Por primera vez en mucho tiempo, el día parece perfecto, al menos eso es lo que indica el clima; Hay sol, a pesar de que este no consigue erradicar el frío, las ventanas amanecen empañadas y se siente humedad en los muros.
Para Ron, entre voces desconocidas que retumban en su cabeza, imágenes decepcionantes compuestas de recuerdos casuales, la noche al fin acaba. La ausencia de calor le hace reaccionar, abre los ojos lentamente al tiempo que busca con su mano el cuerpo que hasta hace un par de minutos, tenía bajo sus brazos.
Ella estaba de pie frente a la camilla acomodándose el uniforme. El chico se incorporó lentamente, apoyándose con cuidado en la cama; Sonrío notando que la chica no lo miraba, ponía todo su esfuerzo en que su blusa luciera impecable. Entonces lo miró, los ojos de ambos se encontraron de una forma intensa, como lo haría dos amantes después de una calurosa noche de amor.
Pansy se muerde el labio inferior y pasa la lengua por su labio superior, Ron no puede evitar sonrojarse, al instante baja la cabeza—Buen día —saluda el pelirrojo casi sin voz.
—Que bueno que despiertas —dice la morena acercándose a la camilla. Se recarga con ambas manos de la barandilla a los pies de esta, de modo que el Gryffindor pueda ver el generoso escote—. ¿Te sientes mejor, Weasley?
Él asiente: —Gracias por quedarte… conmigo… anoche —levanta la vista—. No quería estar solo.
La morena se acerca, suavemente le pasa una mano por el rostro, levanta los cabellos que cubren la frente del pelirrojo y deposita un beso: —Yo tampoco quería estar sola —dice de una manera tan dulce, que ella misma logra sorprenderse.
Al instante se separa, sacude su cabeza un par de veces, no logra comprender su propia actitud. Se siente nerviosa, es solo la comadreja. *Solo es Weasley* —repite una y otra vez dentro de sí.
Ron traga saliva: — ¿Qué hora es?
—Muy temprano —sonríe—. ¿Quieres ir al Gran comedor?
El chico sonríe— ¿Tú? ¿Caminando conmigo...?
—Si Weasley, —se acerca a él peligrosamente— voy a exponerme contigo —roza sus labios con los de ella—. No me importa lo que piensen ¿Somos amigos, no?
—*amigos* —repite el pelirrojo dentro de sí—. Claro, eso somos.
Entonces el chico une sus bocas, le toca suavemente el labio inferior con la lengua y la toma del rostro para profundizar aquel beso… ¿amistoso? No importa. Sus lenguas se reconocen, un calor extraño les recorre a ambos desde la cabeza hasta los pies: El chico hala de la slytherin, esta sin resistirse cae contra su cuerpo, provoca cierto dolor, sin embargo la cercanía es placentera.
Aunque todo dentro de ella le ruega quedarse así; tirada encima del pelirrojo, con sus brazos envolviéndola, saboreando su aliento sintiendo sus labios… Se separa:
—Weasley —susurra.
—Lo, lamento —articula el pelirrojo.
Ambos se sonríen, como si de simples travesuras se tratara, tal cual niños fuesen. La chica lo ayuda a vestirse y él aprovecha cada instante para robarle besos en los labios o deleitarse tocando sus hombros y brazos con las yemas de sus dedos, ella sin poder disimular; tiembla.
Cuando Pansy termina de abotonarle la camisa, se miran a los ojos. Debajo de la mano de la Slytherin el corazón del pelirrojo palpita frenéticamente, nunca pasó algo semejante con ninguna amiga… ni con aquellas que se volvieron sus novias. Esa forma de latir de su corazón, es solo un grito que pide amor.
Se toman de la mano, como un acto mutuo, tal vez un gesto impulsivo pero coordinado. Es extraño, sin embargo ninguno de los dos se inmuta, tampoco tratan de disimular la sensación que provoca; es algo similar a un cosquilleo que les recorre todo el brazo.
Salen de la enfermería, la bufanda de la chica cuelga a los lados de su cuello. Con el brazo libre, Ron toma con mucho cuidado el extremo de la prenda, la pasa por su hombro abrigándola dulcemente. Se cruzan con chicos de varias casas que los miran extrañados, aunque desde la batalla todos intentan llevar la fiesta en paz, pensar en Parkinson con Weasley no es precisamente lo más esperado y normal.
Antes de entrar, ella se separa y camina por en frente de él, es ahí cuando el pelirrojo entiende la gran diferencia… Ella no se expondrá de forma tan obvia a su lado, algo dentro de sí le dice que no se pertenecen y tiene razón; nunca experimentó algo tan cierto. A pesar de todo, intenta disimular lo mucho que le lastima y con la cabeza en alto, conteniendo las ganas de devorarla con la mirada, se dirige a su mesa. Realmente debía ser temprano para que ninguno de sus amigos estuviera presente.
No puede contenerse un segundo más y su mirada se queda fija en la morena que está del otro lado del comedor, quien justo ahora hojea lo que seguramente es el diario del día, recorre con sus ojos hambrientos aquellos labios que destilan miel y su perfecto cuello el cual siente increíble tentación de morderlo. Para su sorpresa ella levanta la mirada de la lectura y le guiña un ojo; aquel simple acto provoca taquicardia, algo caliente se extiende por todo su cuerpo… Necesita más, la quiere a ella, completa y la quiere ahora. Al instante vuelve a ignorarlo.
A las afueras del gran comedor, Harry y Alden llegan tomados de la mano, ella se detiene antes de entrar.
El moreno sonríe— Cierto, las apariencias —dice con un tono verdaderamente atontado.
— Claro, las apariencias —le da la razón con un tono sarcástico.
La chica se abalanza sobre su cuello y le besa la boca, de forma escandalosa y profunda. Es demasiado temprano como para que cualquier persona pudiera verlos y aunque alguien pudiera, no le importa, el chico la sujeta de la cintura entregándose completamente.
Una falsa tos, logra distraerlo, más no es suficiente para que él vuelva a poner los pies sobre la tierra.
— La discreción no es algo que se les de mucho, ¿cierto? —Harry puede reconocer el tono de sarcasmo de Pansy. La morena está recargada en la pared con los brazos cruzados sobre el pecho—. No, por mí no se detengan —dice sonriendo.
Alden deposita un último beso sobre los labios del Gryffindor y se separa, cuando Harry se dispone entrar al gran comedor, sin si quiera mirar a Pansy, esta o detiene poniéndole una mano sobre el pecho, así, él la mira, más no dice nada ¿Qué le va a decir?
Antes de que si quiera pueda articular palabra, ella ríe— Tienes una expresión muy… Particular en el rostro, Potter… —Chasquea la lengua y camina hacia él.
La otra Slytherin se apresura a colgarse de la espalda del chico— ¿Estás insinuando que anoche estuvimos haciendo el amor en tu habitación? —Abre la boca fingiendo sorpresa— ¡¿Cómo puedes insinuar algo así de mí?! —Finaliza, de inmediato ambas serpientes sonríen.
La chica de ojos verdes entra en el gran comedor, Harry lucha por seguir respirando, el color empieza a invadir sus mejillas ¿Por qué tenía que ser Slytherin y amiga de Pansy?
— Creo que tu nueva táctica es interesante, Harry —comenta Pansy, el chico le dirige una mirada de extrañeza—. Todas las mujeres necesitamos algo de espacio y que ese "espacio" nos cause celos para saber que algo no interesa —sonríe—, quizás, al fin Weasley se interese realmente en ti ¿No crees? —No le da tiempo de contestar y entra al comedor.
Pansy sonríe con agrado, ha esparcido su veneno matutino y eso la relaja… — ¿"hacer el amor"? —le dice a Alden.
La chica que come con gran apetito por primera vez en mucho tiempo, ríe bobamente— Fue un lindo detalle ¿No crees?
— ¿A sí que lo planeaste? —Pansy se sienta con una pierna cruzada sobre la otra—. ¿No será que te estás enamorando, Alden? —ríe—, espero que al menos le hayas dicho que fue tu primera vez…
Alden se atraganta— ¡Pansy! ¿Por qué no te callas?
— Vamos Astor, has manoseado a medio mundo pero jamás…
— Basta, Parkinson —sorbe jugo—. No es tu asunto, lo que hayamos hecho o no —mientras vuelve a beber, mira al chico del otro lado del comedor. Sus ojos se fijan en los de él y no puede evitar pasarse la lengua por su labio inferior…
Para el león provoca que se muerda los labios… Puede recordar su respiración agitada, la ansiedad que le provocaba ver su cuerpo totalmente desnudo. Sus manos acariciándola con ansias, ella dirigiéndolo encima, rodeándolo con sus piernas, jamás había visto o si quiera imagino a una mujer totalmente desnuda. Quizás alguna vez vio la espalda pequeña de Ginny, sin embargo su cuerpo nunca le provocó la tentación de descubrir más allá.
Aún podía sentir su miembro duro y la humedad de ella que lo atraía como un imán, entrar, fue la sensación más gloriosa… No quería dejar de verla y aún así tuvo que cerrar los ojos para saborear aquel momento de gloria, los músculos que lo envolvía cálidamente se habían tensado a su alrededor, algo parecido a un quejido de dolor salió de la garganta de la chica, haciéndolo pensar si hizo algo mal… Luego entre besos y caricias se habían dedicado a un baile frenético. "Alden", no pudo dejar por un instante de repetir su nombre, de susurrarlo, de volverlo gemidos de placer…
— ¿Harry? —Le dicen. El moreno presta atención a su amigo pelirrojo, justo antes de que pueda preguntarle como se siente, este le hace una seña para que vea hacia la puerta. Lo hace de inmediato.
Una pequeña pelirroja y su mejor amiga, entran por la puerta tomadas de la mano, ni si quiera los miran, pasan de largo tomando asiento casi al extremo de la mesa de los leones, ambos chicos se sonríen, Ron se encoje de hombros. En Harry retumban las palabras de Pansy ¿Será cierto que Ginny sólo necesita sentir un poco de celos? Aunque sería algo estúpido empezar a pensar que lo que quiere es darle celos y no que está terriblemente enamorado…
Mientras un ojiverde lucha con su doble moral, la mirada de Ron se dirige sobre los chicos de cabellos rubios que entran, Theo y Draco parecen reír.
Theodore al contrario de lo que debería, se dirige a la mesa Ravenclaw, donde se sienta junto a Luna, esta no le presta atención y a él parece no importarle, se recarga sobre uno de sus codos y la observa; sin decir una sola palabra, ella habla, él sólo admira como quien ve una puesta de sol, observando el esplendor de toda su belleza.
En la mesa Slytherin, Daphne es una víctima de sus propios suspiros mientras lo ve, el sol se refleja en sus enmarañados cabellos. Algo tiene ella en común con Ronald Weasley, que este también es víctima de sus suspiros y más que eso, de sus deseos más profundos.
Como es de esperarse, Draco se dirige a un lado de Pansy, se interpone bruscamente entre la morena y Alden— Tan desagradable como siempre, Malfoy —dice.
Pansy levanta la mirada, de inmediato su boca se encuentra con la del rubio… Es algo tan superficial y fugaz, a pesar ello Ron aprieta fuertemente los puños por debajo de la mesa, espera que ella diga algo, sin embargo ella simplemente sonríe y deposita un beso sobre la mejilla del chico… De pronto, la palabra "Amigos" Cobra sentido en para él, Pansy no bromea, no lo ve como nada más que… Amigos.
Gracias al cielo, es hora de ir a clases. Harry al menos aún conserva esa sonrisa idiota y la mirada caída ¿Pero él? ¿Él que va a hacer? ¿Tratar de ignorarla? ¡Como si fuera posible!
El día transcurre… De nuevo se vuelve gris y frío, pareciera que el sol ha decidido no volver a salir, quizás también él esté de luto. Ronald Weasley siente un escalofrío que le recorre toda la espalda, pareciera que la única persona que es capaz de devolverle la calidez al cuerpo es ella, lo peor es que desde la mañana no le ha visto, piensa que la extraña; justo cuando su imagen invade algo que va más allá de todos sus pensamientos, ella aparece.
A lo lejos le saluda con la mano extendida, él contiene las ganas de ir, tomarla de cintura y hundirse en su boca lo más profundamente que su cuerpo, energía, respiración se lo permitan; el pensamiento se desvanece cuando el que llega a tomarla de por la cintura es otro. Otro de cabellos platinados y con el uniforme igual de verde que el de ella. Por primera vez presencia como se besan de forma profunda: Pansy no lo toca, ni lo sujeta, sin embargo su boca se mueve al compás de la de él y el chico sostiene su espalda, acaricia sus caderas, para terminar en un abrazo con una amplia sonrisa.
— Jamás vi reír a Malfoy —escucha Ron a su espalda.
De inmediato piensa ¿Quién no podría sonreír teniendo la libertad de besarla? — Yo tampoco, Harry —responde con voz apagada.
El moreno le palmea el hombro, las antorchas del pasillo de piedra se encienden, de inmediato se siente el calor. Está sonriente, hace un día se entregó a la mujer más bella que haya conocido, ahora mira como Draco Malfoy sonríe al tener a su novia junto a él y lo entiende, entiende lo fascinante que es tener a la persona que se desea, necesita, quiere… Ama, a su lado. Aunque esa persona, para él esté prohibida. En el momento exacto en el que piensa en ella, ella casualmente aparece, pero no sola, sino de la mano de Nott.
Ahí están, las serpientes deshonestas, desleales, aquellas que no saben de valentía y amistad como un Gryffindor; frente a ellos juegan y ríen, Pansy, Theo, Draco, Daphne, Blaise, Alden. Juntos, felices ¿En cambio ellos? Solos, con el resto lejos. La expresión de Harry se vuelve amarga, quiere llorar o correr para besar a aquella chica que marcó como suya: Total y completamente suya.
Draco susurra al oído de… Sí, su novia. Pansy, mira al pelirrojo y le sonríe. Camina tomada de la mano con el rubio, ambos se pierden en el horizonte. Ella va con la cabeza en alto, sin ninguna expresión en su rostro pues sabe perfectamente que pasará. Como si fuera directo a la horca, respira profundo. Él desea ir a su habitación de prefecta, sin embargo el deseo de ella es otro.
Se dirigen hacia el área de chicos, los pocos que ya están ahí se encuentran sumidos en profundo sueño. El Slytherin la guía hasta su cama, con un movimiento de su varita hace que las cortinas que la rodean se cierren.
— ¿Por qué? —Dice la chica antes de que la serpiente pueda besarla.
El clava sus gélidos ojos grises en ella— Nunca supe cuanto miedo tenía a perderte, hasta que te vi con Weasley.
¿Eso era todo? Sus malditos celos, que alguien más tenga lo que el rechazó… Cuanto odia aquello, muy en el fondo le gustaría que él realmente la quisiera o tal vez lo hace, pero a la manera Malfoy. Siente los besos, son cálidos y de cierta manera los disfruta. Se convence de que es lo correcto, está bien así, en el fondo ella pertenece más a su lado que al de cualquier otro, sobre todo un Weasley.
Sin embargo él no la besa en la boca, las manos del joven le recorren el cuerpo, desabotonan con torpeza la blusa, arrancan la falda; en menos de lo que se espera, ella se encuentra con el cuerpo expuesto a su vista ansiosa y hambrienta. De rodillas en medio de sus piernas, se quita la camisa, Pansy suspira con su piel perlada, tiene algunos lunares pequeños extendidos en distintas partes del pecho, sus pezones son rosados y no hay un solo músculo marcado. Tiene el cuerpo más simple que pudo haber imagino, aún así es hermoso.
Draco sostiene los muslos de ella con ambas manos a la altura de su cintura y apoyándose, se introduce. No es como en los cuentos eróticos que hay preliminares y cientos de besos, técnicas y caricias. Todo el cuerpo de la chica se siente tenso, no hay dolor, sin embargo tampoco placer. A medida que el vaivén empieza su sangre arde debajo del pálido cuerpo. Le gusta. Todo se humedece, algo quiere salir de su garganta, más ella no se lo permite, le aterra cualquier cosa que podría decir.
Sus manos están aferradas a la masculina espalda, lo siente dentro, golpeando una y otra vez. Él le besa el cuello, entonces ella cierra los ojos e imagina como aquel cabello platinado se tiñe de rojizo, desea tanto sentir aquel cuerpo que realmente nunca vio.
— Mía —susurra en su oído entre un gemido.
El vaivén aumenta en rapidez, tensa los muslos, lo aprieta con fuerza y algo llega… No sabe precisamente que es, sin embargo siente un derrame caliente invadiendo todo su interior. Entonces la serpiente se desmorona sobre ella, su respiración está agitada.
Sabe que ha terminado todo, no existe una forma de reavivar aquella pasión con la que empezó a poseerla, así que para no llorar, simplemente se obliga a dormir.
