Tocaban a la puerta, debía levantarse pero estaba muy cansada "voy"… alcanzaron a decir sus labios, volvieron a tocar con mas insistencia … - ¡ya voy¡ - repitió mientras se frotaba perezosamente los ojos e intentaba aplacar un poco su cabello.
- ¿Princesa? Esta despierta?- la voz no le parecio conocida y Anna se sorprendió al notar a la reina Eleonor asomando la cabeza a travez de su puerta.
- ¡Reina¡- se apresuro la chica- ¡no entre por favor soy un desastre¡- intento cubrirse con las sabanas pero la mujer entro apresuradamente a su cuarto.
- No se preocupe princesa, he visto peores – contesto sonriendo, Eleonor llevaba muchas cosas consigo, una serie de vestidos y una cuantas cajas y paquetes.
- ¿Qué… que es todo es?- tartamudeo Anna acercándose a la reina
- Bueno..- comenzó ella- tenemos aun el pequeño problema de la auscencia de su hermana, y llegue a pensar que quizás tendríamos mejor suerte si usted fuera la que se ausentara en lugar de Elsa –
Anna miro con detenimiento la ropa que Eleonor sostenia en la mano, era un vestido blanco brillante con reflejos azules y unas zapatillas transparentes.
- NO¡ - Se altero la chica- no, no, no, no, no, no hay forma alguna-
- Tienen el mismo color de ojos y básicamente el mismo cuerpo, con mucho maquillaje y el cabello – dijo mientras sacaba una elaborada peluca de una de las bolsas – nadie se dara cuenta –
- Pero.. pero.. no se si sea asi de necesario – titubeo Anna
La reina dejo las cosas en el suelo, junto las manos y miro a la joven a los ojos.
- No podemos decir que la reina dejo el castillo- dijo con seriedad
- Estamos entre amigos…-
- ¿amigos? Ja - exclamo la reina – no se engañe princesa, toda esta gente solo busca agradarle para tener controlada a su hermana¡ -
- ¿controlada? – repitió Anna entre dientes
- , tu hermana no atacara los reinos que tu encuentres encantadores o amigables pero, si esas mismas personas saben que estas sola podrían tomarte como rehén para manipular a tu hermana-
- Bueno quizás ya había sospechado un poco que algunos intentaban comprar mi simpatía…- dijo lentamente la princesa mientras observaba a su alrededor, Eleonor siguió su mirada y se sorprendio de la cantidad de dulces, joyas, vestidos, flores y toda clase de obequios que abarrotaban la habitación de la princesa - ¿quiere uno? – dijo sujetando una caja de bombones a medio comer que estaba a lado de su cama.
- No gracias- respondio educadamente la reina mientras Anna comia un par de chocolates – bueno, a trabajar , tus pecas no se quitaran solas –
El sol empezaba a iluminar las habitaciones de palacio, inclusive la mas pequeñas, apenas unos cuantos metros cuadrados, una cama individual, una pequeña ventana en lo alto, un enorme y descuidado espejo colgando en la pared; tenia mas en común con una celda que con un cuarto de huéspedes, el principe Hans no tenia duda de que le habían dado la peor habitación de palacio a propósito, se levanto con desgano y se quedo largo rato sentado en el borde de la cama… No tenia animo de nada, mentir sobre la auscecia de la reina, planear un ataque sorpresa hacia Arendelle, nada de eso conseguía entusiasmarlo. Eleonor tenia razón: no tenia sentido asesinar a Elsa, aunque lo consiguieran su vida no cambiaría en lo absoluto, no quería volver a las islas del sur, no quería ver tener éxito a su hermano donde el había fracasado, le fastidiaba que lo trataran como un criminal, le fastidiaba tener que humillarse, inclusive le molestaba la insulsa felicidad de su anterior prometida si, el encantador romance de Anna conseguia sacarlo de sus casillas mas que ninguna otra cosa.
Se volvió a tirar sobre la cama, no había ninguna razón para apresurarse, nadie estaría esperando por el, así había sido toda su vida, tuvo que lidiar con 12 hermanos mayores que envidiaba con furia, un padre anciano que se resistia a la muerte y una madre cansada que le dedicaba una fría indiferencia.
El mas pequeño, el último, siempre inexperto, demasiado joven, sin escrúpulos, imprudente, ambicioso, encaprichado, molesto, apresurado, manipulador, mentiroso… si, era todas esas cosas pero no era un imbécil como muchos de sus hermanos mayores, y a pesar de ello el destino había decidido que el jamás podría ser rey, sus brazos temblaban ante la impotencia de su propio destino… solo un momento estuvo cerca de la corona, en aquella noche en que la princesa de Arendelle accedió a su compromiso, cuando la reina huyo y su tonta hermana corrió tras suyo… Anna no tuvo ningún reparo en dejar a un completo extraño a cargo, nadie jamás había confiado tanto en él…
Se levantó de un salto de la cama, estaba empezando a delirar, pensar demasiado le hacía daño, estaba llegando a un punto que odiaba… pateo la cama con furia, si no se hubiera apresurado… si hubiera conseguido casarse con la princesa todo hubiera sido diferente, no había forma de regresar, ¡Eleonor estaba loca al insinuar que Anna volveria a confiar en el¡, Anna, Anna, Anna… maldita sea la hora en que su caballo la atropello¡ estúpida chica¡ vio su propio reflejo en el espejo que colgaba de la ventana, descalzo, apenas con la camisa sin mangas y el viejo pantalón que usaba para dormir, el cabello revuelto y esa expresión de ligera locura… ese era su verdadero ser, jamás tendría nada mas que si mismo. Camino por el cuarto y busco su ropa, ordeno sus cosas, lustro las botas y se lavó la cara.
¿Mentirle a sus hermanos o delatar a Eleonor? No tenia que pensarlo demasiado, cualquier escenario que quitara a sus hermanos del camino era tentador y no tenia ninguna razón para odiar a la mandataria… Dumbrogh era un caso perdido, ni aunque le ofrecieran tres reinos podría pensar en casarse con la tosca princesa de Escocia…. Un principe de su categoría merecia una esposa educada, hermosa y elegante, alguna como la que una vez pudo tener. Su matrimonio con Anna hubiera sido facil, ella jamás lo cuestionaría, lo amaría y le permitiría hacerse cargo por completo del reino, ella se dedicaría a organizar fiestas y banquetes mientras que el cumpliría todas las funciones de un monarca… lloraría el duelo de su hermana pero se repondrían con el tiempo, su padre lo trataría con respeto, "Rey Has", aun sonaba bien en su mente, una fantasia que casi era posible. Pero ahora Anna estaba con otro tipo, el destino volvia a mostrarse cruel, la princesa ahora compartía su corazón con un hombre sin ambicion política, sin entrenamiento, elegancia o mas aspiración que encontrar que comer cada día, ¡ridiculo¡ .
Salió de su habitación con paso elegante, irrumpio en el comedor y saludo amablemente a los invitados, estar rodeado de herederos lo enfurecía, les sonreía pero realmente les deseaba el mal a todos ellos, estaba intrigado por la excusa que daría Anna para explicar la falta de su hermana, pero para su sorpresa Elsa estaba sentada, como cada mañana desde que habían llegado en la cabecera de la mesa, los demás comían a su alredor y el como un principe educado saludo con cortecia, un leve sonrojo apareció en las mejillas de Elsa, "extraño" pensó el principe al mismo tiempo en que la reina de Arendelle dejaba caer su tenedor con nerviosismo y se disculpaba repetidamente por ello con una sonrisa demasiado inocente en los labios.
- Anna – dijo el principe en voz alta
- ¿disculpe? – tartamudeo la reina de Arendelle, o al menos una chica muy parecida a ella
Hans reacciono, río por un segundo con burla pero inmediatamente se corrigió.
- Nada, nada majestad – dijo enfatizando a ultima palabra y esforzándose por no reir – solo me preguntaba sobre el paradero de su hermana – dijo con avidez haciendo un esfuerzo por no soltar la carcajada.
Anna se hacia pasar por Elsa… este definitivamente sería un día divertido, era obvio que la chica estaba nerviosa y su intento por imitar el aire elegante de Elsa era insulso.
- O¡ - exclamo "Elsa" – mi hermana no se encuentra en el castillo, lamentablemente un amigo suyo sufrio un grave accidente y se encuentra con el en la enfermería-
- ¿amigo?- repitió muy atento el principe- ¿la princesa de Arendelle se perderá una reunión formal por la lesión de un amigo? – a propósito arrastro la ultima palabra
- Crei que su hermana y ese hombre tenian una relación mas cercana- interrumpió el príncipe Alí quien estaba sentado cerca y escucho la conversación – por la manera en que se comportaban en la cena de bienvenida supuse que estaban comprometidos o algo…-
La falsa Elsa se atraganto con el bocado.
- Se encuentra bien majestad? – pregunto el príncipe Alí
- Si si, - respondió Anna con nerviosismo – ellos están dejando que las cosas pasen despacio
- Si- contesto el principe Ali reflexionando sobre lo incomodo de la conversación estando en presencia de Hans – supongo que es lo mas prudente, muchos pensarían que la relación de su hermana no es apropiada pero si me permite decirlo aplaudo que se le permita ampliar sus círculos mas alla de la nobleza –
- Gracias – contesto Anna, sorprendida por el comentario del príncipe de Agrava
- Muchos no están conscientes de ello, pero mi padre no es de hecho un noble- Hans y Anna lo miraron con curiosidad mientras continuaba – mi madre lo conoció en un bazar del pueblo y se enamoraron perdidamente-
- Su padre era un comerciante común?- a pesar de su empeño, el principe Hans no pudo evitar la nota de desprecio en su voz , pero Alí solo rio sin disimulo.
- ¡eso hubiera querido¡ no, mi padre era un ladrón, un huérfano sin hogar que vivía en el pueblo, pero las apariencias engañan- aclaro al notar la expresión de desaprobación del sureño - hoy sin duda el el mejor sultán que jamás alla tenido Agrava –
- ¡que encantador¡ - se emocionó Anna
- Y que desperdicio – susurro Hans cansado del embelesado cuento romántico, se levantó y se marchó de la mesa sin ninguna disculpa, Alí estaba siendo demasiado Cortez con la "reina" y como siempre Anna era lo bastante tonta como para no darse cuenta, de haber sido la verdadera Elsa hacía varios minutos que hubiera cortado la conversación con el príncipe.
Observo a la reina Eleonor conversando con sus hermanos y se dirigió hasta ellos.
- Hasta que decidiste aparecer - dijo toscamente su hermano mayor, Hans le dedico una sencilla mirada de odio y saludo cortésmente a la reina como si el resto no estuviera allí.
- Buenos días- contesto Eleonor – Bueno, los veo mas tarde caballeros - y se retiro tranquilamente, no sin antes darle una pequeña mirada de complicidad al principe Hans quien casi imperceptiblemente asintió con la cabeza.
- La reina esta extaña hoy no? – dijo Albert mirando a la reina, como ningún otro día Elsa sonreía tranquilamente y degustaba un pay con una alegría muy poco común en ella, Hans miro instintivamente a Eleonor quien sonreía con un nerviosismo evidente, ¡que si era tonta esa princesa¡ la mujer toció escandalosamente captando la atención de Anna y despues le dedico una mirada de precaución usualmente solo reservada para cuando su hija hacia algún desastre, la princesa de Arendelle pareció recapacitar y adopto lo que pensaba era una expresión seria, lo mas parecido que podría emular el rostro de su hermana.
- Yo la veo como siempre- contesto Hans con aprehensión.
"Elsa" se levanto de la mesa e invito al resto a transladarse al auditorio, se medio vuelta con toda la elegancia que le fue posible e inevitablemente tropezó con los elevados tacones de su hermana… ¡como era posible que Elsa pudiera caminar con esa cosas! El principe Ali que aun estaba cerca de ella se apresuro a sujetarla, Anna pensó rápido y con una fría indiferencia se alejo del chico y camino muy, pero muy despacio hacia la puerta fingiendo sentirse ofendida.
- Cuidado- le susurro el principe Hans cuando paso junto a el
- Cállate- le gruño Anna entre dientes
Eleonor espero en la puerta a que los demás salieran y se acerco rápidamente al principe.
- ¡¿en que rayos estaba pensando¡?- murmuro el chico
- Era lo único que se me ocurrió – se defendió la reina – no debemos dejarla sola-
- No voy a pasar todo el día cuidando a Anna, ella en si misma es un desastre¡- se molesto Hans - y todo esto es una estupidez¡-
- Pero debe funcionar - se alarmo Eleonor – si no nuestras cabezas son las que pagaran el precio - ambos se miraron, su destino dependía de que Anna se comportara con propiedad ¡porque su suerte siempre era tan injusta¡ se lamento Hans mientras caminaba apresuradamente a lo que supononía seria una larga jornada.
Debo aclarar que ODIO el cliche de unahermanaquesehacepasarporlaotraynadiesedacuenta... pero, pero, simplemente funciona y juro que tiene un proposito importante para la trama, y... y... miren es Hans¡ Hans es lindo¡
