12º- La Boda
Al llegar a la puerta de roble abierta vio que todo el pueblo estaba allí, había un chico de pelo de color castaño y ojos del mismo color que lo miraba embobado... le pareció conocer esa expresión, pero respiró hondo y comenzó a caminar por la recta final...
Todos la miraban la miraban expectante. Las mujeres la miraban y ponían los ojos llorosos al hacerlo, como si lamentaran el hecho de que se casase. Todos sabían que ese matrimonio era totalmente una farsa.
El salón estaba muy sencillamente decorado, a diferencia de su sueño; tampoco había jazmines, sino que un fuerte olor a calas reinaba en el aire, Hermione etiquetaba a esas flores como "flor de Funeral".
Siguió caminando por ese camino hasta el altar, parecía más largo de lo que era... aún sentía la mirada del chico de pelo y ojos castaños... miró al altar, allí estaba Merlín (que seguro era el que los casaría, según supuso ella) con una cara que dejaba perfectamente claro que el no quería que ese matrimonio pasase, a su lado estaba Arthur vestido con su mejor armadura y con una sonrisa de maldad pura. De sólo verlo, los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas al recordar lo que le había hecho hacía hace unos minutos... pero siguió caminando.
Por fin llegó al altar, llorando y con el alma destrozada y así la boda comenzó:
-Estamos aquí reunidos para... eh... celebrar este casamiento-empezó Merlín sin ganas.
Y así siguió durante media hora, en cual ella no había parado de llorar con amargura, hasta que dijo:
-Su Majestad Arthur Pendragón, ¿acepta por esposa a Hermione McFlainn, princesa de toda Escocia?
-Sí-contestó el falso monarca.
-Su Majestad Hermione McFlainn-dijo Merlín con preocupación y malestar-, ¿acepta como esposo a Arthur Pendragón, rey de toda Britania?
No contestó. Alguien lo hizo por ella; pero no fue un "sí" el que dieron por respuesta.
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Cuando el guardia los dejo pasar, Ron, Arthur y Juliet tomaron los asientos últimos; pudo notar que la decoración era triste, era como si en vez de tener un casamiento fuera un funeral. Ni la gente parecía muy contenta con esa boda. En el altar estaba Arthur sonriendo muy maliciosamente, vestido con su mejor armadura. Ron le lanzó una mirada de odio. No pasaron ni dos minutos de que habían llegado cuando la puerta se abrió dejando ver a una chica de dieciséis años vestida de blanco.
Era Hermione.
Al verla se quedó embobado, estaba hermosa. Llevaba puesto el vestido que había elegido de la francesa, el pelo lacio un recogido en un peinado muy moderno y con algunos bucles. Lucía en su cabello una pequeña corona con diamantes azules, en el cabello lucía algunas flores silvestres, que le quedaban muy maravilloso y lindo. Sin embargo, ella no parecía feliz. Unas lagrimas silenciosas caían en su rostro, corriendo el cuidadoso y natural maquillaje.
Ella sintió la mirada de Ron y se dio vuelta, pero al no saber que era él sólo lo miró extrañada. Cuando Hermione llegó al altar muy triste, Merlín empezó la boda.
-Estamos aquí reunidos para... eh... celebrar este casamiento-comenzó el mago sin ganas.
Luego de muchas palabras aburridas y bla, bla por parte de Merlín, llegaron a la parte que nadie deseaba escuchar:
-Su Majestad Arthur Pendragón, ¿acepta por esposa a Hermione McFlainn, princesa de toda Escocia?
-Cuando diga ya-susurró Arthur a su lado, haciéndolo sobresaltar ya que ninguno de los tres había hablado durante la ceremonia.
-Sí-contestó el falso monarca.
-¿Listos?-preguntó el verdadero a Ron y Juliet. Estos asistieron.
-Su Majestad Hermione McFlainn-dijo Merlín con preocupación y malestar-, ¿acepta como esposo a Arthur Pendragón, rey de toda Britania?
-¡NO!-gritó Ron.
-¡YA!-vociferó Arthur.
Inmediatamente, se escucharon los pasos de los recién aparecidos hechiceros en la puerta. Ron sintió un ardor en la cara y se dio cuenta de que ya era el mismo, sacó su espada y miró a Juliet (quien también ya era la misma).
-Por favor, busca a Hermione, a Jane y las tres salgan de aquí-rogó desesperado.
Ella asistió, se movió entre la multitud, que corría para escapar, y fue en busca de Hermione. Ron miró a Arthur y comenzaron a pelear con la guerrilla del falso monarca, quien todavía estaba de piedra y en su sitio de antes.
Ron descubrió lo fácil que era manejar la espada, que era tal como le había dicho Juliet: "Si usas la espada para defenderte ó para defender a alguien jamás fallará por más que no la sepas usar...". Sólo se defendía con el escudo y la espada y no mataba a nadie aún porque sólo tenía un objetivo: buscar a Arthur.
Después de abrirse paso entre los numerosos hechizos y maldiciones que lanzaban los brujos a sus contrincantes y de las dagas que volaban en el aire producto de los guardias, Ron llegó al altar, donde sólo estaba Merlín arrodillado en piso atendiendo al cuerpo inconsciente de Juliet.
-El muy cobarde le dio una apuñalada en el costado del estómago y a mí me pegó con esto-dijo Merlín le mostró un grande crucifijo- me dejo inconsciente por unos minutos y se la llevó a Hermione al castillo... yo me llevaré a Juliet ahora porque no puedo permitir que mi ahijada quede así...-añadió con tristeza y con ligero CRAC desapareció llevándose a Juliet.
Ron corrió por el castillo, buscándolos y nada. Corrió y corrió. Luego de veinte minutos, Ron escuchó voces cerca en una habitación:
-¡Suéltame, cerdo asqueroso! ¡Has matado a Jane!
Era Hermione.
-¡No la he matado! ¡Está inconsciente!
Era el falso e hijo de puta del rey Arthur.
Ron corrió y la escena que vio cuando entró no le gustó. Hermione lloraba de furia en los brazos de Arthur mirando el cuerpo inerte de una pequeña figura con cabello rojo. Arthur la sostenía de la cintura y la elevaba unos cuantos centímetros del suelo.
-¡SUELTALA!-gritó Ron, enfadado y fuera de sus casillas.
Arthur tiró a un lado a Hermione haciendo que cayera y se desmayara de la caída. Antes de que cayera se pudo oír un débil "Ron".
Ron comenzó a pelear con el falso rey, pero le costaba porque era muy sucio peleando, afortunadamente tenía el escudo. Al final y luego de cinco minutos de pelea, Arthur clavó su espada en el estomago de Ron; este sorprendido cayó en el suelo, pero cuando Arthur se acercara para darle la espada en el corazón, Ron fue más rápido y se la clavó en el corazón.
La luz de los ojos de Arthur se perdió segundos después y cayó muerto en el piso.
Ron sin soportar más el dolor cayó sin fuerzas en el piso de la habitación, dolorido y sin saber que pasaría. Pronto vería alguna luz...
