Disclaimer: Todos los personajes de Metantei Conan son de propiedad exclusiva a su autor: Gosho Aoyama y a los productores de la animación: Shogakukan.
Sumario: Para nuestros detectives favoritos y el ladrón KID, las cosas no podrían ir peor. La Organización está empezando a hacer de las suyas, y esta vez está la vida de todos en juego…
Rebelión de la Verdad, Mentes Detectivescas
Capítulo Doce: Un susurro al oído, el compromiso
Jodie Saint Emillion, una mujer joven pero muy bonita, estaba en su habitación mirando la televisión desordenadamente. Mientras tanto comía unas patatas fritas de bolsa, medio aburrida. ¡La televisión japonesa era tan aburrida! Apagó la televisión, decidiendo que era hora de corregir los exámenes finales de sus alumnos. Por el momento, sólo había corregido el de Ran Mouri, que era su estudiante favorita, que se marchaba a la universidad.
Ding, Dong
Parpadeó. ¡Eran casi las dos de la madrugada! ¿Quién llamaría? No muy confiada, iba a dejar que siguieran llamando, pero recordó que Shuiichi Akai, su compañero, le había dicho que estuviera alerta. Bostezó y se levantó, arreglándose la bata y mirándose en el espejo. Estaba 'decente'. Salió de su habitación y abrió la puerta de la entrada.
"¿Eh?" No había nadie…
"Aquí" sonó una voz irritada. La mujer casi dio un salto cuando vio a la niña. Era la niña que siempre acompañaba a Cool Kid. Una niña muy bonita, con los ojos alargados y el cabello por encima de los hombros de color claro. Se llamaba… ¿Haibara Ai?
Y así empezó todo, tal y como lo recordaba Jodie. Ya había pasado más de media hora, y eran las seis menos cuatro de la mañana. Se empezaba a preocupar, y por eso recordó la conversación que tuvo con la niña y no tan niña. Había aparecido un día en su casa y habían estado hablando toda la noche y parte del día. Se había preocupado por el Profesor Agasa, pero cuando ella le dijo que él confiaba en ella, todo quedó disuelto.
Lo primero que le dijo Ai fue que ella ya sabía que ella conocía su verdadera identidad. Jodie calló, sorprendida.
"Los de la Organización me han encontrado. Voy a unirme a ellos y voy a destruirles por dentro. Sé que trabajas para el FBI en su búsqueda con ese Akai"
¿Cómo lo supo? Eso era algo que también le preguntó, y ella le dijo que tenía sus medios. ¡Vaya! ¡Esa chica era casi tan misteriosa como la misma Vermouth! Ella aún no lo sabía del cierto, pero esa chica sabía más de lo que ella le contó.
¿Por qué le hizo caso? Pues para vengar a su familia. Además, ella no había contado ninguna mentira, sus ojos estaban llenos del más puro odio cuando hablaba de ellos y sus secretos. Le contó el accidente de coche de sus padres (que todo indicaba ser un asesinato…¿tal vez también querrían traicionar la Organización?) y el asesinato descarado de su hermana. En definitiva, las dos se aliaron y mantuvieron contacto todo el rato, aunque ella aún no podía atacarles ya que no tenía suficientes medios.
Cuando Kaito entró en la habitación eran pasadas las cinco de la madrugada. Después de las palabras de Akako, en un principio quería dirigirse directamente al hotel y calmarse y pensar en ello fríamente. Pero no. No podía hacerlo, ya que allí estaría Aoko que, aunque seguramente no le diría nada, estaría esperando la respuesta a su pregunta. ¿Y qué le diría? Que sí, que estaba enamorado de ella…eso sería lo normal, pero aunque fuera verdad…
…él no se sentía digno se amarla. Después de todo, él era el ladrón que ella odiaba con todo su ser. ¿¡Cómo podía ella amarlo!? Además, eran amigos de la infancia, él sabía seguramente que ella sentiría horror si se perdiera eso. Después de todo…como amigos estaban muy bien.
Incluso sabía que ella estaba enamorada de Hakuba…pero él no les dijo nada. Ni les alejó ni les ayudó. Él sólo quería lo mejor para ella y por eso se había contentado con besarla por la noche cuando ella no se daba cuenta, por amarla con locura cuando ella no podía corresponderle... todo este sufrimiento por ella, y por un error…
¿Se perdería todo? Esperaba que no. No lo podría soportar, y él lo sabía.
Por eso salió. Por un banda estaba KID y lo de Pandora, pero por otro lado estaba Aoko y su corazón.
Aoko estaba tumbada en la cama, con las mantas cubriéndole el cuerpo y algunas mechas de su cabello tapándole el rostro. Hizo ademán de acercarse a ella, de acariciarla…pero se contuvo. Ya no sabía si era digno o no… además… él era KID…¡¡¡la persona quién ella más odiaba en toda su vida!!!
"Hmm…¿Kaito…?" ese gemido lo sobresaltó. Estaba cambiándose y se estaba poniendo la camisa del pijama cuando esas palabras lo alertaron. Caminó hacia ella, con la camisa desabrochada y con una sonrisa. Triste, pero una sonrisa al fin y al cabo. "¿Qué hora es…?" preguntó. Se incorporó lentamente, y bostezó.
"Las cinco y veinte…" dijo con una voz arrepentida. "No quería despertarte…gomenasai…"
"Iie, daijioubu…" susurró ella. Hubo un silencio bastante largo después de eso. "…¿Kaito…?"
"¿Hai?"
"…¿Doushite…?" dijo ella levantando sus rodillas hacia su cuerpo y abrazándose, como quién está sufriendo. El corazón de Kaito dio un vuelvo cuando sus ojos se nublaron de lágrimas que lentamente empezaron a caer por sus mejillas "¿Por qué no me dijiste que tú eras…? ¿Que tu eras…?" Kaito dio un pequeño brinco, mientras se apartaba lentamente. Sus ojos se habían abierto desorbitadamente y su piel había palidecido de golpe.
«No…no…esto no…¡¡tiene que ser un sueño!!»
"…¿Qué tu eras Kaitou KID?"
"Así que…por eso no…"
"No…"
Le dolía toda el alma cuando tuvo que decir ese 'no', a Heiji. Pero tuvo que hacerse fuerte. Kazuha, delante de él, lo miraba con ojos llorosos, pero no dejaba escapar ninguna de esas lágrimas, sabiendo que sólo empeoraría la situación. No dijeron nada los dos.
Tras ese tierno beso, Kazuha estaba a punto de decirle algo a Heiji, pero éste se adelantó. Le pudo los dedos índice y anular en los labios, sellando sus palabras con una sonrisa triste. Kazuha lo miró interrogativamente… «¿Qué…?»
Él quedó en silencio, como si lo que acababa de hacer fuera algo insoportable…y de verdad que lo era. Kazuha no dijo nada más, dolida por haber sido interrumpida cuando iba a decirle que le quería…que lo necesitaba…Pero ella conocía a Heiji, algo muy importante debía estar ocurriendo para que le pidiera el silencio, que no desaparecía de la habitación. Heiji tomó aire, como dispuesto a decir algo importante.
"Ahora…ahora no, Kazu. No me lo digas hoy…dímelo cuando haya solucionado mi caso…"
Heiji acarició la mejilla de Kazuha, secando una lágrima que había escapado sin que ella fuera consciente. Levantó la mirada y se encontró con sus ojos dulces, llenos de tristeza pero llenos de ternura. Kazuha asintió, comprendiéndolo.
Quiso enfadarse. Eso estaba clarísimo, quiso enfadarse mucho con él… pero no podía. Una parte de ella gritaba: ¿¡Cómo puede poner mis sentimientos después de un caso!?, pero la parte más razonable, la que lo conocía mejor, la más madura…le decía otra cosa completamente distinta: Ese ahou… lo estoy viendo ahora mismo, lo está pasando mal…algo muy grave debe estar ocurriendo para que me diga esto…
"¿Me lo explicas?" preguntó, intentando esconder la tristeza de su voz, pero sin pasar desapercibida por el chico.
"Me gustaría. No quiero que hayan secretos entre nosotros, Kazu, pero…no quiero involucrarte… Este es un caso muy peligroso y si te pasara algo yo…yo no sé que haría"
Shinichi estiró los músculos en la cama. No estaba cómodo. Esa no era su cama blanda y cómoda de su habitación, sino la cama dura del Hotel. Gruñó suavemente mientras intentaba desperezarse, pero sin levantarse de la cama y sin molestar la figura durmiente de su ángel. De su Ran. Ella estaba dormida a su lado, con un rostro de paz que calmaban a Shinichi. Apartó las mechas que tapabas su rostro con una sonrisa muy dulce.
"Ran…"murmuró. Ella seguía durmiendo. Acarició el rostro de ella con las manos temblorosas, con miedo a despertarla de su plácido sueño. Pero no se despertó. Shinichi seguía acariciando su rostro, mirándola con un amor que pocos saben demostrar. Levantó la manta que los cubrían de su desnudez (sí…esa noche también fue una noche especial) y reposó su cabeza en su estómago. Sabía que eran imaginaciones suyas, pero era como si pudiera empezar a oír el eco de su hijo o de su hija en su estómago.
Ran empezaba a moverse y Shinichi se incorporó, sabiendo que se estaba despertando. Cuando ella abrió los ojos, se encontró con Shinichi a su lado, rodeándola con sus brazos, su piel desnuda. Las miradas de los dos se cruzaron y se intercambiaron una sonrisa. Unieron sus labios en un delicado beso, lleno de sentimientos.
"Oyahou (49), koishii (50)" murmuró Ran con dulzura. Él sonrió y le deseó una buena mañana.
No hubieron complicaciones en el viaje. Hakuba, después de encontrarse sin temas de los que hablar, se dio cuenta de lo cansado que se sentía en realidad. Por eso mismo, notándolo, Shiho le dijo que descansara, que podía dormir. Él se lo agradeció de todo corazón, diciendo que si había cualquier cosa que necesitara que lo avisara. Lo dijo con tanta motivación que fundió la barrera de frialdad de Shiho.
Hakuba estaba durmiendo tranquilamente, y Sonoko y Makoto no eran ninguna excepción. Tuvo que tomar algún rodeo en las carreteras porqué sabía donde la Organización tenía sus espías, y eso no era nada reconfortante, ya que estaba perdiendo un tiempo muy valioso.
Habían estado viajando tres horas desde que salieron, y en condiciones normales hubieran tardado sólo una hora y media. Redujo la velocidad cuando entraron en la zona del hospital. Dejó escapar un suspiro de alivio. Por fin habían llegado, la primera parte de su plan estaba a punto de terminar con éxito. Aparcó y despertó a Hakuba, aún sintiéndose algo culpable por tener que hacerlo.
"Vamos, hemos llegado al hospital, tenemos que llevarles ahí" murmuró ella señalando a los dos heridos. El chico despertó con pesadez, pero pronto se desperezó y se puso manos a la obra. "¿Puedes encargarte tú? No creo que sea buena idea que salga del coche, no se si alguien me reconocerá"
Hakuba asintió. Salió del coche y entró en el hospital. Corrió hacia recepción y les dijo que habían encontrado a dos adolescentes en medio de la calla, probablemente atropellados sin ser socorridos. Shiho se escondió cuando aparecieron los médicos, llevándose casi enseguida a los dos antiguos rehenes de la Organización.
"¿Saguru Hakuba…?" preguntó una voz detrás de Hakuba. El chico dio un brinco y se giró. Estaba en recepción, sabiendo que tendría que declarar por los Suzuki y Kyogoku, y no esperaba que nadie le reconociera. "Soy Jodie Saint Emillion" dijo la desconocida. Era una mujer británica, con el cabello corto y rubio, y los ojos azul claro cubierto por unas gafas.
En un principio se asustó, temiendo ver en ella el reflejo de Chris Vineyard, pero la mirada de la mujer era muy distinta. Además, le sonaba que Shiho le había mencionado algo sobre ella.
"Conozco a Shiho Miyano y su plan. Tranquilo, soy del FBI" su voz era apenas un susurro y el chico tuvo que acercarse a la mujer para oírla "Tenéis que ir inmediatamente a Osaka y encontraros con Kudou. Yo me encargaré de ellos dos"
"¡¡AOKO!! ¡¡AL SUELO!!" ese grito de Kaito tan repentino sobresaltó a Aoko. Él se lanzó contra ella, enviándoles a los dos al suelo de la habitación. Ella ahogó un grito cuando se golpeó la espalda pero… algo la silenció. Sus mejillas empezaron a enrojecer y todo el oxígeno del mundo parecía haber desaparecido de golpe… dejándose sólo la esencia de menta de Kaito.
¡¡BANG!!
Aoko gritó de terror. Notó que los brazos de Kaito la rodeaban con fuerza, cubriéndole de cualquier bala. Porque eso, sin duda, era el ruido de una bala. Ella se aferró inconscientemente a Kaito, que de repente dio un respingo.
Más balas salieron disparadas por la habitación, alertando a todos los del hotel. Aoko pudo oír gritos desde fuera, pero lo único que le importaba era el palpitar desbocado de su corazón y… los respingos de Kaito. Algo húmedo resbaló por el pecho de ella… y cuando se incorporó para mirarlo, se sobresaltó.
Era sangre…
…pero no era su sangre.
«Kaito…»
Shinichi dejó ir un suspiro, sintiéndose contento. Le daba igual que Shiho hubiera vuelto con la Organización, le daba igual que Heiji estuviera en el hospital y le daba igual no saber nada de Hakuba. Bueno, no exactamente "igual" ni "indiferencia", pero estaba tan feliz por sí mismo y Ran que… no lo sabía, pero se sentía mejor de lo que se había sentido en toda su vida.
Estaba feliz.
Ran estaba sentada en una de las butacas. Se había duchado y recogido el pelo, y estaba sentada con los pies en la silla, y apoyando sus codos en sus hombros. Miraba la televisión, pero sin prestar atención. Ella sonreía. Estaba en su mundo. Shinichi estaba tumbado en la cama, intentando leer su libro de Sherlock Holmes pero… pero no le era posible.
Ring, Ring
Ran miró a Shinichi, y éste se levantó. Le estaban llamando al móvil. ¿Quién sería? ¿Kaito? Miró la pantalla del teléfono y leyó lo que ponía: «Número Privado». ¿Número Privado? Descolgó el teléfono.
"¿Moshi Moshi, Kudou Shinichi desu"
«Tantei Kudou» Shinichi parpadeó, notando un nudo en su garganta. ¿Quién era? Esa una voz fría y cruel… y había algo familiar en esa voz. No era la voz en sí, sino el tono de voz. Era una voz… era un escalofrío… era…¿era…? «Mi nombre es Baccardi» un licor. Un licor…la Organización…
Ran miraba a Shinichi. El rostro de él iba palideciendo por segundos, y apretaba el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. «¿Qué…?», sus ojos azules estaban desorbitadamente abiertos mientras su respiración se iba agitando. Shinichi, de golpe, se derrumbó en la cama, sentándose con un pequeño estrépito. «¿Qué ocurre…?»
"¿Q-que queréis…?" preguntó Shinichi, tratando de mantener su voz calmada y fría. Pero sus nervios y su terror lo dominaban. «¿Cómo han averiguado donde estoy? ¿Cómo es posible que…? ¡¿Me han encontrado?!» "¿Qué queréis?" volvió a preguntar, pero su voz más impecable que antes. Ran lo miraba confusa, sintiendo algo de pánico en su interior al igual…
«Vigila a tu orquídea, sin agua ni sol morirá»
"¿¡QUÉ-!?"
Tut, tut, tut…
"Buen trabajo" susurró la voz femenina. Agasa, el doctor, tenía lágrimas en los ojos. Miraba el objeto que tenía entre sus manos (un teléfono) con disgusto y asco, como si quisiera tirarlo, lanzarlo lejos de su vista. "Oh vamos, hakase, no llore; si llora por esto, ¿qué pasará si yo asesinara a los niños?"
"¡No! ¡No toque a los niños! ¡No les haga daño! ¡Yo…yo haré lo que me pidan, pero no dañen a los niños!" exclamó el doctor. Su voz estaba ronca, y sus mejillas empapadas en lágrimas. La mujer, ni más ni menos que Chris Vineyard, Vermouth, sonrió con placer. "Por favor…" «Ai…Shiho, por favor… estoy haciendo lo que me pediste, estoy haciendo lo que la Organización me está pidiendo pero… no se si voy a ser capaz de hacerle más daño a Shinichi… por favor, haz lo que tengas que hacer… ¡por favor!».
Vermouth rió con ganas. Sus risas frías y agudas resonaban por la casa del doctor, chocando entre sí en las paredes y enviando escalofríos en la espalda del doctor. Era una risa despiadada.
"¿Sabe? A mi me gusta mucho el Baccardi, por eso le he dicho que use ese nombre" comentó ella con sus ojos asesinos "pero… debo decirle que ese invento es muy útil" repuso. Cogió de las manos temblorosas del anciano una pajarita roja. La pajarita de Conan Edogawa. La pajarita de Shinichi Kudou. Su más digno rival. "Si usted es capaz de crear esos chismes… bien seguro que usted es capaz de crear lo que le pedí, ¿cierto?"
En contra de su voluntar, Agasa asintió, dejando que más lágrimas escaparan y empañaran sus gafas redondas.
"Oh vamos, ¿no le he dicho que no llore?" dijo ella como si tal cosa. El doctor de ojos oscuros y cabello blanco que escaseaba, miró a la mujer con un odio contenido "No me gusta su mirada, Hakase" espetó ella. El doctor miró hacia otro lado "Así me gusta… ahora venga, usted tiene que trabajar, ¿recuerda?"
Notas de Autora: Sisi, supongo que debéis tener ganas de matarme, ¿verdad? Bueno… jeje, este chapter lo he escrito en dos días (me ha dado el venazo, qué queréis que os diga) ahora a ver si escribo el próximo capítulo con tantas ganas. Espero que os guste este chapter, yo he disfrutado mucho escribiéndolo.
En el próximo capítulo: ¿Qué le ha ocurrido a Kaito? ¿Qué ha sido esa misteriosa llamada de teléfono que ha recibido Shinichi? ¿Podrá Hakase contarle la verdad? ¿Cómo reaccionará Kazuha ante el 'no' de Heiji? Un peligroso camino se abre ante los ojos de Shiho y de Hakuba…
Haku-chan: Whoa… cuando veo tus cacho r/r me da algo, sis, me encantan xDDD ¡eres la pera en la ensaladera! (oye, que eso rima xD) A ver, no es que Kaito no tenga claras sus prioridades, lo que pasa es que el pobre… xDD le dicen algo sobre Pandora y se le va la cabeza, qué quieres hacerle. Así son muchos hombres, solo que sustitúyele el Pandora por… chanchanchan… (aquí que cada una inserte lo suyo xDD) Ojo, que esto no es feminismo, es solo una broma
Uy sí, voy con mucho cuidado de no 'dañar' a tu querida Shiho xD ¡POR FIN! He conseguido que te vaya cayendo mejor, esa mujer, porque ya era hora y ese era un objetivo que me había marcado, ¡fíjate! Espero que te vaya gustando aún más (cara que te daba yuyu xDDD). Hakubín… pues sí, Hakubin es algo pijo incluso para mí, u sus gustos raros no quedan desapercibidos, así que tranquila, se entiende xDD
Hija, si tanto quieres tener un Heiji, te o construyes con madera xDD ya se que no existen hombres tan perfectos como él (aparte de mi koi, claro está, ¡ohohoho! (¿Y esto a qué venía…?). Pues si no tiene una plaza permanente… tranquila, haré que la tenga (sonrisa misteriosa y orejas de zorro)
¡VENGA YA! ¿¡Cómo que no te esperabas lo de Ran!? Era una de las primeras cosas que pensaba tener claras, y mira, me sorprende que te extrañe, después de todo: ¡SON UN MATRIMONIO! xDD es normal que se tengan hijos, ¿o no? Además, eso le añade un poco más de salsa a todo esto xD Y los nombres… sorry, ya están pensados xDD
¿Qué no te guste Koenma de YYH? Pues mejor, se nota que tienes buen gusto UU
Ran Kudo 1988: Jajajajaj, ¿es que la gente se sorprende tanto con lo del embarazo de Ran? Pues de verdad, me pensaba que sería una cosa obvia, de esas que en los r/r te dicen "Pues ya era hora de que lo escribieras, porque estaba claro" xDDD. Me alegro de que no. xDD Pues mira, me he despitado un poco y no han sido 15 días, pero bueno, ya iré intentando actualizar algo periódicamente, como los días 1 y 15, pero ya avisaré.
Sr. Anónimo: ¡Buenas! Jajaja, a ver, por lo menos has dicho su nombre, el próximo paso de decir "Heiji Hattori" todo junto xDD ¡espero de verdad que estés disfrutando esta lectura y el capítulo de hoy incluido!
Shiho Haibara: jaja, pues no es verdad, esta vez has enviado un r/r y NO ha sido duplicado, cosas que pasan xD. Bueno, Ran sí que está algo harta de que Shinichi le esconda cosas, pero tú tranquila, que dentro de poco (entre comillas) esto se irá resolviendo hasta un punto claro, no problem. Eh! Pues si tanto te gusta Yuu Yuu Hakusho, pásate y léete mi otro fic, "Yuu Yuu Hakusho: La definitiva" (es un nombre horrible, pero es que no había nada que se me ocurriera ;;;).
Kazuha Hattori: ¡¡ONEECHAAAAAN!! ¡Qué alegría! ¿Culebrones? ¿Eso que es? (sonrisa inocente pero los cuernos de demonios son visibles). Es que en teoría es eso, que todo se complique (pero no hasta que uno diga "pues ala, me he hartado, no leo más") pero que se descubra todo el final y todos se queden con el OO ese es mi objetivo xD.
OO ¿¡Y DICES QUE LO MÍO SON LOS CULEBRONES!? xDDDD Que si el/la hijo/a de Ran es de Heiji que es hijo de Eri/Heizo… no, si encima les haces primos, ¡so perversa! xDD Pero es buena idea… pensaré en ello (sonrisa misteriosa y orejas de zorro).
Bueno, lo de Heiji es medianamente relativo, ¿no crees? Pero tu tranquila, las cosas irán a su ritmo… ¡ohohohohho! Y en respecto a si el beso fue con lengua… ¿por qué no? n.
Traducciones del japonés:
49-. Oyahou (gozaimasu): Buenos días
50-. Koishii Usando entre las parejas, equivalente a un amor mío.
