Capitulo 12
Albert estaba ya muy desesperado ya hacía un mes de aquel desafortunado evento en donde Candy había dejado de hablarle, era muy evidente su molestia hacia el, porque solo lo veía y se levantaba de la mesa, o si no escondía y rostro y se iba corriendo, que le pasaba a su pequeña, acaso….estaba celosa eso lo iba a comprobar esa misma noche, ya que tenía vacaciones, gracias a George y a Archie, ahora si.
Albert por la tarde se metió en la habitacion de Candy preparando una botella de vino, una rica cena y muchas explicaciones.
Candy como siempre había llegado matada de su turno ya que había hecho en la noche y en la mañana estaba exhausta pero solo así descansaría por lo menos un día entero, entró a su habitación y dejó su maleta y se recostó algunos segundos en su lujosa cama, luego se paró y notó una sombra
Q…quien anda ahí-dijo Candy
Soy yo pequeña-dijo Albert
Vete, de mi habitacion, largo-dijo Candy
No, no me ire-dijo Albert
Entonces me voy yo-dijo Candy
Ni tu tampoco dijo encerrándola en sus fuertes brazos
Albert déjame quieres?-dijo Candy
No pequeña debemos hablar-dijo Albert
No, te falle no quiero-dijo Candy
Me fallaste?-dijo Albert
No, digo, déjame quieres estoy cansada-dijo Candy
Candy, por favor escúchame, Candy, te amo,-dijo Albert
Albert, no yo no puedo-dijo Candy
Claro que si Candy dime tu me amas-dijo Albert
No lo sé-dijo Candy
Como que no lo sabes-dijo Albert
No lo sé la verdad es que no te merezco te fallé, te fallé-dijo Candy
Candy, me amas-dijo Albert mirándola directo a los ojos
Si te amo, pero no te merezco no te merezco-dijo Candy
Porque dimelo-dijo Albert
Albert yo estuve con Henry, traicione tu amor-dijo Candy
Que?!-dijo Albert
Lo siento estaba borracha y yo, fue un error pero no me lo perdono siempre he estado enamorada de ti pero …. No te merezco-dijo Candy con lágrimas en los ojos-dijo Candy
Como que esuviste, dices íntimamente-dijo Albert
Si, yo fue un accidente además estaba borracha-dijo Candy
Candy eso fue el día que me viste con Ana-dijo Albert
Si, ese día por eso no vine a dormir y me daba pena verte a los ojos-dijo Candy
Por eso no me hablabas-dijo Albert
Si por eso-dijo Candy
Candy yo…-dijo Albert
Lo sé lo entiendo se que a una mujer sucia como yo no la vas a querer además no te merezco-dijo Candy
No, Candy yo… también he tenido experiencias previas, pero sabes que eso no significa nada, dime me amas-dijo Albert
Si te amo pero-dijo Candy
Nada de peros, yo…. Te voy a enseñar lo que es un verdadero hombre-dijo Albert
Pero Albert-dijo Candy
Si nos vamos a ensuciar así como tu dices yo…. Voy a enseñarte y nos vamos a ensuciar juntos, te voy a enseñar no a tener relaciones sino a hacer el amor-dijo Albert comenzando a besarla
Pero Albert nos puede ver tu tía, Archie, Paty-dijo Candy
No importa yo me haré cargo de todo-dijo Albert
No, no aquí no puedo-dijo Candy
Vamos al magnolia, Candy vamos quiero hacerte mía enseñarte la diferencia entre Henry y yo-dijo Albert
Pero-dijo Candy siendo interrumpida por un beso de Albert
vamos Candy quiero hacerte mía
Está bien-dijo Candy
Albert sacó un auto Andley y salió a escondidas de la mansion junto a Candy, iban tomados de las manos, llegaron al Magnolia y subieron casi corriendo, Albert llevaba una botella de vino dos copas, algunas fresas y chocolate.
Candy gustas-dijo Albert ofreciéndole una copa de vino
No, quiero estar en mis cinco sentidos-dijo Candy
Bien en ese caso-dijo Albert comenzando a besar a Candy apresándola contra la pared
Candy y Albert hicieron el amor de una forma erótica, con fresas y chocolate, se deleitaban el uno con el otro explorando sus cuerpos amoldándose perfectamente y realizando una danza perfectamente sincronizada que los llevó a tocar el mismísimo cielo, hicieron el amor durante toda la noche, con siestas de media hora entre cada una, al salir el sol por fin lograron conciliar el sueño despertando bastante tarde.
Mientras que en la mansión Andley todos estaban locos, Albert y Candy no estaban ni habían desayunado, el personal jamás los vió salir y faltaba un auto, que habrá pasado se preguntaban porque según ellos Candy y Albert no se hablaban y Candy debía trabajar todo el día según lo había comentado el fin de semana.
Candy y Albert despertaron a las once de la mañana, Albert fue el primero, al despertar volteo hacia donde estaba Candy durmiendo deleitándose con la figura femenina que tenía a su lado, aún no lo creía ni en sus más locos sueños había imaginado estar con Candy así.
Candy despertó al poco tiempo
Hola Albert-dijo Candy
Hola mi amor-dijo Albert
Albert-dijo Candy
Candy te molesta que te llame así-dijo Albert
No claro que no-dijo Candy-es solo que creo que si te toco vas a desaparecer
No mi amor no voy a desaparecer estamos los dos aquí amándonos como locos-dijo Albert
Lo sé me siento tan feliz-dijo Candy
Lo sé mi amor,-dijo Albert
Que te parece si vamos a desayunar-dijo Candy
Claro que sí pero primero vamos a darnos una ducha, creo que quedamos pegajosos de tanto chocolate-dijo Albert
Si parece que si-dijo Candy
Bien entonces-dijo Albert levantándose sin pudor de la cama-vamos a ducharnos –dijo Albert sacándola de la cama llevándola cargada hasta la ducha
Albert-dijo Candy
Mi bella dama la he visto desnuda toda la noche, no creo que tenga vergüenza que la vea durante el día-dijo Albert
Pero-dijo Albert
Ven princesa vamos a ducharnos-dijo Albert
Está bien-dijo Candy
Ellos se ducharon y cambiaron, y desayunaron platicando amenamente al salir del departamento Albert se llevó a Candy al parque y pasearon-Albert-dijo Candy parando en seco
Que pasa-dijo Albert
Albert dime y ahora entonces que somos-dijo Candy
Bueno, no lo sé, Candy me amas-dijo Albert
No te lo demostré anoche-dijo Candy
Si claro pero lo quería escuchar-dijo Albert
Bien entonces te amo-dijo Candy
Bien entonces digame señorita Candice White quisiera usted ser novia de este vagabundo-dijo Albert
Albert tu ya no eres un vagabundo-dijo Candy
Pero lo fui y ese es mi verdadero yo así que dime quieres ser mi novia Candy-dijo Albert
Si, si quiero-dijo Candy
Te amo-dijo Albert dándole vueltas a Candy en el aire.
Continuara…
