Ni la historia ni los personajes son míos, solo soy una simple mortal que ha querido adaptar esta historia con los personajes de Stephenie Meyer.


Rosalie la llamó cuando Bella se dirigía de nuevo a su habitación, sintiéndose enferma del corazón y con el ánimo por los suelos. Forzó una sonrisa cuando la otra mujer se puso a su altura y le preguntó si podía hablar con ella. El pasillo terminaba en un gran ventanal con zona de asientos para contemplar la vista del mar turquesa, y Rosalie la sentó a su lado en el sofá.

— ¿Estás bien? —le preguntó con tono de preocupación—. Te he visto muy inflexible.

—Lo siento —dijo ella contrita por el modo en que se había puesto cuando lo único que querían era garantizar su seguridad—. Es que me ha pillado un poco por sorpresa.

—Lo sé. Ha sido un gran impacto para todos nosotros, aunque por desgracia parece que esas amenazas a la seguridad están a la orden del día.

Las palabras de su cuñada, tan sinceras y auténticas, hicieron que se sintiera más culpable que nunca. La mujer de su hermano estaba embarazada de gemelos, nacerían en unos cuantos meses, y tenía que estar aterrada. No llevaba ni un día entero como princesa y ya estaban amenazando a su familia.

Y mientras tanto, Bella estaba más preocupada por tener que pasar un tiempo con Edward que por el auténtico problema. Tomó las manos de Rosalie entre las suyas, horrorizada por su egoísmo.

—Odio tener que dejarte en estas circunstancias. ¿Vas a estar bien?

A Rosalie se le iluminaron los ojos y esbozó una sonrisa radiante.

—Tengo a Emmett para que cuide de mí. Tal vez resulte extraño, pero nunca me he sentido tan segura. Mi sitio está a su lado —Rosalie entornó los ojos—. ¿Tú estarás bien con Edward?

La pregunta la pilló por sorpresa, y sintió cómo se le subían los colores.

—Por supuesto —aseguró con falso entusiasmo—. ¿Por qué no iba a estarlo?

Rosalie no parecía convencida. Sacudió la cabeza.

—Esto es culpa mía. Ya sé que me dijiste que te trataba como a la hermana pequeña de Emmett, pero anoche... bueno, alguien os vio juntos en la terraza.

—Oh, eso fue después del baile —se apresuró a explicar Bella—. Necesitaba tomar el aire.

—Entonces, ¿no le besaste?

Bella maldijo en silencio. Por supuesto, alguien podría haberlos visto. Y por supuesto, la noticia había corrido como la pólvora.

—Fue sólo un beso —dijo encogiéndose de hombros y mintiendo—. Por los viejos tiempos.

—Lo siento, Marietta, creí que sería la solución perfecta. Cuando Emmett sugirió a Edward, lo apoyé al cien por cien. Nunca lo habría hecho de haber sabido...

—No pasa nada, de verdad —dijo Bella. No podía culpar a Rosalie en absoluto, ella era la que se había dejado besar por Edward en público.

—Sí, claro que pasa. Parecéis muy enfadados el uno con el otro. Al principio creí que él estaba preocupado porque no te encontrábamos. Se puso histérico cuando descubrimos que no estabas en tu habitación. Pero hay algo más, ¿verdad? ¿Ocurrió algo anoche?

¿Edward histérico? Aquello era una novedad. Creí que estaría más bien aliviado por su marcha.

—Lo de anoche fue un malentendido, eso es todo —le dijo a Rosalie—. Los dos nos arrepentimos.

—Pero ahora vais a ir a Hawái juntos —su cuñada parecía verdaderamente angustiada—. Me siento una estúpida. Y pensar que confiaba en que...

Bella se puso tensa.

— ¿En qué confiabas?

—En nada —respondió Rosalie sacudiendo la cabeza—. Tonterías románticas. Pero cuando supe que habíais estado los dos en la terraza, pensé que sería maravilloso que hubierais congeniado después de tanto tiempo sin veros.

Bella sonrió sin ganas. ¿Qué pensaría su cuñada si supiera que el modo en que habían congeniado la noche anterior implicaba una noche de sexo y la promesa de no volver a verse?

—Eso es muy romántico, pero yo no tengo planes de boda, y Edward es un reputado soltero.

—Pero una vez estuvo comprometido, ¿verdad?

— ¿Edward? —Bella negó con la cabeza—. No que yo sepa. A menos que fuera recientemente.

—No, Emmett me contó que fue hace mucho, cuando tenían veintipocos años —Rosalie se encogió de hombros—. No importa. Sólo quería asegurarme de que estabas bien.

Bella le apretó las manos.

—Estaré perfectamente —aseguró con una convicción que no sentía—. Todo va a estar bien.

No lo estaba. Se encontraron en el helicóptero. Ya habían guardado las maletas y el piloto estaba dispuesto para partir. El sol brillaba con fuerza por encima, y la atmósfera estaba fría y congelada por debajo. Al menos así era en el espacio que rodeaba a Bella y a Edward.

No quería mirarla. Bella se había dado cuenta en los escasos momentos en los que su mirada se cruzaba. Tenía las mandíbulas apretadas mientras daba órdenes, y los ojos ocultos tras unas gafas negras que no ocultaban el resentimiento que sentía.

Aquél no era el escape que Bella tenía en mente cuando soñaba con huir de Montvelatte. Se frotó los brazos desnudos cuando el helicóptero se elevó y dio la vuelta antes de sobrevolar por el mar azul. Aquello era una escapada al purgatorio. En un mundo en el que el cielo parecía demasiado lejano, y el infierno, demasiado cercano.

Sin embargo, compuso una sonrisa mientras se despedía con la mano de Rosalie y Emmett, que estaban flanqueados por los guardias de palacio. Cuando los perdió de vista, Bella se reclinó en su asiento mientras el helicóptero enfilaba hacia el avión que los esperaba para llevarlos a Hawái. Se suponía que en medio de toda nube había un rayo de esperanza, o eso decían. Ella sólo tendría que esperar a que se hiciera evidente.

La elegante casa blanca parecía más bien una mansión que se alzaba entre las palmeras, y que disimulaba su tamaño al estar semi-oculta entre la vegetación. La limusina esperaba con el motor parado mientras las gigantescas puertas electrónicas se abrían despacio.

—Habría estado muy contenta con la suite que había reservado. No había necesidad de cancelarla.

—Un hotel es un espacio abierto al público. Allí no habrías estado a salvo.

Bella miró por la ventana hacia la enorme mansión con escasa convicción. Seguía pensando que una habitación de hotel habría bastado, igual que un coche de tamaño normal en hilar de aquella limusina. Pero no había conseguido convencerle de su argumento, así que no tenía sentido intentarlo con esto.

Más le valía guardarse las fuerzas para las batallas venideras, porque sin duda las habría.

Bella parpadeó. Estaba agotada tras tantas horas de aire acondicionado y el cambio horario. La primera clase hacía más cómodos los vuelos internacionales, sin duda, pero el tiempo de viaje era el mismo. Tras más de un día de tránsito, Bella estaba deseando bajarse del avión. Al hacerlo, la humedad la golpeó como un ladrillo.

Frente a ella estaba sentado Edward con sus largas piernas estiradas. Parecía sentirse cómodo, se había quitado la chaqueta y se había remangado la camisa... otra razón para no mirarle, así que Bella apartó la cabeza y se fijó en el paisaje.

El coche subió por un camino pavimentado bordeado de arbustos. La casa se alzaba ante ellos. Ahora que estaba cerca pudo admirar sus verdaderas dimensiones. Tenía dos plantas y un gigantesco pórtico bajo el que se detuvo el coche. Las altas temperaturas estaban atenuadas por los jardines y la suave brisa del mar. El aire olía a esencias tropicales. El sonido del mar animó a Bella a seguir caminando hasta que su brillo verde azulado la detuvo sobre sus pasos.

La casa tenía una fachada entera que daba al mar. El césped primorosamente cuidado daba a una franja de palmeras detrás de las cuales había una playa en todo su esplendor que se extendía en la distancia.


Hola mis lindas, aquí un nuevo capitulo.

Respondiendo a unos mensajitos por ahí:

Pera l.t, linda lo que pasa es que en los primero capítulos se ve a Bella tratando de meterse en la cama de Edward, obviamente no lo logra, después de eso ocurren unos cuantos problemas de los que se van a enterar mas adelante y Edward desde esos momentos le tiene manía a la pobre de Bella.

Sumebe, pues hasta ahora no te podría decir exactamente cuantos, pero si faltan bastantes para que termine, si eso es lo que te preocupa.

Monse, lo que pasa es que la historia no es mía y por esa única razón no puedo permitirle cambiar cosas, en algunos casos intentare subir fotos de alguna prenda o lugar, tampoco creo conseguir algo que se adapte mucho, pero ahí lo voy a intentar.

Aclarando ya sus inquietudes me despido mis lindas! Un gran beso y nos vemos para la próxima.