Salió de la ducha lleno de determinación. Con el cuerpo cargado de rabia nuevamente. Mas ahora la enfocaría en terminar con los bastardos que lo habían hecho eso.

En el buffet de abogados para el que trabajaba se trataban muchos tipos de casos, por lo que las demandas familiares tenían un sector especial.

Primero habló con su jefe para pedirle orientación y explicarle que esa semana, lo más probable, era que estuviera resolviendo su propio caso.

La misma empresa le había puesto a su disposición a los mejores abogados en esa área, por lo que trabajaría con ellos ese tiempo para efectuar la demanda con todo el peso de la ley. Sus casos, los que podían, esperarían esa semana y los otros ya se los entregarían a alguien más.

Un par de días después, se presentó una mujer de esa misma área y le llamó para que se acercara.

-Disculpe, Bakugo-san, pero quería consultar algo con usted.-La mujer, un par de años mayor que él, se dirigía formalmente debido a que tenía menor rango jerárquico. Le indicó que continuase.- Hay una clienta, emm… no voy a mencionar su nombre, pero creo que va a entender a la perfección. Ella está haciendo dos demandas, una para un periódico y otra para un canal de televisión; los mismos que usted.

Sabía que su colega no podía entregarle mayor información que esa, pero supo al momento de quién se trataba.

-Sólo quería saber si es que no está interesado en hacer la demanda en conjunto.- Mostró los papeles que traía en su mano sin revelar su contenido.- Por lo que he sabido, mi cliente me ha entregado suficiente documentación y pruebas como para poder ganar la demanda.

Mantuvo su careta de pocker lo mejor que pudo. Estaba volviéndose la cosa más difícil de hacer que jamás hubiese imaginado.

-No, gracias.- Y la dejó ahí plantada con las carpetas en los brazos.

Pero la mujer no se desmoronó. Con que le hubiese agradecido se daba por pagada; era sabido en la oficina que ese hombre podía ser más duro que un roble y que no era muy cortez.

Por otro lado, Ochako estaba destruida.

No lograba procesar alimento alguno y vomitaba por lo menos dos veces al día. Ni qué hablar sobre dormir, ya que las pesadillas habían vuelto peor que antes.

Su psiquiatra le había dicho que si seguía así, deberían internarla. Mayor razón para agilizar la demanda.

Miraba su celular constantemente, debatiéndose si llamar al chico explosivo o no.

Salió del ascensor y se encontró de frente con su abogada, la que le sonrió y le indicó que la siguiera. La llevó a un salón privado y le sirvió una taza de té, aunque sabía que no iba a ser tocada, fue más que nada por cortesía.

-Uraraka-san.-La amable mujer le entregó un documento para que lo leyera.-Esta es la pauta que seguiremos. Por el momento, con la documentación y pruebas que me ha entregado, puedo llevar a cabo la demanda sin ningún inconveniente, mas sepa usted que este tipo de contrincantes tienen un buen equipo de abogados. No será fácil.

-No se preocupe.-La cansada sonrisa que le dedicó dejó claro lo afectada que estaba.-Tan sólo quiero seguir adelante con esto.

-Claro, no esperaba menos.-Hojeó unos papeles y la miró de reojo.-Disculpe que me entrometa de esta forma en sus asuntos, pero…

Uraraka alzó las cejas un poco y se enderezó.

-No es molestia, prosiga por favor.

-No sé si usted sabe, pero…-La pobre abogada necesitó inhalar antes de proseguir.-Bakugo-san, la persona que aparece en esta fotografía… Trabaja en este buffet de abogados…

La noticia causó estragos en la heroína, la que se levantó con temblores en las manos, para volver a sentarse nuevamente. No lo había pensado, pero claro que él, que siempre aspiraba a lo mejor de lo mejor, iba a estar en esa firma… ella había contratado los servicios de allí específicamente porque eran los mejores.

Ya derrotada apoyó la frente en la mesa de vidrio frente a ella y se dió pequeños golpes, dejando una zona roja.

-Uraraka-san!-La pobre mujer no sabía como controlar la situación. Dejó que terminara y luego se aclaró la garganta.-Sé que fue una irresponsabilidad de mi parte, pero hablé con él esta mañana y le pregunté, sin revelar su información, por supuesto, si es que quería hacer una demanda conjunta. Para serle honesta, creo que tendrían más posibilidades de ganar si es que así lo hicieran.

-Y por supuesto que él la rechazó.-Ochako rió ante la respuesta que había dado ella misma.

Sus ojeras se habían vuelto, como si fuese posible, aún más profundas. La mujer frente a ella no podía creer que la famosa Uravity estuviera frente suyo tan demacrada y agotada como estaba.

-Por favor, le pido que se cuide.-Recogió los papeles y los colocó en una carpeta. Se levantó para indicarle a la morena para que le siguiera.-Si es que llega a tener una recaida, por favor contácteme de inmediato. Aunque sé que es terrible, todo eso debe estar como base para la demanda.

Asintió en silecio y siguió a la abogada a la salida.

Una vez afuera miró el edificio con tristeza. Si hubiese sabido que Katsuki trabajaba allí, la verdad no hubiese ido.

Su celular sonó y su manager le habló cuando contestó.

-Uravity-san.-Su voz siempre estaba alegre, aún cuando ella estaba empapelada de problemas.- Me están contactando del canal 6, dicen que quieren hacerte una entrevista en vivo para que puedas resolver este asunto. Les dije que primero tenía que consultarlo contigo, pero creo que sería una gran oportunidad para que aclares las cosas. Ellos dicen que van a respetar lo que quieras, pero que igual tendrán que hacer preguntas incómodas. Tú ya sabes, la farándula y sus temas. Pero no temas que yo estaré tras bambalinas para ayudarte, como siempre lo he estado. Ah! También me enviaron un mail de la revista Heroines, dicen que les gustaría entrevistarte sobre tu relación con el ex Pro héroe, cómo es que se llamaba? No lo recuerdo bien, pero podría ser estupendo que pudieran dar una entrevista los dos, podrías decirle que yo puedo ser su nuevo manager. Quieren tener una exclusiva para su contraparte masculina, ya que él nunca dio entrevistas en el pasado y no tienen mucha información. Y hablando de informa-

No pudo aguantar más. Colgó la llamada.

Tomó su celular y marcó.

Necesitaba hablar con alguien conocido, y desde que había terminado con Deku, no tenía más contacto con la gente de la UA, no había hecho amistades y no confiaba en nadie. Se había vuelto una maldita ermitaña.

Pero su llamada fue cortada sin contestar.

Escribió un mensaje de texto mientras le caian lágrimas por los ojos.

"Por favor, contéstame… estoy abajo del edificio de tu oficina, necesito hablar contigo."

Presionó send.

Sintió su cuerpo flaquear, dio un par de pasos y se apoyó contra un árbol. Cerró sus ojos un momento… momento que se alargó demasiado.

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Bajó en el ascensor encabronado, y al mismo tiempo agradeciendo que no había nadie de su oficina en él. Cuando salió, vio a un viejo que al parecer no tenía buenas intenciones acariciar la espalda de la morena, la que estaba resbalando contra un árbol.

-Hey!

Caminó hacia ellos con cara de pocos amigos, el viejo se fue de inmediato al notarse descubierto.

-Es que acaso no puedes defenderte de un pervertido.- Cuestionó con rabia impregnada en cada palabra. Aunque al llegar a su lado, pudo ver que estaba inconsciente.-Maldita…

Se moría de ganas de dejarla ahí, pero ahora sí que si le ocurría algo, Minose no se lo perdonaría.

Intentando buscar una solución lógica sólo pudo llegar a la conclusión de que tenía que llevarla a una clínica.

Genial, ahora sí que si lo veían a él llevándola a ella a una sala de urgencias sería la comidilla de los paparazzis durante lo que quedaba del año.

Tomó su celular para ver si encontraba a alguien que pudiera llevarla por él, pero tenía contraseña. Al traste su idea.

La tomó en brazos y giró el rostro de la morena hacia su pecho para que los curiosos no la miraran.

Y aunque por su rostro pudo comprobar que estaba famélica, al cargarla lo confirmó. Tan sólo una semana había pasado y esa mujer debió haber perdido por lo menos unos cinco a diez kilos.

Al llegar a urgencias con ella en brazos uno de los encargados se acercó a él, le acercó una silla de ruedas y la dejaron ahí con cuidado.

-Por aquí por favor.-Indicó el personal.- Tiene que llenar unos documentos antes.

En el mesón le hicieron completar unos papeles, pero no sabía más que su nombre y su edad. Por supuesto que no era lo único que sabía, pero sí era lo único que le podía responder a la secretaria de las preguntas que le había hecho.

-Y usted es quien se va a hacer responsable por ella?

-Sí, maldición…

La ingresaron sin mayor demora y le tomaron sus signos vitales. El médico encargado le explicó que estaba con un serio problema de malnutrición y que pudo haber llegado a ser peor si es que no la hubiese llevado. Le explicó que esos eran claros síntomas de estrés severo y depresión.

Claro, como si él no supiera que era lo que estaba pasando por la vida de la morena.

Mientras una enfermera le colocaba una intravenosa para pasarle el suero y el médico terminaba de rellenar unos papeles, entró una mujer con cabello canoso casi corriendo.

-Ochako!-Y por la bata blanca que llevaba, pudo saber que se debía tratar de un empleado del hospital.

-Doctora.-El tipejo ese la quedó mirando extrañado.- Es paciente suya?

-Pues claro que lo es, si no, no estaría aquí.- Le quitó los documentos y los ojeó.-Le dije que si seguía así terminaría internada.

Hablaron un momento de cosas técnicas entre ellos y él se quedó parado con la espalda apoyada en la pared, mirando con cara de pocos amigos a todo el mundo. Aunque la loca doctora que había llegado le causaba un poco de curiosidad. Luego el otro tipejo, del que ni siquiera se acordaba el nombre, se marchó junto con la enfermera.

-Así que tú eres Bakugo.-Se acercó a él y le apuntó con el dedo.- Sé que no debería estar teniendo esta conversación contigo, pero necesito que me cuentes por qué es que tú, de todas las personas en este planeta, eres quien la trajo aquí.

-Qué me importa.- Y se despegó de la pared con intención de irse.

-Un momento, joven.- Le cortó el paso.- Sé que sabes todo lo que ocurre aquí, pero puede que no le tomes el peso. Ochako es paciente mía hace más o menos nueve años… Crees que no sé toda la historia?

-Pues no sabes la historia de parte mía, y no tengo intención de contártela.-La miró con ganas de matarla.- Así que más te vale, vieja, que me dejes pasar.

La mujer rió por lo bajo y se acercó un poco más a él. Eran casi de la misma altura, por lo que ella no tenía que alzar la mirada.

-Mi nombre es Aizawa Ayaka. Y no, no tengo nada que ver con tu ex profesor. Fue por eso que Ochako me escogió.- Volteó para mirarla con cariño.- Dijo que le hacía sentirse en confianza.

Katsuki rodeó los ojos y volvió a intentar marcharse, mas la mujer volvió a impedírselo.

-Quiero que sepas, que ella sabe muy bien lo que ha hecho mal y lo que ha hecho bien.-Le apuntó con el dedo en el pecho.- Y tú sabes bastante bien lo que ha tenido que pagar por sus decisiones. No te estoy pidiendo que la perdones ni que hagas la vista gorda, te estoy pidiendo que no le vuelvas más pesada su carga.

Ahora ya, sin cortarle el paso, se movió a un lado y ojeó los signos vitales, le dió más paso al suero para que se apurara un poco y escribió algo en el papel.

Gruñendo por lo bajo se marchó de ahí. Quién se creía esa mujer para soltarle toda esa palabrería. Él había tenido carga que llevar también y lo había hecho lo mejor que podía.

De la rabia que sentía dejó escapar un gruñido en la mitad del pasillo, al segundo un par de enfermeras le hicieron callar.

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Sin muchos comentarios, quiero agradecer infinitamente a todos los que me envían sus Reviews y siguen mi fiC!

Estoy muy agradecida y me da ánimos para continuar!
Espero que les haya gustado!
conchito!