CAPÍTULO 12

LÍMITES

Abrió los ojos perezosamente para encontrarse con su querido e inoportuno cachorrito mirándola y meneando la cola de un lado a otro. Se estiró un poco notando la cálida cobija que cubría su cuerpo pero no recordaba por qué estaba sin su pijama…

- ¡Shaoran! – Dijo levantándose totalmente azorada, se quitó la cobija y empezó a caminar por el apartamento pero vio demasiada luz ingresando por las ventanas. Se había quedado dormida y por lo visto él ya no estaba.

Apoyó su frente contra la pared, definitivamente era una tonta; las cosas se estaban saliendo de control y mucho temía que terminaría por herir al ambarino. Ahora no había excusas, no podía ser como el día de la boda, tenía que enfrentarlo, pero como le dijo Tomoyo. Primero debía enfrentarse a sí misma

Llegó a la sala y vio la hora. Eran las 7 am, pero algo más llamó su atención. Sobre la barra de la cocina había una bandeja cubierta y una nota sobre ella.

Espero que no te moleste que haya preparado el desayuno, encontrarás café fresco en la cafetera… Perdón pero me llevaré tu auto y paso por ti a las 8 en punto. Shaoran.

Y ahora ¿quién podría borrar esa sonrisa estúpida que se dibujaba en su rostro? Shaoran era un hombre maravilloso, era ella la que se estaba comportando como una niña con él y mucho temía que llegara a hacerlo sufrir porque si bien tenía claro que gustaba de él… ¿En realidad ese sentimiento iba más allá? Definitivamente no lo sabía

Se preparó para ir a la oficina. Shaoran era muy cumplido así que salió junto con Kero a la entrada del edificio y a la hora en punto aparecía en su vehículo y vaya si se veía terriblemente guapo, con su cabello alborotado y unos lentes oscuros que lo hacían ver endemoniadamente sexy, seguramente en su antigua vida tenía muchas mujeres a sus pies, pues además de su obvio atractivo, tenía un aire de elegancia y sofisticación que no pasaba desapercibido para nadie, por eso tenía tantas admiradoras en la empresa, aunque seguramente él no se había dado cuenta.

Subió al auto sin poder mirarlo a la cara, pero el semblante del ambarino distaba mucho de la vez anterior; no se veía apenado o contrariado; antes bien, parecía que nada hubiese sucedido la noche anterior… ¿acaso había sido un sueño?

- Sakura, ¿desayunaste bien?

- Sí… Muchas gracias, estaba delicioso

- En ese caso creo que sería bueno pasar por un café, ¿no crees?

- Claro, pero después de dejar a Kero

Pasaron por la guardería donde el cachorro era cuidado y compraron su café antes de ir a la oficina. Sakura lo observaba con cuidado, esperaba que él le diera alguna señal que le dejara ver sus sentimientos pero no fue así.

- Sakura, si sigues mirándome así terminaré pensando que tengo algo extraño en la cara – dijo él sin mirarla y en un tono divertido.

- Perdón, perdón… Es solo que…

- Te preocupa lo de ayer, ¿no es así?

La castaña inclinó su rostro y asintió sin mirarlo. Shaoran por su parte estacionó el vehículo cerca de un parque a pocas calles de la oficina.

- ¿Por qué te preocupas?

- Shaoran yo… Yo no quiero herirte

- ¿Y por qué piensas que me vas a herir?

- Porque a veces no pienso muy bien las cosas antes de hacerlas, solo me dejo llevar por el impulso y últimamente mi victima has sido tú

El muchacho la miró asintiendo – Sakura, soy un hombre de 25 años, creo que soy grandecito para hacerme responsable de mis actos sin estar culpando a alguien más y hasta donde sé… Ambos estábamos ahí, así que no tienes por qué sentirte culpable.

- Shaoran, pero yo… - El joven puso sus dedos sobre los labios de Sakura que se sonrojó en el acto –

- No digas nada, solo preocúpate por estar bien y aclarar tu mente, eso es más importante que dar explicaciones

- ¿No estás enojado?

El muchacho sonrió – No podría, no contigo

Sakura le correspondió la sonrisa con el mismo gesto mientras su estómago revoloteaba. No era la primera vez que escuchaba esa frase y entendió que ese era el paso a seguir, aclarar sus sentimientos y el lugar que ocupaba Shaoran en su vida.

Era la tercera vez que se asomaba y no veía a Shaoran en su sitio y tampoco había señales de Sakura.

Necesitaba cuanto antes hablar con el ambarino y ver de qué manera podía poner a andar su plan maestro, justo cuando se disponía a preguntar a Misa si tenía alguna información sobre el par de castaños los vio descender del elevador compartiendo una amena plática. Era hora de entrar en acción y empezaría con Shaoran… Con Sakura sería un poco más difícil, pero tenía que ver qué tan involucrados estaban el uno con el otro.

Esperó un rato que se instalaran en sus respectivos puestos para entrar en acción

- Li, te habla Eriol Hiragizawa, ¿podrías venir a mi oficina por favor? Necesito tu ayuda con algunos asuntos

- Si me permite hablaré con la señorita Kinomoto primero

- No te preocupes, yo espero

El ambarino dudaba de los motivos por los cuales el inglés requería su presencia, no había nada que él no conociera ya y realmente no confiaba en él en lo más mínimo, pero mal que bien él era un subordinado y debía estar a las órdenes de cualquiera de los altos ejecutivos a menos que Sakura dijera lo contrario.

- Estaré allí en unos minutos – contestó resignado y de inmediato se dirigió a la oficina de Sakura para consultarle

- ¿Solo te dijo eso? – preguntó la castaña a Shaoran cuando este le habló de la llamada recibida

- Sí, solo eso

Sakura frunció un poco el ceño pensando en qué estarían tramando contra Shaoran, pero tampoco podía estar tras él como una sombra para defenderlo de su madre o de Eriol; debía esperar lo mejor y que fuera lo que fuera Shaoran lo afrontara de la forma debida.

- Sakura, si necesitas cualquier cosa solo llámame, estaré al pendiente

- No te preocupes, ve tranquilo. ¿Almorzamos?

- Mmmmm no alcancé a preparar nada

- No te preocupes, yo me encargo

- Entonces paso por ti

Ambos se despidieron como un par de adolescentes que no tienen el valor de hacer o decir nada más pero que de una u otra forma se comprendían a la perfección.

Shaoran tomó sus cosas e ingresó a la oficina de Eriol tratando de armarse de toda la paciencia ante cualquier cosa que hiciera o dijera, no podía darse el lujo de caer en provocaciones

- Señor Hiragizawa, buenos días

- Sigue Li, te estaba esperando. Necesito tu opinión respecto a las asignaciones presupuestales de las áreas que se están reestructurando

El ambarino enarcó una ceja en señal de escepticismo, pero aun así se ubicó en el escritorio dispuesto a apoyar la labor del inglés

En un primer momento todo era completamente profesional, hablaban de cifras, proyecciones y recortes; de qué manera optimizar los gastos en unos asuntos e incrementar la inversión en otros. Hasta que Eriol empezó a tantear el terreno.

- Oye Li, ¿la agenda de Sakura está muy ocupada para el día de hoy? Quisiera invitarla a almorzar

Shaoran sujetó con fuerza el lápiz que estaba utilizando, debía ser profesional aunque le costara

- Bueno, al iniciar la mañana no tenía ninguna reunión programada, pero no sé si habrá surgido algo en mi ausencia

- Ya veo… Bueno, la llamaré

El inglés tomó el teléfono y efectivamente se comunicó con Sakura

- Mi preciosa flor de primavera – Dijo él efusivamente ante el mal disimulado enojo de Shaoran

- Qué quieres Eriol – contestó Sakura al otro lado

- Quisiera llevarte a almorzar, recuerdo que la última vez no tuve la decencia de consultar contigo, por eso te llamo

- No me interesa, iré con Shaoran y Tomoyo y si no es más, tengo trabajo – de inmediato terminó la llamada, pero Shaoran no lo sabía y Eriol aprovechó para manejar las cosas a su manera.

- Gracias por aceptar preciosa, estaré ansioso

El ambarino quedó sorprendido y desilusionado, pensó que estarían juntos al almuerzo pero eso solo le confirmaba que el inglés no le era tan indiferente.

- Sakura es tan dulce – comentó Eriol como si hablara para sí mismo – Oye Li, ¿conoces alguna floristería? Quiero sorprenderla con algo especial – Hiragizawa apretaba cada vez más y más probando hasta donde llegaría Shaoran, pero todavía no encontraba la reacción que esperaba, así que seguiría haciéndolo.

- No, no conozco ninguna – masculló Shaoran

- Es una lástima… Ama las flores, no sé si sabías que tuvimos una relación muy… Especial mientras estuvimos en Australia y pienso que podríamos revivir viejos tiempos; donde hubo fuego, cenizas quedan, ¿no lo crees?

Shaoran se levantó de golpe de la silla que ocupaba golpeando con fuerza el escritorio con las palmas de sus manos. No soportaba escucharlo hablar de esa manera después de haberse atrevido a herirla en el pasado. ¿Qué creía entonces, que Sakura era una especie de juguete para su exclusiva diversión cuando así lo quisiera?

- Mira Hiragizawa – decía con fuego ardiendo en su mirada – No me importa si esto me cuesta mi empleo, pero te lo advierto, no te metas con Sakura

- ¿Y quién te crees que eres para hacerme ese tipo de advertencias? – preguntó el inglés – No eres más que un empleado, ¿o es que llegaste a creer que estabas a la altura de alguien como ella?

Shaoran se levantó visiblemente azorado – Yo… Yo no lo hago por eso, Sakura es mi amiga y quiero verla bien

- ¿Seguro que solo es eso? - preguntó el inglés con ironía

La expresión de Shaoran cambió, se sentía impotente ante lo dicho por Eriol

- Bueno... Como solo eres su amigo no hay razón para enojarse, además este es solo el principio de todo lo que pienso hacer para reconquistar a mi hermosa flor. Oh sí, sin duda alguna esta temporada en Japón será memorable – continuó diciendo el inglés recostándose en su silla y sonriendo con malicia, ni siquiera se dio cuenta cuando el castaño estaba prácticamente encima de él sujetándolo del cuello

- Ella es la mejor mujer que haya conocido, no te atrevas a dañarla de nuevo porque no lo voy a permitir – La voz de Shaoran era por completo diferente, sonaba amenazante y protector, estaba justo donde lo quería, solo faltaba que admitiera lo que sentía

Eriol le lanzó una sonrisa socarrona a pesar de que el ambarino realmente lo estaba ahogando – ¿Y eso por qué? Anda, dime, ten el coraje de hablar con sinceridad Shaoran Li

- ¡Porque la amo! Y no soportaría ver que un desgraciado como tú la hiera – Nada más terminó de decir aquellas palabras Shaoran soltó a Eriol, estaba tembloroso y notablemente confundido. Empezó a caminar lejos de Eriol revolviendo su cabello ¿Qué había hecho? ¿Qué había dicho? No podía creer haberse dejado llevar por sus emociones. Ahora no solo quedaría desempleado, sino a la merced de ese maldito inglés que seguramente usaría aquella confesión en su contra

Pero la verdad era que no podía estar más equivocado. Eriol se levantó de la silla acomodando su corbata y el cuello de su camisa con elegancia – Ven acá Li – indicó sentándose en el sofá de la oficina

- Hiragizawa, perdón… Yo… No supe controlarme

- No te preocupes, aunque no negaré que me asusté un poco, pero era más o menos la reacción que esperaba

Shaoran se sentó sin saber muy bien de qué estaba hablando el inglés, pero la verdad era que le intrigaba.

- Verás Li, yo sé que ustedes se han hecho una idea sobre las razones por las que estoy aquí y no son del todo equivocadas, porque la verdad es que ese era el propósito principal… No mío, en realidad, pero sí de Nadeshiko.

Y bueno, la verdad es que eso no era nuevo para Shaoran, ya lo había sospechado desde el principio, lo que era nuevo es que el inglés fuera en contravía de ese plan y ahora más que nunca quería respuestas.

- Explícate Hiragizawa

- Sakura y yo efectivamente tuvimos una relación muy intensa mientras estuvimos en Australia, de verdad pensé que con ella todo sería diferente. Lo intenté, de hecho, porque ella es una mujer que merece ser amada con sinceridad… Lastimosamente no pude comprometerme por completo con la relación y mi mayor error fue no ser sincero con ella, me limité a lastimarla y hacer lo que siempre hago – Concluía el hombre visiblemente arrepentido

- ¿Y entonces por qué estás aquí?

- Porque soy un convencido de que es necesario resarcir el daño que se ha hecho y mucho más a una persona como ella.

- ¿Y la señora Nadeshiko?

Eriol suspiró – Ese es otro caso, ella piensa que yo vine a reconquistar a Sakura, eso es lo que quiere, pero sus motivos son de otro tipo. Si supiera lo que le conviene a su hija no trataría de emparejarla conmigo

- ¿Ella sabe lo sucedido? – preguntó incrédulo Shaoran, no era posible que una madre estuviera dispuesta a ver sufrir a su hija por capricho

- No, desconoce lo que sucedió con Sakura, pero sabe que tengo un prontuario, nuestras familias se conocen de hace años y digamos que no tengo muy buena fama

- De verdad que no entiendo a esa señora

- Es muy sencillo Li, está garantizando su status social y por ende el de toda su familia, pero no está siendo muy consciente de lo que eso traerá a su familia a la larga. Sakura es una chica maravillosa, pero no se va a dejar dominar de su madre y si Nadeshiko no recapacita, eso causará una ruptura en la relación de las dos y tarde o temprano afectará a todos los demás.

- Entonces, ¿qué pretendes hacer?

- Necesito que Nadeshiko se dé cuenta que yo no soy una persona adecuada para su hija y que lo más importante es que Sakura tenga a su lado alguien que la ame y la deje crecer. Creo que ambos sabemos quién es esa persona

Shaoran se sonrojó violentamente, ni siquiera se permitía a sí mismo soñar con esa posibilidad y ahora el pensar que tendría a alguien de su lado parecía irreal

- Pero… Está el resto de su familia

- No creo que sea un problema

- ¿En serio? Touya Kinomoto

- Touya… Lo que más le importa es la felicidad de Sakura, sí, podrá hacer pataleta al principio pero él es lo de menos

- Hiragizawa… He hecho un esfuerzo muy grande para no hacerme ilusiones con Sakura…

- Y no te digo que lo hagas ahora, solo que no te rindas o te conformes si una oportunidad llega. Por cierto, Sakura no aceptó mi invitación a almorzar

En ese momento llamaron a la puerta, se trataba de la secretaria que anunciaba la presencia de Tomoyo. Shaoran sabía que debía salir de allí, además, después de esa conversación las cartas estaban sobre la mesa, pero no podía irse sin decirle algo importante

- Tomoyo es una mujer muy valiosa, por favor, ten en cuenta eso. – dijo Shaoran antes de salir de la oficina y no lo había dicho por casualidad, si bien no era tan perspicaz notó de inmediato la reacción del inglés ante el anuncio de la presencia de la amatista.

Ahora saldría de esa oficina con información importante y ya era su decisión qué hacer con ella.

Pero justo cuando salió hacia el pasillo, se cruzó con los señores Masaki Amamya y Fujitaka Kinomoto, lo que aumentó su nerviosismo teniendo en cuenta la conversación sostenida con Eriol.

- Joven Li, me alegra mucho verlo – Saludó el mayor de los dos

- Joven Li, buenos días – dijo Fujitaka

- Buenos días señor Amamya, señor Kinomoto – respondió Li haciendo una reverencia ante ellos.

- ¿Qué tal está todo por aquí? – preguntó Masaki

- Todo muy bien señor

- Li, ¿Tienes un momento? Hay algo importante de lo que debo hablarte

- Claro señor, usted dirá cuándo puedo pasar por su oficina

- No, no quiero que sea aquí en la empresa, vamos a almorzar

Sí, parecía que el universo confabulaba ese día para que no pasaran aquel rato agradable en compañía el uno del otro.

- Claro señor, le avisaré a la señorita Kinomoto.

Shaoran se dirigió a la oficina de Sakura, ya se acercaba la hora del almuerzo y debía hablarle de la invitación de su abuelo.

- Sakura, ¿estás ocupada?

- No, dime, ¿qué tal te fue con Eriol?

El muchacho sonrió – Bien, mejor de lo que esperaba

- Espero no te haya molestado mucho, ¿viste que me invitó a almorzar? Que iluso. Por cierto, ¿ya estás listo?

- De eso venía a hablarte, tu abuelo me invitó a almorzar y entenderás que no puedo negarme

- No te preocupes, yo iré con Tommy entonces.

- Regresaré pronto

Sakura le sonrió como solía hacerlo, era increíble como ese simple gesto tenía el poder de desarmarlo y ponerlo a suspirar como adolescente, definitivamente estaba perdido.

Shaoran tuvo que esperar un rato para que el señor Amamya estuviera disponible, pero esta vez lo vio llegar solo.

- Vamos, hijo. El tiempo apremia

- Disculpe, pensé que el señor Kinomoto vendría con nosotros

- No, el asunto que tengo que tratar contigo es confidencial; además Fujitaka aprovechará para estar un rato con Sakura, creo que les hace falta.

- El señor Kinomoto parece ser un hombre muy afable ¿no es así?

- Es un gran hombre, muy paciente principalmente.

Sostuvieron una plática amena hasta llegar al restaurante donde de inmediato ordenaron lo que iban a comer.

- Li, ¿puedo llamarte por tu nombre?

- Claro, señor.

- Entonces, Shaoran. Voy a hablarte de un tema importante.

El castaño estaba expectante en torno a lo que diría el hombre frente a él, solo esperaba que no se tratara de Sakura y terminara por derrumbar sus incipientes esperanzas.

- He estado investigando muy a fondo el estado de las empresas Li y tengo una propuesta para ti.

Shaoran abrió los ojos con sorpresa, de cualquier cosa pudo imaginar que le hablaría menos de la situación de su familia. Así que solo asintió dándole paso a Masaki de continuar con su intervención

- El caso Shaoran, es que… Creo que hay posibilidades de volver a empezar. Claro, tendrían que hacerse reestructuraciones de fondo y todo sería mucho más precario en comparación con las condiciones en las que tu padre y tío recibieron la empresa, pero creo que hay esperanzas de recuperarla.

- ¿Y qué cree usted que puede hacerse?

- Muchacho, tengo una gran deuda de honor con tu abuelo, y aunque no fuera así me duele ver como todo por lo que él trabajó puede terminar en nada. Desde que supe que estabas en Japón y en nuestra empresa estuve pensando que te desperdicias en ese puesto habiendo tanto por hacer en la tuya propia.

- Entiendo, pero aunque la empresa no se haya perdido en su totalidad, recuperarla requiere una importante inversión y lastimosamente no contamos con la confianza por parte de inversionistas o bancos que puedan prestarnos.

- Precisamente en eso consiste mi propuesta. Quiero invertir en ustedes

Ahora sí le era imposible a Shaoran disimular la sorpresa por lo dicho por el anciano Masaki

- No será una única gran inversión, sino más bien gradual acorde al crecimiento que vaya teniendo la empresa

- Señor Amamya, es una oferta muy generosa, pero mucho me temo que sucederá lo mismo ya que es mi padre quien está a cargo

- Lo mismo pensé, pero en realidad tu padre está en muy malas condiciones y no cuenta con la capacidad de hacerse cargo de nada, además, tanto él como tu tío cuentan con suficientes procesos penales que nos permitirán inhabilitarlos legalmente en caso de que quieran meter las manos en este proyecto

- Entonces, ¿cuál es su propuesta concreta?

- Que tú te hagas cargo Shaoran, por lo que he visto cuentas con el conocimiento y la experiencia la irás adquiriendo en el camino. Yo no construí mi imperio de la noche a la mañana y créeme, contaba con menos herramientas de las que tú tienes ahora.

- Señor Amamya, no sé qué decir.

- No te preocupes, solo piénsalo… Sabes que con esto debes regresar a China, así que la decisión es tuya y sea cuál sea, la respetaré.

- De verdad no tengo palabras para agradecerle y le prometo que le daré una respuesta muy pronto. Solo hay… Algo que tengo que tener claro para tomar esa decisión

El anciano le sonrió con amabilidad y extendió su mano para estrechar la del muchacho

- Sé que tomarás la mejor decisión.

- Gracias por la invitación, aunque hubiese querido que Tommy nos acompañara

- Lo sé cariño, pero hace mucho no teníamos este tiempo contigo – respondía Nadeshiko mientras ponía los cubiertos en su sitio.

- Papá, extrañaba estos momentos contigo

- Y yo, Sakura. Es solo que últimamente has estado muy ocupada ¿no es así?

- Sí papá y los fines de semana estoy tan cansada que solo pensar en viajar hasta Tomoeda…

- Lo sé mi niña, no te preocupes.

- Es una lástima que Eriol no haya podido acompañarnos, lo invité pero dice que está muy ocupado con las reestructuraciones

Sakura rodó los ojos sin disimulo alguno, lo que molestó mucho a su madre que detestaba cuando hacía ese gesto

- Sakura, odio que hagas eso.

- Y yo no soporto que hagas comentarios tan desatinados

- Sakura, hija. ¿Por qué estás tan molesta? – preguntó Fujitaka

- Porque pensé que estaríamos un tiempo en paz sin que trataras de meter a Eriol en todo esto

- Tu actitud es ridícula Sakura, es un muchacho de excelente familia, atento, caballeroso… No te entiendo

- Lo mejor será que me vaya – Respondió Sakura levantándose de la mesa.

- Sakura Kinomoto, ven acá en este momento

- No me interesa discutir contigo madre, les agradezco mucho el almuerzo y les pido disculpas si fui grosera.

La castaña salió sola del restaurante pero Fujitaka le dio alcance

- Hija, qué sucede

- Papá, perdóname, tú no tienes la culpa, pero la actitud de mamá me tiene harta, parece que su misión personal es atormentarme.

- Quiere lo mejor para ti

- Y Eriol no lo es, pero no se toma la molestia de averiguarlo. Solo le interesa el asunto de la familia y la posición… Estoy cansada de eso

- Pero creo que deberías darle una oportunidad

- Papá, de verdad que no hay caso, nada quisiera más que volver a tener a mi lado a la madre afectuosa que me crio, pero creo que de eso ya no queda ni la sombra

- Vamos hija, no te vayas así. Nosotros también vamos para la empresa, espéranos

Y es que el carácter y forma de ser de su padre era tan afable que era imposible decirle que no. Así que esperó y continuó en silencio todo el trayecto hasta la oficina, escuchando como su madre hablaba de los últimos escándalos de la alta sociedad Japonesa, los planes que tenía con sus amigas del club, los próximos eventos "importantes" a los que asistiría y ahora, no solo era ella la cansada con la actitud de su madre, pudo observar que su querido y amoroso papá solo estaba tratando de soportar las habladurías sin sentido de su esposa.

El camino se hizo eterno pero por fin pudieron llegar. Ingresaron todos a la oficina de Sakura y pidieron el té para compartir.

- ¿Y dónde se supone que está tu secretario Sakura?

- En primer lugar, no es mi secretario, es mi asistente y no lo sé, parece que no ha llegado

- ¿Lo ves? Es por eso que no se les puede dar confianza. Él tiene un horario de trabajo, lo mínimo que debe hacer es estar a tiempo para cumplir sus funciones.

- Mamá, no hay persona más puntual que Shaoran, pero está con el abuelo, en ese caso no tengo nada que hacer

- ¿Con mi abuelo? No lo puedo creer… Tal y como lo sospeché es igual a su padre, ojalá y mi querido abuelo no se deje embaucar

- ¿Pero qué…? – Sakura se empezó a exaltar hasta que su padre puso la mano en su hombro y negó con su cabeza. Lo que menos querrían era otro conflicto por la imprudencia de su madre.

El sonido de la puerta llamó la atención de los presentes y vieron asomar al inglés

- Oh Eriol, querido, que bueno que viniste

- Nadeshiko, Fujitaka, me alegra mucho verlos

Fujitaka, asintió sonriendo con amabilidad, como era siempre. Nadeshiko por su parte lo tomó del brazo sentándolo al lado de Sakura para molestia de la castaña

- Estás tan guapo, supe que has hecho un excelente trabajo desde tu llegada

- No es para tanto Nadeshiko, he tenido mucha ayuda valiosa.

- ¿Por qué estás aquí? – preguntó Sakura por lo bajo

- Tu madre me envió un mensaje llamándome.

La paciencia de Sakura estaba rebosando el límite

- Bueno, querido, ¿qué tal las cosas entre ustedes?

- No hay "cosas" entre nosotros, madre – respondió Sakura

- Tonterías, se ven tan bien juntos. Eriol, tenemos la colecta de caridad en el club la próxima semana. ¿Qué tal si van juntos?

- No – respondió tácitamente Sakura

- Sakura, guarda silencio – regañó Nadeshiko - ¿Qué dices Eriol? Va a ser un evento maravilloso y nadie mejor para acompañar a mi hija

- ¡Ya basta! – Gritó Sakura en medio de los presentes – ¡me tienes harta mamá!

- Sakura – respondió la mujer poniéndose de pie frente a su hija – Cómo te atreves a levantarme la voz

- Estoy cansada de ti y tus habladurías sin sentido y de que trates de manejar mi vida como si fuera una niña. ¡Déjame en paz!

Los dos hombres presentes solo veían la confrontación sin intervenir, mientras fuera de la oficina iba llegando Shaoran que escuchaba los gritos desde el pasillo. Muy en contra de los deseos de sus compañeras las sacó de aquel piso

- Hey Li, no tienes por qué sacarnos de aquí – refunfuñó Misa

- Es un asunto familiar en el que nadie tiene por qué inmiscuirse y no debe prestarse para habladurías.

De vuelta en la oficina, Fujitaka observaba la situación analizando lo sucedido. Podría detenerlas, pero esto sucedería tarde o temprano.

- ¡Eres una desagradecida! Solo busco lo mejor para ti

- ¿Para mi? O para ti mamá. Di la verdad, por una vez sé sincera, lo único que quieres es guardar las apariencias

- Solo quiero que tomes el rumbo correcto. ¿O te parece muy bien que te vean por todo Tokio acompañada de un simple secretario? Un hombre oportunista de una familia vergonzosa

- ¿Y crees que lo mejor para mí es Eriol Hiragizawa? – ironizó la castaña

- Claro que sí

- Para tu información, el motivo por el que nuestra relación terminó es porque me engañó. Con mi secretaria. ¡EN MI OFICINA! Así que me importa un comino su apellido, modales y dinero. Pero sobre todo, me importa muy poco tu opinión. Y que te quede claro mamá, no quiero que te entrometas más en mi vida – con esto último, la castaña tomó su bolso y salió furiosa de la oficina dando un portazo de tal magnitud que aturdió a quienes estaban en la oficina.

- Eriol, ¿cómo pudiste? ¿Por qué no me dijiste? – preguntó incrédula Nadeshiko

- Yo te dije que las cosas entre nosotros habían terminado mal y que ella no quería verme, pero tú insististe. Además, recuerda nuestro trato Nadeshiko – Dijo Eriol acercándose a ella – La felicidad de Sakura, ese era el único objetivo de este trato y yo no hago parte de su felicidad, así que me hago a un lado – El inglés hizo una reverencia a ambos y salió de la oficina.

Por su parte, Fujitaka que había guardado silencio en todo momento se dispuso a hablar – Me había negado a verlo durante mucho tiempo, pero definitivamente queda muy poco de la mujer dulce y noble que conocí. Me deslumbraste desde la primera vez que te vi y fue precisamente ese hermoso corazón lo que más me enamoró de ti… Ya no queda nada de esa Nadeshiko. Así que… Si pretendes seguir por ese camino. Quiero el divorcio.

Sakura salió llorando hacia los pasillos cuando notó que estaban vacíos y empezó a pulsar frenéticamente el botón para llamar el ascensor, quería salir lo más pronto posible de ese lugar. Odiaba hablarle así a su madre, nunca lo había hecho en realidad, pero no lograba comprender cómo aquella mujer que en algún momento de su vida dejó todo por amor, no podía soportar que ella buscara su propio camino sin importar cuál fuera.

Cuando las puertas se abrieron allí estaba Shaoran con sus otras dos compañeras que la miraron sorprendidas.

El castaño les pidió que salieran lo más pronto posible y tomó a Sakura de la mano ingresándola al aparato, ella por su parte se aferró a él y empezó a llorar con angustia, sentía que su corazón se partía en dos y Shaoran, por su parte, habría dado lo que fuera por no verla con esa profunda tristeza

No lo pensó demasiado. En su teléfono escribió a Tomoyo que se llevaría a Sakura a casa, llegaron al estacionamiento y tomó la posición del conductor ante la mirada extrañada de la castaña

- Te sacaré de aquí Sakura, vas a estar bien

La muchacha solo asintió tomando su posición y Shaoran salió rápidamente de la empresa. Que se acabara el mundo si quería, por ahora, su única prioridad era Sakura.

Hola!

Espero que su semana esté yendo muy bien y yo les traigo este capitulillo que espero les guste.

Quiero disculparme por no haber respondido sus reviews pero he querido aprovechar el tiempo para escribir teniendo en cuenta que no he tenido mucho. Así que espero puedan comprenderme y que siempre tengan en cuenta que leo y amo cada uno de ellos, así que por favor no dejen de escribirme porque es mi más grande motivación.

Vamos llegando a un punto álgido de la historia... Porque qué creyeron? que no habría drama? muajajajaja no sería yo!

Así que ahora mismo me dispongo a empezar el siguiente capítulo

Muchos besos para todos y mil agradecimientos

Ale-San

PDT: Amatistaaa me siento triste, sola y abandonada sin tus actualizaciones, pero muchísima suerte con tu trabajo de grado. Todos a hacer fuerza por nuestra querida autora!