¡Hola! Bueno, no los entretendré. Solo quiero decirles que no abandono y que espero lo disfruten. No dejen de dejarme sus dudas, criticas, halagos o lo que sea que sientan al respecto de cada capitulo.
Un gusto escribirles y un honor que me lean.
Saludos.
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"Al azar"
Atravesó las puertas del instituto como cada día. Desfilo su delicado y encantador vestido azul Francia por los pasillos atestados de alumnos. Nadie se interpuso en su camino, una vez más. Pisaba aquel suelo con sus zapatos blancos de taco bajo y la seguridad altanera que nunca la abandonaba.
A pesar de mostrarse tan diferente a como lo hacía antes, todo aquel que la conocía no podía evitar aquel miedo respetuoso hacia su persona. No se quejaba, amaba ese sutil poder.
Sonrió con suficiencia mientras miraba a todo aquel que posaba sus ojos sobre ella. La mayoría oculto su mirada, y al pasar a su lado procuraron mantener la mayor distancia posible de su camino. El resto, al no poder resistirse, admiraron sus sensuales y curvados labios, fantaseando con que esa sonrisa era coqueta y que iba dedicada a ellos.
Su sonrisa se ensancho. Era como ofrecerle un trozo de carne fresca en bandeja de plata a un lobo hambriento y luego apartarla de su alcance. Amaba mostrarles lo que no podían tener. Jamás.
¿Qué podía hacer? Fue, es y será siempre una perra. Quizás haya cambiado una enormidad, pero aquella característica suya siempre dejaría su rastro y marca.
La llegada a su casillero marcaba el final del primer trayecto. Tomo sus cosas y lo cerro. Continuó caminando e inicio el segundo trayecto, con su aula como destino.
Tomo una gran bocanada de aire y exhalo en un profundo suspiro. Volvió a sonreír. No podía evitarlo. El ambiente se sentía tan bien y agradable antes sus sentidos, y todo tan colorido y bonito ante sus ojos, que no podía más que rogar que el día siguiese y culmine así.
Quería verla. Allí mismo. Lo deseaba con locura, tanto que se sintió una idiota.
Fue suficiente un segundo de distracción en el que observo a todos los que pasaban por allí, intentando dar con el paradero de Berry, para no poder esquivar al grupo de jugadores de jockey que se movía en dirección contraria a ella. Al parecer, ellos también venían distraídos. Y jugando a lo bruto, para ser peor.
No vieron a la rubia, y por poco le pasan por encima. Sus libros volaron por el aire cuando un mastodonte adolescente colisiono contra su cuerpo.
No llego a caerse, de lo contrario aquel imbécil estaría, no solo juntando los libros de la reina del mundo de McKinley, sino que también sus propios dientes.
La forma en que los ojos de Quinn podían expresar desde dulzura hasta terror, era incomparable. Los seis jóvenes que se toparon en su camino, en especial el que la había derribado, no pudieron formular siquiera una palabra coherente.
Apenas eran capaces de modular. Se sentían estúpidos, fuera de lugar y con miedo. La eternamente reina del WMHS intimidaba a quien sea.
- Lo siento, Quinn- Se disculpo entre tartamudeos el responsable.
De un segundo a otro, todos se inclinaron para ayudarla. La rubia no les dio tiempo a siquiera tocarla, los esquivo y se puso en pie con rapidez, firmeza y en forma impecable.
- Sigan con su camino, y mantengan sus vacíos y diminutos cerebros junto a sus cuerpos- Le ordeno.
Hicieron ademan de juntar los libros que habían quedado desparramados por el impoluto suelo del pasillo.
- Dejen eso, puedo sola- Les atajo con dureza, logrando que se detuvieran al instante- Ahora ¡Fuera de mi vista!
Ni negaciones, ni afirmaciones, ni palabras, ni miradas. Apenas y respiraron al desaparecer de allí.
Quinn resoplo enfadada. "Ya me parecía raro que todo estuviese tan perfecto. ¡Grandísimos idiotas!" Pensó mientras juntaba sus libros.
Cuando estuvo con sus útiles escolares en mano, reemprendió su camino. El pasillo ya estaba vacío. "Perfecto. Ahora encima llegare tarde".- ¡No seas idiota, Finn!- Escucho no muy lejos. Era una discusión a voz de susurro, pero claros y fuertes.
Se detuvo y busco su ubicación. Se freno en una esquina y apoyo su espalda contra la pared. El pasillo en el que se producía la discusión era el que cortaba al suyo, doblando a la derecha.
- Piénsalo, Puck. Tiene sentido- Intentaba persuadirlo.
- No tiene ningún sentido- Le corto el otro- Ella no es un pedazo de carne.
"Rachel" Pensó la rubia.
- Yo no dije eso.
- Es lo que yo oí- Quinn moría de curiosidad.
Oyó un suspiro cansado.
- Tú sabes lo mucho que la amo- Hablo Finn luego de unos segundos de silencio.
- Pues no lo parece. Y si así es, déjala ir.
- Guárdate esas frases trilladas para otro idiota- La voz del Quarterback se oía enfadada- Yo tengo que recuperarla y es exactamente lo que hare.
- Estas muy lejos de lograrlo si sigues así.
- Oh, gracias por ayudarme, gran amigo- Le escupió con sarcasmo.
- ¡Es lo que intento, pero no se puede razonar contigo!- Le dijo con rudeza- Escucha, te lo digo una vez más. Esto no se trata de ti, sino de ella. Es su decisión y no la tuya- Le explico lentamente- No puedes venir a decirme que la reconquistaras acostándote con ella. Créeme que es lo más estúpido que he escuchado en mi vida.
El aire huyo de los pulmones de Quinn.
- ¿Y tú que sabes? ¿Acaso eres experto? No la conoces.
- Ella no quiere eso de ti.
- Quizás sea lo que pueda unirnos, solo debo intent-
- ¡Ella no quiere ya nada de ti!- Le interrumpió. Quinn estuvo de acuerdo con ello.
Silencio. Finn se calló y hasta se podía oír su nada.
- Lo siento, no quería ser brusco.
- Tal vez deba hablar con Kurt. Después de todo es su mejor amigo- Le contesto serio y frio.
- Lo siento de verdad- Volvió a disculparse- Pero… pero debes entender que solo has logrado alejarla más y más.
- ¿Y qué debo hacer? Te juro que he intentado todo.
- La ahogas y la agobias, y se ve a kilómetros que ella te quiere lejos.
- Mierda- Escucho el susurro del grandote- ¿Entonces?
- No lo sé, quizás sea buena idea hablar con Kurt, ellos comparten mucho tiempo juntos. Debes conocer su entorno pero sin acudir a ella- Le explico.
"¿Qué rayos? ¿Desde cuándo Puck es tan astuto? Ojala hubiese tenido esa audacia para usar preservativo" Se cuestionó Quinn frunciendo el seño.
- También podría hablar con alguna de sus amigas- Pensó un largo rato- Rayos. Ella no tiene amigas. Aunque bueno, esta quizás Mercedes o incluso Tina- Hablaba más para sí mismo- O tal vez… tal vez, Quinn.
"¡QUE?! No, no, no, no, no. Que ni lo piense. Si llega a pedirme ayuda para meterse entre los pantalones de Berry, juro por Frodo Bolson y toda la comunidad del anillo que le escupiré un ojo antes de dejarle el otro morado de un puñetazo." La rubia apretó con furia sus manos en forma de puños.
- ¿Acaso estas drogado o solo eres idiota?- La forma en que Noah escupió esa pregunta casi hace sonreír a Quinn- Reacciona. Ella es tu ex novia.
- Pero ahora se lleva bien con Rachel- Se apresuro Finn a defenderse- Además, tú mismo lo dijiste, es mi ex. No creo que le haga problema decirme lo que pueda saber.
- Te escupirá la cara- Le advirtió su amigo. "Que bien me conoces, Puckerman" pensó la chica.
- Si ella sigue enamorada de mí, no es mi culpa- Quinn puso los ojos en blanco al oír eso, casi imaginándose su soberbio encogimiento de hombros, y controlo el fuerte deseo de salir de su escondite y regalarle un bien merecido puntapié al muchacho.
- Por enésima vez, deja de decir estupideces. Ella tiene algo llamado orgullo, y por cierto muy bien desarrollado. Y Rachel no se queda atrás- Noah ya parecía harto de la situación.
- ¿Y entonces, qué?
- Se sutil, no la atosigue, no la persigas, no te acerques interesado. No lo sé, aprende a ser su confidente o su amigo. Sabrás si ella quiere estar cerca de ti- "Pues es obvio que no" pensó la rubia.
- No me importa nada, ni que aparezca alguien nuevo, ni que me ignore, ni nada- Dijo Finn con suma convicción- Desde hoy, y escúchame Puck porque lo juro, desde hoy hare todo para recordarle a Rachel por qué se enamoro de mi.
- … y solo puede haber un equipo ganador, que, déjenme el honor de decirles, repetirá su interpretación en las seccionales- Todos casi salen disparados de sus asientos ante lo dicho por su profesor.
Murmullos, opiniones, exaltaciones, risas, incluso festejos se oian en la sala de coros. Todos entusiasmados con la idea.
- Ya, ya, chicos… chicos, chicos, silencio- Pidio William a los jóvenes que aun se miraban entre ellos, desde entusiasmados hasta desafiantes- Dejenme termin… Quinn… Hey Quinn… ¿Quinn?
Rachel se giro en su asiento y observo a la rubia. Su rostro estaba inexpresivo y su mirada perdida en algún punto del aula. No había abierto la boca desde que se sentó allí al comenzar la clase.
Pudo ver el momento exacto en que Santana azotaba la nuca de la rubia de un manotazo. Quinn se sobresaltó y miro a su amiga con una mezcla de confusión y rabia.
- ¿Qué…? ¿Qué crees que haces, idiota?
- Traerte de regreso a la tierra, rubia hueca. Pon atención- Fue la respuesta de la latina antes de acomodar nuevamente su cabeza en el hombro de Brittany. Quinn la fulmino con la mirada.
- ¿Estás bien, Quinn?- Pregunto William preocupado. Y lo cierto es que Rachel, desde su silla, deseando saltar y caer junto a la rubia, también lo estaba.
- Si, si, solo me distraje- Se apresuro a decir. Supo que sus mejillas se estaban enrojeciendo en cuanto se percato de la mirada marrón de Rachel clavada en su rostro.
- ¿Escuchaste lo que dije?- Volvió a preguntar el profesor con duda. El silencio de Quinn le confirmo que, en efecto, no. Rió un poco ante aquello- Bueno, pues lo que dije es que ahora formaremos parejas al azar…-
- ¡¿Qué?! ¡No!- Interrumpió Santana exaltada.
El profesor le dedico una mirada un tanto severa y la latina se guardo cualquier próxima queja. Se cruzo de brazos y deseo la explosión súbita de la cabeza de William Schuester.
Luego de un bufido, Santana se adelanto a su profesor:
- Y bla bla bla, la próxima semana cada pareja cantara una canción, bla bla bla- Explicaba la chica, algo exasperada, haciendo gestos con sus manos- … y el día en que la última pareja haga su interpretación se votara y el dúo que gane la repetirá en las seccionales.
La faz de Quinn Fabray expreso puro y grato asombro.
- ¿De verdad?- Pregunto con sus manos juntas y sonriendo en forma completamente adorable a criterio de Rachel Berry que no le quitaba la vista de encima.
- Asi es- Respondió William encantado con el entusiasmo de todos- Ahora, vamos, elijamos las parejas.
Dio media vuelta y en la hoja que reposaba sobre el piano comenzó a escribir los nombres de todos los integrantes del club.
Fin Hudson aprovecho ese momento para acercar su silla a la de la joven que, sentada a su lado había hecho el intento de separar ambos asientos lo mayormente posible.
El joven carraspeó para llamar su atención y la chica se encontró con la más grande sonrisa de idiota. No podía simplemente fingir que no había reparado en su presencia, su cara de cansancio y molestia la delataba.
- Finn, hola- Lo saludo escueta, volviendo su vista al frente.
- Hola, Rach ¿Qué me dices? ¿Lista para ganar la competencia?- Su explicito entusiasmo atrajo la atención de la aludida.
Se lo pensó unos momentos.
- Eh… uhm… ¿Si? ¡Digo! Si- "Muy bien Rachel. Si vas a desenvolverte con esta gracia al cantar, estas hundida" Se dijo a sí misma. Reconstruyo su expresión- De todas formas, apuesto a que Santana hará lo que sea por ganar. Aun así le daré batalla.
Y no se equivocaba. La latina tenía el veinte por ciento de su concentración en maquinar la jugada perfecta, con la canción y la interpretación perfectas. El porcentaje restante se lo había apropiado Brittany, que le regalaba suaves e inocentes caricias a su oscura coleta de caballo.
- Ni lo dudes- Concordó Finn ganándose una pequeña sonrisa de la chica, y observo por un instante a Santana. La latina lo miro de mala manera y él le sostuvo la mirada tanto como pudo. Luego volvió a su posición- Aplastaremos a todos.
- Finn, solo una pareja puede ganar- Apunto Rachel.
El muchacho sonrió ladino.
- Por eso mismo- Y le guiño un ojo. "Oh, en serio, Finn ¿Ya tenias que fastidiarla?" Se pregunto a medida que fruncía el gesto.
Resoplo y cruzo sus brazos.
- ¿Qué te hace pensar que nos tocara juntos?
El muchacho se encogió de hombros.
- ¿Seguridad? ¿Destino? Como sea, por alguna fuerza superior siempre hacemos el mejor dúo.
Rachel aparto la mirada al oír aquello. Por algún motivo, sentía que todo eso era cierto, aunque no lo admitiría.
- Te recuerdo que las parejas serán elegidas al azar. Podría quedar junto a cualquiera, como con Quinn por ejemplo- Se le escapo una sonrisa inconsciente al decir su nombre y se sintió tonta al haber aprovechado la primera oportunidad de incluirla en lo que sea que dijese.
- Si, bueno, dejemos que la suerte decida- Contesto Finn, restándole interés a sus intentos por matar sus ilusiones.
La muchacha no podía dejar de darle vueltas a aquello. Si bien era cierto que eran varias las posibilidades de no quedar junto a él, también podía tener la mala suerte de padecer aquella jugada del azar. Se dijo a si misma que no tenía por qué preocuparse, e intento no desear tan desesperadamente que su pareja no termine siendo Finn. Por algún extraño motivo a veces las cosas salían al revés de cómo las deseaste si es que lo hiciste con tanta fuerza.
Se focalizo en que haría un trabajo igualmente impecable tanto como si le tocaba con Finn, con Artie, o quizás Mercedes, o cualquier otro integrante del Glee Club.
Se mordió el labio maquinando otra posibilidad. ¿Y si, como bien dijo, terminaba junto a Quinn?
No pudo contenerse de girar su cuerpo y su rostro lo suficiente para admirar a la chica. El aire escapo de sus pulmones y la sangre se le agolpo en el rostro cuando se encontró con que Quinn estaba haciendo exactamente lo mismo.
Se miraron por unos segundos y se sonrieron. Los recuerdos de la pasada invadieron la memoria de ambas y se sonrojaron levemente.
La forma brusca en que Noah Puckerman se levanto de su silla, contigua a la de Quinn, sobresalto a las jóvenes y rompió su burbuja personal.
- ¡Eh, Finn! Se me acaba de ocurrir una gran jugada para el partido de este fin de semana.
El aludido observó a su amigo que pasaba por su lado hasta pararse frente a él. Noah miro a Rachel significativamente y Finn se percato de ello.
- Eso es genial, Puck. Luego lo hablamos- Se apresuro a contestarle, fingiendo interés frente a la morena, pero haciendo señas claras al otro muchacho.
Puckerman, desinteresado, se encogió de hombros y se dirigió a Rachel.
- Hey, sexy judía ¿Me intercambias el lugar unos momentos?- La chica asintió, cediéndole su asiento y Finn lo asesino con la mirada.
- ¿Don…-
- Al final, allí, junto a la rubia MILF- Le señalo el chico.
No volvió a preguntarle, ni tampoco se cuestiono a si misma la forma en que deseaba correr hacia ella. Casi con hambre.
Quinn estaba discutiendo en susurros con Santana y se veía muy concentrada en ello. Rachel, haciendo un buen uso de su chismosa personalidad, aguzo el oído.
Lo único que logro recolectar fue a Quinn susurrar con odio "…y te juro que voy a matar a ese idiota, San, te lo juro". Aquello solo logro encender todas sus alarmas e inconscientemente su cuerpo reacciono acercándose unos milímetros más a ella.
Santana se percato de aquello, pero no debía evidenciarse. Abofeteo, no muy fuerte, la mejilla de Quinn para callarla antes de que dijera demasiado.
- ¡Per… ¿Qué crees que haces? ¿Acaso eres idiota? ¿Por qué me golpeas? ¡Ya es la segunda vez en el día!- La rabia que tenía desde que escucho la conversación que mantuvieron en el pasillo esa misma mañana Puck y Finn, afloro de su cuerpo y comenzó a sentir un cosquilleo en las manos. Inconscientemente las cerró en puños con todo el deseo de golpear lo que sea que tuviese a su alcance.
- Porque no había forma de que te callaras y estabas aburriéndome- Le contesto serena. El gesto que le hizo con la mirada no fue comprendido por Quinn.
Los ojos de la rubia se desorbitaron. Se sentía dolida y aun más enfadada, ya que lo que le estaba contando era importante para ella y Santana simplemente la callaba de una bofetada porque al parecer la estaba aburriendo con su historia.
Pero… ¿Por qué era aquello tan importante para ella? "Porque Finn es un imbécil que solo piensa con su cabeza baja y no se la merece" Penso con rabia, auto-convenciéndose.
Su alteración creciente se vio congelada cuando una vocecilla burlona habló en su cabeza.
"¿Y quién sí se la merece, Quinn Fabray? ¿Tú?"- ¿Quinn?
La voz de Rachel llego a sus oídos como un fuerte campanazo en medio del silencio. Se congeló preguntándose cuanto tiempo hacia que estaba allí. Le echó una mirada rápida a Santana que la miraba significativamente y negaba con la cabeza en forma de reproche. Casi podía escucharla decir "Eres lenta y tonta, Fabray"
Cuando se volteó se encontró con que la joven estaba cruzada de piernas, con la izquierda sobre la derecha. Era demasiado para ella y otro sentimiento se unió a su ensalada de emociones. Para concluir, se atoro con su propia saliva cuando quiso hablar.
Comenzó a toser llamando la atención de todos en la sala.
- ¡Quinn! ¿Estás bien?- Preguntó Rachel asustada.
- Es obvio que, no, Berry- Le dijo bruscamente Santana- Ayúdala, no sé, dale respiración boca a b…- No llego a terminar ya que Quinn estaba aun más agitada.
Fueron milésimas de segundo, un tiempo casi inexistente quizás, pero Rachel percibió los movimientos de Puck. Se había levantado rápidamente de su silla y acudía en ayuda de la rubia.
Pero claro que no lo lograría. Es más, no lo logró. Alguien se le adelanto sujetando y elevando los brazos de la rubia con una mano, para darle golpecitos con la fuerza adecuada en la espalda.
Quinn volvió a respirar con normalidad y casi recobraba su color natural mientras disfrutaba más de lo que le gustaría admitir la forma en que la pequeña mano de Rachel Barry trazaba un camino a lo largo de su espalda.
- ¿Ya estas mejor?- Le pregunto con dulzura, observándola con preocupación. Quinn la miro emboba, y poco y nada hizo por disimularlo. No le importo siquiera teniendo la certeza de que Rachel interpretaría aquella expresión como lo que realmente era. No le importaba.
Y al parecer tampoco le importaba como el resto de los individuos a su alrededor las observaba con algo de sorpresa, especialmente cuando Quinn, aunque fugazmente, acaricio la mejilla de Rachel.
- Si, gracias- Le susurro, para que solo ella la oyera, sintiendo aun más aquel intercambio intimo.
La diva sintió que se había sonrojado hasta la medula. Y quizás tenía razón.
Se perdieron en los ojos de la otra y ambas revivieron en su mente el mismo recuerdo del pasado fin de semana.
Quinn casi que pudo volver a sentir la calidez del cuerpo de Rachel dormida en el sillón de la sala principal de la casa de la familia Pierce, con la cabeza en el pecho de la rubia y su brazo derecho sobre la cintura de la misma.
Y Rachel se estremeció recordando los latidos del corazón de Quinn, galopando por segunda vez aquella noche contra su mejilla, recostada casi sobre la rubia que la envolvía en un abrazo protector con sumo cariño, mientras la morena fingía estar dormida.
- Bien- La voz del profesor rompió aquella agradable burbuja. Se miraron fijamente a los ojos un segundo más y luego voltearon hacia el frente de la clase, ambas con una brillante sonrisa de oreja a oreja- Ya que seguimos siendo doce, podemos pasar a hacer el sorteo para formar parejas- Dijo divertido.
Usando el sombrero de Mike Chang como urna, William fue sacando los pequeños papeles con los nombres de cada uno de los doce jóvenes que conformaban New Directions.
- La primera pareja será… Brittany y…- Santanta aguzo todos sus sentidos y casi parecía agazapada sobre su asiento- … Rachel- Dijo luego de unos segundos de pausa tortuosa.
- ¡¿Qué?!- Grito la latina enfurecida. A nadie le sorprendió su reacción- ¡No! Claro que no.
- Santana- Le advirtió el profesor- Las parejas eran al azar. Brittany hará pareja con Rachel, te guste o no, punto.
Ni una palabra más, ni una palabra menos. La joven guardo silencio y se sentó nuevamente, ya que del impulso había terminado parada. Le lanzo dagas con los ojos a Rachel y la apunto con un dedo.
- Te lo advierto, Golum- La aludida entrecerró los ojos y la fulmino con la mirada- Si intentas propasarte con mi chica te cortare las cuerdas vocales- A Rachel claro que no le gusto la amenaza y le hubiese contestado con mucho gusto, pero Quinn, posicionada en medio de ambas, sujeto su mano y le dio un suave apretó.
Rachel guardo silencio y, al igual que Santana, miro al frente.
- ¿Podemos continuar, chicas?- Pregunto William casi temeroso.
- Si- Contestaron ambas al unísono.
El sorteo continuo y las restantes parejas se fueron formando. Muchos, en especial Santana, se mostraron en desacuerdo cuando Mike y Tina quedaron juntos, pero William hacia oídos sordos y repetía como un disco rayado "Es al azar y punto.".
Finalmente, con todas las parejas ya definidas, hizo una lista de las mismas y en el orden en que cantarían:
Noah y Sam.
Mike y Tina.
Quinn y Santana.
Mercedes y Kurt.
Brittany y Rachel.
Artie y Lauren.
Finn y Blaine.
Hubo resignación. Hubo alegría Hubo desacuerdo. Hubo quejas de Santana. Hubo más quejas de Santana. Hubo enfado e ira contenida, que no se exteriorizo, de Finn al no haber formado pareja con su amada Rachel Berry. Y por su lado, ésta solo pensaba en una cosa. Simple lógica deductiva.
Donde quiera que este Brittany, estara Santana. Ella está con Brittany porque es su pareja para esa tarea y, teniendo en cuenta el primer enunciado, también tendrá que estar con Santana. Pero ésta última también tiene pareja y tambien se unirá al combo.
"Conclusión" Se dijo a sí misma "Pasare tiempo con Quinn"
