―Nos tomó un poco de tiempo relacionar todo. Hace unos días nos dijeron que la prometida del sucio rey de Balbadd había llegado y no era ni más ni menos que la princesa Ren Kougyoku portadora de un contenedor metálico. Aunque fue hoy cuando nos avisaron de la posibilidad de que la princesa había desaparecido que nos dimos cuenta que eras tú ―Kassim caminó hacia Kougyoku y jaló el cuello de su vestido para acercarla― más te vale decirnos por qué viniste aquí y qué es lo que quieres. ¿Alguien más sabe de nuestra ubicación? ―Su tono de voz era amenazante, hacía temblar a la muchacha, pero debía seguir firme.

―Estoy buscando a alguien ―alcanzó a articular con un hilo de voz― que probablemente… ―La mano de Kassim se trasladó al cuello de la joven y un apretón le obligó a detenerse.

―Eso no me interesa, ¿por qué viniste a nuestra guarida?

― ¡Kassim! ―exclamó Alibaba alejándolo de la princesa― no hace falta llegar a ese punto.

Kougyoku se llevó ambas manos al pescuezo. Tosió fuertemente una vez que el aire volvió a correr por su garganta. Cuando se recuperó decidió responder:

―P… porque… escuché que tus túneles tenían acceso a toda la ciudad, pensé que así sería más fácil encontrarlo…

― ¿Encontrarlo? ―Ambos preguntaron.

―Eso no te interesa ―reparó en Kassim.

Este frunció el ceño ante una clara burla a su anterior respuesta cuando no quiso saber más de lo que necesitaba de la princesa cautiva. Caminó hacia ella y quitó ambas cadenas y las tomó firmemente con la mano.

―Camina ―ordenó jalándola para que se ponga de pie.

― ¿Kassim?

―Vamos a decidir qué hacer con esta chica ―explicó él a su amigo, saliendo del cuarto.

Alibaba iba detrás de ambos, procurando que no lastimara a Kougyoku, después de todo es un humano como él o su amigo de la infancia. No merece ser tratada con crueldad.

Los tres se dirigieron a una amplia sala donde estaban todos los miembros de la Tropa de la Niebla.

―Así que esta es la princesita ―soltó Zaynab de forma condescendiente, recibiendo así una mirada no muy amigable de la aludida.

Kassim empujó con el pie a la joven para que cayera de rodillas al suelo. Todos fijaron sus ojos en ella, haciéndole estremecer. Pero debía mostrarse firma, era parte de la familia Ren y debía mostrar lo orgullosa que estaba de ello. Definitivamente lo odiaba. Detestaba esa situación. Realmente deseaba una oportunidad para escaparse y recuperar a Vinea. Tal vez darles a todos esos energúmenos una lección. Aunque era algo irrelevante.

― ¿Qué pasó princesita? ¿Te perdiste y ya no sabes volver? ―agregó la mujer sonriendo― entraste a la boca del lobo, no debiste haber venido cariño.

Los demás a su alrededor rieron a carcajadas.

― ¡No nos agrada la realeza! ―exclamó Hassan― solo nos han traído desgracias.

―Querrán decir, su realeza ―corrigió Kougyoku incomodando sin saberlo a Alibaba― mi país no es este, no tengo nada que ver con Balbadd.

Kassim la tomó de la nuca y la obligó a quedar contra el suelo, su frente dolía del golpe que se dio contra el piso. Luego la levantó ligeramente, solamente para que le viera el rostro.

―Te casarás con ese cerdo de rey, tienes que ver en todo. Por algo viniste ¿o me equivoco? Como eres su prometida y futura reina si te incumbe este país. No podrás hacerte la indiferente por mucho tiempo ―La soltó bruscamente.

Lo que ocurrió después no era algo que formara parte de los planes de la princesa. No imaginó que ese grupo de personas que se hacían llamar La tropa de la niebla iban a comenzar a lanzarle piedras. Apenas podía defenderse. Cerró los ojos rogando que el sufrimiento acabaría rápido.

― ¿Así acabará mi vida? Siquiera pude decirle a Aladdín-chan que lo que siento… ―dijo en un murmullo apenas audible por Alibaba que trató de detenerlos, quería hacerlo, pero quedó paralizado. Se paralizó al escuchar el nombre del chico que conoció en Qishan, al que esperó durante días antes de volver a su tierra natal. Aquel que confió ciegamente en él.

― ¿Por qué no puedo hacer nada? ―pensó el rubio apretando los puños― ¡¿Por qué no puedo ayudar?! ¡¿Por qué no me muevo?!

Desconocía que el miedo de que le juzgaran por venir de la nobleza como Kougyoku había resurgido en su ser. Durante días, semanas, estuvo en paz entre ellos a pesar de todo el pasado que estaba por detrás. Todo ocurrió en un lapso de segundos, siquiera minutos. Mas, para ambos transcurría en cámara lenta.

Kougyoku como la víctima, una persona a la que agredían y no pudo resistirse. Se sentía inútil, tenía arrepentimientos.

―Ayuda… alguien…

Alibaba era un simple espectador, hasta se llegó a denominar cómplice por su incapacidad de ayudarla. Por primera vez en un buen tiempo se volvió a considerar como un bueno para nada.

―Nunca puedo hacer algo bien ―Apretó los puños.

Sin embargo, el resto percibían la adrenalina que generaba efectuar una dulce venganza. Dejando ir la ira, cólera, tristeza y desesperación que los miembros de la monarquía habían provocado en ellos. Insultos y gritos que acabaron por llevarlos a tomar el papel del victimario en esta escena.

― ¡Muere! ¡Es lo que mereces!

Entonces algo les hace espabilar, independientemente del rol que jugaban en esa situación. Un estruendo seguido a varias rocas que antes constituían una alta pared se redujeron a escombros. La luz entraba por un hueco enorme, dejando ver a una muchacha pelirroja con semblante severo.

―Pero ¡¿qué?!

―Morgiana… ―pronunció Alibaba estupefacto.

En un hábil movimiento, cubrió su rostro para que no llegara a reconocerlo. Y lo hizo a tiempo, ya que estaba enfocada en la prisionera de esos ladrones que no se fijó en las caras de los captores.

―Mor… Morgiana-san ―articuló Kougyoku― ¿cómo…?

Sintió como alguien la movía boca arriba. Su vista se hacía borrosa y solo distinguía una figura borrosa de color azul. Paulatinamente la imagen se clarificó hasta ver a la persona a quien más deseaba tener a su lado en ese momento.

―Aladdín… ―Un nudo se formó en su garganta.

―Lamento la tardanza Kougyoku ―Frunció el ceño acariciando su rostro, limpiando en el proceso las lágrimas que salían por sus ojos.

―No… tienes que disculparte… es… mi culpa…

―Shhh ―Sonrió― mejor descansa, pasaste por mucho ―Le obsequió una mirada llena de ternura.

Estaba a salvo, en paz. Fue esa sensación la que le llevó a cerrar lentamente sus ojos hasta quedar dormida. Demasiada energía gastada en poco tiempo. Mientras tanto el mago hizo sonar su flauta para romper los grilletes en sus manos. Se cercioró de tomarla correctamente entre sus brazos y la levantó.

―Su contenedor metálico por favor ―pidió amablemente.

Internamente atemorizado Kassim se lo lanzó, mas, en el exterior se mostró confiado y poco impresionado.

―Nos vamos ahora ―Se dirigió a la bella durmiente que aferraba a él como si fuera si la vida dependiera de ello― no te preocupes… Todo terminó ―susurró al oído. Dirigió la mirada a los presentes y en una voz audible dijo―: No sé cuáles serán sus motivos para hacer tal cosa. Pero ya sea de la realeza o no, Kougyoku-oneesan es una persona como todos nosotros. No merece tal trato ya sea su procedencia. Nadie en este mundo merece esto y si vuelven a tratar de lastimarla, no les prometo que las cosas salgan bien.

Nadie replicó ante tal declaración, puesto que no había argumento que demostrara que estaba equivocado. La fanalis se sorprendía de lo enfadado que estaba el magi, lo sabía, aunque él no lo mostrara. Alibaba tampoco era ciego, se percató que Kougyoku debía ser muy importante para él como para llevarle a este punto. Justo como cuando estaban en la celda y Jamil lo había dejado mal herido. La seriedad adoptada entonces era idéntica a la que tenía enfrente.

Aladdín divisó entre los ladrones a alguien que llamó su atención. Le pareció reconocer a uno de ellos atravesó de esos paños blancos que ocultaban su gesto. Pero eso no era lo importante ahora. Era su deber sacar a la princesa de este lugar y luego se encargaría de esa persona que jura que es Alibaba, su más gran amigo. Se dio media vuelta donde su amiga del continente oscuro le esperaba. El mago desplegó su alfombra, acostando a la chica ahí, dejando subir a su compañera y al finar él. Sin mirar atrás se alejó, perdiéndose en el cielo.

―Esto es lo más raro que me pasó en la vida ―dijo Hassan ganándose un golpe de Zaynab.


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ACABO DE TERMINAR ESTE CAP Y ESTOY FELIZ WEY! muajajaja

Espero que les guste =w= jejejejeje al fin Alibaba y Aladdín se reencontraron y sobre lo que nuestro magi piense de todo esto, pues mañana lo sabrán 7u7

Ahora respondamos comeeentssss 7w7

Blue Kirito jejeje me alegra andar mejor y siempre agradeceré todo el apoyo. Por alguna razón mi oneshot Always está romiendo kokoros y ahora estoy trabajando para traducirlo al inglés y publicarlo acá, wattpad, tumblr, etc XD medio tonta mi pregunta, es obvio que quieren lemon. Pero no te aseguro que sea de calidad, soy DEMASIADO pudorosa y me cuesta la cosa. ¡Kaze Tsubaki! Me alegra saber que te gustó esta historia. Al principio tenía miedo de que la trama no gustara o no sé... no estaba muy segura al principio de publicarla o no. Será un fic largo, aunque no definí aún la cantidad de caps (ya veo que llega a ser como en rukh rojo que voy por el 60 y algo más). Espero que esta actualización sea de tu agrado 7u7

Con esto me despido 7u7r y me voy a planear más cositas bonitas para este fic jejejje

Sayonaraaaaaaaaaaaaa

Noami-chan