-MOMENTOS-

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Saludo nuevamente luego de un tiempo de una prolongada ausencia. Traigo este nuevo capitulo, con más suspenso, acción y noticias sobre Hei. Aunque no muchas.

Debo aclarar que a partir de este momento fusionare a la trama personajes que han salido en la última serie, Darker than black: Ryuusei no Gemini. Para quienes no la hayan visto, les recomiendo que lo hagan ya que estos serán parte importante de la historia del fic, y sus personalidades serán tomadas intactas de su formato original. Esto, y para que no existan confusiones.

Agradecimientos a: colette_hatake (gracias por el comentario, aquí va el siguiente y de verdad lamento la demora).

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Disclaimer:estos personajes no me pertenecen son de Tensai Okamura, aunque quisiera robarme a Hei pero creo que me es imposible jeje, es un fanfic hecho de mis locas ideas por lo tanto no pienso ganar nada por ello.

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Su ánimo había decaído considerablemente en la última semana, y eso empezaba a notarse en su trabajo y en cualquier aspecto de su vida. Su propio jefe se estaba exasperando por su incompetencia con respecto al caso de los contratistas; y el último accidente ocurrido en la carretera principal frente a uno de los laboratorios más importantes de la ciudad, no era la excepción. La prioridad del momento era encontrar y capturar con vida a BK201, que hasta la fecha, continuaba desaparecido. Notas intermedias entre los noticieros, anuncios que empapelaban los más concurridos lugares y las fotos de su rostro pululaban entre el público cada vez más interesado en la puerta y aquel misterioso contratista. Para ella, simplemente aquel tipo de atención hacia el hombre que amaba continuaba hundiéndola, haciéndola recodar memorias dolorosas.

Acurrucada en un rincón de la sala con una manta cubriendo su cuerpo esperó pacientemente que la tristeza abandonara su corazón y que aquella depresión se borrara por completo. Ya era muy entrada la mañana, los rayos de sol entraban de lleno a través de los pocos cristales descubiertos calentando un poco el hostil ambiente, que ya bullicioso por el tránsito y las personas transitando, no era tan cansino como creyó pero demostraba claramente que afuera la vida seguía y para ella, sin embargo, se había detenido dos semanas atrás.

Sus pensamientos continuaron vagando hasta que unos pasos en la entrada de su hogar la alertaron. Su corazón bombeó con mayor fuerza y rapidez ante una nueva posibilidad esperanzadora de encontrarlo al otro lado de la madera. Sin embargo, decepciones anteriores le volvieron a recordar lo ingenua y precaria de su situación. Dos golpes seguidos sobre la superficie dura le anunciaron que efectivamente un visitante no deseado esperaba al otro lado en el pasillo. Bufó con molestia, nada le haría moverse de allí. Se encogió mejor dentro del pequeño rincón asiendo con fuerza entre sus dedos la tela áspera. Si no respondía lo más seguro era que el desconocido desistiera y se marchara. Insistiría y luego lo dejaría. Tal vez regresaría luego, y aún así no se sentía con ganas de ver un rostro de su propia humanidad. Volvió a escuchar los golpes en la puerta esta vez con un poco de mayor intensidad que la anterior vez. Se mantuvo atenta al sentir pasos moviéndose de un lado a otro, muy probablemente impacientes. Perfecto. Sonrió tranquila al ver que su plan de fingir no estar en casa funcionaba. El sujeto se detuvo en seco.

-Jefa se que está aquí. No intente negarse porque no me moveré de este lugar hasta que me deje entrar –la voz que inmediatamente reconoció como la de su compañero Saito reverberó por el pequeño recibidor. Ah, por lo menos alguien fuera de su pequeño y reducido mundo no la había olvidado. Aun así, preso de una creciente ansiedad por correr a preguntarle sobre alguna información sobre Hei y zarandearlo si se resistía, permitió que la dejadez invadiera su cuerpo y le ganara a la curiosidad. No estaba de muy buen humor y sabía con certeza que era inútil remover demasiado del tema antes que el jefe en persona la corriera del caso, si es que ya no lo había hecho.

-Jefa, ambos sabemos que esta mentira no funcionará. Soy una persona persistente –Si, así lo era. Ella lo conocía por experiencia propia. –Además… -dejó que la palabra flotara en el aire, como si quisiera tentarla a moverse y gravitar hacia él –tengo algo que puede sacarla de ese encierro…tal vez una pista sobre BK201… -una corriente de adrenalina recorrió su cuerpo de pies a cabeza impulsándola a levantarse como un resorte. Casi a tropezones alcanzó la puerta y con agilidad surgida de la práctica, deshizo todos los grilletes de seguridad. Observó en el umbral la sorpresa dibujada en el rostro del hombre frente a ella, que no dudó en tirar del brazo hacia el interior de su apartamento. Cerró con un portazo y se volteó con una dura mirada pintada en sus ojos para clavarlos en Saito quien la escudriñaba de arriba a abajo.

-Jefa…

-¿Qué tienes de BK201? –directa y fría le interrogó. No tenía la intención de jugar al gato y al ratón.

El estaba seguro que esas palabras casi ladradas eran una orden. Pero se permitió mantener silencio. La mujer se veía agotada tanto física como mentalmente, y si pensó que la encontraría llorando en su cama en un mar de pañuelos desechables, se equivocó terriblemente. El deterioro de las capacidades de su superiora le tenía preocupado, pues su repentina desaparición unos días atrás, dejó en evidencia dentro del equipo que lideraba y al alto mando, que no estaba capacitada para dirigir el caso. Un lindo memorando y una carta de despido con su respectivo cheque de liquidación por un mes, equivalente a una suma dos veces mayor del salario que ganaba como inspectora, en su bolsillo le movieron a visitar a la mujer que ahora no estaba seguro de mantener controlada, y menos luego de soltar la lengua sobre un asunto que, a ella, ya no le concernía.

-¿No has escuchado o tengo que repetírtelo?

-Lo hice pero no responderé hasta que me escuche –le respondió con decisión. La vio hacer un mohín de serio enfado y cruzar sus manos a la altura de su pecho esperando con impaciencia sus palabras.

-Ha sido sacada del caso

-No me importa, tengo otros medios para hacer valer mi interés propio

-La despidieron del departamento y eso es definitivo –le sentenció directamente. Extendió ante ella un sobre. Notó el desconcierto en su expresión. Si, no se lo esperaba al igual que él, pero su obsesión por aquel hombre le había sentenciado. Aunque desde el fondo de su corazón por más indiferente que quisiera ser, el hecho de ver a esa chica en ese estado de vulnerabilidad y agresividad le lastimaban, y mucho. La castaña le arrancó de sus manos la enmienda destrozando el medio para leer el contenido –Misaki…yo… -se acercó con lentitud como si de un animal herido se tratase.

-Detente –siseó amenazadoramente –No te he dado esa confianza para intentar flirtear conmigo.

Aquella frase le hirió. Estaba siendo amistoso con una persona que le había tendido la mano en un momento difícil de su vida. Si era cierto que estaba enamorado, pero nunca intentó sobreponer sobre ella sus sentimientos y esperanzas vacías. –No estoy intentando…

-Lo haces. Y eso me lastima, no puedo corresponderte, ya te lo he hecho saber de muchas maneras…y tú… Oh, soy una tonta…-sollozó. Dejó caer los papeles y se encorvó sobre si misma en una especie de abrazo. Le tomó unos segundos asimilar el giro de los acontecimientos para correr a acogerla entre sus brazos. Era el momento de devolverle el favor. La respuesta fue positiva, cedió su peso sobre el cuerpo masculino y se dejó hacer mientras una cariñosa mano en su cabeza le acariciaba como si de una niña perdida se tratase. Aquella sensación de confort le permitió por primera vez en días desahogar su adolorido y roto corazón. Lágrimas resbalaron como caudales por sus sonrosadas mejillas, un gemido desgarrador y un gesto de dolor enmarcaban el cuadro que oculto ante los ojos del policía, suponían el final de una etapa de depresión.

Saito sonrió, Misaki se levantaría como el fénix entre sus cenizas para encontrar al hombre que le había robado el amor de la inspectora, y a pesar de ir en contra de sus más bajos instintos, le ayudaría a lograr esa meta desde la oscuridad de una oficina del estado.

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-¿Qué va a hacer, jefa? –le cuestionó cómodamente sentado en el sillón de la sala de estar con una humeante taza de chocolate entre sus manos.

-Tengo contactos en Ginza, unos de estos poderosos hombres tiene información que darme como un favor que me debe –terminó de secar su larga cabellera mientras paseaba por la cocina en busca de un alimento adecuado para su organismo hambriento.

-¿El distrito de Ginza (1)? ¿Que influyente podría tener información sobre el oscuro mundo de los contratistas…? –esta vez fue el turno de sonreír complacida por su audacia.

-No te imaginarías el lodo que los hombres de negocios pueden dejar detrás de sus actividades…además, si tu información es cierta, cierta organización está reclutando contratistas para algún objetivo específico, una razón más para acudir a mi contacto.

-No conocemos el nombre de la organización, suponiendo que exista, y menos el rostro del sujeto que ha sido visto en los conflictos públicos que investigamos.

-¿Suponiendo? Podemos rotular esos videos tomados de las cámaras de callejones y edificios privados como evidencia. Está siguiendo un patrón y por lo que puedo conjeturar…

-Espere. El sindicato no ha desaparecido por completo de la vida política e ilegal de este país. Debilitado o no, es aún poderoso para detener cualquier intruso que intente…

-¿Quién te dijo que el Sindicato es libre de culpa?

-¿Qué?

-Esos malditos viejos se la han ingeniado. Dejando a un lado parte de su antiguo emblema, agitándose en nombre de otros y utilizando personal como títeres bajo sus manos, han estado moviéndose aparte con el fin de no levantar sospechas entre el gobierno, las entidades de control y el público en general. Alejando sospechas haciéndose inocentes y culpando a otros vándalos desquiciados de generar caos.

-¿Cómo espera que crea eso…?

-Porque antes que desapareciera BK201, un contratista me atacó cuando me infiltré en las antiguas oficinas del director del Sindicato.

-¿Cómo…?

La chica sonrió divertida por la ingenuidad de su compañero. –Las listas de sus asesinos está activa, aún cuando el director fue sentenciado a muerte. El dinero se ha balanceado de un lado a otro pagando nóminas a hombres muertos. Su objetivo ha cambiado y nuevos planes, puede ser que contrarios a los primeros se están formando. No creas todo lo que te susurran los informantes, hay algo escondido entre nuestros propios camaradas, de nuevo…

-¿Desconfías de nuestro departamento…? Jefa, es peligroso ese pensamiento. Si la descubren…

-Lo sé. Pero no tengo nada concreto que respalde mi teoría. Sólo aquellos documentos que me garantizan que el sindicato no es inocente como quieren hacerse ver –la mujer dejó a un lado la taza vacía de su café para recorrer la distancia hasta su abrigo. –Nos veremos luego.

Caminaba a paso lento por la calle transitada de personas agitadas en sus cotidianas y apresuradas vidas, mientras el transito avanzaba problemático por la repletas calles del distrito. Los banderines de colores de algunos avisos publicitarios y grandes anuncios publicitarios llamando a la puerta de cada edificio hacían una vista sicodélica de aquel paisaje de cemento y artificialidad. Su pasada conversación con Saito había aclarado puntos anteriormente confusos, y la conexión entre las pistas al parecer incoherentes en aquel rompecabezas le brindaba un escenario más prometedor. Su siguiente paso era calcular adecuadamente sus preguntas para la entrevista que se avecinaba con el ánimo de no estropear la confianza ganada y evitar dejarse al descubierto por cualquier intruso que intentara aventajarse de su caminar a ciegas. Se dirigió al sitio acordado procurando no parecer demasiado sospechosa o por el contrario dejar en evidencia su conexión con la policía, ahora, oficialmente era una persona civil sin trabajo que gozaba de las libertades de investigar por cuenta propia y hacer experimentos incluso en la cocina de su hogar. Sonrió divertida al creer la ridícula idea que había pasado por su cabeza porque la nostalgia del recuerdo volvió a golpearle en la cara la realidad que estaba viviendo.

Dirigió su mirada a diferentes puntos de aquella pequeña placita de comidas donde personas de diferentes edades compartían con sus respectivos acompañantes una tranquila reunión de amistad. En seguida notó a un hombre de mediana edad, contextura delgada, cabello negro, corto y muy ejecutivo que combinaba a la perfección con el traje formal de saco y corbata que lucía. Le recibió con una sonrisa cómplice ayudándola a tomar asiento frente a él. Inmediatamente un mesero se materializó a su lado para tomar su pedido, una vez solos la voz gruesa y profunda de su contacto atravesó sus pabellones auriculares.

-Tiempo sin verte, Misaki. Aunque lamento enormemente que las circunstancias no me favorezcan –bromeó a la par que rozaba el dorso de mano en una sutil caricia.

-Y no lo harán nunca

-Oh, que fría eres mujer. Sabes como romperme el corazón cada vez que nos vemos

-Deja eso a un lado. Hoy no estoy de humor para bromear. Por favor.

La extraña petición sumada a la repentina vulnerabilidad de su amiga le desconcertó. Tomó un poco de la bebida ambarina en su recipiente sintiendo como el efecto del Whisky comenzaba a penetrar cada poro de su cuerpo. Sin dejar de mirar los atentos ojos de la inspectora comenzó su confidencia. –Los viejos de algunas compañías han comenzado a moverse. Han centrado su atención en la puerta como medio para alcanzar sus oscuros propósitos.

-¿Cómo sabes que ellos…?

-Contratistas entran y salen de sus empresas como si estuvieran en un recorrido turístico. Algunos de ellos han llamado la atención de las autoridades, sin embargo, por esta zona, ese tipo de noticias son irrelevantes…contratista o humanos normales, todos son iguales desde que se pueda vender.

-Sería muy estúpido dejar que esos contratistas que mencionas pasearan como si nada por sus instalaciones. No me creas ingenua, esto va más allá de un juego de shougi (2).

-Querida, es precisamente porque es lo mismo que debes tener cuidado. Los peones no son bienvenidos cuando intentan obstaculizar. Si te conviertes en una amenaza te eliminan el tablero.

-Quiero saber cuales son los contratistas que han sido pagados por los fondos de un movimiento inactivado.

-No lo sé. Y aunque así fuera, ese tipo de información es peligrosa de manejar.

-No es justo que calle algo tan valioso. ¿Teme las represalias de las autoridades?

-Mis actividades son legales, no tengo nada que perder, por lo contrario nadie te creería una teoría de conspiración guiada por una multinacional que comercializa productos de alta calidad.

-Me encierras en una encrucijada, yo no puedo…

-Misaki. Se que buscas a BK201, y puedo asegurar que está en manos de esta organización de ancianos avarientos por poder. El nuevo sindicato, aunque no goce de aceptación entre las mismas autoridades, es un hecho real aunque no existan evidencias de ello.

-Cómo puedo llegar hasta BK201 –le exigió levantando uno de sus puños para golpear con el, la superficie lisa de la mesa.

-No puedes.

-¿Qué? ¡No intentes evadir el trato…!

-No lo hago. Pero debes saber que nadie entra dentro de la organización. Para cuando te halles lo suficientemente cerca de tu objetivo, ellos ya se habrán mostrado. Escucha, cambios fuertes van a mover los cimientos de esta ciudad, y junto con Hell's Gate, conocimientos más allá del entendimiento humano se abrirán paso para determinar una nueva era.

-¡Debes conocer la manera de hallarlos antes de que ocurra! Es imposible que esta información la hayas conseguido con una llamada.

-Mis medios no te interesan. Sólo te diré que una entidad rusa ha estado metiendo sus narices en este enredo, ya que están en busca de dos personas. Se apellidan Pavlichenko.

-¿Quienes son?

-Blancos que desaparecieron luego de una catástrofe producto del enfrentamiento entre pesos pesados de la mafia. Desconozco cual es el papel de ellos con el sindicato. Ya sabes como es este cuento de los magnates e influyentes en la política ilegal. –dejó a un lado del vaso de vidrio la suma correspondiente por lo que habían pedido. Se despidió elegantemente dejando un casto beso en la palma de la mano de las castaña e ignorando por completo el sin fin de interrogantes que parecía tener. Ya lo averiguaría por su lado, pensó con entusiasmo.

-Ah, lo olvidaba –se detuvo –Si vas a ensuciarte y estás dispuesta a llegar al fondo, creo que la Sección 3 estaría encantado de recibir un prospecto como tú.

-¿Cómo los encuentro…?

-Ellos ya lo hicieron contigo…

La sorpresa se mostró en su rostro. Sin dejar de observar la espalda del hombre, que caminaba tranquilamente hasta la limosina estacionada una calle antes de la plazoleta, sintió miedo. Se estaba aventurando demasiado al fuego he iba a terminar quemada.

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(1) Distrito comercial donde se concentran las influencias occidentales más notorias en el país, lo cual se ha visto reforzado por la localización de los centros corporativos de varias compañías transnacionales

(2) También llamado ajedrez japonés es un juego de mesa para dos jugadores perteneciente a la misma familia que el ajedrez y el xiangqi (ajedrez chino), todos ellos descendientes del juego indio chaturanga o algún otro tipo de pariente de juego cercano.

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Espero que haya sido de su agrado. Nos veremos en otra actualización.

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