haciéndole un corte en el brazo.

-RITSUKA VETE- tomo a su madre con fuerza

-Seimei, es nuestra madre-

-Esta loca-

-Vete, ve con Shuichi... Ritsuka ¿qué demonios te pasa?-

Las lagrimas corrían libremente por el rostro del pequeño –Él te necesita... a mi... nadie me necesita- Seimei soltó a su madre al escuchar a Ritsuka, la sorpresa le hizo cometer un grave error. Su madre se lanzo furiosa contra Ritsuka, quien no evito ser el blanco de su ira, obteniendo varios cortes profundos por todo su pecho, Seimei al fin reacciono y protegió al pequeño, dándole la espalda a su madre, para abrazar a Ritsuka.

-No digas eso Ritsuka, yo te necesito- rompió el abrazo para encarar a su madre, quien cegada por el odio ataco a Seimei, para sorpresa del mayor, cortando la yugular de su hijo, la presión de su corazón causo que su sangre saliera con gran presión, yendo a para a las paredes. Ritsuka vio desplomarse el cuerpo de Seimei, desesperado trato de detener el flujo de la sangre, poniendo sus manitas en al herida mortal, pero todo fue en vano Seimei estaba muerto, lo único que logro fue que su cuerpo se cubriera con la sangre del mayor, mezclándose con la suya.

-Él te necesitaba-

-... NNNOOOO SEIMEI-

Ritsuka miro nuevamente a su madre, pro sus manos Coria sangre "ahora ella me querrá, ahora que Seimei..." no creía lo que estaba viendo, se le hizo eterno aquel momento, su madre observaba sus manos, las cuales temblaban.

-Yo...yo... Seimei- se dejo caer, miro nuevamente sus manos, y se percato del cuchillo, lo miro unos instantes y lo clavo en su pecho, cayendo al momento su cuerpo inerte. Ritsuka no pudo decir ni hacer nada, se quedo junto a su hermano con la mirada perdida.

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-SEIMEI- grito con dolor, no sabía donde se encontraba, ni le importo. –OKA-SAN, SEIMEI – se tenso al sentir unos brazos que lo abrazaban por detrás, trato de soltarse, se tranquilizo cuando escucho una voz familiar en su oído.

-Sácalo pequeño, saca todo tu dolor- volteó hacía donde venía la voz y pudo ver a Soubi, se aferró a él con todas su fuerzas, haciéndose daño.

-AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH-

Soubi acariciaba su cabello, le dolía ver así a Ritsuka, pero durante mucho tiempo no había podido desahogarse, ni siquiera los psicólogos lo consiguieron, y ahora Ritsuka demostraba todo su dolor, lloro durante varias horas, estando siempre Soubi a su lado, Ritsuka estaba agradecido con él, por permanecer a su lado sin preguntarle nada, cuando se encontró más tranquilo se acomodo en el pecho de Soubi, en el cual encontró calidez y descanso, se estaba quedando dormido cuando decidió hablar.

-Yo me odie...-

-...- Soubi espero paciente a que Ritsuka decidiera hablar.

-... cuando Seimei murió, yo pensé que oka-san me querría, que me cuidaría,... pero no fue así, cuando se dio cuenta de lo que hizo, se suicido... ella nunca me quiso, para ella solo existía Seimei, yo... no era su hijo... por todo este tiempo me odie, me preguntaba porque seguía vivo, después de ese día, lo único que deseaba era morir... pero ahora lo comprendo... yo... ya no me odio... comprendí que lo único que quería era el cariño de mi madre... pensé que lo tendría cuando eso paso... pero me equivoque... y lamento haberme alegrado unos momentos por su muerte... pero ya no mas, cometí un error... si... pero eso ya es el pasado... pro mas que desee regresar, por mas que desee que Seimei este vivo, y por más que desee el cariño de mi madre, nunca lo conseguiré porque eso ya quedo atrás, eso es mi pasado... y tu eres mi presente y mi futuro- dijo volteando a mirar con profundo amor a Soubi, acaricio su rostro, para después tomarlo suave pero firmemente.

-Soubi- saboreo decir el nombre de su amor -... me ayudaras... ¿me ayudaras a dejar mi pasado?-

Soubi tomo las manos de su niño sin alejarlas de su rostro.

-Te ayudare a todo lo que quieras-

Ritsuka le dedico una sincera sonrisa, que hizo feliz a Soubi, sintiendo cálido su pecho, pero mas cálido fue el beso que su niño le dio, lleno de amor, sencillez y gratitud., cuando se separaron, Soubi vio la realidad, los ojos de su pequeño se encontraban muy hinchados, se veía tan frágil y pálido, lo atrajo hacia él, con ese gesto quería darle a entender que él lo pretejería, pero había algo que le daba vueltas en la cabeza, y eso lo inquietaba, y Ritsuka pudo verlo.

-¿Qué pasa?-

-...nada, hay algo que me gustaría preguntarte, pero ya será después, por ahora descansa.-

-Lo que quieres preguntarme te tiene muy inquieto, ¿por qué no me lo dices?-

Soubi miro largamente a Ritsuka, y pudo notar que su pequeño había cambiado, su mirada ya no estaba triste, su semblante se veía mas maduro y tranquilo, lo dudo un momento, pero al final hizo la pregunta.

-...¿la odias?-

Ritsuka comprendió que se refería a su madre –No... no podría, después de todo... es mi madre, ella me dio la vida, aun cuando nunca me quiso, yo siempre la querré.-

Soubi esbozo una sonrisa y beso la frente de Ritsuka –Eres un ángel... mi ángel- y lo estrecho contra su pecho – Ahora debes descansar- lo estaba alejando de él, para recostarlo, cuando sintió el agarre de Ritsuka.

-Así... quiero dormir así, tu pecho es muy cálido-

Soubi se acomodo para que Ritsuka no estuviera incomodo, el pequeño encontró muy acomodo el pecho del mayor, el palpitar de su corazón lo relajo y arrullo.

-¿Estarás a mi lado cuando despierte?-

-Siempre estaré a tu lado-

Con esas palabras se quedo profundamente dormido

MikuruNYu: Bueno no se si exagere con su pasado, pero jejeje así estaba planeado desde un inicio, bueno Ritsuka, eso de la confianza como podrás ver será poco a poco y Soubi tiene un papel muy importante.

Que bueno que te gusto el capítulo, muchas gracias por tus felicitaciones, eso me ayuda mucho para poder continuar con el fic.

Tsukiyono: Gracias por tu review, me alienta mucho para seguir, que bueno que te gusto, oh lo se era muy lindo para ser verdad, pero así tenia que suceder, pero pronto tendrán su recompensa, lo prometo n.n

Gabykinomoto: Que bueno que te gusto, aquí te dejo un nuevo capítulo.

Gracias a todas las personas que han puesto esta historia en sus alertas de favoritos n.n