Aclaraciones:
Últimamente hago demasiados fics y no me doy centrado. De todas formas ya estoy algo mejor y este capítulo me gusta más que el anterior, aunque sigan quedando cosas en el aire...Ya estoy planeando el próximo lemon JIAJIA xD Gracias por las reviews, aunque cada vez son menos numerosas YY Gracias de todas formas.
El 44 es un número que en algunos países asiáticos significa mala suerte. Guiño a la cultura asiática xD. Una curiosidad, leí en un site que en los hospitales japoneses no hay salas que tengan los números 4 y 9 porque dan mala suerte. Curioso ¿nee?
Capítulo 12:
Los corredores del hospital me daban la bienvenida con sus frías paredes y embaldosados pasillos de nuevo. Las ya numerosas y conocidas salas parecían inmutables. Entró en la consulta número cuarenta y cuatro.
-Ah, Gaara, llegas tarde como siempre –dijo a modo de saludo la rubia mujer sentada detrás del escritorio.- Siéntate ahí un segundo y ya te atiendo.
Tecleó un par de letras más en su ordenador y yo me senté en la camilla. Observé los incontables documentos desordenados que cubrían la mesa metálica y me pregunté cómo podía confiar en aquella desordenada mujer.
-Ya está –suspiró- Vamos a ver…
Acercó una pequeña linterna e iluminó mis pupilas. La luz me cegaba así que no pude adivinar su expresión. Supongo que era la misma que mantuvo en todas mis visitas anteriores. Me indicó que me quitase la camiseta y así lo hice. Palpó mi pecho en silencio y colocó sobre mi corazón el frío fonendoscopio. Cerró los ojos para escuchar mejor. Miró al suelo con gesto preocupado y movió el aparato de auscultación hacia la derecha. Se alejó y anotó algo en su cuaderno y volvió a dirigirse a mí. Buscó en uno de sus bolsillos y sacó una jeringuilla. Quitó su plástico esterilizado y la hundió en mi fría piel.
-Tsk –resoplé irritado. Ella se rió ante mi reacción y la miré con rencor. Extrajo la sangre precisa y la retiró inmaculadamente. Limpió con un poco de algodón empapado en alcohol y me soltó:
-Habrá que esperar a los resultados pero… ¿Estás seguro que quieres continuar? Es un tratamiento muy agresivo y…ya sabes…
-Ahora estoy más seguro que nunca –contesté desafiante. No iba rendirme, no ahora. Ahora que Naruto volvía a estar a mi lado nada nos separaría. Ni siquiera ese traidor…
-Tengo que informarte de que existen ciertos riesgos…
-Me da igual.
-No, no da igual. Si ahora esto falla puedes echar a perder tu vida. Todos estos años y…Naruto.
-…
-¿Te lo pensarás?
-No me queda otra opción.
-Bien –sonrió satisfecha la doctora especialista mientras guardaba la muestra orgullosa de sí misma.
-Me voy –concluí. Me puse la camiseta de nuevo y abandoné el hospital, silencioso.
Mientras, el rubio shinobi pulsaba el timbre del apartamento, abatido. El edificio gris de siete pisos donde habitaba Tsunade se alzaba ante el. El apartamento se hallaba en el quinto piso pero…había un ligero problema…
-¿A quién se le ocurre?
-¡Cállate! Yo no tengo culpa de que las llaves…
-Ya ya… Tendremos que entrar por la ventana.
-¿Qué?.¡De ninguna manera!.¡Yo no soy ningún criminal!
-Bah…-subió por las paredes utilizando el chakra de sus pies sin escuchar los gritos del escandalizado rubio- Deja de montar barullo y sube de una vez –ordenó desde el alféizar. Subió avergonzadamente frente a los ojos del populacho que había atraído con sus gritos. Alcanzó triunfal la ventana y saltó adentro del salón comedor. El Uchiha estaba tumbado en el sofá despreocupadamente y miraba el techo. Su maleta yacía en suelo. El rubio la llevó a su habitación la cual le costó encontrar (no recordaba donde estaba) y se tumbó bruscamente sobre el peliazul.
-Agh…pesas demasiado.
-¿Qué?.¡Si estoy hecho un fideo! –me defendí. Francamente estaba mucho más delgado que antes del accidente. Se me notaban las costillas y mis mejillas seguían hundidas.
-Lo que tú digas…
-¡Eres un imbécil! –traté de levantarme inútilmente ante la atadura del pálido chico.- Suéltame.
-¿Y si no quiero?.¿Qué me harás? –cuestionó pícaramente.
-Pues –me sonrojé. Este Sasuke…pervertido.- Nada…
Se acercó a mí mirándome fijamente. Me puse nervioso. Sus ojos afilados se clavaron en mis mejillas y las acarició dócilmente con sus manos. Cerré los ojos y me deje llevar de nuevo por el tacto. Sasuke es tan genial. No me creo que estemos así después de todo lo que pasó. Sonreí ante mis pensamientos. Las manos de Sasuke son taan suaves…
-AAAH –grité ante la agresión- ¡Sasuke-baka!
-Jajaja…si solo fue un pellizco inocente.-se excusó con su sonrisa de prepotencia, que tantos recuerdos me traía. Todavía no me creía que hubiesen pasado siete años desde… Volví a intentar escapar. Y fallé de nuevo.
-Umpf…
-Estás muy inquieto, dobe –rió mientras posaba en mi mejilla sus labios con un casto beso. Dejé que colara sus manos bajó mi camiseta y que acariciase cariñosamente mi estómago provocándome algunas cosquillas.
-Oe…Sasuke…-conseguí vocalizar entre mis carcajadas.
-¿Qué? –detuvo su tacto y me abrazó- ¿Qué pasa?
-Yo…lo de anoche…tú…
-¿Qué pasa? –repitió.-¿No te gustó?
-¡No es eso!.¡Siempre pensando en lo mismo! Me refiero a que si somos..¿Qué somos...?. Etto...no...
-¿Si somos novios?
-Bueno…sí.
-Creo que lo dejé claro anoche.
-Ah –reí nervioso ante su expresión sugerente- Demo, Sasuke…
-¿Qué pasa ahora? –levantando los ojos al cielo.
-Tú…¿me quieres? –mi pregunta fue seguida de una breve pausa. Responde, responde, responde…intenté volver a usar mi poder mental que esta vez sí que funcionó.
-Te quiero –contestó firmemente mientras me atraía la cara para besarla apasionadamente. Su lengua intentó entrar y yo no le impedí el paso. Continuó con sus caricias, esta vez por la espalda y yo mimé su nuca, embelesado. En medio del beso se separó bruscamente y lanzó instantáneamente un kunai hacia el pasillo.
-¡Qué demonios!
