Nota de Traductora: ¡Gracias gabriela. andereina.127 y Yuri Mukami por sus comentarios! Últimamente he estado un poco más ocupada de lo usual, ¡pero siempre trato de subir lo más rápido que puedo! Solo para ustedes, mis queridos lectores.
Nota de Autora: El capítulo más corto hasta ahora...
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Tsuna rápidamente se dirigió al salón de clase cuando el almuerzo concluyó, tenía las dos manos ocupadas al tratar de atar una gasa limpia para ocultar las marcas que Laito le había dejado no hace mucho. Algunos de los estudiantes alzaron una ceja y la miraron raro por sus acciones mientras que los más inmaduros bufaron al mismo tiempo que les pasaban cosas pervertidas por la cabeza. Ella tranquilamente los ignoró, le dolía la demasiado la cabeza como para que le importara, y se sentó en su asiento. Dejó que un suspiro escapara de sus labios y que los músculos tensos de su cuello se relajaran mientras apoyaba la cabeza sobre la fresca madera de su escritorio. La sensación tranquilizante casi la incitaba a que se durmiera.
Justo cuando había cerrado los ojos, un estruendo resonó cerca de su oído, lo que hizo que enderezara de golpe— ¡Ouch! —Chilló cuando una mano fría la agarró del hombro y la obligó a levantarse, el movimiento repentino hizo que la cabeza le diera vueltas y que se le revolviera el estómago violentamente— E... espera.
—Cierra la boca, Chichinashi. —Tsuna abrió los ojos de par en par cuando divisó los verdes del vampiro. Ayato se veía absolutamente cabreado y listo para matar si ella llegaba a desafiarlo. Miró a los demás estudiantes con el ceño fruncido cuando se percató que todos tenían la mirada clavada en sus libros o anotaban apuntes inexistentes, haciendo lo que sea para no presenciar la escena violenta delante de ellos.
Abrió la boca para reprocharles por el cobarde acto pero se detuvo cuando sintió la presión en su hombro doblarse, amenazando con quebrarle el hueso si se atrevía a decir algo. Cerró la boca y siguió obedientemente al vampiro, mantuvo la cabeza gacha mientras lo seguía. Todas sus emociones se arremolinaron en su cabeza mientras caminaba, todo sobre aquel escenario estaba mal, se sentía como si hubiese cometido un error fatal.
Cuando se detuvieron repentinamente, Tsuna levantó la mirada para observar al vampiro— ¿Qué? ¿Tienes hambre?
Este entrecerró los ojos y la empujó contra la pared con ambas manos, una mantenía una agarre férreo en su hombro mientras que la otra levitaba sobre su cuello— Dejaste que ese maldito pervertido se alimentara de ti.
La chica se le quedó mirando por varios segundos, frunciendo el entrecejo con confusión— ¿Estás molesto porque Laito me mordió?
La mano que acechaba su cuello hizo contacto con este, causando que una ola de dolor recorriera su cuerpo y ayudara a empeorar su dolor de cabeza. La chica gimoteó pero no atrevió a moverse mientras Ayato la contemplaba— Te dije antes que me pertenecías a mí.
—¿Y eso qué significa?
Ayato clavó sus ojo en ella y su agarre se suavizó por un instante. Nunca antes había tenido que explicar a los otros sacrificios lo que eso significaba, ellas lo habían averiguado de inmediato y se habían resignado y entregado a sus destinos, pero esta chica ni siquiera estaba segura de lo que significaba cuando un vampiro le advertía que eran una comida que no podía ser compartida.
Una sonrisa traviesa danzó en sus labios y se agachó para estar a su nivel— Eso significa que soy el único que puede tener tu sangre y cuerpo, Chichinashi. Deberías estar honrada de que Ore-sama quiera a una idiota como tú.
—Oh... ¡Oh! —Sus ojos castaño claro se agrandaron— ¡A eso se refería!
—¿Por fin te estás enterando?
Ella resopló y asintió— Sí, pero pensé que se supone que todos ustedes me maten, no solo tú.
—Y así es, pero a Ore-sama le gusta ese terror que aparece en tus ojos —le arrancó la gasa blanca, la tela suave cayó al suelo— Ahora muéstramelo de nuevo.
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Reiji miró inexpresivamente a la muchacha que yacía sobre su mesa quirúrgica— Ayato, tus celos casi matan a la chica.
El vampiro pelirrojo hizo un quejido irritado con la boca, pero no dijo nada mientras se apoyaba contra la pared de piedra. Se había alimentado del cuello cuando bebió de ella en la escuela, provocando que ella gritara y eventualmente se desmayara; todavía les faltaba determinar si había sido por el dolor o la pérdida de sangre. La chica tenía instalada una terapia intravenosa y le habían vendado el cuello y las demás pequeñas heridas que le habían infligido durante el incidente de la luna llena. Su respiración era tranquila y su pecho subía y bajaba lentamente mientras dormía, su cabello estaba disperso alrededor suyo como si de un halo celeste pálido se tratara. La joven se veía como una niña herida, inocente y madura para la cosecha.
—Al menos no le arrancaste la piedra. —Dijo Reiji mientras terminaba de vendar el cuello de la muchacha.
—¿Entonces sigue siendo tu experimento?
El vampiro mayor hizo una pausa en su tarea— ¿Hay algún problema?
—No me importa —se alejó de la pared—, siempre y cuando recuerdes a quién le pertenece.
Reiji le brindó una breve mirada al vampiro más joven— Pareces encariñado con ella... —una sonrisa de suficiencia se formó en sus labios—. Si te has acostumbrado al sabor de su sangre tal vez también deba incorporarte en un experimento.
—¡Vete al diablo, otaku de la vajilla! —Y con eso desapareció del cuarto, dejando en paz a Reiji mientras este monitoreaba a su experimento más reciente.
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Después de aparentemente dos días de estar inconsciente, Tsuna despertó para encontrarse yaciendo en su cama. Apretó los dientes cuando sintió el temblor del dolor estremecer su cuerpo cuando se volteó para quedar boca arriba— Buenos días, Owari-sama.
La chica miró hacia su izquierda, siseando de dolor en el proceso, para ver a la criada que la había ayudado a meterse en la bañera. En vez de verse nerviosa y asustada como antes, ahora tenía ojeras oscuras y marcas de colmillos visibles en su cuello— Hola, eh...
—Ichigo —dijo rápidamente—. Reiji-sama me dijo que se quedara en cama hasta que él regresara de las clases.
—¿Estoy sola?
La rubia asintió— Sí, todos los hermanos fueron al colegio hace dos horas.
Tsuna agarró las sábanas con una mano y la otra la cerró fuertemente en un puño. Los hermanos nunca la habían dejado completamente sola, desde que había llegado al lugar no la habían dejado salir de la mansión sin supervisión. Demonios, incluso su pobre PSP y celular habían sido destruidos brutalmente por un Ayato cabreado.
Se volvió a cubrir con las sábanas y inspiró hondamente— De acuerdo, supongo que puedo tomar un descanso de las clases.
Ichigo dejó escapar un suspiro— Bien, entonces volveré después con un poco de comida. Me he percatado que en su mayoría usted prepara platos occidentales y simples, ¿hay algo que le apetezca?
Ella lo pensó por un momento antes de asentir— Si no te molesta prepararme puré de papa con trozos de tocino, brócoli hervido, y queso, lo apreciaría.
La criada asintió— Haré lo mejor que pueda.
Hizo una reverencia y se fue, cerrando la puerta con cuidado como para no molestar a la inválida. Después de escuchar que sus pasos se desvanecieran por el pasillo, Tsuna se empujó para quedar sentada. Su cuerpo instantáneamente quedó adolorido y dejó escapar un leve quejido por el movimiento forzado. Inhaló profundamente una vez más y luchó por bajarse de la cama, el proceso había sido difícil y lento. Estaba lista para largarse a llorar y abandonar su misión para cuando finalmente ya estaba vestida y no se molestó demasiado cuando Ichigo volvió y la atrapó en el acto.
—Owari-sama, ¿¡Qué rayos está haciendo!?
Tsuna le sonrió irónicamente mientras se colocaba la camiseta rosa— Iba a la iglesia.
La rubia negó con la cabeza y colocó la bandeja que cargaba sobre la mesita de luz con cuidado antes de limpiarse las manos con el delantal blanco que llevaba— Owari-sama, no debe irse de este cuarto, ¿cómo creyó que podría ir a la iglesia?
—Escabulléndome...
La criada suspiró y tomó su mano con gentileza, volviéndola a llevar a la cama— No hay nada para usted en la iglesia, le irá mejor descansando.
Tsuna se le quedó mirando a la chica— ¿A qué te refieres?
Ichigo se ruborizó ante la pregunta— Solo quise decir que... —negó con la cabeza—. No importa, por favor, acuéstese. No quiero que Reiji-sama se enoje conmigo.
Tsuna se sentó en la cama pero no se acostó y miró a la criada, una inquietud comenzó a tomar lugar en su mente— Ichigo, acabas de decir que no hay nada esperándome en la iglesia como si algún crimen se estuviese cometiendo en ese lugar...
—No, no es así, es solo que...
—¿Solo que qué?
Ichigo le entregó la bandeja, atrapándola ente la cama y el metal caliente— Aquí esta su comida, espero que sea de su gusto. —Y con eso se marchó del cuarto en un santiamén, cerrando de un portazo la puerta detrás de ella.
Tsuna miró la puerta fijamente para después volver a mirar su comida. Había una gran y acojinada pila de puré que estaba teñida de verde en algunas partes gracias al brócoli y contenía trozos largos de tocino y queso derretido. La joven agarró el tenedor y comenzó a comer, haciendo una mueca de disgusto cuando saboreó salsa de soja.
Bueno, este día no podía empeorar.
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Nota de Autora: Un capítulo "filler" pero rápidamente desciende a la trama de esta temporada. Espero que todos estén disfrutando la historia, y si quieren hacer saber su opinión sobre cuál debería ser la pareja de la historia, vayan a mi perfil y participen en la encuesta.
