Mai Notes:Actualizo en mi día libre ^^ lo he hecho lo más rápido posible, pero es que trabajar es TAN duro ; ; quiero volver a la época de mantenida XDD... en fin. Pasemos mejor al fic, no sin antes agradecer a todas las personas que dejaron su review para el capi anterior, y que me apoyaron en la cruzada de erradicar gente demente, ociosa y amargada de la faz de la red. Se me dispararon los lectores… y eso me pone demasiado feliz. Los nombraré uno por uno aunque me gaste dos hojas de Word, total… son ustedes los que hacen mis historias posibles –touched-

Los chocolatines van para: BlindMaster (gracias por las palabras de ánimo, pero parece que el review salió cortado... fanfiction punto net de repente se pega esas desubicadas xD. ¡Besos, gracias por seguir en la historia!), Hikari Evans (comparto al cien por ciento tu opinión acerca de "luchar por un hombre". Si el tipo se quiere ir, él se lo pierde y una se lo ahorra, ¿no? Pero evidentemente Orihime no iba a pensar así. Gracias por tus felicitaciones, ahí hablamos por msn cuando tenga un tiempito. ¡Besillos!), SakuraxJenyxRukia (me alegra ver que, tal como llevo la historia, logro confundirlas xD ¿Renji o Ichigo? En cualquiera de los casos, no hay pérdida xD. Aww... gracias por tu apoyo a mi chilenidad XD, y claro, si no habláramos español, ni caso de conocernos. Trataré de seguir actualizando con regularidad para ustedes. ¡Nos veremos!), Makiko-maki-maki (jajaja, de por sí Orihime no es intimidante, no intimida ni a una mosca, pero desde el punto de vista de Ichigo, mujer celosa es siempre peligrosa. Y con respecto al "ser" aquél, ya lo eliminé, cuando los insultos son muy repetitivos, una termina por aburrirse. Ni para eso era original la chica xD. Cuídate, y nos vemos en otro capi :D), yaam-chan (me imagino que ya cambiaste TODAS tus contraseñas de la vida, ¿no? xD Y del fic... Hmmm, Orihime no se va a dar por vencida todavía, hará unas cuantas estupideces más que acabarán por liquidarla. ¡Besos, te cuidas!), Sakura-Jeka (de hecho, yo tampoco odio a Orihime, es sólo que cuando está con Ichigo no la paso xDD. Pero bueno, aquí necesito que sufra, y eso se hará, juju. Gracias por tus palabras de apoyo ;) de todos modos, estas cosas sirven para conocer gente maravillosa como ustedes. ¡Besos, nos vemos!), Ghost iv (Jajaja, leo entre líneas que me estás perdiendo la fe querido... Aún puedo solucionar esto de manera diplomática, ya verás. ¡Te me cuidas!), Raven Granger (el tipo de odio que me tienes es el que me gusta ; ; gracias por eso, chica. Y bueno, según mis cuentas (que pueden estar equivocadas, soy pésima con los números xD), en efecto TÚ eres el review 199, ¡omedetooo! jajaja, trataré de estar a tiempo por aquí, no te preocupes. ¡Besos, nos vemos!), helenhr (la autora del review 200. ¡Coño, que ya pasé la bicentenaaaaa! Pues para usted la conti, espero que te agrade. ¡Gracias por todo!), yoxxa (Sí, tienes razón, Rukia es medio dudosa y es como me la imagino yo NO siendo shinigami ni noble, además, no logro hacerme una idea de cómo reaccionaría la Rukia del manga/anime si la viéramos enfrentada a un dilema amoroso doble. Pero es más o menos así. ¡Gracias por tu rewie!), Wafffles (¡Feliz cumpleaños, entonces! Toma este capi como un mini regalo si te gusta :) Y no había visto a nadie con odio meticuloso hacia Renji... ¿O es sólo en este fic? Bueno, besitos y que cumplas muchos más ^^), IcHiRuKi4EvEeR (¿Primera vez que posteas? Pero si me parecía haberte visto antes... ¿o era otra persona? xD me hice bola. De todos modos, un gusto tenerte por aquí, ojala sea más seguido 1313. ¡Saludos también, nos vemos!), Syrah.258 (Gracias por los ánimos y la suerte, la necesitaré ; ; y sobre el fic, claro, cuando tengo buenos días monto unas cosas que ni en mil años... el lío después es desarmar el enredo, jaja xD. Besillos, nos estamos viendo), RoxiMoore (No hay problema, lo importante es que, de algún modo u otro, te has manifestado al fin xD. Y yo pensé lo mismo de la niña hater. Qué fácil es criticar a los demás sin saber conjugar verbos... en fin, hay de todo por aquí. ¡Espero ver tu review más seguido por aquí, muchos saludos!), Shiro-Chappy (sí, lo del inet en casa nueva suele pasar, no hay problema. Y también justifico a la Hime en esta situación, si a mí mi novio me llama como a otra estando en "eso", pues lo castro ahí mismo y no finjo que no lo escuché XDD. Ugh, no sabía que había terremoteado por allá también, te mando toda mi energía positiva y ánimo... que es ley de la naturaleza, qué le vamos a hacer. ¡Besitos a toda tu tierra!), Monika Parthenopaeus (Nueva lectora, yujuu :) ojalá que mi destripada historia siga gustándote y manteniéndote en la expectativa, ¡besitos!), Lycoris0027Radiata (¿Te leíste todos los capis de una? O.o eso tiene mérito especial xD. Gracias por tus observaciones, y bueno... si te gustan los malos amores, aquí hay de eso para rato. Te cobraré la palabra eh, así que espero verte por aquí de nuevo. ¡Te cuidas, gracias por el rewie!), IxSaku-chan (es lo que quería lograr, un IchiRuki ni muy lento ni muy rápido, no era cosa de que se vieran y ya se amaran locamente. De todos modos, intentaré ser regular en las actualizaciones. Que si no me estreso también xD. ¡Nos vemos, besitos!), metitus (No eres mala Ichirukista por tener piedad de Renji XD. ¡Yo la tengo!... Y no, definitivamente yo no le daría una hora con Ichigo a esa loca del review. Él no se lo merece xD. Ya te di mis excusas del beta ; ; espero que vayamos construyendo algo pronto con lo que te mandé ahora .__. besitos!), Sakura-chan ^-^ (me reí mucho con tus divagaciones, si es por eso, tenemos toooooodo un extenso globo terráqueo donde perdernos 1313. Gracias por lo del talento y esas cosas, me hacen sonrojar pero algo de razón ha de haber, si no, no habría tantos reviews xD ¡mil gracias por todo lo lindo! ¡Y vamos a por más triángulo amoroso! Nos vemos :D), Arkadhia (aún no sé si voy a poder convertir a Orihime en una buena arpía, con lo gansa que es XD... Y tienes razón, a cada cosa se le da su justo valor. ¡Muchos besos para ti!), aLeKuchiki-zr (Porque les gusta y lo leen, es por eso que estamos aquí, ¿no? xD muchas gracias por todo nee-chan, te quiero :3), (piano piano... los lemons y las parejas retorcidas vienen en la medida que la historia lo permita. Aún así, está prometido, Y como el triángulo ya está hecho, es cosa de tiempo. ¡Gracias por venir a comentar!), Shin_nigami (Jo, este fic está hecho para ti O.o ¿y de verdad quieres un consejo? Pues... no hagas lo que hace Rukia aquí xD por muy entretenido que se vea, el dañar a otros es una rueda. Gira y gira, y cuando menos te lo esperas, se te devuelve. Ojala sigas viniendo por aquí, nueva lectora :3 ¡Saludos!), Mora-Diita (ni yo me lo imagino, ya veremos cómo le arreglamos el panorama a la historia. Gracias por pasarte :D), yulyxanimex (obvio que me acuerdo de ti… me alegro que hayas vuelto :D seh, el trabajo quita mucho tiempo, pero es un mal MUY necesario ; ; besitos!), Hiromi-kun (si pues, la pelirroja va a pelear. ¿Qué se cree xD? Bueno, una no tiene muchas posibilidades para elegir, pero Rukia sí, así que… ¡¡FIGHTING RUKIAAA!! XD), seria; (gracias por tus felicitaciones ^^), Yuna Lockheart (uy, en este capi aparece tu hermano favorito, pero no he podido evitar darle una pincelada de su personalidad en el anime… intentaré hacerlo que bromee de nuevo xD. Gracias por tus ánimos, y por toda esa gente que ha sido acosada en esta página es que seguimos dándole batalla a gente como la tal Tath. ¡Muchos besos para ti!!), BeTtY saku-ruki chan (sí, vamos a poner IchiRuki más constante y sonante, dentro de los próximos capis. ¡Gracias por todo!), Jo (Hisana con hijo incluido me ha dado mucho qué pensar, así que anótate el poroto. ¡Ojala vuelvas por aquí, gracias por tu review!), xXxXTsukiHanaXxXx (mira que no ha habido mucho lemon por ahora, pero avisaré cuando eso pase), metagel (otra que comparte mi visión de Hisana XDD, chica no tengo cómo agradecerte ese review tan extenso y simpático. Ojala la historia lo compense :D besitos!), T-Annita (los engañé a todos con mi chilenidad xDD… ¿Así que el fic huele a lemon? Y yo ni siquiera me lo he planteado… -le empieza a crecer la nariz xD- y no te preocupes, que ya haremos salir a la BESTIA que vive dentro de Abarai Renji 1313. ¡Besillos!), ChopilinA (¿De verdad apesta TANTO a lemon XD?), .-TeNsHi kUcHiKa-ChAn-. (saludos para ti también, ya te mandaré un PM con mi mail para que hablemos ^^), Amizumi Hiwatari (yo también he pensado en hacerme pasar por loca para ganarme un psicoanálisis con el fresa salvaje 1313… y ya, lo asumo, ya viene el lemon. ¿A quién quiero engañar? ¬¬ jaja, besitos, saludos por allá) y jessy moon 15 (sí, me vuelvo a retrasar, pero es que el trabajo… x.x ya lo compensaré. ¡Besos, gracias por tu review!).

¡¡Joder, más de 30 reviews!! Realmente no tengo palabras para agradecer tanto cariño y fidelidad. También les doy las gracias por la paciencia y la comprensión que me demuestran, y por haberme dado 24 reviews en dos días. Por eso la historia se sigue... por y para ustedes. ¡Que Dios me los bendiga y me los mantenga bonitos! :3

Disclaimer: Bleach no es mío, ¡Qué va! ¿A qué hora lo escribiría si fuera mío? Ya no tengo tiempo para naaaadaaaa... ; ; -pain-


Session XII

Ultra Violento


Rukia despertó cuando un rayo de luz atravesó cruelmente sus párpados, lastimándola. Tenía una especie de fotodebilidad que no lograba comprender... Pero cuando intentó sentarse en la cama lo entendió todo. Renji tenía razón: ella se había emborrachado la noche anterior, y ahora estaba pagando las consecuencias.

NO. Corrección: las había empezado a pagar anoche mismo. Lo supo cuando volteó al lado izquierdo de su cama y divisó la silueta desordenada de su pelirrojo novio, con sus cabellos agresivos esparcidos por toda la cabecera, en un sueño demasiado adorable para ser interrumpido.

Pero por eso le pasan las cosas que le pasan a Kuchiki Rukia, por debilucha. Una cosa era no recordar muy bien lo que había pasado la noche anterior, con su cita en casa, su cena exótica y la misteriosa manera en que había terminado por tener la sesión de rigor de sexo para sellar la reconciliación con Renji. Pero de ahí para atrás, todo estaba perfectamente claro. Y la pregunta de "¿En qué tipo de persona se estaba convirtiendo?" volvió a inquietarla, esta vez con más rigor.

Se sacudió suavemente los cabellos de la cabeza, en un intento vano por borrar la película de los últimos dos días. La cinta se sucedía en su mente como si estuviera en reproducción cíclica, terminaba y empezaba de nuevo. Psicólogo, Kurosaki, diván... beso. Novio, Renji, cena... sexo. ESO no podía estar bien. Estaba jugando a dos bandas y eso no se hace, mucho menos con un hombre maravilloso (bueno... dos) que lo único que hace es quererla (esto... uno).

Estaba hecha un lío. ¿Por qué tuvo que conocer a Kurosaki? ÉL era el desequilibrio en la ecuación de su vida amorosa, ella podría estar muy bien acostada junto a su novio sin sentir ninguna clase de remordimiento si no hubiera tenido ese momento de debilidad en la consulta, con él...

Apartó las sábanas con violencia, demasiado enojada consigo misma y con los sucesos que conducían su vida, como para admirar la maravillosa noche que había pasado, y como para felicitarse por ello. ¿Cuándo iba a dejar de hacerle daño a las personas que la querían? Se puso de pie rápidamente. Tenía que ordenar un poco su habitación; parecía que anoche las prisas le hicieron quitarse la ropa en cualquier parte. No recordaba muy bien la manera en que los hechos se consumaron, sólo sabía que la culpa le había hecho trabajar la mente de una manera intrincada y, por supuesto, muy lejana a la correcta. Había seducido a Renji, ella lo había instado a que terminaran acostándose... ¿y ahora cómo podía ella reprochárselo? No estaba segura de haber deseado esto si hubiera estado con sus cinco sentidos alerta, pero ya qué caso...

Tropezó de improviso con los pantalones de Renji, botados en el suelo junto a su vestido y sus bragas. Se puso colorada sin saber muy bien por qué, pero tenía la impresión de que anoche había sido más descarada y sucia que de costumbre. De cualquier manera, recogió todo y lo depositó a los pies de la cama, de manera desordenada.

Se quedó mirando con atención el cuerpo desnudo y destapado de su novio, que ya de paso le quedaba cerca de la vista. Expulsó de su mente el pensamiento de que, tal como ella había dicho anoche, ella nunca sería lo suficientemente buena para él. Renji no se merecía tanta mentira piadosa.

Pero muy pronto descubriría que el chico pelirrojo también tenía sus movidas tránsfugas, y no era tan sincero con ella.

De aquellos jeans gastados que Rukia acababa de depositar a los pies de la cama, se deslizó con lentitud una especie de cartón rectangular. A ella, por supuesto, no le llamó demasiado la atención, a todas luces aquello era una tarjeta, y una tarjeta puede tenerla cualquiera. De manera que, casi con desprecio, la recogió y la dejó sobre la prenda de la que había salido.

Pero al ponerla encima, el logo de dicha tarjeta le llamó demasiado la atención. Pertenecía al buffet donde trabajaba Byakuya. ¿Por qué tenía una tarjeta de ésas Renji? La lógica le tiró el primer nombre probable: Izuru. Pero de nuevo se preguntó ¿Por qué Renji tendría una tarjeta de Izuru, si vive con él y conoce todo de él? Una tarjeta así no tendría que contener ninguna información desconocida, si fuese ése el caso...

Terminó cogiéndola por pura curiosidad. Y la sorpresa que se llevó fue máxima.

La tarjeta era directamente, de su hermano. "Kuchiki Byakuya, abogado". Números de teléfono, dirección de la oficina, y el logo de la empresa coloreado en gigante.

La pregunta que se creó en la mente de la morena fue obvia. "¿Qué demonios hace Renji con una tarjeta de mi hermano? ¿Y cómo la consiguió?".

De manera repentina y confusa, su mente le hizo el favor de echarle un poco de luz en esa incógnita. Y como si fuera un flash, dos preguntas que en su momento le parecieron sospechosas surgieron, coloreadas de mucho vino que había consumido anoche, y matizadas por un dolor de cabeza que crecía exponencialmente, mientras se aclaraba.

"¿Te sientes... bien... como para tener una charla decente conmigo?"

"¿Intentas decirme que tienes una especie de fobia al matrimonio?"

Renji lo había comprendido todo tan rápido, y no era precisamente porque él era un hombre maravilloso capaz de entenderla con sólo mirarla. ¿Y tenía la desfachatez de "perdonarla", cuando él también había tenido sus jugadas sucias?

Y lo que resultaba peor...

¿Byakuya había colaborado en todo esto, a sabiendas de que ella se sentía pésimo? ¿Había tratado de aliviar en parte su dolor provocándole uno mucho más grande?

La ira afloró, inconsciente y poderosa. O sea, que ella se estaba sintiendo un asco porque mentía mucho, constantemente y sin poder evitarlo, pero no quería hacerle daño a nadie. ¿Y los demás le mentían a ella intencionadamente, con descaro y la barata excusa de querer protegerla? ¿Era eso una justificación para que Renji y Byakuya hayan mantenido conversaciones a sus espaldas? ¿Conversaciones donde el tema principal era ella, con todos sus defectos y traumas vergonzosos?

Se vistió a toda velocidad. Un impulso asesino había nacido en ella, haciéndola sentir poco menos que ultrajada. Ni siquiera tomó desayuno, se adecentó con la mayor prisa posible sin molestarse en despertar a Renji, ni hacerle desayuno, ni con ganas de seguir la velada cariñosa de anoche. Mentir es tan fácil... pero por Dios que duele cuando es a una a quién mienten.

No quería explicarle nada al pelirrojo... pero tampoco quería que se fuera del departamento, no hasta que ella le puteara mucho por meterse en su vida sin su permiso. ¿Cómo lo hacía? ¿Lo encadenaba a la cama y lo amordazaba?

No... haría algo mucho mejor. Tenía unas súbitas ganas locas de ser cruel con ese pelirrojo insensato.

Cogió del escritorio de la habitación un papel cualquiera y un lápiz. El primero que encontró rayaba rojo... daba lo mismo. Se sentó en el suelo, ansiosa, y comenzó a escribir:

"Sé que mis notas escritas te traen pésimos recuerdos... pero te ves tan lindo durmiendo, que no quise despertarte. He salido a hablar con mi hermano acerca de algo que, después, quiero comentar contigo. Te dejo una pista. Por mientras, siéntete como en tu casa.

Te quiere locamente, Rukia".

Dejó la nota sobre su almohada junto con la tarjeta, esperando que se note la ironía.

Si Renji era hombre no se marcharía corriendo; lo comprendería e inventaría una muy buena excusa para cuando ella volviera.

.·oOo·.¸¸.·oOo·.¸¸.·oOo·.¸¸.·oOo·.

Era impresionante el poder que concede la naturaleza a una mujer enfadada. Ese fue el primer pensamiento que tuvo Kuchiki Byakuya cuando vio entrar a su hermana Rukia en su despacho. Un par de cosas eran evidentes: la chica había venido corriendo a verlo, su respiración estaba agitada y sus mejillas sonrosadas, pero ni siquiera había un solo cabello de su morena cabecita, en desorden. Y los ojos le chispeaban, furiosos, con el ceño imposiblemente fruncido, cosa que la hacía parecer una criatura peligrosa y letal.

Y su amigable saludo le dio más mala espina aún.

—Qué tal, Byakuya... ¿Cómo va tu jornada?

Un sudor frío se deslizó por su espalda, acojonándolo.

—No muy bien —contestó, a ver si con eso conseguía ablandarla. Era evidente que venía a echarle la carrocería encima por algo, pero no lograba hacer memoria de algo malo que le hubiera hecho a Rukia, en los últimos meses... —Ya sabes, la vida y sus complicaciones.

—Pues me alegro, así no te echaré a perder el día. Lo lamentable es que te traigo una complicación más...

Tomó asiento sin ser invitada, y no faltaba más.

El abogado cerró los ojos con paciencia, a ver de qué se trataba este sorpresivo discurso.

—¿Puedo ayudarte en algo? —preguntó a la defensiva.

—Claro, puedes ayudarme en más de una cosa, Kuchiki Byakuya —dijo ella, sin esconder su indignación. Estampó las manos en el escritorio ruidosamente, y se volvió a poner de pie con la furia de un vendaval. —Quiero que me expliques con todo lujo de detalles quién mierda te crees como para estar manteniendo conversaciones con Renji a mis espaldas. Conversaciones donde hablan de mí sin MI permiso, donde la atracción máxima soy YO y todos mis estúpidos problemas, y...

—Oh, era por eso.

Rukia detuvo su acalorado desahogo egocéntrico con una mirada de huevo frito. ¿Ah, y su hermano lo reconocía sin cortarse un pelo?

—¿O sea que no malinterpreté ninguna señal? —inquirió. Tenía muchas ganas secretas de estar equivocándose medio a medio, pero no.

—¿Venías con la esperanza de estar montando una grande por nada? —preguntó de vuelta el abogado, con una sonrisa en la cara muy tranquila.

—N... bueno, sí, más o menos.

—Pues lamento decepcionarte, Rukia, pero no te equivocas. Tus deducciones fueron estupendas, ya podrías hacer carrera de detective. Rukia Holmes...

—¿Y tienes cojones para hacer chiste de ello?

Con un gesto que a la morena le pareció muy altivo, Byakuya invitó a su hermana a tomar asiento de nuevo. Y empezó no a justificarse, pero sí a dar unas cuantas razones por las cuales actuó así.

—¿Sabías que a Renji le había entrado la desesperación, y te estaba siguiendo por lo menos hace una semana?

Por supuesto, ella no lo sabía. Nadie le había contado nada. ¿Cuántas cosas más le habían ocultado, cuánto más habían hecho a sus espaldas? Para su desgracia, no había conseguido mantener la cara de póker, y su expresión se desencajó.

—¿Qué?

—Te seguía día y noche tratando de juntar el valor para hablarte y entender de una vez por qué demonios le habías pateado tan cruel y radicalmente.

—¿Y por qué coño no me lo preguntó?

—Si hubiese sido al revés, y él te hubiera cortado a ti... ¿Le volverías a hablar como si fuera un viejo amigo?

—Bueno... —había sido pillada y no sabía cómo responder. Lo que es peor, la furia comenzaba a desinflarse como un globo en su interior, y sin ella ya no le quedaba de dónde asirse para seguir manteniendo esta dolorosa conversación.

Muy en el fondo, sentía que todo lo que le estaba pasando, se lo merecía. Por perra.

—Renji deseaba explicaciones, Rukia. —siguió hablando Byakuya, mucho más relajado al ver desaparecer paulatinamente la ira de su cara y de sus ojos violetas tan parecidos a los de Hisana. —Y yo no me pude resistir a dárselas cuando lo vi ese día que fuiste a hablar conmigo a la oficina, y bajé a comprar cigarros...

Una luz de comprensión le iluminó. Y ya no se sintió tan tonta cuando empezó a entender cosas por sí misma.

—Ese día que me dijiste que habías encontrado a un colega que necesitaba ayuda, y me dejaste sola allí... ¿Renji estaba contigo?

—Te siguió hasta mi oficina. Y yo lo encontré en los estacionamientos, devastado... no era ni la sombra de aquel muchacho altanero y desquiciado que te gustaba tanto, y tal vez entendí por qué te habías alejado... pero después me di cuenta que ese zombie que se había ocultado por error en mi auto, era producto tuyo, Rukia. Tuyo y de tus traumas. Así que le invité a un café y bueno... le quedó clarito por qué no querías casarte con él.

—¿Le mencionaste lo de la fobia?

—Claro. Y lo asimiló con la rapidez de un rayo. Estaba desesperado por respuestas, y aunque le ofrecí una posibilidad descabellada e insulsa, la tomó con los brazos abiertos.

—Dios... —murmuró la morena, devastada.

Ya no podía ir y gritarle a Renji hasta que le ardieran los pulmones por meterse en su vida, todo esto lo había hecho por él mismo... Por entender, por recuperarse, por dar vuelta la página. De la misma manera en que ella había decidido someterse a una terapia para sanarse, él sólo pudo confiar en la palabra de Kuchiki Byakuya, y asimilarla como cierta para poder seguir viviendo...

Pero todo esto había terminando convirtiéndola en la protagonista de un triángulo amoroso insalvable.

—Te pido perdón por haber violado tu intimidad de este modo, Rukia, pero...

—El que le hayas contado todo a Renji es el menor de mis males, Byakuya. Has hecho algo mucho peor que eso, y no a mí, al mismo Renji...

Y eso sí podía achacárselo a él. Si no fuera por las esperanzas que el abogado le dio al pelirrojo, ellos dos no habrían vuelto. Al menos no tan luego... y ella habría tenido tiempo de hacer las cosas del modo correcto. O por lo menos, habría sido ella la directa responsable de todos sus errores.

—¿Qué hice? —preguntó el Kuchiki mayor, entrando en pánico de repente. —Yo no le he hecho nada al tal Renji, de hecho, esa fue la única vez que hablé con él...

—Y fue suficiente. Tal vez él necesitaba respuestas, pero eso sólo nos puso un paso más cerca de la reconciliación. Ahora volvimos, pero las cosas no se dieron de forma natural. Y entre tanto pasaron cosas...

—¿Pero no era eso lo que querías? ¿Acaso no querías volver con Renji?

—Claro, por mi cuenta hubiera estado bien. Pero no, no es a eso a lo que me refiero. —Rukia inspiró fuertemente, hasta que le dolió el pecho. Sí, esto también podía achacárselo a su hermano. —¿Te acuerdas cuando te dije que no quería ir más a terapia, o que por lo menos me cambiaras de psicólogo?

—Sí... Pero no veo el problema en eso, es más, hasta te veo mejor...

Rukia no iba a darle más vueltas. Iba a ser mujercita también en esto.

—Me enrollé con Kurosaki.

Entre frase y frase hubo un tiempo muerto. Pero nunca uno como éste, que casi se podía palpar con las manos. De pronto el ambiente cambió, y Rukia tuvo la desagradable impresión de que, ahora, el enfurecido era su hermano y que ella había perdido un par de puntos con él.

—Repíteme eso, Rukia. Porque creo que no le estoy dando el sentido correcto —pidió el mayor, susurrando peligrosamente entre dientes como una serpiente a punto de herir de muerte.

—Me enrollé con Kurosaki, Byakuya. Tal como suena. ¡Y no me pongas cara de furia, que todo esto lo suscitaste tú!

—¡Perdona, pero yo no te mandaba a besuquearte con el médico! ¡Te mandaba a terapia a ser una mejor mujer para el siguiente hombre, ¿recuerdas?!

—¡Pues parece que el siguiente hombre es el psicólogo, Byakuya! ¿Qué mierda quieres que le haga? Y aún así, volví con Renji, y ahora todo está mal...

Otro minuto de silencio. Pero éste fue menos perceptible, porque cada uno tenía sus propias cosas en la cabeza. Por su parte, Rukia estaba pasmada de sí misma. ¡Había dicho que Kurosaki era su siguiente hombre! ¡Así sin más! ¿Qué quería decir eso, que aunque ella lo ignore o no quiera reconocerlo, le pasan cosas con él igual de poderosas que las que le pasaban con Renji en su momento? ¿Y en qué parte de la ecuación quedaba su pobre novio pelirrojo? ¿Iba a patearlo por segunda vez en un mes sólo por vivir la aventura con el

pelinaranja psicólogo en un diván otra vez?

Estaba hecha un lío, y de nuevo tenía ganas de llorar. Pero no iba a hacerlo, no ahora al menos.

Y Byakuya miraba con cara desencajada y furiosa a su hermana, sintiendo mucha pena dentro de sí. Siempre pensó que Rukia era más sensata, que su juicio era algo digno de considerar... y tenía razón. Debió haberle hecho caso cuando ella pidió ser retirada de la terapia con Kurosaki, debió haberla escuchado y cambiado de especialista... y ahora las consecuencias se presentaban en su mente como un pequeño cargo de conciencia.

Sintió agobio de muchos años haciéndose presente en este particular y preciso momento.

Y un pensamiento que él mismo juzgó como horrible apareció en su mente:

No había sido capaz de corregir el destino de Hisana, no había podido hacer algo por ella para salvarla de sus propios errores... pero con Rukia estaba a tiempo.

Y porque la quería iba a hacer lo que iba a hacer.

—Rukia... —pronunció de la manera más lenta y fría que ella había escuchado jamás en la voz de su hermano. Y le dio mala espina. —A partir de hoy, te declaro absolutamente curada de tu fobia al matrimonio.

Ella frunció el ceño en una mueca de extrañeza.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Lo que parece... quiero decir que estás curada, y que no tienes por qué seguir viendo a Kurosaki Ichigo. Es innecesario, ya volviste con Renji y puedes encausar tu camino todavía. No te seguiré pagando el psicólogo para asegurarme de que no volverás a verlo; nadie trabaja gratis, por mucha tensión sexual que haya entre ustedes.

—¿Me estás hablando en serio? —preguntó la morena con una risa grotesca, muestra de lo nerviosa que estaba poniéndose.

—Más en serio que nunca.

—Pues no puedes prohibirme que siga viendo a Kurosaki. Si me apetece, iré a verlo cuando me dé la gana.

—Por favor...

—Por favor nada, Byakuya. Creo que soy lo bastante mayorcita como para que me estés prohibiendo ver gente.

—¿Aunque yo no esté de acuerdo?

Ella solamente asintió una vez, decidida. Esto lo valía, esta discusión con Byakuya no era nada. La aplastante y desconcertante realidad es que ella no podía dejar de ver a Ichigo... ¿Qué más iba a hacer?

Sentía que estaba haciendo lo correcto. Cuando salió del despacho de su hermano, por primera vez se sintió alejada de él, por primera vez cupo en su mente la verdad dolorosa y con todas sus letras... Byakuya no era su hermano en realidad, y no podía comprenderla totalmente por mucho que ambos se quisieran como tales. La verdad es que ella era pariente directa de Hisana, era ella la que era su hermana, y llevaba sus genes en la sangre. Sus errores eran los de ella...

Y al parecer, se estaba volviendo igual de perra que ella, dejándolo todo por una calentura.

¿Cuándo iba a dejar de hacerle daño a las personas que la querían?

La respuesta surgió como un instinto.

Cuando las personas a las que ella quería, también dejaran de hacerle daño.

.·oOo·.¸¸.·oOo·.¸¸.·oOo·.¸¸.·oOo·.

Abarai Renji no creía en el instinto. Aquella era una cosa de niñas, son ellas las que creen que tienen instinto femenino y esas cosas... él actuaba siempre por intuición, que se le antojaba una cosa más certera y masculina... más primitiva y con bases que la fundamenten.

Pero al leer la nota de Rukia cuando despertó, tuvo la corazonada, el instinto de que lo de anoche fue debut y despedida. De que, de nuevo, iba a volver a ser el hombre lastimado... Aunque luchó contra ello. Reconoció que había cometido algunos errores y que no había sido del todo sincero con la morena, pero si era necesario, él iba a humillarse otra vez. Iba a decirle lo vergonzoso que había sido aceptar respuestas de Byakuya y tener que seguirla como un bandido en las sombras, a la espera de ver alguna señal reconocible en su cara...

Iba a decirle que estaba loco por ella, que era la única cosa que realmente tenía a su favor.

Él sabía que su novia había descubierto su conversación con el abogado, pero no se hacía una idea de cuán disgustada podía estar ella con eso.

Por eso, cuando la vio llegar al departamento con cara de haber tenido un muy mal día, no supo cómo abordar la situación.

—Hola —saludó tímidamente a la chica, temeroso de que ésta le salte encima en cualquier momento y le parta la cara.

—Hola... —respondió ella, con la misma cara tímida.

Rukia no había podido sacarse de la cabeza en todo el camino la idea de que, pusiera como pusiera la situación, Renji quedaba en la posición de víctima. Y que seguiría sufriendo por su culpa. Pero no quería pensar más en ello, ella misma estaba hecha pedazos y ya no era quién para recriminarle nada al pelirrojo. Así que lo dejó correr.

—Supongo que... quieres hablar conmigo de lo que fuiste a conversar con Kuchiki-san, ¿no?

La mirada que recibió Renji fue positiva para él. Pero aquello no le hizo feliz, por alguna extraña razón.

—La verdad —musitó ella, sentándose en el sillón junto a él. —es que no hay mucho que hablar. Byakuya ya me puso al tanto de la conversación que tuviste con él, y no tengo nada que reprochar. Dejémoslo tal cual...

—¿Estás segura? ¿No estás molesta?

—Lo estuve. Pero decidí dejarlo tal cual porque... bueno, no se trata de que me hayas mentido. Tan sólo omitiste información, y eso lo hacemos todos al fin y al cabo.

Era un buen indicio, el definitivo para Renji.

—¿Tú también omites información, Rukia?

Le tomó la mano en un gesto muy sentido, él realmente lamentaba haberla hecho enfadar. Y pudo ser un poco más él mismo cuando ella enredó sus dedos en los suyos, haciéndolos presa de una fuerza que no lograba comprender.

—Lo hago todo el tiempo —reconoció con la cabeza gacha.

No era capaz de seguir componiendo la vida de los demás, porque aparte de estar dando resultados contraproducentes, era su propia vida la que estaba descompuesta. Había peleado con Byakuya, había hecho salir su lado frío, el que le vio sólo en los últimos días que estuvo Hisana en la casa, y eso le dolía tremendamente, como una llaga que sangra constantemente.

Lo único que quería es que alguien la comprendiera un poco...

Y una idea despertó en su cabeza. Una idea que, en contexto, parecía maquiavélica. Pero a ella le producía una alegría que no era tangible. Que estaba en su cabeza nada más, y que se extendía misteriosamente por cada poro de su cuerpo, asentándose y ramificándose. Fue como un cáncer violento, pero tan benigno que llegaba a ser dulce, pero tampoco saludable.

—Renji, tengo que ser sincera contigo. —dijo, intentando sonar comprensiva pero cansada. —Quiero que sepas que no estoy enfadada, en lo absoluto... pero hoy discutí con Byakuya de un modo en que jamás quiero volver a rememorar.

—Y quieres estar sola, lo comprendo.

Joder... ¿Cómo erradicar el pensamiento de que Renji la comprendía con sólo mirarla, si tenía muestras de ello a cada segundo?

—Lamento que nuestra velada de anoche haya terminado de manera tan... particular.

—Yo también lo lamento. Tenía la esperanza de repetirlo hoy por la tarde... —logró sacarle una sonrisa a la cansada chica, y entendió que eso era lo más que iba a conseguir de ella en momentos como ése. —Pero bueno, será para otra vez. Descansa, enana. Te quiero.

—Yo también te quiero.

Lo dijo sinceramente. Ella quería muchísimo a Renji, pero no supo por qué... eso le sonó a un pobre y vano intento de no hacerle más daño, no porque lo estuviera sintiendo de corazón.

Ahora deseaba estar con otra persona...

Cerró la puerta de su departamento cuando el pelirrojo se fue, y como tantas otras veces se deslizó por ella hasta quedar sentada en el suelo. Escondió la cara entre las manos, y al fin, AL FIN... fue libre de llorar, como llevaba queriendo hacerlo desde que Byakuya frunció el ceño por primera vez en la plática de hoy en la tarde. Lloró por más de dos horas, tenía mucha congoja guardada dentro y quería estar libre de ella para hacer lo que iba a hacer. Si el mundo y todos sus organismos vivientes la juzgaban por lo que estaba sintiendo, lo iba a hacer bien –o mal, depende de cómo se mire-.

Cogió el teléfono celular, que estaba tirado por ahí (su fiel amigo últimamente) y marcó el número de Kurosaki Ichigo.

Necesitaba una sesión de urgencia.

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Cierto psicólogo pelinaranja y MUY sexy se encontraba en su consulta, como todos los días. No tenía nada demasiado especial planeado para esa jornada, y la verdad es que esto estaba resultando muy tranquilo.

Todo hay que decirlo: cuando no está cerca Kuchiki Rukia, él era un médico muy competente y bueno en lo suyo.

Pensar en Rukia le hizo detenerse un momento. Estaba rellenando unos papeles de algunas pacientes que habían venido hoy, pero cuando la morena se introdujo en sus pensamientos, una ola de rebeldía le atizó el cuerpo, y sin quererlo volvió a echarse sobre el diván (maravilloso objeto protagonista de las aventuras más grandes) a recordar la última fatídica y malograda sesión en que la había visto.

Aún tenía el sabor de esa boquita exótica en sus labios… y en la más absurda e infantil de las acciones, ni siquiera había besado a Orihime en estas últimas horas para no borrar esa sensación. ¿Cuándo volvería a repetirse? Lo estaba deseando. Pero tenía sesión con ella dentro de dos largos y angustiosos días, y bueno… la ansiedad lo estaba matando.

¿En qué momento se desperfiló del ámbito laboral con ella? No podía decir que no le había pasado nunca, pero con esa morena mandona y altiva fue tan fuerte, tan certero… que no se dio ni cuenta. O bien no quiso enterarse. O bien no pudo… estaba siendo un completo idiota.

Joder, estaba engañando a su novia y echando por la borda la ética laboral y los valores que su familia le había dado tan generosamente por un revolcón en un diván. Ésa no era la manera correcta de actuar, y lo sabía. Y Rukia también lo sabía… pero ellos estaban unidos por algo que escapa al control humano, que no pueden tocar, ni cortar ni dañar.

Qué poderosa era la tensión sexual, ahora lo venía a descubrir.

Estaba en esas insulsas cavilaciones cuando, de pronto, un sonido molesto y constante le llamó la atención, desde el escritorio. Era su celular, que zumbaba con furia abandonado por allá. Se levantó de muy mala gana del diván, pues quería seguir rememorando el buen uso que le había dado hace poco…

…Pero su cara se iluminó ipso facto cuando atendió, y la voz que pronunció su nombre del otro lado de la línea se le antojó la maravilla del universo aún no descubierta.

—¿Kurosaki? —dijo la voz con un dejo de timidez. Era evidente que ella estaba venciendo todas sus creencias y sus murallas autoimpuestas por llamarle a él. —Soy Kuchiki Rukia.

—Lo sé. He estado recordándote todo el día, ¿crees que no te reconocería al escucharte?

En la seguridad de su departamento, la morena esbozó una sonrisa demasiado abierta y ancha como para ser alojada por su cara en su totalidad. La voz de su médico estaba siendo una luz, una garantía de que todo lo que estaba haciendo, en algún ámbito muy egoísta de la situación, estaba bien.

—Tal vez no. No tengo muy claro a dónde nos está llevando esto. —murmuró, y en su voz se reflejó un poco de la melancolía que la ha estado abrumando todo el día, desde que se sintió engañada por Renji y su hermano, hasta que el mismo le dijo que no volvería a ver a Kurosaki.

—¿Estás bien? —preguntó el médico, conocedor de las expresiones humanas aunque sea por teléfono.

—Claro que no, por eso te estoy llamando… ¿O crees que soy tan debilucha?

—Yo no he dicho eso. —dijo él, riéndose. ¿Por qué parecía que, al principio, se estaban adorando, y ahora peleaban sin razón?

Tal vez Rukia esté en algún apuro.

—¿Estás ocupado?

—Sí, claro… hay muchas locas que requieren de mi sabia atención…

—Espero que no todas vayan a parar al diván con fines retorcidos.

—Eres la única que ha tenido ese privilegio, bonita.

Se hizo el silencio en la línea. Por dios que lo estaban disfrutando…

—Hey, Kurosaki…

—Dime.

—Hablo en serio… —Había algo en la inflexión de la voz de Rukia que a Ichigo le daba muy mal pronóstico. Ella estaba en problemas de verdad. Y por alguna extraña razón, quería verla. Ahora. —Necesito una sesión extraprogramática. —Más silencio. —Lo siento, sé que no deberíamos vernos hasta dentro de dos días, pero…

—Cancelaré todo. Nos vemos en media hora en el mismo café donde nos encontramos la primera vez.

—Bien. Y me pagarás el café.

Rukia suspiró sonoramente. La desesperación estaba amainando, lentamente, pero iba por buen camino.

—¿De verdad estarás ahí? —preguntó. Un rayito de esperanza cruzó el auricular del teléfono, y a Ichigo le fascinó descubrir que Rukia también podía ser como una niña chiquita, perdida en un espacio muy grande, donde muchos círculos dispersos están chocando su pequeña y débil burbujita… y él podía protegerla, cuidarla.

—Por supuesto —contestó. Y en ese momento supo que por ella, siempre abandonaría todo. Aunque Karin frunza el ceño imposiblemente, cancelaría todo ese día. —Al fin y al cabo lo necesitas, ¿no?

—Me lees como a un libro, Kurosaki.

—Llámame Ichigo, Rukia.

—Prefiero tratarte con respeto.

—Eres una boba… Pero así y todo, me encantas.

Una sonrisita cómplice y el sentimiento de parecer críos de colegio fueron señal suficiente para finalizar la conversación. Eso tenía que seguir, obvio… pero en persona era más estimulante.

—Te doy treinta minutos, Kurosaki. Te espero en el café.

—Pídeme un moka. Yo invito.

Rukia cortó la llamada a tiempo. Porque si los teléfonos fueran sensibles… ése par tendría que haber venido con extintor de regalo.

El día de Ichigo no había tenido nada especial en carpeta… Pero ya vería qué podía hacer para revertir eso. Mientras se sacaba la bata, abría el intercomunicador para avisarle a Karin que le cancelara todas las sesiones del día. Y como había previsto, ella se enojó.

—Kurosaki Ichigo, no pienso cancelarte ninguna cita si es que quieres ir a revolcarte con la mocosa otra vez.

—Tranquila, Karin… —terció él, riendo. —No me voy con la mocosa.

—No, seguro…

—¡Te lo juro! Me voy con una morena de ojos impresionantes… ¡Ya te la presentaré!

Karin sabía que eso no podía ser cierto. Pero le siguió el juego a su hermano.

—Si me vas a dar una cuñada más digna, da todo por cancelado, galán.

Otra sonrisa (últimamente sonreía mucho) y una despedida informal.

Ya iba con cinco minutos de retraso… tendría que correr.

C o n t i n u a r á …


Juju xD me encanta la idea de que, más pronto que tarde, esta parejita empezará a hacer maldades… 1313

¡Gente! En vista de mi condición de mujer trabajólica es que ya no les daré más fecha exacta para la próxima actualización. Lo que haremos a partir de ahora es tener una dosis de este horroroso fic semanal… Pero queda para el día que me toque libre, que puede ser cualquiera. Así que para que no se estén comiendo las uñas (que eso es malo, juer) no les diré día en concreto. Sólo sepan que volveré la próxima semana con más cositas bonitas para ponerle condimento a la vida.

¡Vuelvo a agradecer su comprensión y su fidelidad a mi historia! Seguiremos trabajando en ello para que quede bien sazonada. Un adelantito… sesiones IchiRuki de lo más informales, planes de la Orihime para recuperar a su hombre, y… tal vez haga sufrir un poco más a Renji. Que no se lo merece, pero bueno…

¡Nos estamos viendo entonces, queridos amigos! Mil chocobesos :)

Maichula.

PD: sorry si se me pasó algún error ortográfico, pero este capi va sin revisión. Cualquier error garrafal me avisan ^^