CAPITULO 11: "El Origen de un Caballero"

El viento soplaba de manera favorable, en medio del océano el barco que transportaba a Twilight, Discord, sus amigas y Silver Sword navegaba sin ningún incidente. Los marineros se encontraban haciendo diversas actividades que iban desde limpiar la cubierta hasta vigilar el rumbo desde los mástiles.

Silver Sword se encontraba sentado cerca de la proa del barco limpiando una espada brillante con empuñadura de oro. El pegaso veía su reflejo en él mientras algunas voces hablaban dentro de su cabeza.

- ¿Cómo te llamas? –pregunto la voz de una niña que escuchaba en sus pensamientos.

-Silver Sword –respondió la voz de un niño.

-Yo soy Juliette.

De repente los pensamientos de Silver Sword fueron interrumpidos cuando una voz femenina le dijo:

-Y… ¿Cómo estás?

-Oh, hola señorita –saludo Sword al voltear y ver a su lado izquierdo a una unicornio blanca y crines color Indigo.

-Bueno, creo que en la isla no tuvimos oportunidad de presentarnos así que decidí venir a charlar un rato contigo. Yo soy Rarity y es un placer conocerlo mi querido caballero –dijo la unicornio con ojos coquetos.

-Por vuestra mirada supongo que no estáis aquí por amistad sino porque vos se ha enamorado de mí.

- ¿Q-Qué? N-No… bueno… es complicado –dijo Rarity nerviosa y poniéndose roja debido a que el caballero había descubierto sus intenciones.

-No intentéis ocultarlo señorita Rarity –decía Silver Sword levantándose para caminar hacia el barandal de proa –Vuestras intenciones son claras y no la culpó, muchas damas acostumbran a no mostrar sus sentimientos por el temor a ser rechazadas.

- ¿En serio?

-Sí, pero no desperdicie vuestro tiempo en mí –dijo Silver Sword ignorando a Rarity –Yo no puedo enamorarme y creo que lo mejor para vos es que busque a alguien más.

-Oh… entiendo –dijo Rarity un poco decepcionada ante las palabras frías del pegaso para luego tomar un respiro y decir –Bueno… ¿solo amigos?

-Por supuesto –dijo Sword dándole su casco –Podeis confiar en mi o pedirme cualquier ayuda.

-Este… ¿No te molesta si te hago algunas preguntas?

-No, estaré encantado de responderlas.

- ¿Cómo se llamaba tu familia?

En ese momento, Silver Sword se quedó callado pues aquella pregunta hizo que él sintiera un profundo dolor en su corazón haciendo que algunas lágrimas salieran de sus ojos dejando impresionada a Rarity por el cambio de actitud que tenía el pegaso.

-Um… ¿Dije algo malo? –pregunto la modista preocupada.

-No –respondió el pegaso levantando la mirada mostrando unos ojos llorosos y decir –Es solo que… no es una bonita historia lo que le paso a mi familia y mucho menos hablar de mi infancia. Pero… si deseáis saberlo, lo contare –Silver Sword se sentó al lado de Rarity y comenzó a relatar su historia mientras el viento del mar soplaba a su rostro haciendo que miles de recuerdos llegaran a él –Mi vida nunca fue fácil señorita Rarity y mi infancia no fue feliz…

Flashback.

Era de noche, la luz de la luna iluminaba los cielos hasta que de repente un espeso humo negro comenzó a cubrirlo, en las cercanías del Bosque de Sherwood una pequeña villa se encontraba incendiándose mientras que sus habitantes intentaban escapar de aquel infierno mientras eran perseguidos o asesinados por varios ponis unicornio que usaban armadura negra y con el iris de sus ojos en color rojo.

- ¡Auxilio! ¡No me maten! ¡Por favor! –suplicaba una unicornio que usaba un vestido café mientras un grupo de estos ponis con armadura la rodeaba.

De repente una flecha atravieso el cuello de uno de los ponis que estaba a punto de matar a la unicornio, el resto del grupo de ponis de armadura negra voltearon solo para encontrarse con un pegaso café, melena plateada, vestido con una brillante armadura y armado con un arco.

- ¡Huid! ¡Ahora! –grito el pegaso a la unicornio.

La yegua se puso de pie rápidamente para escapar aprovechando que los ponis de armadura negra estaban viendo al pegaso.

- ¿Qué les pasa bastardos? ¿Acaso no pueden conmigo? –pregunto burlándose el pegaso.

- ¡A él! –ordeno el líder del grupo a los ponis para que atacaran al pegaso.

Los ponis de armadura comenzaron a iluminar sus cuernos lanzando rayos mágicos de color rojo, los cuales el pegaso esquivo con gran facilidad para después comenzar a disparar varias flechas que impactaron en los unicornios matándolos al mismo tiempo.

- ¡AHAHA! ¡Tomad eso hijos de Shadow Knight! –dijo con orgullo el pegaso quien después voló en dirección hacia las afueras de la villa.

Tras unos minutos llegó hasta las cercanías del Bosque de Sherwood donde se encontró con una pegaso gris, crines negras que usaba un vestido color ocre mientras entre sus cascos cargaba un bulto donde dormía un pequeño bebé pegaso color café y crines negras.

- ¡Knight Light! –grito la pegaso haciéndole una seña al potro que volaba en los cielos para después descender.

- ¡Clear! ¿Qué haces aquí? Te dije que te fueras con los demás –regaño el pegaso de brillante armadura a la yegua.

- ¡No puedo irme sin ti! –respondió la pegaso llorando - ¡No puedo dejarte!

- ¡No hay tiempo para esto Clear! ¡Las tropas de Shadow Knight están invadiendo a la villa! ¡Tienes que salir de aquí lo más pronto de aquí!

-P-Pero… ¿y tú Knight Light? –pregunto la yegua llorando.

-Ah… sabes que me gustaría irme con ustedes mi hermosa Clear Skies, pero… tengo un deber para con el Rey y vuestro pueblo.

-Tú sabes muy bien que pueden matarte –dijo la yegua para después suplicar - ¡Por favor! ¡Ven con nosotros! ¡Piensa en vuestro hijo!

- ¡Claro que pienso en él! ¡Yo lucho porque él tenga un lugar donde pueda vivir libre!

-Pero…

- ¡Por favor Clear! No hay tiempo para… ¡Ahhhh! –exclamo Knight Light lanzando un alarido de dolor para luego voltear hacia su pecho y ver la punta de una lanza que atravesaba su pecho.

- ¡No! ¡Amor! ¡No! –grito llorando Clear Skies al ver herido a su esposo.

-H-Huye… p-por favor –dijo Knight Light antes de caer muerto.

La pegaso asintió con la cabeza para luego internarse en el bosque llevándose con ella a su bebé y dejando atrás a su marido moribundo, el cual mientras agonizaba escucho como una espada era desenvainada.

Fue entonces que Knight Light alzó la vista encontrándose con Shadow Knight quien sonriendo le dijo:

-Hola capitán.

Tras estas palabras el pegaso cerro los ojos mientras que Shadow Knight con su espada lo decapito para luego con su magia tomar la cabeza. Después volteo a ver a sus guardias y les dijo:

- ¡Vayan tras esa pegaso! ¡La quiero muerta!

Los ponis de armadura negra hicieron un saludo militar y corrieron en dirección al Bosque de Sherwood para capturar al pegaso dejando a Shadow Knight que guardo la cabeza en una bolsa de cuero para entregárselo a un unicornio que usaba un hábito similar al que usaban los frailes o monjes, solo que este era totalmente negro y con una cruz al revés bordada en la parte de atrás.

Al mismo tiempo, dentro del Bosque de Sherwood, Clear Skies corría a toda velocidad para después voltear hacia atrás y darse cuenta que los guardias de Shadow Knight la perseguían mientras uno de ellos (que al parecer era el líder) le grito:

- ¡No escaparas! ¡Ríndete y seremos compasivos con vos!

- ¡No! ¡Déjenme en paz! –grito la pegaso quien abrió vuelo para huir por los cielos.

- ¡Mierda! ¡Infernal Horn! ¡Perseguidla! –ordeno el líder a un pegaso.

- ¡A la orden! –respondió el potro abriendo sus alas para perseguir a Clear Skies.

La pegaso volaba lo más rápido que podía mientras abrazaba a su hijo en brazos, pero en cuanto escucho el aleteo de su perseguidor comenzó a acelerar su vuelo para tratar de perderlo de vista.

- ¡Auxilio! ¡Por favor! ¡Déjame en paz! –gritaba Clear Skies desesperada.

- ¡No escapareis! ¡Deteneos y vuestra muerte no será dolorosa!

La pegaso volteo a ver a su hijo quien dormía plácidamente y sin sentir ningún temor.

Clear Skies sonriendo le dio un beso en la frente a su hijo para luego voltear hacia el frente y ver que sobre una colina estaba una hermosa abadía con una torre coronada por una cruz de metal.

-Duerme tranquilo hijo mío –dijo la pegaso con ternura –Yo siempre estaré… a tu lado.

La pegaso acelero su velocidad mientras que su perseguidor hizo lo mismo.

Después de algunos minutos la pegaso llego a la entrada de la abadía y deteniéndose unos segundos deposito el bulto con su bebé para luego tocar la puerta e irse de ahí rápidamente mientras que su perseguidor se detuvo también frente a la puerta diciendo:

- ¡AHAHAHA! ¡Yegua estúpida! ¡Dejo a su hijo para que yo lo matase! ¡Ahhhh! –grito adolorido el guardia sintiendo como su casco al tocar al bebé se quemaba. El pegaso volteó hacia donde estaba el bebé notando que la tela del bulto estaba empapada de agua bendita que Clear Skies había tomado segundos antes de una pila que estaba en la entrada para mojar a su hijo y protegerlo de aquel pegaso - ¡Maldita infeliz! ¡Me las vas a pagar!

El guardia volvió a levantar el vuelo persiguiendo a Clear Skies que no se encontraba tan lejos de ahí, después la embistió y ella cayó al suelo muriendo al instante por la caída mientras que su perseguidor tomo el cuerpo para llevárselo con él dirigiéndose a la villa.

En cuanto el pegaso desapareció, el pequeño potrillo comenzó a llorar y la puerta de la abadía se abrió mostrando a un unicornio vestido con hábito religioso café quien quedó impresionado al encontrarse con el pequeño en el suelo.

- ¡Por Yahvé! –exclamo el unicornio tomando al bebé - ¿Quién ha sido capaz de dejar en medio del frío y a plena noche a esta criatura?

En ese momento el pequeño potrillo comenzó a reír en cuanto vio el rostro del unicornio haciendo que este le diera una sonrisa paterna llevando al pequeño hacia el interior de la abadía.

Fin del Flashback.

-No es fácil crecer solo señorita Rarity –dijo Silver Sword con algunas lágrimas en los ojos –Más aun cuando no tienes a tus padres o nunca los conocisteis en persona.

-Entonces… ¿Acabaste en una abadía? –pregunto Rarity con una lagrima corriendo por sus mejillas debido a lo triste de la historia.

-Si, en la Abadía de San Galgano que estaba ubicada en el sur de Sungland.

-Um… hola –interrumpió otra voz femenina.

-Fluttershy, ¿Qué haces aquí? –pregunto Rarity al ver a la pegaso sentándose a su lado.

-Pues… es que el verlos a ambos platicando hizo que quisiera escuchar un poco sobre lo que hablaban.

-Mi lady –dijo Silver Sword viendo a Fluttershy directamente a los ojos –No creo que vuestro sensible corazón soporte escuchar esta historia.

-Yo… no tengo problema en escuchar relatos tristes –respondió Fluttershy un poco sonrojada debido a la forma tan elegante en que Silver Sword le había hablado –Quisiera saber un poco más sobre tu pasado, al menos para conocerte mejor.

-Bueno, si vos insistís en escuchar continuare entonces –dijo Silver Sword para ahora pararse en la baranda y viendo hacia el amar continuo –Doce años me crie con los frailes franciscanos, estos frailes pertenecían a una orden religiosa que estaba acostumbrada a vivir en la humildad y la pobreza. Pero… a pesar de que se esforzaron en conseguirme una familia nueva, jamás la encontraron. Intentaron convencerme de volverme fraile, yo no quería así que…

Flashback.

La noche era oscura, la luna y las estrellas eran lo único que iluminaban el ambiente. En el interior de la cocina de los frailes, un potrillo de 12 años se encontraba aleteando mientras abría la alacena y sacaba del interior dos piezas de pan blanco junto con una botella que contenía jugo de naranja.

De repente, un unicornio con hábito franciscano entro a la cocina y al verlo le dijo:

-Silver, hijo mío, ¿Qué estáis haciendo tan tarde?

-Me voy a ir Padre Felipe –respondió el potrillo.

- ¿La razón?

-Padre, usted sabe que le estoy eternamente agradecido por todo lo que usted y los frailes habéis hecho por mí, pero… siento que este no es mi lugar. Quiero buscar mi propio camino sabe, uno elegido por mí y en el que yo pueda encontrar mi destino.

-Entiendo Silver –dijo el padre poniendo sus cascos en oración para luego decirle –No te preocupéis por llevaros el pan y el jugo, sé que lo necesitareis para vuestro camino. Por lo menos, deja que os de la bendición.

Silver Sword asintió con la cabeza, cerro la alacena, se acercó al fraile y este le hizo la señal de la cruz diciendo:

-In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen. Que vuestro señor os cuide de todos los peligros y os ilumine por el buen camino.

-Adiós Padre Felipe –respondió el pequeño pegaso dándole un abrazo al fraile –Lo extrañare y espero que igualmente vuestro Dios pueda ayudaros en vuestra misión evangelizadora.

El pegaso se separó, abrió la ventana de la cocina y se alejó volando del monasterio rápidamente con rumbo desconocido.

Fin del Flashback.

-Fueron largos días y semanas de viaje señoritas, recorriendo villas, pueblos y ciudades donde intente de todo, desde encontrar una familia hasta trabajar, pero la mayoría de quienes me contrataban eran bastante miserables conmigo.

-Realmente debió ser muy duro –dijo Fluttershy de forma comprensiva.

-Bastante mi lady, incluso me vi en la necesidad de robar.

- ¡¿Qué?! –exclamaron al unísono Rarity y Fluttershy impresionadas por las palabras del pegaso.

-Sí, no niego que tuve que dedicarme al hurto para satisfacer mis necesidades –decía Silver Sword abriendo un barril lleno de manzanas que estaba en la cubierta. El pegaso tomo una de las manzanas y mostrándosela a ambas yeguas les dijo –Pero… como quien encuentra agua en medio del desierto, esas malas acciones al final tuvieron un cambio en mi vida, sobre todo cuando llegue a Londres…

Flashback.

Era un día soleado, la hermosa ciudad de Londres con sus casas de piedra, techos de madera y con las torres de sus iglesias góticas era escenario de un día más de actividades cotidianas. Los comerciantes vendían sus productos, las cortesanas se encontraban en los callejones complaciendo los placeres carnales de algunos potros mientras que los frailes y monjas de distintas órdenes religiosas solo caminaban por las calles rezando o comprando verduras y fruta para poder tener alimento en sus monasterios.

Desde uno de los techos, un joven Silver Sword se encontraba observando con detenimiento a la población de la ciudad para encontrar la oportunidad de asaltar a algún transeúnte o comerciante para arrebatarle ya fuera comida o dinero.

De repente, el pegaso vio que una unicornio que usaba un fino vestido rojo caminaba lentamente por la calle llevando una canasta con manzanas, frutas que eran las preferidas de Silver Sword.

Silver Sword abrió sus alas preparándose para iniciar el atraco, pero se detuvo cuando vio que un potrillo unicornio le quito la canasta a la yegua con su magia para alejarse corriendo con el botín, pero el unicornio choco con un poni de tierra café, crines color café oscuro y que usaba una armadura que tenía el escudo de un grifo grabado en el pecho.

-Vaya, vaya, vaya –dijo el poni tomando de la melena al potrillo –Mirad muchachos, he encontrado a una maldita rata.

-Gracias querido guardia –agradeció la unicornio tomando su canasta sin darse cuenta que una de las manzanas se había quedado en el suelo –Deshágase de esta chusma.

-No se preocupe señorita –dijo el poni de tierra sonriendo –Le daremos una lección a este ladroncillo –El guardia al ver que la unicornio se alejaba volteo a ver al potrillo que estaba llorando debido al dolor que le provocaba el guardia al jalarle su melena –A ver bastardo, sabéis que el hurto y robo están penados por vuestras leyes, sin olvidar que también es un pecado grave de acuerdo a vuestra santa madre iglesia.

-Yo… lo siento –dijo el potrillo llorando y asustado.

- ¡No lloréis marica! Vamos a llevarte a que te castiguen –dijo el guardia caminando y jalándole su melena al potrillo.

-Pero… mi hermanita tiene hambre… s-solo quería llevarle algo de comer…

-Pues si tanto vuestra hermana como vos tenéis hambre, entonces debisteis aprender a trabajar para ganaros el pan.

Los guardias siguieron caminando sin darse cuenta que detrás de ellos se encontraba Silver Sword, el cual tomo la manzana que se había quedado en el suelo para después arrojarla hacia los guardias golpeando en la cabeza al que le jalaba la melena al pequeño unicornio.

- ¡Ouch! ¡Pero qué! –exclamo el guardia enojado volteando a ver solo para encontrarse con Silver Sword mientras que los ponis que estaban en la calle estaban en shock debido a que era la primera vez que alguien agredía a un guardia real en la ciudad.

- ¡Soltadlo! –ordeno Silver Sword mirando de una manera desafiante a los guardias.

- ¿Así? ¿Y con qué…? ¡Ouch! –grito el guardia adolorido y tocando con sus cascos su nariz soltando al potrillo que salió huyendo rápidamente. El guardia vio sus cascos notando un poco de sangre en ellos, además que frente a él estaba una piedra, lo que indicaba que Silver Sword le había arrojado aquel objeto - ¡Maldito bandido! ¡Atrapadlo!

Los guardias comenzaron a perseguir a Silver Sword que comenzó a correr tratando de huir de los guardias reales que lo siguieron muy de cerca. Sin embargo, Silver Sword lograba esquivarlos cuando estos trataban de embestirlo, incluso en cuanto tuvo oportunidad el pequeño pegaso abrió sus alas para volar en dirección a los techos.

- ¡Seguidlo! ¡Usad la ballesta si es necesario! –ordeno el líder de aquel grupo de guardias.

Tres guardias pegaso abrieron sus alas y comenzaron a perseguir a Silver Sword mientras le disparaban las flechas de sus ballestas que, para mala suerte de los guardias, caían en el techo sin acertar en su blanco.

- ¡Tomad esto! –grito el potrillo tomando una maceta que estaba en el techo para lanzarla a uno de los guardias pegaso el cual no pudo reaccionar a tiempo y recibiendo el golpe haciéndolo caer sobre una carreta llena de paja - ¡JAJAJAJAJA! ¡No podéis alcanzarme! ¡Ouch! –grito el potrillo en cuanto choco contra alguien.

Silver Sword se sobo la cabeza y fue que pudo ver como frente a él se encontraba el líder de los guardias quien había colocado su escudo para evitar que escapara.

-Parece que, a pesar de todo, tendremos hoy a un castigado –tras estas palabras el guardia tomo de la melena a Silver Sword y se lo llevo con él.

Tras unos minutos, el guardia y su grupo llegaron a la plaza del mercado donde se encontraba un patíbulo con un cepo. Silver Sword iba a encadenado de sus cascos mientras que sus alas se encontraban atadas.

No paso mucho tiempo para que los transeúntes se acercaran al patíbulo y vieran como el potrillo era colocado ahí e inmovilizado.

- ¡Habitantes de Londres! –dijo el líder del grupo de guardias en voz alta –Este crio ataco a la Guardia Real de vuestra majestad el Rey Sauron. Ha desacatado las leyes y roto el orden, este infeliz ayudo a escapar a un criminal por lo que la sentencia más adecuada será que perderá sus alas.

Silver Sword al escuchar la sentencia comenzó a temblar mientras que los guardias lo sujetaron bien.

El poni de tierra que los lideraba desenvaino su espada y tomo la pequeña ala del pegaso dispuesto a cortarla, pero de repente una voz ordeno:

- ¡Deteneos!

Los guardias al igual que los espectadores voltearon hacia atrás solo para encontrarse con un hermoso carruaje blanco con detalles dorados del cual descendía un unicornio café, melena y barba negra que usaba una armadura dorada, una corona de oro con joyas incrustadas y una fina capa roja.

Todos se arrodillaron ante él mientras caminaba en dirección al patíbulo siendo seguido por dos potrancas unicornio que usaban finos vestidos junto con una unicornio blanca, crines de tonos cafés que usaba un elegante vestido rosa y una corona de plata más pequeña que la del unicornio.

-Majestades –dijo el guardia arrodillándose en cuanto vio a aquella familia de unicornios acercarse.

-Levantaos –ordeno el rey al guardia para luego acercarse a Silver Sword y preguntarle - ¿Quién sois pequeño?

-S-Silver Sword majestad –respondió el pequeño pegaso.

-Veo que habéis provocado un gran caos en la ciudad ¡JEJEJE! ¿Y dónde están tus padres Silver?

-Ah… n-no tengo su majestad –respondió Silver con un tono triste –Siempre he sido huérfano, fui criado por los frailes de la Abadía de San Galgano y tuve que irme porque… nadie me adoptaba. Intente trabajar, pero siempre me tratan mal y nadie se ha compadecido de mi situación.

El rey se quedó en silencio durante unos minutos, de repente la unicornio blanca con corona de plata se acercó para acariciarle la melena a Silver Sword y decirle con una voz materna:

-Eres muy lindo, es sorprendente que nadie se interesara en adoptaros –la unicornio volteo a ver al unicornio y le dijo –Sauron, querido, ¿crees que podríamos adoptarlo?

-Isabelle, vos sabéis lo difícil que ha sido para mi hija Catalina tener que aceptaros a ti y a vuestra hija Juliette.

-Pero Sauron, también sabéis que yo siempre he querido a un potrillo como hijo –la unicornio blanca acaricio la mejilla del Rey Sauron y le dijo con unos ojitos tiernos –Por favor… di que sí.

-Está bien –respondió Sauron sonriendo –Adoptaremos a este pequeño.

-Pero papá –protesto una potranca unicornio azul, melena café y que usaba un vestido blanco –Él es un criminal.

-Catalina –dijo de forma comprensiva el Rey Sauron –Él ya no es un criminal, es vuestro hermano.

-Pero…

-No quiero peros mi princesa, vuestra hermana Juliette y vos tendréis que aceptar a vuestro nuevo hermano –el rey volteo a ver a los guardias dejando a Catalina haciendo berrinche –Guardias, liberad al prisionero.

Los guardias obedecieron, le quitaron las cadenas y desataron las alas de Silver Sword, quien en cuanto estuvo libre le dio un abrazo al rey diciéndole entre lágrimas de emoción:

-Gracias… ¡Gracias!

El rey Sauron solo sonrió y en ese momento ilumino su cuerno tomando una manzana de un puesto que estaba cerca, se la entregó al pequeño pegaso que el tomo gustoso para después llevárselo junto con toda su familia hacia el carruaje.

Fin del Flashback.

-Sauron se convirtió desde ese día en mi padre –decía Silver Sword viendo la manzana que tenía en sus cascos para después voltear hacia el mar y darse cuenta que el sol se ocultaba –La noche ha llegado, será mejor que todos vayamos a descansar.

El pegaso se levantó para luego dirigirse hacia las escaleras que conducían al interior del barco donde estaban los cañones y el cuarto donde dormía la tripulación dejando a Rarity y a Fluttershy quienes trataban de procesar todo lo que el pegaso les había relatado pues se les hacía increíble que aquel poni no solo fuera todo un caballero sino también parte de la Familia Real.

-Realmente debió ser difícil para él –dijo Rarity sintiéndose un poco triste por haber escuchado la historia de Sword.

-Si… m-muy difícil –dijo Fluttershy para luego voltear a ver y ver las estrellas que, aunque estaban tan lejanas, daban un cierto aire especial a aquella noche.

Continuara…

Bueno seguidores pues este es el capítulo 11 del fanfic donde exploramos un poco sobre los orígenes de nuestro querido caballero, espero les haya gustado dejen su like, su follow o su Review para asi motivarme a escribir los fics.

No olviden visitar las páginas de Facebook: MLP El Ultimo Caballero y la página de su servidor que pueden encontrar como ShieldImagination97.

Nos vemos en el próximo capitulo :D