Cap. XII
Sentimientos Encontrados
El cuerpo de Blossom impactó violentamente contra la pared del edificio, la pelirroja cayó al piso, su largo cabello brillante como el fuego le cubría el rostro y se pegaba a la piel de su frente, mejillas y cuello expuesto, la piel cubierta de sudor, brillante ante las luces artificiales en el techo de la gran habitación blanca. La chica se incorporó lentamente y buscó con la mirada al robot que la había lanzado contra la pared.
Un sonido tras de ella la obligó a rodar hacia la derecha, evitando por muy poco la llamarada de fuego que le lanzó nuevamente el robot, Blossom se incorporó y comenzó a correr, pero un tentáculo robótico la tomó por la cintura y la elevó violentamente, golpeándola nuevamente contra la pared; el cuerpo de la pelirroja impactó tan fuerte que dejó una abolladura en la pared de metal, su cuerpo se deslizó por la pared, tan inmóvil como una roca, cayó contra una mesa, impactando contra ella y destrozándola, un suave gemido de dolor escapó de sus labios, rojos, por la sangre que manaba de los cortes en los mismos.
— ¡Ya basta!—la llorosa voz de Bubbles se elevó sobre el sonido metálico del robot, llamando la atención de todos—. ¡Profesor! ¡Ya basta! ¡Se lastimará!
El profesor Utonium asintió con suavidad y presionó un botón en el panel de control, el robot se encogió sobre sí mismo y se encogió hasta el tamaño de un botón; las puertas se abrieron.
Bubbles y Buttercup corrieron hacia su hermana y la ayudaron a incorporarse, la pelirroja tosió, escupiendo sangre, pero les sonrió débilmente a sus hermanas y se movió un poco, para sentarse en una piedra que había cerca de allí.
— ¡¿En qué demonios estaba pensando?!—Buttercup se giró y encaró con furia al profesor Utonium—. ¡Pudo haberla matado!
—El robot está diseñado para jugar con las debilidades de las personas…
— ¡Pues por lo menos pudo haberla dejado usar sus poderes!
—El efecto de las píldoras terminará pronto…
— ¡Eso no es excusa! ¡¿Qué pretende?! ¡¿Matarnos?!
Buttercup se limpió con el dorso de la mano las lágrimas de rabia y preocupación que habían salido de sus ojos, se acercó a su hermana mayor; Blossom respiraba con dificultad, tenía rasguños y golpes en todo el cuerpo, el rostro cubierto de sangre, un largo corte en su brazo derecho, lágrimas silenciosas de dolor se deslizaban por sus mejillas; Bubbles lloraba en silencio y abrazaba a su hermana, Butch miraba a la pelirroja seriamente, con expresión preocupada; Boomer tenía una expresión preocupada y trataba de evitar que ambas chicas lloraran; Brick se había sentado al lado de Blossom y la tomaba de las manos, tratando de tranquilizarla. Buttercup se agachó frente a sus hermanas y les sonrió para tranquilizarlas.
—Tranquilas, el entrenamiento terminó, será mejor que te limpies Bloss, no me gusta ese corte en tu brazo, ni los de tu rostro.
La pelirroja asintió con suavidad, hizo un movimiento con su mano y la piedra se elevó unos pocos centímetros del suelo, Blossom negó con la cabeza, un gemido de dolor escapó involuntariamente de sus labios, dejó que la piedra regresara a su sitio y se levantó lentamente, camino con dirección a las duchas y desapareció tras la puerta.
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— ¿Estás segura de que estás bien, Bloss?
—No te preocupes Bubbles, estaré bien… Solo fueron algunos rasguños.
— ¿Dejaste que Valeria te tratara los cortes?
—Sí, ahora está mejor, gracias por preocuparte Butch.
—Aun así me preocupa.
—Tranquila Butter, no es nada—Blossom les sonrió con dulzura a sus amigos y entró a su habitación, cerró la puerta tras de sí y se apoyó en la puerta, se deslizó por ella hasta sentarse en el suelo—. No es nada—su mano izquierda se deslizó por su brazo derecho hasta llegar al corte, su rostro se crispó en una mueca de dolor cuando su dedo índice delineo la extensión del mismo, desde la cara interior de la muñeca hasta el codo—. Absolutamente nada…
Buttercup y Bubbles miraron la puerta de su hermana, se miraron preocupadas y se dirigieron a sus habitaciones; los chicos hicieron lo mismo.
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Brick se removía en su cama, cambiando de posición constantemente y girando sobre sí mismo; se puso de pie y salió de su habitación, era común para él caminar por el edificio en la noche, esos últimos días no había podido dormir, no desde que, tan solo una semana antes el profesor Utonium les comentara que todo se complicaría.
Ahora entendía la preocupación del Profesor, el Alcalde lo estaba presionando para que aumentara los entrenamientos y el profesor estaba accediendo, lo que había pasado esa tarde se lo demostraba. Utonium había estado a punto de matar a su propia hija solo para demostrarles a los chicos como deberían entrenar sin poderes.
Brick suspiró, aún estaba preocupado por la pelirroja, después de acompañarla hasta su habitación y de que ella insistiera en que no pasaba nada, encerrándose en su habitación no la volvió a ver hasta la cena, en la que, por cierto, la chica no había probado bocado ni abierto la boca, ni siquiera para tranquilizar a Buttercup y evitar que peleara con Butch.
Un aroma peculiar llegó a sus fosas nasales, Brick elevó la vista y se encontró con una figura delgada, pequeña y delicada, con una capucha color negro ocultando su rostro, la figura se deslizó hasta el patio del edificio y se escabulló con dirección al bosque; Brick arqueó una ceja y siguió a la figura hasta un claro del bosque muy conocido para él, el claro donde habían practicado ellos cuando eran niños.
La figura se sentó en el piso y se sacó la capucha, Brick distinguió inmediatamente la cabellera naranja con aroma a flores de la chica por la que había estado tan preocupado; Blossom abrazó sus rodillas y hundió su rostro entre las mismas. Brick se acercó con cautela y sigilo, se sentó en el suelo, a pocos metros de la pelirroja.
—Sé que estás ahí Brick—el pelirrojo se sobresaltó, la chica se giró hacia él y se acercó al sorprendido pelirrojo—. Lo sé desde que empezaste a seguirme.
— ¿Cómo? He sido lo más silencioso posible, incluso volé para evitar que las hojas secas sonaran con mis pasos.
La pelirroja sonrió con dulzura y se sentó al lado del chico.
—Es una variante de mis poderes, puedo sentir la energía de las personas y cosas—Brick solo le sonrió, alegre de que la chica se mostrara más tranquila y mucho más comunicativa que en la mañana—. Solía venir aquí cuando era una niña, a veces los veía entrenar—esta declaración hizo que el chico abriera los ojos como platos y la mirara, la pelirroja se sonrojó y desvió la mirada, visiblemente avergonzada—. Vi algunas de las bromas que preparaban para Butch, eran ingeniosas, pero confieso que al final me sentía algo mal por él.
Brick frunció el ceño y miró el piso, recordando la tarde en la que Butch le había guiñado un ojo a la pelirroja y ella le había sonreído, por alguna razón ese recuerdo le hizo sentir una furia y un dolor que nunca antes había sentido, cuando habló no pudo evitar sonar cortante y acusador.
—Te preocupas mucho por él.
—Es cosa de equipo…
—Pues tu equipo parece ser solo él.
— ¿A qué te refieres?
Las palabras brotaron de los labios de Brick como dardos envenenados, sin que el chico hiciera nada por detenerlas, quería escoger las palabras para no alterar a la chica que ya parecía un poco afectada por el tono y la crudeza de sus palabras anteriores, no quería sonar acusador o hiriente, pero no pudo evitarlo.
—En todo el día solo has hablado con tus hermanas, con los internos… y con él.
Blossom frunció el ceño, no entendía porque Brick le hablaba de esa manera, tenía la vista clavada al frente y Blossom estaba totalmente segura de que cualquier objeto o ser que se cruzara por su línea de visión quedaría pulverizado por su ira. La pelirroja gruño y escogió las palabras con cuidado, no queriendo sonar cortante o a la defensiva, no pudo evitarlo.
—Él es el único, además de mis hermanas y los internos, que me ha hablado para preguntarme cómo estoy y brindarme su apoyo.
—Creí que necesitabas espacio…
— ¡¿Espacio?!—Blossom se puso de pie y lo miró fijamente, algunas hojas se comenzaron a elevar—. ¡¿Espacio?!—Repitió, con lágrimas en los ojos—. ¡Creo que he tenido suficiente espacio once años de mi vida!
Brick se puso de pie y la tomó de los hombros al darse cuenta de que los troncos secos se elevaban y los árboles comenzaban a separarse de sus raíces, Blossom se dejó caer y Brick la acompañó, de forma que ambos terminaron arrodillados en el suelo, la pelirroja apoyada en el pecho del chico, sollozando en silencio, y Brick abrazándola por los hombros y acariciando con delicadeza su cabello para consolarla; una vez los troncos y árboles volvieron a sus posiciones, el chico se atrevió a hablar.
— ¿A qué te refieres cuando dices que has tenido suficiente espacio?
La chica no contestó de inmediato, se separó lentamente de Brick y bajó la mirada, como quien está pensando en la respuesta a una pregunta de vital importancia. Tardó en responder, negó varias veces con la cabeza y luego simplemente suspiro y dejó que las palabras fluyeran solas.
—Desde que vi la muerte de mi madre en sueños, cuando tenía cinco años, comencé a alejarme de mi familia lentamente, de a pocos, para que no lo notaran; supongo que lo hice tan bien que ahora mis hermanas prefieren dejarme sola cuando sucede algo como lo de esta tarde, supongo que las convencí de que era lo mejor para mí… estar sola.
—Ellas se preocupan por ti, aunque las hayas alejado ellas siempre están para ti, no estás sola, nunca lo has estado y nunca lo estarás.
Blossom miró a Brick, una mirada cargada de preguntas, preguntas que no podía expresar con palabras; Brick leyó en los hermosos ojos rosas, cristalizados por las lágrimas, una pregunta que rondaba por la mente de la chica desde hace varias semanas, Brick leyó la pregunta que tal vez cambiaría su vida.
— ¿Tú estarás conmigo?—susurró Blossom, mientras nuevas lágrimas de miedo amenazaban con salir de sus ojos.
La visión de la pelirroja en ese momento, tan débil, frágil e inocente, tan distinta de la imagen usual de líder fría, inteligente, calculadora y aun así preocupada por su equipo, hizo que el corazón de Brick latiera en un gran deseo de protegerla, sin pensarlo mucho el líder pelirrojo tomó a la chica entre sus brazos y acunó su cabeza entre su pecho, acariciando su cabello.
—Siempre—susurró—. Estaré contigo siempre, cuando me necesites y cuando no.
Blossom sonrió y se dejó abrazar por el calor del cuerpo de Brick, sin darse cuenta se quedó dormida entre los brazos del chico, Brick notó esto y simplemente sonrió, no podía evitarlo, ver a Blossom dormida era una experiencia única, su largo y sedoso cabello pelirrojo desordenado, sus ojos cerrados, una sonrisa en sus labios, parecía un inocente ángel caído del cielo, ángel que él se encargaría de proteger.
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— ¿Dónde estaban? Los hemos buscado toda la mañana cuando no llegaron al entrenamiento.
Blossom y Brick intercambiaron miradas cómplices, el chico miró a su hermano de ojos verdes y sonrió con suficiencia.
—Blossom y yo estuvimos practicando desde la madrugada en el bosque, ya sabes, combate cuerpo a cuerpo.
Butch frunció el ceño y miró a su hermano mayor, él le devolvió una mirada desinteresada, el pelinegro desvió la mirada hacia la pelirroja que se había sentado en el suelo del campo de entrenamiento, ella solo le sonrió y asintió con suavidad, como asegurándole que lo que había dicho Brick era cierto.
Butch suspiró y relajó el rostro, no era que estuviera celoso por el acercamiento que tenían su hermano y Blossom, sino más bien una especie de preocupación por ambos, Butch no era paranoico, pero había visto las suficiente películas de acción como para saber que un romance entre miembros de un equipo, especialmente en tiempos de guerra, no era muy buena idea, la tensión estaría presente en ambos y eso podría terminar en una pelea que separaría al equipo, o peor, que terminara en la muerte de alguno de los dos, y esa era una posibilidad que Butch no aceptaba, ya había hablado con Boomer y Bubbles sobre el tema y lo único que había ganado era provocar sonrojos y varias negaciones por parte de ambos, algo que no lo dejaba nada tranquilo.
Negó con la cabeza y se sentó al lado de Blossom, le sonrió y le guiñó un ojo, ella le correspondió la sonrisa, arqueando una ceja y negando con la cabeza, Butch aprovechó el momento para observar la reacción de su hermano pelirrojo, Brick apretó los puños y dio media vuelta, alejándose, confirmando las sospechas de Butch, su idiota hermano mayor se había enamorado de la inteligente y fría Blossom Utonium.
El pelinegro abrió la boca para hablar del tema con Blossom, pero en ese preciso momento la puerta del campo se abrió e ingresó a la habitación una chica de ojos verde esmeralda, sonrisa burlona y desordenado cabello azabache, Buttercup le dirigió una sonrisa a sus hermana pelirroja y le hizo una seña para que se acercara, parecía emocionada, Blossom se puso de pie, se despidió de Butch con un gesto de la mano y una dulce sonrisa y se alejó con dirección a la pelinegra.
Butch se quedó observando a Buttercup un rato, tomando notas de sus gestos y muecas y haciendo un recorrido mental de su rostro, observando cada detalle y admirando la perfecta armonía que había en cada uno de sus rasgos, la sonrisa hacía que su rostro se viera angelical y hermoso, muy distinto al ceño fruncido y actitud agresiva que él conocía… Frunció el ceño y alejó esa idea de su cabeza, ¿qué le estaba pasando? Hacia unos momentos estaba preocupado por los efectos que podría tener una relación entre Blossom y Brick y de un segundo a otro pasó a quedarse embobado viendo a Buttercup, una chica tan parecida y al mismo tiempo tan distinta a él, ambos eran agresivos, ambos eran fuertes, ambos eran sarcásticos y burlones, pero Buttercup aún tenía una chispa de inocencia y esperanza en sus ojos, cosas que él había perdido totalmente cuando su madre les contó lo que estaba pasando en la ciudad, cuando supo sobre Him, cuando supo de la muerte de la madre de las chicas, cuando pasó… aquello.
Tal vez Buttercup y sus hermanas aún no supieran nada sobre eso, tal vez era por eso que aún tenían esperanza, inocencia y alegría en sus miradas, pero Butch era plenamente consciente de que en algún momento todo esto se derrumbaría y las chicas conocerían toda la verdad tras su entrenamiento, desvió su mirada hacia Blossom, ella había tenido que madurar antes que sus hermanas, ella había sido testigo de las atrocidades que Him podía cometer, a través de sus visiones, tal vez era por eso que era tan distinta a sus hermanas, tan fría y calculadora, para protegerlas. Blossom lo había hecho durante tantos años, había brindado protección sin recibirla, miró a Brick, su hermano mayor peleaba con Boomer cuerpo a cuerpo; Brick siempre los protegía y se preocupaba por ellos, pero sabía que eran fuertes y podían protegerse solos también, él les había enseñado varias técnicas de protección. Su mirada volvió a Buttercup, Blossom y Brick se protegerían mutuamente, al igual que Bubbles y Boomer, los más pequeños del grupo eran también los más obvios, siempre al tanto de lo que hacía el otro, siempre preocupados por el otro… tal vez era tiempo de aminorarle la carga a Blossom y brindarle protección también, Brick la protegería a ella, Boomer protegería a Bubbles y él, él protegería a la salvaje chica que era Buttercup, aunque ni ella misma estuviera de acuerdo, porque la quería y sentía la necesidad de protegerla, incluso podría decirse que la ama…
No, eso no estaba bien, dejarse llevar por los sentimiento es muy fácil, lo difícil es pensar con la cabeza fría en esas situaciones… no podían enamorarse, no de ellas, no de sus compañeras, simplemente, no podían; si quería hacer bien su trabajo y salvar al mundo de las garras de Him, no podían dar paso a sus sentimientos. Desvió la mirada de Buttercup y la clavó en el suelo bajo sus pies, en un punto fijo que no tenía motivos para mirar.
—No podemos… no puedo enamorarme de Buttercup, Brick no puede enamorase de Blossom, Boomer no puede enamorase de Bubbles, simplemente… no.
—Lo sé, pero no puedo evitar estarlo—Butch alzó la mirada, no sabía en qué momento sus hermanos se sentaron a su lado—. Bubbles es capaz de protegerse sola, lo sé, no puedo enamorarme de ella, lo sé… Pero no puedo evitarlo, no puedo evitar preocuparme por ella, no puedo evitar sonreír cuando estoy con ella, no puedo evitar amarla.
—El amor no es algo que nos ayudará a ganar la guerra, no es algo que nos permita vencer.
—Pero es algo que me hace feliz, igual que a Brick, igual que a ti.
Butch dirigió una mirada a su hermano de ojos color sangre, Brick le correspondió la mirada un segundo, luego, sus ojos se desviaron a la chica pelirroja detrás de sí, luego volvieron a su hermano de ojos jade.
—Quiero protegerla, la he visto sufrir, la he visto llorar, la he visto de una forma que tal vez ni sus hermanas han visto, la he visto de una forma tan indefensa, asustada y frágil que no puedo alejarme de ella, no más Butch… lo siento, pero ya estoy idiotamente enamorado de Blossom.
Butch asintió con suavidad, sus ojos volaron a la pelinegra que reía como una niña pequeña junto a sus hermanas, su corazón se aceleró cuando sus ojos se encontraron, Buttercup le dirigió una mueca burlona y luego una sonrisa sincera, él se la correspondió; miró a sus hermanos y bajo la mirada.
—La amo, me doy cuenta ello y lo acepto… pero sé que estará en peligro. El amor es ciego y la locura siempre lo acompaña, tal vez sea esa misma locura la causante de que la pierda para siempre.
Butch se puso de pie y salió del campo de entrenamiento, dejando a sus hermanos completamente pasmado y pensando en lo que había dicho el pelinegro.
—Locura—susurró Boomer—. No quiero perderla en batalla por una locura.
—No dejaremos que eso pase…
Ambos chicos, rubio y pelirrojo, miraron a las chicas que reían y conversaban en el otro lado del campo.
—Aunque eso implique alejarnos de ellas…
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Boomer se dejó caer en su cama, se envolvió con las sábanas y dejó que las lágrimas que venía escondiendo desde esa mañana se deslizaran por sus mejillas, no emitió ningún ruido, lloró en silencio un par de horas hasta agotar las lágrimas que tenía acumuladas.
Alejarse de ella, cómo podrá alejarse ella si el día anterior le había prometido que la acompañaría, cuando Blossom se escondió en sus cuarto cada cual se fue por su lado, excepto él que se quedó con Bubbles hasta que ella desistió de tratar de hablar con sus hermana mayor.
—Estará mejor sola, ¿verdad?
Boomer no dijo nada, la mirada que le dirigió la chica de ojos celestes le dio a entender que no había respuesta que valga, que fuera, cual fuera su respuesta, no la dejaría tranquila, se quedaron en silencio un rato, hasta que Boomer notó una cristalina lágrima deslizarse por su mejilla, él se apresuró a limpiarla con su pulgar y acariciar de forma consoladora la mejilla de la rubia, tratando de consolarla, ella solo se había dejado hacer y luego se había aferrado a él, hundiendo su rostro en el hueco de su cuello y llorando en silencio, a él no le había importado que su camisa se mojara, no se había quejado, solo la había abrazado, acariciando su espalda en un torpe intento por consolarla y evitar que siguiera derramando esas lágrimas que, aunque ella no lo sabía, lo lastimaban también a él, porque él no quería verla sufrir, desde que la conoció, nunca lo había querido.
—Gracias Boomer… gracias por estar aquí, conmigo, por no dejarme ni fingir que no sabes que me duele, gracias por ser tú…
Él no dijo nada, solo la abrazó un poco más fuerte, ella suspiró un poco y se separó con cuidado, muy poco, solo lo justo para poder verlo a los ojos.
—No tienes que agradecerme Bubbles, además, no sé cómo ser alguien más—los labios de Boomer se curvaron en una dulce sonrisa, al notar como este último comentario había arrancado de los labios de la rubia una sonrisa igual, Boomer suspiró y luego se puso serio—. Somos compañeros y eres muy especial para mí, no permitiría que nada ni nadie te lastimara, porque yo te…
Boomer desvió la mirada instantáneamente, había estado a punto de confesarle algo que había estado guardando desde hace mucho tiempo, había estado a punto de confesarle que la quería más de lo que ella creía, había estado a punto de confesarle ese sentimiento que llevaba oculto tan dentro de su pecho.
—Porque tú me… ¿qué?—una chispa de esperanza voló en la mente de Bubbles, una esperanza de ser correspondida, de poder dar y recibir el mismo sentimiento—. ¿Tú me qué Boomer?
Boomer regresó su vista a la rubia, ella se había incorporado un poco, solo lo justo para estar a la altura de Boomer, sus rostros estaban demasiado cerca y las huellas de las lágrimas derramadas por Bubbles decoraban su rostro, sus ojos brillaban con expectación, su cabello suelto caía sobre sus hombros, dándole un aspecto angelical que Boomer no pudo evitar adorar.
—Yo… yo te… te… yo…—Boomer suspiró hondo, cerró los ojos un segundo y luego soltó su carga, sin preludios, sin introducción—. Yo te amo Bubbles… estoy enamorado de ti aunque parezca apresurado… y sé que tal vez no me correspondas pero yo…
Unos suaves labios acallaron sus palabras mientras nuevas lágrimas empapaban las mejillas de Bubbles, mojando también el rostro de Boomer, Bubbles se separó de Boomer lentamente, con un fuerte sonrojo y los ojos brillantes por las lágrimas.
—Hace mucho que esperaba que esto pasara Boomer, después de todo, ¿cómo decirte que te quería cuándo una niña como yo no ha tenido ninguna experiencia sobre amor?
Boomer le dirigió una mirada, expectante por una explicación, ella rio y negó con la cabeza, tal vez no quería ahondar en el tema o solo lo había dicho por impulso, de cualquier forma ambos sabían lo que significaban estas palabras, siempre alejados del mundo por temor a no ser aceptados, siempre pensando en lo mejor para el resto de personas.
Bubbles acarició la mejilla de Boomer y soltó una risita nerviosa que hizo que Boomer pusiera una sonrisa tonta. Ella captó el gesto y se abrazó a Boomer, él hizo lo mismo y acunó la cabeza de la chica entre su pecho, manteniendo esa sonrisa boba en el rostro.
—Estaremos juntos, ¿verdad?
Boomer no tuvo que pensárselo mucho para dar esa respuesta, una respuesta idéntica a la que daría su hermano mayor en cuestión de horas.
—Siempre.
Ohhhhhhhhhhhh! Diossssssssss Mioooooooooooooooooooo... Han pasado 84 años T.T
De verdad no sé que pasó, abandoné esta cuenta por demasiado, demasiado tiempo, podría dar muchas excusas tontas, pero bueno, supongo que la pereza, la depresión y ciertos problemitas personales tienen mucho que ver con mi ausencia, pero bueno, ya estoy de vuelta, no me odien por desaparecer, sigo viva y con la inspiración necesaria para continuar esta historia, el borrador ha pasado por muchos retoques, pero espero les siga gustando y bueno, no le doy más vueltas al asunto, prometo no desaparecer de esa manera otra vez y espero puedan disfrutar la historia.
Los quiero :3
