Capítulo 11: Traición
"La traición supone una cobardía y una depravación detestable."
~Barón de Holbach"
- ¿Pero qué dices? Ya te expliqué que... - Balbuceé
- A otras personas les podrás hacer creer esa mentira – Me respondió – A mí no. Sé cómo se ve la marca de un puñetazo en la cara. Ahora, ¿Quién te pegó? –
- Takada – Confesé – Vino después que te fuiste del aula, me dijo que me apartara de ti, porque… porque le interesas románticamente… - Dije
- Alice, eso… eso no puede ser – Dijo
- ¿Acaso no me crees? – Pregunté molesta
- Claro que te creo… Se nota que además fue una mujer la que te pegó, la hinchazón corresponde a una mano pequeña. – Dijo mientras tocaba mi mejilla. – Lamento ser la causa de tu problema… -
- Tú no eres el problema – Le aseguré – Es ella que está loca. –
Caminamos hasta casa, Dime se veía feliz de vernos. Ginoza me obligó a quedarme acostada en el sofá mientras él cocinaba algo para comer. Dime se acostó conmigo. A los diez minutos comencé a sonar despierta, dado que la casa estaba en silencio casi total (Exceptuando los ronquidos de Dime y los suaves golpecitos que hacía Ginoza cortando cosas para la comida)
Pensaba en el futuro, en un futuro donde Ginoza no era ya mi mejor amigo, sino el novio de Takada. Si eso ocurría podría irme despidiendo de una de las personas más importantes para mí. No quería que Takada estuviera con Ginoza… No quería que él estuviera así… con nadie más que conmigo. Evitar que Gino se enamore de otra persona no era algo que me corresponda, debería ser feliz por su felicidad. Pero soy egoísta. Estoy enamorada de él. Toda esta situación me aclaró las cosas. No es algo que pasará lo que estoy sintiendo, existirá siempre.
- ¿Alice? ¿Estás bien? – Preguntó Ginoza mientras me sacudía
- ¿Qué pasó? – Pregunté, saliendo de mi letargo
- No lo sé, estabas llorando y mirando a la nada. Explícamelo tú – Respondió él. Se veía preocupado.
- Yo, lo siento… estaba pensando. – Dije sonriéndole
- Deja de pensar en todo lo que pasó. No necesitas estar peor que antes. – Dijo mientras me abrazaba.
Almorzamos, y luego Gino se fue a su casa con Dime. Toda esa tarde practiqué violín.
Esto es increíble. No puedo creer que haya chicas que golpeen a otras por un chico, bueno, en este caso yo. Además de que casi estaba por besarla de nuevo, y Takada lo arruinó. No sé cómo terminará esto, pero no tengo buena espina. Llegué a casa con Dime. Baasan me preguntó cómo estaba Alice, si la pasamos bien anoche, y demás cosas. Fui a mi habitación, Dime se echó en mi cama sin permiso, pero decidí dejarlo. Mi celular vibró, era un mensaje.
"Hola, Gino-kun. ¿Cómo estás? Soy Taki"
Me preguntó cómo consiguió mi número y una sola persona viene a mi cabeza: Kougami.
"Hola Takada. Bien, ¿Cómo conseguiste mi número?" Presioné enviar, pronto tendría la respuesta.
Comencé a cambiarme y el celular vibró de nuevo.
"Kougami me lo pasó muy amablemente. Me preguntaba si el viernes que viene estarías ocupado…"
"¿Por qué te preguntabas eso?"
"Porque pensé que quizás te gustaría ir conmigo al parque, con Dime"
"Lo siento, Takada, no salgo con personas que golpean a mis amigas"
"¿Qué? ¿A qué te refieres?"
"Alice me lo contó todo. La golpeaste. Estará marcada una semana por tu culpa."
"Oh no puedo creer que te haya dicho eso. ¡Yo no golpearía a nadie! ¡Nunca! ¡Está claramente difamándome!"
"No me importa. No me interesa salir contigo. Adiós"
La mañana siguiente, fui a buscar a Alice como siempre. Llegamos al colegio y todo normal. Takada llegó de la mano de Kougami. Se sentaron detrás nuestro, Takada estaba sonriendo.
- Alice, Gino, queríamos contarles que Takada y yo estamos saliendo – Dijo Kougami feliz
- Oh, eso es una gran noticia, felicidades- Dijo Alice sonriente. Era obvio que estaba mintiendo, pero ellos no lo notaron.
A la hora del receso, Alice me llevó al invernadero, yo comencé a hacer lo propio, pero sé que ella deseaba hablar.
- Es extraño ¿No? - Dijo ella pensativa – Ayer Takada me golpeó porque le interesabas tú y hoy está saliendo con Kougami. Algo no cierra. –
- No es extraño Alice. Ayer ella me invitó a salir y le dije que no. – Confesé
- Supongo que eso cambia las cosas – Dijo- Debe estar intentado darte celos o utilizar a Kougami… -
- No lo sé, pero me siento algo decepcionado por Kougami. Él es buena persona. No merece que una chica le haga esto. – Respondí
- Supongo que es porque busca personas que no le convienen de ninguna forma. – Dijo ella.
Los siguientes días Alice y yo notamos un cambio en Kougami. De repente él ya no nos hablaba como antes, no nos juntábamos para nada, en definitiva, no pasaba más tiempo con nosotros. Casi pasaba de nosotros, al igual que Takada. A Alice no le pintaba nada bien todo esto, y sencillamente a mí tampoco.
A la mañana siguiente, Alice cayó enferma (Le dije que se abrigara) y no iría al colegio, por razones obvias. Así que me dirigí solo al colegio. A dos cuadras de la escuela me encontré con Matsuda, un nuevo amigo de Alice. Cuando lo veíamos solíamos hacer las cosas juntos. Es un sujeto agradable.
- ¡Hola Nobuchika – san! – Dijo Matsuda saludando - ¿Alice – chan no vino hoy? –
- Hola Touta – san, no, Alice – chan está algo enferma, y decidió quedarse en casa. – Dije sonriendo.
- Oh, Alice – chan siempre olvida abrigarse – Respondió él – Me sorprende que sea la primera vez que se enferma, sinceramente –
Llegamos al colegio y Touta se ubicó en su asiento. Diez minutos más tarde, llegó Takada, sola y se sentó detrás de mí, y Kougami a mi lado.
- Hola Gino – Dijo Kougami sonriente- ¿Alice no ha venido hoy? –
- No, ella… estaba enferma y decidió quedarse en casa. – Respondí secamente
- Entiendo. Supongo que por la tarde irás a ver como está, ¿Verdad? – Preguntó él
- Si, probablemente sí. ¿Ha ocurrido algo que te sentaste conmigo? – Respondí
- No, nada en realidad. Hace mucho no hablábamos y, bueno, me he sentido mal por eso. – Admitió Kougami – Takada y yo somos pareja –
- ¿Ah sí? – Pregunté - ¿No están yendo muy rápido? –
- Sí. Conoce a mi madre y yo a sus padres. Y me aceptaron. Puede que haya sido rápido, pero estamos enamorados – Dijo sonriendo.
- No te he visto así en mucho tiempo – Admití – Si esto es bueno para ti, me alegro mucho – Le respondí.
La clase siguió normal, y durante el recreo decidí ir al invernadero. A Alice le gustaba este lugar, más no cuidar de las plantas.
- ¿Alicia se quedó en su país de maravillas? – Esa voz… vi a Takada entrar en el invernadero sonriente. Por cortesía, respondí.
- Si, está en su casa. Enfermó- Dije secamente.
- Ya veo. – Dijo sentándose en la mesa donde yo estaba trabajando con un mini rosal. - ¿Y desde cuando estás enamorado de ella? No sabía que te gustaban las niñatas. –
- Primero que nada, no es una niña, y segundo, es un asunto que no te incumbe. – Respondí
- Si no fuera una niña, no inventaría cosas. – Dijo ella – El pobre de Kougami no podía creerlo cuando le comenté. Me decía "Alice parece tan buena persona, no creo que mienta con algo así" Le juré y perjuré que no le había pegado… -
- Takada, Kougami podrá creerte, pero yo no. Alice no miente. Te aseguro que sé lo que te estoy diciendo. Tu actitud de lobo con piel de cordero me molesta. – Dije enfadado – Si Kougami se traga tus mentiras, significa que es un idiota, nada más. –
- Hay Ginoza – kun – Dijo acercándose a mí – Tu sentido de la justicia es tan grande… ¿Sabes? Sí, la golpeé ¿Y sabes por qué? Porque desde que llegué al colegio tuve mis ojos puestos en ti y sé que ustedes dos están enamorados entre sí, pero no se atreven a decirlo. – Dijo notablemente furiosa – Si tan solo… no fueras ciego, notarías lo mucho que me gustas – Dijo ella, y me besó.
Era mi primer beso, realmente no quería que fuera así. Quería que fuera con Alice, en algún momento. Intenté zafarme de su abrazo, pero ella se aferraba mucho a mí. Lo siguiente que sentí fue un puñetazo en la cara, que logró tirarme al suelo. Kougami estaba ahí parado con una expresión de furia.
- Quiero una explicación para esto – Dijo muy enojado
- ¿Quieres una explicación? – Rio Takada - ¿No lo comprendes aún? Nunca te quise. A quien quiero es a él. Y él se puso tan celoso de vernos juntos, que me declaró sus sentimientos recién – Dijo ella, mintiendo descaradamente.
- ¡Eso no es verdad! – Grité - ¡Takada, sabes que no es verdad! ¡Yo amo a Alice! ¡No puedes soportarlo por eso haces esto! –
- Si tanto amas a Alice, ¿Por qué besabas a mi ex novia? – Dijo Kougami furioso – Ahora sé la verdad. Estuve ignorando a la pobre Alice todos estos días, creyéndote, pero finalmente, ambos me mintieron. Y tú, Ginoza, Te creí mi amigo. En realidad, eres una basura. Disfruten todo lo que deseen, no los molestaré más. – Dijo mientras se iba y pateaba un potus que estaba en su camino.
- ¿Ves lo que logras, Ginoza -kun? – Preguntó ella – Ahora estás solo. Estoy segura que Kougami llamará a la pequeña Alice, y le dirá lo que estuvimos haciendo. Le romperá su corazón… -
- No estás haciendo esto por mí… sino porque no soportas que Alice tenga más atención que tú, ¿Verdad? - Pregunté
- Ciertamente me gustas – Dijo ella – Pero, sí, me encanta pensar que esa pobre basura se sienta mal. –
- La verdadera basura aquí es otra. – Dije yéndome del invernadero.
Decidí faltar a lo que restaba de clases, tomé mis cosas del escritorio y fui directo a casa de Alice. Al llegar y llamarla la vi asomarse por la venta. Tenía los brazos cruzados. Paso media hora, y ella seguía observándome, sin abrirme. A la quinta vez que la llamé, la vi cerrar la ventana, y escuché la llave abrir su puerta. Llegó a la reja, su cara era de molestia extrema.
- Te dejo pasar únicamente porque en el vecindario se molestarán si sigues gritando. Por mí podrías quedarte 20 años gritando que no saldría. – Dijo mientras me dejaba pasar.
- Alice… yo… – Dije cuando la vi cruzar el umbral de su puerta.
- ¡Yo nada! ¿Cuánto más ibas a seguir mintiéndome? ¿Acaso estás jugando conmigo? – Dijo furiosa - ¿Acaso te gusta verme sufrir? –
- No estás diciendo nada más alejado de la verdad, Alice. ¿Realmente me harás una escena cuando ya conoces a Takada? – Pregunté
- Creo en Kougami cuando me dijo que los vio besándose en el invernadero. Vi sus nudillos enrojecidos por pegarte. Acababa de irse poco después de que llegaste, de hecho. – Respondió
- ¡Fue ella quién lo hizo! Está enloquecida de celos de ti, ¡no soy yo el culpable de todo esto! - Respondí también enfadado.
- No me importa quien comenzó las cosas ¿Disfrutaste tu beso con ella? Es lo más cerca que estarás de una chica en lo que te quede de vida – Dijo tomando un té que tenía en la mesada de la cocina. – Es extraño, por un momento pensé que tú y yo… olvídalo… Han quedado claras las cosas –
- ¿Qué nosotros qué? Alice ya no sé qué hacer para que notes lo que pasa aquí – Dije rendido y me senté en el sofá - ¿Sabes? Comienzo a cansarme de ser solo tu mejor amigo cuando bien sabes que siento otras cosas –
- ¿Qué cosas sientes? ¡Jamás me dijiste nada! ¿Esperas que adivine, pedazo de imbécil? – Dijo ella muy furiosa.
- ¡Siempre que intento besarte el destino me lo impide! – Grité. Oh, dije justamente lo que no debía.
- ¿Así que quieres besarme? – Dijo ella. Su expresión cambió. Se veía de repente… feliz.
- Sí. – Confesé. Sentí como mis mejillas comenzaban a ponerse rojas. – Desde hace tiempo… me gustas, Alice… -
- ¿En serio? – Dijo ella - ¡Eso es un gran alivio! ¿Sabes? Pensé que esto no pasaría nunca. Te veía siempre tan centrado en los estudios, y a la vez tan cercano a mí… - Ella se sentó conmigo en el sillón. – La realidad es que…- Se acercó un poco más a mí y me abrazo – También me gustas, Nobuchika Ginoza. –
Ojalá este abrazo no terminase nunca. No creí que ella me contestaría algo así. Me tomó desprevenido. La siento aferrada a mí y no puedo evitar que mi corazón lata a más velocidad. Ella me soltó, y me acarició la cara. Yo solo acaricie su cabello. En un momento de distracción, ella me sacó los anteojos sobre la mesa. Me miraba a los ojos. Me veía reflejado en sus ojos verde esperanza. Ella sonrió, antes de unir sus labios con los míos. Fue una sensación totalmente nueva para mí, me sentía feliz. Sé que es su primer beso, y mi casi primer beso también, fue algo torpe pero hermoso. Alice se separó de mí cuando necesitó Aire, y ambos sonreíamos.
- Creo que ya hemos resuelto todo- Dijo sonriéndome.
