Capítulo 12
En memoria
Pocos días después de su llegada a Londres, Candy con George y los niños, fueron al colegio San Pablo. En el momento en que Candy vio la gran puerta de su antiguo colegio, una ola de recuerdos la golpeó; y aunque inicialmente esperó que fueran desagradables, finalmente con sorpresa, encontró lo contrario.
En ese momento, posiblemente por primera vez, Candy se dio cuenta de la experiencia y el conocimiento que traen los años a todos los seres humanos, si hubiera algún mal recuerdo de la escuela, podría manejarse de manera completamente diferente desde la mente de un adulto. Quizás nuevamente, la mente adulta podría enterrar cualquier cosa que causara dolor.
En última instancia, lo que ella sentía con mayor fuerza al cruzar la puerta de la escuela, sosteniendo las manos de sus dos hijos, eran los momentos alegres que vivió allí, y que precisamente eran esos recuerdos los que deseaba que Anthony y Rosemary crearan.
- "Sra. Ardley, que bueno verla después de todos estos años." Dijo la Hermana Margaret con emoción en su voz y le ofreció su mano a Candy, quien la aceptó con una cálida sonrisa.
- "Madre Superiora, a mí también me alegra verla, pero por favor llámeme Candy, como siempre lo hacía."
- "Entonces tú me puedes llamar simplemente Hermana Margaret, ¡Como lo hacías cuando eras sólo una niña pequeña! Sr. Johnson también me alegra verlo."
- "Reverenda Madre" dijo George formalmente con una breve reverencia de su cabeza.
- "Supongo que este joven caballero es Anthony Ardley y la Señorita Rosemary" añadió suavemente refiriéndose a los dos niños.
- "Sí, Reverenda Madre" dijeron los dos hermanos, mientras miraban a su madre, ligeramente avergonzados.
Candy los acarició con su mirada mostrándoles que no había nada de qué preocuparse y como confirmación puso atención a las palabras de la Hermana Margaret.
- "¡¿Qué tal un recorrido por el colegio?! El parque alrededor de nuestro colegio es muy bonito en esta época del año, de su madre he escuchado que ambos saben montar ¡Sugeriría un paseo a caballo!" Les dijo y sonrió dulcemente.
Los niños automáticamente se sintieron relajados y después de aceptar cortésmente la propuesta de la Hermana, salieron de la oficina escoltados por George.
La Reverenda Madre ofreció té a su visitante y comenzaron a charlar. Candy le relató su vida en términos generales, desde que abandonó el colegio; ella le contó sobre sobre el ser enfermera, acerca de su matrimonio y sus hijos, la muerte de Albert y cómo en la actualidad, había asumido el negocio por sí misma.
Mientras hablaba con la Hermana Margaret, se sentía tan cómoda como antes con la Hermana María, además no era una coincidencia que en el pasado estas dos mujeres se parecieran una a la otra. Era exactamente este sentimiento, que felizmente encontró Candy, el que había permanecido sin cambios, y la confianza que inspiraba la nueva dirección de la escuela, la hacía sentir segura por sus hijos.
Por esta misma razón, Candy durante su plática, no ocultó a su interlocutora que ella quería que sus hijos estuvieran a su lado, pero también, que se volvieran independientes. La Hermana Margaret le prometió que ella personalmente velaría por sus hijos, y que, si en algún momento necesitaran de su madre, no los privaría de una visita extra de ella, o inclusive de una salida.
Inevitablemente la conversación en algún punto llevó a la Hermana, a preguntarle a Candy por sus primos.
- "Realmente todo este tiempo que maleducada he sido, no pregunté ¡¿Cómo están tus primos, los jóvenes Cornwell?!"
Candy titubeó un poco, pero finalmente respondió tan suavemente como pudo.
- "Archibald está muy bien, él estudió leyes, se ha casado con Annie Brighton, tienen dos hijos, de hecho ellos esperan en poco tiempo a su tercero, y él trabaja en las empresas Ardley en Chicago."
- "¡Oh! Qué bien, dale mis saludos la próxima vez que se comuniquen contigo."
- "Lo haré con gusto." Dijo Candy sonriendo.
- "¡¿Y el otro?! El inventor... ¿Alistair?" preguntó alegremente la hermana.
Candy esperaba esa pregunta, pero la sorprendió la forma en que la Hermana Margaret lo preguntó
- "¡¿Sabía de sus inventos Hermana Margaret?!"
- "¡Pero por supuesto Candy! De hecho, nos divertía increíblemente al resto de las hermanas, cuando observábamos con qué celo los hacía y cómo nunca se daba por vencido, aunque prácticamente siempre fallaban."
- "¡Así es!" Coincidió Candy por un momento contenta, pero después continuó melancólicamente, "...Alistair partió como voluntario de la fuerza aérea... Poco antes de que América entrara a la guerra... Tristemente su avión fue derribado en una batalla aérea sobre Francia."
La Hermana Margaret miró a Candy precisamente con la misma mirada maternal que tenía para ella la Señorita Pony.
- "... En verdad siento mucho tu pérdida querida Candy, Dios lo llamó muy pronto…" Ella iba a decir algo más, pero al final no continuó. "... Cuánto dolor esconden esos dos hermosos ojos... Una triste viuda, una criatura huérfana, una chica maltratada ..." pensó.
- "¡¿Te gustaría dar un paseo por el colegio Candy?! ¡Déjame mostrártelo, y los diversos cambios que hemos hecho!" Completó la Madre Superiora en un esfuerzo por aligerar el ambiente sombrío que se había creado.
- "¡Sí, gracias Hermana!" Candy dijo educadamente y comenzaron su recorrido.
Alrededor de una hora después, cuando había llegado el momento de despedirse, cerca de la entrada principal, la mirada de Candy se en un mueble de vidrio, en el que se habían acomodado en orden, placas de cobre y plata. Ella se acercó y comenzó a leer los nombres de los benefactores del colegio.
- "¡¿Siempre ha estado aquí este mueble Hermana Margaret?!"
- "No, Candy, nosotras decidimos colocarla aquí al finalizar la Gran Guerra, tiene también el nombre de tu esposo..."
Candy no respondió, ella había visto la placa honorífica con el nombre de Albert, pero la que había llamado su atención era otra placa.
En memoria del Duque Richard G. Grandchester, II
1868 - 1932
Gran benefactor del Colegio San Pablo
"¿En memoria…?"
- "Hermana Margaret... ¡¿Cuándo murió el Duque de Grandchester?!"
- "... Hmm, como puedes ver, ha pasado un año y medio ahora" respondió la Reverenda Madre, "… Creo que con su hijo mayor, Terrence, estuvieron juntos en la misma clase, si no me equivoco" añadió, pero poco después se mordió la lengua, recordando el incidente entre ellos en el establo.
- "... No estábamos juntos" dijo fríamente Candy, "…Él era un año mayor que yo."
Y con esto, Candy apartó sus ojos del mueble.
Aunque en el momento en que supo de la muerte del Duque, Candy trato de superarlo, finalmente en los días siguientes sucumbió a la tentación de conocer los detalles.
Después de una investigación bastante fácil en los archivos de los periódicos de la biblioteca pública, descubrió que un año y medio antes el Duque de Grandchester, quien tuvo problemas graves del corazón por varios años, dejó su último aliento en su castillo en Escocia.
Su sucesión ocupó la prensa intensamente durante esos días. Las reacciones de los círculos de la realeza fueron variadas. El heredero del título e hijo primogénito del Duque, no era otro que el conocido actor Shakesperiano, Terrence Graham.
Los rumores insinuaban su deseo de que repudiara el título. Había habido alusiones acerca de la validez de la sucesión. Los sirvientes reales esparcieron el rumor de que era un hijo ilegítimo del Duque y la famosa actriz Eleanor Baker.
Estalló un escándalo, pero la familia real no podía soportar otro más. Habían sido expuestos a la del Príncipe de Gales*. La corte real negó cualquier alegato de que la sucesión no era válida. Así, dos meses después de la muerte de Richard Grandchester, el Ducado y los títulos nobiliarios pasaron a su hijo mayor Terrence Graham Grandchester.
- "... Así que eventualmente te convertiste en duque, Terry..." se dijo Candy a sí misma, perpleja.
"¡Qué irónico en verdad! ... Ambos llegamos a ser lo que exactamente no queríamos ser... ¡Yo una señora rica…! ¡Y tú un duque!... Víctimas de nuestro destino..." pensó melancólicamente Candy mientras sonreía con amargura.
Continuará
Nota de la autora
* Referencia al escándalo que estalló cuando Edward H, Príncipe de Gales y Rey Británico Edward, dió a conocer su relación sexual con la estadounidense casada Wallis Simpson.
