Una vida vacía sin ti

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.

El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capitulo 12: Que la noche no se termine

El viernes la espere en mi departamento tal y como habíamos acordado. Una de sus amigas la traería, de modo que luego yo podría llevarla de vuelta a casa, después de haberla disfrutado durante toda la noche.

Ese día me a había pasado ansioso esperando que la noche llegara y no podía pensar en otra cosa que hacerla mía de todas las formas imaginables, una y otra vez.

Salí de la oficina bastante tarde por culpa de unos documentos que llegaron a mis manos a última hora, cosa que extendió mi trabajo dos horas más de lo normal.

Rose llegó a eso de las once, y subió directamente a mi apartamento. Estaba mirando la tele cuando llamó a la puerta y me paré de inmediato para abrirle.

-hola Emmett- dijo lanzándose directamente a mis labios y sosteniéndose de mi por le cuello.

- hola preciosa- contesté una vez que ella dejo de besarme- creía que no vendrías más

- lo siento, pero tardé algo más en prepararme al saber que vendría a verte- me dijo y comenzó a desabrocharse el sacó largo que traía puesto.

Yo la observé con detenimiento y cuando terminó de quitárselo me di cuenta de que únicamente traía puesto un juego de lencería negro de encaje y que dejaba de lo mas visible su increíble cuerpo.

-¿te gusta?- preguntó alzando una ceja

-¿si me gusta?- dije sonriendo y tomándola por al cintura para que entrara al departamento -¿en verdad quieres saber si me gusta?- cerré la puerta

-si- dijo con otra sonrisa y colocando sus manos sobre mí pecho

- me fascina- dije pasándole las manos por los hombros y obligándola a quitarse por completo el abrigo.- auque… se vería mucho mejor en el piso- declaré y comencé a besarle el cuello.

Ella soltó un pequeño gemido y como respuesta dirigió sus manos a mi pantalón. Buscó presurosa el cinturón y tiró de la hebilla hasta que logró quitármelo. Luego me bajo la cremallera y dejó caer la prenda al piso.

Yo me quite los zapatos en tanto seguía besándola desde el cuello hasta los labios, mientras que mis manos la recorrían de arriba abajo, y luego el pantalón.

Le lamí los labios, incitándola poco a poco hasta que metí mi lengua en su boca buscando el roce con la suya. La besaba mucho más que lo que lo había hecho con cualquier otra. Aparte de su sabor me gustaba su forma de besar, apasionada y violenta, completamente entregada y pidiéndome más, sólo ella podía besarme de esa manera.

Le deslicé los tirantes del sostén hacia abajo y luego se lo desabroché con rapidez, tanto que incluso rasgue la tela. Ella no dejo de besarme en tanto se lo terminaba de quitar y luego llevaba sus manos a los botones de mi camisa.

Desprendió dos y entonces pude ver como con fuerza tiraba de la tela para despenderlos todo de una sola vez y hacer que varios salieran disparados por el aire. La besé todavía con más energía. Me encaba esa forma de ser suya, impulsiva, atrevida, y sin pudores.

Me quité la camisa y todavía besándola comencé a caminar hacia la cama para hacerla mía busqué un condón en la mesa de noche junto a la cama y me subí en ella. Le besé los senos mientras ella enterraba sus manos en mis cabellos y gemía a causa de mis caricias. Comencé a subir por su cuello, dándole pequeños besos y de cuando en cuando mordisqueándolo, pero con cuidado de no dejarle ninguna marca.

Ella me quito los bóxer con agilidad y entonces me hizo girarme para quedar sobre mi. Me beso y lamió mi cuello en tato me quitaba el condón de las manos para colocármelo.

Le acaricié las nalgas al sentirla en esa zona y todavía gimiendo le quité la única prenda que le quedaba.

Se montó sobre mí y fue moviéndose lentamente en círculos conmigo dentro de ella, era una sensación deliciosamente placentera y mis jadeos aumentaron

-oh sí, así – dije gimiendo y sin poder evitarlo.

-¿te gusta? – preguntó en un tono apenas audible.

- sí, sigue, no te detengas.- la animé atrayéndola mas hacia mi por la cadera y haciendo así que el roce fuera mas intimo y exquisito.

Siguió moviéndose lento, hasta que comenzó a subir y bajar recargando el peso de sus brazos sobre mi pecho, y luego acariciándose sensualmente sobre mi. La ayude a moverse al compás de su ritmo mientras disfrutaba de aquel espectáculo. Me encantaba que fuera tan provocativa y osada.

De pronto se detuvo haciendo algo mas de fuerza y yo la hice acostarse para embestir con fuerza contra ella mientras nuestros labios se besaban y sentía su aliento inundar mi boca. Continué empujando sin quitarle los ojos de encima, disfrutando de su rostro retorcido por el placer que yo le estaba proporcionando.

Me abrazó la espalda con las piernas y comenzó arañarme en tanto yo aumentaba la fuerza de mis movimientos. Ella gritaba y me dejaba marcado al mismo tiempo que mis movimientos se volvieron más intensos y así igual los gritos de los dos, que unos segundos después nos hicieron llegar al orgasmo.

Me deje caer a su lado rendido y todavía con el corazón latiendo desbocado. Ella se movió hacia a mi y recargó su cabeza sobre mi pecho.

Poco a poco las respiraciones de ambos fueron recobrando su ritmo habitual y cando volví mis ojos hacia ella me di cuenta que estaba observándome.

-¿en que piensas?- dije al ver que no quitaba sus ojos de mí.

- pensaba en lo que me haces sentir… en el sexo…eres único.

Yo sonreí en tanto me giraba para mirarla directo a la cara.

-y tu no te quedas atrás- dije acariciándola por debajo de las sabanas.- aunque si lamento haber tenido que arruinar ese conjunto de encaje- agregue con una mueca.- era muy lindo, auque creo que mejor sería decir, sexy.

Ella soltó una pequeña risita.

-no te preocupes- me tranquilizo- era lindo, pero, bien es algo que puede reemplazarse- y se lamió los labios provocándome. Yo le sonreí

-¿tienes hambre?- se me antojo preguntarle, pues yo si la tenia. No había comido nada antes de que ella llegara.

- la verdad- dijo sentándose en la cama- es que se me antoja darme un baño justo ahora- dijo regalándome una sonrisa traviesa.

-¿en serio?- dije siguiéndole el juego.

-¿vienes?- dijo parándose de la cama, completamente desnuda y caminando fuera de la habitación para dirigirse al baño.

Por un segundo me la quede mirando. Estupefacto y al mismo tiempo fascinado

No tardé en ponerme de pie y cuando llegue ella acababa de abrir el agua y estaba parada debajo de la ducha mirándome con un gesto provocativo e invitándome con su dedo índice a que me uniera a ella.

Sin dudarme ni por un segundo entre y el chorro de agua tibia me mojo el cuerpo al mismo tiempo en que la besaba hambriento. No podía cansarme de ella, de sus besos, de su cuerpo. Era como si cada vez que la besara hubiéramos pasado meses separados, la desaparecieron y ansiedad eran increíbles, aunque apenas hubieran trascurrido apenas cinco minutos.

Ella colocó su mano sobre mi y me acarició en tanto yo hacia lo mismo con sus senos, firmes y redondos. Pude escucharla gemir cuando la solté para deleitarme con uno de ellos, que sumado con el agua, hacia que su piel tuviera un sabor mucho más exquisito y excitante. Me comí también el otro, succionándolo y besándolo mientras Rose emitía suaves gemidos.

Me volvía su boca y entonces ella se adapto a mi cuerpo con desesperación, mostrándome cuanto me deseaba, cuanto me necesitaba.

-Emmett- susurro en mi oído en tanto yo la acariciaba entre las piernas y la volvía loca.- Emmett, por Dios, sigue, así…. así- gemía

La acaricie unos minutos mas hasta que por fin estuvo lista y me decidí a entrar en ella, recargándola sobre la pared.

Ella me tomó por detrás del cuello en tanto lo besaba y gemía al sentir como masajeaba sus nalgas al mismo tiempo que me movía lentamente dentro de ella., disfrutando de la sensación que su cuerpo me proporcionaba, sumada a la del chorro de agua caliente que caía sobre nuestros ardientes cuerpos.

Rose gemía fuertemente, excitándome aún más por lo que empecé a moverme con más rapidez, era tan exquisito el roce con su húmeda cavidad, definitivamente muy distinto al de cualquier mujer con la que había estado, su estrechez era sensacional, haciendo que yo también gimiera con fuerza.

–más, Emmett, más, que divino se siente. No pares, por Dios, no te atrevas a parar

-¿Te gusta así? – inquirí moviéndome despacio, prologando el goce. Y besándole los labios con desesperación.

– Me encanta, no pares- volvió a gemir- más aprisa.

-¿Más aprisa?- dije haciendo lo que ella me pedía- ¿así?

– Sí, ah. Justo… así

Incrementé un poco la velocidad, ella también se movía hacia mí todavía gimiendo y ahora aferrada a las manijas del agua, con ambas manos, al tiempo que dejaba escapar un grito que anunciaba su llegada la orgasmo, a mí aún me faltaba y quería disfrutar más de su cuerpo así que me salí de ella para contenerme.

-¿Quieres más? – le pregunté luego de salirme de ella y quedármela viendo justo en los ojos- dime si aun quieres más

- eres malo- me dijo llevando su boca a mis labios y mordiéndolos- por favor- me pidió todavía jugueteando con mi boca, pero ahora haciendo uso de su lengua- sigue Emmett, no me dejes así. Sigue, por favor.

Disfrutaba jugando con ella, y más aun haciendo que ella me rogara por más. Eso me demostraba cuanto me necesitaba.

Le sonreí ampliamente y entonces dirigí mis dedos a su centro para volver a excitarla, cosa que no me costó demasiado. Ella se recostó sobre la pared y puso una de sus manos sobre la manija del agua en tanto con la otra se sostenía de mi cuello.

Levanté su pierna izquierda y la llevé a mi cintura para entrar otra vez a su cuerpo.

Comencé a bombear, demasiado ansioso y loco. Rose me miraba con una expresión retorcida, tenía la boca abierta y gemía sin parar. Como me encantaba poder verle la cara, sabiendo que yo era el causante de todas aquellas sensaciones en su interior. Seguí moviéndome dentro y fuera de su cuerpo, disfrutando al máximo de la conjunción con el mío. Mis gemidos se confundían con los de ella. Aceleré el ritmo de las estocadas y nuevamente la hice llegar, haciendo que soltar aun grito espectacular. Yo me contuve un poco para salir de su cuerpo y terminar fuera, ahora si recordé a tiempo que no me había puesto condón. Rose tomó de nueva cuenta mi miembro para acariciarlo e instantes después me hizo llegar a un exquisito orgasmo.

Seguido a eso nos duchamos juntos sin decir nada, únicamente disfrutando de nuestros cuerpos, pero ahora luego de tener sexo. La lavé la espalda y también sus pechos y sus nalgas, tardándome más de la cuenta en algunas partes, pero sin recibir más que una sonrisa de placer como respuesta de ella. Una vez que yo terminé ella se volvió hacia mi con la intención de lavarme y por supuesto que se lo permití. Ella me lavó de arriba abajo, acariciándome en el trayecto y palpándome el trasero sin ningún pudor y con mucho deseo.

Al terminar nos salimos de la ducha y nos secamos, para luego envolvernos en dos de las batas que tenia en mi habitación.

En verdad le quedaba preciosa mi bata de baño de color azul, y aunque fuese mucho mas grande que ella, no podía evitar pensar que debajo no llevaba absolutamente nada.

Yo me dirigí a la cocina después de meterme un par de condones en el bolsillo, en busca de algún aperitivo, la verdad es que me estaba muriendo de hambre. Busque en la nevera algo de pan y demás cosas para prepararme un sándwich.

-¿entonces de verdad tenias hambre?-dijo sonriendo y sentándose sobre la mesada a un lado de donde yo estaba preparando los sándwiches.

-¿y tu no?- pregunté, colocando unas fetas de queso por sobre los trozos de pollo que habían quedado de la noche anterior.

Ella se lamió los labios.

-estoy preparado algunos más por si quieres- insistí colocando un nuevo sándwich junto a los otros cinco que ya había echo.

-además de todo lo que hemos hecho ya y claro de comernos esto ¿Qué tienes en mente?- preguntó cruzando una de sus piernas sobre la otra y haciendo que su bata se abriera y dejara al descubierto demasiada piel.

-¿mirar una película tal vez? O lo que tú prefieras… bueno en realidad no había planeado nada especifico- contesté algo nervioso e intentando desviar mis ojos de sus piernas y pensar en hacerla mía otra vez.

Ella soltó una dulce risita.

-muy bien, iré a ver que películas tienes, mientras tu terminas de preparar la comida- me dijo y con un saltito volvió a estar de pie.

La observé caminar hasta la sala y comenzar a revisar mi larga pila de dvd's en busca de algo que el gustara. Me apresure por terminar los sándwiches y entonces me uní a ella en la sala con un plato en una mano y una botella de soda y dos vasos en la otra.

-¿ya te decidiste?- dije luego de dejar las cosas sobre la pequeña mesa ratona frente al sofá y pasando mis manos por su cintura, quedándome detrás de ella.

- estaba pensando en algo como esto- dijo apretando su cuerpo con el mío y enseñándome al mismo tiempo una película.

Intenté no suspirar por aquel movimiento y únicamente le di un rápido beso en el cuello para luego separarme de ella. Debía controlarme, o al menos por un rato. No podía pasarme el día entero teniendo sexo, aunque yo en verdad me creyera capaz de hacerlo con ella.

-muy bien- agregue dirigiéndome al dvd- veremos esta -y la metí dentro del aparato.

- no creía que tuviera películas románticas- dijo recostándose en el sillón, peor dejando un lugar para mi.- bueno, debo admitir que todos los hombres no parecen demasiado dispuestos a mirarlas y tu no has puesto ni una sola excusa para verla conmigo.

Yo solté una risa.

- te reconozco que soy machista, pero no tanto- dije todavía divertido- supongo que hay cosas que te sorprenderán de mi, aunque en realidad sean de lo mas normales.

Me tiré sobre el sofá a su lado y luego de pasarle un brazo por detrás de la espalda me estiré por un sándwich.

Rose comió únicamente dos y yo me acabe le resto en tanto veía la película, o la miraba a ella, cosa que había hecho mas que la otra. Ya había visto la película como tres veces, y no tenia deseos de hacerlo otra vez. Únicamente lo estaba haciendo por darle aquel placer a ella, aunque uno mucho más grande estaba apareciendo en mí. Uno que necesitaba saciar.

Me acerqué poco a poco a su cuello y comencé a besarla con dulzura. Ella se hizo la desentendida y continuo mirando la película.

Continué besándola, pero comencé a bajar mis labios hacia sus pechos en tanto con la otra mano subía su por su muslo, por debajo de la bata.

La escuché gemir al llegar a su entrepierna y entonces se volvió decidida hacia mi. No parecía enojada, como tal vez supuse que estaría, sino mas bien sonriente.

Se devoró mis labios en tanto se volteaba para besarme mejor.

Me quitó la bata presurosa y la arrojó al piso para luego tocarme sin compasión todo el cuerpo. Pasó sus manos por mi torso, palpándolo como si quisiera grabarse cada centímetro de mi piel, y logrando excitarme más de lo que ya estaba. Gemí cuando ella acarició mi parte más sensible y entonces me deshice de su boca para volver a besarle el cuello. Esta vez descendí mas rápido, succionando su cuello en una parte, y luego bajando hasta toparme con sus senos. Los bese y succioné a mi antojo, abriéndole la bata, hasta que ella me hizo sentarme en el sillón, prácticamente recostado y se subió en mi, con sus piernas a mis costados.

Me lamió el pecho en tanto me acariciaba haciéndome gruñir con los ojos cerrados y totalmente entregado al placer de sus caricias. Tenia la cabeza recargada en el borde del sofá mientras mis manos contorneaban su cuerpo ahora desnudo.

Me beso con desesperación, invadiendo mi boca con su lengua al tiempo que movía su pelvis, provocando una magnifica fricción entre nuestros cuerpos, mientras mis manos se movían sobre sus nalgas haciéndola gemir.

Rebusqué entre le bolsillo de mi bata hasta encontrar el condón para luego ponérmelo.

Sin que yo le dijera nada tomó mi erección con una mano y la guió a la entrada de su centro, la cual frotó varias veces antes de decidirse a introducírsela. Le ayudé con esa tarea, tomándola por las caderas hasta que quedó completamente sentada y sentí que llegaba al fondo de su centro, luego ella fue subiendo y bajando en un vaivén exquisito.

Le pedí que se moviera en círculos, y estrechándose más a mí alrededor, generando una sensación extraordinaria y haciendo que ambos gritáramos.

La excitación aumento, así que la hice levantarse de mí y recortarse en el sillón. Yo volví a hincarme y tomé sus piernas para volver a entrar en su cuerpo.

Comencé a llevar el ritmo, al tiempo que echaba mi cabeza hacia atrás por lo majestuoso que se sentía invadirla una y otra vez, sin cesar, deleitándome con sus exclamaciones de placer al tiempo que ella se acariciaba sus senos.

Seguí así, lento, pero decidido hasta que la sentí retorcerse de más mientras dejaba escapar un grito ahogado como señal de que había llegado a la cima.

Me salí de ella, pero me quede tendido a su lado en el sofá luego de quitarme le condón. A penas si cabíamos los dos apretujados, y uno contra otro, pero no me importaba. Estaba comenzando a recuperar el aliento cuando sentí su mano descender por mi abdomen y dirigirse únicamente aquella parte que anhelaba ser tocada por ella.

Me volteé y la vi a la cara, ella me sonreía traviesa en tanto comenzaba a acariciarme.

La bese desesperado por calmar los gemidos que estaba comenzando a soltar y sin quererlo caí del sillón. Ella terminó encima de mí, pero no se detuvo. Comenzó a subir su pierna por mi costado, lentamente en tanto continuaba acariciándome. Yo le seguí el juego, así que me aventure a meter mis dedos en su centro, una y otra vez, sintiendo como se iba mojando, y gimiendo en tanto yo aumentaba el ritmo. Y cuando ya no pude resistirme mas busque otro condón y me introduje de nuevo en ella, mis manos se aferraron a sus caderas, mientras la hacia quedar debajo de mi y yo entraba y salía gimiendo casi de forma bestial. Jamás podría cansarme de hacerla mía, ella siempre dispuesta, sin oponerse a nada e incluso proponiéndome nuevas cosas, se entregaba a mí como si su vida dependiera de ello.

Seguí con mis embestidas, sintiendo como el sudor me recorría el cuello y la frente, acalorado e insaciable. Sentí entonces que ella llevaba sus dedos a su centro e iba moviéndolos al compás de mis movimientos para sentir mayor placer y me hizo enloquecer. Aumente la velocidad, viendo que ella únicamente quería gozar al máximo, y terminé embistiendo de una forma que me hizo perder la cabeza y el control de mi propio cuerpo. Le di una nalgada que la hizo gemir fuerte, así que le di otras tres y luego el apreté las nalgas contra mi mientras sentía como llegaba a otro magnifico orgasmo al mismo tiempo que yo.

-dejame- me pidió cuando me salí de ella

La miré confundido y sin saber que esperarme. Ella me quito el condón y luego se hinco para comerse mi miembro que aún estaba goteando.

Hizo gestos de placer en tanto lo lamía y volvía a comérselo de lo más arriesgada, mientras que yo no podía creer lo que ella estaba haciendo. Simplemente no entraba en mi cabeza como alguien de su edad disfrutara de cosas tan morbosas como esas, no es que no fuera bueno…. Por Dios si lo estaba disfrutando, pero habían sido casi nulas las veces que una mujer me habría hecho eso. Si hacia esto ahora ¿Qué me esperaba para cuando ella tuviera mi edad o incluso unos diez años mas todavía?

Una vez que acabo, segura de que no quedaba ya nada que pudiera hacer, se irguió y apoyo al espalda contra la base del sofá. Se relamió los labios y con una sonrisa y un dedo me indicó que me acercara. Lo hice y entonces ella me beso, todavía con mi sabor impregnado en su boca, que junto con el suyo, y el movimiento de nuestras lenguas fuera de lo más delicioso.

-eres demasiado atrevida- le dije una vez que ella rompió el beso para respirar

-¿y acaso no te gusta?- inquirió dándome otro rápido beso.

- que me maten, pero sabes que si. Adoro como te comportas conmigo, solo que bueno… en realidad me gustaría saber como a tu edad sabes tantas cosas.

-supongo que soy curiosa- dijo sonriéndome- bueno, como te dije no he tenido sexo demasiadas veces antes de estar contigo, pero también he aprendido de otras formas.

Y entonces comprendí a que se refería, bien no iba a negarle que los libros o incluso las películas servían mas que para complacerse en tiempos de soledad o para aprender cosas, pero nunca se me habría pasado por la cabeza que ella hubiera hecho algo de eso.

- en verdad pareces sorprendido- me dijo acomodándose el cabello hacia atrás. Quise decirle algo, pero las palabras no me salieron, en verdad no sabia que responderle-supongo, bueno, que no quería ser tan inexperta cuando estuviera contigo, en realidad, con ninguno… aunque no lo creas muchas películas son informativas.

- te creo- dije, sabiendo yo mismo que lo eran. Ella me sonrió.

- sabes la ultima vez que vine a tu departamento te pregunte algo y todavía no me respondes.

-¿Qué cosa?- pregunté intrigado.

- tu me habías preguntado con cuantos había estado antes de ti, y dijiste que si yo te lo decía, tu harías lo mismo. Sin embargo, nunca me diste tu respuesta.

-¿entonces quieres saberlo?- ella asintió con la cabeza.- muy bien, con… 30- dije el primer numero que me vino a la cabeza.

- bien- dijo y cerró los ojos como si estuviera cansada

-¿eso es todo? ¿Te conformas con eso? ¿Acaso no quieres saber nada mas?- pregunté

- no, eso era todo- dijo con voz monótona

- ¿incluso si no fuera la verdad?

- esta bien Emmett, me conformo con ese numero- soltó una risita simpática y entonces me miro directo a los ojos- solo quería darme una idea de eso. Nada más.

¿Es que en serio podía ser tan comprensiva y bueno, tan osada conmigo, todo en un mismo día?- en realidad, quería saberlo, por que tenia miedo de no ser lo suficientemente buena como para que tu estuvieras conmigo mas de una sola vez.

-¿y por que pensaste eso?- dije confundido.

- por que sabia que de cualquier manera tu serias mejor que yo. Además de bueno, ser mas grande, las cosas que me ha contado Jasper sobre tu…- de pronto se calló.

- ¿Jasper te contó que?

- nada. En realidad, dice que siempre has tenido fama de ¿Cómo decirlo? Mujeriego- casi se me cae la cara al escuchar eso, no es que no lo supiera, pero no pensaba que mi amigo se lo dijera a ella tan llanamente.

-¿él te dijo eso?- dije casi sintiendo como la ira empezaba a parecer.

- no, no, no, por supuesto que no- se apresuro a decir- yo lo escuche un par de veces cuando hablaba con Edward o incluso con Alice. No es que les molesta que seas así, pero están empeñados en que cambies y sientes cabeza algún día.

- como si no me lo dijeran cada vez que tuvieran oportunidad- dije exasperado.

- a mi no me molesta- me dijo y me beso los labios- sabes, no me molesta para nada, aunque…

-¿si?

-estuve pensando sobre… bueno, esto.

- no te sigo- le dije

- sobre lo que hacemos tu y yo- aclaró- por supuesto que eres el mejor amante que he tenido, eres único y grandioso en la cama, pero me preguntaba que opinabas tu de todo esto.

-¿quieres saber si esto es lo único que quiero de ti o siento algo mas?

Ella asintió con la cabeza.

-Rose, no pienso dejarte si eso es que lo que estas pensando. Simplemente no puedo, no después de todo esto. No tengo idea de cuanto durara todo esto, pero por ahora no voy a hacer más que gozarlo al máximo. Eres… suena loco, pero creo que soy adicto a lo que tengo contigo. No es solo el sexo, sino como es cuando estoy contigo. No podría imaginarme sin eso, no después de haberlo vivido en carne propia.

-pero no estas saliendo con nadie mas ¿o si?

- por supuesto que no, ¿tu?

- no, yo, no. La verdad es que nunca habíamos dejado claro en que estábamos- me dijo- y no quiera preguntar, supongo que por vergüenza.- se encogió de hombros.

- no necesito a otra Rose- le dije tomándole el rostro entre las manos- no cuando tengo esto contigo. Así que no debes preocuparte por eso.

Ella me sonrió y entonces se puso de pie. Volvió a calzarse la bata y después se volvió al sillón a ver la película. Yo hice lo mismo y estaba vez si la mire con ella, en tanto la tenía entre mis brazos.

No podía pedir nada mejor que aquello, tener a Rose entre mis brazos y con toda la noche por delante para hacer todo aquello que quisiéramos. Sin embargo, había algo que no podía dejar de preguntarme. ¿Quería Rosalie un compromiso? Bien, no lo había dicho, ni siquiera algo parecido, pero algo en su forma de hablar me hacia sospechar que lo único que ella quería de mi era el sexo. Yo no lo quería así, pero tampoco podía decir que estaba enamorado de ella cuando incluso ni siquiera yo podía deducir lo que sentía. Ella tampoco lo había dicho.

Eres el mejor amante que he tenido, eres único y grandioso en la cama, pero me preguntaba que opinabas tú de todo esto…

Pues de verdad siento algo por ti, esa fue la frase que sentía que en realidad me había querido decir, pero no se había atrevido.


Tuve una semana terrible, pero al fin logre actualizar, espero que no se hayan molestado por que he tardado tanto. En fin, estoy loca con la escuela y ni hablar de la gripe que me he pegado. Que mejor que el reposo con tarea no? Ajajaj.

En fin, aquí les dejo otro capitulo nuevo, y para contestar a las preguntas de algunas, habrá un fic, paralelo a este, donde narré todo visto desde el punto de vista de Rosalie. A penas he empezado a trabajar en el, pero les avisare en cuanto lo publique.

También les cuanto que he subido un one-shoot nuevo, titulado ¿Cómo es que no vi que lo que buscaba eras tú?, de Rose- Emmett, para aquellas que quieran leerlo, lo podrán encontrar en mi perfil, o sino aquí les dejo el link:

www, fanfiction ,net/s/5993724/1/Como_es_que_no_vi_que_lo_que_buscaba_eras_tu

(reemplacen las comas por puntos)

Gracias por leerme siempre y espero con ansias sus reviews.

Que tengan un buen fin de semana

Saludos

Bella McCartney Darcy