Sábado, eso significa que hay que levantarse a las 10:00, limpiar el cuarto y bajar a desayunar, ayudar al abuelo a organizar los gastos de la casa de huéspedes, almorzar e ir a buscar Lila. Pasear por el parque o ver una película y volver a las 20:00 a casa, leer y subir al techo a mirar el cielo. Como todos los sábados, sin novedades, sin locuras desde que ella lo había dejado.
—¿Qué pasa hijo?— Pregunto su abuelo mientras lo veía revolver el tazón de cereales y leche, Arnold se encogió de hombros y suspiro— La extrañas ¿Verdad?... si, se como te sientes, me pasa lo mismo todo el tiempo…— Su abuelo le dibujo una sonrisa melancólica y se sentó junto a él en la mesa.
—Desearía que siguiera con nosotros…
—Lo se hijo, pero una mujer tan espectacular como lo fue Pokie no podía quedarse para siempre, las estrellas que mas brillan son las que se apagan mas rápido.— Arnold miro el cereal y luego miro a su abuelo. Su abuela los había dejado hace casi dos años y aun no lograba acostumbrarse a lo silencioso que todo se sentía, al vacío que le había dejado esa mujer quien durante toda su infancia lo transporto a toda clase de aventuras.
—Me gustaría hablar con ella ahora… hace años me dijo algo y… jamás la escuche— Philip lo miro y le palmeo la cabeza
—No te sientas culpable por eso, Pokie decía tantas cosas que a veces era difícil prestarle atención a todas…
—Quizás…
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—¿Qué pasa vaquero?— La mujer casi le salto encima cuando por fin llego a casa, Arnold suspiro y le sonrío— Te ves decaído ¿Quieres algo de Chili? No hay nada que alegre a un vaquero deprimido como el chili—Arnold recibió el tazón de chili y se dirigió a la sala de estar junto a su abuela.
—Solo estoy algo deprimido, la chica que me gusta tiene novio ahora.
—¿Esa niña rubia? Sabia que se volvería popular entre los chicos cuando dejara la niñez—Río— Siempre me agrado Vaquero, me recuerda a mi cuando pequeña…y bueno aun puedes pelear como en el viejo oeste por ella ¿no?— Dijo guiñando un ojo
—¿Qué chica rubia? ¿De que hablas abuela?— Pokie miro pensativa
—¿No estamos hablando de la chica con la ceja?
—¿Helga? No…hablo de Lila— Su abuela lo miro unos segundos— ¿Por qué debería estar hablando de Helga? No tenemos nada en común— Su abuela río a carcajadas y le palmeo la espalda.
—¿Así que aun no te das cuenta? Hay vaquero ¿Cómo puedes ser tan hábil con la soga y el ganado y tan lento con los problemas del corazón?— Río, Arnold –como de costumbre-no entendió a que se refería.—Esa chica es como mi caballo Patas en el rancho, tenia el peor carácter del mundo y pateaba a todos, pero hijo, jamás vi un corcel mas leal en mi vida
—Como digas abuela…— Arnold suspiro y subió a su pieza.
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Como cada sábado Arnold espero a Lila en la puerta de su casa, y como cada sábado ella salio exactamente a las 15:20.
—Buenos días Arnold— Saludo Lila con su tono encantador de voz y su sonrisa perfecta, el rubor necesario y exacto se formaba sobre sus pecosas mejillas, Arnold le extendió la mano para que comenzaran a caminar— Estaba pensando que hoy deberíamos ir al parque —Sonrío, la verdad eso era lo que hacían cada sábado desde que Arnold había empezado a salir con ella.
—Claro Lila— Dijo al tiempo que le daba un beso en los labios, ella le sonrío.— Comenzaron a caminar camino al parque.
—Fue encantadora la fiesta de Rhonda ¿No lo crees?— El chico asintió— Por cierto ¿Dónde estuviste toda la noche? Luego de que entramos no te volví a ver.
—Estuve en la terraza hablando con Helga— Arnold frunció el ceño inconcientemente, la verdad no le había gustado como había terminado la conversación de la noche anterior.
— Oh ¿Estuvo ahí?...No la vi en toda la noche, ahora que lo pienso… hace bastante que no la veo fuera de la escuela
—Tiene un grupo nuevo de amigos
—Ah…—Lila se quedo pensativa— Pero eso es algo bueno ¿No crees?
—¿A que te refieres?
—Quiero decir… se que la conocemos hace mucho, en especial ustedes pero ¿Nunca sentiste como si a ella le faltara algo?— Arnold la miro fijamente como intentando entender— No se como explicarlo Arnold… no quiero sonar cruel pero ella jamás estuvo muy adaptada al resto y… y siempre parecías muy preocupado por eso, supongo que ahora que ella ya consiguió un lugar donde se siente cómoda no tendrás que preocuparte mas ¿No?— El chico se quedo en silencio, quizás si los amigos de Helga fueran diferentes efectivamente el no tendría que preocuparse mas, sin embargo ese no era el caso además el no recordaba "haberse preocupado porque Helga estuviera desadaptada" no concientemente al menos.
—No soy capaz de verlo así
—¿Ah?
—Simplemente no quiero que Helga deje de ser amiga de todos, no se siente correcto
—Ay Arnold— Lila coloco su mano en el hombro del chico— Se que siempre quieres hacer lo mejor para todos y tus intenciones son buenas pero deberías dejar pasar esto ¿sabes?. Helga no nos necesita y nosotros no…—Lila se detuvo cuando observo la expresión de Arnold.
—¿De verdad piensas eso?— La chica se mordió el labio
—Bueno, es evidente que es muy amiga de Phoebe pero no es realmente cercana a nadie mas ¿no crees?... además, lleva juntándose con sus nuevos amigos desde el inicio de clases y nadie parece haberlo notado mucho.— Arnold de pronto se sintió molesto.— Es obvio que tu lo notaste porque eres preocupado por los detalles pero… es mejor que aceptes que es una causa perdida.
—No puedo verlo de esa forma— Lila suspiro
—Esta bien, tu tienes una opinión y yo otra, eso no es bueno ni malo— Sonrío— Mejor hablemos de otra cosa— Y siguieron caminando a la plaza, en general cuando tenían opiniones diferentes sobre algo nunca lo hablaban, ahora que Arnold lo pensaba nunca había discutido con Lila, ni una sola vez, si por una rareza de la vida ellos comenzaban a hablar de algo que no fuera la fiesta en la casa de Rhonda o como estaban las clases, los nuevos programas en la televisión o cosas así, Lila solía cortar el tema rápidamente, sonreírle, besarlo y hablar de algo mas superfluo. Si Arnold quería una conversación de verdad siempre debía recurrir a Gerald.
Lila era fantástica, era hermosa y divertida, respetaba a sus mayores y siempre tenia buenas calificaciones, era cariñosa y dulce, por eso Arnold se había fijado en ella en primer lugar, porque era encantadora, porque era imposible que un chico no se detuviera a ver como se le formaban diminutos hoyuelos en las mejillas al sonreír, o lo verdes que eran sus ojos. Arnold sabia que habían varios chicos enamorados de Lila en la escuela, siempre los había habido y por mucho tiempo el fue uno de ellos.
Antes de su relación con Lila el había formado una a mitad relativamente cercana con la chica, de vez en cuando la acompañaba a casa y en algunas asignaturas hacían los trabajos juntos, sin embargo por mas que él intentara acercarse mas ella simplemente le decía que no le "gustaba-gustaba". Pero en algún punto luego de que Lila terminara con el novio que tuvo antes que Arnold las cosas cambiaron.
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—Oh Arnold, que bueno que viniste a la escuela… hace días que no te veía— Dijo la chica sin su habitual sonrisa.
—¿Pasa algo Lila?— Ella miro al suelo.
—Mmmm…algo así…— Dijo al tiempo que jugueteaba con sus dedos— Chad termino conmigo Arnold— Soltó finalmente en un suspiro antes de ponerse a llorar. El chico la abrazo y dejo que llorara en sus hombros.
—Tranquila Lila, no llores, no vale la pena.— decía al tiempo que le palmeaba la espalda— Ya veras como conocerás a alguien que jamás podría cambiarte por nada del mundo.
— Lo se…— Respiro profundamente y subió la vista para mirarlo— Cometí un error Arnold, y ahora lo entendí… jamás debí haber salido con Chad, el no es como tú— Él la miro en silencio sin tener una pista de lo que estaba diciendo— Tu jamás me hubieras hecho algo así, tu jamás hubieras terminado conmigo ¿Verdad?
—No…no… por supuesto que no— Dijo en un tartamudeo nervioso
—Oh Arnold, lamento mucho no haberte correspondido todo este tiempo, lo siento
—Esta bien Lila, no puedes forzarte a que te guste una persona—Arnold le sonrío con dulzura.
—Desearía tanto poder obligarme a quererte como tu me quieres—Lila subió sus manos hasta el cuello del chico y lo acerco. Entonces lo beso. Arnold devolvió el beso callando las voces en su cabeza que le decían que no era correcto, que ella no lo quería como él la quería y que posiblemente jamás lo hiciera.— Me gustas Arnold— Dijo al separarse de él.
—Tu también me gustas Lila— Repitió lo que ya había dicho miles de veces, el timbre sonó y Lila se fue a buscar unos libros a su casillero, cuando Arnold caminaba hacia la sala choco con una persona.
—Fíjate por donde vas…— La voz se detuvo de golpe—¿Arnold?— Era Helga— Crei que habías muerto, no vienes a clases desde hace una semana ¿Estas bien?— La preocupación en la voz de la chica le sorprendió, era evidente que ella no esperaba verlo ahí.
—He estado mejor— Respondió, entonce suspiro profundamente— Mi abuela murió hace algunos días…— Helga le clavo la vista encima con tristeza.
—Lo siento mucho— Arnold le sonrío. La única persona que sabia lo que había pasado en la escuela era Gerald— No se que decirte.
—No tienes que decir nada Helga, esta bien.— Entonces Arnold siguió caminando, cuando estaba a medio pasillo volvió a escuchar la voz de Helga.
—Vas a estar bien Arnold, lo se— Arnold siguió caminando sin darle las gracias a pesar de que aquellas palabras era exactamente lo que necesitaba escuchar. Necesitaba saber que iba a estar bien a pesar de todo.
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Lila y Arnold se sentaron en la banca donde solían sentarse siempre, el chico se quedo mirando el cielo, pensando que aquel cielo era el mismo que lo albergo en su infancia cuando todo era divertido, cuando salía a las calles a jugar y él y sus amigos siempre estaban dispuestos a vivir pequeñas aventuras. Extrañaba tanto eso, cuando comenzaron a crecer y cambiar las calles por juntas y las juntas por fiesta su única conexión con algo que saliera de la rutina era su abuela, ella como siempre lo había mantenido viviendo en la emoción, en sus locas historias y sus excéntricos proyectos, sus escapes y todo lo que conformaba su extraña personalidad. Luego de que ella lo dejara toda su vida parecía un largo Deja Vu, con todo pasando una y otra vez repetidas veces.
Un suspiro largo se escapo. Su vida estaba conformada ahora por cosas todas iguales, sus amigos parecían todos disfrutar de las mismas cosas, de los videojuegos que a el nunca le llamaron la atención, de las fiestas que terminaban por aburrirlo temprano. Siempre lo mismo.
Solo había una cosa que era distinta, que siempre había sido diferente a todo lo demás; Helga.
E incluso ella parecía estar abandonándolo en ese momento. Y él tenia miedo, Lila se equivocaba, el no estaba preocupado porque Helga dejara el grupo, tenia miedo, y no lo había entendido hasta la noche anterior, cada dia que pasaba Helga formaba mas y mas parte de la vida de estas personas y menos de la de aquellos que crecieron con ella en la primaria publica 118.
Y a pesar de todo el recelo que sentía sobre sus nuevas amistades, Arnold no era capaz de culparla por buscar nuevos amigos, ella era diferente –eso era lo que era asombroso de ella- y estaba buscando personas que la aceptaran. Estaba buscando a personas que no se limitaran a admirar su rareza en silencio, a volverla parte de una zona de confort en la que se podía apoyar cuando sentía que su mundo se volvía monotemático y gris, estaba buscando a personas que supieran reconocerla y decírselo.
Helga se estaba alejando cada vez mas y él no sabia como detener eso, no sabia como dejar de sentir el vacío que sentía cuando se daba cuenta que pasaba.
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N/A: Hola a todos, este capitulo es el mas corto hasta el momento, pero quería dejar este capitulo para comenzar a darle a Arnold la relevancia que comenzara a ganar a partir de ahora en la historia.
Nuevamente gracias por leer, por los comentarios y por su apoyo a la historia.
Nos vemos pronto en el capitulo 13
