CHICAAAAAAAAAS! Aquí llegando con mi nuevo cap...ojalá les guste tanto como a mí me gustó escribirlo. Ahorita estoy super apurada, pero prometo actualizar el documento con los agradecimientos respectivos para mañana.
Arigato, mina-san!
30/09/11: Bueno, ahora sí, los agradecimientos están al final como siempre. Gracias a todas por sus palabras!
Shou se había quedado francamente sorprendido ante la actuación de Kyoko. Una vez más, era capaz de dejarlo inmóvil sin saber qué hacer. Recién reaccionó al ver a Ren ponerle la bata y salir detrás de ella. Se levantó inmediatamente y los siguió, vio como llegaban a una puerta y entraban ambos al camerino.
Espera un momento ¿Acaso no tienen camerinos separados? ¿Por qué tiene ella que entrar al de él?
Se decidió y fue caminando tranquilo, Fuwa Shou después de todo, se caracterizaba por ser "cool". Tocó la puerta fuertemente tres veces y esperó. Al par de segundos se encontró con la mirada penetrante de Cain Heel.
—¡Yo! —dijo sin la más mínima vergüenza teniendo en cuenta cuál había sido su último encuentro.
—¿Qué quieres?
—¿Estará Setsu por aquí? Quiero hablar con ella.
Ren lo observó no queriendo darle oportunidad a verla, pero prefirió dejarlo a decisión de Kyoko. Sin decir nada, volteó a verla e hizo una seña con su cabeza hacia la puerta. Kyoko ya sabía de quién se trataba y le parecía increíblemente raro que él viniese a buscarla para algo. Se levantó del sofá y fue hacia la puerta.
—¿Qué quieres?
—Hablar contigo
—Estoy ocupada
—¿No acabas de terminar acaso tu última sesión de fotos? ¿Qué más tienes que hacer?
Kyoko dejó salir un suspiro por lo bajo, él siempre había sido así, cuando quería algo tenía que conseguirlo sin importar el resto. Volteó a mirar a Ren y sus ojos hicieron una tácita pregunta. Ren parpadeó una vez y fue dentro.
—Está bien, puedes pasar.
—¿No preferirías mejor…?
—No, si quieres hablar lo harás rápido que luego de esto tengo que cambiarme y hacerme cargo de asuntos más importantes. Elige.
Shou lo pensó y decidió que esto era mejor para el plan que estaba tramando. Sin invitación alguna se sentó en el sofá y miró alrededor. Kyoko fue hacia su tocador y se vistió nuevamente con la bata.
—¿Y tu…hermano?
—Probablemente cambiándose. Ahora dime ¿qué sucede?
—Fui al departamento.
—¿A qué departamento?
—A nuestro departamento ¿O ya se te olvidó que vivíamos juntos?
Shou estaba alzando la voz lo más que podía para hacer que "alguien" más en la habitación escuchara.
—Tú y yo… jamás se puede decir que en ese lugar viviésemos juntos. ¿Pero para qué regresaste? No me digas que quieres volver a rentarlo, ganando lo que ganas ahora, me imagino que puedes conseguir algo mucho mejor.
—Fui porque me llamaron diciéndome que había una caja que la antigua dueña había dejado.
Kyoko abrió los ojos en sorpresa. Claro que recordaba la caja, era una de las muchas que había embalado cuando se mudó de ese sitio, el único problema era que para cuando había ido con todas ellas al bote de basura, este ya estaba lleno y no le permitía tirar todo lo que quería. Al final, una sola caja había sobrado y la había dejado dentro del apartamento pidiéndole por favor al hijo de la dueña que la botara en cuanto tuviera el tiempo que nada de lo que estaba allí servía.
—¿Y porqué sabes tú esto?
—Porque al parecer pusiste mi número de celular como número de emergencia
—Uno de mis tantos errores—se dijo ella por lo bajo. Ya se había olvidado de este hecho—Y bueno, ¿viniste a decirme que fuiste a botar una caja?
—Primero la abrí, luego la boté.
—…¿y?
—Hubo algo que vi que me llamó la atención—y Shou sacó de su saco la libreta de gastos que había encontrado —¿qué significa esto?
—Es una libreta de gastos personales.
—Y sin embargo no hay un solo gasto personal en él.
Kyoko desvió su mirada de la de él. No le resultaba placentero el pensar en cómo había sido y en cómo se había comportado, todo para que al final terminara siendo tratada como la sirvienta sin ella darse cuenta.
Si al menos hubiera valido la pena para algo…—pensó con una sonrisa triste en su rostro.
Shou vio que ella no respondía y que ya no lo miraba. Nuevamente una punzada le molestó en el pecho, se olvidó de su plan y acercándose a ella la tomó de la muñeca y le habló bajo
—¿Por qué nunca dijiste nada sobre esto?
—Y si te lo hubiera dicho ¿qué cambio hubiera habido? Intenta recordar algún momento en el que tú te hayas sentado a escuchar que era lo que yo quería.
Kyoko se lo dijo con una seriedad tan absoluta que molestó a Shou, provocando que la soltara y se diera la vuelta.
—Ya te lo dije ese día, yo jamás te pedí que te sacrificaras por mí.
—Si lo sé. Lo hacía por voluntad propia, porque te quería y porque eras muy importante para mí.
La repentina confesión lo dejó en su sitio, no era la primera vez que lo escuchaba, pero había cierto sentimiento en las palabras de Kyoko que lo hacía desear tener alguna manera de taparle los ojos para que no viese su rostro.
—Kyoko…—dijo una voz.
—Ya acabaste—mencionó ella. Ren acababa de salir de cambiarse y nuevamente era él: ese hombre de cabello negro, pantalones de vestir color caqui y un polo verde agua claro con cuello camisa que tenía tres botones los cuales estaban desabotonados, todo eso cubierto por una chaqueta de un color marrón unos grados más oscuro que el pantalón.
—Sí. ¿Aún no estás lista? ¿Debería esperarte en el auto?
—No, acabo de terminar.
—¿Qué? —preguntó Shou
—¿O es que acaso vas a decirme algo más? Te diré que realmente no sé para qué me has dicho todo esto de la caja.
Shou volvió a quedarse mudo. La verdad era que esperaba alguna reacción distinta de su parte, retomar de alguna manera ese espacio en su corazón pero ahora… ¿Desde cuándo es que era ella capaz de simplemente decidir que no quería verlo? ¿Qué no quería hablar con él? ¿Qué lo trataba como alguien lejano?
—Bueno entonces, que te vaya bien. —Diciendo esto pasó al lado de Ren y posando la mano en su brazo le dijo "No me tardo, espérame", finalmente entró a una pequeña habitación en la que se desharía de la imagen de "Setsuka".
Ahora las dos personas que estaban en un espacio cerrado eran las dos menos esperadas: Fuwa Shou y Ren Tsuruga.
—Hasta ahora no entiendo para qué hicieron esa sesión de fotos privada—dijo haciendo marcas en el aire. Ren no contestó, al darse cuenta que la intención de Shou no parecía ser la de irse de inmediato, prefirió ignorarlo. No le gustaba este tipo, no le gustaba para nada, y no sólo por el hecho de saber todo lo que había hecho y no hecho con y hacia Kyoko, si no que ese hombre parado en medio del camerino aún no se daba cuenta de cuán fuerte era el lazo que a esos dos los unía y le daba miedo pensar en ello, le daba miedo el imaginar que él pudiese tomarlo a su favor si es que descubría eso.
—¿En verdad tú y ella están saliendo? Me parece algo realmente inaudito.
—Sólo porque tú no te diste cuenta de que tan valiosa era si no hasta muy tarde no significa que el resto no lo haya notado.
¡Maldita sea! Se supone que lo estoy ignorando—Ren no pudo evitar ese desliz de lengua al escuchar la palabra "inaudito"
—¿Qué me di cuenta muy tarde? Creo que el que se va a dar cuenta muy tarde eres tú—dijo Shou con una sonrisa burlona en su cara—No creo que sepas aún la verdadera joyita que es tu novia.
—Ten mucho, pero mucho cuidado con lo que vayas a decir. Si estás aquí es porque ella lo permite, si por mi fuera…
—¿Pero por qué la agresividad? Yo a ti no te he hecho nada ¿cierto? Quién diría que el hombre más carismático de Japón en realidad tiene tan desagradable personalidad.
—¿Oh en serio? Creo que tienes razón, no debería hablarte así Fuwa-kun, lo siento mucho—dijo Ren mientras ponía su sonrisa más radiante.
¿Pero qué demonios? Esa actitud da más miedo…
—En fin, como te dije, no es exactamente como la piensas. Y no estoy difamando, sólo creo que es mi deber decirte la verdad para que te des cuenta quién es en realidad—hizo una pequeña pausa, se sentó frente a Ren y le dijo—¿Sabías que tu novia vino especialmente a buscarme para que la besara hace no mucho tiempo atrás? No sé qué le dio. Sólo se apareció y comenzó a reclamar que la besara porque no podía más con sus sentimientos. Yo no soy quien para negarme ante una petición, así que, lo hice. No hay quién diga que no vuelva a hacer algo como eso, yo que tú tendría cuidado…
Shou interrumpió su discurso al ver que Ren estaba completamente relajado, en la misma posición que antes pero ahora no con una sonrisa falsa, si no con una risa de autosuficiencia tal que encendió la ira dentro de Shou.
—¿Qué fue a pedirte que la besaras eh? Jajaja…Fuwa-kun, realmente no tienes remedio. Y dime ¿qué sentiste al besarla?
Shou no supo qué responder, no se esperaba que lo tratara de esa manera, tan llena de confianza, estaba anticipando gritos, un golpe, incredulidad, lo que fuera menos esa calma que parecía una burbuja a punto de reventar.
—¡Ja! ¿S-Sentir yo? Como ya te dije no me puedo negar a una petición así, menos aún viniendo de alguien a quien por supuesto le di su primer beso, eso es algo que fácilmente no se olvida.
—Me imagino que no. Pero bueno, Fuwa-kun, lamento que te tengas que ir tan pronto—dijo Ren mientras le abría la puerta—espero que nuestro próximo encuentra sea de aquí en un millón de años—expresó con esa falsa sonrisa de caballero.
—¡Tsk! ¡Lo que te digo es verdad!
—Lo sé. Ella me lo dijo.
A Shou se le cayó la mandíbula. Jamás hubiera pensado que Kyoko fuera capaz de contarle algo así, y ahora la que creía que era su carta triunfal, estaba por los suelos.
—Vamos, calma Fuwa-kun. El hecho de que sólo ahora hayas por fin descubierto tus sentimientos significa que tal vez a la siguiente chica no la tratarás igual.
—¿De qué hablas? —preguntó Shou al salir por la puerta.
—¿Necesitas que te lo deletree? Bueno, está bien… Tú la quieres. Y ya lo habías sentido antes, sólo que recién en el momento en el que ella ya no volteaba a verte pudiste despertar y tratarla como un ser humano. En realidad te felicito, eso significa que has madurado. Aunque claro, una pequeña advertencia—un aura asesina que hizo erizar cada vello del cuerpo de Shou empezó a emanar del cuerpo de Ren. Había sido un cambio automático de la sonrisa del caballero a la sonrisa de sed de sangre—No te acerques a ella, no tienes oportunidad y, francamente, tampoco el derecho—Dejó que sus palabras tomaran el efecto que quería al hundirse en el entendimiento de Shou y volvió a cambiar a su falsa sonrisa—Otsukare sama desu(1), Fuwa-kun.
Con esto cerró la puerta, dejando a un Shou temblando de pies a cabeza sin saber qué hacer. Tomó aire una, dos, tres veces, tenía que intentar calmarse. Cuando por fin vio que el frío que envolvía sus músculos parecía disiparse su cerebro empezó a hilar ideas.
¿Quererla yo? ¡Ja! Lo que quiero es que no se olvide de quién soy yo, de lo que significa mi existencia en su vida, de lo que pesa mi influencia en ella…
Shou aún no lo admitía, pero su corazón estaba batallando fieramente con su cerebro intentando hacerlo entender lo que alguna vez estuvo a punto de decirle en un pasillo vacío de un hotel en Karuizawa…
"Para mí tu eres, la única que am…" (2)
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Detrás de la puerta se hallaba un Ren algo decepcionado de su manera de actuar.
Me había dicho que iba a ignorarlo, que no le haría caso y ve…lo primero que hago es todo lo contrario. Aunque sabiendo los deseos increíbles que tengo de romperlo en pedacitos, digamos que no estuvo mal.
(click)
Ren oyó una puerta abrirse y no pudo más que gratamente sorprenderse ante la mujer que tenía frente a sí. Kyoko se había puesto un polo gris con vuelo sencillo que dejaba ver sus hombros y hacía juego con unos jeanes clásicos azules. Sandalias de taco algo alto y una cartera complementaban su vestimenta. (N.A. Para ver el atuendo, ir a mi perfil)
—Ya estoy lista—dijo Kyoko al salir y encontrarse con los ojos de Ren.
—Y muy hermosa.
Ella se sonrojó un poco pero sonrió ante el cumplido
—¿Dónde me llevarás?
—Primero a comer ¿vamos?
—Sí.
Ren la llevó a un restaurante que al parecer era peculiar por la privacidad que ofrecía a sus clientes. Desde que Kyoko entró se dio cuenta que las mesas no estaban a simple vista como en cualquier lugar común y corriente, si no que habían diversos pasillos como si uno estuviera en un tren, luego entraba a por una de las tantas puertas y podía hallar una mesa bellamente adornada con asientos muy cómodos, una televisión, y hasta baño incluido.
—Vaya, si esto no es privacidad, no sé que es.
—Lo sé, pero es preferible no levantar la sospecha de ningún paparazzi hasta después del estreno de la película. Tendré que soportar esto hasta la fiesta coctel.
—¿Por qué hasta ese día?
—¿Eh? Bueno…pensaba que…tal vez, podríamos dejar de escondernos hasta ese día. Realmente nada me gustaría más que poder entrar contigo a mi lado a la fiesta, tomando tu mano.
Diciendo esto, tomó su mano sobre la mesa y aunque Kyoko se sabía sola con él en esas cuatro paredes, no podía evitar que sus mejillas se colorearan ante su toque y su mirada.
—Tengo algo de miedo
—¿Por qué?
—Porque no estoy segura de todo lo que va a suceder. Quiero decir…¿alguna vez presentaste a una novia a los medios?
—Eh… pues no, bueno…cuando salía con alguien siempre había algún reportero que molestaba y conseguía la noticia pero al final… creo que te puedo decir honestamente que nunca he estado con alguien tan en serio como lo estoy siendo contigo ahora.
Kyoko se quedó mirándolo, a veces era como estar en un sueño. ¿Era verdad todo esto? Había pasado mucho desde la última vez que había querido y hasta había jurado nunca más caer en las garras del amor, porque duele, porque hiere, porque puede hacer que de la máxima felicidad te revuelques en un pozo de incertidumbre y desesperanza si todo sale mal. Pero ahora estaba allí, sentada al lado del hombre a quien había decidido abrir su corazón de manera tan abrupta que ya había entregado lo más puro que tenía.
Sin previo aviso se acercó a Ren y le dio un rápido beso para luego abrazarlo. Esto lo había tomado por sorpresa pero no por eso dejó de devolverle el abrazo.
—No te preocupes, si algo sucede, Yo te protegeré—le dijo él.
La comida era buena, para variar un poco habían pedido comida italiana: ravioles de carne en salsa roja y canelones en salsa blanca. Ambos terminaron realmente satisfechos después de casi dos horas de comer, beber y reír. Después de salir del baño, Kyoko anunció que estaba lista para irse, pero justo antes de poder Ren abrir la puerta, la detuvo y ella vio una pequeña luz roja encenderse a un lado de la puerta.
—¿Qué es eso?
—Es un dispositivo algo útil para todo el que no quiera ser visto en este lugar.
—No entiendo.
—Al momento de abrirse una puerta, automáticamente un mozo activa un botón que hace que en todos los espacios se prenda la luz roja, eso indica que hay alguien en el pasillo aparte de los mozos del lugar. Si quieres evitar miradas, esperas a que se apague y puedes salir tranquilo. Es un método bastante eficiente, aunque debo decir que he lamentado el ver parejas separarse por esto, muchos hombres lo usan como un lugar para traer a sus amantes.
—Me imaginaba algo así.
—Ya se apagó, vamos.
Salieron a un ascensor que llevaba al estacionamiento y al subir al carro de Ren el celular de Kyoko empezó a sonar.
—Es okami-san.
—¿Quién?
—¿Aló?
—Kyoko, lamento molestarte en tu día libre, pero tenemos lleno el Darumaya y la verdad, estoy corta de brazos. ¿Hija, tú crees que podrás venir a ayudarme?
Kyoko no quería terminar tan pronto su cita, pero le debía mucho a Okami-san y decidió que lo mejor sería ir.
—Claro que sí, estaré pronto allí.
—Muchas gracias, Kyoko.
—No se preocupe. Hasta luego—colgó y dirigió la mirada al conductor—Ren…
—¿A dónde debo llevarla, princesa?
—Lo siento mucho, la verdad es que los dueños siempre me apoyaron desde el primer día y yo siempre quiero encontrar una manera de devolverles el favor.
—No te preocupes, habrá muchos días en los que podamos salir a otro lado, al menos hoy día pudimos almorzar juntos.
—Sí, todo estaba realmente delicioso.
—Me alegro que te haya gustado.
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Por lo menos, una hora y media más tarde, dos personas se hallaban corriendo hacia un establecimiento con un gran Daruma pintado en un cartel al frente. Como una estampida se abrió la puerta y dos personas entraron corriendo.
—¡OKAMI-SAAAAAAAAAN!
—¿K-Kyoko-chan? ¿Qué sucede? —Dijo la buena gerenta al ver que Kyoko se colgaba de su cuello mientras la abrazaba.
—¡Lo lamento! ¡Lo lamento tanto! ¡En la vía central para llegar aquí de repente han comenzado una obra y no había manera de pasar rápido! Han cerrado tres de los cuatro carriles y nos hemos tardado lo indecible puesto que no había manera de escapar de ese lugar. ¡Perdóneme Okami-san!
—Eso está bien, Kyoko-chan, más preocupada estaba porque no hubieras llamado diciendo si te había pasado algo.
Kyoko entonces cayó en cuenta de que podía haber llamado por teléfono y no lo hizo por la desesperación que estuvo viviendo segundo a segundo en ese atolladero.
—Además, ya se fueron, era un grupo de extranjeros que venían a conocer lugares turísticos, tuvimos local lleno ¿verdad cariño? —dijo preguntándole a su esposo
—Soy una horrible persona…—el cuerpo de Kyoko se hallaba derretido en el suelo.
—Por favor, permítame disculparme. Esto no hubiera sucedido si no hubiera sido por mí. Acepte mis más profundas disculpas.
—Oh, vaya, no se preocupe joven. ¿Es usted amigo de Kyoko-chan?
—Hai. Hajimemashite, boku no namae wa Tsuruga Ren desu. Dozo yoroshiku onegai shimasu. (3)
Tanto la gerenta como el jefe se habían quedado impresionados. Esta era la primera vez que Kyoko traía alguien a casa y resultaba que era un joven muy apuesto.
—Tsuruga Ren, usted es el sempai de Kyoko-chan ¿cierto?
—Hai.
—¡Oh vaya! Bienvenido, por favor pase y siéntese. Kyoko-chan, deja ya de preocuparte. Anda, ve a sentarte con Tsuruga-san mientras traigo algo de comer.
Kyoko llevó a Ren a una de las mesas y lo invitó a tomar asiento.
—¿Aquí trabajas…y vives?
—Así es…creo que jamás te lo había dicho ¿verdad?
—Siempre que te he dejado, lo hacía en la entrada de la calle.
—Ah mira, ella es la Okami del lugar, Fumino Hina y él es su esposo, el jefe, Fumino Kazuma.
El jefe que de por sí siempre ponía una cara más que seria, ahora tenía una que reflejaba absolutamente nada. Su mujer le dio un codazo.
—Es muy grato recibirlo Tsuruga-san, muchas gracias por cuidar de Kyoko-chan.
—No, al contrario. Es un gusto estar aquí.
—Usted también es parte del reparto de Dark Moon, cuando Kyoko-chan hizo su estreno en la serie, si bien no podíamos verla por el horario en el que se transmitía, mi esposo dejaba programado el televisor para grabar cada capítulo. Ahhh…Katsuki y Mizuki pudieron quedar juntos, eso es lo importante.
—Okami-san, nunca hubiera pensado que le gustasen las cosas románticas.
—Ah pero claro que sí. ¿A qué mujer no le gusta?
—Sírvase, Tsuruga-san. —El jefe le estaba pasando un plato pero su cara seguía siendo la misma.
—Sí, muchísimas gracias.
—Etto… ¿Está bien que estés comiendo tanto Ren?
Ren sólo le dio una sonrisa que Kyoko interpretó como "No hay problema, esta es tu familia ¿cierto?" y ella le correspondió de la misma manera. A veces, se sorprendía de la habilidad que tenía para descifrar lo que una simple mirada de él podía significar, aunque claro, había logrado pulirse mucho después de ser Setsuka y tener a un hermano tan "hablador".
Los gestos de ambos no pasaron desapercibidos a ninguno de los dueños de Darumaya que observaban como Kyoko se desenvolvía frente a su sempai. La noche llegó y luego de algo de comida, un poco de licor (jugo para Kyoko) e historias de actuación que Okami-san pedía escuchar, era hora de que Ren se retirara.
—Muchas gracias por tan entretenida velada.
—No hay ningún problema. Por favor, vuelva cuando desee. Kyoko-chan, ponte tu casaca y acompáñalo hasta la esquina.
—Sí. Enseguida regreso.
—Kyoko—era el jefe que había salido de la parte de adentro de la cocina—te llegó esta carta en la tarde, me había olvidado de entregártela. Y tome—dijo dirigiéndose a Ren—esto es un aperitivo fresco para el desayuno.
—Muchísimas gracias por su hospitalidad.
Sin decir nada el jefe regresó a su casa seguida por una más que sonriente Okami-san.
Ren y Kyoko caminaban juntos y cuando llegaron a la esquina él se despidió.
—Pero tu auto está aquí cerca
—Sí, pero es preferible que regreses pronto.
—Sí, tienes razón—dijo ella metiendo las manos en los bolsillos de la casaca, encontrando la carta que le había entregado el jefe—ah, cierto. Una carta, que raro.
— ¿Mmm? ¿No sueles recibir cartas?
Kyoko se había quedado helada mientras veía el remitente de la carta y no respondía.
—¿Kyoko? ¿Estás bien?
Nuevamente sin responder rasgó rápidamente el sobre y leyó el contenido de la carta. Ren se quedó a su lado viendo cada uno de los cambios de expresión de su rostro. Finalmente, con una cara llena de preocupación Kyoko levantó la vista.
—¿Qué ha sucedido?
—La…La carta es… de Kyoto. El padre de Shoutaro…está enfermo.
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Lory se hallaba recostado en sus aposentos intentando un nuevo juego. Esta vez, la heroína era una tímida colegiala que no se decidía a confesar su amor a su amigo de la infancia.
Estas decisiones, las hacen cada vez más y más difíciles.
—Presidente—Sebastian, su fiel asistente había entrado.
—¿Huh? Sí, qué sucede.
—El Sr. Tsuruga desea hablar con Ud.
—¿Tan temprano en la mañana? Está bien, dile que pase.
¿Y ahora qué habrá sucedido?
Ren entró a la habitación del presidente y lo saludó.
—¡Yo, Ren! Por fin finalizó la filmación "pendiente" ¿Dentro de cuánto será el estreno?
—El director Konoe nos dijo que ya estaban muy avanzados con la edición del video, todo debería estar listo para mediados de Noviembre.
—Hehhh…eso es bueno. Dime, ¿necesitas algo?
—En realidad, sí. Como usted sabrá la filmación terminó exitosamente el día de ayer y ahora que estado fuera del mapa durante algún tiempo como Tsuruga Ren me imagino que tendrá planes. Quería pedirle si por favor podía mantenerlo de esa manera por un par de semanas más.
—¿A qué te refieres?
—En otras palabras, creo que a algo como esto normalmente le llaman vacaciones.
—¿¡Tú! ¿Vacaciones? ¿El hombre que desde que puso pie en Japón no dejó de trabajar?
—Sí.
—No creo que haya inconveniente…pero ¿por qué tan de repente?
—Desde hace buen tiempo había querido tomarme unas vacaciones, pero no había encontrado el momento oportuno.
—Presidente—nuevamente Sebastian hacía entrada en escena—disculpe que lo interrumpa, pero la Srta. Mogami está fuera y me dice que es sumamente urgente que hable con usted.
¿También Mogami-san?
—Sí, sí, hazla pasar. Gracias.
Luego de unos minutos, Kyoko entró presurosa a la habitación, dándose con la gran sorpresa de que Ren estaba allí.
—Ren…
—Buenos días—respondió este con una sonrisa.
—Disculpe presidente, muy buenos días—saludó con una reverencia.
—Buenos días, Mogami-san. Pasa, siéntate, dime en qué te puedo ayudar.
—Bueno, Sebastian-san no me dijo que usted tenía compañía, si desean puedo esperar fuera hasta que acaben.
—Oh, no creo que haya inconveniente, es más, creo que tengo una leve sospecha de lo que me vienes a pedir—Lory le lanzó una mirada a Ren, mirada que este último no disfrutaba.
—Etto, la verdad es que…—se postró en el suelo—¡Necesito que por favor me de dos semanas libres! ¡Sé que no tengo el derecho a pedir algo como esto siendo yo una novata en la compañía pero, por favor, se trata de un asunto muy importante!
Tal y como lo sospechaba…
—¿Dos semanas eh? Pero, no te quedes ahí en el suelo, ven, siéntate Mogami-san. Cuéntame qué es lo que está pasando—Kyoko fue a sentarse en un sillón que estaba frente a Ren y al costado de Lory y habló.
—Cuando era niña, hubo una familia que cuidó mucho de mí, durante muchos años y el día de ayer recibí una carta de ellos. Una de esas personas está enferma, muy enferma y ha pedido verme. Yo realmente quiero cumplir su pedido e ir a verlo.
—Ya veo, ya veo. ¿Y a dónde estarías yendo?
—A Kyoto, no estoy segura aún si serán las dos semanas enteras, pero prefería pedirle de más en caso de que algo surgiese. Le prometo que intentaré regresar lo antes posible así que, ¡por favor Presidente, se lo ruego!
—No es necesario rogar Mogami-san, puedes ir
—¿¡En serio!?
—Claro que sí, has estado trabajando muy duro durante estos últimos meses, creo que un relajo no te vendrá mal.
Kyoko se levantó y se inclinó ante el director varias veces para demostrar su agradecimiento.
—Sin embargo, a ti Ren, no creo que pueda darte esas vacaciones.
—¿Qué?
—Siento que voy tener que darte más trabajo que ha surgido y es urgente así que no podrás tomarte dos semanas libres.
—Presidente, por favor, al menos una semana estaría…
—No, ya lo he decidido.
Ren vio que no había caso en pelear con él.
—Muy bien.
—¡Perfecto! Entonces Mogami-san, irás a Kyoto con Ren como tu chaperón.
—¿¡Qué!? —ambos actores preguntaron al mismo tiempo
—Bueno, aunque sea tu lugar natal uno nunca sabe que pueda pasar, lo creas o no estás comenzando a tomar popularidad con cada día que pasa, me sentiría muy intranquilo si uno de mis nuevos y jóvenes talentos está solo durante tanto tiempo en un lugar alejado, así que para que yo esté más sosegado, acepta esta condición que te pongo Mogami-san. Y ni siquiera intentes decirme que no quieres Ren, o van los dos o no van.
Kyoko estaba confundida, no entendía por qué habría tanto problema en ir sola a un lugar que conocía como la palma de su mano, pero Ren, él ya se había dado cuenta de todo. Parecía que no había sido tan cuidadoso como había querido y el Presidente estaba cada vez más cerca a la verdad. De pronto, se dio cuenta de que Kyoko lo miraba con ojos llorosos y una expresión preocupada y de miedo.
—Descuida, no tengo problemas en acompañarte el tiempo que necesites ir.
—¿En serio? ¿Pero acaso no tienes entrevistas que hacer? ¿Trabajo que cumplir? Me sentiría muy mal si estoy retrasándote en algo…
—Estará bien, es una orden directa del Presidente ¿cierto?
—Cierto… Está bien, iré con Re-con Tsuruga-san—Kyoko quiso corregirse pero no se había dado cuenta de los muchos "errores" que ya había cometido desde que había entrado a esa sala por culpa de la costumbre: saludarlo por su nombre, tutearlo, etc…
—Está decidido entonces. Mogami-san, imagino que partirás pronto.
—Sí, de ser posible quiero irme hoy mismo.
—Muy bien, no te olvides de tener tu celular prendido y tú tampoco Ren.
—Sí
—Entonces, que tengan un buen viaje…
Ambos se despidieron con una reverencia, luego Kyoko salió de la oficina y antes de que Ren pudiera salir, escuchó
—Cuídala bien, Ren. No tengas miedo del pasado…
Ren simplemente salió de la habitación.
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—Podríamos haber tomado el Shinkansen…—dijo Kyoko sentada en un asiento de avión haciendo un puchero
—Sí, pero de esa manera Dios sabe cuánta gente me hubiera reconocido. ¿Cierto?
Kyoko no dijo nada, sabía bien que tenía razón, pero aún no salía de su sorpresa al saber que estaría yendo con Ren.
Flashback
(Fuera de la oficina de Lory)
—Lamento mucho haber arruinado tus vacaciones, en realidad si quieres puedo decirle al Presidente que fuiste conmigo y ya.
—Estaba pidiendo las vacaciones para ir contigo
—¿Eh? ¿Pero por qué?
—Porque no quiero que vayas sola, y porque me gustaría ver en dónde vivías…Sin embargo en algo tienes razón. Kyoko—dijo este y se inclinó un poco para quedar en el mismo nivel de sus ojos—¿estaría bien si te acompaño en tu viaje a Kyoto?
Ella no estaba segura de por qué Ren quería ir con ella. Siempre había estado acostumbrada a ir sola y le había ido bien, pero ahora, tal vez era diferente, el hecho de que estuvieran juntos tal vez exigía esta clase de cosas y, además, la idea no le desagradaba, era sólo que…
—Sí, está bien. Tengo que ir a casa a terminar de empacar.
—Te dejo y regreso por ti en dos horas—le dijo extendiendo su mano para llevarla a casa.
Fin Flashback
Ren observaba que Kyoko estaba muy pensativa, tenía una expresión de preocupación profunda en el rostro y no le gustaba. Por más que quisiera, no podía dejar de pensar en el contenido de la carta y esa era una de las principales razones por las que la estaba acompañando.
Flashback
—¿Qué ha sucedido?
—La…La carta es… de Kyoto. El padre de Shoutaro…está enfermo.
—¿Qué?
—Eso es lo que dice, mira—y Kyoko le dio la carta para leer
"Querida Kyoko,
¿Cómo has estado? Espero que bien. No hemos sabido más de ti desde tu última carta hace meses. ¿Cómo está Shoutaro? ¿Está comiendo? ¿Está saludable? Sólo puedo pensar que al estar contigo así es, pero siendo tan rebelde como es, a veces me asusto.
La verdadera razón por la que te escribo es para darte una mala noticia que espero puedas darle de buena manera a mi hijo: Su padre está enfermo, muy enfermo. Ya lo conoces y se niega a ir al médico para tratarse, pero estoy muy asustada, Kyoko, porque cada día lo veo empeorar un poco más. Por favor, regresen a casa, vengan al menos a ver cómo esta su salud.
Espero verte pronto,
Fuwa Hiyori."
La carta estaba bellamente redactada con una caligrafía realmente envidiable.
—¿Cómo es que te ubicó?
—Hace meses les escribí una carta, porque no me gustaba que Shou estuviera separado de sus padres sin noticias durante tanto tiempo. Si bien estaba preocupada sabía que si se enteraban en dónde vivíamos vendrían inmediatamente, así que puse la dirección del fast-food en el que trabajaba. Esta carta fue enviada allí, ¿ves? Lo más probable sea que como tenían de contacto este sitio de trabajo también, la hayan enviado aquí—se calló y hubo una audible y larga pausa—¿Y ahora qué hago? No puedo llevarlo de vuelta, será para que me tire la carta por la cabeza y me mande a rodar, pero es su padre…Él siempre quiso lo mejor para él.
—Kyoko…
—No, tengo que ver una forma de resolver esto. Ren, lo lamento, tengo que irme. Te veré pronto—y dándole una sonrisa mientras recuperaba su carta salió corriendo hacia el Darumaya. Las palabras de Kyoko habían venido en un doble sentido que Ren había entendido a la primera. Si ella se iba, él también lo haría.
Fin Flashback
Ren puso su mano sobre la de ella y Kyoko volteó sorprendida.
—Cálmate. Verás que todo saldrá bien.
Kyoko inhaló profundamente y suspiró. Era cierto, todo estaría bien y más aún porque él estaba a su lado.
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Una hora de autobús y 20 minutos de taxi después, Kyoko y Ren llegaron al Ryokan de los padres de Shou. Kyoko estaba cada vez más nerviosa, este lugar era en donde había nacido y crecido, reído y llorado. No pudo evitar desviarse del camino a la casa de su "madre", no sabía cómo se sentiría en caso de que la volviese a ver, así que prefirió no propiciar el encuentro.
Abrieron la puerta y no había nadie en el recibidor.
—¿Hola? —preguntó Kyoko. De pronto una señora volteó el pasillo y se acercó a ellos. Era una mujer alta de gran porte y, aunque fácilmente estaba en sus 50, conservaba una gran belleza. Cuando estuvo frente a ellos hizo una perfecta reverencia para recibirlos.
—Bienvenidos a nuestro humilde Ryokan. Estamos muy alegres de que se encuentren aquí.
Se levantó, observó a Kyoko, luego a Ren y sonrió.
—¿Desean una habitación matrimonial?
Kyoko se había dado cuenta de que aún no la había reconocido y nuevamente se sintió como cuando a Shou le pasó lo mismo la vez que la encontró en la estación de servicios y antes de hacer el papel de ángel. ¿Acaso había cambiado tanto? Decidió entonces hacer algo que a Ren lo dejó boquiabierto.
Puso sus maletas en el suelo, se acercó a Hiyori-san y se inclinó ante ella en una reverencia tan perfecta como la de ella, luego al levantarse, tenía una sonrisa dulce en el rostro y le habló:
—Es un honor que hayan venido a nuestro humilde Ryokan. Por favor, sírvanse a sólo relajarse en su estadía. ¿Desearían la habitación matrimonial? Contamos también con una hermosa suite que tiene un onsen particular si es que están interesados.
Hiyori-san tenía los ojos abiertos por la sorpresa de haber escuchado las típicas líneas de bienvenida para los recién casados de manera tan natural y, tomándose su tiempo para verla de verdad, cayó por fin en cuenta de quién se hallaba frente a ella.
—¿Kyo-Kyoko-chan?
—Tadaima, obasan (4).
—¡Kyoko! ¿De verdad eres tú? ¡Pero cómo has cambiado! Déjame verte bien…estas preciosa, hija. Te extrañamos mucho—dijo finalmente dándole un fuerte abrazo con lágrimas en los ojos.
—¡Yo también los extrañé mucho!
Ren se sentía más tranquilo al verlas abrazadas, sin embargo no dejaba de sorprenderlo la faceta de "okami"(5) de Kyoko, de pronto tuvo un flashback a la primera vez que la había visto actuar vestida en kimono…pensó que tal vez allí lo había aprendido.
—Bueno, pero pasa…Prepararemos una habita-oh. Disculpe mis modales por favor, joven.
—No, al contrario—respondió Ren.
—Obasan, él es…—intentó presentarlo mientras se acercaba a él, pero Fuwa Hiyori era una mujer mayor, las chispas en los ojos de la muchacha cuando veía a este hombre no pasaron desapercibidos a su fina percepción. Esta misma muchacha que alguna vez pensó que sería la waka-okami(6) del Ryokan, alguna vez había mirado así a su hijo.
—¡…que buen mozo es tu amigo, Kyoko!
—¿Eh? Bueno, sí, pero en realidad él es…
—Por favor, pase. Un amigo de Kyoko siempre será bienvenido en este lugar, le daré una habitación sensacional. Kyoko, anda a la cocina, estoy segura de que a las chicas les gustará mucho verte. Después de eso te llevaré con Yamato-san. Por favor, Tsuruga-san, sígame.
Kyoko había querido presentarlo como su enamorado, ya que en un lugar tan apartado como ese, era bastante difícil de conocer las últimas noticias del espectáculo. Los canales locales eran principalmente de noticias del lugar, obviamente si ocurría algo realmente grande, llegaba hasta allí; en todo caso, no habría problemas de incurrir con algún paparazzi justo en este sitio, pero Hiyori le había interrumpido de tal manera que no le había dado opción a hablar.
En fin—pensó—se lo diré ahora más tarde.
—Ren…
—Está bien, te estaré esperando adentro. Ve a saludar a tu familia…—y le dio esa cálida sonrisa que lograba sosegarla aún en los momentos más difíciles.
Entraron entonces los tres por el largo pasillo, en la primera bifurcación, Kyoko fue hacia la izquierda y Ren y Hiyori hacia la derecha. La mujer lo guió hacia una habitación bastante amplia y que se veía muy cómoda.
—Es una habitación muy acogedora.
—Agradezco sus amables comentarios, Tsuruga-san. Use esta habitación como mejor le convenga.
—Sin embargo, creo que sólo hay un futón personal. ¿Le importaría…?
—Oh vaya, si desea le traeremos uno grande sólo para usted.
—Lo que sucede es que Kyoko…
—Kyoko se quedará cerca a mi habitación, ella siempre durmió allí mientras vivía aquí—le dijo con una gran sonrisa—no se preocupe, mandaré traer un futón más grande en pocos minutos. Con su permiso, Tsuruga-san.
Y con una última reverencia, cerró la puerta. Ren se recostó en una pared y suspiró.
Vaya, así que no será fácil aquí tampoco.
(1) Otsukaresama desu: Buen trabajo.
(2) Frase del capítulo 94 de Skip beat: Lo que Shou le dice a Kyoko empezaba con 好 que es el primer kanji en amor/gusto.
(3) Sí. Encantado de conocerle. Mi nombre es Tsuruga Ren. Por favor cuide bien de mí. (espero que la traducción esté bien, chicas que si estudian japonés no me maten, hice mi mejor esfuerzo!)
(4) Ya regresé, tía.
(5) Okami: gerente del hotel. Generalmente es la dueña del lugar o bien la esposa del dueño. Su función es esperar y atender a los huéspedes, y también atender todas las actividades relacionadas con el ambiente exterior al ryokan, como negocios y su relación y cooperación con la comunidad.
(6) waka-okami: Joven Okami, La tradición del ryokan es que la posesión del mismo pase de generación en generación dentro de una familia. Así, tres generaciones de mujeres se llaman oo-kami (Gran Okami), la okami, y la waka-okami (Joven Okami). En la mayoría, el puesto se pasa de madre a hija y de hija a hija política.
Agradecimientos:
Kariramos: Transfusión de sangre a la orden! Jajajaja...la verdad es que me liberé un poco en hacer que Kyoko fuese más sensual de lo normal, pero si te das cuenta, intento hacerlo de manera que a veces ella no se de cuenta. O sea, tampoco quiero hacerla saltar de ser la chica "pura que debe proteger su pureza hasta su muerte" a una femme-fatale en 1 cap! Me alegro mucho de que hayas leido el consejo al principio y realmente espero que todas lo hayan hecho. Un beso para ti! En una semana y media viene la proxima actualizacion!
mika-chan18: Que bueno que ahora si hayas llegado a dormir! Jejeje...a mi también me pasa lo mismo con los fics que me gustan de quedarme tan pegada que a veces no trabajo! :P
G-Dragon-sama: Jajaja, asi que casi lloras por Shoutaro...bueno, en realidad no es esa la intención, si no que personalmente creo que este baka aun no quiere darse cuetna de lo que siente realmente, por eso lo estoy haciendo sufrir un poco cada capítulo, pero este seguirá siendo un fic Ren/Kyoko sin duda alguna. Palabras literarias? Para nada...sólo intento no utilizar las mismas una y otra vez porque por allí ya me habían dado mi jalón de orejas con respecto a ese tema :P
Starfive: Jejeje...parecía como que sí pero entonces no! Vino Shou a molestar! Fufufufu, pero prometo un lemon muy prontito, muy prontito! Gracias por tu review!
neko-kuroneko: Respirando, respirando siempre, si no entre tu y Kari se me van las bolsas de sangre! Jajaja...Muchas gracias por seguir este humilde fic...
sakuraliz23: Y claro que sí, ya pronto se viene el lemon, no estoy segura de si sera super lujurioso, pero intentaré hacerlo de manera que las haga derretir en la silla! O al menos eso espero...fufufu. Yo también estoy esperando tu actualización liz! No demores!
oryxyro: Ojalá que te haya gustado este capi! =D
Awase Kagami Ayumi: Que se puede hacer, estos dos estan tan compenetrados el uno con el otro que ya no les importa si los ven, si no los ven, si el resto son pobres...aishhh...
Stefyue: Quien fuera Kyoko tocaya! Yo me imaginaba en esa sesión de fotos mientras escribía el capítulo para inspirarme mas! jejejeje...
Julis: Eh! Tu estas igual que mika-chan18 quedandose sin dormir o sin hacer algun trabajo. Hacendosita, hacendosita! como decía mi abuela =) Primero el trabajo despues la diversion, pero bah! a quien quiero engañar? Me encanta que estes leyendo mi fic (pero en serio, primero los trabajos eh?)
Tsuki-chin: ¿Por qué el casi vómito? Eso no lo entendí, jeje...Y bueno sí, estamos haciendo que nuestra heroína despierte lentamente en sus sentimientos.
Cecilia: Y así mismo vidente tenías razón, su as bajo la manga resultó ser cualquier cosa menos lo que esperaba...jajajajaja. Ojalá y también te guste este capítulo!
